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«Las personas con síndrome de Down son un tesoro. Solo hay que pararse y saber mirar»

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Aurora Villalobos es médico internista. Está casada y es madre de dos niñas.

Por más que intentemos imaginarlo, hasta que una mujer no está embarazada no descubre el sentimiento de la maternidad, ¿cómo recuerdas aquellos primeros momentos?

Desde el primer momento que supe que estaba embarazada sentí muchísima alegría y muchísima ilusión. Sobre todo, me sentí muy agradecida por sentir el milagro de la vida y el regalo de la maternidad. Siempre sentí que estaba haciendo algo que era muy importante y tenía muchas ganas, desde el principio, de conocerle, verle su carita, y abrazar su cuerpo. Quería hacerlo muy bien desde el comienzo porque ya lo quería desde el minuto cero.

¿Te sentiste madre desde el primer momento que supiste que estabas embarazada?

Yo me he sentido madre desde pequeña, siempre he tenido esa vocación de ser madre y formar una familia. Pero en el momento en el que estás embarazada sabes que tu vida nunca va a ser igual, y lo asumes con mucha alegría, y a la vez con mucha responsabilidad, porque desde aquel primer momento sentí que tenía que cuidarme lo mejor posible para protegerle. Entiendes que se puede dar la vida por un hijo y eres consciente de cuánto te ha querido tu madre. Pensaba que mientras yo estuviera a su lado nada malo podría pasarle a mis hijas. Mi madre siempre me lo decía, pero no lo entiendes en profundidad hasta ese momento, y estás deseando entregarle ese amor a esa persona que todavía no has visto pero tienes tantas ganas de conocer.

¿Cuáles fueron los momentos más importantes de tu embarazo?

Hay muchos momentos, pero el primer día que te enteras de que estás embarazada es una alegría muy diferente, que no puedes comparar a ninguna otra que te pase en la vida. También dan alegría los pequeños momentos en los que vas notando cambios y te vas empezando a creer, de verdad, que estás embarazada.

¿Qué es lo que más recuerdas de aquella época?

Disfruté mucho los momentos con los que preparas con tanta ilusión los detalles para la llegada de tu hijo a casa y todo va cambiando. Y por supuesto, cuando ves su carita por primera vez y abrazas ese cuerpecito. Y ese momento en que lo abrazas por primera vez, es el momento en el que conoces el amor sin límites. En ese momento tan íntimo, descubres que Dios nos hace el mayor regalo de la vida.

Inés nació hace 12 años con síndrome de Down. ¿Qué significa para ti su vida? Y ¿cómo han cambiado las vuestras desde que ella llegó al mundo? 

La llegada de Inés inundó de amor nuestra vida. Siempre agradeceré, y todavía me emociono al recordarlo, cuando Carmen Linares, la directora del Centro de Atención Temprana Dulce Nombre de Maria en ese momento, vino a casa a conocer a Inés cuando nació y me dijo: «Cuánto te debe querer Dios para haberte regalado a esta hija».

Después llegó mi hija Eugenia, que completó la familia con su dulzura, su amabilidad, serenidad, prudencia, bondad, y alegría. Se quieren, se protegen, se respetan y se apoyan muchísimo. Adolfo, mi marido, desde el primer momento que nació Inés y supimos que tenía síndrome de Down ha sabido centrarse en lo positivo y siempre aportando alegría y optimismo. Me siento muy orgullosa de la familia que hemos formado.

¿Cómo es Inés?

Inés es ternura y bondad infinita, ella nos recuerda que las cosas sencillas son las que realmente importan. Su mirada es siempre limpia y transparente, y su sonrisa ilumina. Ella solo ve las cosas bonitas que pasan en la vida, aprecia cada minuto y agradece cada detalle. Le encanta disfrutar de la vida. Es pura inocencia y entrega absoluta, y sus abrazos, que son tan de verdad, te calientan y reconfortan hasta el alma. Mi madre siempre dice que ella es el pegamento de la familia, porque le encantan las reuniones familiares, estar con sus abuelo, tío y primos. Igual que mi hija Eugenia, que desde que es pequeña está feliz con su hermana. Ella siempre dice que su familia es la mejor del mundo y su hermana la mejor del mundo. Estamos muy agradecidos de tener a Inés con nosotros, nos da muchísima alegría y nos hace ver las cosas de otra manera.

¿Crees que la sociedad está preparada para cubrir las necesidades de los niños con síndrome de Down?

Hay muchísimas personas que nos ofrecen su apoyo y cariño incondicional, todo el personal del colegio, sus compañeros de clase, la Asociación síndrome de Down… y tantas personas que nos ayudan cada día a las que estamos inmensamente agradecidos. Yo creo que la sociedad hoy día en general tiene mucha prisa y poca paciencia. No es que las personas no estén preparadas, es que no tienen tiempo para darse cuenta. Si fueran capaces de parar, enseguida verían el tesoro que nos ofrecen las personas con síndrome de Down: amabilidad, sencillez, inocencia, ternura, agradecimiento, compresión y calma, porque ellos viven el momento y no esperan nada a cambio. No hacen cálculos, te entregan su sonrisa y su abrazo sincero, disfrutan de la vida, libres de presiones y prejuicios y no juzgan a nadie. Solo dan amor y cariño sin medida. Tenemos mucho que aprender de ellos. Solo hay que pararse y saber mirar.  

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El Sr. Obispo visita la parroquia de El Salvador, en Nerja

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La parroquia de El Salvador, en Nerja, recibió el 16 de marzo al Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, dentro de la Visita Pastoral que viene realizando al arciprestazgo de Axarquía Costa. 

Eran las 5 de la tarde cuando el Consejo Pastoral Parroquial, un grupo de feligreses, el alcalde de la localidad y la Corporación Municipal recibían el Sr. Obispo. Tras la acogida, el prelado malacitano pasó al interior del templo para dedicar un momento a la oración y se asomó al Balcón de Europa, «acompañado por un gran número de personas para contemplar el enclave paradisiaco de nuestro pueblo», explica el párroco, Antonio Carrasco.

 

Dos mujeres enfermas de la parroquia lo esperaban también en sus hogares para rezar con él, recibir el sacramento de la Eucaristía y su bendición.

 

Sobre las seis y cuarto de la tarde comenzaba la Asamblea Parroquial, «en la que los feligreses mostraron las dudas e inquietudes sobre temas de actualidad eclesiales, a las que el Sr. Obispo respondió con cercanía y claridad», añade el párroco.

Después llegó el momento de la celebración de la Eucaristía, en la quer participaron «miembros de todos los grupos de la parroquia, varios centenares de feligreses y una masiva cantidad de niños y niñas de Iniciación Cristiana. Tras ella concluyó la Visita Pastoral con un ágape compartido con don Jesús, los sacerdotes concelebrantes, diáconos y el Consejo Pastoral. Una tarde de acción de gracais a Dios», concluye Antonio Carrasco. 

 

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«Necesitamos sacerdotes que sean buenos pastores»

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NoticiaSeminario

El Sr. Obispo junto a seminaristas y formadores en el Día del Seminario, en la Catedral // E. LLAMAS

Publicado: 20/03/2023: 37

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Seminario

El Día del Seminario, en la fiesta de san José, el Sr. Obispo presidió en la Catedral la Eucaristía en la participaron seminaristas, familiares y amigos. En su homilía animaba al pueblo de Dios a pedir al Señor «sacerdotes que sean buenos pastores». Días antes, durante la Campaña Vocacional, el rector Juan Manuel Ortiz Palomo y el viecerrector Fernando Luque participaron en el programa El Espejo de COPE Málaga. Aquí pueden escuchar el podcast completo.

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Cristo, Luz del mundo

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Homilía del arzobispo D. José María, en la Eucaristía en el IV Domingo de Cuaresma, Domingo Laetare, celebrada en la S.I Catedral el 19 de marzo de 2023.

Queridos sacerdotes concelebrantes;
querido diácono;
queridos hermanos y hermanas:

Estamos ya en el cuarto domingo de Cuaresma, este tiempo que nos va aproximando hacia las fiestas pascuales. Ese tiempo de preparación para los catecúmenos que van a recibir el Bautismo de adultos. Así era en la primitiva comunidad cristiana y que nos sirve a nosotros para rememorar nuestro propio Bautismo, y para ponernos a punto en nuestra vida de fe, en nuestra vida cristiana, apartando de nosotros todo lo que nos aparta de Dios y que nos aparta de los demás. En definitiva, es una especie de ITV de nuestra fe cristiana, de nuestra vivencia cristiana.

Este tiempo de Cuaresma es un tiempo santo, que tiene como un trípode, desde el principio, lo veíamos así: la oración, la limosna y el ayuno, como expresión de nuestra religiosidad, de nuestra piedad. Acordamos que el primer domingo era el domingo de las tentaciones, para que tomáramos conciencia y tomaran conciencia los neófitos, los que iban a ser bautizados; tomaran conciencia los catecúmenos de que la vida cristiana es lucha. Es una lucha hasta el final de nuestra vida por ser fieles a Jesús siguiendo su camino. Y le pedimos en el Padrenuestro que no nos deje caer en la tentación y nos libre del mal.

El segundo domingo para que viéramos, y los catecúmenos vieran, que no todo es una lucha, sino también se nos anticipa ya el Cielo. Se nos da la Salvación y ya estamos pregustando los dones del más allá, del Encuentro con Cristo. Veíamos la escena de la transfiguración del Señor en el Monte Tabor.

El tercer domingo veíamos ese diálogo de Jesús con la samaritana. Jesús que nos sale al encuentro. Jesús, en quien se cumplen la Ley y los profetas, viene a saciarnos ese deseo de Dios, ese deseo del agua pura que sólo puede darnos y que es el Espíritu Santo.

Y hoy, en este cuarto domingo, en este tiempo que nos va aproximando hacia la Pascua, ¿qué se nos presenta? Se nos presenta Cristo como Luz del mundo. En esa escena del ciego de nacimiento. El Evangelio de San Juan nos dice en su primer final: “Todas estas muchas cosas hizo Jesús y si se escribieran, no habría libros en el mundo, para contar todos los milagros que hizo”. Dice así el evangelista: “Éstas han sido escritas, para que creáis que Jesús es el Hijo de Dios y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre”. Cualquier signo, cualquier milagro de Jesús, nace de la fe y nos lleva a la fe, y por eso termina con esta confesión de fe. Es el ciego que se encuentra con Jesús. Jesús pone barro sobre sus ojos. Y a ese ciego le manda que vaya a lavarse en la piscina de Siloé, que significa “enviado”. Como hemos visto, empieza esa diatriba de Jesús con los judíos y de los judíos con este, que, en este caso, con el ciego de nacimiento, no se lo creen. Y malintencionados tratan de que el ciego reniegue de quien ha le hecho el milagro. Y el ciego, con un gran sentido común que le va aproximando a la fe, hasta que al final hace una confesión de fe en toda regla -yo creo-, nos muestra cómo nadie que tenga mala condición puede hacer un milagro. Al contrario, si no fuera de Dios… Y se encuentra Jesús con este hombre, y viene primero el milagro material, pero después viene el milagro de la fe. ¿Tú crees en el Hijo del hombre?, le pregunta Jesús. Y dice: “¿Quién es, Señor, para que crea en Él?”. “Lo estas viendo y oyendo, el que te habla”. Y el ciego dice: “Creo”.

A esto quiere llevarnos el Evangelio a nosotros este domingo: a la fe que es luz. Y por eso San Pablo, en la Carta a los Efesios, nos ha presentado esa enseñanza de que la fe ilumina nuestra vida, de que somos hijos de la luz. Acordaros que en las ceremonias del bautismo y en la noche pascual se nos entrega el cirio. Un cirio que se prende del cirio pascual. Cuando fuimos bautizados, el sacerdote al entregar el cirio dijo: “Recibid la Luz de Cristo. Que vuestro hijo camine siempre como hijo de la luz”. Jesús nos ha dicho: “Yo soy la Luz del mundo, el que me sigue a mí no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. El propio prólogo del Evangelio de San Juan nos dice que el Verbo es la Luz; que Dios es la Luz. La Luz que ilumina nuestras vidas. Y esa luz nos llega por la fe, queridos hermanos. Nos llega por Cristo. Cristo nos ha encendido, nos ha iluminado y no podemos ser hijos de las tinieblas y las tinieblas en el lenguaje bíblico es el pecado. Las tinieblas es el desconocimiento de Dios. Las tinieblas es, al mismo tiempo, la falta de percepción de los otros. Es la soledad más absoluta y el egoísmo, y en definitiva, es también la mentira. Con las tinieblas no vamos a ninguna parte, al contrario, nos perdemos hasta nosotros mismos. El Príncipe de las tinieblas se le llama “el Maligno”.

En cambio, Cristo es la Luz. Ahora tenemos que preguntarnos: ¿Estamos iluminados por Cristo?, ¿realmente, la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro sendero? La fe en Cristo nos lleva a iluminar nuestra vida, ¿o la tenemos escondida como Jesús recrimina en el Evangelio: que no se enciende una lámpara para ponerla debajo del celemín, sino para que alumbre a todos los de la casa? “Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y den gloria a vuestro Padre del Cielo”. Preguntémonos en este domingo: “Señor, ¿yo estoy encendido o soy un cristiano apagado?, ¿o soy un cristiano sin luz o con luz intermitente?, sólo a temporadas”. A la fe se la representa muchas veces con una mujer con los ojos vendados. El Papa, el beato Juan Pablo I, no estaba de acuerdo y llegó a escribir y decir que la fe no va con los ojos cerrados; que la fe, al contrario, nos ilumina la vida. Con la fe vemos de manera distinta. Vemos de manera distinta a Dios, vemos de manera distinta nuestra situación personal, lo que nos ocurre. Vemos de manera distinta a los demás. La fe es mirar la vida, mirar a Dios, mirar la existencia de los demás con los ojos de Dios. Y es descubrir una nueva dimensión que nos hace salir de la superficialidad. Y ésa es la mirada de Dios, que se nos traslada a nosotros con su luz. Y es una mirada que mira al corazón. Como hoy en la Primera Lectura, cuando el profeta va en busca de David y le son presentados los hijos de Jesé y ya cree que han terminado todos, y dice: “Falta uno. Pues, tráelo”. Y nos dice el profeta que Dios no mira las apariencias, mira el corazón. Pues, con la fe, con la luz de Dios, vemos de manera distinta.

En este domingo vamos a pedir “Señor, auméntanos la fe”. Danos esa fe viva, esa fe contagiosa, esa fe alegre, esa fe que me haga ver la existencia con tus ojos; que detrás de las circunstancias de cada día, incluso de la enfermedad y del dolor, yo sepa descubrirTe que estabas a mi lado y yo sepa descubrir también en los demás Tu Rostro, especialmente en quien más sufre, en quien está más necesitado. La fe nos ilumina el camino y pasaremos un día de este caminar por la historia personal de cada uno. Pasaremos a esa luz plena, a esa visión de Dios y de Su Gloria. Pero que el Señor nos dé su luz: “El Señor es mi luz y mi salvación”, reza el Salmo. Que, realmente, sea para nosotros, cristianos, luz.

Pero, queridos amigos, no podemos quedarnos con una luz propia. Tenemos que encender con la noche pascual, encender también a los demás. Y ese es nuestro ejemplo. Eso es el apostolado. Eso es la evangelización. Llevar la luz de Cristo a los otros y nuestro mundo, por desgracia, está muy a oscuras. Hay muchas zonas de nuestra sociedad a oscuras, en la familia, en la vida social, en nuestra nación, en nuestra ciudad. Y necesitamos con nuestro ejemplo, con nuestras palabras, con nuestra coherencia cristiana, encender esa luz, para que ese Cristo ilumine nuestro mundo. Él que nos ha dicho que quien Le sigue no camina en las tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

La advocación de María, como Nuestra Señora de la Luz, nos ayude también a nosotros a vivir iluminados, como hijos de esa Madre, como hijos de Dios, como discípulos de Cristo.

Así sea.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada

S. I Catedral de Granada
19 de marzo de 2023

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La Hermandad del Calvario pone fin a su Año Jubilar

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El obispo de Córdoba clausuró ayer este tiempo de gracia celebrando la santa misa en la parroquia de San Lorenzo

El sábado 18 de marzo, la hermandad del Calvario llevó a cabo un vía crucis por las calles de su feligresía. La salida del templo de San Lorenzo se produjo a las 18:30 horas y rememoró los primitivos vía crucis que la cofradía realizaba en el calvario del Marrubial hace tres siglos. La imagen llevó el acompañamiento de un coro de voces del Orfeón Cajasur.

Jesús del Calvario, San Juan de Letrán, Padres de Gracia, Horno del Agua y Queso para regresar por Frailes y Jesús del Calvario fue el itinerario que siguieron los fieles hasta llegar a la última estación del vía crucis que la rezó el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, en la plaza de San Lorenzo. Al término del rezo, en torno a las ocho de la tarde, dio comienzo la solemne misa pontifical de acción de gracias y cierre de su Año Jubilar, presidida por el prelado. Al final de la celebración, coincidiendo con el Día del Seminario, dos seminaristas dieron testimonio sobre su vocación e invitaron a los fieles a ayudar al Seminario no sólo con su oración, sino también económicamente. También el Obispo incidió en la importancia del fomentar las vocaciones al sacerdocio entre los fieles indicando que un gran número de seminaristas salen del mundo cofrade.

La Hermandad de Jesús del Calvario inauguró el 14 de marzo de 2022 un tiempo de gracia que se concedió a la corporación con ocasión del 300 aniversario de su fundación. Una efeméride que trajo consigo la apertura de la puerta santa a cargo del obispo de Córdoba y un elenco de actos que se han prolongado hasta este sábado, 18 de marzo.












































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DÍA DEL SEMINARIO 2023 | “Aún con miedo me acercaba al sagrario y le preguntaba al Señor qué quería de mí, confiando y abandonándome en Él”

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DÍA DEL SEMINARIO 2023 | “Aún con miedo me acercaba al sagrario y le preguntaba al Señor qué quería de mí, confiando y abandonándome en Él”

 

Javier Garrido

Dos Hermanas (2000)

Seminarista del 2º curso del Seminario Metropolitano de Sevilla

¿Cómo surge tu vocación sacerdotal?

Mi vocación surge en el seno de mi parroquia, San Juan Pablo II, de la que soy feligrés desde la época de la caracola, puesto que es una parroquia de nueva creación. No obstante, un factor muy importante de mi vocación se da en mi hermandad, Los Negritos, de la que soy hermano desde que nací, donde recibí la Primera Comunión y donde di mis primeros pasos como cristiano, aprendiendo a rezar y a conocer la Eucaristía, gracias a los cultos y las tardes limpiando plata con mis amigos del Grupo Joven. En la adolescencia me inserté en la parroquia, San Juan Pablo II, ya que está frente a mi casa, allí recibí el sacramento de la Confirmación y viví mi juventud junto con el Grupo Joven que se formó a partir de la Confirmación.

Fue allí, en enero de 2020, un jueves eucarístico, en la capilla sacramental, en el tercer banco de la derecha, donde el Señor se comunicó conmigo a través de su palabra: “El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará”.

Desde ese momento, mi vida se paró, tuve que centrarme para saber qué tenía Dios pensado para mí y con la ayuda del Seminario y de los sacerdotes de mi parroquia, discerní qué hacer, pues tenía que dejar algunas cosas, como la carrera, mi parroquia, la que entonces era mi novia… Eran muchas las cosas que tenían que cambiar y aún con miedo me acercaba al sagrario y le preguntaba al Señor qué quería de mí y confiando y abandonándome en Él, poder seguir su voluntad, hasta hoy.

¿Cómo ha vivido tu familia la perseverancia con la que has vivido tu proceso de discernimiento?

Mi familia, cuando se enteró de la noticia, no la recibió con mucho agrado, no obstante, tampoco la rechazó, puesto que yo lo tenía más o menos decidido y sabía que al final lo iban a aceptar.

Entré en el seminario el septiembre de 2020. Al principio les chocó mucho, no obstante, tras dos años, van viendo que soy feliz y que es mi sitio, y ellos poco a poco, también están aceptando y disfrutando conmigo mi camino.

¿Cómo ha sido tu adolescencia siendo un joven católico? ¿Te has sentido juzgado alguna vez?

Estudié en colegios públicos y luego cursé dos años en la Universidad. Los católicos practicantes no éramos la mayoría, a muchos no les interesaba y otros iban en contra, pero siempre me han respetado, ya que yo trataba y hablaba de temas religiosos o cosas que me habían pasado con todo el mundo y más aún cuando tomé la decisión de entrar en el Seminario. A muchos les llamó la atención que un chaval de 22 años decidiese dar su vida por Cristo; es algo que muchos no comprendían ni entendían, pero al verme dos años después que soy el mismo, pero más feliz, se alegran y se interesan mucho, por temas que nunca antes hubiera pensado.

¿Cómo era tu vida antes de entrar al Seminario?

Antes de entrar en el Seminario mi vida era la vida de cualquier estudiante universitario. Por la mañana iba a clase de Relaciones Laborales y Recursos Humanos; por la tarde, algo de estudio, puesto que nunca me ha gustado mucho estudiar; y también algo de vida social. Lo que sí puede llamar la atención, es que por las tardes iba con frecuencia a Misa; ayudaba a Rafa, el sacristán de mi parroquia, y colaboraba con lo que hacía falta; daba catequesis con mis amigos, organizábamos campamentos y realizábamos voluntariados con Cáritas, pero como el resto de los jóvenes de mi edad, iba de viaje siempre que podía y salíamos a algunas discotecas.

Desde pequeño he sido hermano de la Hermandad de los Negritos, con la que tengo un gran vínculo y cariño; y en mi adolescencia me hice de la Agrupación de Fieles de Nuestra Señora de los Reyes y San Fernando, con la que sigo manteniendo relación, junto con mi parroquia.

Con respecto a tu vida en el Seminario Mayor, ¿es como esperabas?  

No tenía grandes ideas sobre lo que podía ser el Seminario, ya que nunca antes de sentir la llamada me planteé conocerlo o saber de él. Lo que sí he descubierto es lo bonito y complejo de la comunidad, compartir la oración, la Eucaristía y la toma de Ministerios, (lectorado, acolitado o las órdenes, diácono y sacerdote), con personas que no has elegido, sino que Dios te la pone en tu camino y vas viendo como crecemos.

La mayoría son más hermanos que compañeros; es muy emocionante cuando vas acompañando en el trayecto del Seminario y ves cómo están felices y te aumentan las ganas de seguir en tu camino, por supuesto, cogiendo la cruz de cada día, como dice Jesús en el Evangelio.

No todo es idílico, ya que son muchas las actividades que se llevan hacia adelante cada día y cada semana, son muchas las cosas que uno debe saber y debemos prepararnos bien para ponernos al servicio de todos el día de mañana. No es nada fácil, pero Dios siempre provee. Además, la convivencia a veces se hace especialmente única, pues son hermanos que matarías, pero a la vez lo volverías siempre a elegir para el camino que hemos emprendido.

¿Te identificas con algún pasaje bíblico en específico, por medio del cual sientes que Dios te habla directamente?

Uno de los pasajes que más me gusta es el pasaje de la pesca milagrosa (Jn, 21), donde me veo reflejado en la tristeza de los apósteles cuando vuelven a su vida diaria y sin Jesús nada funciona bien. Cuando Él irrumpe en el lago Tiberíades y se dan cuentan que  Jesús sigue con ellos, y en esa alegría desbordante de Pedro al ver al Señor resucitado que se tira al agua en su búsqueda para abrazarlo. También me interpela cómo Jesucristo le pregunta si le ama. Así, en los momentos más difíciles de mi día a día, una de las jaculatorias que más me repito es “Señor, tú que todo lo sabes, tú sabes que te quiero”, que me ayuda a salir de mí y confiar más en el Señor.

Cambiando de tema, ¿cuáles crees que son los principales desafíos a los que se enfrentan los futuros sacerdotes?

Los principales desafíos de los sacerdotes y de los que, si Dios quiere seremos sacerdotes algún día, será anunciar y llevar a Cristo a personas que están sedientas y necesitadas de Cristo y de su Iglesia, pero que no saben o piensan que es lo que necesitan. Precisamente será Cristo y su amor lo que más necesitan, para poder conseguir que todas las cosas que buscan en lugares equivocados encuentren sentido y así poder saciar su sed en Quien es la verdad y descubrir el sentido existencial que no sabían.

Además, un gran desafío, bajo mi punto de vista, saber acompañar a los jóvenes y adultos en el camino de la fe, en una sociedad donde el compromiso y la continuidad es difícil. Pero sabemos que no estamos solo; el Espíritu Santo abre las vías para poder conseguirlo, pues para alcanzar una vida en plenitud es necesario vivir la fe en comunidad.

Terminamos con una pregunta obligada: ¿Qué dirías a un joven que, como tú hace unos años, se plantease la vocación sacerdotal como opción de vida?

Que no tenga miedo, que confíe en el Señor, que se acerque al sagrario y desde allí le pregunte en sinceridad y libertad: “Señor, ¿qué quieres de mí? Que se cumpla tu voluntad”. Donde encuentre la paz, la paz que provenga de Dios, y con sinceridad, tome una decisión de manera valiente. Si no es tu sitio lo notarás y el Señor te pondrá el camino que debes seguir, pero si verdaderamente es tu camino, tu vocación, serás plenamente feliz y merecerá la pena dar la vida por Cristo.

 

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La actualidad diocesana en «Iglesia Noticia», en COPE Granada y COPE Motril

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En este programa de “Iglesia Noticia”, hablamos del Día del Seminario, que se celebra el 19 de marzo. También nos vamos hasta Órgiva, donde el 24 de marzo celebra la solemnidad del Santísimo Cristo de la Expiración, al que tiene devoción este pueblo alpujarreño. 

Del 25 de marzo también hablamos, entre otros temas. Ese día se celebra en el templo catedralicio la Eucaristía con la que se inician los actos conmemorativos en el V Centenario de la colocación de la primera piedra en la Catedral, además de iniciarse de forma solemne el pontificado del arzobispo D. José María. De la Jornada por la familia y del aniversario de Atarfe, ambos también el 25 de marzo, dedicamos espacio, entre otros asuntos.

«Iglesia Noticia» es el informativo diocesano de Granada, que se emite los domingos, a las 9:45 horas, en COPE Granada y COPE Motril. 

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Ya se está instalando, en la catedral de Guadix, la exposición The Mystery Man, que será inaugurada el 25 de marzo

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Ya se está instalando, en la catedral de Guadix, la exposición The Mystery Man, que será inaugurada el 25 de marzo

 

Ya se está instalando la exposición The Mystery Man en la Catedral de Guadix. Solo faltan 6 días para que se inaugure una de las exposiciones religiosas más esperadas del año, si no la que más. En Guadix estará 2 meses, hasta el 31 de mayo, y ya son muchos los que se han interesado desde otras provincias -Málaga, Jaén, Almería, Murcia…- para visitar la exposición y conocer el recinto que la alberga: la Catedral accitana. Guadix, que siempre ha sido foco de cultura, aún lo va a ser más a partir del 25 de marzo.

Ese 25 de marzo es el día de la Encarnación y, por tanto, el día de la Catedral de Guadix. No puede haber mejor día para la apertura de una exposición tan deseada en todo el mundo. Y no es un farol. Se estrenó hace unos pocos meses en Salamanca, donde la visitaron más de 70.000 personas, y ahora se inaugura en Guadix, la segunda sede que va a tener. De Guadix marchará al norte de Italia y después a varios países de América y de Europa. En Roma estará en el Jubileo del año 2025. Quizá, hasta que no pasen unos pocos años no vuelva a España. Por eso, la de Guadix es una ocasión única para ver esta exposición en torno al cuerpo que envolvió la Sábana Santa de Turín. Ya se pueden reservar las entradas en su página web, ahora con un precio especial de inauguración.

Como dicen en su web, en la exposición se puede recorrer una antología de 15 años de estudios sobre la Síndone de Turín. A lo largo de seis salas se desglosan los aspectos más importantes de uno de los grandes enigmas de la historia: ¿quién era el hombre de la Sábana Santa? Y se ofrece un recorrido histórico, artístico y científico sobre los estudios de la Síndone, su impacto en el mundo cristiano y en la representación de la imagen de Jesús, que hará viajar a través del tiempo y más allá de la ciencia. La experiencia culmina con una escultura hiperrealista, a tamaño real, basada en criterios científicos y forenses extraídos de la Sábana Santa, de la imagen de un hombre que pudo ser Jesús, tras su muerte. Por supuesto, también hay una reproducción de la Sábana Santa de Turín.

Esta exposición, en la Catedral de Guadix, tiene un aliciente especial. Los organizadores la han subtitulado “El Hijo visita a la Madre”. Y es que, junto a la exposición y esa imagen hiperrealista del cuerpo que envolvió la Sábana Santa, se podrá contemplar la imagen de La Piedad de Guadix, la mejor copia de la Piedad que hay en el mundo, hecha con mármol de Carrara, como la de Miguel Ángel en el Vaticano, que se puede contemplar de cerca y que provoca más que fascinación. Además, desde hace unas semanas, cada 30 minutos se puede disfrutar de un videomapping sobre la escultura, que ayuda a conocer parte de su historia, pero que suscita nuevas emociones aportadas por la luz, los colores y la música. La Piedad de Guadix ha dejado de ser solo una copia para convertirse en una obra de arte del siglo XXI, al menos cada 30 minutos.

La instalación de la exposición, a 6 días de la inauguración, ya está casi terminada. Ocupa varias salas de la Catedral de Guadix y del Museo diocesano, con grandes paneles, con la reproducción de la Sábana Santa, con la imagen hiperrealista del cuerpo que fue envuelto en ella, y con un videomapping de ese cuerpo, que se podrá contemplar en la cripta de la Catedral. Para la exposición se han recuperado, por tanto, espacios que hasta ahora no eran accesibles a los visitantes, lo que añade un atractivo más. Y, por supuesto, servirá para que muchos descubran, o redescubran, la Catedral de Guadix, pequeña, pero bien proporcionada, llena de belleza y de arte, que se señorea sobre la ciudad de Guadix. Los visitantes podrán gozar de esta experiencia subiendo, además a su campanario, donde hay un museo y las mejores vistas sobre la zona, asomándose y paseando por sus balcones.

Sin duda, no hay mejor lugar para contemplar la exposición The Mystery Man. Guadix es lo que tiene.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

Catedral cartel Exposición The Mystery Man web

 

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Domingo IV de Cuaresma. Ciclo A. 19 de marzo de 2023

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Domingo IV de Cuaresma. Ciclo A. 19 de marzo de 2023

Jesús culmina su camino en Jerusalén, la última etapa de su misión y de su vida terrena. En este contexto final, él se va a revelar como la Luz del mundo para aquellos que son ciegos porque, al estar alejados de la fe, viven en la oscuridad.

Jesús realiza un signo mediante el cual un hombre ciego de nacimiento y sin expectativas de curación nace a una nueva vida al lavarse en el agua, símbolo del sacramento bautismal, para vivir en la libertad y la dignidad de su nueva identidad de hijo de Dios, y para dar testimonio del Señor.

El encuentro personal, su experiencia de sanación y el nacimiento a una nueva vida como discípulo del Maestro lo llevan a la fe en quien se revela como el Hijo de Dios y la Luz del mundo.

Los que han visto este hecho quedan interpelados y reaccionan de distintas maneras. Pero al ciego, ante todo, le importa lo que él ha vivido y experimentado al conocer de verdad a Jesús.

 

DESARROLLO

Un relato más, a modo de catequesis bautismal, nos sitúa en un nuevo encuentro de Jesús, en este caso el escenario es Jerusalén, con un ciego de nacimiento, es decir, sin posibilidad de curación. Los discípulos se interesan por este personaje anónimo y le preguntan al Señor sobre el origen de la ceguera que padece, porque, según la tradición religiosa judía, las enfermedades y desgracias de la vida se asociaban al pecado, bien cometido por el individuo en cuestión o por sus progenitores. La respuesta de Jesús revienta esta concepción del pecado y al mismo tiempo se presenta así mismo como la luz del mundo que vence a la oscuridad.

Jesús, con sus dedos, hace una masa de barro con tierra y con su saliva, y se la unta al ciego en los ojos, como acto de “sanación”; lo envía a lavarse a la piscina de Siloé, como gesto de “purificación”; y, entonces, el ciego recobra la vista, como gesto de “iluminación”. Así se expresa la gracia del bautismo sacramental en los nuevos miembros agregados a la comunidad cristiana.

Acto seguido, el ciego da testimonio de lo que le ha sucedido y del cambio que Jesús ha producido en él, que ha nacido de nuevo, en este caso a una vida en la luz y ya no en la oscuridad. De ser una persona pobre, marginal y oprimida, ha pasado a sentirse amado por Dios, que le ha dado la libertad, la dignidad y la resurrección para iniciar una nueva vida como discípulo del Señor. La vista que ha recibido es el símbolo de la fe.

Ante este hecho extraordinario y ante el testimonio del protagonista hay distintas reacciones por parte de los que lo escuchan: la de los vecinos, que son aquellos que tienen un conocimiento vago y superficial de Jesús, del que han oído cosas pero no les interesa nada más; la de los padres del ciego, que creen pero no dan testimonio, algo que es muy común en familias cristianas que se consideran creyentes pero no transmiten la fe a sus hijos ni la testimonian con sus palabras y obras; la de los fariseos, que se consideran los auténticos y los más coherentes creyentes, y, aunque han sido testigos de lo ocurrido, se cierran a la fe en Jesús porque los cuestiona a ellos; y la del ciego, que se interroga, cree y testimonia, confesando su fe en Jesús como el Señor, el Hijo de Dios, el Mesías, la Luz del mundo.

Aquí se nos describe el proceso de la fe, que parte de los conocimientos y costumbres que nos transmiten la familia, nuestro entorno más cercano y hasta la comunidad religiosa, pero que, hasta que no se hace experiencia de encuentro personal con Cristo nuestra vida no queda transformada ni nuestra fe se hace auténtica y testimonial.

 

Emilio José Fernández, sacerdote
http://elpozodedios.blogspot.com/ 

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IV Domingo de Cuaresma 2023- Reflexión del Arzobispo de Sevilla

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IV Domingo de Cuaresma 2023- Reflexión del Arzobispo de Sevilla

Durante los cinco domingos del Tiempo de Cuaresma, monseñor José Ángel Saiz Meneses reflexiona sobre los pasajes evangélicos que iluminan el camino hacia la Pascua.

El 19 y 20 de marzo celebramos el Día del Seminario.

En este día, pidamos por los sacerdotes, para se mantengan fieles al Señor, sean hombres de alegría y esperanza, transmitan el gozo y la felicidad del servicio a Dios y a los hermanos. Pidamos que los jóvenes estén abiertos a la llamada del Señor a dejarlo todo y seguirle.

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