
La Misa Crismal ha reunido en la Catedral de Málaga, este Miércoles Santo, al Obispo, los sacerdotes, los diáconos y numerosos fieles en torno a la mesa de la Eucaristía.

La Misa Crismal ha reunido en la Catedral de Málaga, este Miércoles Santo, al Obispo, los sacerdotes, los diáconos y numerosos fieles en torno a la mesa de la Eucaristía.
El Jueves y Viernes Santo la Iglesia dedica, respectivamente, sus colectas a Cáritas y para el sostenimiento de la vida de los cristianos y de los lugares de la tierra de Jesús.

El obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza Boy, presidió, la mañana del Miércoles Santo, en la S.A.I. Catedral de Cádiz, la Misa Crismal.
Por su interés, ofrecemos la Línea Editorial de Cope emitida hoy.
Alocución de D. José Alberto Fernández ante la Sagrada Imagen de Jesús de la Humildad y Soledad de Nuestra Señora con su Cofradía a su llegada a la Catedral el Martes Santo.
Alocución de D. José Alberto Fernández ante la Sagrada Imagen de Jesús del Gran Poder y Ntra. Sra. de la Esperanza con su Cofradía a su llegada a la Catedral el Martes Santo.
Alocución de D. José Alberto Fernández ante la Sagrada Imagen de Jesús de la Amargura y Ntra. Sra. de los Reyes con su Cofradía a su llegada a la Catedral el Martes Santo.

Alocución de D. José Alberto Fernández ante la Sagrada Imagen del Cristo de la Lanzada y María Santísima de la Caridad con su Cofradía a su llegada a la Catedral el Martes Santo.

La Misa Crismal reunió el Martes Santo en la Catedral a buena parte del clero de la Diócesis, en una cita de profundo significado religioso.

Es tiempo de Cruz. De detenernos, observar y meditar el doloroso camino de Cristo con la Cruz a cuestas por las empedradas y angostas calles del viejo Jerusalén, hasta su muerte en el Calvario. Este Vía Crucis, extraído del Plan Pastoral 2017,misericordieaencuaresmadosmildiecisiete, tiene como objetivo principal que el misterio de la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo nos haga, desde la fe y con el corazón lleno de la esperanza Pascual, contemplar el sufrimiento de un hombre bueno, del Hijo mismo de Dios, que entregó su vida por nuestra salvación.