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Segunda jornada de la VII Semana de la Pobreza, con Juan Rubio y su ponencia sobre el papel de los medios de comunicación y la Iglesia

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En esta segunda jornada de la Semana de la Pobreza de Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez hemos contado con la presencia de Juan Rubio, director de la revista Vida Nueva y su ponencia «Influencia de los medios de comunicación en la configuración del Nuevo Pensamiento».

Encuentro de Delegados diocesanos para el Clero de las diócesis de Andalucía (Sevilla)

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Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la Eucaristía celebrada con motivo del encuentro de Delegados diocesanos para el Clero de las diócesis de Andalucía en Sevilla el 2 de abril de 2014.

ENCUENTRO DE DELEGADOS DIOCESANOS PARA EL CLERO

DE LAS DIÓCESIS DE ANDALUCÍA

(Sevilla, 2 abril 2014)

Lecturas: Is 49, 8-15; Sal 144, 8-9.13-18; Jn 5, 17-30.

1.- Os ofrezco una breve reflexión de la primera lectura del libro de Isaías. Sin pretensiones, pero todos podemos decir que hemos sido llamados. Al profeta Isaías el Señor lo envía. Y esto, también está dicho de Jesús, del gran profeta, del único profeta, el Hijo de Dios. Se le dice: «En día propicio te he auxiliado, te he defendido y constituido alianza del pueblo, para restaurar el país, para repartir heredades desoladas, para decir a los cautivos: “Salid”, a los que están en tinieblas: “Venid a la luz”» (Is 49, 8-9).

Y hemos sido llamados, para una tarea que hay que llevar a cabo. Una tarea que nos manda el Señor. Que nos sobrepasa, pues no llegamos a poder cumplirla nunca al ciento por ciento. Nosotros damos lo que podemos, pero nos quedamos muy cortos respecto a lo que el Señor espera de cada uno de nosotros. En esta tarea profética de animar a otros para que vengan a la luz y conozcan el evangelio, -con la duda de que muchas veces no sabemos cómo anunciarlo-; en la tarea de ayudar a salir de prisiones, -y hay tantas prisiones, muchas ideologías que ciegan al hombre de hoy, que lo están maniatando, y mientras ellos se creen libres, viven más esclavizados de lo que creen-. Por eso, cuánto nos cuesta hacer que se abran a la luz y vean; cuánto nos cuesta desatar las ligaduras que les impiden ser libres. Pero, a pesar de todo, nosotros hemos sido constituidos para esta tarea. El Señor nos ha llamado para fortalecer la alianza con su pueblo.

2.- Esta tarea la realizamos sin pretensiones, pues es Jesucristo quien la hace con nosotros. Somos sus colaboradores, porque Él ha querido y lo representamos; porque Él ha querido, ciertamente. Por ello, es una tarea que no debemos descuidar y de la que no debemos ufanarnos. Para esto hemos sido llamados al ministerio sacerdotal.

Y dentro del ministerio sacerdotal, para el ministerio concreto que el Obispo nos ha designado de ayudar a otros sacerdotes a vivir con alegría su misión. A veces, nuestra misión será ayudar a quitar vendas o a revelar la luz, a desatar ataduras que ligan de pies, manos y boca de otros hermanos nuestros. Tarea difícil, complicada, pero es la que nos pide el Señor, y para la que nos ha constituido profetas y sacerdotes. Por tanto, confiemos en Él.

3.- De la segunda lectura me ha cautivado la relación que Jesús tiene con el Padre, la referencia que hace siempre del Padre: «Yo digo lo que oigo al Padre. Yo hago lo que el Padre me dice» (cf. Jn 5, 19). «Yo no tengo autoridad por mí mismo, me la ha dado el Padre» (cf. Jn 5, 30). Todo está referido al Padre. La filiación de Cristo respecto al Padre. Y ahí entramos en juego nosotros. Cristo pone toda su fuerza, pone la base de su ministerio en esa relación filial con el Padre. No sé si nosotros ponemos nuestra fuerza, nuestro fundamento y la base de nuestro ministerio sacerdotal en la filiación del Padre y en la fraternidad con el Hijo. A lo mejor tenemos la tentación de erigirnos, -y Cristo nunca cayó en esa tentación-, en centro, fuente, origen y fundamento de nuestra misión.

«Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo» (Jn 20, 21). Por tanto, nuestra vinculación, nuestra relación con el Padre tiene que ser como la que tuvo Jesús. Por eso, con Él, en relación de fraternidad, pues es nuestro Hermano mayor, y nosotros lo representamos.

4.- Por todo esto, la base de nuestra vida, de nuestro ministerio, de nuestra espiritualidad ha de ser al estilo de la de Jesús: mi Padre Dios, vuestro Padre Dios. Aunque haya una diferencia entre su filiación y la nuestra. Él puede decir «mi Padre» y «vuestro Padre» porque hay una paternidad distinta con Él y con nosotros. Pero nosotros nos vinculamos a esa paternidad a través de la filiación del mismo Hijo.

Por tanto, fundamentemos nuestra vida sacerdotal, nuestra misión, nuestra ilusión, nuestro todo en la relación que tiene el Hijo con su Padre, a la que se vincula nuestra filiación, ya que hemos sido hechos hijos en el Hijo, para que vivamos con Él la paternidad de Dios.

                El Señor nos ayude a vivir así nuestra filiación, y nosotros ayudemos también a nuestros hermanos. Que la Virgen, la Madre de Jesús, con quien ella se vinculó de forma plena y total, nos ayude a nosotros como buenos hijos suyos. Que así sea.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Antonio Jesús Marcos: «Han sido días para compartir, rezar, reflexionar y conocer a Jesús»

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Antonio Jesús Marcos es miembro del equipo del Secretariado de Infancia y Juventud de la Diócesis de Guadix. Él ha sido uno de los cinco accitanos que han viajado hasta Zaragoza para participar en el Primer Encuentro de Equipos de Delegaciones Diocesanas y Movimientos Nacionales de Pastoral, celebrado del 28 al 30 de marzo. A su llegada a la Diócesis de Guadix nos ofrece su testimonio.

La Pastoral Juvenil de Sevilla participa en el I Encuentro Nacional en Zaragoza

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Miembros de la delegación de Pastoral juvenil de Sevilla, junto con su delegado, Antonio J. Guerra, han asistido al I Encuentro de equipos de delegaciones diocesanas y movimientos nacionales de Pastoral Juvenil, celebrado en Zaragoza los días 28, 29 y 30 de marzo de 2014.

“Id y anunciad”

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Cuatro miembros de la Diócesis de Granada participaron en el primer «Encuentro de Equipos de Delegaciones Diocesanas y Movimientos Nacionales de Pastoral Juvenil» celebrado en Zaragoza el pasado fin de semana.

Arranca la VII Semana de la pobreza de Cáritas Diocesana

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Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez ha arrancado hoy la VII edición de su Semana de la Pobreza, que en esta ocasión lleva el lema «Nuevo Pensamiento, Sociedad y… Evangelio» (Retos y propuestas ante las nuevas políticas sociales). La encargada de comenzar ha sido Ana Abril, directora del Área de Desarrollo Social e Institucional de Cáritas Española con su ponencia «Nuevas Leyes y Cáritas».

La imagen original de la Inmaculada Niña visita por primera vez el colegio de la Divina Infantita y la ciudad de Guadix

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El Colegio de la Divina Infantita de Guadix se prepara ya para la llegada de la imagen original de la Inmaculada Niña, que tendrá lugar del 4 al 8 de abril. Se trata de una imagen vinculada a la Congregación de las Esclavas de la Inmaculada Niña, las religiosas de la Divina Infantita, como se les suele conocer, dado que su fundadora le tenía gran devoción y de ella nace el nombre de la Congragación.

Revista Gólgota-Cuaresma 2014

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Presentación de esta revista de Cuaresma de la Real Federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de Granada.

“Poder recibir ese abrazo del Señor que es la Penitencia”

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Homilía de Mons. Javier Martínez en la clausura de la Jornada «24 horas para el Señor», celebrada en la S.I. Catedral de Granada el sábado 29 de marzo, con la que se puso fin a la Jornada 24 horas para el Señor, convocada en el tiempo de Cuaresma por el Papa Francisco para la adoración al Señor y la administración del Sacramento de la Penitencia, durante 24 horas continuadas. La Jornada comenzó el viernes 27 a las 17 horas hasta el sábado 28 al finalizar la Eucaristía de 17 horas.

Queridísima Iglesia del Señor, pueblo santo de Dios, Esposa de Nuestro Señor Jesucristo:

Cuántas gracias al final de esta Jornada es posible darle al Señor por la belleza y por lo que nuestros ojos han visto, nuestros oídos han oído, nuestras manos han tocado.

A lo largo de estas 24 horas, la Iglesia Madre volvía a hacer efectivamente más visible su condición de madre, y en sus puertas abiertas ha acogido a toda clase de personas, y el pueblo cristiano -durante 24 horas desde ayer, que comenzaba también con la Catedral (…) y a lo largo de toda la tarde y de toda la noche-; en ningún momento el Señor ha estado solo, y era conmovedor ver a los grupos, a las comunidades cristianas, con toda la variedad, con toda su sencillez, venir, y sintiéndonos todos parte del mismo cuerpo, a adorar el Señor, suplicar el don de la gracia de la conversión para nosotros y para este mundo dolorido y, al mismo tiempo, ver los frutos del Sacramento de la Penitencia, ver cómo gentes de todas clases -desde personas que reciben habitualmente el Sacramento hasta personas sumamente alejadas- poder recibir ese abrazo del Señor que es la Penitencia, que es el Sacramento, del que nos alejamos a veces porque pensamos que lo más importante es eso de descubrir nuestras pequeñeces. Y como decía San Agustín, en una de sus últimas homilías, estaban los vándalos atacando la ciudad, y la gente debía de estar muy asustada, estaban tirando los muros de la ciudad para entrar: «¿Me queréis decir qué hay de raro en ver caer piedras que caen y en ver morir a hombres mortales?».

Lo mismo. Nosotros pensamos que nuestros pecados nos escandalizan, pero es porque tenemos una imagen de nosotros mismos de dos cosas: una, de que teníamos que no tener ninguno y, entonces, nos parece que es vergonzoso; y otra, porque pensamos que le va a escandalizar a Dios. Yo quiero sólo recordaros que somos limitados y que Dios lo sabe. También nos creemos que nuestros pecados somos los únicos que los hacemos, y cualquiera que haya estado, cualquier sacerdote que haya estado unas horas en el confesionario o que haya escuchado (…) en cualquier sitio la confesión de los pecados de un penitente, sabe que así como la santidad es creativa, así como el Espíritu Santo no para, es creador por naturaleza y, entonces, no para de suscitar nuevas formas de amor, de donación… los pecados son lo más repetitivo, lo más aburrido, lo más común, es decir, como una melodía que fuera todo el rato la misma, la misma, la misma… (…)

Dios mío, poder comprender que cuando nosotros nos acercamos, Dios está aguardándonos, Dios está llamándonos, Dios está esperándonos; que lo importante, que el centro del Sacramento de la Penitencia no es el hecho de decir unos pecados que Dios ya conoce y que ningún sacerdote con un poquito de experiencia le van a sorprender, sino que lo grande de la confesión es poder escuchar «yo te absuelvo en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo», y que en esas palabras va el abrazo del Señor a mi pobreza, a mi pequeñez, a mi inutilidad, a mi incapacidad de transcender los límites que tengo, por mi forma de ser, por mi historia y porque mi debilidad está herida y le digo al Señor que no, que no le quiero, que no quiero más, que no quiero tenerlo cerca, como si al Señor le escandalizara eso. Y en cambio, el gozo grande es el gozo de saber que cuando uno oye esas palabras, mi vida ante el Señor es como si acabara de ser creada, es como si fuera la mañana primera de la Creación, cuando Dios dijo «hágase la luz», pues igual te dice: sé, sé tú. Te crea de nuevo, te rehace de nuevo, te reconstruye de nuevo. (…)

+ Mons. Javier Martínez

Arzobispo de Granada

S.I. Catedral de Granada

29 de marzo de 2014

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Miles de personas participan en la «fiesta del perdón»

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Convocados por el Papa Francisco y el Obispo de Cartagena, de las 17:00 horas del viernes a las 17:00 horas del sábado, la Catedral acogió la jornada intensiva de confesiones «24 horas para el Señor». De forma ininterrumpida, durante 24 horas, más de 70 sacerdotes administraron el Sacramento de la Penitencia a miles de personas.

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