La delegación diocesana de peregrinaciones comienza el nuevo año organizando una visita al Santuario de Moclín, donde se encuentra el lienzo de Jesús Nazareno, que acompañaba siempre a los Reyes Católicos como uno de los estandartes del ejército cristiano.
Cantamos «con gestos» el catecismo
La Delegación de Catequesis ha elaborado un DVD con gestos para acompañar las frases resumen del Catecismo «Jesús es el Señor».
El Sr. Obispo celebra la Eucaristía con la Asociación Misioneros de la Esperanza
Esta mañana, en la Misa dominica de la S.I.C., Mons. Demetrio Fernández ha celebrado la Eucaristía junto a la Asociación Misioneros de la Esperanza, en la que ha tenido lugar la vinculación de tres nuevos miembros a la Asociación y la renovación de otros cuatro.
Continúan a buen ritmo los trabajos en la Catedral de la Laguna

Los trabajos de reposición de las bóvedas que configuran la Catedral siguen su curso a buen ritmo.
Celebración jubilar del Cursillo de Cristiandad número mil
Del 12 al 15 de enero, los fieles que integran el Movimiento Cursillos de Cristiandad celebrarán el cursillo número 1.000. Por este motivo, el próximo día 22 de enero tendrán junto a toda la Diócesis una Eucaristía de Acción de Gracias, a las 13:00h., en la Santa Iglesia Catedral, presidida por el Cardenal Stanislaw Rylko y en la que los asistentes obtendrán Indulgencia Plenaria.
Desde que se celebró el primer cursillo en Córdoba en el año 1954, han sido más de treinta mil las personas que han compartido su experiencia de encuentro con el Señor. Asimismo, la Diócesis de Córdoba acogió también la celebración de la I Ultreya Interdiocesana de Andalucía que tuvo lugar el pasado 23 de octubre.
Con ocasión de la celebración del Cursillo de Cristiandad número mil en Córdoba, la Penitenciaría Apostólica, en nombre del Santo Padre Benedicto XVI, ha querido destacar la importancia de este acontecimiento con la concesión de Indulgencia plenaria.
El Obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández González, ha publicado un decreto concretando las condiciones para poder recibir dicha Indulgencia y ha insistido en la necesidad de la preparación, especialmente mediante la confesión sacramental, que permitirá la reconciliación con Dios y con los hermanos, además de facilitar el estado de gracia necesario para lucrar la Indulgencia.
Con esta ocasión, ha recordado que «la doctrina y la práctica de las indulgencias en la Iglesia están estrechamente ligadas a los efectos del sacramento de la Penitencia. La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal de los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por la mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos. La indulgencia es parcial o plenaria según libre de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente. Todo fiel puede lucrar para sí mismo o aplicar por los difuntos a manera de sufragio, las indulgencias tanto parciales como plenarias (Código de Derecho Canónico, cann. 992-994)» (Catecismo de la Iglesia Católica,n. 1471).
Para lucrar la Indulgencia plenaria es necesario estar verdaderamente arrepentidos del pecado cometido y cumplir las condiciones acostumbradas (Confesión sacramental, participación en la Eucaristía y comulgar y orar por las intenciones del Santo Padre). Podrán obtenerla los fieles que participen en el citado Cursillo de Cristiandad número Mil, quienes asistan a la clausura del Cursillo y se unan espiritualmente a este evento. También los fieles que participen en la Santa Misa que se celebrará el domingo 22 de Enero, a las 13:00 h., en la Santa Iglesia Catedral de Córdoba, en acción de gracias con ocasión de la celebración de este Cursillo y los fieles que estando legítimamente impedidos no puedan participar estando presentes pero que se unan espiritualmente a través de la retransmisión televisiva de dicha celebración eucarística.
El Economato «Mambré» de Lorca ayudará a más de 300 familias
La Diócesis de Cartagena ha presentado esta mañana en una rueda de prensa el Proyecto «Mambré», un Economato Social creado por la Iglesia Diocesana para ayudar a los damnificados de los terremotos de Lorca, sin ánimo de lucro y gestionado por Cáritas.
Comienza el Año Jubilar del Cristo del Calvario
En la iglesia parroquial de la Magdalena, en Sevilla.
Bautizos en la cárcel
El Arzobispo de Sevilla, Mons. Juan José Asenjo Pelegrina, ofició el pasado fin de semana el sacramento del bautismo de dos internas de la Unidad de Madres del CIS Luis Jiménez de Asúa. Es la primera vez que se celebra un bautizo en este centro.
Según se destaca en la nota hecha pública por la Delegación Diocesana de Pastoral Penitenciaria, el personal de Instituciones penitenciarias apadrinó a los niños, Airam y Gloria, en un emotivo y sencillo acto, que culminó con un almuerzo ofrecido por voluntarios y personal del centro.
Esta celebración se enmarca dentro de la programación de la Delegación Diocesana para las recientes Navidades.
El Icono de Ntra. Sra. de la Esperanza visita el Monasterio de las Carmelitas
Durante los días 7 y 8 de enero, el Icono de Ntra. Sra. de la Esperanza visitó el Monasterio del Sagrado Corazón de Jesús y Beato Tito Brandsma.
Bautismo del Señor (Catedral-Málaga)

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la Eucaristía celebrada con motivo del Bautismo del Señor en la Catedral de Málaga el 8 de enero de 2012.
BAUTISMO DEL SEÑOR
(Catedral-Málaga, 8 enero 2012)
Lecturas: Is 55, 1-11; Sal (Is 12, 2-6); 1 Jn 5, 1-9; Mc 1, 7-11.
1.- Vinculación de esta fiesta con lo que hemos celebrado en los días de Navidad-Epifanía.
Con el bautismo de Jesús toca a su fin el tiempo litúrgico de Navidad. Si la Natividad de Cristo es la manifestación de Dios en el ámbito humilde de Belén, y si la Epifanía es su manifestación a todos los pueblos, el Bautismo es la manifestación de la divinidad de Cristo. Todo esto lo encarna ese niño nacido en Belén, adorado después por los Magos; ése es el Hijo de Dios. El Evangelio de hoy nos narra cómo se oye una voz del cielo que proclama la condición divina de Jesús, que se encuentra en las aguas bautismales del Jordán. Jesús es reconocido y aceptado como Hijo de Dios: “Este es mi hijo” (cf. Mc 1, 11). Por tanto, en esta etapa final de la Navidad, esta fiesta del Bautismo de Jesús simboliza todo un proceso de auténtica revelación de Dios a los hombres. De hecho, podríamos afirmar que el Bautismo propiamente dicho es un eco o una continuación de la fiesta de Epifanía.
Hoy aquel Niño pequeño, nacido en Belén, se presenta como un hombre maduro que actúa y acepta la voluntad de su Padre Dios sobre Él; de ahí su auto revelación como Mesías, ungido por el Espíritu Santo.
2.- Signos que manifiestan la divinidad de Jesucristo
«Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él» (Mc 1, 9-10).
El abrirse el cielo, que había quedado cerrado para la humanidad a raíz de su pecado, el descendimiento del Espíritu Santo sobre Jesús, son gestos que recuerdan la primera creación. La unción de Jesús como Mesías y la voz del Padre por la que se hace manifiesto que aquel hombre, aparentemente uno más, un pecador, porque el bautismo de Juan era de conversión y de perdón por los pecados, lejos de ser un hombre cualquiera, es nada más y nada menos que el Hijo predilecto de Dios.
Aparecen en esta escena unos signos de teofanía. El cielo anteriormente cerrado, ha quedado rasgado por la presencia de Dios. Para decirlo en otras palabras, la humanidad vuelve a tener la posibilidad de conectar con Dios, de volver a penetrar los cielos que antes estaban cerrados. La llave que ha abierto los cielos cerrados es la cruz de Cristo donde Él ha sido glorificado.
Todas las fiestas cristianas, ya sea el Nacimiento, la Epifanía o el Bautismo del Señor, hacen referencia a la redención de Jesucristo; hacen referencia a su muerte en la cruz y a su resurrección. Se trata de todo un misterio coherente que nosotros intentamos contemplar, meditar y rezar, para hacerlo nuestro desde perspectivas diversas, pero es un mismo misterio: Cristo que se encarna, que se hace hombre, Cristo que se auto inmola en el ara de la cruz por nosotros y por nuestra salvación para después resucitar.
El Bautismo de Jesús que hoy celebramos es la revelación solemne, la Epifanía esplendorosa pregonada por Juan.
«Y se oyó una voz que venía de los cielos: “Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco”» (Mc 1, 11). La liturgia de hoy nos invita a escuchar esa voz, la voz de Cristo, el Verbo, que revela el amor del Padre, el amor de la Trinidad.
Así nos expresaremos en las oraciones eucológicas de hoy. En la presentación de las ofrendas diremos: “En este día manifestaste a tu Hijo predilecto”, y al recitar el prefacio pronunciaremos estas palabras: “hiciste descender tu voz desde el cielo, para que el mundo creyese que tu Palabra habitaba entre nosotros”, y finalmente, después, en la Eucaristía, proclamaremos: “y por medio del Espíritu, manifestado en forma de paloma, ungiste a tu siervo Jesús, para que los hombres reconociesen en él al Mesías, enviado a anunciar la salvación a los pobres”.
3.- El Bautismo es el fundamento de la llamada a la santidad
¿Qué es el Bautismo para nosotros, los cristianos? Es el fundamento del deber y del derecho a vivir el culto «en espíritu y en verdad». Es el fundamento de nuestra llamada a la santidad. Es el primer peldaño del proceso de iniciación cristiana, que debe crecer con el don efusivo del Espíritu, en la Confirmación, y también cuando nos sentamos por primera vez a la mesa del Señor, en la Eucaristía.
Hoy van a recibir las aguas bautismales a dos niñas: Mariam y Sabrina del Carmen. Felicitamos a los padres. Habéis recibido este regalo precioso de Dios en vuestras hijas. El Señor les ha regalado a vuestras hijas la vida natural, biológica. Entre el no existir y el existir hay una gran diferencia. Pero es que hoy va a haber otro regalo de una dimensión infinita y sobrenatural. Si ellas ya tienen la vida natural, la biológica, hoy, Dios quiere regalarles la vida divina, su propia vida, la vida sobrenatural. Van a recibir el don de ser hijas de Dios. Hasta ahora han sido hijas vuestras por naturaleza. A partir de ahora serán también hijas de Dios por bautismo y por adopción. Dios las adopta como hijas. ¡Qué regalo tan grande! A todos nos ha dado este regalo.
Hoy es un día apropiado para rememorar nuestro bautismo, para agradecérselo a Dios y también para renovar nuestro compromiso bautismal de vivir una vida nueva. Son varios los signos que veremos: la luz del cirio pascual de donde tomaréis la luz para vuestras hijas, el agua, la unción con el crisma. En fin, hay una serie de signos que manifiestan que Dios quiere obrar en vuestras hijas. Por tanto, van a tener, a partir de ahora, una vida nueva.
4.- Nueva vida y renacimiento en Cristo
«Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a aquel que da el ser ama también al que ha nacido de él» (1 Jn 5, 1). Hoy se les regalará a vuestras hijas las tres virtudes teologales: la fe, simbolizada por la luz del cirio pascual, la esperanza cristiana y la caridad o el amor. A partir de ahora ellas podrán vivir estas tres virtudes teologales que ponen en sintonía con el Señor. Creerán en Dios, su Padre, vivirán la esperanza de una vida eterna y no sólo de una vida temporal, y serán capaces de amar porque previamente han sido amadas por vosotros y por el mismo Señor Jesucristo.
«En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos» (1 Jn 5, 2).
5.- Nueva vida del bautizado, regalo de amor de Dios al hombre
Es toda una vida sobrenatural que hoy se les regala. ¡Ojalá que seáis conscientes de la importancia que esto tiene! De esto hace eco el texto de Isaías que dice: «¡Oh, todos los sedientos, id por agua, y los que no tenéis plata, venid, comprad y comed, sin plata, y sin pagar, vino y leche!» (Is 55, 1). ¿Quién no tiene sed de la felicidad? ¿Quién no busca sediento el amor? ¿Quién no está sediento de cariño?
Muchas veces los hombres gastamos mucho en cosas que no hartan, en comidas que no sacian, en bebidas que no apagan la sed, porque son productos caducos del hombre que no llenan el alma.
El profeta nos invita a acudir a otras fuentes, a otros banquetes y repite: «¿Por qué gastar plata en lo que no es pan, y vuestro jornal en lo que no sacia? Hacedme caso y comed cosas buenas, y disfrutaréis con algo sustancioso» (Is 55, 2).
Invitad a vuestras hijas a beber de esa fuente, de ese manantial de agua viva que es Cristo, y en su debido tiempo, a participar del banquete eucarístico que es pan de vida eterna, que sí sacia respecto a otros alimentos que no sacian y que nos dejan iguales o peores que antes. Resulta que nos empeñamos en buscar esos alimentos caducos. Hoy se nos ofrece en la liturgia esta meditación, busquemos lo que sacia, lo que llena, lo que alimenta, lo que apaga la sed. Busquemos el Pan vivo bajado del cielo, Cristo. Escuchemos su Palabra, alimentémonos de su Palabra y de su cuerpo, bebamos de esas aguas vivas, como dijo Jesús en su diálogo con la samaritana: “Tú me pides agua del pozo, pero luego tendrás sed y tendrás que volver a pedirme que te vuelva a dar agua. ¡Si supieras lo que te ofrezco! Un manantial de agua viva que brota hasta la vida eterna.
Esta vida maravillosa que Jesús nos ofrece, queridas familias de Mariam y de Sabrina del Carmen, esta vida es la que debéis ofrecer a vuestras hijas. Vosotros sois los primeros educadores en la fe de vuestras hijas. No vale que dejéis a otros esta educación, no podéis renegar de ser los primeros educadores. Los demás, que os ayuden, la familia, los padrinos, la escuela católica o los cristianos que haya en ella. Ésta es vuestra tarea y no podéis renunciarla.
Éste es el compromiso que hoy adquirís. Sois vosotros a quienes toca en primer lugar educar en esta fe de la Iglesia que hoy habéis pedido para ellas.
Os animo muy cordialmente a que lo viváis en primera persona y que lo trasmitáis después. No se puede trasmitir esta fe, no se puede ser testigo de esta fe si no se la vive. Hay que primero vivir en ella; hay que creer, esperar y amar, es decir, las tres virtudes teologales que hoy se les regalará a vuestras hijas.
6.- La Palabra de Dios, como lluvia que empapa y fecunda la tierra
Que sea esta vida sobrenatural que hoy se les regala como una lluvia que empapa la tierra. Así nos lo ha recordado Isaías: «Como descienden la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé simiente al sembrador y pan para comer» (Is 55, 10), «así será mi palabra, la que salga de mi boca, que no tornará a mí de vacío, sin que haya realizado lo que me plugo y haya cumplido aquello a que la envié» (Is 55, 11). Que el don de la fe que hoy reciben vuestras hijas sea como esa lluvia que empape su vida y que las vaya trasformando poco a poco hasta la vida eterna.
Todo esto se lo pedimos también a la Virgen Santísima, Santa María de la Victoria, nuestra patrona, que supo acoger a Jesús en su seno, pero que antes lo había acogido en la fe, lo amó y después pudo entregárnoslo. Fue la gran mujer de fe que nos regaló a su hijo. Pues que Ella os enseñe a ser madres y padres en la fe, en la esperanza y en el amor cristiano. Que así sea.



