«Tenemos un santo a quien imitar»

Diócesis de Málagahttps://www.diocesismalaga.es/
La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

La Misa Crismal ha reunido en la Catedral de Málaga, este Miércoles Santo, al Obispo, los sacerdotes, los diáconos y numerosos fieles en torno a la mesa de la Eucaristía.

La Misa Crismal ha comenzado a las 11.30 horas, momento en el que los sacerdotes y diáconos, en procesión, han recorrido las naves de la Catedral hasta llegar al presbiterio. El Obispo de Málaga, Jesús Catalá, ha dirigido a los sacerdotes en su homilía unas palabras de agradecimiento y aliento en su misión pastoral.

En este día en que se bendicen los santos óleos que serán utilizados en los sacramentos, los sacerdotes renuevan también sus promesas y a ellos ha recordado el Obispo la figura de San Manuel González, canonizado en octubre de 2016, y que dejó una profunda huella en la Diócesis. «Damos gracias a Dios por este gran regalo: un pastor bueno, un santo a quien imitar, un maestro que nos indica cómo ejercer nuestro ministerio, un intercesor que vela por nosotros y por nuestra Diócesis -ha dicho el prelado.- Pido a Dios que lo que decimos de palabra sobre su figura, sus enseñanzas, lo llevemos a la práctica».

El Sr. Obispo ha alertado a sus hermanos sacerdotes de la «tentación de la supervivencia» que ha mencionado el Papa como un grave peligro para las vocaciones consagradas. «Esta actitud nos vuelve miedosos, nos proyecta hacia atrás, sustrae fuerza a nuestra misión, la priva de la fuerza creativa, y nos lleva a proteger espacios, edificios o estructuras más que posibilitar procesos. Nos hace olvidar la gracia, nos convierte en profesionales de lo sagrado, pero no en padres, madres o hermanos de la esperanza» ha afirmado Don Jesús.

Los sacerdotes han sido invitados a hacer suya la misión de Cristo: «en fidelidad al hombre de cada época, la Iglesia debe actualizar su manera de afrontar los retos antiguos y nuevos». El Obispo ha terminado dando gracias a todos los sacerdotes y diáconos reunidos por su dedicación y generosidad y ha pedido a los fieles que les acojan, amen y recen por ellos. Tras recordar especialmente a los sacerdotes y diáconos enfermos y a los fallecidos en este año pastoral, ha pedido a la Virgen de la Victoria «que nos acompañe siempre en nuestra misión sacerdotal y diaconal».

 

Ana María Medina

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