
Tiene más de siete siglos de antigüedad y ha sido testigo del día a día de la Catedral de Sevilla desde 1508, fecha en la que concluyeron los trabajos de construcción del retablo mayor, iniciados en 1481 por Pyeter Dancart, Maestre Marco y Pedro Millán. Desde entonces, las ampliaciones y labores de limpieza de esta joya arquitectónica y escultórica no han cesado. En la actualidad, el retablo de encuentra en proceso de una nueva restauración, que arrancó el 23 de enero de 2012 con las instalaciones del andamiaje para facilitar los trabajos de limpieza.




