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Mons. Saiz: “El aborto nunca podrá ser un derecho fundamental”

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Mons. Saiz: “El aborto nunca podrá ser un derecho fundamental”

“El aborto nunca podrá ser un derecho fundamental”. De esta manera inequívoca se ha posicionado el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz, ante la iniciativa de incluir el aborto en la Carta de los Derechos Fundamentales, una decisión que se votó en el Parlamento Europeo el pasado jueves 11 de abril.

En su perfil de la red X, el arzobispo hispalense ha reiterado la posición de la Iglesia Católica al respecto, puesto que “el derecho a la vida es el pilar fundamental de todos los demás derechos humanos”. En ese tuit, monseñor Saiz ha recordado que los obispos de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) han manifestado su rechazo a que la Unión Europea incluya el aborto en la Carta de los Derechos Fundamentales.

El pasado jueves, el Parlamento Europeo aprobó la resolución no vinculante por 336 votos a favor y 163 en contra, y de esta manera la cámara europea se suma, aunque de forma simbólica, a la decisión del Senado francés de incluir este supuesto derecho en su Constitución. La resolución votada ayer no es vinculante, y para ser incluida en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea precisaría el respaldo de los 27 Estados miembros.

“La vida humana es un don de Dios”

No es la primera vez que se posiciona de esta manera en relación con el aborto. Ya en la Cuaresma de 2023, monseñor Saiz publicó una carta titulada ‘Apuntar a lo esencial‘, en la que salía al paso del respaldo que el Tribunal Constitucional daba a la ley despenalizadora del aborto: “El Tribunal Constitucional de nuestro país, que debería ser el garante último de los derechos fundamentales, permitirá atentar contra la vida humana del no nacido, olvidando que la vida humana es un don de Dios, y nadie puede disponer de la vida de otro ser humano”.

En otro punto de su carta, recordó las palabras de San Juan Pablo II al respecto: “el hombre, desde el seno materno, pertenece a Dios, que lo escruta y lo conoce todo, que lo forma y lo plasma con sus manos, que lo ve mientras es todavía un pequeño embrión informe y que en él entrevé el adulto de mañana, cuyos días están contados y cuya vocación está ya escrita en el libro de la vida”.

Estos días están siendo numerosas las adhesiones de instituciones de la Iglesia en Sevilla a las palabras del arzobispo, con posicionamientos publicados en sitios web y perfiles oficiales de redes sociales.

 

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DOMINGO III DE PASCUA, por Ramón Carlos Rodríguez

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Lecturas:  Hch 3, 13-15. 17-19. Matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Sal 4. R. Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro. 1 Jn 2, 1-5a. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados y también por los del mundo entero.  Lc 24, 35-48. Así está escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día.

El relato que nos presenta San Lucas este domingo nos permite disfrutar en unos pocos versículos, de toda la temática de los relatos de la Resurrección. No viven de falseadas y dolorosas nostalgias y en cambio se abren a un presente lleno de Jesús resucitado, que se sitúa en medio de los discípulos, de la comunidad. Una paz y alegría completamente desconocidas y radicalmente novedosas, embargan sus corazones…son los frutos del encuentro con el resucitado. Quien les pide comida es el mismo que fue crucificado, no es un fantasma. ¡No es casualidad que coman pescado! Ese pez asado reaviva escenas de sus comidas junto al lago de Galilea. Vuelven a gozar de su cercanía, sencillez, diálogo, fraternidad. Renace de nuevo la posibilidad de compartir la mesa y volver a recrear lo que hacían antes de la crucifixión.  Surge una promesa: el envío del Espíritu. Nace una misión: ser sus testigos en todo tiempo y lugar. Han tenido todos juntos que vencer de nuevo un obstáculo. Los ojos les traicionan también al igual que a María Magdalena que lo confundió con el “hortelano”. Aquellos caminantes de Emaús lo percibieron como un “caminante”. Tomás el “manos largas” se ofuscó ante el absurdo de que un crucificado fuera el Dios de la vida. La comunidad de esta narración le creen un fantasma. No es fácil reconocer a Jesús resucitado y tampoco es fácil confesar la fe en el Señor al margen de la Eucaristía…del encuentro dominical…de la cena compartida que recrea y enamora.

Las primeras palabras de Jesús al grupo vociferante, otrora silencioso, siguen resonando en nuestra celebración con la misma intensidad: “¡Paz a vosotros!” En medio de un mundo en el que las naciones sospechan las unas de las otras. En un momento dramático donde el acopio de armas parece ser la mejor solución. En cada instante de la historia de los hombres, donde sabemos que cualquier guerra es siempre una derrota para la humanidad, rebrota el mismo gesto del resucitado. La Iglesia tiene que recoger y esparcir de los labios del mismo Cristo, este don que Dios regala sin cesar a quienes quieren trabajar por la paz.

Ramón Carlos Rodríguez García

Rector del Seminario

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“Dignitas infinita sobre la dignidad humana”

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“Dignitas infinita sobre la dignidad humana”

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha publicado un documento titulado “Dignitas Infinita”, que enfatiza la naturaleza inalienable e indivisible de la dignidad humana. El documento subraya la importancia de la dignidad humana en la antropología cristiana y sus implicaciones positivas en los ámbitos social, político y económico.

La declaración aborda temas críticos como la eutanasia, la teoría de género y el aborto, considerándolos como amenazas significativas contra la dignidad humana. Además, responde a una solicitud específica del Papa Francisco, quien pidió que se diera mayor atención a las graves violaciones de la dignidad humana que ocurren en la actualidad, siguiendo la línea de la encíclica “Fratelli tutti”.

El documento final fue aprobado por el Santo Padre y destaca temas estrechamente relacionados con la dignidad, como la pobreza, la situación de los migrantes, la violencia contra las mujeres, la trata de personas y la guerra, entre otros. La declaración es un llamado a reconocer y respetar la dignidad humana más allá de cualquier circunstancia.

Puede leer, haciendo click AQUÍ, la declaración íntegra.

La entrada “Dignitas infinita sobre la dignidad humana” se publicó primero en Diócesis de Huelva.

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Un «youtuber» de contenidos religiosos en Guadix supera los 100.000 suscriptores

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Se llama Juan Alejandro Rivera y ha recibido el reconocimiento de Youtube

 

Acaba de recibir el reconocimiento de YouTube, con una placa que lo acredita: ha superado los 100.000 suscriptores, algo que no está nada mal tratándose de un espacio que ofrece contenidos religiosos y que se ofrece desde Guadix. Aunque, eso sí, se ofrece a todo el mundo y de todo ese mundo le llegan los que lo ven.

Se llama Juan Alejandro Rivera y es el autor de www.padrenuestro.net , una web que comenzó hace veinte años ofreciendo contenidos religiosos, sobre todo multimedia, que podían servir de apoyo a profesores de Religión y, cómo no, a cualquiera que se quisiera acercar. Y lo que comenzó como un proyecto pequeño fue creciendo y consolidándose hasta alcanzar las 100.000 personas suscritas.

En esta web hay comentarios al Evangelio, que también se puede escuchar cada domingo. Por cierto, es su padre José Rivera, quien pone la voz al Evangelio. Hay vídeos, canciones,… También el papa está presente, con sus homilías y otros documentos,….

Alejandro Rivera es profesor en el Colegio de la Presentación, de Guadix. Pero también es miembro de la Asociación Católica de Propagandistas -la ACdP-, que tiene un grupo en la ciudad accitana. También desde este web cumple con su misión de propagandista.

No es el primer reconocimiento que tiene por esta web www.padrenuestro.net , ni será el último, seguro. Pero, más allá del valor que tiene que YouTube se fije en él, está la fidelidad de sus suscriptores, que le han acompañado durante todos estos años. Ya son 100.000 y pueden ser muchos más. Juan Alejandro tiene las puertas de su web abiertas. Desde Guadix para todo el mundo

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

 

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La primera viga del tejado de la Catedral añade un nuevo movimiento a la «sinfonía inacabada»

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En torno a las 13.40 horas de este viernes 12 de abril, se ha llevado a cabo el izado de la primera de las vigas que conformarán la estructura del nuevo tejado de la Catedral de Málaga, una obra emblemática con la que el Cabildo Catedralicio pretende acabar definitivamente con los problemas de humedades que viene sufriendo el primer templo malagueño y que han venido provocando un importante deterioro del edificio.

Aunque las obras de las nuevas cubiertas se iniciaron el pasado mes de junio, con la firma del contrato de obras entre el Cabildo Catedralicio y la Unión Temporal de Empresas (UTE) compuesta por las constructoras Hermanos Campano y Grupo ORP, los trabajos que se han venido realizando han sido poco visibles para la sociedad malagueña. Tras la instalación, la semana pasada, de la grúa, comienza una nueva fase más pública del proyecto por lo que el Cabildo Catedralicio ha querido evidenciar con un acto institucional esta buena noticia para toda la Diócesis de Málaga.

En el acto, que se ha desarrollado en un primer momento en el trascoro del templo, han intervenido, entre otras autoridades, el obispo de Málaga, Jesús Catalá Ibáñez; el presidente del Cabildo Catedral, José Manuel Ferrary Ojeda; el arquitecto del templo, Juan Manuel Sánchez la Chica; así como representantes de las principales instituciones que se han implicado en la financiación de la obra: el consejero de Turismo, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, Arturo Bernal Bergua; el presidente de la Diputación de Málaga, José Francisco Salado Escaño; el alcalde de la capital, Francisco de la Torre; y el presidente de la Fundación Unicaja, José Manuel Domínguez. 

Durante su intervención, Mons. Catalá que ha explicado el significado del templo catredalicio como «iglesia madre» de la Diócesis, ha agradecido a las instituciones que han apoyado el proyecto: «yo tengo que transmitir mi alegría porque, desde los primeros momentos en que hemos comentado el proyecto, siempre, gracias a Dios, a vuestra generosidad y a vuestra fe, habéis dicho: «sí, señor obispo, adelante, le apoyamos». Muchas gracias. lo digo desde el fondo de mi corazón. Y vamos a seguir colaborando, vamos a seguir trabajando».

Por su parte, el deán de la Catedral, ha destacado la importancia de este día. Y ha pedido a los malagueños «que quede grabado también en nuestra memoria, como uno de los más grandes en la historia reciente de la Catedral de Málaga, porque nos encontramos hoy ante una jornada que inaugura unos años de construcción en la cual se va a mantener viva una esperanza: ver culminado con éxito este proyecto. A partir de ahora–ha añadido– nos toca ser pacientes, perseverar y finalizar lo que confiadamente se nos ha encomendado y se ha comenzado ya».

Finalizada la primera parte del evento, que ha sido conducido por el gestor cultural Gonzalo Otalecu, en el exterior del templo se ha llevado a cabo el acto simbólico de izado con la grúa de la primera viga desde el suelo hasta las cubiertas.

La duración prevista de la obra, que tiene un presupuesto de 17,5 millones de euros, es de en torno a tres años.

El proyecto, firmado por los arquitectos Juan Manuel Sánchez La Chica y Adolfo de la Torre, interpreta la solución de tejado a dos aguas propuesta por Ventura Rodríguez en 1764 y que no llegó a ver la luz por la interrupción de la obra en 1782, lo que convirtió, desde entonces, a la Catedral malagueña en un edificio no finalizado. 

El 12 de abril de 2024 puede calificarse, por tanto, como un momento histórico para la ciudad de Málaga pues, aunque se han realizado algunas intervenciones menores en el edificio, esta obra que dotará de un tejado a la Catedral, supone retomar el proyecto original 240 años después. Se trata, pues, de añadir un nuevo movimiento a dicha «sinfonía inacabada», como se ha denominado al primer templo de la Diócesis.

En esta obra se construirá el tejado sobre la nave principal, incluido el sistema de balaustres, pináculos y pedestales que rematan el perímetro superior de la Catedral. También se rehabilitarán las terrazas sobre las capillas y el sistema de bajantes de la Catedral.

En el espacio bajo la cubierta, que será visitable, se podrá disfrutar del extradós de las bóvedas de la catedral restauradas. El perímetro exterior seguirá siendo visitable.

En este hilo del Twitter oficial de DiócesisMálaga puede seguirse un resumen de los principales momentos e intervenciones del acto de inicio de obras.

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Comentario en texto al Evangelio, de Mariela Martínez O.P.

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La religiosa dominica Mariela Martínez Higueras, O.P., profesora de los Centros Teológicos Diocesanos, ayuda a profundizar en el Evangelio de hoy (Juan 6, 1-15).

Nos encontramos ante uno de los llamados milagros de la naturaleza, la multiplicación de los panes y peces, que curiosamente encontramos en los cuatro evangelios. El relato comienza con la preocupación de Jesús al ver la cantidad de gente que le sigue y no tener con que alimentarle: «¿Dónde vamos a comprar panes para que coman éstos?» Se proponen dos soluciones: la de Felipe, y la de Andrés, pero ambas, tanto los doscientos denarios, como los cinco panes de cebada y los dos peces, parecen ser insuficientes para dar de comer a tanta gente. No obstante, la segunda parece ser la más adecuada: aunque es poco, parte de lo que tiene alguien y está dispuesto generosamente a ponerlo a disposición de todos y compartirlo.

Jesús acepta el desprendido gesto del muchacho, y tras una oración de acción de gracias, comienza a repartir a unos y a otros. Lo que objetivamente parecía insuficiente, la generosidad del chico junto a la intervención de Jesús se transforma en abundancia y sobre abundancia: sobran doce canastos. El Reino de Dios es un reino de plenitud, de derroche para todos y cada uno.

La narración es muy iluminadora. Aunque nos parezca poco, cuando somos capaces de poner lo que tenemos, nuestros talentos, nuestros dones, nuestros bienes, al servicio de la comunidad, Jesús es capaz realizar el milagro y multiplicarlo. Lo que parece insuficiente se transforma en super abundancia.

El relato es también símbolo de la Eucaristía. La celebración es el lugar donde sacramentalmente hacemos presente la fraternidad-sororidad. Por ello no puede quedar reducido a un rito vacío que no se traduce en gestos concretos en la vida cotidiana. En cada Eucaristía, cuando nos dejamos transformar por Jesucristo, “asimilamos su modo de vivir y deseamos compartir su misión de compasión por el mundo”. (Vídeo del Papa, Por una vida eucarística, julio 2023).

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Ojos que no ven, alma que no siente

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No descubro nada nuevo si afirmo que la guerra solo trae dolor, destrucción y desolación. Hace unos días tuve ocasión de ver el documental “20 días en Mariúpol”, dirigida por Mstyslav Chernov, que ganó el Oscar en su categoría.

Es un testimonio demoledor, brutal y realista del desastre de la guerra; de cómo, de un día para otro, una ciudad se convierte en un infierno para quienes la habitan: destruida, asediada, conquistada. El periodismo de guerra obró el milagro de poder ver qué ocurría en aquel lugar. Luego llegaría el apagón informativo. Nunca había visto morir a un bebé, ni la desesperación de personas que no saben dónde cobijarse. Tampoco la lucha titánica por salvar vidas ni el poder destructor de los bombardeos sobre zonas residenciales. Recemos por la paz en el mundo. Mucho. Y a diario. Visto lo visto solo queda la esperanza y la fuerza de la oración.

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Jubileo cofrade

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La imagen de la Virgen de la Esperanza de Málaga procesionará en Roma junto a la del Cristo de la Expiración de Sevilla con ocasión del Jubileo de las Cofradías. Indudablemente, supone un hito mundial en la historia cofrade.

El origen de todo lo encontramos en el Congreso Internacional de Cofradías y Hermandades celebrado en Málaga en 2021 cuando su directora científica, Paloma Saborido, entabló amistad con Monseñor Rino Fisichella, prefecto para el Dicasterio para la Evangelización y máximo responsable del Año Santo y Jubileo, centrado en la esperanza, que se celebrará el año que viene en Roma. Fisichella, que impartió una extraordinaria conferencia en el Congreso, ofreció participar a Saborido en la comisión del Jubileo de las Cofradías. Y entonces ocurrió. La profesora y cofrade planteó un proyecto de magna procesión que mostrase la fuerza de la religiosidad popular en el siglo XXI. Esta propuesta fue aceptada y, de hecho, cuenta con el beneplácito de los obispos de Málaga y Sevilla.

El cofrade podría pensar que estamos ante una procesión extraordinaria más. Sin embargo, desde el principio este proyecto obedece a un objetivo diferente: mostrar al mundo la forma de sentir y vivir la fe en modo cofrade. Por ello, daría igual quien procesionase en Roma, si el Cachorro de Sevilla o el Cristo del Amparo de Zamora, si la Esperanza de Málaga o la del Primer Dolor de Cartagena. La trascendencia de todo esto se encuentra en el espacio que se ha ofrecido a las cofradías en una de las mayores celebraciones que la Iglesia celebra cada 25 años y, por ende, el reconocimiento de las mismas como instrumento de evangelización. Si el mundo cofrade sabe aprovechar esta oportunidad única, estará ante una ocasión histórica de posicionarse eclesialmente como un activo para la Iglesia del siglo XXI.

Artículo publicado en la sección de OPINIÓN del DIARIO SUR

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Comentario en texto al Evangelio, por Diego M. Ferrera

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El profesor de los Centros Teológicos de Málaga Diego Manuel Ferrera Ayllón ayuda a profundizar en el Evangelio de este domingo, III de Pascua.

El Evangelio del III Domingo de Pascua continúa con las apariciones de Jesús Resucitado a los Apóstoles. Si anteriormente veíamos cómo los acompañaba camino de Emaús, donde no lo reconocen hasta la fracción del pan, ahora están todos reunidos y Jesús aparece en medio de ellos: «La paz con vosotros». Los Apóstoles sienten miedo porque piensan que es un espíritu, pero esa paz que han recibido del Resucitado –la gracia– les permite intuir que no es un fantasma. Jesús, al ver la incredulidad, les pide que lo palpen para que comprueben que es real y, aún así, les pide también que le den de comer.

Al igual que camino de Emaús no lo reconocieron, aquí nos encontramos con un Jesús Resucitado que es la misma persona que convivió con ellos, pero ha sido transformado en plenitud corporal en una nueva dimensión divina. Nos está anticipando el futuro Reino de los Cielos que ellos, los apóstoles, tendrán que predicar a partir de ahora. Es en este momento en el que tendrán que proclamar que, por la muerte y resurrección de Jesús, se ofrece la conversión y el perdón de los pecados y, para ello, permanecerán en Jerusalén hasta que reciban el Espíritu Santo para llevar a cabo la tarea.

¿Nos damos cuenta de la presencia de Jesús entre nosotros? En la Eucaristía, en los que más sufren, los marginados por la sociedad, los olvidados por la cultura del descarte, ahí se hace verdaderamente presente Jesús Resucitado.

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Cristo resucitado disipa toda duda

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Tiene Jesús mucho interés en disipar toda duda o vacilación acerca de su resurrección.
El evangelio de este domingo tiene ese objetivo. Una vez que los discípulos se han
encontrado con Jesús, vuelven a preguntarse; pero, ¿será verdad? O, ¿será una ilusión de
mi mente? Esta duda nos asalta a todos antes o después, porque si es verdad, todo
cambia en nuestra vida. Y si no es verdad, todo sigue igual y va perdiendo consistencia.
Por tanto, si no se nos plantea nunca esta duda es porque quizá no estemos dispuestos a
cambiar nada, y para eso mejor ni siquiera dudar.
La resurrección de Jesús es el punto central de nuestra fe cristiana. Incluso la muerte de
Cristo y la pasión que le precede adquiere todo su sentido con la luz de la resurrección.
Si Cristo no hubiera resucitado, esa pasión y esa muerte, por muy aparatosas que fueran,
se quedarían en una expresión de buena voluntad, pero sin ninguna consecuencia en
nosotros. Sería un buen ejemplo, sin más.
Por el contrario, como ha sucedido, si la resurrección de Jesucristo es un acontecimiento
real e histórico, aunque desborde nuestra mente, se convierte en una luz y una energía
potentísimas, que nos hacen entender el significado de la pasión y de la muerte de Jesús,
y su victoria sobre la muerte, que nadie más ha alcanzado. Nos cambia el horizonte
futuro de nuestra vida, de nuestra muerte y del más allá de la muerte. Porque la
resurrección de Jesucristo es anticipo de nuestra propia resurrección, incluso corporal.
La resurrección de Jesucristo certifica que él es Dios, que ha sido constituido Señor para
gloria de Dios Padre, que ha resucitado según había dicho. Sus discípulos no le conocen
a la primera, porque está cambiado; pero cuando él les descubre quién es, los discípulos
le identifican inconfundiblemente. Por tanto, ellos llegan a verle tal cual es, pero sólo
son capaces de reconocerle cuando Jesús les desvela su rostro. Ese descubrimiento, por
un lado, les lleva a identificarle, pero al mismo tiempo es inapresable, no pueden
retenerlo, está en otra dimensión.
El paso de su dimensión a la nuestra se realiza porque él se acerca y entra en contacto
con nosotros. El momento más intenso de esa cercanía es la Eucaristía, que contiene a
Jesús vivo y resucitado, no sólo durante la celebración, sino quedándose con nosotros
para la adoración permanente y para poder llevar la comunión a los enfermos e
impedidos. Por eso, la adoración eucarística es la comunicación personal cara a cara con
Jesús, aunque él permanece en su dimensión y por eso no podemos verle tal cual es. La
fe nos dice: Está aquí, venid a adorarlo. Y cuando entramos en su presencia, antes o
después él nos hace percibir su presencia con una paz profunda, que nadie más puede
conceder. La fe en la resurrección nos lleva a la Eucaristía, y la misma Eucaristía
alimenta en nosotros la fe en la resurrección.
La Eucaristía viene a ser “como una fisión nuclear acaecida en lo más íntimo de nuestro
ser” (Benedicto XVI, JMJ Colonia 2005). Si la fisión nuclear del átomo es de una
intensidad tremenda, la explosión atómica, la entrada de Jesús en nuestra alma por la
Eucaristía se asemeja a esa “fisión nuclear”, capaz de transformar nuestra vida y la
historia de la humanidad. La Eucaristía es un acontecimiento que sucede continuamente,
Jesucristo sigue cumpliendo su promesa y entra continuamente en nuestra dimensión
para transformarnos desde dentro y generar en nosotros como una explosión de amor,
que lo cambia todo.

Vale la pena detenernos en esta Pascua a considerar la fuerza tan potente de la
resurrección de Cristo en cada uno de nosotros y en la humanidad entera, no sea que
tengamos reprimida esa energía por nuestra incapacidad o por la obstrucción de nuestro
corazón. La Eucaristía es capaz de transformarnos y nos hace capaces de transformar el
mundo entero. Abrimos de par en par nuestras puertas para que entre el Resucitado y lo
haga todo nuevo en nosotros.
Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

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