Pablo Bernal Colón culminará el próximo sábado, 13 de junio, su etapa formativa en el Seminario y será uno de los cinco nuevos sacerdotes de la Archidiócesis de Sevilla a los que ordenará monseñor José Ángel Saiz Meneses, que regresa a la capital andaluza tras compartir una semana de intensas experiencias junto al papa León XIV. Pablo Bernal abre su corazón en la siguiente entrevista a escasas fechas de uno de los días más importantes de su vida.
¿Cómo y cuándo sintió que Dios le llamaba?
Fue en el camino de Santiago del año 2019 con la delegación de pastoral juvenil. En una eucaristía experimenté un encuentro con Dios que me llevó luego al sacerdocio. Estaba en proceso de búsqueda personal y Dios salió a mi encuentro sin yo esperarlo. Esa experiencia cambió mis horizontes y le abrió la puerta a la inquietud por el sacerdocio.
¿Qué le ha aportado el Seminario?
Obviamente sin el seminario no entendería mi proceso de formación para el sacerdocio. Al fin y al cabo consiste en ir configurándote con Cristo Pastor, y es muy bonito ver cómo con el paso de los años la formación va dando su fruto, y ese corazón de pastor va tomando forma. Los formadores, directores espirituales, compañeros, profesores y las parroquias por donde hemos pasado han sido esenciales.
Son días para la memoria… ¿Un sacerdote que haya sido crucial en este discernimiento?
Pues en mi caso recuerdo a todos los sacerdotes que me han acompañado antes de que entrara en el seminario, son los que me ayudaron a discernir para poder dar el paso. Han seguido ahí en estos años y me han ayudado en momentos muy importantes.
¿Qué tipo de sacerdote querría ser?
Pues me gustaría ser un sacerdote con el corazón volcado a Dios y a los demás, y que esa fuera mi única preocupación. Que tuviera la base bien asentada y que lo demás se dé por añadidura.
¿Hay un ámbito pastoral en el que crea que encaja mejor?
Donde Dios quiera. En estos años había cosas en las que pensaba que me sería más difícil pero el Señor te capacita.
¿Qué frase de las Sagradas Escrituras ha tomado para esta ocasión tan especial?
‘Ya no soy yo, es Cristo quien vive en mí’ (Gal 2, 20).
¿Qué diría a un joven que pueda estar pensándose la vocación?
Cuando uno escucha que son tantos años se le hace un mundo, pero en realidad cuando uno simplemente quiere entregarse al Señor le da igual si el tiempo de formación para el sacerdocio es más o menos largo, es que ya te estás entregando desde el seminario, ya vives desde el amor, es decir, no son seis años para conseguir una meta, en esos seis años ya hay entrega, vocación y experiencia de Dios. Los vives con sentido, no son un trámite. Además, Jesús llama para estar con él y enviar a predicar, y en esos seis años hay que aprender mucho a estar con él.
¿Cómo resumiría el sentimiento de gratitud, alegría, incertidumbre, temor, esperanza…, que le ronda estos días previos a la ordenación?
Pues efectivamente hay una mezcla de sentimientos. El primero sería asombro porque el Señor me haya llamado para esto cuando humanamente veo que me queda grande. Ahí es cuando entra la tentación de la inseguridad, que ataca ahora con más fuerza, pero también es un momento en el que uno recuerda más la gracia de Dios, que en estos años siempre ha estado conmigo y que seguirá siendo así, lo que despierta agradecimiento.
Finalmente, ¿dónde y cuándo será su primera misa?
La primera misa será en Albaida del Aljarafe a las 20:00, el día 21 de junio, domingo.
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