Este viernes 27 de enero, la capilla mayor del Seminario Metropolitano de Sevilla acogerá las Vísperas Vocacionales, un tiempo “de encuentro y oración con quién es el Camino, la Verdad y la Vida”.
La oración vocacional iniciará a las ocho y media de la tarde con la exposición del Santísimo y el rezo de Vísperas. La animación musical estará a cargo de la orquesta y del coro del Seminario.
La capilla mayor estará abierta al público desde las ocho de la tarde.
La Diócesis de Cádiz y Ceuta, aun conmocionada por el triste suceso, lamenta profundamente la agresión sucedida en Algeciras el 25 de enero en la que ha sido herido el sacerdote salesiano encargado de la Capilla de San Isidro -afortunadamente ya fuera de peligro-, y asesinado el sacristán de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Palma. Queremos expresar nuestra cercanía y apoyo a los familiares y amigos de D. Diego Valencia, q.e.p.d., muy querido en la parroquia y en la ciudad, por su entrega y afabilidad con todos, al tiempo que elevamos nuestra oración por su eterno descanso. También manifestamos nuestro apoyo al P. Antonio R. Lucena esperando su pronta recuperación, y a toda la familia salesiana, conmovida por esta agresión injustificada.
Nuestra más firme condena a la violencia contraria a la voluntad de Dios y a la enseñanza de la Iglesia que altera la convivencia pacífica deseada por la inmensa mayoría de la población y que perturba profundamente la vida social.
El Sr. Obispo, que se ha personado enseguida en el lugar de los hechos, agradece su colaboración a las autoridades a la espera de que éstos se esclarezcan plenamente. Anima, asimismo, a los fieles de estas parroquias, al clero, a la familia salesiana y pueblo de Algeciras a vivir estos acontecimientos con fortaleza evangélica. Pedimos al Señor que ayude a los damnificados y conceda al pueblo cristiano una esperanza activa para trabajar con misericordia por el bien común, y que la sociedad pueda gozar de una convivencia en paz.
Antoni Matabosch (Barcelona, 1935), doctor en Teología y académico de número de la Real Academia Europea de Doctores, ha venido a Málaga a hablar sobre ecumenismo durante de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.
Su ponencia se ha centrado en el Consejo Mundial de Iglesias, ¿podría contarnos qué es este Consejo que lleva usted siguiendo muy de cerca desde hace más de medio siglo?
Se trata de una organización de protestantes y ortodoxos que, por decirlo de alguna manera, creó el ecumenismo. Fue a partir de misioneros protestantes que estaban repartidos por todo el mundo y que vieron que la gente no les escuchaba porque estaban muy divididos. «¿En qué Cristo vamos a creer?» les preguntaban. Así que tuvieron un encuentro en Edimburgo en 1910 en el que recordaron que Jesús dijo: «tenéis que estar unidos para que el mundo crea». Y se dieron cuenta de que era verdad, ya que la gente que les escuchaba les decía: «poneros de acuerdo vosotros primero y luego nos predicaréis». Así empezó el ecumenismo: personas que caminan juntas para dar testimonio y llegar a la unidad de los cristianos que se rompió a través de los tiempos.
¿La Iglesia Católica, entonces, se unió posteriormente a la corriente ecuménica?
Así es, la Iglesia Católica tenía sus prevenciones al principio porque antes del Concilio Vaticano II había una idea de que la Iglesia que Jesucristo creó es la Iglesia Católica y que las demás confesiones que un día se marcharon volverían. Había una idea de retorno. En cambio, el Concilio tuvo otra visión, nosotros creemos que estamos en comunión con la Iglesia de Cristo, pero los demás cristianos también participan de esta Iglesia. Es cierto que estamos más cercanos a unos que a otros. Con los ortodoxos hay mayor grado de comunión, en cambio, con los protestantes tenemos más diferencias. Pero lo importante del ecumenismo es el diálogo en el que todos aprendemos de todos. En el ecumenismo actual cada uno parte de lo que es para llegar a una unidad que Cristo quiere de la Iglesia y este camino es largo.
¿Cómo ha sido ese camino?
Podemos hablar de una prehistoria que va desde 1910 hasta el año 1948 cuando se fusionaron los diferentes movimientos que habían surgido y fundaron lo que hoy se llama el Consejo Mundial de Iglesias. Desde entonces, las comunidades cristianas de todo el mundo que quieren llegar a la unidad de los cristianos se agrupan para avanzar y cada siete u ocho años se reúnen en asamblea general. La última fue la número once en Alemania para ver cómo hemos avanzado, dónde estamos y a dónde queremos ir. Estoy convencido de que en 100 años hemos avanzado más que en 1.500, porque en 1.500 fuimos apartándonos unos de otros, mientras que en estos últimos años estamos avanzando en la unidad que perdimos.
Antoni Matabosch (Barcelona, 1935), doctor en Teología y académico de número de la Real Academia Europea de Doctores, ha venido a Málaga a hablar sobre ecumenismo durante de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.
Su ponencia se ha centrado en el Consejo Mundial de Iglesias, ¿podría contarnos qué es este Consejo que lleva usted siguiendo muy de cerca desde hace más de medio siglo?
Se trata de una organización de protestantes y ortodoxos que, por decirlo de alguna manera, creó el ecumenismo. Fue a partir de misioneros protestantes que estaban repartidos por todo el mundo y que vieron que la gente no les escuchaba porque estaban muy divididos. «¿En qué Cristo vamos a creer?» les preguntaban. Así que tuvieron un encuentro en Edimburgo en 1910 en el que recordaron que Jesús dijo: «tenéis que estar unidos para que el mundo crea». Y se dieron cuenta de que era verdad, ya que la gente que les escuchaba les decía: «poneros de acuerdo vosotros primero y luego nos predicaréis». Así empezó el ecumenismo: personas que caminan juntas para dar testimonio y llegar a la unidad de los cristianos que se rompió a través de los tiempos.
¿La Iglesia Católica, entonces, se unió posteriormente a la corriente ecuménica?
Así es, la Iglesia Católica tenía sus prevenciones al principio porque antes del Concilio Vaticano II había una idea de que la Iglesia que Jesucristo creó es la Iglesia Católica y que las demás confesiones que un día se marcharon volverían. Había una idea de retorno. En cambio, el Concilio tuvo otra visión, nosotros creemos que estamos en comunión con la Iglesia de Cristo, pero los demás cristianos también participan de esta Iglesia. Es cierto que estamos más cercanos a unos que a otros. Con los ortodoxos hay mayor grado de comunión, en cambio, con los protestantes tenemos más diferencias. Pero lo importante del ecumenismo es el diálogo en el que todos aprendemos de todos. En el ecumenismo actual cada uno parte de lo que es para llegar a una unidad que Cristo quiere de la Iglesia y este camino es largo.
¿Cómo ha sido ese camino?
Podemos hablar de una prehistoria que va desde 1910 hasta el año 1948 cuando se fusionaron los diferentes movimientos que habían surgido y fundaron lo que hoy se llama el Consejo Mundial de Iglesias. Desde entonces, las comunidades cristianas de todo el mundo que quieren llegar a la unidad de los cristianos se agrupan para avanzar y cada siete u ocho años se reúnen en asamblea general. La última fue la número once en Alemania para ver cómo hemos avanzado, dónde estamos y a dónde queremos ir. Estoy convencido de que en 100 años hemos avanzado más que en 1.500, porque en 1.500 fuimos apartándonos unos de otros, mientras que en estos últimos años estamos avanzando en la unidad que perdimos.
Rafael Vázquez Jiménez, delegado diocesano de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso, ha participado esta mañana en el programa Málaga al Día de Canal Málaga Radio con motivo de los atentados que han sufrido dos iglesias de la vecina Algeciras. En dicha entrevista, el también director del Secretariado de la Subcomisión Episcopal para las Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española, ha hecho un llamamiento a la reconciliación y a la paz, evitando generalizaciones sobre la comunidad islámica.
Audio de la entrevista:
Rafael Vázquez ha comenzando manifestando su dolor por lo ocurrido y mostrando su apoyo a las víctimas y sus familias, afirmando que «no se puede negar lo evidente. Partimos de que hay grupos terroristas de inspiración islámica. Ciertamente existen grupos yihadistas y dentro de nuestro país hay células que puedan actuar de forma aislada». No obstante, ha añadido «que no hemos sido solo los católicos o la sociedad que vive en España los que hemos mostrado nuestra repulsa a estos actos, sino que han sido también la Comisión Islámica o la Unión de Comunidades Islámicas del Campo de Gibraltar las que han condenado este atentado: Esto es importante porque está diciendo que los musulmanes que viven en España no se identifican con este tipo de actos y que condenan cualquier tipo de violencia en nombre de Dios. La intepretación que realizan los radicales no deja de ser una manipulación de los textos del Corán. El Corán, bien interpretado, jamás permite la muerte y mucho menos el atentado contra lugares sagrados de otras religiones».
Por todo ello, el también vicedirector del Centro Superior de Estudios Teológicos (CSET) San Pablo en Málaga, ha pedido que «no se estigmatice a los grupos por este tipo de actos» y ha realizado una llamada a la reconciliación: «No podemos echar por tierra el trabajo de concordia y armonía que se viene realizando entre personas religiosas y sociedad por el hecho de que ocurran este tipo de actos aislados».
Para este sacerdote malagueño, «No se puede identificar el terrorismo con ninguna religión. Ninguna religión trabaja en contra de la vida humana sino al contrario, en defensa de toda vida humana, en toda circunstancia y en todo momento».
Elena Claros y Ana Oñate, conductoras del programa Málaga al Día de Canal Málaga en el que han entrevistado a Rafael Vázquez
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Rafael Vázquez ha explicado, asimismo, la labor de diálogo interreligioso que llevan a cabo las comunidades católicas y musulmanas en España: «Estamos por la labor del diálogo y se está trabajando en muchos ámbitos, no solo ahora por este tipo de situaciones, sino todo el año. Tratamos de educar a nuestros fieles en la tolerancia, en el respeto mutuo y les hacemos darse cuenta de que la fe no es un motivo de división, sino al contrario, de unión porque lo fundamenta el sentirnos hijos de un Padre que lo es de todos». Asimismo, ha hecho un llamamiento a las instituciones para «que se hagan cargo de la parte que les ocupe: la seguridad y el control de los grupos de terroristas que ensucian el trabajo que se viene realizando con tan buena voluntad por parte de los fieles creyentes».
El delegado de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso ha insistido en «evitar las generalizaciones. No busquemos chivos expiatorios en colectivos. Hay miles de musulmanes en España que viven pacíficamente, que vienen buscando una vida mejor, que trabajan con nosotros… Lo ha hecho hoy un musulmán, pero podría haberlo hecho otra persona en otra ciurcunstancia. Violentos hay en todos lados. No digamos: «los musulmanes son terroristas ni son violentos», porque los cristianos tampoco lo somos. Esas generalizaciones hay que evitarlas porque han hecho mucho daño a lo largo de la historia y ahora estamos en tiempo de crear cauces de reconciliación».
El programa completo con la entrevista realizada por las periodistas Elena Claros y Ana Oñate en Málaga al Día puede escucharse en este enlace de la web de Canal Málaga.
El Obispo de Málaga, Mons. Jesús Catalá, ha seguido con preocupación los acontecimientos acaecidos en Algeciras y ha enviado sus condolencias al obispo de Cádiz, Mons. Zornoza, a quien ha manifestado su intención de oración por las víctimas y por toda la diócesis.
En un tuit difundido por la Diócesis de Málaga, el Obispo de Málaga ha compartido el seguimiento que está haciendo a lo sucedido y explica que ha enviado sus condolencias al obispo de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza, para hacerle llegar su oración por las víctimas y toda la diócesis.
El Obispo de Málaga, Mons. Jesús Catalá, ha seguido con preocupación los acontecimientos acaecidos en Algeciras y ha enviado sus condolencias al obispo de Cádiz, Mons. @ZornozaBoy, a quien ha manifestado su intención de oración por las víctimas y por toda la diócesis.
Diego Valencia, casado y padre de familia, ha sido asesinado. Encontró la muerte justo después de participar en la Eucaristía. Fue asesinado por defender su iglesia, por ser cristiano. Es mártir de la fe, testigo del Evangelio. Cuánto bien y cuánta vida entregada en nuestros sacristanes y sacristanas.
Frecuentemente, son las primeras y últimas personas que llegan al templo. Siempre he pensado que se merecen un monumento, una calle o plaza. Están siempre que se les necesita. Lo ocurrido en la parroquia de Nuestra Señora de la Palma podría y puede ocurrir en cualquiera de nuestras iglesias. Ya ha ocurrido en otros lugares de Europa. El ataque de Algeciras, con un asesinado y varios heridos, es un ataque al cristianismo y a una sociedad que pretende vivir en paz. Valoremos cuánto bien, de manera anónima, hacen millares de sacristanes y sacristanas al servicio de la comunidad cristiana y la sociedad.
El arzobispo de Sevilla, Monseñor José Ángel Saiz, lanza un mensaje en vídeo con motivo del atentado perpetrado la noche del 25 de enero en Algeciras, como presidente de la provincia eclesiástica de Sevilla a la que pertenece la diócesis de Cádiz y Ceuta.
«Todos estamos consternados y llenos de dolor por los ataques que se han producido en dos iglesias de Algeciras. Rezamos por el eterno descanso de la persona que ha sido asesinada y la pronta recuperación de los heridos. Nos unimos al dolor de las familias de las víctimas, nos unimos al dolor de la diócesis hermana de Cádiz y de su obispo. Condenamos con toda firmeza este atentado y todo tipo de violencia y hacemos una llamada a trabajar todos unidos para construir un mundo de paz».
En un comunicado hecho público en las horas siguientes a los sucesos, la Diócesis de Cádiz y Ceuta expresa su conmoción ante lo sucedido y condena la violencia. El Obispo de la diócesis se personó enseguida en el lugar de los hechos y pidió vivir estos acontecimientos con «fortaleza evangélica».
La Diócesis de Cádiz y Ceuta, aun conmocionada por el triste suceso, lamenta profundamente la agresión sucedida en Algeciras el 25 de enero en la que ha sido herido el sacerdote salesiano encargado de la Capilla de San Isidro -afortunadamente ya fuera de peligro-, y asesinado el sacristán de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Palma. Queremos expresar nuestra cercanía y apoyo a los familiares y amigos de D. Diego Valencia, q.e.p.d., muy querido en la parroquia y en la ciudad, por su entrega y afabilidad con todos, al tiempo que elevamos nuestra oración por su eterno descanso. También manifestamos nuestro apoyo al P. Antonio R. Lucena esperando su pronta recuperación, y a toda la familia salesiana, conmovida por esta agresión injustificada.
Nuestra más firme condena a la violencia contraria a la voluntad de Dios y a la enseñanza de la Iglesia que altera la convivencia pacífica deseada por la inmensa mayoría de la población y que perturba profundamente la vida social.
El Sr. Obispo, que se ha personado enseguida en el lugar de los hechos, agradece su colaboración a las autoridades a la espera de que éstos se esclarezcan plenamente. Anima, asimismo, a los fieles de estas parroquias, al clero, a la familia salesiana y pueblo de Algeciras a vivir estos acontecimientos con fortaleza evangélica. Pedimos al Señor que ayude a los damnificados y conceda al pueblo cristiano una esperanza activa para trabajar con misericordia por el bien común, y que la sociedad pueda gozar de una convivencia en paz.
La Conferencia Episcopal Española hizo público, inmediatamente después del suceso, un comunicado en su página web y sus redes sociales en los que condena toda forma de violencia y envía su afecto y consuelo a las víctimas.
Ante los acontecimientos ocurridos en la tarde de hoy, 25 de enero, en la parroquia Nuestra Señora de la Palma y en la capilla de San Isidro de Algeciras, en el que una persona ha resultado muerta y varias heridas, queremos, en primer lugar, trasladar nuestra cercanía y afecto y el consuelo de la fe a los familiares de las víctimas, a la diócesis de Cádiz y a la sociedad del Campo de Gibraltar.
Expresamos también nuestra más firme condena de toda forma de violencia, que no puede tener lugar en la sociedad en la que vivimos.
Conmocionado por el ataque armado sucedido en dos parroquias de Algeciras, que ha causado la muerte del sacristán de una de ellas y ha herido de gravedad al párroco de otra así como almenos a dos personas más. Rezo por las víctimas de esta atrocidad y por sus familiares.
Como creyentes, pedimos al Dios de la misericordia y de la paz que llene de esperanza los corazones de las víctimas y sane los heridos, acompañe a la Iglesia y a la sociedad en la búsqueda de la paz y convierta el corazón de las personas violentas.
Con dolor he recibido la noticia de los acontecimientos en Algeciras. En estos momentos tristes de sufrimiento, nos unimos al dolor de la familia de las víctimas y de la diócesis gaditana y pedimos al Dios de la vida y de la paz, por la pronta recuperación de los heridos.
— Mons. Francisco César García Magán (@MonsGarciaMagan) January 25, 2023