
Hoy es Jueves Santo, el primero de los días grandes de la Semana Santa, del Triduo Pascual, que culminará el Domingo de Resurrección. Es un Jueves Santo atípico, extraño, diferente, por causa del estado de alarma, que impide las celebraciones con fieles para combatir el coronavirus. Y así lo estamos viviendo los cristianos, confinados en casa, sin poder salir ni a la Iglesia para celebrar la Cena del Señor, ni a las procesiones de nuestra hermandad o de nuestra parroquia.






