
Esta mañana, la Catedral de Jaén ha acogido la Santa Misa en honor a San Eufrasio, una celebración marcada por el recuerdo agradecido de las raíces de la fe en la Diócesis y por la renovación de la misión evangelizadora de la Iglesia de Jaén.
La celebración eucarística ha estado presidida por nuestro Obispo, Don Sebastián Chico Martínez y concelebrada por el Obispo emérito, Don Ramón del Hoyo López; el Provicario General, D. José Antonio Sánchez Ortiz; el Deán de la Catedral, D. Francisco Juan Martínez Rojas; el Rector del Seminario, D. Juan Francisco Ortiz; otros formadores de nuestro Seminario y también del Seminario de Jerez; miembros del Cabildo catedralicio; así como el secretario particular del Obispo, D. Francisco Javier Cova.
Del mismo modo, los seminaristas y los miembros de la curia diocesana han querido estar presentes en esta importante efeméride, a los que también se han unido miembros del Seminario de Jerez, que estos días se encuentran en Jaén.
Una imagen con las reliquias del primer Obispo de Jaén presidía el presbiterio. Las lecturas, la oración de los fieles y las ofrendas han sido participadas por miembros de la curia y los seminaristas, mientras que el Evangelio ha sido proclamado por el Deán de la Catedral.

Homilía
El Obispo ha comenzado su homilía saludando de manera especial al Cabildo Catedral, al Seminario diocesano, en el día en que conmemora a uno de sus patronos, y a la curia diocesana.
El Prelado ha recordado que San Eufrasio es venerado como uno de los siete varones apostólicos, aquellos primeros evangelizadores que llevaron el Evangelio al sur de España y sembraron las raíces de la fe cristiana en estas tierras.
Durante su predicación, Don Sebastián ha invitado a los fieles a mirar a San Eufrasio no solo desde la tradición, sino desde el compromiso actual de la Iglesia diocesana. En este sentido, ha afirmado que “celebrar a San Eufrasio es volver a escuchar una pregunta sencilla y exigente: ¿qué estamos haciendo con la fe que hemos recibido? Porque la fe no se conserva guardándola, sino viviéndola; no se transmite por nostalgia, sino por testimonio; no se defiende con miedo, sino con santidad, comunión y misión”.
Asimismo, el Pastor diocesano ha recordado que el anuncio cristiano sigue siendo necesario en el momento actual y ha subrayado que “cuando Dios desaparece del horizonte, el corazón humano no queda más libre, queda más solo. Cuando Cristo se apaga en la conciencia de un pueblo, se debilitan la esperanza, la fraternidad y la capacidad de perdonar. Por eso la fiesta de San Eufrasio no nos encierra en el pasado; nos despierta para el presente”.
Refiriéndose a la realidad de la Iglesia diocesana, Monseñor Chico Martínez ha querido transmitir un mensaje de esperanza, aun en medio de las dificultades, asegurando que “también nuestra Diócesis conoce cansancios, secularización, falta de vocaciones, familias heridas, jóvenes alejados y comunidades pequeñas. Pero San Pablo añade: ‘Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados’. No estamos derrotados. El Señor sigue actuando en medio de nuestra pobreza”.

Además, el Prelado ha insistido en la necesidad de una Iglesia evangelizadora y cercana, afirmando que “no estamos para mantener estructuras vacías, ni para administrar costumbres sin alma. Estamos para anunciar a Cristo, servir a los pobres, acompañar a los que sufren, despertar la fe dormida y sembrar esperanza en nuestro pueblo”.
Don Sebastián ha exhortado, también, a vivir la comunión eclesial y la misión compartida, pidiendo “el don de caminar juntos, en sinodalidad: unidos al Señor, unidos al Evangelio, al sucesor de Pedro, unidos como presbiterio y como Diócesis”. Igualmente, ha señalado que “la Iglesia no se conserva encerrándose; se renueva saliendo. La fe no se fortalece escondiéndola; se fortalece compartiéndola”.
Del mismo modo, ha querido tener un recuerdo especial para San Isidro Labrador, cuya festividad también celebra hoy la Iglesia, subrayando la importancia de esta devoción “en una tierra agrícola como la nuestra”, y encomendando a su intercesión a las familias y trabajadores del campo jiennense.
Finalmente, Don Sebastián ha concluido encomendando la Diócesis a la intercesión de San Eufrasio y de la Virgen de la Cabeza, pidiendo que el patrón “nos ayude a conservar la fe recibida, no como un tesoro enterrado, sino como una luz puesta en alto” y que María “nos enseñe a escuchar la Palabra, guardar la fe, salir al encuentro de los hermanos y mostrar a todos el rostro vivo de Jesucristo”.
La celebración eucarística ha terminado con la bendición con el Santo Rostro y entonando el Regina Coeli.

Galería fotográfica: “Solemnidad de San Eufrasio”
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