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Vigilia de oración por las personas migrantes

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Vigilia de oración por las personas migrantes

El 27 de septiembre se celebra la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado bajo el lema «Incluso uno solo de estos pequeños». Con este motivo, la Delegación de Migraciones convoca a la Vigilia de Oración que tendrá lugar el jueves 24 de septiembre, a las 20.40 horas, en la parroquia de El Salvador.

El próximo 27 de septiembre la Iglesia celebra una nueva edición de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, una cita que, desde hace más de un siglo, invita a toda la comunidad cristiana a mirar con atención y compromiso la realidad de las personas migrantes. Para esta 112ª jornada, el papa León XIV ha elegido el lema “Incluso uno solo de estos pequeños”, inspirado en las palabras de Jesús en el Evangelio de Mateo: “El que recibe a uno de estos pequeños en mi nombre, me recibe a mí mismo” (Mt 18,5).

Con este lema, el Papa dirige la mirada de la Iglesia hacia uno de los rostros más vulnerables de la movilidad humana: los niños, niñas y adolescentes migrantes quienes, en muchas ocasiones, se ven obligados a abandonar su hogar por la pobreza, la violencia, los conflictos o la falta de oportunidades, afrontando situaciones de especial riesgo y desprotección.

Con motivo de esta jornada, la Delegación de Migraciones convoca a la Vigilia de Oración que tendrá lugar el jueves 24 de septiembre, a las 20.40 horas, en la parroquia de El Salvador (en la barriada malagueña de Las Pirámides).

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Jueves, 10 de septiembre de 2026

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Dossier de prensa diario elaborado por la Delegación diocesana de Medios de Comunicación Social de la diócesis de Córdoba.

20260910 Dossier de prensa

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LA DIFÍCIL TAREA DE MIRAR AL OTRO, por Jesús Martín Gómez

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LA DIFÍCIL TAREA DE MIRAR AL OTRO, por Jesús Martín Gómez

Una de las imágenes que nos ha dejado el verano ha sido la crisis migratoria en Ceuta. Escuchar los medios de comunicación, las opiniones de la gente o las intervenciones de los políticos, con frecuencia nos provoca un cierto caos mental.

Ante estas situaciones que suelen usarse para polarizar me cuesta, supongo que no soy el único, tener una opinión propia. Cada político, cada medio, cada vecino hace hincapié en una posición concreta y aborda desde su perspectiva, no exenta de ideología, lo que está viviendo.

Quizá el primer problema es que hemos aprendido a hablar generalizando, hablamos de personas como si fueran conceptos. Inmigrantes, menores, españoles, policías, vecinos, legales o ilegales. Pero estas etiquetas nos sitúan en una posición de comodidad porque nos permiten dejar de mirar a los ojos.

El Estado tiene derecho a proteger sus fronteras. La ciudad tiene derecho a exigir los recursos que necesita para atender lo que sucede en ella. Nuestra sociedad necesita con urgencia una política migratoria ordenada. Pero ninguno de estos principios puede estar por encima del bien personal de los implicados.

La fraternidad cristiana nos ayuda a no convertir al otro en un enemigo. El evangelio nos pide que, incluso en las situaciones difíciles, cuando hay que decidir, cuando discrepamos o sentimos miedo, no olvidemos que el otro es un ser humano.

Las posiciones políticas, con frecuencia generalizan, deshumanizan y convierten a las personas en objetos. El criterio de la fraternidad nos ayuda a poder hablar del inmigrante, del policía, del sanitario o del menor indefenso sin olvidar que todos poseen una dignidad y que, aunque necesitamos fronteras, lo que no necesitamos son enemigos.

Jesús Martín Gómez

Párroco de Vera

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Reapertura de la Catedral, para las visitas turísticas

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Reapertura de la Catedral, para las visitas turísticas

A partir del 11 de septiembre.

Tras la reapertura parcial el pasado domingo, para las Eucaristías dominicales, la S.A.I Catedral de Granada continúa abriendo espacios tras el cierre el pasado mes de agosto a causa de los terremotos.

El Cabildo catedralicio ha comunicado la reapertura el viernes 11 de septiembre en su horario habitual para las visitas turísticas, incluida la exposición “Kerygma. El arte de evangelizar”, que se ofrece en el templo con motivo del I centenario de la Real Federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de Granada. Podrá visitarse la Exposición, salvo la Sala VIII, “Altar itinerante”, hasta nuevo aviso.

El horario de visitas turísticas es de lunes a sábado de 10 a 18:15 horas y los domingos de 15 a 18:15 horas. Para las visitas a la exposición “Kerygma”, se mantienen las distintas opciones, que pueden consultarse EN ESTE ENLACE. https://archidiocesisgranada.es/noticias/horarios-y-tarifas-para-visitar-la-exposicion-kerygma-en-la-catedral/

A las visitas culturales se suma también otras actividades extralitúrgicas, como el concierto organizado por la Catedral y el Centro Cultural del Arzobispado, en colaboración con el ayuntamiento de Granada, que tendrá lugar el sábado día 12. El concierto es gratuito, forma parte del Ciclo “Armonías del viento” con ocasión de la restauración del Órgano de la Epístola de la Catedral de Granada y estará a cargo de Pablo Márquez, organista titular de la S.I Catedral de Valencia. Tendrá lugar a las 20 horas y hay aforo limitado.  

SANTA MISA DIARIA, EN EL SAGRARIO
En lo referente a las celebraciones litúrgicas, la Eucaristía diaria de 9 horas continuará celebrándose en la iglesia parroquial del Sagrario Catedral durante este mes de septiembre, donde se encuentra la Sagrada Imagen de la Patrona de Granada y la Archidiócesis, Nuestra Señora de las Angustias, para los cultos en su honor.

Se mantiene, por otra parte, la Eucaristía dominical en la Catedral de 11 y 12:30 horas, ésta última presidida por nuestro arzobispo D. José María. También se celebrará en el templo catedralicio la Eucaristía el lunes día 14 del Voto de la ciudad al Santísimo Cristo de San Agustín, a las 19 horas, y posterior procesión de rogativas; y el martes día 15, a las 12 horas, la Santa Misa ante la Patrona, previa a la tradicional Ofrenda Floral en la fachada catedralicia.

El Cabildo agradece la comprensión de los visitantes y fieles por el cierre temporal del templo durante este tiempo a causa de los terremotos.

catedral-de-granada

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El Círculo del Silencio fijó su mirada en los hermanos de Ceuta

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El Círculo del Silencio fijó su mirada en los hermanos de Ceuta

El Círculo del Silencio celebrado el 9 de septiembre en la Plaza de la Constitución, tuvo un especial recuerdo para la situación que se sigue viviendo en Ceuta.

El Círculo del Silencio fijó su mirada en los hermanos de Ceuta
Círculo del Silencio
E. LLAMAS

La Delegación de Migraciones retomó esta cita mensual tras el descanso del mes de agosto “que ha sido un mes en el que, lamentablemente, hemos asistido a un acontecimiento trágico: la crisis humanitaria en Ceuta que todavía seguimos sufriendo”, explicaba la delegada de Migraciones, Pilar Gallardo, en el programa el Espejo de COPE Málaga. Es por ello que, en este Círculo “vamos a enviar, de corazón, nuestro mensaje de solidaridad, de apoyo y de oración a todo el pueblo de Ceuta, sus vecinos, sus instituciones, a toda la comunidad, que siempre ha sido un verdadero ejemplo de convivencia, de diversidad y de respeto. Y ahí la Iglesia está respondiendo con la acogida y el respeto”, añadía.

La delegada también recordó en el programa que el próximo 27 de septiembre se celebra la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado y “el papa León nos recuerda en su mensaje que tenemos que prestar atención muy muy especial a los menores: Incluso uno solo de estos pequeños es el lema porque, en cada ser humano hay una dignidad infinita y no podemos caer en la trampa de la polarización que pone a unos en contra de otros. Eso es contrario al Evangelio. Por todo ello, desde la Delegación de Migraciones invitamos a salir a la plaza y expresarnos con respeto, con humildad, con empatía, porque hacen falta voces serenas que llamen a la unidad y al bien común y que pongan siempre a las personas en el centro, a todas las personas.  Que nuestra presencia silenciosa sea un clamor de esperanza y de fraternidad”.

Durante el Círculo del miércoles 9 de septiembre, la delegada de Migraciones, Pilar Gallardo, compartió el testimonio del P. Sante: 

Antes de tomar el barco para Ceuta me puse en la mochila, este metro, esta unidad de medida, como para facilitarme la lectura de una realidad tan compleja, como la que se está viviendo estos días en la ciudad. 

Todos nos ofrecen su lectura de la realidad a veces desde una perspectiva política o partidaria, a veces simplemente como fenómeno de la sociedad y no faltan los que ven también en la desgracia una oportunidad de ganancia egoísta. 

Llegando a la ciudad se nota un mayor movimiento de policía y militares por las calles y a lo largo de las playas grupos de jóvenes que caminan rápido y con aire de preocupación y miedo. 

En la puerta del Centro San Antonio ya estaba la fila de personas que esperaban ingresar para el servicio de duchas y una merienda. Este pequeño Centro gestionado por la Asociación Cardjin de la Pastoral Migratoria Diocesana, durante el curso normal del año acoge una docena de personas migrantes, normalmente personas particularmente desprotegidas y vulnerables. Actualmente se están albergando unas cincuenta personas y más de un centenar de personas pasan cada día para el servicio de duchas y merienda. 

Ingresando en el patio del Centro ya cambia el aire: la gente se saluda y un grupo numeroso se mueve en las diferentes actividades de servicio. La mayoría son personas con cara joven, tanto los huéspedes, como los voluntarios. Lo que maravilla es la serenidad y la colaboración. La limpieza, la comida, la organización de los turnos de ducha, las clases de español, la recepción en la puerta de ingreso, el servicio de enfermería ….no se distingue ya quienes son los voluntarios de ASCS, los tres seminaristas Scalabrinianos,  el personal de la casa, las Hermanas de la Caridad, los huéspedes llegados en estos días de emergencia…..todos que aportan de lo que saben y pueden para el bien de todos. Aunque los medios hablen de la violencia de estos “nuevos llegados”, en el Centro no hubo episodio alguno. 

Los medios hacen ver la indignación y violencia del pueblo de Ceuta, pero no todos son así: en los barrios más pobres hay ejemplos de personas que ofrecen comida y acogen, especialmente a menores que andan solos por las calles. En otros barrios y también cerca del Centro San Antonio, otras personas se encargan de llamar la policía y denunciar la presencia de migrantes.  

Si es verdad la noticia de última hora de ayer, que unas personas (de Ceuta y llegadas de afuera para provocar tensión)  bloquearon el trasporte de la Cruz Roja que llevaba comida a las personas confinadas en la playa de Trampolín y quemaron las chabolas de fortuna que cobijaban a las personas migrantes, estamos imitando las “malas prácticas” y la barbarie de la Franja de Gaza.  

La Iglesia local, por medio de Cáritas, envía “alimentos y materiales” para ayudar el Centro San Antonio. Hemos optado no entrar en la discusión de las partes enfrentadas, justamente para no alimentar focos de tensión y división y, al momento de  aportar algo, pronunciar una palabra clara sobre el deber cristiano de la hospitalidad, conforma a las enseñanzas de la doctrina social de la Iglesia. 

De verdad que con nuestras opciones y nuestro actuar decidimos la credibilidad de la vida cristiana. No podemos confiar en quien dice apoyar la Iglesia y en la realidad actúa contra la Palabra del Evangelio. 

Que para nosotros también, la única unidad de medida sea el Evangelio, cueste lo que cueste y tengamos el coraje de ser coherentes en nuestro actuar. 

El testimonio de generosidad y colaboración de las personas que encontré en el Centro San Antonio de Ceuta, me renueva en la esperanza de que el Reino de Dios sigue construyéndose, sin hacer mucho ruido, con el aporte precioso de personas migrantes, de los pobres y sencillos.  

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San Pedro Claver, esclavo de los esclavos, patrón de Colombia

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San Pedro Claver, esclavo de los esclavos, patrón de Colombia

El 9 de septiembre celebramos a san Pedro Claver, copatrono de Colombia, país especialmente necesitado de oración tras el terremoto que el pasado 10 de agosto dejó cientos de muertos y varios miles de heridos.

San Pedro Claver, esclavo de los esclavos, patrón de Colombia
Detalle de la pintura para la capilla de Nuestra Señora de Belén en el Belen Jesuit Preparatory School en Miami obra del pintor malagueño Raúl Berzosa

Pedro nació en Verdú (Lérida) en 1580 y entró en la Compañía de Jesús a los 22 años. Enviado a las misiones, arribó al puerto de Cartagena de Indias siendo testigo de las condiciones infrahumanas en las que miles de personas eran recibidas para su explotación como esclavos en el nuevo mundo. Allí recibiría la ordenación y allí dedicaría la mayor parte de su vida a ser “esclavo de los esclavos”. Cada vez que llegaba un barco negrero, acudía a prestar los primeros auxilios a quienes sobrevivían a tan penosa travesía. San Juan Pablo II afirmó que «en un ambiente duro y difícil, en el que el derecho del ser humano era violado sin escrúpulos, san Pedro Claver gritó valientemente a los dominadores que aquellos seres oprimidos eran iguales a ellos en su dignidad, en su alma y en su vocación trascendente».

Para ayudar a los afectados por el terremoto de Colombia, Cáritas ha enviado una primer ayuda de 100.000 euros y, desde Cáritas Málaga, nos invitan a contribuir con su campaña de emergencia: Concepto “Colombia”, IBAN ES33 2103 0146 94 0030016666.

ORACIÓN

San Pedro Claver, santo devoto de inmensa generosidad, 

te hiciste ciudadano del mundo para servir a los pobres, los enfermos y los olvidados. 

Te entregaste, con amor y respeto, con sencillez, humildad, paciencia y dedicación, 

al servicio de los que habían sido sometidos a la esclavitud. 

Te hiciste “esclavo de los esclavos para siempre” 

y derribaste todos los prejuicios raciales, religiosos, sociales y culturales. 

Haz que nosotros también amemos a nuestros hermanos y hermanas 

con obras y hechos, evitando toda discriminación.

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San Pedro Claver, esclavo de los esclavos, patrón de Colombia

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San Pedro Claver, esclavo de los esclavos, patrón de Colombia

El 9 de septiembre celebramos a san Pedro Claver, copatrono de Colombia, país especialmente necesitado de oración tras el terremoto que el pasado 10 de agosto dejó cientos de muertos y varios miles de heridos.

San Pedro Claver, esclavo de los esclavos, patrón de Colombia
Detalle de la pintura para la capilla de Nuestra Señora de Belén en el Belen Jesuit Preparatory School en Miami obra del pintor malagueño Raúl Berzosa

Pedro nació en Verdú (Lérida) en 1580 y entró en la Compañía de Jesús a los 22 años. Enviado a las misiones, arribó al puerto de Cartagena de Indias siendo testigo de las condiciones infrahumanas en las que miles de personas eran recibidas para su explotación como esclavos en el nuevo mundo. Allí recibiría la ordenación y allí dedicaría la mayor parte de su vida a ser “esclavo de los esclavos”. Cada vez que llegaba un barco negrero, acudía a prestar los primeros auxilios a quienes sobrevivían a tan penosa travesía. San Juan Pablo II afirmó que «en un ambiente duro y difícil, en el que el derecho del ser humano era violado sin escrúpulos, san Pedro Claver gritó valientemente a los dominadores que aquellos seres oprimidos eran iguales a ellos en su dignidad, en su alma y en su vocación trascendente».

Para ayudar a los afectados por el terremoto de Colombia, Cáritas ha enviado una primer ayuda de 100.000 euros y, desde Cáritas Málaga, nos invitan a contribuir con su campaña de emergencia: Concepto “Colombia”, IBAN ES33 2103 0146 94 0030016666.

ORACIÓN

San Pedro Claver, santo devoto de inmensa generosidad, 

te hiciste ciudadano del mundo para servir a los pobres, los enfermos y los olvidados. 

Te entregaste, con amor y respeto, con sencillez, humildad, paciencia y dedicación, 

al servicio de los que habían sido sometidos a la esclavitud. 

Te hiciste “esclavo de los esclavos para siempre” 

y derribaste todos los prejuicios raciales, religiosos, sociales y culturales. 

Haz que nosotros también amemos a nuestros hermanos y hermanas 

con obras y hechos, evitando toda discriminación.

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Sembrando Semillas, el grupo de fe para jóvenes con discapacidad intelectual en la Parroquia de los Sagrados Corazones

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Sembrando Semillas, el grupo de fe para jóvenes con discapacidad intelectual en la Parroquia de los Sagrados Corazones

Sembrando Semillas, el grupo de fe para jóvenes con discapacidad intelectual en la Parroquia de los Sagrados Corazones

La Parroquia de los Sagrados Corazones de Jesús y María de Sevilla, en Los Remedios, puso en marcha el curso pasado una experiencia pionera en nuestra diócesis. Se trata de ‘Sembrado Semillas’, una comunidad dirigida a jóvenes con discapacidad intelectual que se reúnen semanalmente en la parroquia, antes de la Eucaristía dominical, para compartir su fe, formarse y profundizar en su relación con Dios. “Está siendo una experiencia pastoral muy buena para ellos y para la parroquia”, explica Francisco Piñero, SSCC, el párroco.

La iniciativa surgió como petición de una madre que lamentaba que sus hijos con discapacidad no tuvieran un lugar en la Iglesia o que no encajaban en ningún grupo de la comunidad parroquial. El párroco tomó nota y se puso en marcha.

Así, con la ayuda de una maestra de pedagogía terapéutica y orientadora, crearon este grupo que ya acoge a más de una decena de jóvenes y que propone actividades pastorales adaptadas a sus necesidades.

“Un aspecto especialmente importante -destaca el párroco- es que la iniciativa no pretende únicamente transmitir la fe. Algunos de los jóvenes habían tenido experiencias negativas o de exclusión en la Iglesia o en los colegios, por lo que ‘Sembrando Semillas’ pretende también ayudarles a curar esas heridas y recuperar su confianza”.

En esta línea, el grupo busca también caminar en una Iglesia inclusiva, donde las personas con discapacidad no son simplemente destinatarias de la pastoral, sino miembros de pleno derecho de la comunidad parroquial que también enriquecen y transforman la fe de los demás.

En cuanto a los participantes, Francisco Piñero, SSCC, apunta que son jóvenes que viven y expresan su fe “con gran sencillez y autenticidad” y alaba su manera “directa” de relacionarse con Dios. Esto “puede ser una enseñanza para toda la comunidad cristiana: ellos rezan y expresan lo que sienten sin las complicaciones o barreras que muchas veces ponemos los adultos”, asegura.

Más información a través del correo fernandobueno@sscc.es.

Fotografía de VIDA NUEVA

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Homilía de Mons. Satué en la solemnidad de Santa María de la Victoria

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Homilía de Mons. Satué en la solemnidad de Santa María de la Victoria

Queridos sacerdotes y diáconos, autoridades, hermandad de nuestra Patrona, hermanas y hermanos en el Señor:

Hoy celebramos una fiesta entrañable. Muchos de nuestros pueblos detienen sus afanes de cada día, sus trabajos y preocupaciones, para congregarse en torno a la Virgen, con esa multitud de nombres que la piedad popular ha dado a la Madre del Señor y Madre nuestra. Los malagueños invocamos a María con el título de Santa María de la Victoria: es la Patrona de nuestra Diócesis, de nuestra ciudad y de Melilla.

La fiesta de hoy conmemora el nacimiento de María, una mujer destinada desde siempre a concebir y dar a luz al Hijo de Dios. El nacimiento de María recibe su grandeza del Hijo de sus entrañas. La natividad de María alza nuestra mirada hasta el Nacimiento del Hijo de Dios.

En esta solemnidad, las lecturas que hemos proclamado nos regalan mensajes muy sugerentes.

En la primera, hemos escuchado un oráculo del profeta Miqueas. Miqueas nació en el Reino del Sur en el siglo VIII a.C. Le tocó vivir la dolorosa caída de Samaria, capital del Reino del Norte, en poder asirio y la terrible deportación de sus habitantes en masa.

¿Por qué aquella nación cayó en desgracia? Los profetas no entran a explicar lo sucedido recurriendo a análisis socio-políticos del momento, que seguramente les ofrecerían datos relevantes. Los profetas buscan, más bien, el origen de los males que afligen a los pueblos en el comportamiento de sus habitantes. De hecho, el profeta denuncia al pueblo, porque va tras los ídolos, y a los poderosos de la sociedad, porque no piensan más que en su propia ganancia, provocando desigualdades sociales abismales.

A pesar de la distancia cultural y temporal que nos separa de aquella sociedad, ¿no os parece que algunos de los males que actualmente padecemos como sociedad tienen su origen en el culto a nuevos ídolos, que debilita la vivencia de los verdaderos valores espirituales y morales, y también en la voracidad de unos pocos que resquebraja la fraternidad humana? Sin caer en un profetismo de calamidades, el mensaje profético nos hace caer en la cuenta de la necesidad de armarnos espiritual y moralmente, para que la bondad natural que Dios ha sembrado en el corazón de las personas –de todas las personas– produzca buenos frutos y abra caminos de esperanza al futuro. Este rearme del corazón me parece prioritario.

Amparándome en las lecturas que hemos proclamado y en la devoción de nuestro pueblo a la Virgen de la Victoria quisiera subrayar –volver a subrayar en algunos casos– tres valores tan archiconocidos como arrinconados en la práctica. Son valores profundamente humanos y, a la vez, de hondas raíces cristianas.

Primer valor: la humildad.

Las lecturas proclamadas subrayan con fuerza esta virtud. El profeta Miqueas anuncia que Dios se ha fijado en Belén de Efratá; no en la ciudad más grande del reino, sino en una pequeña y humilde aldea de Judá, profetizando que de ella saldrá el Mesías esperado por Israel. Asimismo, el pasaje evangélico nos muestra cómo Dios elige a una mujer sencilla, desconocida, sin fama ni poder alguno, para ser la Madre del Hijo de Dios, el «Dios-con-nosotros».

Dios no solo elige a los sencillos, como María, sino que Él mismo recorre el camino del abajamiento, desde el pesebre de Belén hasta la cruz del Calvario. Por eso, el Papa León, comentando la constitución Gaudium et spes, ha afirmado: «en la Iglesia, en todos los niveles y en todas las épocas, debe realizarse la kenosis misericordiosa [el abajamiento] de Cristo, que no consideró un privilegio ser como Dios, sino que se despojó de sí mismo asumiendo la condición de siervo».

La humildad no es una virtud exclusivamente religiosa; es un valor profundamente humano. Leyendo a María Zambrano encontré una cita que ilumina su importancia, incluso en el ámbito intelectual: «Nunca creí en la razón como poder, sino como claridad que se alcanza con humildad. Y esa humildad no era sumisión, sino respeto profundo por lo real, por lo que no se deja poseer».

Siento la necesidad de insistir en esta virtud —de la que suelo hablar con frecuencia— porque estoy convencido de que la soberbia está en la raíz de nuestros enfrentamientos y de la idolatría. Nos lleva a creer que siempre tenemos la razón absoluta y, por tanto, a juzgar y condenar a quien no se alinea con nosotros, viviendo como si no necesitáramos de nadie, ni siquiera de Dios. La soberbia rompe los dos lazos que nos sostienen y nos dan vida: la filiación con Dios y la fraternidad con las personas. Además, la falta de humildad en los creyentes es, a mi modo de ver, una de las razones de peso que explican ciertos fracasos en la transmisión del Evangelio.

Insisto, en definitiva, en la urgencia de cultivar la humildad, porque, si la hiciéramos vida, mejorarían notablemente tanto nuestra convivencia social como nuestra propia experiencia de fe.

Segundo valor: la gratitud.

El Salmo responsorial nos invita a vivir la gratitud. Se introduce con un versículo de Isaías (61,10): Desbordo de gozo con el Señor… Y continúa con el salmo 13: Cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.

Podemos imaginar a María, como judía piadosa, recitando este salmo con frecuencia. La meditación constante de la Palabra en su corazón la llevó a regalarnos su propia alabanza en una de las páginas más hermosas del Evangelio, el Magnificat: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador…». La Virgen Santa, nuestra patrona, alabó a Dios porque el Poderoso hizo grandes maravillas en ella y en la historia, de generación en generación. Sin embargo, su canto está impregnado de esa elegante humildad que siempre reviste su rostro: María hace derivar toda su grandeza de la generosidad del Padre, que la eligió y la colmó de dones, brotando de ella una honda gratitud.

También nosotros estamos invitados a prolongar la alabanza de María y a recitar con ella el Magnificat, componiendo nuestro propio canto de agradecimiento. La fiesta que hoy celebramos nos convoca a «alzar la mirada» hacia Dios para darle gracias por el don de la vida y por todo el bien que nos concede; pero también a extender esa gratitud hacia nuestros hermanos, de quienes siempre recibimos más bienes que males.

La gratitud es el mejor antídoto contra la negrura de la negatividad, tan extendida hoy en nuestro mundo, incluso entre los niños y los jóvenes. Ser agradecidos nos permite sentirnos afortunados a pesar de las dificultades, afianzándonos en la esperanza y en la alegría de vivir.

El verdadero creyente es constitutivamente agradecido, pues el don de la fe reclama una gozosa gratitud. No en vano nuestra celebración más sublime es la Eucaristía y, como bien sabéis, la palabra Eucaristía significa precisamente Acción de Gracias.

Así lo proclamó María, Madre de los creyentes, y así lo vivieron todos los testigos de la fe a lo largo de la historia. La beata antequerana Madre Carmen del Niño Jesús solía repetir a menudo: «¡Bendito sea Dios que tanto nos quiere!». Y la beata Madre Petra de San José, de Valle de Abdalajís, rezaba agradecida: «Dios mío, bastante me contento con lo que me dais».

Siguiendo estos ejemplos, me permito sugerir que incorporemos, en nuestras rutinas saludables, la costumbre de acabar cada jornada con una oración sentida de acción de gracias, reconociendo los dones recibidos de Dios o el bien que, gracias a Él, nosotros hemos hecho a otras personas.

Tercer valor: la fidelidad.

«Dios es fiel». La Historia de nuestra salvación esta hilvanada con el hilo de la fidelidad de Dios, a pesar de los desaires del pueblo. San Pablo escribe a su discípulo Timoteo: «Si fuéramos infieles, él permanece fiel: Él no puede negarse a sí mismo» (2Tim 2,13). Miqueas testimonió la fidelidad de Dios, anunciando la salvación que Él está preparando para su pueblo, a pesar de su infidelidad. Así, lo canta también el Salmo, reafirmando la fidelidad de Dios a su misericordia. Y el Evangelio nos recuerda que la fidelidad amorosa de Dios con la humanidad ha llegado a su culmen al hacerse humano en el seno de una mujer: María de Nazaret, para compartir nuestra historia y darnos la salvación.

Vivimos tiempos de compromisos líquidos, contrapunto quizá de aquellos otros en los que había que mantener la fidelidad aunque se quebraran las personas. Hoy se pretende reducir todo a contratos temporales que pueden romperse a voluntad; se disuelven los vínculos con cierta frivolidad, dejando a la intemperie heridas dolorosas. La fidelidad de Dios es un reclamo para cultivar nuestra fidelidad en todos los compromisos serios de la vida, más allá de la moda de lo efímero. Una sociedad que no cultiva sus vínculos, una persona que no cuida su fidelidad, se hace vulnerable.

Nuestros mayores nos han dado ejemplo de fidelidad, cultivando este valor en el ámbito familiar, y en el entorno social, cuando los contratos se sellaban con un apretón de manos.

Hoy es necesario exaltar el valor de la fidelidad, una virtud con la que Dios ha querido definirse ante nosotros. Y resaltar los hermosos ejemplos de fidelidad que nos rodean: matrimonios que cumplen bodas de plata y oro; madres y padres delicadamente fieles en el cuidado de hijos especialmente débiles; fidelidad al Evangelio de tantas instituciones y personas dedicadas a la atención y promoción de los más pobres; fidelidad a su carisma de tantos sacerdotes, religiosos, misioneros y laicos, mujeres y hombres dedicados al servicio del Evangelio en las situaciones y realidades más diversas.

Permitidme que señale el ejemplo de un sacerdote humilde y agradecido, que se entregó con fidelidad a su misión, evangelizando muchos de nuestros pueblos: el P. Tiburcio Arnaiz, del que celebramos un Año Jubilar, que se clausurará en octubre.

Concluyo ya, queridos hermanos y hermanas. Seamos humildes, agradecidos y fieles. A pesar de las dificultades de hoy, la fe nos afianza en la esperanza y hace expandir el amor. Porque, como dice el apóstol: Sabemos que «a los que aman a Dios todo les sirve para el bien» (Rom 8,28).

Invocamos a Santa María de la Victoria y ponemos bajo su protección a nuestra diócesis, a nuestra ciudad, a la ciudad hermana de Melilla y a la de Ceuta, que está pasando momentos complicados. Que su manto protector cubra a toda la humanidad:

«Oh Virgen de la Victoria,
 Madre y Abogada nuestra, rogad por nos, rogad por nos, rogad por nos».

+ José Antonio Satué
Obispo de Málaga

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