
Gritos de confianza se oyen en la primera lectura, son las aclamaciones de la experiencia religiosa de un pueblo, que sabe que, a pesar de las fechorías que ha cometido, el Señor siempre está cercano, perdona y da nuevas oportunidades. Este pueblo se reconoce pecador, tiene experiencia de todas las veces que se ha visto aplastado por sus propias miserias y pecados, pero busca el camino que le llevará al perdón, el camino que le llevará al Padre: «Tú, Señor, eres nuestro Padre», por eso lo invoca otra vez más y vuelve a pedirle a gritos que tenga misericordia.



















