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La Memoria 2025 de Cáritas Diocesana, en “El Espejo”

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Programa emitido en COPE Granada el 22 de mayo de 2026.

Disponible el programa “El Espejo Granada en Mediodía COPE”, emitido el 22 de mayo de 2026. Hablamos de la Memoria 2025 de Cáritas Diocesana Granada, con las voces de su directora, Luisa María Maeso; el delegado episcopal, Alfonso Marín; y nuestro arzobispo, Mons. José María Gil Tamayo, durante la presentación en la Curia Metropolitana de la Memoria de esta organización de la Iglesia.

También hablamos de la Exposición “Los Tesoros de la Abadía del Sacromonte”, que muestra los trabajos realizados por los alumnos de ESO y Bachillerato del Colegio Regina Mundi, dentro de un proyecto educativo innovador que acerca el patrimonio religioso a los más jóvenes.

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La Vigilia Diocesana de Pentecostés reunió en San Isidro Labrador a numerosos movimientos y laicos de toda la diócesis

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La parroquia de San Isidro Labrador, en el barrio de Regiones de la capital almeriense, acogió el pasado sábado 23 de mayo la Vigilia Diocesana de Pentecostés, una celebración que reunió a numerosos fieles, movimientos y realidades eclesiales de toda la diócesis en una noche marcada por la oración, la fraternidad y la acción del Espíritu Santo.

La celebración estuvo presidida por nuestro obispo D. Antonio Gómez Cantero, junto al vicario general, Ignacio López Román, y el párroco Óscar Trujillo. La iglesia presentó un gran ambiente de participación, en una vigilia que puso de manifiesto la comunión y la sinodalidad de la Iglesia diocesana.

Durante la celebración participaron distintos coros, entre ellos el del Camino Neocatecumenal y el coro de la propia parroquia de San Isidro. Uno de los momentos más significativos tuvo lugar durante el ofertorio, cuando se presentaron siete grandes velas representando los dones del Espíritu Santo junto al pan y el vino. También se proclamó de forma cantada el salmo y se realizó la tradicional secuencia de invocación al Espíritu Santo.

Al finalizar la Eucaristía se ofrecieron dos testimonios de fe y conversión que emocionaron a los asistentes. Un miembro del Camino Neocatecumenal compartió cómo Dios transformó su vida a través de la experiencia familiar y comunitaria, mientras que una joven vinculada a Acción Católica relató su proceso de regreso a la fe tras un tiempo alejada de la Iglesia.

La jornada concluyó con un ágape fraterno en el que muchos participantes destacaron el ambiente de cercanía, unidad y alegría vivido durante toda la noche. Una vigilia que volvió a mostrar el rostro vivo y esperanzador de la Iglesia de Almería, reunida para pedir juntos una nueva efusión del Espíritu Santo sobre toda la diócesis.

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Apuntes de Vida Espiritual | Pentecostés: Cuando el Espíritu lo llena todo (Por monseñor León)

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Apuntes de Vida Espiritual | Pentecostés: Cuando el Espíritu lo llena todo (Por monseñor León)

Después de haberle reconocido, de haber sentido arder el corazón, de haber escuchado su voz y de haberle dejado entrar, la Pascua llega a su plenitud: el Espíritu es derramado. Ya no se trata solo de momentos, de experiencias concretas o de encuentros puntuales, sino de una presencia que lo llena todo desde dentro y que permanece.

Pentecostés no es un acontecimiento aislado, es el cumplimiento de una promesa. Es el paso definitivo de un Dios que ya no está solo delante, ni solo al lado, sino dentro, habitando en lo más hondo del corazón del hombre y sosteniendo desde ahí toda su vida.

El Evangelio nos había mostrado puertas cerradas, miedos e incertidumbres, pero ahora, en Pentecostés, esas mismas puertas dejan de ser frontera. El Espíritu no solo entra, el Espíritu desborda, y lo que antes estaba contenido comienza a expandirse con una fuerza serena que no se impone, pero que lo alcanza todo.

Cuando el Espíritu Santo llena, no quedan espacios reservados. Lo llena todo: la palabra, que deja de ser solo humana para convertirse en anuncio; la mirada, que se ensancha para aprender a ver como Dios ve; el corazón, que deja de replegarse sobre sí mismo para abrirse y darse sin medida.

Y, sin embargo, su modo sigue siendo el mismo. No actúa desde fuera, no irrumpe con violencia, no arrasa lo que encuentra. Su presencia es fuego que purifica, es viento que impulsa, es vida que habita sin destruir nada, pero transformándolo todo desde dentro.

Pentecostés es descubrir que la casa ya no está vacía, ni a medias, ni en proceso, sino llena de una vida que no depende de uno mismo, de una fuerza que no nace del esfuerzo y de una presencia que no se va. Por eso el miedo pierde su dominio, no porque desaparezcan las dificultades, sino porque ya no tienen la última palabra, porque hay alguien dentro sosteniéndolo todo, el Espíritu Santo.

“Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo” (Hch 1,8), y esa fuerza no es ruido ni apariencia, sino capacidad de vivir de otra manera, libertad interior para no depender de lo que pasa fuera, fidelidad en lo pequeño y constancia en lo oculto. Es Dios viviendo en el hombre, haciendo posible una vida nueva que no se apoya solo en las propias fuerzas.

Cuando el Espíritu llena, ya no se trata de buscar a Dios fuera ni de esperar momentos concretos para encontrarle, sino de vivir desde Él, dejando que su presencia impregne cada gesto, cada decisión y cada circunstancia, incluso las más sencillas.

Pentecostés no añade algo a la vida, la transforma por completo, porque cuando el Espíritu lo llena todo, la vida entera se convierte en lugar de encuentro y ya no hay separación entre lo sagrado y lo cotidiano. Todo queda atravesado por su presencia, y en ese misterio sencillo y profundo se descubre lo más grande: tú en mí y yo en ti, una comunión que no necesita explicarse para ser vivida.

Entonces el corazón deja de sentirse extraño y empieza a reconocerse en familia, como si siempre hubiera estado llamado a ser habitado de este modo. Y hay momentos, incluso en medio de lo cotidiano, en los que sin saber muy bien por qué, todo dentro se aquieta y se reconoce, como cuando uno se encuentra con alguien con quien no hacen falta palabras para saber que está en casa, como si incluso el cielo, con sus ángeles, velara en ese silencio donde todo está en su sitio. Porque el Espíritu no viene a ocupar un rincón, viene a tomarlo todo, y cuando eso ocurre, sin imponerse y casi sin que uno lo perciba del todo, la vida empieza a cambiar, a ordenarse y a llenarse de una luz nueva que no depende de uno mismo, y así, cuando todo queda habitado y sostenido desde dentro, en ese silencio que solo algunos reconocen, sin que nadie lo note, la casa vuelve a llenarse.

+Teodoro León Muñoz

Obispo Auxiliar de Sevilla

Llamados por su voz: Vivir como quienes le pertenecen

Arde el corazón cuando él se hace presente 

La vida al ritmo del Espíritu del Resucitado 

Ha resucitado… y su vida comienza en nosotros

La paz del Resucitado que habita lo cerrado

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La parroquia del Espíritu Santo celebró las Confirmaciones de 103 fieles de varias comunidades parroquiales

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La parroquia del Espíritu Santo de Almería acogió el pasado 22 de mayo la celebración del sacramento de la Confirmación para 103 fieles, entre jóvenes y adultos, procedentes de las parroquias del Espíritu Santo, Los Llanos de La Cañada y Costacabana. La Eucaristía reunió a las distintas comunidades parroquiales, acompañadas por familiares y catequistas que han participado en el proceso de formación de los confirmandos.

En la celebración asistió también el diácono permanente Emilio, llegado desde Sevilla, que además tenía un vínculo familiar con uno de los confirmandos, al ser su abuelo.

La jornada se vivió en un ambiente de alegría y acción de gracias por este importante paso en la vida cristiana de quienes recibieron el sacramento del Espíritu Santo.

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Mons. Saiz: «Necesitamos más oración y menos autosuficiencia»

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Mons. Saiz: «Necesitamos más oración y menos autosuficiencia»

El 24 de mayo es la fecha anotada en todos los calendarios de las personas vinculadas con la gran familia salesiana. Solemnidad de María Auxiliadora, y cita solemne en la basílica sevillana que lleva el nombre de María Auxiliadora Coronada. El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, ha presidido esta tarde la función principal tras la novena que se ha celebrado en el templo referente de esta devoción mariana en la Archidiócesis.

El arzobispo ha centrado su homilía en la solemnidad de Pentecostés, para afirmar que “la Iglesia nace del Espíritu Santo”. Como primer mensaje, don José Ángel ha afirmado que “sin Espíritu Santo no hay vida cristiana fecunda, no hay educación verdaderamente evangélica, no hay apostolado duradero, no hay santidad”. En este sentido, ha señalado que “se puede trabajar mucho, organizar muchas actividades, llenar calendarios y agendas, pero si falta el aliento del Espíritu, todo queda reducido a esfuerzo humano”.

“La verdadera devoción mariana jamás encierra en sí misma»

Centrándose en la figura de María, el arzobispo ha apuntado su “íntima conexión con este misterio”. Y ha afirmado que “María es Auxiliadora porque, por voluntad de Dios, ejerce una maternidad espiritual y una intercesión constante en favor del pueblo cristiano”. “La verdadera devoción mariana -ha añadido- jamás encierra en sí misma: abre el alma a Dios, a la obediencia, a la pureza de corazón, a la fortaleza, a la caridad y al celo apostólico”.

A continuación, ha aludido a san Juan Bosco para recordar cómo “comprendió de modo admirable que María Auxiliadora no era una devoción secundaria, sino una presencia materna decisiva en la misión”. En este punto ha destacado que la tradición salesiana conserva dos expresiones suyas de gran fuerza espiritual. Una de ellas dice “Confiad todo a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora, y veréis lo que son los milagros”; y otra, muy semejante: “Tened fe en María Auxiliadora, y veréis lo que son los milagros”.

El arzobispo ha sacado a colación otra enseñanza especial para la familia salesiana: “no habéis recibido un carisma para conservarlo como una reliquia estática, sino para servir evangelizando, para educar en la fe, para acompañar a los jóvenes, para formar buenos cristianos y honrados ciudadanos, para sostener a las familias, para sembrar esperanza donde hay abandono y desorientación”.

«Más unión con Cristo y menos activismo estéril»

En la parte final de su homilía ha regresado a María para decir que necesitamos “volver a aprender de María esa docilidad al Espíritu”. Así, “necesitamos más oración y menos autosuficiencia; más vida interior y menos ruido; más unión con Cristo y menos activismo estéril; más ardor evangélico y menos espíritu mundano. Imitemos a nuestra Madre en su fe, en su disponibilidad, en su pureza, en su fortaleza, en su caridad, en su perseverancia junto a la Iglesia”, ha concluido.

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El Obispo celebra la fiesta de María Auxiliadora

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El colegio de Salesianos de Córdoba ha vivido este domingo, 24 de mayo, su día grande en el año que celebra su 125 aniversario

El obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, ha presidido la tarde de este domingo, 24 de mayo, la eucaristía solemne en honor a María Auxiliadora en el patio del colegio Salesianos de Córdoba, que nuevamente se ha quedado pequeño para albergar a los alumnos, profesores y devotos. Cada año la familia salesiana celebra el día de la Virgen con fervor, pero este año de manera especial porque conmemoran el 125 aniversario de su presencia en Córdoba.

El año pasado el prelado presidió por primera vez esta solemne eucaristía la tarde del día de su toma de posesión como obispo de Córdoba horas antes en la Santa Iglesia Catedral. Monseñor Jesús Fernández tiene especial cariño a la familia Salesiana ya que él fue docente en un colegio Salesiano en León.

Terminada la eucaristía la imagen de María Auxiliadora, San Juan Bosco y Santo Domingo Savio han procesionado por las calles aledañas al colegio.

Adjuntamos una galería fotográfica






























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“El Espíritu Santo ha mantenido viva esta parroquia”

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El Obispo preside la misa de acción de gracias por el 200 aniversario de la parroquia de San Pedro Apóstol de Nueva Carteya

El obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, ha presidido la misa solemne de acción de gracias con motivo del 200 aniversario de la consagración de la parroquia de San Pedro Apóstol de Nueva Carteya este domingo, 24 de mayo, solemnidad de Pentecostés. El prelado ha comenzado su homilía recordando que Pentecostés es “la fiesta del Espíritu Santo”, que ha sido el que ha mantenido viva y en pie esta parroquia. La Palabra de Dios utiliza tres formas para explicar el Espíritu Santo. En primer lugar, habla de él como “luz”, porque sin luz no podemos conocer a Dios, la luz es importante para conocer al Dios padre, misericordioso, generoso, providente y justo. También describe al Espíritu como una especie de “viento”, que nos mueve, y, por último, como “fuego”, símbolo del amor.

El Espíritu Santo es “el alma de la Iglesia”, ha continuado el pastor de la Diócesis, sin él la Iglesia sería una ONG, le faltaría el misterio que la mueve, la luz que le da a conocer la verdad de Dios y de Jesucristo. Sin esa luz esta parroquia no habría tenido un sacerdote que transmitiera la fe; sin el viento la cobardía sería una nota predominante y nos faltaría coraje para decir que Jesús es el Señor; y sin el fuego del amor la parroquia no sería solidaria, no saldría al encuentro con enfermos, pobres o necesitados. Por eso, en este día de Pentecostés recordamos al Espíritu Santo y lo celebramos como “Dios vivo entre nosotros”.

Monseñor Jesús Fernández ha terminado su alocución dando gracias a Dios por todos los que han edificado físicamente, pero sobre todo espiritualmente, este templo en estos 200 años. Ha dado las gracias, especialmente, a las instituciones y personas que han colaborado y siguen haciéndolo para que la parroquia siga viva.

Los actos de celebración del 200 aniversario terminarán con una novena, del 3 al 11 de junio y el viernes, 12 de junio, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, tendrá lugar la consagración al Corazón de Jesús del pueblo, de los grupos parroquiales y de aquellas personas que de manera individual quieran hacerlo.

El Obispo anuncia la próxima Misión Diocesana en Doña Mencía y Zuheros

Monseñor Jesús Fernández en su visita este domingo a Nueva Carteya ha anunciado la próxima Misión Diocesana, que tendrá lugar en Doña Mencía y Zuheros el próximo mes de septiembre. El párroco de las parroquias de Ntra. Sra. de la Consolación de Doña Mencía y Ntra. Sra. de los Remedios de Zuheros, José Antonio Tejero ha expresado la “alegría” con la que han recibido la noticia de que la próxima Misión Diocesana tenga lugar en ambas localidades. El párroco considera que vivirán “un momento de gozo”, que coincide, además, con el inicio de un Año Jubilar concedido a la parroquia de Doña Mencía con motivo de su 50 aniversario.
La Misión Diocesana es un momento importante de evangelización para poder hacer presente al Señor en todas las realidades de la parroquia. José Antonio considera que es importante la Misión para llegar no sólo a los que están cerca, también a los que están alejados, y hacer presente a Jesús resucitado. Es un momento de gracia que ya están preparando con mucha “esperanza”.

































 

La parroquia de San Pedro Apóstol, ubicada en el centro de Nueva Carteya, es un bello edificio de Cruz Latina, de estilo neoclásico popular-modernista, con bello retablo, adaptado de la Iglesia de la Fuensanta de Córdoba con bellísimas imágenes de Pasión y Gloria. La construcción de la misma fue promovida por el obispo Pedro Antonio de Trevilla y dirigida por el clérigo Diego Carro. Comenzó su construcción en octubre de 1823 y la primera capilla se consagró el 24 de mayo de 1826, abriéndose al día siguiente al culto cuando se trasladaron el Santísimo, la pila bautismal y los ornamentos sagrados desde la Ermita de San Pedro. Según la documentación que se conserva en la parroquia y a la que hemos tenido acceso gracias a la labor de Antonio Jiménez. El lugar elegido para su ubicación fue “la plaza central” de la localidad y el deseo era construir un edifico sencillo, de líneas rectas con una nave central y dos laterales con el campanario más elevado en el centro de la nave principal.

Las obras se demoraron más de lo esperado porque, como se recoge en documentos legados de Diego Carro, en marzo de 1828 éste se vio obligado a parar las obras por la “precariedad, tanto en dinero como en materiales”. En marzo de ese año murió Diego Carro, quedando al frente de las obras el maestro Fernando de Tienda. Finalmente, el templo fue abierto al culto el 26 de abril de 1836, siendo obispo de Córdoba D. Juan Bonel y Orbe. El Vicario de Baena, Francisco de Obero y García, fue el encargado de bendecir la iglesia, que tenía como cura ecónomo titular a Francisco Roldán.

Jesús Ángel Doblas lleva más de cuatro años siendo el párroco de San Pedro y he reconocido que están viviendo este aniversario “con mucha alegría” y al adentrarse en sus orígenes les ha llamado la atención que el pueblo se formó alrededor de la parroquia lo que demuestra que ya los primeros carteyanos quisieron tener a Dios “en el centro de su vida”. Este aniversario es un motivo para dar gracias a Dios “por tanto amor como ha derramado entre todos los habitantes de Nueva Carteya” en estos dos siglos.

De su paso por la parroquia Jesús Ángel destaca muchos acontecimientos importantes que han tenido lugar, como la primera Misión Diocesana, que tuvo lugar en septiembre de 2024, o la celebración de distintos aniversarios de las cofradías de la Nueva Carteya, pero, sobre todo, se queda con “la sed que tiene el pueblo de Dios” y cómo poco a poco los vecinos se van acercando al Señor. La intención del párroco es que todo el que se acerque se encuentre una “parroquia abierta” y un lugar donde todo el mundo pueda “encontrarse con el Señor”. Los carteyanos poco a poco están descubriendo que la parroquia “es su casa” y un lugar en el que “encontrar paz”.

José Antonio Jiménez, moderador del grupo sinodal y miembro del consejo económico y pastoral de la parroquia, ha destacado de la misma que ha sido “el centro espiritual y humano de generaciones de carteyanos”, a los que ha acompañado en los momentos más importantes de sus vidas, “manteniendo viva la fe y las tradiciones”. Dos siglos después, la parroquia de San Pedro sigue siendo “un referente vivo”, no sólo por su pasado, sino por su capacidad de seguir caminando junto al pueblo y formando parte de su día a día.

La vida de José Antonio está ligada a la parroquia desde que fuera bautizado en 1975. Sus primeros recuerdos los tiene vinculados a las cofradías y la Semana Santa y reconoce que con familiares y amigos ha vivido en la parroquia “momentos muy importantes”. No obstante, su implicación “más activa” es de unos años para acá, gracias a las iniciativas puestas en marcha por el actual párroco. De Jesús Ángel destaca José Antonio su labor constante para promover nuevas actividades y proyectos que ayudan a las personas a acercarse más a la parroquia y a vivir la fe de una manera más activa y comprometida. La dedicación del párroco y su deseo de hacer crecer la comunidad están ayudando a que los carteyanos sientan su iglesia de siempre más cercana, “como un verdadero hogar”.

En los últimos años se está viviendo “una transformación en torno a la parroquia”, así lo asegura Antonio Álvarez, un joven carteyano vinculado a las cofradías. Reconoce, que más allá de la dimensión tradicional o cultural que históricamente han tenido en nuestra región como fenómeno cultural-religioso, actualmente se aprecia una evolución que refleja una implicación “más consciente, más formada y con un mayor sentido de fe”, entendiéndose las hermandades como un medio para acercar el Evangelio al pueblo. Antonio percibe que en la actualidad se presta una mayor atención a la organización de los cultos y hay un interés creciente por dotar de sentido la estación de penitencia. Las hermandades cada vez se sienten más partícipes de la Iglesia y comprenden mejor su labor como instrumento a su servicio, ha destacado.

Por otro lado, el joven carteyano ha reseñado el “fenómeno” más amplio que se está observando a nivel nacional y que recogen distintos estudios sociológicos: un resurgir de la fe católica entre la población joven. En un contexto como el de las hermandades y cofradías, donde la religiosidad popular desempeña un papel especialmente relevante, las hermandades y la parroquia deben servir “como cauce para canalizar ese sentir”. En los últimos años se han impulsado distintos movimientos y grupos jóvenes con el propósito de dar respuesta a las inquietudes de jóvenes y adolescentes que muestran interés por participar activamente e integrarse.

Si alguien conoce bien la parroquia de San Pedro es Julio Herencia, ministro extraordinario de la comunión, catequista y delegado de misiones. De los más de 20 años que Julio lleva vinculado a la parroquia destaca que en este momento la parroquia “está viva”, cada vez son más las actividades que se llevan a cabo, tanto con niños como con mayores y ancianos. Para Julio la Misión Diocesana ha marcado un antes y un después en la parroquia, desde aquel momento cada vez se celebran más sacramentos, muchos enfermos han vuelto a pedir recibir la comunión en sus casas y no es normal que alguien fallezca en el pueblo sin haber recibido la unción de los enfermos, sacramento que se había perdido en Nueva Carteya. Julio destaca que la parroquia es cada vez más “cercana a los fieles y acogedora” y hace hincapié en la labor de Jesús Ángel Doblas para que esto sea posible.

La implicación cada vez mayor de los feligreses hace necesaria más formación, porque así la reclaman. Los niños de catequesis, por ejemplo, que ya han hecho la primera comunión quieren seguir su formación y se han puesto en marcha grupos de postcomunión.

Fraternidad Reparadora

Hace algo más de dos años llegaron a la parroquia las Hermanas de la Fraternidad Reparadora. Como ha explicado el párroco las Hermanas visitan a enfermos y personas mayores en sus casas, ofrecen formación a los catequistas y se encargan del Apostolado de la Oración, exponiendo al Santísimo de lunes a sábado. José Antonio Jiménez considera que la labor de las monjas es “incansable” y su cercanía, dedicación e implicación están ayudando a la comunidad parroquial a descubrir poco a poco a Cristo “en la vida cotidiana”. Julio Herencia las considera “un regalo” para la parroquia y ha notado los frutos de su oración por el pueblo y sus necesidades.

Visita del Obispo

Monseñor Jesús Fernández comenzó el pasado mes de enero su primera Visita pastoral al arciprestazgo de Baena-Castro del Río y la parroquia de San Pedro Apóstol de Nueva Carteya fue la primera en recibirlo. El prelado mostró su gratitud al haber encontrado “un pueblo y una parroquia con muchas inquietudes y personas dinámicas con el deseo de ayudar en la marcha de la comunidad, personas de fe que se reconocen hijos de Dios y miembros de la Iglesia”. Durante la visita el Obispo tuvo también la oportunidad de conocer, entre otras cosas, la Ermita de San Pedro.

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Mons. Santiago Gómez Sierra llama en Pentecostés a fortalecer la unidad y la convivencia desde el espíritu del Rocío

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Mons. Santiago Gómez Sierra llama en Pentecostés a fortalecer la unidad y la convivencia desde el espíritu del Rocío

Miles de peregrinos y miembros de hermandades llegadas desde distintos puntos de España participaron en la mañana de este domingo, 24 de mayo, en la celebración de la Solemnidad de Pentecostés en el Paseo Marismeño de la aldea del Rocío. La Eucaristía estuvo presidida por el Obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra, quien centró su homilía en la necesidad de fortalecer la unidad y la convivencia social desde la acción renovadora del Espíritu Santo.

Tomando como punto de partida el relato bíblico de Pentecostés, el prelado recordó que “allí donde Babel había dividido, el Espíritu Santo une”, destacando cómo la presencia de Dios es capaz de derribar barreras y generar comunión entre personas y pueblos diversos.

Durante su predicación, Mons. Gómez Sierra señaló que la sociedad actual vive una paradoja: a pesar de encontrarse cada vez más conectada tecnológicamente, experimenta con frecuencia situaciones de soledad, incomunicación y dificultad para el entendimiento mutuo. Ante esta realidad, subrayó que España y Europa necesitan hoy espacios de encuentro que favorezcan el diálogo, el respeto y la búsqueda del bien común.

En este sentido, afirmó que la verdadera unidad no consiste en eliminar las diferencias, sino en armonizarlas, reconociendo la riqueza que aportan a la convivencia. Frente a las dinámicas de confrontación que afectan a la vida social, invitó a cultivar actitudes de escucha, comprensión y perdón, recordando que “el demonio divide; el Espíritu Santo une”.

La celebración rociera fue presentada como una expresión concreta de esa fraternidad que nace de la fe. Personas de distintas edades, procedencias y condiciones comparten durante estos días el camino, la oración y la convivencia en torno a la Virgen del Rocío. “Aquí percibimos la unidad feliz que anhelamos para nuestro caminar por este mundo”, señaló el Obispo durante la homilía.

Asimismo, destacó la importante labor que desempeñan los fieles laicos y las hermandades como agentes de cohesión social y de esperanza, especialmente en un contexto que, en ocasiones, se ve afectado por el enfrentamiento y la falta de entendimiento. Su compromiso cotidiano, indicó, contribuye a construir comunidades más fraternas y abiertas al servicio de los demás.

La homilía concluyó con una invitación a llevar el espíritu vivido en El Rocío a la vida ordinaria, haciéndolo presente en las familias, los pueblos, los lugares de trabajo y las comunidades cristianas. Un llamamiento a promover una auténtica cultura del encuentro, basada en la reconciliación, la solidaridad y el compromiso con el bien común.

La Solemnidad de Pentecostés coincidió además con la celebración del Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, que este año se desarrolla bajo el lema “Pueblo de Dios que sale al encuentro”, recordando la vocación misionera de todos los bautizados y su responsabilidad en la transformación evangélica de la sociedad.

Desde la fuerza del Espíritu Santo y bajo la mirada de Nuestra Señora del Rocío, la Iglesia invita a seguir construyendo caminos de fraternidad, diálogo y esperanza allí donde cada cristiano desarrolla su vida y su misión.

HOMILÍA ÍNTEGRA DEL OBISPO DE HUELVA

«¡Qué hermoso es contemplar esta mañana nuestra asamblea a las puertas del Santuario Nacional de Nuestra Señora del Rocío! La marisma se abre ante nosotros como un inmenso santuario de luz, y este presbiterio rodeado por los Simpecados de la Hermandad Matriz y de las hermandades filiales parece ya una imagen visible de Pentecostés. 

Cada Simpecado trae un camino, una historia, hombres y mujeres detrás, haciendo caminos diferentes. Sí, distintos colores, distintos pueblos, distintas voces; pero una sola fe, y un solo corazón reunido en torno a nuestra Madre, para recibir el don del Espíritu Santo.

Hoy la Iglesia celebra Pentecostés. Y no es casualidad que el Rocío alcance su plenitud precisamente hoy. Porque Pentecostés es la fiesta de la unidad, que sólo Dios puede realizar.

La primera lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles, nos presenta una escena extraordinaria: hombres y mujeres de pueblos diferentes, lenguas distintas, culturas diversas, escuchando hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua (Hch 2, 11). Allí donde Babel había dividido, el Espíritu Santo une. Allí donde el pecado había dispersado, Dios vuelve a congregar.

Y esto responde a una necesidad apremiante para nuestro tiempo.

Porque vivimos en una cultura que habla de solidaridad y unidad, pero que a menudo produce fragmentación. Se nos dice que estaremos unidos por la tecnología, por los mercados, por las ideologías, por las emociones compartidas, por las redes sociales, por el entretenimiento global. Y, sin embargo, con frecuencia estamos marcados por la soledad, por la división y por la incapacidad de escucharnos.

Por eso nuestro mundo tiene necesidad de una unidad que no destruya las diferencias que nos dignifican, sino que las armonice. Es la aspiración por una comunión que no sea uniformidad.

Y precisamente eso es Pentecostés. Esa es la obra del Espíritu Santo. Ese es el testimonio y el servicio que puede ofrecer la Iglesia a la sociedad.

La unidad cristiana brota de unas fuentes específicas:

La primera fuente es el Espíritu Santo. Él es el alma de la Iglesia. Él crea comunión donde humanamente sólo habría distancia. Por eso San Pablo dice: todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo (1Cor 12, 13).

La segunda es la Eucaristía. El mismo Apóstol lo dice con claridad: El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan (1Cor 10, 17). Cada vez que nos acercamos al altar, aquí y ahora, participando con fruto de este sacramento, Cristo derriba fronteras invisibles: las del orgullo, las de la indiferencia, las de las heridas acumuladas.

La tercera fuente de la unidad es la misma fe recibida de los Apóstoles. El Credo compartido, esa historia de salvación en curso, une más profundamente que cualquier identidad política, social o nacional.

Y la cuarta es la caridad. Porque la Iglesia no permanece unida por estrategias, sino por los santos tantas veces anónimos y silenciosos. La verdadera unidad se construye cuando alguien perdona, cuando alguien sirve, cuando alguien escucha, cuando alguien renuncia a imponerse, cuando alguien se sabe amado inmerecidamente por Dios y responde amando y buscando el bien del otro.

Bebiendo de estas fuentes, la Iglesia puede mostrar al mundo que la reconciliación y la unidad entre las personas y los pueblos es posible.

Queridos rocieros:

La Blanca Paloma nos permite experimentar esta verdad. Qué impresionante es ver en torno a Ella cómo personas tan distintas caminan juntas, rezan juntas, cantan juntas, comparten agua, comida, cansancio, incomodidades y alegría.

Y quizá por eso el Rocío toca tan profundamente el corazón de la gente. Porque aquí percibimos —aunque sea de manera imperfecta y pasajera— la unidad feliz que anhelamos para nuestro caminar por este mundo y, entonces ya sin esfuerzo, para la vida sin fin en las marismas eternas.

Aquí muchos descubren algo que con frecuencia el mundo olvida: que hay más alegría en dar que en recibir (Hch 20, 35).

Qué providencial es este encuentro multitudinario en Pentecostés, porque la Virgen María emerge siempre allí donde el Espíritu recrea una humanidad nueva y reconciliada.

Ella estaba en el Cenáculo con los Apóstoles cuando descendió el fuego del Espíritu Santo. Y hoy sigue reuniendo a sus hijos en un renovado Pentecostés.

María nos lleva hacia el Pastorcito Divino, Cristo, para unirnos. Ante la Virgen desaparecen muchas barreras: el rico y el pobre; el anciano y el joven; el que está instruido y el que apenas puede rezar; el que llega lleno de fervor y el que acude con más indiferencia. Todos son acogidos por la dulce mirada de nuestra Madre, basta que te acerques y la mires a Ella.

Y por eso hoy, que también celebramos el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar con el lema: Pueblo de Dios que sale al encuentro, quisiera pediros tres compromisos o promesas, que podemos poner a los pies de la santísima Virgen del Rocío:

Primero: custodiar la unidad que Dios nos regala. No alimentar divisiones inútiles, enfrentamientos permanentes ni sospechas constantes. El demonio divide; el Espíritu Santo une.

Segundo: volver a la fuente de la unidad que es Dios. Más oración. Más Eucaristía. Más confesión. Más escucha de la Palabra de Dios. Ninguna estrategia humana, que pretenda la unidad y la solidaridad en el mundo, sustituye la conversión personal del corazón bajo la acción del Espíritu Santo.

Y tercero: llevar el espíritu del Rocío a la vida cotidiana. Que esta peregrinación no se reduzca a la hermosa emoción de unos días. Nuestra sociedad necesita cristianos capaces de crear comunión en las familias, en los pueblos, en los trabajos, en las parroquias, en una convivencia tantas veces deteriorada.

Queridos hermanos: que el Espíritu Santo nos transforme.

Que la Virgen del Rocío nos enseñe a caminar por la vida juntos.

Unidos a toda la Iglesia, con María, la Virgen del Rocío, elevemos nuestra súplica al Espíritu Santo, con las palabras de la Secuencia:

Por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. (Secuencia).

Amén

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Gratitud y sorpresa de un año como obispo

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Entrevista a monseñor Jesús Fernández en el primer aniversario de su toma de posesión como obispo de Córdoba

El primer año de ministerio episcopal de Jesús Fernández González al frente de la diócesis de Córdoba representa un tiempo marcado por la cercanía, la escucha y una clara orientación pastoral que mira toda pobreza, no solo la material. Desde su llegada a la sede cordobesa, el  obispo ha sido un pastor dispuesto a caminar junto a su pueblo, acompañándolo e impulsando el proceso sinodal que alumbrará un nuevo plan pastoral hasta 2030.

Durante este primer año, su labor pastoral ha destacado especialmente por la cercanía con sacerdotes, parroquias, movimientos y hermandades, mostrando interés por conocer de primera mano la realidad de la Diócesis. Ha puesto el acento en la escucha activa del clero y de los laicos, promoviendo un estilo pastoral participativo desde la estructura para comprender los desafíos sociales que afectan a muchas familias cordobesas, como la precariedad, la vivienda o la soledad.

Su propuesta de nuevas estructuras parroquiales, que ahonden en la participación y la corresponsabilidad de laicos y presbiterio, forma parte de un plan de formación personal y espiritual para que cada sacerdote cordobés sume a su ministerio un estilo renovado en lo pastoral, personal e intelectual.

Monseñor Jesús Fernández tomó posesión como obispo de Córdoba el 24 de mayo de 2025. Dos meses antes, el 27 de abril, la Santa Sede hacía público su nombramiento y se producía el relevo episcopal en la Diócesis.

Han transcurrido los primeros doce meses que comenzaron en la Santa Iglesia Catedral de Córdoba en una celebración emocionada y emocionante y una primera Eucaristía ante la imagen de María Auxiliadora, la bella imagen salesiana que esperaba a don Jesús en un encuentro multitudinario. Desde aquel día, una presencia pastoral multiplicada por toda la Diócesis le ha permitido conocer la iglesia cordobesa a través de una visita pastoral en el Arciprestazgo de Baena –Castro del Río y se han prodigado encuentros en parroquias donde ha conocido a la Hermandades y Cofradías de Córdoba, a grupos jóvenes, colegios, familias o  enfermos.  En esta entrevista repasa un tiempo dedicado a la escucha activa lleno de esperanza donde los retos se afronta en una iglesia diocesana dispuesta a caminar unida para anunciar el Evangelio, verdadera misión del cristiano.

Hace un año tomaba posesión como obispo de Córdoba. ¿Con qué emociones se traduce aquel día 24 de mayo?

La palabra es gratitud por la acogida que he sentido desde el primer momento de mi llegada aquí hasta hoy. En segundo lugar también podría decir sorpresa al descubrir muchas realidades que me parecen hermosas en nuestra Diócesis, por el número de personas, integración en la Iglesia de niños jóvenes y mayores, el amor a la familia, son algunas de las cosas positivas que he descubierto. Me  han emocionado muchos testimonios de muchos colectivos que a veces no esperas, de personas jóvenes, personas que a lo mejor teóricamente están alejadas de la Iglesia y no creen incluso, pero, sin embargo, se muestran abiertas a la fe y disponibles para el bien común. Esto mueve, conmueve a uno y le lleva a dar gracias a Dios.

¿Qué ha extraído de su visita pastoral en el arciprestazgo de Baena-Castro del Río?

Como suelo decirle a la gente, cuando  se comienza la visita pastoral es como volver a ser párroco, porque,  vista  la Diócesis como lo había visto hasta ahora, viajando de un punto a otro no llegas a conectar tanto, cuando has pisado su lugar de trabajo, su lugar de rezo, su lugar de convivencia, tienes una visión más cercana.  Me ha  sorprendido gratamente la labor de los sacerdotes. He visto cómo son muy queridos por la gente, por el pueblo, y su capacidad de unir en torno a la fe a muchas personas. La colaboración de los laicos también me ha alegrado mucho, y en general, la capacidad de insertarnos en la vida social, incluso política, porque  al Obispo le han recibido en los ayuntamientos, de forma muy afable, muy abierta, muy generosa,  gobiernos de distintos signos. Y eso me ha llevado a comprender  que la cercanía de la Iglesia y la sociedad es importante.

El Plan Pastoral que propone usted tiene el fin de ahondar en el espíritu sinodal, ¿qué percibe de la fase de consulta que está a punto de terminar? 

Yo creo que ha despertado un gran interés desde el principio. De hecho,  el número de grupos inscritos y el trabajo que van realizando es muy satisfactorio. Y las mismas personas que participan en esos grupos afirman que están muy contentos y agradecidos. La valoración es muy positiva  tanto por nuestra parte del equipo sinodal como por la parte de los que participan en esos encuentros.

Le preocupa a usted especialmente según su última carta pastoral la pérdida de derechos laborales que lleva consigo otros problemas como el difícil acceso a la vivienda, sobre todo para los más jóvenes. ¿Cree usted que “El invierno demográfico” es irreversible según la evolución económica y laboral?

Esas reticencias para fundar familia, para tener hijos, tiene más raíces. Tienen raíces en la precariedad laboral, tienen raíces en la inflación, que hace que los sueldos no den para más, pero tienen también raíces culturales, de una cultura que no valora demasiado la vida y que por lo tanto hay que  remover también.  Y para ello también la fe puede colaborar, intentando hacer ver que la vida no solo tiene sentido cuando buscas  un disfrute personal, sino que también se disfruta compartiendo. Y sobre todo también intentando  redescubrir la vida como vocación. Estamos aquí porque Dios nos ha llamado con una vocación determinada. Y una de esas vocaciones, de esa llamada de Dios, va dirigida a los jóvenes para que puedan fundar una familia y tener descendencia. Redescubrir la vocación matrimonial creo que también es importante, lo mismo que las demás vocaciones.  Y por eso digo que también desde el punto de vista de la fe, desde el punto de vista de la pastoral, se puede hacer una labor para  revertir esa cultura que en este momento, junto a esos factores materiales, está  moviendo a muchos jóvenes a resistirse a fundar familia.

Sin embargo, hay jóvenes que optan por el matrimonio sin tener resueltas todas sus necesidades materiales

Sí, es cierto, es un brote verde evidente.  Y tengo que decir que la mayoría de esos  jóvenes que optan por eso y que incluso tienen una familia numerosa, están muy motivados por la fe. Por eso decía que desde el punto de vista de la fe, entendiendo la vida como vocación, esto  es posible. Y es un beneficio, no solo para la Iglesia, sino también un beneficio social en este momento  de invierno demográfico.

Se acerca la principal  campaña de Cáritas diocesana con motivo del Corpus Cristhi, ¿cómo de necesario es ejercer la caridad a través de esta entidad de la Iglesia?

La caridad es la prueba de la fe, como han dicho los últimos papas, como dice el Evangelio.  Cuando se vive la caridad, estás demostrando que realmente tu fe es auténtica.  Y en este momento en que  socialmente  existe una profunda fragmentación social y desvinculación social, es muy importante recuperar también la llamada del Evangelio, la llamada del Señor. Es importante hacer comunidad, elegir el amor y elegir la comunidad, porque uno solo no puede  llegar a buen puerto.  Lo que somos se lo debemos a otros que nos han ayudado a ser.

La cultura del individualismo que hace creer que lo que soy me lo merezco y lo he conseguido yo solo, es una falacia, es una mentira. Realmente lo que somos es gracias a la aportación de mucha gente, nuestra familia, otras muchas personas. Realmente necesitamos de la comunidad. Y la comunidad cristiana tiene que ser el principal sujeto de esa caridad. A veces,  dependemos o buscamos ayudas externas, está bien, porque nosotros servimos también al pueblo, al pueblo fiel y al pueblo en general, pero  debemos  hacernos responsables como cristianos sobre todo de aquellas instituciones que son nuestras, como Cáritas, Manos Unidas, etc.

Ahora vamos a celebrar el Día de Caridad, especialmente indicado para ayudar a la Caritas diocesana, a un fondo común diocesano, para que ella pueda también ayudar a su vez a las Caritas parroquiales. Y esto es muy importante, que respondamos a esta llamada, debemos ser  generosos en la respuesta, porque hay muchas necesidades y nosotros tenemos que ser los primeros que nos preocupemos en ayudar en estos casos.

Es importante tener en cuenta esto porque a veces pensamos que solo  existen ayudas o necesidades materiales y por lo tanto que solo tenemos que dar limosnas. Pero hay otras muchas necesidades.

¿Cuáles son las nuevas formas de pobreza que no tienen que ver con lo material?

Hoy se habla mucho de la soledad. Y la soledad no solo en gente mayor, sino también en gente joven, que en muchos casos, no encuentra la paciencia de generaciones anteriores que sufrieron más dificultades y a la mínima dificultad  toman decisiones terribles.

Hoy existen muchas adiciones que cambian de forma. La droga sigue estando ahí tristemente, acaba de incautarse un barco con  unas 30 toneladas de droga. Hay  otras adiciones que son menos visibles que tampoco  se enfrentan con decisión y están pasando y están afectando a mucha gente porque no se visibilizan como problema. Son las adiciones al ordenador, a las tabletas,  al móvil, hay mucha gente que se pasa horas y horas expuesta. Hay adiciones de ese tipo, hay adiciones a la pornografía, hay adiciones al videojuego. En fin, creo que también  son  realmente un mal que no es  meramente material, pero que está afectando a la gente.

Sobre la dimensión emocional que atrae a tantos jóvenes al hecho religiosos, a la Iglesia, han hablado los obispos a través de Nota doctrinal sobre el papel de las emociones en el acto de fe: ‘Cor ad cor loquitur’, el corazón habla al corazón.  ¿Cómo vive usted esta primavera de la Iglesia con jóvenes y adultos que reciben el bautismo como una declaración de fe?

Incluso desde el punto de vista de la fe hay  alguna problemática que los obispos recientemente hemos señalado, como puede ser una  fe demasiado sensible, demasiado centrado en la sensibilidad y la emoción,  y le faltan raíces e incluso compromiso.  Podríamos decir que también eso es una necesidad, en este caso espiritual y religioso, que tenemos que intentar ayudar  a revertir siempre con ayuda.

La verdad es que lo vivo, lo vivimos con una enorme alegría y gratitud al Señor. La emoción está siendo puerta de entrada para muchos jóvenes en la Iglesia. Una emoción que era palpable, por ejemplo, en esta Semana Santa, en la Piedad Popular, como también lo es en el Adoremus que celebran muchos  jóvenes. Notas cómo  viven con emoción, el encuentro con Cristo, con la Eucaristía, que son palabras mayores.

Sabemos de las dificultades o las deficiencias que esto puede tener si no va acompañado de una formación que ayude a echar raíces a esa emoción y que la haga más consistente y perdurable, y también el propio compromiso, que no lo debemos olvidar. Sin ese compromiso, esa fe  queda  enclaustrada en el propio interior y realmente no transforma ni la vida personal ni la vida social y religiosa del pueblo.

¿Cómo se prepara para la visita del Papa a España?

Nos preparamos con oración personal, también queremos que la Diócesis se prepare con la oración y precisamente con ese motivo la Vigilia de Pentecostés vamos a dedicarla especialmente a la oración por los frutos espirituales de la visita. Centrándonos sobre todo en un mensaje catequético que gira en torno a la comunión y se va a desarrollar especialmente en Madrid. La comunión es nota esencial de la Iglesia y se va a  visibilizar, especialmente por la presencia del Papa, comunión con la Iglesia Universal. La comunión va a ser un núcleo temático que se va a desarrollar especialmente en Madrid. En Barcelona nos va a dirigir la mirada  hacia la Cruz, “Alzad la mirada”, es el lema del viaje, y nos vamos a centrar sobre todo en el mensaje de la Cruz como momento fundamental en que Dios nos  da su amor entregando la vida para nosotros en Cristo  y nosotros elevamos la mirada hacia Él para que Él sea el centro también de nuestra vida y nuestra respuesta sea también de entrega.  Y finalmente, la caridad, la  solicitud  por los inmigrantes en este caso, que va a ser el tema, como todos suponen, de la visita a las Islas Canarias, que ya el Papa Francisco tenía ideado y que el Papa León XIV va a realizar.

¿Cómo recuerda el encuentro con el Santo Padre en enero pasado?

En primer lugar, con gratitud, porque realmente nuestra solicitud de entrevista, de audiencia particular con él, fue respondida con mucha rapidez. Eso merece nuestro agradecimiento y el hecho mismo de que nos haya abierto las puertas de su casa para encontrarse con nosotros. Junto al agradecimiento, siento la emoción de la primera vez que me encontraba a personalmente con él, cara a cara. Y también por la  capacidad de escucha que mostró  hacia mí, hacia nosotros, hacia los que  estábamos con él, don Demetrio,  obispo emérito, don Jesús Daniel, el vicario general.  Por lo tanto, emoción,  gratitud y familiaridad por su sencillez y su cercanía a la hora de recibirnos.

¿Qué papel desearía que jugase el Papa León XIV como defensor de la paz mundial en los momentos que vivimos?

En este momento es especialmente importante la figura del Santo Padre. Y yo creo que ya lo está siendo. Porque a nivel mundial los líderes políticos están causándonos muchas preocupaciones por su modo de dirigir, en el que se nota que prima el interés particular sobre el interés de todas las naciones, el bien común. Se opta por métodos violentos en vez de soluciones dialogadas y acordadas. En ese sentido, el Papa que es una persona y un personaje que todo el mundo sabe que no está defendiendo intereses propios, tiene una sabiduría, la sabiduría del Evangelio, pero una sabiduría secular de una tradición cristiana que siempre ha defendido la paz. Su palabra en este momento tiene una  significación especial y lo vemos cuando ya se le cita en momentos puntuales. Por otra parte, no hay que olvidar que la Iglesia ha sido en muchos casos nexo de unión, ha presidido mesas de diálogo en conflictos importantes. Por eso yo creo que es un momento en que su palabra y también las herramientas eclesiales que tenemos para el diálogo y el encuentro pueden resultar  beneficiosas para la humanidad en estas circunstancias.

Tras la presentación a Hermandades y Cofradías del Reglamento de la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías y el inicio de la formación para hermanos mayores, ¿Cuál es la hoja de ruta irrenunciable para que las hermandades refuercen su labor evangelizadora?

La hoja de ruta ha comenzado ya con la presentación por parte del delegado del reglamento y con la puesta en valor de lo que desde el principio hemos defendido: la delegación diocesana no está compitiendo para ganar en poder ni compitiendo para quitar autonomía legítima a las hermandades y cofradías. Por tanto, no hay ningún motivo de ese tipo para  tener ninguna suspicacia.  Y, también, hay que dejar claro  desde el principio que la delegación lo que trata es de dar servicio, de dar ayuda, y está comenzando ya a hacerlo  desde el punto de vista de la formación, que es un punto básico porque en una encuesta realizada precisamente a las cofradías y hermandades, aparecía como una de las deficiencias. Si notamos esas deficiencias,  nosotros abordamos con generosidad y valentía ese reto.  Y por eso se va acercar la formación a los cofrades y hermanos  en distintos puntos de la Diócesis. Y hay equipos trabajando en serio para eso, para diseñar el proyecto y para implementarlo. Pero no solo desde el punto de vista de la formación doctrinal, sino también como ayuda  en el  asesoramiento  técnico en cuanto a las imágenes sagradas, a su conservación,  a la generación de patrimonio;  asesoramiento en cuanto a temas jurídicos,  de gestión  de recursos, etc.  Es una ayuda integral a las cofradías, espiritual,  religiosa, estética y jurídica. Para eso hay distintos departamentos dentro de la delegación, que el delegado ha ido confeccionando y, por supuesto, también el consiliario. En síntesis, no estamos para quitar autonomía a las cofradías, sino para servir en las necesidades que ellos vayan presentando.

Con motivo del 500 aniversario de la ordenación sacerdotal de San Juan de Ávila ha escrito una carta pastoral, ¿cuáles son las claves de la vigencia de su magisterio?

Cuando el Papa Benedicto XVI, en el año 2012, le nombró doctor de la Iglesia, ya decía que San Juan de Ávila es un eslabón imprescindible en la sedimentación de la doctrina sobre el sacerdocio. Y, efectivamente, San Juan de Ávila es especialmente fructífero en este terreno de la teología espiritual del sacerdocio,  al que ha presentado como sacramento vivo de Cristo, ha puesto en valor su dignidad, sin olvidar que esa dignidad le viene de Dios, no es propia y, por lo tanto, está al servicio del pueblo, que realmente el sacerdote es un signo de que Dios ama a su pueblo, es puente que une a Dios y al pueblo. En fin, ha puesto en valor una serie de elementos que siguen plenamente en vigencia  en  la teología espiritual del sacerdote.  Pero no solo en ese terreno  de la doctrina sobre el sacerdocio  es un maestro, sino que es también maestro de sacerdote. Es un modelo para nosotros  a día de hoy. Y como decía, no solo  debemos ceñirnos al sacerdocio, sino que en general creo que es un modelo de misionero, porque él fue un auténtico misionero que predicó  en todos los puntos a que pudo llegar  con un espíritu evangélico enorme, con una radicalidad en la entrega y en el entusiasmo que movía a la gente. Por lo tanto, es un modelo, no solo de sacerdotes, sino de cristiano en general, y su doctrina sigue  plenamente vigente.

Usted propone una renovación pastoral que implique la creación de nuevas estructuras parroquiales. Para ese plan de futuro se está desarrollando un itinerario de formación ha ofrecido, ¿cómo es este proceso?  

Hemos realizado una encuesta durante el pasado año y previsto varios encuentros sacerdotales para hacer un plan de futuro. Hemos tratado ya el tema de la dimensión humana e intelectual del sacerdote y ya tenemos algunas propuestas para mejorar la vida del sacerdote en ese sentido humano e intelectual. Pero tenemos todavía pendiente de abordar el tema de la espiritualidad, que será en el mes de junio, 18 de junio, en el que participa don José Villaplana, el obispo emérito de Huelva.

Una renovación pastoral encuadra esos dos elementos que ya he dicho, renovación espiritual, renovación de la vida humana e intelectual. En concreto, desde el punto de vista pastoral, voy a abordar una  animación del estilo con acentos propios. Una pastoral misionera,  de primer anuncio y de acompañamiento,  una pastoral que enfoque la vida social y cultural de la gente, es decir, que este muy próxima a los problemas de la gente para dar solución desde la doctrina social de la iglesia, una pastoral más sinodal: ese es el estilo.

Pero luego también vamos a abordar la renovación de estructuras, centrándonos sobre todo en las parroquias que son la célula principal de acción pastoral. Gracias a Dios en nuestra Diócesis,  al ser parroquias grandes, tienen todavía  muchas posibilidades pastorales. Pero ahí hay que poner también algunos acentos  de esa renovación de estilo aplicado propiamente a las parroquias. Y sobre todo, como mayor novedad,  planteo la posibilidad de iniciar algunas unidades pastorales, conjuntos de parroquias que quieren formar una comunidad y que quieren compartir  agentes pastorales,  compartir proyectos pastorales, lo cual quiere decir que los sacerdotes  van a trabajar más en equipo, más en sinodalidad y van a incorporar a equipos de trabajo también más laicos y religiosos, sin dejar de ser párrocos de las parroquias que se les asignen. Este cambio de estructura supone que van a colaborar con esos sacerdotes que forman parte de la unidad pastoral en sectores concretos. Por ejemplo, uno puede ser el encargado de jóvenes de toda la unidad pastoral, no solo de su parroquia, siempre con el acuerdo de los demás. De tal modo que procuramos de esta manera dar un ejemplo también de trabajo en equipo, de trabajo sinodal, pero también de economizar energías, porque hay muchos sacerdotes que se encuentran  sobrecargados de trabajo y esto podría aliviar un poco ese trabajo, aparte de ser, como digo,  modelo  de comunión y de trabajo sinodal. Creo en ella y espero que pueda ser convincente y que comencemos ya. Espero que comencemos con algún lugar que pueda servir también de referencia y de ánimo para otros,  porque desde la práctica vamos aprendiendo. Esta no es una realidad cerrada, sino que vamos aprendiendo de lo que vamos haciendo. Merece la pena  proponer e iniciar.

La entrada Gratitud y sorpresa de un año como obispo apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Cáritas Diocesana presenta su campaña de Caridad 2026

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Cáritas Diocesana presenta su campaña de Caridad 2026

El lema de este año: “Elige amar. Elige comunidad” es una invitación a construir una sociedad más humana, fraterna y cercana

Cáritas Diocesana de Córdoba ha presentado su Campaña de Caridad 2026 bajo el lema “Elige amar. Elige comunidad”, una invitación a construir una sociedad más humana, fraterna y cercana frente a la indiferencia y el individualismo, y que un año más coincide con el domingo de Pentecostés.

La campaña busca sensibilizar sobre la importancia del encuentro, el cuidado mutuo y la dignidad de todas las personas, especialmente de aquellas que están pasando una situación de vulnerabilidad, poniendo en el centro la fuerza transformadora de la comunidad. A través de esta iniciativa, Cáritas Diocesana anima a toda la ciudadanía, parroquias, voluntariado, jóvenes y familias a implicarse activamente en la construcción de una sociedad más justa, solidaria y fraterna.

“Elige amar. Elige comunidad” quiere recordar que pequeños gestos cotidianos pueden transformar vidas y generar esperanza en quienes más lo necesitan. Desde la acogida, la escucha y el acompañamiento, Cáritas Diocesana de Córdoba continúa trabajando cada día junto a las personas más vulnerables.

Con motivo de la celebración del Corpus Christi, la campaña contará con diferentes actos abiertos a toda la sociedad cordobesa y de forma especial a la comunidad cristiana y a la gran familia de Cáritas. El miércoles, 3 de junio, a las 20:00 horas, tendrá lugar una Vigilia de Oración en la Capilla del Seminario Mayor; el jueves, 4 de junio, a las 8:45 horas, será la Eucaristía de envío de los voluntarios para la Cuestación en la parroquia de San Nicolás, para posteriormente salir a la calle con nuestras huchas en la tradicional cuestación del jueves de Corpus; por la tarde, a las 18:30h será la Eucaristía en la Santa Iglesia Catedral con motivo de la Solemnidad del Corpus Christi y, posteriormente, la procesión de Jesús Sacramentado en la Custodia de Arfe por las calles de la ciudad, que este año ha pasado del domingo al jueves por la visita del Papa León XIV a España coincidiendo con la festividad de Cáritas. Tal y como dice el lema de su visita “Alzad la mirada” desde Cáritas Diocesana se ha animado a los cordobeses a “alzad la mirada para darnos cuenta de que no caminamos solos, que nos necesitamos como comunidad, y que no podemos aislarnos, y que la estancia en España del Santo Padre, coincidiendo con la Festividad del Corpus, nos sirva para poner en valor la acción social de Cáritas Diocesana en la comunidad cristiana y nos anime a colaborar en las colectas diocesanas del fin de semana”.

Además, durante esa semana, la entidad caritativa y social de la Iglesia en Córdoba dará a conocer los principales datos de su Memoria 2025, reflejo del impacto social y humano de la labor realizada gracias al apoyo de voluntarios, socios, donantes y colaboradores.

Frente al descarte, Cáritas Diocesana de Córdoba propone dignidad. Frente a la soledad, comunidad y frente a la dictadura de la indiferencia, el amor comprometido. “Elige amar. Elige comunidad.”

Desde la entidad caritativa y social de la Iglesia ya se han abierto los diferentes canales para realizar donativos de esta campaña del Corpus 2026: Bizum: 33581, Nº Cuenta: ES67 2095 4408 5091 5651 3781 y a través de la web: caritascordoba.es/donación.

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