«El Día de la Pascua del Señor»

Diócesis de Tenerifehttp://obispadodetenerife.es/
El Obispado de Tenerife está situado en San Cristobal de La Laguna. La jurisdicción de la diócesis comprende Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro.

En un templo catedralicio engalanado para esta solemnidad, el obispo presidió a mediodía de hoy la Misa Pontifical en la que, entre otras cosas, impartió la bendición papal para esta jornada solemnísima en la vida de la Iglesia Católica.

Al final de la Misa no se pudo realizar la procesión de Jesús Sacramentado, el Santísimo, en torno al templo de La Concepción, debido a las condiciones metereológicas en La Laguna. La misma se realizó, con devoción sentida, por el interior del templo, del modo llamado claustral. 

En la homilía, el Obispo felicitó la Pascua a todos los presentes, a los que recordó que “en Cristo, hemos resucitado todos”. “Hoy  -enfatizó-  es “Domingo de Resurrección. Nosotros, con inmensa alegría y paz, conmemoramos, proclamamos y transmitimos lo que hemos recibido: que Cristo ha resucitado. Él es el Señor”

Por otro lado, Álvarez señaló que todos los domingos son “de resurrección” porque  el origen y la razón de que el domingo sea “nuestro día de descanso y de fiesta” se debe a que fue el día en el que Jesucristo Resucitó. Pero, entre todos los domingos del año – prosiguió el Obispo – este de hoy destaca por encima de todos los demás, pues coincide con la celebración anual de la Resurrección de Jesucristo. Esto hace que estemos hoy ante la fiesta principal de los cristianos: “El Día de la Pascua del Señor”, es decir, el día que Cristo pasó de la muerte a la vida. Una jornada de fiesta que está muy por encima de las otras importantes celebraciones cristianas.

Este gran día de fiesta se inició la pasada noche con la Solemne Vigilia Pascual, la celebración litúrgica más importante de todo el año, y se continúa hoy con las misas del Día de Pascua. La Resurrección, indicó el Obispo, actualiza para todos los cristianos que en Cristo “nuestra muerte ha sido vencida y en su resurrección hemos resucitado todos”, por ello – propuso- “debemos buscar los bienes de arriba, los del cielo, como mejor fruto de la resurrección”. Nuestro corazón, nuestros pensamientos y nuestras obras tienen que ser las de Jesucristo y, de ese modo, es  posible “vivir como El vivió”.

Para Bernardo Álvarez, todos los cristianos “hemos de tener signos de resurrección”. A nivel personal, esto supone, sobre todo – remarcó- “que nos amemos los unos a los otros”. La expresión y concreción de ese mandato del Señor, es el mejor fruto de la Pascua. Cuando, por la fe nos relacionamos con Jesús – indicó en otro momento de su intervención pascual –   “el milagro de la resurrección acontece en nuestra propia vida. Por su poder nos convertimos en hijos de Dios, a imagen suya, y progresivamente vamos viviendo como Él vivió”. 

Para terminar, el prelado nivariense “animó a buscar y estar atento a los signos de resurrección en el ambiente, en quienes nos rodean. Esos frutos no son otros que “las buenas obras, la esperanza, la caridad evangélica, la lucha por la justicia, etc”.

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