La parroquia de Nuestra Señora de la Anunciación de Cúllar ha vivido una experiencia de fe, convivencia y fraternidad en el Camino de Santiago. «Todo sea para mayor Gloria de Dios. Os encomiendo y pido muchos frutos espirituales para esa experiencia de peregrinación jacobea. Saludos a todos y contad con mi oración». Con estas palabras, nuestro obispo, D. Francisco Jesús, acompañaba espiritualmente a los 55 peregrinos de la parroquia de Nuestra Señora de la Anunciación de Cúllar al comenzar su peregrinación por el Camino de Santiago.
Y así comenzó una experiencia que, más allá del esfuerzo físico y de los kilómetros recorridos, se ha convertido en una auténtica experiencia de fe, fraternidad y encuentro con Dios. Desde Sarria hasta Santiago de Compostela, del 1 al 7 de agosto, los peregrinos han compartido jornadas de camino, cansancio, alegría, conversación, silencio y oración.
Cada etapa ha supuesto un pequeño reto, pero también una oportunidad para descubrir que el Camino se hace más llevadero cuando se camina junto a otros. En los momentos de cansancio siempre aparecía una palabra de ánimo, una mano amiga o una sonrisa que ayudaba a continuar. Poco a poco, los kilómetros fueron dejando paso a la convivencia y haciendo del grupo una verdadera comunidad de peregrinos.
Para un servidor que ha acompañado al grupo, ha sido especialmente emotivo contemplar la ilusión y la satisfacción de los 55 peregrinos al superar cada etapa. El Camino ha permitido descubrir que peregrinar no consiste solamente en llegar a una meta, sino en dejarse transformar por lo que acontece mientras caminamos.
Y finalmente llegó Santiago de Compostela. Después de tantos kilómetros, entrar en la ciudad y encontrarse ante la Catedral y la tumba del Apóstol Santiago fue uno de los momentos más emocionantes de toda la peregrinación. Allí se hicieron presentes el cansancio acumulado, pero también la alegría de haber llegado y, sobre todo, la satisfacción de haberlo hecho juntos.
En la mañana del último día, como culminación de esta peregrinación, se celebró la Santa Misa al alba en la Catedral de Santiago por todos los peregrinos de la parroquia de la Anunciación de Cúllar y por la Diócesis de Guadix. Ante el Apóstol Santiago se pusieron en las manos del Señor las familias, las comunidades parroquiales, nuestra diócesis y todas aquellas personas e intenciones que cada peregrino llevaba en su corazón.
De este modo, las palabras de nuestro obispo al comienzo del Camino adquirieron todo su sentido: «Os encomiendo y pido muchos frutos espirituales para esa experiencia de peregrinación jacobea». Y, sin duda, han sido muchos los frutos, momentos de oración, sacramento de la reconciliación, amistad, fraternidad, superación y un renovado deseo de seguir caminando en la fe.
Porque el Camino termina en Santiago, pero la peregrinación continúa. Los 55 peregrinos han regresado ahora a Cúllar con los pies cansados y el corazón lleno de recuerdos, rostros y experiencias compartidas. Regresan también con una certeza, que la verdadera meta no es solamente llegar a Santiago sino descubrir a Cristo mientras caminamos y aprender a caminar juntos como Iglesia.
Que el Apóstol Santiago siga acompañando a esta comunidad parroquial y a toda la Diócesis de Guadix y que esta peregrinación produzca, como pedía nuestro obispo, abundantes frutos espirituales.
¡Ultreia! ¡Buen Camino!
Guillermo Pablo Parra
Vicario parroquial de Cúllar

