
La Iglesia cuenta en Sevilla con una notable presencia de personas pertenecientes a una de las realidades eclesiales tan prolijas como poco conocidas: la vida consagrada. Con más de 2.500 miembros, los religiosos y religiosas suponen una riqueza en la tarea evangelizadora de la Iglesia. Como se encargó de recordar el Arzobispo de Sevilla en una carta fechada el mes de febrero de 2015, los religiosos están presentes en todos los ámbitos de actuación, en las parroquias, en la Curia diocesana y en diversas áreas de la acción caritativa y social de la Iglesia: «trabajan con abnegación en la escuela católica, en la pastoral de la salud, la cárcel, la catequesis o el servicio a los ancianos, los enfermos y los pobres».




