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Palabra de Vida de la 3º semana de febrero 2024

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La cuaresma es camino hacia la Pascua. Imitando los cuarenta días que Jesús pasó en el desierto, la Iglesia nos propone acompañar a Cristo en el combate contra el tentador y recorrer con Él el camino que desemboca en Jerusalén. Allí Cristo entregará su vida en rescate por todos los hombres, como expresión extrema del amor más grande. El tiempo que inauguramos el miércoles de ceniza se nos ofrece como oportunidad preciosa para ensanchar el corazón y aprender a amar con el amor de Cristo. Por eso el primer domingo de Cuaresma la Iglesia pide para sus hijos «progresar en el conocimiento del misterio de Cristo y conseguir sus frutos con una conducta digna». Conocer más a Jesús para vivir mejor la vida que Él nos comunica; seguir a Cristo, imitarle y dejarse moldear por Él para acoger y transmitir su amor extremo.

Tras recordarnos la Iglesia el Miércoles de ceniza que, sin el soplo de vida del Creador, no somos más que polvo, los domingos de Cuaresma nos proponen etapas para crecer en el conocimiento del Salvador. La primera etapa nos lleva, bajo la acción del Espíritu Santo, al desierto; consiste en un combate; y se completa con la imitación.

El Evangelio del primer Domingo de Cuaresma nos presenta a Jesús siendo llevado por el Espíritu Santo al desierto para ser tentado por Satanás. Después de lo cual Jesús comienza a proclamar el Evangelio de Dios, anunciando el cumplimiento del tiempo y la llegada del Reino, y llamando a la conversión. Las otras lecturas ayudan a comprender el alcance de lo realizado por Jesucristo. La primera narra el pacto realizado por Dios con Noé y su familia tras el diluvio. Noé creyó la palabra del Señor, cambió de vida y se salvó. Los que despreciaron la palabra de Dios, perecieron. De las aguas del diluvio brotó una humanidad renovada. La señal dada por Dios a Noé del pacto sellado con él es recuerdo para el hombre, a través de la creación, de la misericordia divina. Cuando el ser humano vive como si Dios no existiera repite el error de la generación de Noé y se precipita él solo a su perdición. Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, vence en el desierto a Satanás, quien busca la perdición del ser humano sugiriéndole que no necesita a Dios para ser feliz. Vence al Tentador quien se vuelve a Dios, cambia de vida y reconoce que, como criatura, su bien está siempre en el Creador. También san Pedro, en la segunda lectura, evoca el arca de Noé para hablar del bautismo cristiano. El camino cuaresmal desemboca en la renovación de las promesas bautismales, para que comprendamos que la vida cristiana consiste en llevar a plenitud la vida nueva recibida en el bautismo. Al rechazar las tentaciones del enemigo, Jesús nos enseña a sofocar la fuerza del pecado, nos acompaña en el combate de la vida y nos protege del influjo del Tentador. Por eso, no hay nada tan importante en esta vida como crecer en el conocimiento del misterio de Cristo y vivirlo en plenitud.

 

+ José Rico Pavés

Obispo de Asidonia-Jerez

Carta Pastoral Cuaresma 2024: «Subamos a Jerusalén»

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Queridos fieles diocesanos:

Iniciamos el camino de la Santa Cuaresma y, con ella, nuestra subida anual a Jerusalén con Jesús. Un camino de cuarenta días que nos lleva a una meta segura: la Pascua de la Resurrección del Señor, a la victoria de Cristo sobre el pecado y de la Vida sobre la muerte. En este tiempo santo, se abre ante nosotros el gran mensaje que nace de lo más profundo del Misterio Pascual: el amor desmedido de Dios, capaz de entregarnos a su propio Hijo para que, muriendo en la cruz, nos muestre hasta donde llega su amor hacia todos y hacia cada uno de nosotros.

Subir a Jerusalén con Jesús, es siempre camino de humildad, de servicio y misericordia, de entrega y sacrificio. Hay que subir al monte, hay que levantar la vista, hay que despejar los ojos y el corazón para poder comprender el sentido de la vida plena. «Él nos guía hacia lo que es grande, puro; nos guía hacia el aire saludable de las alturas: hacia la vida según la verdad. Nos lleva hacia el amor, nos lleva hacia Dios» (Benedicto XVI, Domingo de Ramos 2010)

Camino comunitario

Pero no sólo se trata de un camino cronológico hacia el misterio central de nuestra fe, también es un camino comunitario, donde toda la Iglesia, parroquias, Comunidades religiosas, Cofradías y Hermandades, iniciamos numerosas actividades, tanto celebrativas como de piedad popular, que nos ayudarán a preparar la celebración de la Semana Santa.

El papa Francisco en Evangelii gaudium se refiere a la piedad popular como un «lugar teológico al que debemos prestar atención, particularmente a la hora de pensar en la nueva evangelización». Sin duda, la piedad popular con sus ritos, vivencias y tradiciones, posee un potencial evangelizador que da noticia de Dios al corazón de tantos y tantos de nuestros contemporáneos. Es precisamente por esto que el papa Francisco la califica como un lugar teológico, puesto que en ella se da una presencia de Dios que, al encontrarse con la vida de los hombres, alimenta o despierta su fe, en un momento tan particular de la historia como es el que estamos viviendo. En una sociedad cada vez más secularizada, muchos solo podrán conocer a Jesucristo a través de las imágenes que recorren estos días nuestras calles. Poseemos la riqueza de un sentimiento: el de sabernos parte del propio misterio de la salvación y poder expresarlo a través de las manifestaciones públicas de fe.

En este tiempo en el que la Iglesia de Jaén quiere subrayar el Primer Anuncio como clave para la nueva Evangelización, son las imágenes y los desfiles procesionales, la manera más iconográfica de poder anunciar que Jesucristo entregó su vida por amor al ser humano. Porque la Semana Santa es el resumen de la Buena Noticia, el anuncio de que la esperanza nace por Aquel al que estos días veremos sufrir en la cruz y, con victoria, doblarle el pulso a la muerte. Nuestras Cofradías y su riqueza imaginera, pero sobre todo humana, son las garantes de la tradición y a la vez, poderosas herramientas para el Primer Anuncio, medio eficaz de evangelización.

A muchas personas la Cuaresma les puede parecer una palabra sin sentido, sin ninguna actualidad. O bien, un tiempo triste y de angustia. Nada más lejos de la verdad, es una preparación exigente que nos lleva a la Pascua del Señor; para que, renovando y avivando nuestra fe en la luz del Resucitado, acogiendo la gracia derramada en su entrega redentora y renacidos a la nueva vida, seamos testigos fuertes y valientes del Amor de Dios. Es el momento de fortalecer nuestra fe, para poder anunciarla y poder vivirla con coherencia en nuestra vida. No basta una fe sostenida con simple rutina y conformismo. Son tiempos estos para despertar como creyentes, abrazarnos fuertemente al Señor y ponernos en pie para servir y evangelizar.

Pero, no hay verdadera evangelización si el hombre no se encuentra con Cristo, si Cristo no toca el corazón y lo cambia, lo transforma, lo envuelve con su amor, solo así esta experiencia se manifestará en la existencia cotidiana. La evangelización no puede ser un barniz, sino que tiene que impregnar hasta lo más profundo de nuestro ser.

El rito tradicional de la imposición de la ceniza con el que iniciamos el recorrido cuaresmal, va iluminado por las palabras: «Conviértete y cree en el Evangelio». Nos recuerda el mensaje inicial de Jesús cuando comenzó su predicación. Llamada a la sinceridad radical, a liberarnos de todo lo que es lastre y hojarasca, apariencia e hipocresía, egoísmo, soberbia y desamor.

También, la liturgia propone decir: «Polvo eres y en polvo te convertirás». Estas palabras nos recuerdan nuestra fragilidad, nuestra mortalidad y, al mismo tiempo, la oportunidad de la gracia divina. Mientras estamos en este mundo pensamos que somos los dueños y señores de todo, pero bien sabemos que la vida es pasajera, ninguno va a arraigar en este mundo. Este tiempo nos pide a hacer una pausa, examinar nuestras prioridades y redirigir nuestros corazones hacia Dios. Así pues, imponernos la ceniza, no es un signo anticuado o caduco, sino que es un signo de comienzo de vida y renovación.

Junto con la ceniza, también las prácticas del ayuno, la abstinencia, la oración y la limosna, son los signos tradicionales de la Cuaresma. El peligro es que, a base de repetirlos, ya no nos digan nada o que nos conformemos con un cumplimiento literal. Ya los profetas insistían en el espíritu de estos actos. «Rasgad los corazones, no las vestiduras», dice Joel. Mirad en profundidad, llegad al corazón, ahí es donde hay que dar la batalla. No sería tan importante el estómago, sino el corazón; no el cuerpo, sino el alma; no la letra, sino el espíritu.

Las privaciones cuaresmales nos han de servir para preguntarnos: ¿de qué necesitaría yo privarme, desprenderme, liberarme? ¿Qué ayunos y abstinencias, más allá de los alimentos materiales, debería yo emprender en mi vida, para ser verdaderamente hijo del Padre?

El desprendimiento de cosas que nos gustan, a lo que apuntan el ayuno y la abstinencia, nos llama a reflexionar sobre tantas personas del mundo que están privadas de cosas necesarias, y lo están porque no tienen más remedio: son privaciones impuestas por las estructuras injustas de nuestro mundo. Y de este modo, el ayuno y la abstinencia nos impulsa a desprendernos voluntariamente de otros bienes, a compartirlos solidariamente, a luchar responsablemente para que en el mundo nadie tenga que pasar por ayunos impuestos cruelmente por las circunstancias trágicas en las que viven.

Camino interior

Pero la Cuaresma es sobre todo uncamino interior, un camino espiritual, unos Ejercicios Espirituales. Durante estos días hemos de prepararnos interiormente, para vivir con fuerza la gracia y los dones de la Pascua. Un camino íntimo, donde es más importante lo que Dios quiere hacer con nosotros, que lo que nosotros podamos hacer por Él.

Estos cuarenta días previos a la Pascua, recordamos el tiempo que estuvo Jesús en el desierto. Llamamos desierto a un lugar duro y seco. Llamamos desierto a un tiempo de crisis y tentación. Pero también es un lugar en el que florecen el silencio y la palabra, lugar de escucha y compromiso, de reflexión, de encuentro y oración. Y es un tiempo de crecimiento y decisiones maduras, un tiempo de gracia y amor. «Por eso, la seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré al corazón» (Os 2, 16). Tiempo y lugar de seducción y enamoramiento, de hablar al corazón. Fue en el desierto donde Dios y su pueblo iniciaron una alianza, una historia de amor y salvación.

Vayamos con Cristo al desierto, dejemos que nos hable al corazón y renovemos nuestra vida. Necesitamos algo más que un simple retoque, o una lista de buenas intenciones. Necesitamos una nueva programación. Se necesitan ojos nuevos, para mirarlo todo de manera diferente y descubrir la huella de Dios. Mente nueva, para cambiar criterios e ideales. Corazón nuevo, el núcleo más íntimo del ser, más limpio, más grande, más fuerte, más misericordioso. Algo debe quemarse y destruirse en nosotros para dar lugar a la novedad de la vida Pascual de Cristo.

Os invito a que, en este tiempo de gracia que es la Cuaresma, creemos espacios y momentos para tratar de escuchar su voz, para contemplarle en su amor presente en nuestra vida; tiempos de silencio, de lectura y escucha de la Palabra, de reflexión de la propia vida. Cuando uno lo encuentra y acoge su Palabra, su voluntad, su voz, la propia vida adquiere nuevas perspectivas, se abre a nuevas posibilidades y compromisos. Su luz, la experiencia de Él nos cambia el corazón.

En este camino cuaresmal celebramos las 24 horas para el Señor, que tendrán lugar del viernes 8 al sábado 9 de marzo, recordando las palabras de Pablo: «Llevemos una vida nueva» (Rm 6,4). En la adoración eucarística encontramos también el sosiego propicio para celebrar el Sacramento de la Reconciliación, cuya experiencia nos lleva a ser misericordiosos con los demás. Con este motivo, presidiré una Celebración Penitencial en la S.I. Catedral, el 8 de marzo a las 21 horas, con la que se iniciará las 24 horas para el Señor. Animo a todos cofrades de la ciudad, religiosos y sacerdotes, agentes de pastoral parroquial y demás laicos, a uniros a esta hermosa iniciativa. De igual modo, ruego que en las Parroquias y en las Comunidades religiosas de la Diócesis se programen momentos de adoración al Santísimo, lectura de la Palabra de Dios y celebraciones penitenciales en el contexto de esta celebración.

La Cuaresma es tiempo de reconciliación con Dios y con los hermanos. Busquemos, de corazón, esa alegría suprema de estar en paz con Dios, ese gozo interior de sentirlo cerca de nosotros y de vivir de acuerdo con Él en la verdad profunda de nuestra vida; en la familia; en el trabajo; en las relaciones con los demás; en el uso de nuestros bienes; en la distribución de nuestro tiempo y en el desarrollo diario de nuestra vida.

Sigue el consejo del Papa Francisco: «Mira los brazos abiertos de Cristo crucificado, déjate salvar una y otra vez. Y cuando te acerques a confesar tus pecados, cree firmemente en su misericordia que te libera de la culpa. Contempla su sangre derramada con tanto cariño y déjate purificar por ella. Así podrás renacer, una y otra vez» (Christus vivit, 123).

Con mi afecto y mi bendición,

+Sebastián Chico Martínez
Obispo de Jaén

Presencia de nuestra diócesis en el congreso «La Iglesia en la Educación»

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La Conferencia Episcopal Española, a través de la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura, celebra el congreso «La Iglesia en la Educación: presencia y compromiso». Este encuentro ha tenido una fase previa, desde octubre, y ahora llega la sesión final, que tendrá lugar en Madrid el sábado 24 de febrero. De nuestra diócesis Nivariense, participarán 14 personas.

El programa se ha estructurado siguiendo la metodología de trabajo de esta fase previa, que se ha organizado en torno a nueve ámbitos temáticos en los que la Iglesia está presente: colegios de ideario cristiano; profesorado de Religión; centros de educación especial; educación no formal; centros de Formación Profesional; universidades; profesorado cristiano; colegios mayores y residencias universitarias; y buenas prácticas de coordinación entre parroquia-familia-escuela.

Concretamente, nuestros diocesanos participarán en cuatro de estos ámbitos temáticos: universidades, profesorado cristiano, profesorado de Religión y buenas prácticas de coordinación entre parroquia-familia-escuela

El día 24 por la mañana los participantes en el congreso se agruparán por cada uno de estos ámbitos. Para cada uno, se han programado distintas intervenciones. Los encuentros tendrán lugar en el Palacio de Congresos de IFEMA (Av. del Partenón, 5) y en la Fundación Pablo VI (P.º de Juan XXIII, 3).

En total, se contará con más de 20 ponentes procedentes de distintos organismos internacionales como la Federación Internacional de Universidades Católicas, la COMECE, o la red DB Tech Europe que reúne los centros de formación profesional salesianos y sus redes en Europa.

También participarán representantes de distintos ámbitos educativos a nivel nacional y regional, como la Asociación Nacional de Colegios de Educación Especial (ANCEE); el Consejo de Colegios Mayores Universitarios de España; o la Asociación de Centros de FP de Euskadi (HETEL). Además del ámbito universitario, tanto público -Universidad Complutense y Universidad Autónoma- como de ideario cristiano – Universidad Pontificia Comillas o la Universidad Ramon Llull-. Entre los ponentes también hay presencias significativas del ámbito religioso diocesano y laical.

Por la tarde, todos los congresistas se reunirán en el Auditorio de IFEMA donde se seguirán las ponencias del cardenal José Tolentino de Mendonça, Fernando Reimers y Consuelo Flecha García.

En esta sesión conjunta se recogerán y pondrán en común todos los frutos de la participación y la reflexión previa que se ha hecho entre todos. Este trabajo será el punto de partida para acoger, celebrar y renovar la presencia y el compromiso de la Iglesia con la Educación y hacer su aportación específica a los retos y desafíos que se plantean a nuestras propias instituciones e iniciativas educativas en este momento particular.

– PROGRAMA

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Vía-Crucis de los distintos Consejos Locales de Hermandades y Cofradías de la Diócesis

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Fotografía : Celebración del Vía-Crucis de las Hermandades de Jerez de la Frontera con la presencia de Monseñor José Rico Pavés.

La primera localidad en celebrar esta tradicional celebración del tiempo litúrgico de la Cuaresma fue Villamartín, la cual el pasado viernes 16 de febrero a las 17:30hrs salió por las calles la imagen de Ntro. Padre Jesús de la Misericordia, elegida por el Consejo Local de Hermandades y Cofradías del municipio. Tras este, fue el turno de las demás localidades como Arcos de la Frontera, el Puerto de Santa María, Rota, Sanlúcar de Barrameda y Jerez de la Frontera.

Siguiendo con la zona de la sierra, Arcos de la Frontera vivió este lunes 19 de febrero la celebración del Vía-Crucis en la que fue protagonista la imagen de Jesús Nazareno, elegida por el Consejo Local de Hermandades y Cofradías de la localidad. Este mismo día también se celebró en la zona de la costa donde en el Puerto de Santa María contó con la imagen del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia, en Sanlúcar de Barrameda con Stmo. Cristo de la Expiración y Rota con Santísimo Cristo del Amor.

Por último, tras la sierra y la costa, el primer templo de la Diócesis acogía en la jornada de ayer a las 19:30hrs la celebración del Vía-Crucis, presidido por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez. Este contó con la imagen de Nuestro Padre Jesús del Consuelo. Cabe destacar que la imagen se trasladó desde su sede hasta la Santa Iglesia Catedral para realizar el acto piadoso.

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Jornada formativa para capellanes y voluntarios de Pastoral Penitenciaria

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Jornada formativa para capellanes y voluntarios de Pastoral Penitenciaria

El aula Antonio Domínguez Valverde, del arzobispado de Sevilla, acogió el pasado viernes 16 de febrero, una jornada formativa para capellanes y voluntarios de la Pastoral Penitenciaria. La charla estuvo a cargo del subdirector de Tratamiento del Centro Penitenciario Sevilla I, César Mansilla.

“Es una demanda constante de esta pastoral diocesana profundizar en la formación para servir mejor a las personas privadas de libertad y al mundo penitenciario en general. Sobre la formación, de una manera clara y sencilla, el ponente inició su presentación con la realidad penitenciaria en España, los retos de futuro, el papel del voluntariado en las cárceles y en especial el de Pastoral Penitenciaria, los límites y limitaciones para un correcto funcionamiento, entre otros asuntos”, han informado fuentes de esta pastoral.

Al término de su intervención, los participantes tuvieron la oportunidad de dialogar con el ponente sobre el criterio para actuar con diligencia en los centros y otras cuestiones inherentes a las cárceles.

Retiro de Cuaresma 

El próximo encuentro estará previsto el 16 marzo para celebrar el retiro de Cuaresma, a cargo de Águila Cordero. Más información a través del mail pastoralpenitenciariasevilla@gmail.com o del teléfono: 606332049 (Whatsapp)

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Creación de una asociación en Guardahortuna para restaurar la torre de su iglesia

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La presentación tendrá lugar el jueves 22 de febrero, a las 18 horas, en la parroquia de Nuestra Señora de Gracia. 

El jueves 22 de febrero se presenta una nueva asociación en la provincia de Granada que se crea para promover y acometer la restauración de la torre de la iglesia parroquial de Santa María la Mayor de Guadahortuna.

El acto tendrá lugar a las 18 horas, en la parroquia de Nuestra Señora de Gracia, y está abierto a la asistencia de todas las personas que lo deseen.

En dicho acto, se informará de la situación actual de la torre de la iglesia y los pasos necesarios a seguir para la recuperación de este patrimonio. Asimismo, se constituirá dicha asociación, con la presentación de los estatutos que la regirán y con la elección de los miembros que pasarán a formar parte del organigrama de esta asociación, impulsada por un grupo de personas vinculadas al pueblo.

Las personas que lo deseen pueden ser miembros de la asociación que se constituye y ser colaboradores activos en la recuperación de la torre de la iglesia parroquial Santa María la Mayor de Guadahortuna, que data del siglo XVI.

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Experiencia de fe y fraternidad en el último Cursillo de Cristiandad de Huelva

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Experiencia de fe y fraternidad en el último Cursillo de Cristiandad de Huelva

El pasado fin de semana, del 16 al 18 de febrero, tuvo lugar en el Seminario Diocesano de Huelva un nuevo Cursillo de Cristiandad, organizado por la Delegación de Cursillos de la Diócesis de Huelva. Además, cinco sacerdotes colaboraron con el Cursillo, impartiendo las charlas doctrinales y celebrando los sacramentos.

Entre los 21 participantes se encontraba un nutrido grupo de jóvenes, que mostraron su entusiasmo y su apertura al mensaje del Evangelio. Los jóvenes compartieron con el resto de los cursillistas sus vivencias, sus inquietudes y sus deseos de seguir creciendo en la fe. El Cursillo fue una oportunidad para que los jóvenes se sintieran acogidos y acompañados por la Iglesia, y para que descubrieran la alegría de ser cristianos.

El Cursillo de Cristiandad es un método de evangelización que busca que las personas se encuentren con Jesucristo y se comprometan a vivir como sus discípulos en el mundo. Los Cursillos se realizan en un ambiente de fraternidad, de oración y de testimonio, y tienen una duración de tres días. Después del Cursillo, los cursillistas continúan su formación y su vida cristiana en pequeños grupos llamados “reuniones de grupo” y en encuentros periódicos llamados “ultreyas”.

La Diócesis de Huelva cuenta con una amplia comunidad de cursillistas que se esfuerzan por ser sal y luz en el mundo. El próximo Cursillo de Cristiandad se celebrará del 19 al 21 de abril (para personas de entre 18 y 30 años) y abierto a todas las personas que quieran vivir esta experiencia de renovación espiritual. Los interesados pueden encontrar más información en el siguiente ENLACE.

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Un encuentro para que los laicos caminen unidos en el anuncio de Cristo

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La Diócesis de Cartagena participó en el encuentro nacional de laicos celebrado en Madrid el pasado fin de semana.

Son 13 los laicos de la Diócesis de Cartagena que, el pasado fin de semana, participaron en el congreso nacional de laicos celebrado en Madrid, un encuentro sobre primer anuncio que, organizado por la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, reunió a más de 700 participantes bajo el lema Pueblo de Dios unido en la misión.

Por parte de la Diócesis, participaron laicos de cada una de las zonas pastorales que son miembros del Consejo Diocesano de Pastoral, o bien pertenecientes al equipo de la Vicaría para la Evangelización. Entre ellos están los ciezanos Juan Antonio y Pascuala, que comparten su experiencia: «Para nosotros ha sido un paso del Espíritu Santo, un impulso para seguir en la evangelización y continuar buscando medios para llevar a Jesucristo a los demás, sabiendo que Dios siempre va por delante». Otra de los participantes es María del Mar, de Murcia, que también vivió el encuentro como un impulso en esta misión: «El Espíritu Santo sigue soplando y nos inspira para discernir lo que nos pide el Papa en este momento: perder el miedo a los cambios, hablar al mundo de hoy con los lenguajes de hoy… no podemos seguir proponiendo desde los esquemas de siempre, sino desde la escucha, el diálogo y el testimonio».

También es positiva la valoración del vicario episcopal para la Evangelización, José León, que participó junto a los laicos en el encuentro: «Ha sido una gran alegría ver el rostro de las personas de nuestra Diócesis que se ilusionaban al conocer lo bonita que es la Iglesia en España, así como la gran cantidad de iniciativas que hay de primer anuncio».

Este encuentro da continuidad al congreso nacional de laicos Pueblo de Dios en salida, celebrado en 2020, en el que se propusieron cuatro líneas de acción: primer anuncio, acompañamiento, formación y presencia en la vida pública. A cada una de estas líneas se dedicarían dos años de trabajo en las diócesis, que culminarían con un encuentro nacional.

El del pasado fin de semana completó el trabajo en torno a la primera de estas líneas, la de primer anuncio, con distintos talleres y ponencias encaminados a impulsar procesos que ayuden en esta tarea en los próximos años y a tomar conciencia de que todos los ámbitos sociales son espacios privilegiados para el anuncio del kerigma, entre otros objetivos.

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“En los últimos años hemos tenido que hacer una apuesta radical por el mundo de la inmigración”

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El superior general de los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, Luis Miguel Martell, se encuentra en nuestra diócesis visitando a la familia de Cruz Blanca y conociendo de primera mano la marcha de los proyectos que tienen en Tenerife. Este pasado lunes 19 de febrero, aprovechando la visita que le realizó al obispo Nivariense, quisimos hablar con él sobre diferentes temas.

P.- Recuérdanos el carisma de los Hermanos de Cruz Blanca.

R.- A nosotros nos gusta resumirlo en acoger, acompañar y transformar la vida de las personas más vulnerables allí donde más nos necesiten. Para eso nos fundó hace casi cincuenta años, el Hermano Isidoro Lezcano.

P.- Precisamente, este 20 de febrero es el 18 aniversario del fallecimiento del Hermano Isidoro Lezcano. Natural de Tenoya, en Las Palmas de Gran Canaria, tras colaborar como enfermero en el Hospital Psiquiátrico de Las Palmas, marchó al servicio militar en Tetuán y allí comenzó a atender a los más pobres de la población. ¿Cómo fueron aquellos primeros pasos de los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca?

R.- El Hermano Isidoro, al marchar a Marruecos, entró en contacto con una realidad muy difícil atendiendo a las personas necesitadas que vivían cerca del cuartel. En aquel tiempo, hizo las oposiciones al Servicio Meteorológico Nacional y fue destinado como jefe del observatorio de Ceuta, en el Monte Hacho. Desde allí, él siempre veía una casita que amenazaba ruinas. Su ilusión era poder arreglarla para dar acogida a las personas más vulnerables, ya que, siendo voluntario del Hospital de la Cruz Roja de Ceuta, descubrió que había muchas personas que se quedaban en el hospital terminada su convalecencia porque no tenían donde ir.

P.- ¿Cómo está en líneas generales la congregación?

R.- Los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca no somos un número muy grande. Somos alrededor de un centenar de hermanos. También es verdad que llevamos muy poco tiempo. Cincuenta años en la historia de la Iglesia es un suspiro, pero como yo soy canarión diría que es un Suspiro de Moya. Es decir, un suspiro dulce. El Espíritu Santo ha sabido mantenernos durante estos años con nuestras luces y sombras. Y estamos, no solamente en Canarias, sino en la península con presencia en Ceuta y Melilla y también en Venezuela, Marruecos y Argentina.

P.- ¿Cómo está el tema de las vocaciones?

R.- Nosotros podemos decir que estamos bien para los tiempos que corren. Ahora mismo hay ocho novicios y cinco postulantes. En cualquier caso, como vivimos en una aldea global, tenemos vocaciones que han surgido en Latinoamérica e incluso en varios países africanos como Kenia y Togo. El Espíritu Santo sigue animando y sigue soplando, lo difícil, como siempre, es perseverar.

P.- ¿Hay que estar hecho de otra pasta para ser Hermano de la Cruz Blanca?

R.- Por supuesto. Es una vida que quizás desde fuera es muy bonita porque la gente agradece mucho nuestra labor, pero se trata de una vocación que exige una gran constancia. Es Dios quien nos mantiene en esta aventura trepidante. En Canarias, en plena pandemia, hicimos una apuesta radical por el mundo de la inmigración. En la actualidad, en la isla de Gran Canaria tenemos siete recursos para menores no acompañados. Asimismo, también atendemos a estas personas a través de los recursos que tenemos en la península. De esta forma, tratamos de realizar un trabajo en red y un acompañamiento, hasta que los muchachos y las familias se incorporan a su ruta migratoria o consiguen su estatus de refugiado y pueden comenzar una vida nueva.

P.- ¿En qué se concreta esta atención a menores migrantes?

R.-  Hoy día, en Las Palmas capital tenemos tres recursos abiertos para mujeres con niños. En su momento, tuvimos que cerrar el conocido como “Canarias Cincuenta”, el famoso Cuartel de La Isleta. Allí compartíamos recurso con Cruz Roja pero tuvimos que cerrar porque ya llegaban menos personas.  Sin embargo, en este último año y medio hemos tenido que convertirlo de nuevo en un recurso habilitado. Allí hay en la actualidad, casi doscientas mujeres con menores. Por otro lado, en Vegeta tenemos otros dos centros. Todos los esfuerzos se han multiplicado de forma considerable y hemos tenido que incorporar nuevas literas para dar una acogida digna a todas estas personas.

P.- ¿Cómo va la marcha de los recursos que tienen en Tenerife y qué balance hacen del trabajo que se viene realizando en el Hogar Amigo?

R.- En La Laguna tenemos la que denominamos casa central porque es como la casa madre, la primera que se abrió en 1981. También estamos en el Puerto de la Cruz y en San Miguel de Abona. Con estas tres casas familiares en lo que nos hemos especializado es en la atención a las personas con alguna discapacidad psíquica, que suele ir acompañada de otra de tipo funcional. También hemos tenido que abrir hogares para menores con trastornos de conducta. En este sentido, el Hogar Amigo, que está funcionando a pleno rendimiento, está dirigido a chavales que dejaron de ser menores, pero que no pueden ser incorporados bien a sus familias, o a la sociedad, porque todavía no se ha terminado el trabajo con ellos.

P.- ¿Qué respuesta reciben de las familias de las personas que tienen acogidas en los diferentes recursos?

R.- Cuando las familias nos permiten cuidarlos durante tanto tiempo en su nombre, por algo será. Nosotros antiguamente los llamábamos cariñosamente “nuestros niños y niñas”, pero ahora decimos “nuestros chicos y nuestras chicas”. Yo voy a cumplir 60 años y hay algunos que son coetáneos míos. Después de tantos años indudablemente forman parte de ti, de tu ADN. Por supuesto que tienen su familia natural, pero después está su familia de Cruz Blanca.

(En la foto. Derecha: Luis Miguel Martell. Izquierda: Mario Suárez, superior de la congregación de la Casa Familiar Manolo Torras).

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“En los últimos años hemos tenido que hacer una apuesta radical por el mundo de la inmigración”

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El superior general de los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, Luis Miguel Martell, se encuentra en nuestra diócesis visitando a la familia de Cruz Blanca y conociendo de primera mano la marcha de los proyectos que tienen en Tenerife. Este pasado lunes 19 de febrero, aprovechando la visita que le realizó al obispo Nivariense, quisimos hablar con él sobre diferentes temas.

P.- Recuérdanos el carisma de los Hermanos de Cruz Blanca.

R.- A nosotros nos gusta resumirlo en acoger, acompañar y transformar la vida de las personas más vulnerables allí donde más nos necesiten. Para eso nos fundó hace casi cincuenta años, el Hermano Isidoro Lezcano.

P.- Precisamente, este 20 de febrero es el 18 aniversario del fallecimiento del Hermano Isidoro Lezcano. Natural de Tenoya, en Las Palmas de Gran Canaria, tras colaborar como enfermero en el Hospital Psiquiátrico de Las Palmas, marchó al servicio militar en Tetuán y allí comenzó a atender a los más pobres de la población. ¿Cómo fueron aquellos primeros pasos de los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca?

R.- El Hermano Isidoro, al marchar a Marruecos, entró en contacto con una realidad muy difícil atendiendo a las personas necesitadas que vivían cerca del cuartel. En aquel tiempo, hizo las oposiciones al Servicio Meteorológico Nacional y fue destinado como jefe del observatorio de Ceuta, en el Monte Hacho. Desde allí, él siempre veía una casita que amenazaba ruinas. Su ilusión era poder arreglarla para dar acogida a las personas más vulnerables, ya que, siendo voluntario del Hospital de la Cruz Roja de Ceuta, descubrió que había muchas personas que se quedaban en el hospital terminada su convalecencia porque no tenían donde ir.

P.- ¿Cómo está en líneas generales la congregación?

R.- Los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca no somos un número muy grande. Somos alrededor de un centenar de hermanos. También es verdad que llevamos muy poco tiempo. Cincuenta años en la historia de la Iglesia es un suspiro, pero como yo soy canarión diría que es un Suspiro de Moya. Es decir, un suspiro dulce. El Espíritu Santo ha sabido mantenernos durante estos años con nuestras luces y sombras. Y estamos, no solamente en Canarias, sino en la península con presencia en Ceuta y Melilla y también en Venezuela, Marruecos y Argentina.

P.- ¿Cómo está el tema de las vocaciones?

R.- Nosotros podemos decir que estamos bien para los tiempos que corren. Ahora mismo hay ocho novicios y cinco postulantes. En cualquier caso, como vivimos en una aldea global, tenemos vocaciones que han surgido en Latinoamérica e incluso en varios países africanos como Kenia y Togo. El Espíritu Santo sigue animando y sigue soplando, lo difícil, como siempre, es perseverar.

P.- ¿Hay que estar hecho de otra pasta para ser Hermano de la Cruz Blanca?

R.- Por supuesto. Es una vida que quizás desde fuera es muy bonita porque la gente agradece mucho nuestra labor, pero se trata de una vocación que exige una gran constancia. Es Dios quien nos mantiene en esta aventura trepidante. En Canarias, en plena pandemia, hicimos una apuesta radical por el mundo de la inmigración. En la actualidad, en la isla de Gran Canaria tenemos siete recursos para menores no acompañados. Asimismo, también atendemos a estas personas a través de los recursos que tenemos en la península. De esta forma, tratamos de realizar un trabajo en red y un acompañamiento, hasta que los muchachos y las familias se incorporan a su ruta migratoria o consiguen su estatus de refugiado y pueden comenzar una vida nueva.

P.- ¿En qué se concreta esta atención a menores migrantes?

R.-  Hoy día, en Las Palmas capital tenemos tres recursos abiertos para mujeres con niños. En su momento, tuvimos que cerrar el conocido como “Canarias Cincuenta”, el famoso Cuartel de La Isleta. Allí compartíamos recurso con Cruz Roja pero tuvimos que cerrar porque ya llegaban menos personas.  Sin embargo, en este último año y medio hemos tenido que convertirlo de nuevo en un recurso habilitado. Allí hay en la actualidad, casi doscientas mujeres con menores. Por otro lado, en Vegeta tenemos otros dos centros. Todos los esfuerzos se han multiplicado de forma considerable y hemos tenido que incorporar nuevas literas para dar una acogida digna a todas estas personas.

P.- ¿Cómo va la marcha de los recursos que tienen en Tenerife y qué balance hacen del trabajo que se viene realizando en el Hogar Amigo?

R.- En La Laguna tenemos la que denominamos casa central porque es como la casa madre, la primera que se abrió en 1981. También estamos en el Puerto de la Cruz y en San Miguel de Abona. Con estas tres casas familiares en lo que nos hemos especializado es en la atención a las personas con alguna discapacidad psíquica, que suele ir acompañada de otra de tipo funcional. También hemos tenido que abrir hogares para menores con trastornos de conducta. En este sentido, el Hogar Amigo, que está funcionando a pleno rendimiento, está dirigido a chavales que dejaron de ser menores, pero que no pueden ser incorporados bien a sus familias, o a la sociedad, porque todavía no se ha terminado el trabajo con ellos.

P.- ¿Qué respuesta reciben de las familias de las personas que tienen acogidas en los diferentes recursos?

R.- Cuando las familias nos permiten cuidarlos durante tanto tiempo en su nombre, por algo será. Nosotros antiguamente los llamábamos cariñosamente “nuestros niños y niñas”, pero ahora decimos “nuestros chicos y nuestras chicas”. Yo voy a cumplir 60 años y hay algunos que son coetáneos míos. Después de tantos años indudablemente forman parte de ti, de tu ADN. Por supuesto que tienen su familia natural, pero después está su familia de Cruz Blanca.

(En la foto. Derecha: Luis Miguel Martell. Izquierda: Mario Suárez, superior de la congregación de la Casa Familiar Manolo Torras).

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