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La III Semana de Espiritualidad invita a caminar «hacia una espiritualidad sinodal»

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La III Semana de Espiritualidad invita a caminar «hacia una espiritualidad sinodal»

La III Semana de Espiritualidad del CESET San Pablo tiene lugar del 13 al 16 de octubre, a las 19.00 horas, y este curso, se fija en la espiritualidad sinodal, profundizando en las actitudes de encuentro, escucha y discernimiento.

La III Semana de Espiritualidad invita a caminar «hacia una espiritualidad sinodal»

inscripciones

Organizada por el Departamento de Praxis e Historia, se celebra de modo presencial en el salón de actos del CESET San Pablo
(C/ Abadía de Santa Ana, 4, Málaga) pero también cuenta con la posibilidad de inscribirse y participar de forma online.

El programa de la semana es:

13 de octubre: «Haciéndonos cargo de la sinodalidad, desde el Espíritu», por la Dra. Nurya Martínez-Gayol, de la Pontificia Universidad Comillas.

14 de octubre: «Encontrarnos con Jesús para caminar juntos», por la Dra. Mariela Martínez OP, del CESET San Pablo. 

15 de octubre: «La escucha activa como herramienta para una espiritualidad sinodal», por el profesor Daniel Guerrero, del CESET San Pablo

16 de octubre: «»Pues quien poco determina, poco entiende y menos ayuda« (Epp 1, 108): la decisión como paso necesario de la sinodalidad», por el jesuita Javier Gómez SJ, de la Fundación Loyola.

Este curso de extensión busca profundizar en lo indicado por el papa León XIV, en la clausura del Consistorio de Cardenales del pasado 27 de junio, «la sinodalidad no es un conjunto de reuniones ni un método de trabajo; es un estilo espiritual, nace del encuentro, crece en la escucha y madura en el discernimiento».
Coste de la inscripción: 40€ (no alumnos del centro) y 28,89€ (precio reducido para alumnado matriculado en el centro y la Escuela Teológica en el vigente curso).

Plazo de inscripción: hasta el 8 de octubre de 2026.

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«La Iglesia necesita estar siempre en continua reforma»

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«La Iglesia necesita estar siempre en continua reforma»

Jesús D. Hurtado Giráldez, profesor de los centros teológicos y consiliario de la Escuela Teológica San Manuel González, es el encargado, este curso, de la lección inaugural de los Centros Teológicos. Llevará por título: «Una Iglesia en conversión, Recepción conciliar y proyección pastoral de la Diócesis de Málaga a la luz de la sinodalidad». La apertura de curso, en la que la pronunciará, tiene lugar el viernes 25 de septiembre, desde las 18.00 horas, en el Seminario diocesano.

«La Iglesia necesita estar siempre en continua reforma»

Jesús Hurtado es párroco de San Fernando (Málaga), profesor del CESET San Pablo, consiliario de las Escuelas Teológicas San Manuel González y sacerdote referente para los ministerios laicales.

Su lección inaugural parte de su tesis doctoral, una investigación sobre el desarrollo pastoral de la Diócesis de Málaga a partir de la celebración del Vaticano II. ¿Qué le decidió por este tema?
Al principio, tenía pensado profundizar en el tema de mi tesina de licencia, sobre la relación entre los conceptos del pueblo de Dios y laicos en Lumen Gentium, entre sacerdocio común de los fieles y sacerdocio ministerial. Pero al cambiar de Universidad, lo hice también de director de tesis, y este me fue orientando hacia aquí. Investigando un poco en la diócesis de Málaga, me di cuenta de que no se había celebrado un sínodo diocesano aquí desde 1909, con el último obispo malagueño, D. Juan Muñoz, que era de Antequera. Empecé a preguntarme por qué no hubo nunca un acto así, ni antes del Concilio Vaticano II, que eran más de la curia, y después, en que empezaron a ser más abiertos y corresponsables.

Con esa ausencia de sínodos diocesanos, ¿cómo hemos avanzado en la recepción de las propuestas del concilio?
Tuvo que haber otros elementos que ayudaron a implementar el Concilio Vaticano II y toda la novedad que traía. A partir de los boletines de la diócesis, investigué esos otros instrumentos que ayudaron a la recepción del concilio, que parten de descubrir el valor de los laicos, la corresponsabilidad que tienen en la misión evangelizadora de la Iglesia. Y a partir de ahí, desde esos encuentros del Pueblo de Dios que hubo en la época de D. Ramón Buxarrais, o las Asambleas Diocesanas de Pastoral, que dieron lugar, primero, a unos esbozos de proyectos pastorales, y después a la época de los grandes proyectos pastorales con D. Antonio Dorado. Todo eso dio también lugar al desarrollo de los instrumentos de corresponsabilidad que se han ido implementando después del concilio, hasta la actualidad: el consejo presbiteral, el consejo pastoral diocesano, los consejos pastorales parroquiales… Todos estos instrumentos que nos ayudan también a ver que tenemos que trabajar juntos todos en la misión evangelizadora.

¿Qué aportó la Evangelii gaudium en este camino de ser la Iglesia que Dios quiere y el mundo necesita?
Ha sido un soplo de aire fresco. Es verdad que ha habido muchas cosas que han ayudado a la recepción del concilio y a seguir implementándolo en nuestra Iglesia, pero Evangelii gaudium ha dado un nuevo impulso evangelizador, con la frescura que trajo el papa Francisco, y unido a dónde nace Evangelii gaudium, de esa mezcla entre la teología del pueblo, de Argentina, que es una rama de la Teología de la Liberación, y también del documento de Aparecida, meramente evangelizador. Evangelii gaudium nos ayudó también a ver que nuestra Iglesia no puede quedarse encerrada en sí misma, anquilosarse y cerrar las puertas, quedarse solo en celebrar sacramentos y poco más, sino que tiene que ser una Iglesia en salida, hacia las periferias, como decía el papa Francisco, entendidas no sólo como lo más lejanos o los más pobres, sino también ver cómo la conversión pastoral y sinodal, a la que nos invita Evangelii gaudium en nuestra diócesis, parte de las periferias que, como decía Yves Congar, son la base, el pueblo que anima a esa conversión, a ese volvernos también Iglesia en salida, y que tiene que ser corroborado por el centro, sería la jerarquía, la Iglesia también en su totalidad, que asume y acoge toda esta frescura y este proyecto de ser Iglesia en salida.

Pero aún hay mucho camino por hacer. Su trabajo está de plena actualidad, más aún con el impulso de la sinodalidad, que nos llama a ser Iglesia en conversión… ¿qué pasos destaca de este inicio de la implementación sinodal que estamos desarrollando?
La Iglesia necesita estar siempre en continua reforma. Y esta reforma, desde la sinodalidad, se da en un doble proceso de conversión, pastoral y sinodal. La conversión pastoral, según la idea de Francisco, busca el paso de una Iglesia autorreferencial a una Iglesia en salida. Y la conversión sinodal, por su lado, busca el paso de una Iglesia clerical a una Iglesia corresponsable, en la que todos los miembros seamos verdaderos protagonistas de esa misión evangelizadora. Por eso, la sinodalidad es el camino hacia donde debe dirigirse esa reforma que necesita nuestra Iglesia hoy en día. Y no comienza por el cambio de estructuras, porque ya las tenemos, sino por el cambio de mentalidad, que es lo más importante. Y ese se da con el tiempo, con paciencia, en los procesos, aprendiendo… Como dice la misma palabra sínodo, caminando aprendemos también a ser Iglesia sinodal. Ya estamos dando pequeños pasos: la Asamblea de final de curso del año pasado, fruto de ese proceso de implementación del sínodo, fue un regalo para nuestra Iglesia diocesana, que se vio que tenía ganas y necesidad de volver a unirse, de seguir caminando en este proceso sinodal, de corresponsabilidad y de querer cambiar esta mentalidad de Iglesia.

Hemos hablado ya en muchas ocasiones de las actitudes de la espiritualidad sinodal, pero el camino se hace al andar. ¿Cuáles considera las herramientas imprescindibles en una comunidad sinodal? ¿Qué signos nos dicen que vamos avanzando por el buen camino?
Hay cuatro actitudes básicas que podíamos implementar para seguir caminando en este estilo sinodal que buscamos. Son la escucha, el discernimiento, el diálogo y la toma de decisiones. Son como esos cuatro elementos que nos ayudan a cambiar nuestra mentalidad sinodal. Nosotros tenemos experiencia de eso y vamos avanzando en ese camino. En los últimos meses, en la diócesis se nos ha animado a hacer la conversación en el Espíritu, ese método de discernimiento que comenzó haciéndose en las etapas previas del Sínodo sobre la Sinodalidad y al que también en esta fase posterior se anima a todas las comunidades parroquiales y a todos los grupos. Creo que es una buena herramienta. Y, también, el tema de la toma de decisiones es importante porque los consejos pastorales que tenemos son consejos que no toman una decisión final, sino que lo hace la persona que está encargada de ese consejo, el responsable final. Son consejos consultivos y no deliberativos. Pero eso no quiere decir que en la decisión final que se toma no se tenga en cuenta todo lo que se discierne en ese consejo, siempre sabiendo que es el Espíritu Santo el que inspira también nuestra conciencia y nuestro entendimiento para poder dar la mejor respuesta para el bien de la evangelización de la Iglesia y poniéndose en sus manos para que no sea un proceso solo meramente humano, sino que ahí el Espíritu va actuando.

¿Cómo acoge el comienzo de desarrollo de un nuevo Plan Pastoral a la luz de este momento en que nos encontramos?
Creo que nos encontramos en un buen momento diocesano, con muchas ganas de buscar ese horizonte hacia el que podamos caminar, y caminar todos juntos, como afirma la misma idea de la sinodalidad. En este plan pastoral tendremos que hacer un proceso de preparación en el que participamos todos, con esa capacidad que tenemos todos a través del bautismo y por el Espíritu Santo para discernir la mejor manera de evangelizar, de anunciar a Cristo en nuestras parroquias, nuestra diócesis, movimientos, hermandades y cofradía y en nuestras congregaciones religiosas. El Espíritu Santo es el que irá ayudándonos a ir discerniendo la mejor manera. Y después también acogiendo la decisión final que se tome, el proyecto pastoral, el plan pastoral que se realiza, y llevándolo a cabo en cada uno de nuestras parroquias. Para ello es muy necesario que todos -y especialmente los sacerdotes, que estamos ahí al frente de las parroquias, como responsables últimos- nos convenzamos, aunque también sabemos que en esto de la sinodalidad, todos somos corresponsables en la evangelización de la Iglesia.

¿A qué le gustaría ayudar con su lección inaugural?
Con mi lección inaugural, me gustaría que la gente cayese en la cuenta de lo mismo que he aprendido y he podido descubrir yo. Que nuestra Iglesia diocesana es una Iglesia muy rica, que en nuestra historia, por lo menos la reciente del posconcilio, hay muchos elementos que nos hablan de este proceso que estamos haciendo, desde D. Ángel Herrera Oria hasta con nuestro obispo actual, D. José Antonio, y que nos va ayudando a conocer nuestra diócesis, una diócesis que ha estado también muy volcada hacia afuera, hacia el ad extra en lo eclesial, pastoral, en la relación de Iglesia-Mundo de la que nos habla Gaudium et spes, pero también una Iglesia que se ha ido fortaleciendo interiormente, que se ido edificando en ese ad intra. Creo que tenemos que aprender mucho de nuestra historia, de todo lo que se ha hecho, para poder también continuar viendo lo que el Señor quiere para nuestra diócesis, pero sabiendo que tenemos una rica historia y unos ricos precedentes de hombres y mujeres que han estado ahí ayudando a desarrollar el mejor estilo para evangelizar, para anunciar a Cristo en todos los rincones de nuestra diócesis.

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TORRE DE BENAGALBÓN. 25 años de Misioneros Seglares Vicencianos

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TORRE DE BENAGALBÓN. 25 años de Misioneros Seglares Vicencianos

Los Misioneros Seglares Vicencianos (MISEVI) de toda España han celebrado su 25 aniversario en el colegio de La Marina, en Torre de Benagalbón (Málaga). El encuentro congregó a casi un centenar de integrantes para tomar fuerzas y renovar, desde el bautismo, su compromiso continuo con la misión evangelizadora.

TORRE DE BENAGALBÓN. 25 años de Misioneros Seglares Vicencianos
Eucaristía 25 años MISEVI celebrada en el colegio La Marina de Torre de Benagalbón

MISEVI (Misioneros Seglares Vicencianos) nació hace 25 años con el fin de «fomentar, facilitar, apoyar y coordinar la presencia y la labor evangelizadora de los laicos vicencianos en la Misión». Lo que comenzó como experiencias misioneras de verano Ad Gentes para los jóvenes de JMV terminó convirtiéndose en una opción de vida. 

Desde entonces, señalan desde MISEVI, «nuestros misioneros han recorrido diversos países para transmitir los valores del Evangelio y contribuir al cambio sistémico por el que tanto trabajó San Vicente de Paúl en el siglo XVII. Nuestra relación con la Congregación de la Misión, la Compañía de las Hijas de la Caridad y otras asociaciones laicas de la Familia Vicenciana se fundamenta en la espiritualidad, el carisma y la colaboración mutua. Asimismo, MISEVI está legalmente constituida como Organización No Gubernamental para el Desarrollo (ONGD), estando inscrita en el Registro del Ministerio de Justicia y en la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Como ONGD, la labor de nuestros miembros se orienta a partir de la opción preferencial por los pobres. Enfocamos nuestras acciones hacia el desarrollo humano e integral, la lucha contra la pobreza y el compromiso activo frente a las situaciones de exclusión social en los territorios donde estamos presentes».

Bajo el lema “Ser y estar en misión”, los miembtos de MISEVI acuden «allí donde el Espíritu nos llame, ya sea en misiones Ad Gentes o Ad Intra». En la actualidad, los misioneros laicos de MISEVI colaboran directamente con las comunidades más vulnerables de Bolivia y Angola, impulsando proyectos de salud, formación e integración social para transformar e impulsar la calidad de vida de las personas.

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El Obispo acompaña, en Melilla, el inicio del servicio pastoral del nuevo vicario y los nuevos párrocos

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El Obispo acompaña, en Melilla, el inicio del servicio pastoral del nuevo vicario y los nuevos párrocos

El obispo acompaña en su toma de posesión a los nuevos sacerdotes que atenderán, a partir de ahora, a la comunidad diocesana que camina en la ciudad autónoma: Antonio Jesús Sosa, párroco de Santa María Micaela; Daniel Gutiérrez, párroco de San Agustín y administrador parroquial de la Medalla Milagrosa, y el también vicario de Melilla, José Luis Pastor, párroco del Sagrado Corazón y de la Purísima Concepción.

El Obispo acompaña, en Melilla, el inicio del servicio pastoral del nuevo vicario y los nuevos párrocos
Toma de posesión de José L. Pastor en el Sagrado Corazón de Melilla
M. REYES

El Obispo de Málaga, D. José Antonio Satué, llegó a Melilla el sábado 19 de septiembre. Allí presidió, esa misma tarde, la celebración de la Eucaristía en la parroquia del Sagrado Corazón, en una celebración en la que tomaba posesión como párroco el vicario episcopal de Melilla, José Luis Pastor. En la víspera, la comunidad daba su adiós profundamente agradecido al que ha sido su párroco y vicario de la ciudad autónoma durante los últimos ocho años, Eduardo Resa, en su última Misa, en la que participó el Presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda. 

Pastor expresó, antes de realizar su juramento, la «gracias a Dios por este regalo», y confesó que llega a Melilla «con un profundo deseo de prestar servicio» a la comunidad, a la que llegan tres sacerdotes para conformar junto al diácono permanente Fernando Moreno, un equipo de cinco en total al servicio de la Iglesia en Melilla. Además, tuvo unas emotivas palabras para su predecesor, «por tanto y tan buen trabajo» realizado. 

El Consejo parroquial, en nombre de la comunidad, expresó su acción de gracias también a Eduardo Resa por estos años de entrega y cercanía, y al nuevo párroco y vicario le ofreció su disposición para seguir trabajando por el bien de la Iglesia y la sociedad melillense.

Acompañados por una multitudinaria feligresía, entre ellos también representantes de las autoridades locales, y con la imagen de la patrona de Melilla, la Virgen de la Victoria, que se venera actualmente en dicho templo, la Misa fue concelebrada por los sacerdotes que dejan la ciudad y los que llegan a servir en ella. Tras la Eucaristía, los sacerdotes y el Obispo compartieron un diálogo con fieles de las distintas parroquias de Melilla.

El domingo, por la mañana, se celebró la toma de posesión de Antonio Jesús Sosa como párroco de Santa María Micaela, de cuyo nombramiento dio lectura el nuevo vicario de Melilla. La Eucaristía, también emotiva y en la que los fieles han arropado a su nuevo párroco, ha sido concelebrada junto al Obispo por los sacerdotes de la ciudad. En sus palabras a la comunidad, Sosa ha invitado a «ayudarnos unos a otros a que en nuestro caminar vayamos haciendo entre todos lo que el Señor quiere». En su homilía, D: José Antonio Satué ha destacado que «Dios nos busca, y como dice un amigo, cuando nos perdemos, establece dispositivos de rescate, por medio de personas excelentes, acontecimientos que nos obligan a detenernos y situaciones inesperadas, que nos obligan a mirar al Señor. Dios es constante porque su amor es constante».

Al mediodía, los sacerdotes han compartido el almuerzo con su pastor. Por la tarde, llega el turno de la toma de posesión de Daniel Gutiérrez como párroco de San Agustín, comunidad de la que parte el P. Víctor Hugo Andrade, C.J.M., y como administrador parroquial de la Medalla Milagrosa, que se encuentra temporalmente cerrada al culto.

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Montellano celebra 300 años de devoción a la Virgen de los Dolores con una Función Solemne presidida por monseñor Saiz

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Montellano celebra 300 años de devoción a la Virgen de los Dolores con una Función Solemne presidida por monseñor Saiz

Montellano celebra 300 años de devoción a la Virgen de los Dolores con una Función Solemne presidida por monseñor Saiz

La Parroquia de San José de Montellano acogió este sábado, la Función Solemne con la que concluyó el Septenario en honor de Nuestra Señora de los Dolores, en el marco del 300 aniversario de la Fundación Servita de la Hermandad. La Eucaristía fue presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses.

Las antiguas reglas de la Hermandad Servita de María Santísima de los Dolores fueron aprobadas en esta parroquia en 1726. Durante su homilía, monseñor Saiz destacó estos tres siglos de historia como un tiempo de «amor a la Virgen» y de transmisión de una fe que ha llevado a generaciones de montellanenses a permanecer junto a María al pie de la Cruz.

El arzobispo invitó a vivir el tricentenario no solo como una celebración histórica, sino como una oportunidad para renovar la vida cristiana. En este sentido, recordó los tres verbos propuestos en su Carta Pastoral con motivo del aniversario: contemplar, agradecer y reparar. «Ellos nos entregaron una devoción; nosotros debemos transmitir una fe viva», afirmó.

Bendición de un azulejo dedicado a la Virgen

Al término de la Eucaristía se bendijo un azulejo con la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, situado en la esquina de las Hermanas de la Cruz, con motivo de la concesión de una calle dedicada a la Virgen.

Don José Ángel subrayó que este gesto debe ser también una invitación a mantener a María presente en la vida cotidiana y, especialmente, en los corazones. «Es importante que María tenga una calle en Montellano; pero también ha de tener sitio en nuestras casas y, sobre todo, en nuestros corazones», afirmó.

Finalmente, el arzobispo animó a la Hermandad a mantener al Señor del Gran Poder en el centro y a seguir siendo una comunidad eucarística y parroquial, comprometida con la formación cristiana, los jóvenes, los pobres y los enfermos.

«Cristo en el centro. María junto a nosotros. Y nosotros trabajando en la viña», concluyó monseñor Saiz Meneses, pidiendo a la Virgen de los Dolores que acompañe a las familias, enfermos, mayores y jóvenes de Montellano y enseñe a todos a permanecer ante la cruz «con fe, con esperanza y con amor».

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DIEZ COSAS QUE DEBES SABER DEL NUEVO PLAN PASTORAL DE LA DIÓCESIS DE ALMERÍA

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DIEZ COSAS QUE DEBES SABER DEL NUEVO PLAN PASTORAL DE LA DIÓCESIS DE ALMERÍA

La Diócesis de Almería estrena Plan Pastoral para los próximos cuatro años. Pero ¿qué significa eso en la práctica? ¿Es un documento más? ¿Qué va a cambiar en nuestras parroquias? ¿Y qué tiene que ver con cada uno de nosotros?

El nuevo Plan nace con una intención bastante sencilla: ayudar a que toda la diócesis camine en una misma dirección. No pretende convertirse en una colección de actividades ni llenar las agendas de nuevas reuniones, sino ofrecer un marco común para renovar la vida cristiana y la misión de la Iglesia en Almería. Así lo presenta nuestro obispo D. Antonio, que habla de una invitación a «caminar juntos».

Estas son diez claves para entenderlo.

  1. Es un camino de cuatro años, no un programa para un curso

El Plan estará vigente entre 2026 y 2030. La idea no es intentar hacerlo todo inmediatamente, sino avanzar progresivamente. De hecho, cada curso tendrá una prioridad especial, aunque sin abandonar las demás: Comunión en 2026-27, Celebración en 2027-28, Caridad en 2028-29 y Evangelización en 2029-30.

  1. Tiene cuatro grandes palabras que conviene recordar

Son el corazón del Plan: Comunión, Celebración, Caridad y Catequesis-Evangelización. No son cuatro departamentos independientes, sino cuatro dimensiones de una misma Iglesia: vivir unidos, celebrar la fe, servir y acoger, y anunciar a Jesucristo. El propio documento insiste en que unas necesitan de las otras.

  1. Este primer año toca aprender a caminar juntos

La prioridad de este curso será la comunión. Y aquí el Plan baja bastante a tierra: mejorar los consejos pastorales, escucharnos más, favorecer la participación de los laicos, fortalecer la relación entre parroquias y diócesis, trabajar entre parroquias cercanas y evitar que cada realidad pastoral funcione por su cuenta.

Juan Antonio Plaza, nuevo Vicario de Pastoral y Evangelización, lo resume en su carta de presentación con una idea sencilla: este curso se profundizará especialmente en la comunión «con pasos concretos que nos ayuden a crecer».

  1. No se trata de que todos hagamos exactamente lo mismo

Comunión no significa uniformidad. El Plan reconoce la diversidad de parroquias, movimientos, comunidades, cofradías, vida consagrada, carismas y sensibilidades. Lo que busca es que esa diversidad no termine convirtiéndose en aislamiento. Cada uno aporta lo suyo, pero dentro de un horizonte común.

  1. Celebrar mejor también evangeliza

El segundo gran ámbito será la celebración. Hay propuestas muy concretas: cuidar la Eucaristía dominical, la acogida, el canto, las homilías y los signos; formar lectores, salmistas y acólitos; crear equipos de liturgia; cuidar el silencio y la belleza sobria de las celebraciones y revisar la preparación de los sacramentos para que no sea simplemente un trámite.

  1. La caridad no es solamente cosa de Cáritas

Esta afirmación aparece con bastante claridad en el documento. La atención a los pobres y vulnerables pertenece a toda la comunidad cristiana. El Plan habla de mayores que viven solos, migrantes, familias heridas, desempleados y nuevas formas de pobreza; y propone pasar de una ayuda simplemente puntual a la acogida, el acompañamiento y la promoción de las personas.

  1. Ya no podemos dar por supuesto que la gente conoce la fe

Aquí aparece uno de los retos más importantes del Plan. No basta con mantener lo que ya existe. La diócesis quiere potenciar el primer anuncio, acercarse también a quienes están alejados o buscando, renovar la catequesis y utilizar un lenguaje comprensible y testimonial. El documento llega a hablar de pasar de una pastoral que únicamente «conserva ritos» a una pastoral de «propuesta activa».

  1. La catequesis no termina con la Primera Comunión o la Confirmación

El Plan quiere pasar de una catequesis pensada fundamentalmente para recibir un sacramento a verdaderos itinerarios de fe. Esto implica continuidad entre sacramentos, mayor implicación de las familias, catecumenado de adultos, formación de catequistas y propuestas para seguir vinculados a la comunidad después de la Comunión o la Confirmación.

  1. Habrá que revisar si realmente estamos avanzando

Esta quizá sea una de las novedades más interesantes. Cada eje no contiene únicamente buenas intenciones: incluye fundamentación pastoral, objetivos, líneas de acción e indicadores de revisión. Es decir, el Plan está pensado para poder preguntarnos dentro de un tiempo qué hemos hecho, qué ha funcionado y qué debemos cambiar.

  1. El Plan será lo que hagamos de él

Juan Antonio Plaza termina su primera carta como Vicario de Pastoral y Evangelización con el conocido relato de los dos lobos: uno alimenta el miedo, el resentimiento y el ego; el otro, la alegría, la esperanza, la generosidad y el perdón. Cuando el niño pregunta cuál vence, el anciano responde: «El que tú alimentes». Y desde ahí lanza una invitación muy concreta: el Plan será lo que queramos que sea y dependerá también de las actitudes con las que lo recibamos.

Quizá esa sea la mejor manera de leer estas páginas. Un Plan Pastoral no cambia por sí solo una diócesis. Puede quedarse en una carpeta, en una estantería o en un PDF. O puede ayudarnos a preguntarnos hacia dónde caminamos y, sobre todo, si estamos dispuestos a hacerlo juntos.

Aquí puedes leer y descargar el plan en distintas versiones: divulgativa, resumida y completa del mismo plan. 

PLAN PASTORAL 2026-30 – completo

PLAN PASTORAL REDUCIDO

TRIPTICO

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La Asamblea Sinodal Diocesana recogida en “Iglesia en Córdoba”

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La Asamblea Sinodal Diocesana recogida en “Iglesia en Córdoba”

La Asamblea Sinodal Diocesana recogida en “Iglesia en Córdoba”

La revista contiene el desarrollo completo de la Asamblea Sinodal Diocesana celebrada este sábado, 19 de septiembre, en el Colegio Trinidad. En la jornada se ha dado a conocer el Plan Pastoral y las líneas de trabajo a seguir para los próximos cuatro años

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Nuestro arzobispo reitera su cercanía con las personas afectadas por los terremotos

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Nuestro arzobispo reitera su cercanía con las personas afectadas por los terremotos

Durante una entrevista emitida en el programa para toda España “Fin de semana con Cristina”, de Cadena COPE, realizada en directo hoy sábado desde la S.A.I Catedral, en el que también se ha hablado de la Exposición “Kerygma. El arte de evangelizar” y del V centenario de la Catedral.

Nuestro arzobispo D. José María ha reiterado esta mañana su cercanía, preocupación y apoyo con todos los granadinos que aún conviven con el susto en el cuerpo desde el pasado mes de agosto a causa de los terremotos. Especialmente con quienes han visto desalojadas sus casas en una de las zonas más afectadas por los movimientos sísmicos como es el Zaidín.

En una entrevista en el programa para toda España “Fin de semana con Cristina”, de la Cadena COPE, presentado en directo por Cristina López Schlichting, compartió su experiencia personal con los movimientos sísmicos en Granada en la noche de la víspera de la Solemnidad de la fiesta de la Asunción del Señor, el pasado 15 de agosto. En este sentido, recordó cómo la lámpara se movió como un péndulo de reloj y cómo vio el temor de los granadinos en el barrio del Zaidín, acampados con tiendas en los parques, mientras otros granadinos tomaban rumbo en sus coches hacia la costa.

“Nunca nos acostumbraremos a estas cosas, porque son cosas que no controlamos”, señaló D. José María. “En una civilización como la nuestra, en la que tenemos todo previsto y grandes avances, de vez en cuando la propia naturaleza nos hace ver que no somos omnipotentes”, explicó nuestro arzobispo, que incidió en que todos necesitamos ser ayudados mutuamente.

También recordó la acción de gracias a Dios porque no hubo víctimas mortales y el ruego de protección para la ciudad durante la pasada procesión con el Santísimo Cristo de San Agustín por las calles de Granada, el 14 de septiembre.

PROGRAMA DESDE LA CATEDRAL
En el programa “Fin de semana con Cristina”, toda España ha conocido a los granadinos y la ciudad de Granada, llena de fe, arte y cultura.

“Fin de semana con Cristina” se ha emitido hoy sábado 19, en directo, desde la sacristía de la Catedral, con su presentadora Cristina López Schlichting, en un programa en el que también se ha hablado de “Kerygma. El arte de evangelizar”, la exposición que, con motivo del centenario de la Real Federación de Hermandades y Cofradías, se ofrece en el templo catedralicio hasta el 28 de noviembre, con las Sagradas Imágenes de Hermandades y Cofradías granadinas.

De esta Exposición, nuestro arzobispo ha destacado la disposición de las hermandades para renunciar a sus Sagradas Imágenes en sus sedes canónicas, donde durante todo el año se veneran, para las distintas celebraciones litúrgicas de hermanos cofrades y fieles en general, y su salida de Semana Santa para la estación de penitencia en la catedral.

Mons. Gil Tamayo ha intervenido por teléfono en la entrevista, dado que se encontraba participando en el Encuentro de catequistas que se ha celebrado esta mañana en el Centro de Estudios Superiores “La Inmaculada”, con el que la Delegación diocesana de catequistas inicia el curso. En este Encuentro ha participado también el director de Obras Misionales Pontificias (OMP), D. José María Calderón.

En el programa ha intervenido también el responsable de Óptima Cultura, Francisco Moya, organizadora para la Real Federación de la Exposición “Kerygma”, y su comisario, Manuel Amador, que ha sido el encargado de explicar personalmente la Exposición a Cristina López Schlichting, en una visita previa a la emisión del programa.

CATEDRAL, V CENTENARIO
También ha compartido recorrido en la Exposición y ha participado con una entrevista en el programa de Cristina, el deán de la Catedral, D. Eduardo García López, que ha hablado del aniversario catedralicio -V centenario de su construcción- y de la historia que les une con la Capilla Real, donde reposan los restos de los Reyes Católicos, y que conforman el complejo catedralicio, junto a la parroquia del Sagrario.

Precisamente, la Patrona de Granada, Nuestra Señora de las Angustias, se encuentra en esta parroquia, para sus cultos tras su traslado desde la basílica a causa de los terremotos. De la Virgen de las Angustias, la presentadora ha destacado la belleza de la Sagrada Imagen del siglo XV. En esta parroquia, la Catedral celebra actualmente la Eucaristía a las 9 horas, a la que “estáis todos invitados a venir”, señaló el deán.

En su intervención, el deán recordó las obras que se están acometiendo en la torre de la catedral, donde se ha eliminado el tejado invertido “que era provisional” y que existía desde su creación con una torre inacabada, y la habilitación en ese espacio de un mirador donde podrá contemplarse toda la ciudad en 360º, desde Sierra Nevada hasta la Vega de Granada.

D. Eduardo también ha explicado que, una vez concluidas las obras, podrá accederse al mirador en la torre, ascendiendo por escaleras, en cuatro tramos con espacios preparados y habilitados para seguir disfrutando del arte de la catedral, al mismo tiempo que los visitantes pueden descansar y tomar un respiro para continuar con el ascenso hasta la torre.

El programa “Fin de semana con Cristina” continuará mañana domingo día 20 en la catedral de Guadix, para una segunda retransmisión en directo para toda España, en Cadena COPE, desde tierras granadinas. Tanto en la emisión de hoy como en la de mañana desde Guadix la emisión cuenta con el trabajo del equipo de Cadena COPE Granada y Cadena COPE Guadix.

Paqui Pallarés

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Homilía en la Misa de inicio del curso pastoral

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HOMILÍA EN LA MISA DE INICIO DEL CURSO PASTORAL
S.I. Catedral – Jerez de la Frontera, 18 de septiembre de 2026
Jesús iba caminando… acompañado por los Doce y por algunas mujeres (Lc 8, 1-2)

Querida familia diocesana:

Cuando un nuevo curso pastoral está ya despertando en las diferentes realidades que conforman nuestra Diócesis, nos reunimos en torno al único altar para celebrar el sacrificio eucarístico, «fuente y cumbre de toda la vida cristiana» (LG 11). El Concilio Vaticano II empleó esta feliz expresión para hablar tanto de la Eucaristía como de la Liturgia en general: «La liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza… de la Liturgia, sobre todo de la Eucaristía, mana hacia nosotros la gracia como de su fuente y se obtiene con la máxima eficacia aquella santificación de los hombres en Cristo y aquella glorificación de Dios, a la cual las demás obras de la Iglesia tienden como a su fin» (SC 10). La celebración de la Santa Misa como acto solemne con el que inauguramos un nuevo curso pastoral no es simplemente la ocasión para que nos encontremos y demos comienzo formal a una nueva etapa. Es la proclamación gozosa de que sin la Eucaristía no podemos vivir, el anuncio siempre nuevo de que el mismo Jesucristo sale a nuestro encuentro y se pone a caminar con nosotros para despertarnos del cansancio y del desánimo, y encender nuestro corazón mientras nos explica las Escrituras y nos regala su presencia al partir el pan (cf. Lc 24, 13-35). Este es el programa siempre nuevo que renueva nuestra capacidad para afrontar cada año los retos de llevar a todos la alegría del Evangelio: vivir siempre y en todo de la Eucaristía.

Iniciamos el curso como Diócesis con esta Santa Misa, votiva del Espíritu Santo, pidiendo al Padre, por nuestro Señor Jesucristo, que derrame los dones del Espíritu en el corazón de los creyentes para que se difundan las mismas maravillas que realizó en los comienzos de la predicación evangélica. Solo en la docilidad interior al Espíritu Santo, congregados en el único Cristo, seremos capaces de un nuevo inicio que permita llevar a todos la misericordia del Padre. Querer lo que Cristo quiere, la gloria del Padre, es la motivación que debe impulsar nuestras tareas con la fuerza del Espíritu Santo.

Puestos a la escucha de su Palabra, el Señor nos sorprende con dos enseñanzas fundamentales para comprender y actuar la misión evangelizadora. A través de san Pablo: si Cristo no ha resucitado, nuestra fe no tiene sentido, seguimos en nuestros pecados (cf. 1 Cor 15, 12-20). A través de san Lucas: Jesús, de camino, anuncia y proclama la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce y por algunas mujeres (cf. Lc 8, 1-3). La primera enseñanza nos hace volver al origen y fundamento de nuestra fe: «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida» (Benedicto XVI, Carta Encíclica Deus Caritas est [25.12.2005] 1). La tarea que Cristo nos ha encomendado consiste simple y llanamente en dar testimonio de Él: recibiréis la fuerza del Espíritu Santo… y seréis mis testigos (Hch 1, 8). Esa es la tarea: anunciar con nuestras palabras y obras, con nuestros silencios y nuestra manera de reaccionar ante lo que nos pasa, que Cristo vive, que ha resucitado, que sale a nuestro encuentro, y que nosotros somos sus testigos. La segunda enseñanza nos recuerda, una vez más, que la evangelización es solo posible si acompañamos a Cristo como Iglesia: los que se han dejado acompañar primero por Él, los apóstoles y los discípulos, con el papel fundamental de las mujeres, forman parte de la compañía de Jesús. Solo una Iglesia que tiene en el centro a Cristo y está en camino con Él, por ciudades y aldeas, es sujeto capaz de evangelizar. Si la primera enseñanza nos obliga a revisar siempre nuestra identidad como testigos de Cristo Resucitado, la segunda nos compromete a ser cada vez más Iglesia en camino en la que cada bautizado, según su propia vocación, es portador del evangelio. ¿No es acaso esto lo que nos está pidiendo la Iglesia con insistencia cuando nos pide crecer en comunión, participación y misión?

El curso que ahora inauguramos nos llega con nuevas orientaciones para la renovación misionera sinodal de las parroquias y con enseñanzas básicas para comprender que la sinodalidad es, ante todo, un estilo, un modo de vida y de acción, que entiende la pertenencia eclesial, no de forma individualista o aislada, sino desde una vivencia de la comunión que es capaz de transformar el corazón de las personas y la manera de trabajar en equipo. De ahí la urgencia de que en todas las parroquias existan los consejos pastoral y económico, y de que las Delegaciones diocesanas trabajen en total colaboración con las delegaciones de su Vicaría o Departamento, y al servicio de las parroquias. Hagamos nuestra con insistencia la petición de Jesús al Padre en la víspera de la pasión: que seamos uno para que el mundo crea (cf. Jn 17, 21), que sacerdotes, seglares y personas consagradas caminemos y trabajemos sabiéndonos uno, acompañados y acompañando al único Cristo: in illo uno unum (San Agustín, En. In Psal. 127, 3).

Como sabemos, esta expresión de san Agustín, formulada en su exposición sobre el salmo 127, es el lema del Papa León XIV, cuya reciente e inolvidable visita a España nos ha dejado tareas que debemos asumir con total responsabilidad. El Papa nos ha regalado un estilo, nos ha mostrado la «elección decisiva» ante la que se encuentra nuestro mundo en el momento presente y nos ha dejado una encomienda para la España de hoy y de mañana.

El estilo lo formuló bellamente al declarar doctor de la Iglesia a San John Henry Newman, cuando, celebrando el Jubileo de los educadores, explicó lo que luego vimos hecho enseñanza práctica en su visita apostólica: «A veces, los retos actuales pueden parecer superiores a nuestras posibilidades, pero no es así». Recuperó entonces el hermoso himno compuesto por el nuevo doctor de la Iglesia cuando estuvo a punto de naufragar «Guíame, Luz amable», y afirmó que también nosotros, en no pocas ocasiones, nos damos cuenta de que estamos lejos de casa, que nuestros pies vacilan y que no logramos descifrar con claridad el horizonte. Continuaba entonces el Papa: «Pero nada de esto nos detiene, porque hemos encontrado la Guía: «Guíame, oh Luz amable, entre las tinieblas que me rodean». Es tarea de la educación ofrecer esta Luz amable a aquellos que, de otro modo, podrían quedarse prisioneros de las sombras particularmente insidiosas del pesimismo y del miedo… desarmemos las falsas razones de la resignación y la impotencia, y difundamos en el mundo contemporáneo las grandes razones de la esperanza» (León XIV, Homilía 1.11.2025). El Papa nos ha enseñado que la Luz amable de Cristo es más poderosa que cualquier adversidad y que con ella podemos superar el desaliento llevando a todos las razones de la esperanza.

Invito a toda la familia diocesana a volver a escuchar y leer las enseñanzas que el Papa nos ha regalado el pasado mes de junio. En ellas encontramos una exposición en diálogo con nuestros contemporáneos de los contenidos de su primera encíclica Magnifica Humanitas (15.5.2026), un documento que debemos seguir recibiendo para fortalecer la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial.

La encomienda, en fin, la planteó el Papa el pasado 7 de junio en la homilía de la Misa de la Solemnidad del Corpus Christi: «He aquí —afirmó León XIV— una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy. Una escuela que nos enseña a arrodillarnos ante Dios y ante el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano; una escuela que nos enseña la gratitud del amor que se hace don, para que circule entre nosotros y rompa las cadenas de todo egoísmo; una escuela de la que aprendemos que Dios es presencia real y que también nosotros estamos llamados a estar presentes en las situaciones y en los desafíos de la sociedad, a no huir, a comprometernos personalmente en la construcción del bien común» (León XIV, Homilía 7.7.2026).

Con el estilo de la Luz amable que nos guía, la preocupación por custodiar la dignidad infinita de toda persona humana, desde el primer instante de la concepción hasta su último aliento natural, y la encomienda que el Papa nos ha propuesto, afrontamos el comienzo de un curso que nos hará entrar en el segundo año de preparación de la celebración del medio siglo de historia de nuestra Diócesis. Frente a agendas ideológicas que pretenden apagar la luz del mundo que es Jesucristo (cf. Jn 8, 12), pedimos al Señor que nos conceda la gracia de la conversión para que veamos renovadas las dimensiones constitutivas de nuestra identidad cristiana —creer, celebrar, vivir y orar— y así, siendo portadores de la Luz amable de Cristo, seamos luz del mundo y sal de la tierra. Reitero la importancia de volver al Catecismo de la Iglesia Católica para afianzar la formación integral, no sólo de quienes se encuentran completando el proceso de iniciación cristiana para descubrir su vocación en la Iglesia, sino de todos los miembros del Pueblo de Dios. Cuando empecemos el próximo año litúrgico, pondremos la atención en la necesidad de seguir recibiendo las verdaderas directrices de la reforma litúrgica impulsada por el Concilio Vaticano II. Pido que las catequesis recientes que el Papa León ha impartido sobre las enseñanzas de la Constitución Sacrosanctum Concilium sean objeto de estudio y reflexión por todos los grupos y comunidades eclesiales. Cuatro prioridades nos ha señalado el Papa a este propósito: evitar arbitrariedades o desvíos individualistas en las celebraciones, fomentar correctamente la participación activa, fructuosa y consciente del Pueblo de Dios, recuperar el sentido del asombro sagrado y la centralidad del Misterio Pascual, y reconducir las expresiones de la piedad popular para que broten y tiendan siempre a la liturgia.

Creemos lo que celebramos y celebramos lo que creemos. El presente curso pastoral debe ayudarnos a revisar con verdad y humildad si existe coherencia y armonía entre lo que decimos creer y nuestra manera de celebrar. Esa misma coherencia interna de la fe es la que debe seguir animándonos a la hora de dar respuesta a los cinco motivos de preocupación pastoral que debemos atender hasta llegar a la celebración del cincuentenario de la diócesis. Sigamos trabajando en la transmisión de la fe aplicando correctamente las directrices para configurar catecumenalmente la iniciación cristiana. Ampliemos el cuidado a los matrimonios y a las familias ofreciendo el bálsamo del evangelio a tantas personas heridas por la plaga perversa de la infidelidad y de las separaciones. Fortalezcamos nuestro compromiso en la defensa de la vida haciendo nuestra la firmeza y serenidad del Papa León cuando se dirigió a los miembros de las Cortes Generales: «Si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades? ¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás? La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de la civilización» (León XIV, 8.7.2026). Sigamos con insistencia rogando al Dueño de la mies que envíe trabajadores a su mies. Todos padecemos la falta de vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada, al matrimonio y a la vida misionera. Renovemos cada día nuestro compromiso de oración para que niños, jóvenes y adultos tengan la valentía de preguntar al Señor “¿qué quieres de mí?” y responder como María Santísima: aquí estoy, “hágase en mí según tu Palabra” (Lc 1, 38). Cuidemos, en fin, la promoción y la identidad del voluntariado, sabiendo que en el servicio de caridad, Cristo nos muestra su rostro y se hace evidente la propia vocación.

El próximo 8 de diciembre se cumplirá, si Dios quiere, el quinto aniversario de la consagración de nuestra Diócesis al Inmaculado Corazón de María y a San José. Siguiendo siempre el ejemplo escondido, silencioso y humilde de San José, pidamos al Señor la gracia de pertenecer cada día más a María Inmaculada para ser en todo y siempre de Jesucristo Nuestro Señor. Por eso, al inicio de este curso pastoral y siempre, ¡nada sin María! ¡todo con Ella!

+ José Rico Pavés

Obispo de Asidonia-Jerez

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