
La Iglesia Católica llega donde nadie más lo hace. Lo demuestra constantemente con el desarrollo de obras de caridad en los lugares más remotos del planeta; atendiendo a colectivos diversos –enfermos, niños, prostitutas, desempleados, familias, inmigrantes, personas sin hogar… y acompañando a todo aquel que necesita ser escuchado. La Iglesia es, en numerosas ocasiones, voz de los silenciados por esta sociedad frenética, acostumbrada al juicio rápido y que descarta a los “inútiles” para el sistema. La Iglesia en Sevilla atiende a un numeroso grupo de estos “descartados” socialmente, concretamente en el Hospital Psiquiátrico Penitenciario.