
La parroquia de San Isidro Labrador, en el barrio de Regiones de la capital almeriense, acogió el pasado sábado 23 de mayo la Vigilia Diocesana de Pentecostés, una celebración que reunió a numerosos fieles, movimientos y realidades eclesiales de toda la diócesis en una noche marcada por la oración, la fraternidad y la acción del Espíritu Santo.
La celebración estuvo presidida por nuestro obispo D. Antonio Gómez Cantero, junto al vicario general, Ignacio López Román, y el párroco Óscar Trujillo. La iglesia presentó un gran ambiente de participación, en una vigilia que puso de manifiesto la comunión y la sinodalidad de la Iglesia diocesana.
Durante la celebración participaron distintos coros, entre ellos el del Camino Neocatecumenal y el coro de la propia parroquia de San Isidro. Uno de los momentos más significativos tuvo lugar durante el ofertorio, cuando se presentaron siete grandes velas representando los dones del Espíritu Santo junto al pan y el vino. También se proclamó de forma cantada el salmo y se realizó la tradicional secuencia de invocación al Espíritu Santo.
Al finalizar la Eucaristía se ofrecieron dos testimonios de fe y conversión que emocionaron a los asistentes. Un miembro del Camino Neocatecumenal compartió cómo Dios transformó su vida a través de la experiencia familiar y comunitaria, mientras que una joven vinculada a Acción Católica relató su proceso de regreso a la fe tras un tiempo alejada de la Iglesia.
La jornada concluyó con un ágape fraterno en el que muchos participantes destacaron el ambiente de cercanía, unidad y alegría vivido durante toda la noche. Una vigilia que volvió a mostrar el rostro vivo y esperanzador de la Iglesia de Almería, reunida para pedir juntos una nueva efusión del Espíritu Santo sobre toda la diócesis.

