Mes de mayo, mes de María

Con la llegada del mes de mayo iniciamos el mes dedicado a nuestra Madre la Virgen, María Santísima. Este primer domingo además celebramos el Día de la Madre. Hemos de estar siempre agradecidos a nuestra propia madre para la que nunca deben faltar momentos donde manifestar nuestra afecto y cariño por el don de la vida, por sus cuidados, sus consejos y detalles llenos en ocasiones de privaciones por amor. La maternidad es un tesoro que nos señala la belleza de la vida y desde donde Dios nos habla, en lo más profundo de nuestra experiencia original, donde brota toda dignidad humana. En la concepción de todo ser humano hay una llamada y un proyecto de amor, que queda custodiado por la maternidad de la mujer. Aprovechemos el tiempo presente para cuidar de nuestras madres y estemos todos atentos, especialmente en nuestras parroquias, para organizar iniciativas de encuentros que combatan la soledad en la que viven los mayores, especialmente muchas mujeres. La maternidad nos lleva a fomentar la atención a los más débiles y a sostener una cultura del cuidado.

En la exhortación Evangelii Gaudium, el Papa Francisco decía en los números 286 y 288 refiriéndose a María: “Es la que sabe transformar una cueva de animales en la casa de Jesús, con unos pobres pañales y una montaña de ternura […] Hay un estilo mariano en la actividad evangelizadora de la Iglesia. Porque cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles, sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes…”. El mes de mayo es ocasión para participar de esta revolución de amor mostrando cómo la vida de la Virgen puede inspirar cada día nuestros gestos. En la escuela cuando éramos niños se nos invitaba a traer flores a la Virgen e incluso a preparar oraciones y poesías que se declamaban con gran deseo de honrar cuanto más a la Madre del Cielo.

Esas flores espirituales se componen de sacrificios que nos hacen crecer en las virtudes cristianas. El mes de mayo es una oportunidad para fomentar en familia esas virtudes y hacer vida la trasmisión de la fe con el rezo del Santo Rosario. En muchas ocasiones he contado mi experiencia personal del rezo en familia y cómo esa oración en familia nos hacía sentir la maternidad intercesora desde muy niño. Eduquemos en el rezo del Rosario y recordemos que rezarlo es una escuela evangelizadora de verdaderos apóstoles. El mes de María, que es vivido en muchas órdenes y congregaciones religiosas, en hermandades y movimientos debe manifestar al mundo la alegría que sintió María al recibir el anuncio del Ángel Gabriel. Esa alegría que en este tiempo pascual disipa las tinieblas de los conflictos armados que sacuden nuestro mundo.

La revolución de la ternura de María hemos podido contemplarla en el primer viaje del Papa León XIV por África. Un largo viaje apostólico para conocer, encontrar y acompañar al pueblo de Dios. Se constata que el continente africano es el centro principal del crecimiento católico. En palabras del Papa, “el viaje debe interpretarse sobre todo como la expresión de querer anunciar el Evangelio, de proclamar el mensaje de Jesucristo, lo cual es entonces una forma de acercarse al pueblo en su alegría, en la profundidad de su fe, pero también en su sufrimiento”. En África se encontró con una Iglesia joven y alegre en medio de las dificultades. Fue conmovedor el mensaje de esperanza y ternura que ofreció a los prisioneros y trabajadores de la Prisión de Bata, en Guinea Ecuatorial. Demos gracias a Dios por este viaje apostólico y pastoral que ha reflejado el corazón misionero de León XIV y el rostro de una Iglesia que se hace cercana a los sufrimientos de la humanidad. Esta es la maternidad de la Iglesia, que nace del Misterio Pascual. A María Madre de la Iglesia le presentamos nuestros corazones de hijos y nuestros gestos de ternura en este mes. A su protección encomendamos la próxima visita del Papa León XIV a España.

+ José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

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