
María Micaela dedicó su vida a trabajar con las mujeres y fue pionera en trabajar con mujeres en riesgo de exclusión. Sobre todo, le horrorizaba que la mujer comerciara con su cuerpo, que viviese de la prostitución. Luchó por fundar una congregación que llamó Congregación de Religiosas Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad. Así, la casa de las adoratrices Fuente de Vida lleva desde 1901 acogiendo y acompañando a mujeres embarazas y con hijos.



















