
Benedicto XVI subrayó que los Ejercicios Espirituales son una experiencia que favorece el encuentro personal y comunitario con Dios. Una fuerte experiencia de Dios suscitada por la escucha de su Palabra, entendida y acogida en la propia vivencia personal, bajo la acción de Espíritu Santo, la cual en un clima de silencio, de oración y con la mediación de una guía espiritual, da capacidad de discernimiento en orden a la purificación del corazón, a la conversión de la vida, al seguimiento de Cristo, para el cumplimiento de la propia misión en la Iglesia y en el mundo.





