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Una película con una sonrisa y, tal vez, una lágrima

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Con esta frase se inicia, a través de un texto escrito, la película muda El Chico, The Kid, escrita, producida, y dirigida, en 1921 por Charles Chaplin, Charlot, quien también compuso su música. Se cumplen 100 años de su estreno y ha recibido un merecido recuerdo. Una película con una duración de algo más de 50 minutos llena de secuencias memorables. Las interpretaciones de Charles Chaplin, Jackie Coogan, interpretando El Chico, y Edna Purviance, la mujer, son de una gran fuerza expresiva, con abundancia de primeros planos memorables. Alguien dijo que si quieres entender la obra de cualquiera estudia su biografía. Antes de ser famoso y rico, Charles Chaplin tuvo una dura vida, que nunca olvidó y actuó en consecuencia por los desfavorecidos, cuando la vida le dio el reconocimiento y la fortuna que alcanzó. Charlot, como lo conocemos, rememora su propiay  triste infancia en la película El Chico. Charles Chaplin fue arrebatado de su madre a los siete años y enviado a un lugar para niños pobres. La grandeza de la película es que tiene un tinte autobiográfico sin que el espectador lo sepa, ya que los dos personajes centrales, el ciudadano pobre que interpreta el propio Chaplin y el niño, El Chico, son, en realidad, la imagen de adulto y niño de la vida de Charlot. Este hecho ha sido reconocido por los estudiosos de la película, como Silvia Rusiñol.

No podemos ver y comprender la película sin conocer la vida de Charlot y el momento social que refleja la misma. No es objeto ni intención de esta colaboración desvelar el contenido, y menos aún el final, de esta excelente película, pero si se debe hacer un esbozo para entender el contenido de estas líneas. La invitación a que todo el mundo la vea es muy clara. En esencia, una mujer de clase muy acomodada ha tenido un hijo siendo soltera, el padre no acepta el hecho, evidenciado por la quema de una foto, la madre, con gran dolor, decide abandonar al bebé, con la esperanza de que una familia rica lo recoja en adopción. Pero el pequeño terminará en manos de un ciudadano pobre que vive en un barrio descartado, una persona con valores llena de ternura. Hasta ahí desvelamos la trama; el contenido es muy profundo e invitamos a descubrirlo. Hay momentos de gran trascendencia, como la imagen de la mujer con el niño en brazos y la visión en paralelo de Jesús con la cruz a cuestas camino del calvario. Un rótulo en la película muda manifiesta “La mujer cuyo pecado era ser madre“, pone en evidencia la crítica social de Chaplin. La incomprensión de una sociedad falsa. En un barrio desfavorecido, se vive pobremente pero es posible la tranquilidad y la felicidad, y también la solidaridad desde el descarte social. Allí vive El Chico los primeros cinco años de su vida con la persona que lo acoge, un ciudadano descartado pero generoso y tierno. La visión de Jesús con la cruz a cuestas, en visión paralela con la madre y el niño en sus brazos, pasión y dolor, es oportuna y nos recuerda la esencia del Evangelio como camino, su enseñanza de acogida sin límites. La mujer sufre el calvario del abandono de su hijo, una terrible cruz a pesar de que alcanza el éxito profesional. Hay que ver la película en su contexto original, es decir, una sociedad que no admitía a una madre soltera, condenándola sin juicio. También la frialdad de la justicia, de las normas, puesta de manifiesto en la escena donde El Chico es arrancado de los brazos de su padre adoptivo, el ciudadano descartado en un barrio desfavorecido pero que le ha dado una vida feliz, y lanzado sin ningún afecto a la parte trasera de un coche de los servicios sociales.

La película utiliza todas las posibilidades expositivas para conducirnos al análisis del abandono, el sentido de la maternidad, el acogimiento, la educación, la caridad, la solidaridad, la ternura, la actitud de las instituciones, el dolor de una madre que abandona a su hijo por razones sociales, una sociedad hipócrita y el cariño de los padres adoptivos. La Ley de Protección de Menores contempla el acogimiento como una medida de apoyo y protección a la infancia, concretamente propone el acogimiento previo a la adopción como una medida anterior a la adopción, cuya finalidad principal es la adaptación a la vida en familia de los menores, bien para su reinserción en su familia de origen, bien como paso previo a la adopción. El artículo 173 del Código Civil establece que, “El acogimiento familiar produce la plena participación del menor en la vida de familia e impone a quien lo recibe las obligaciones de velar por él, tenerlo en su compañía, alimentarlo, educarlo y procurarle una formación integral en un entorno afectivo”. En el Decreto 282/2002, de 12 de noviembre, de Acogimiento Familiar y Adopción, la familia, base esencial de la sociedad, se configura como el instrumento social idóneo para la formación y el desarrollo personal del menor, en la medida en que no sólo es un medio de transmisión de valores y de pautas de conducta, sino que constituye el núcleo humano en el que el menor puede cubrir más ampliamente sus necesidades afectivas.

En la película aparecen varios rótulos explicativos de un intenso contenido, como aquel que dice: “La Caridad para unos una obligación para otros una alegría”. Hay mucha ternura y mensajes que llegan al corazón en esta película. Creo que hay mucho Evangelio en esta obra maestra de Charles Chaplin. Recientemente, la revista Alfa & Omega ha otorgado los XXVI Premios al mejor cine, que ha recaído sobre un conjunto de películas que exponene la importancia de los valores morales y éticos, y, por supuesto, los valores evangélicos a lo largo de la historia y también en el momento actual. Estos premios ponen de manifiesto el papel del cine en la transmisión de valores para una sociedad que los necesita.

Pensemos de nuevo en El Chico (The Kid), 100 años después, es una película muda y en blanco y negro que transmite luz y esperanza, de una gran profundidad humana, con valores trascendentes, recuerdo aquí de nuevo la imagen de Jesús con la cruz a cuestas en paralelo a la madre con el niño en los brazos absolutamente desvalida; una película llena de ternura y valores morales y éticos, donde se conjuga la sonrisa con la lágrima. Sirvan estas líneas de invitación a su visionado. Los que ya la vieron, que la vean otra vez y se conmuevan de nuevo con esta película, “una película con una sonrisa y, tal vez, una lágrima”. Quizás hoy con un mundo doliente, con niños abandonados y familias destrozadas, por la guerra, la pobreza o los desastres climáticos, ese recuerdo a la acogida necesaria, desde el amor, la comprensión y la ternura es imprescindible; también con madres que no saben qué hacer con sus hijos en una sociedad que no acoge fácilmente. Películas como esta nos lo recuerda.

Y, finalmente, una mención para los jóvenes, nuestra esperanza de futuro. Con seguridad muy pocos han visto El Chico, y también posiblemente nunca se han planteado verla, muda y en blanco y negro, con 100 años de antigüedad. Yo invito a la juventud que dé una oportunidad a esta película; que la vean y disfruten esta lección magistral de hacer Cine, con la mentalidad abierta y generosa de la juventud. Estoy seguro que se conmoverán con ella, apreciarán sus valores y percibirán que es “una película con una sonrisa y, tal vez, una lágrima”, que muestra los valores que necesitamos hoy. Una sonrisa y una lágrima, como dice el subtítulo que se presenta en la primera imagen de El Chico, The Kid.

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El Movimiento Cultural Cristiano ofrece hoy una videoconferencia sobre la familia, sus amenazas y desafíos

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El Movimiento Cultural Cristiano ofrece hoy una videoconferencia sobre la familia, sus amenazas y desafíos

El Movimiento Cultural Cristiano retoma hoy viernes, 12 de febrero, sus centros culturales que desde el inicio de la pandemia se ofrecen en formato online.

En esta ocasión, el ponente invitado será el sacerdote y doctor en Teología Moral, José Manuel M. Guisasola, que disertará sobre las amenazas y los desafíos a los que se enfrenta la familia del futuro.

La sesión comienza a las siete de la tarde y para recibir el enlace y las instrucciones de acceso es necesario enviar un correo electrónico a sevillasolidaridad.net@gmail.com o un mensaje al teléfono 630.227.557.

Curso ‘Promoción desde los últimos’

Por otro parte, el Movimiento Cultural Cristiano (MCC) ha organizado también un Curso-Homenaje a Guillermo Rovirosa y Julián Gómez del Castillo, militantes cristianos fundadores de este movimiento laical.

La cita –de acceso libre y gratuita- será los días 20 y 21 de febrero, y participarán el Arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, y el secretario general de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis Argüello.

A causa de la situación epidemiológica, la jornada tendrá un formato mixto, es decir, se retransmitirá online, a la vez que se organizan pequeños grupos de diálogo en distintas localidades sevillanas. Concretamente, en la capital, el encuentro tendrá lugar en la Facultad de Teología San Isidoro.

El curso, titulado ‘Promoción desde los últimos’, dará comienzo el sábado 20 de febrero a las diez de la mañana con una conferencia de monseñor Luis Argüello sobre ‘La promoción de los pobres en el centro de la Evangelización’.

A ésta le seguirá una ponencia a cargo del matrimonio militante formado por Miguel Ángel Ruiz y María del Mar Tallón, que reflexionarán acerca de la ‘Misión y la promoción desde los últimos’.

Por la tarde, tendrá lugar una mesa redonda que iniciará la educadora venezolana Inés Liconti, quien disertará sobre ‘El protagonismo de los pobres en el apostolado de Rovisora’. Por su parte, el sacerdote Joaquín Castellón, que acompaña a la comunidad china en la Archidiócesis hispalense, expondrá cómo es la evangelización “en una Iglesia pobre y perseguida”, y finalmente la abogada Mª Ángeles Jiménez concluirá la jornada con una charla en torno a ‘La vida asociada como vocación a la justicia’.

El curso llegará a su fin el domingo con la conferencia del militante del MCC Manolo Araus, titulada ‘Una propuesta cultural frente al totalitarismo’, que irá seguida de la celebración de la Eucaristía en la Catedral, a la una y cuarto de la tarde.

Más información en el correo administración@solidarida.net o en la web www.solidaridad.net

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POR UN AUTÉNTICO LIDERAZGO

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La realidad social actual es percibida por mucha gente, especialmente por los más desprotegidos, con miedo, angustia y una cierta desconfianza en la posibilidad de abrir caminos de futuro. Esta situación tiene muchas causas que sería preciso analizar en su complejidad, pero una de las más notorias apuntaría a la falta de un liderazgo auténtico, a la urgencia de renovar el modelo de liderazgo social a todos los niveles.

Una mirada retrospectiva, a fin de preparar el futuro, nos permite constatar que vivimos las consecuencias de algunos liderazgos patológicos (el liderazgo autoritario y dictatorial, el liderazgo corrupto, el liderazgo del despotismo ilustrado y del paternalismo, …). Pero también podemos observar la emergencia de un liderazgo ético y humanista, edificado sobre el fundamento de la autenticidad, y al servicio de la persona y del bien común.

Estos líderes tienen en común un talante que podríamos llamar liderazgo comunitario transformador. Se trata de un modelo que respeta la dignidad de las personas, transmite valores y hace todo lo posible por eludir la trampa del aislamiento del líder, pero sin renunciar a la libertad y autenticidad de ser autor del proyecto que le motiva. El liderazgo comunitario no es fácil de cultivar, porque solamente puede brotar de la madurez personal integral y por esto exige unas determinadas condiciones de posibilidad.

La primera condición es que el líder sea consciente de sus propias limitaciones, que solamente podrá superar mediante la cooperación con los demás si deja que contrarresten sus debilidades. Esta primera condición implica otra, la segunda, que consiste en prestar apoyo a los miembros del equipo para que ellos también se sientan autores del proyecto común económico, político, social, cultural y religioso. Una tercera condición consiste en el acompañamiento de los miembros del equipo a fin de ir creando sinergias afectivas fruto de la comunicación, del discernimiento compartido, de los objetivos comunes y del gozo de servir a la comunidad.

Estas tres condiciones pueden ayudar al líder a aprender de los aciertos, pero también de los errores. En este proceso, los hechos de la vida diaria se convierten en una escuela de aprendizaje que permite transformar el miedo y la incertidumbre en confianza, enraizada en la sabiduría y el realismo de la humildad. Un ejemplo bien concreto y actual de este estilo de liderazgo comunitario transformador es la praxis del Papa Francisco en su acompañamiento de la Iglesia Católica y de la sociedad universal.

El futuro de nuestra sociedad necesita con urgencia este nuevo liderazgo que permita a la comunidad y a sus líderes otear el horizonte abriendo nuevos caminos, y no como un gallo de corral controlador del poder, o un pavo real preocupado solamente por su imagen y apariencia.

Jesús García Aiz

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¿Cómo podemos ayudar a Manos Unidas a cambiar el mundo?

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Manos Unidas celebra este fin de semana su campaña contra el hambre en el mundo y lo hace con la confianza de ayudar a combatir la pobreza, a pesar de la situación en la que nos encontramos por culpa de la pandemia. Las colectas que se reciban este domingo en las parroquias irán destinadas al proyecto de desarrollo que se va a financiar desde la diócesis accitana y que este año será en Uganda. Será un proyecto de promoción de un entorno rural que ayudará a cientos de familias a salir adelante y a mejorar sus condiciones de vida. Para ello se necesitan 30.000 e que, a lo largo del año, confían recaudar.

Visitación Moya, que es la delegada-presidenta de Manos Unidas en la diócesis de Guadix, no esconde su preocupación por el hecho de que la situación sanitaria y económica provocadas por la pandemia merme la aportación de donativos para el proyecto comprometido. Reconoce con alegría que el año pasado se consiguió financiar el proyecto que había y confía en que este año también será posible, porque la gente es muy solidaria, vino a decir.
Además de las colectas en las parroquias, la delegación de Manos Unidas en Guadix obtiene sus ingresos de otras actividades que se realizan a lo largo del año, ahora con la incertidumbre de saber si se podrán realizar en 2021. Así, hacen una chocolatada, unas migas solidarias, un concierto, teatro,… lo que sea con tal de recaudar fondos para la causa. Ya avisan que en 2021 harán todas las actividades que la situación sanitaria les permita.
Pero, si hay una forma sencilla de ayudar a Manos Unidas es mediante la aportación periódica y domiciliada de la cantidad que se quiera: desde 5 € y con la periodicidad que se desee: cada mes, cada trimestre, cada 6 meses o de manera anual. Con este método, que no cuesta nada, ellos ya pueden saber con cuánto cuentan y hasta dónde se pueden comprometer, y los donantes pueden desgravar en Hacienda, si lo desean.
De una manera u otra, lo cierto es que podemos hacer mucho con nuestra pequeña aportación. Incluso, a pesar de la pandemia. El lema de la campaña de este año, “contagia solidaridad para cambiar el mundo”, nos recuerda que, si el hambre ya es un problema en sí mismo, el hambre con COVID-19 todavía es un drama peor, y muchas personas lo viven en el mundo. Este fin de semana podemos ayudarles
Antonio Gómez

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El obispo celebró con los Fossores el 68 aniversario de su fundación y la Jornada del Enfermo

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El jueves 11 de febrero, la Iglesia celebra la festividad de la Virgen de Lourdes, porque justo ese día, en 1858, la Virgen María se aparecía por primera vez en la cueva de Massabielle a Bernardette Soubirous.

Y este mismo día 11 de febrero, pero de 1953, nacía en Guadix la Congregación de Hermanos Fossores de la Misericordia. Por este motivo, y para conmemorar este feliz aniversario, Monseñor Francisco Jesús Orozco, ha celebrado la santa misa en la capilla de los Hermanos Fossores de la Misericordia, en la Casa Madre de Guadix. Han concelebrado con el obispo el Capellán de la casa, Manuel Muñoz, y el párroco de san Miguel, Antonio Fajardo.

En la homilía, cercana y emotiva,  D. Francisco Jesús ha felicitado a los Hermanos por los sesenta y ocho años de fundación, y les  ha pedido que sean fieles al don de su vocación,  que es, en palabras del prelado, «testimoniar la resurrección y la vida eterna, piedra angular de nuestra fe, ejerciendo la misericordia de enterrar a los difuntos y orar por ellos, consolando a las familias que sufren la separación de un ser querido”. Les ha dicho que sean fieles a los votos que profesan de pobreza, castidad y obediencia, llevando una vida austera y sencilla; una vida de oración y conversión, buscando siempre la identificación con Cristo, guiados por la mano de María, de cuyo corazón maternal nacieron, y que les dice continuamente: «haced lo que Él os diga.»

También recordó a los enfermos, pues el día de la Virgen de Lourdes se celebra la Jornada Mundial del Enfermo, poniendo de manifiesto la importancia del ser sobre el hacer: » no valemos por lo que hacemos, sino por lo que somos», dijo; y recordó la importancia del cuidado de la vida, especialmente la más vulnerable, y la dignidad de todo ser humano, citando varias veces, a este respecto, al papa Francisco. Puso como ejemplo en esta labor, a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y a los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca, congregaciones que trabajan en nuestra diócesis cuidando la vida con esmero cuando está herida por la vejez y la enfermedad.

A todos nos ha pedido que oremos y trabajemos por las vocaciones con ahínco y sin desánimo, confiando en la gracia de Dios que continúa llamando.

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A la santa Misa han asistido los Hermanos franciscanos de la Cruz Blanca, las Hijas de María Madre de la Iglesia  y un pequeñísimo número de fieles, por las restricciones de aforo impuestas por la pandemia que sufrimos de la Covid  – 19.

Demos gracias al Señor por este aniversario y oremos, como también nos ha pedido nuestro obispo, por los Hermanos Fossores, tan queridos en Guadix.

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Disminuyen las demandas de nulidad matrimonial

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12 de febrero 2021

V viernes del Tiempo Ordinario

En 2020 se ejecutaron 46 sentencias de nulidad matrimonial y en 42 de ellas se declaró nulo el matrimonio.

La disminución en el número de demandas de nulidad matrimonial es proporcional a la bajada en el número de matrimonios eclesiásticos en los últimos años. Así lo asegura el vicario Judicial, Gil Sáez. En 2008 se celebraron en la Diócesis de Cartagena 6.326 matrimonios por la Iglesia, una cifra que fue descendiendo hasta los 1.644 en 2019. Un descenso que se refleja también en el número de demandas de nulidad, de 75 sentencias ejecutadas en 2019 a 46 en 2020. «El parón del Covid-19 ha influido, pero lo que estamos constatando es que hay una correlación directa entre la bajada del número de matrimonios y la bajada del número de peticiones de nulidad matrimonial», explica Sáez.

En 2020 se ejecutaron 46 sentencias de nulidad matrimonial y se archivó un proceso. De las 46 sentencias ejecutadas en 2020, en 42 de ellas se declaró que el matrimonio fue nulo, 2 de ellas fueron apeladas al Tribunal Metropolitano de Granada por el defensor del Vínculo; y en 4 se declaró la validez del matrimonio, 3 de ellas han sido apeladas al Tribunal Metropolitano de Granada. Para este 2021 quedan 74 sentencias por ejecutar, de las cuales 42 son de 2020 y 32 de 2019.

Los capítulos más frecuentes por los que se solicitó la declaración de nulidad matrimonial en el año 2020 fueron tres: por grave defecto de discreción de juicio acerca de los derechos y deberes esenciales del matrimonio, que mutuamente se han de dar y aceptar (canon 1095,2); por falta de libertad interna en el esposo o la esposa, o en ambos esposos (canon 1095,2); y por incapacidad para asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por causa de naturaleza psíquica (canon 1095,3).

El Tribunal ha facilitado también datos sobre la solicitud de nulidad según edad y sexo. De las 42 causas que cursaron entrada en 2020, 19 han sido solicitadas por el esposo y 23 por la esposa. Referente a las edades, 10 se han solicitado en torno a los 30 y 39 años de los cónyuges, 18 entre los 40 y 49 años, 9 entre los 50 y 59 años, y 5 entre los 60 a 69 años. Asimismo, 17 de las causas que cursaron entrada en 2020 se solicitaron durante los 5 primeros años de matrimonio; 11, entre los 5 y 10 años; 5, entre los 10 y 15 años; 3 entre los 15 y 20 años; y 6 con más de 20 años de matrimonio.

El trabajo del Tribunal Eclesiástico en tiempo de pandemia

Con el inicio del estado de alarma provocado por la pandemia por coronavirus, el 14 de marzo de 2020, el Tribunal Eclesiástico cerró del 18 de marzo al 22 de junio. Todos los plazos relacionados con las causas incoadas quedaron suspendidos mientras estuviese en vigor el estado de alarma y las declaraciones previstas fueron anuladas; solamente se continuó trabajando en aquellas causas cuyos plazos dependían únicamente de los miembros del Tribunal, es decir, jueces y defensores del Vínculo, para realizar observaciones y dictar sentencias. Durante el estado de alarma fueron diez las sentencias dictadas.

El Tribunal Eclesiástico abrió de nuevo sus puertas al público y restableció su actividad normal el 22 de junio, tras el cese del estado de alarma, reanudando todos los señalamientos relacionados con las causas de declaración de nulidad matrimonial que se suspendieron anteriormente. Para respetar todas las medidas decretadas por las autoridades sanitarias, se estableció la cita previa para realizar cualquier trámite o consulta; todas las salas fueron dotadas de geles hidroalcohólicos y de mamparas protectoras en las mesas de trabajo, garantizando la distancia de seguridad entre los presentes; y se habilitaron dos salas más para tomar declaración (que son ventiladas y desinfectadas después de cada sesión) y se impuso como máximo realizar tres declaraciones diarias. Las personas que deben personarse en la sede del Tribunal, no pueden ir acompañadas, ya que el aforo máximo permitido en la sede del Tribunal es de ocho personas y en la sala de espera sólo pueden permanecer un máximo de cuatro personas.

Fotografía: recreación de confesión de una demandante de nulidad matrimonial, acompañada (detrás de ella) por su letrada; frente al juez y la notaria.

María de León Guerrero
Licenciada en Periodismo. Delegada Episcopal de Medios de Comunicación Social. Directora y presentadora de los programas de El Espejo e Iglesia Noticia de Cope Murcia. @marietadleon

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Recordando el Congreso de Laicos: “Salimos inundados de Espíritu Santo”

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Para mí fue una experiencia gratificante y de mucha satisfacción ver cómo más de 2000 católicos reunidos en el congreso de laicos estábamos y estamos en comunión, con los mismos deseos, pensamientos, necesidades y debilidades.
Salimos inundados de Espíritu Santo, para poder inyectar a la sociedad el amor de Dios, predicar sin complejos y con mucha alegría e ilusión al Señor, sin miedo, porque sabemos que no estamos solos y que para salvarnos a nosotros y al mundo necesitamos esa evangelización sanadora que transforme nuestros corazones.

Nosotros somos instrumentos del Señor, llamados a esa evangelización.
Inmaculada Triguero
Guadix

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“Camino de Caná” en El Espejo de la Iglesia

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Santa Eulalia de Barcelona

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Santa Eulalia de Barcelona

220px-Bandera_de_Santa_EulàliaEulalia de Barcelona vivió cerca de Barcina, Hispania (actual Barcelona, España) en los tiempos del emperador Diocleciano (284-305) durante el siglo III o IV, siendo papa Marcelino.

Durante la persecución de los cristianos en la región, Eulalia, una muchacha de entre 13 y 15 años escapó de una casa de campo donde sus padres la habían encerrado para que no se entregase a las autoridades, abiertamente confesó su fe y fue entregada al martirio. Fue víctima de diferentes tormentos y murió en la cruz.

De acuerdo con la tradición, uno de estos tormentos consistió en lanzarla rodando dentro de un tonel lleno de vidrios rotos por la calle (actualmente llamada Baixada de Santa Eulàlia -Bajada de Santa Eulalia-), donde hay una imagen de la santa en una pequeña capilla.

Dice la leyenda que fue clavada desnuda en una cruz de forma de ‘X’ (forma conocida como cruz de Santa Eulalia). En aquel momento para preservar su intimidad le crecieron los cabellos y comenzó a nevar.

Al final de su oración de que el Señor la tomara a Su Reino, la gente vio volar hacia el cielo de su boca una paloma blanca.

Fue canonizada y se considera santa tanto por la Iglesia Católica Romana, como por la Ortodoxa.

Sus despojos fueron localizados en 878 por el obispo Frodoi y trasladados solemnemente a la catedral.

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CUARESMA 2021: Mensaje del Papa Francisco

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En su mensaje para la Cuaresma 2021, el Santo Padre Francisco alienta a los cristianos a prepararse para la celebración de la Pascua, recorriendo un camino de conversión basado en tres puntos clave: La fe, la esperanza y la caridad, expresasdas en tres gestos concretos que podemos aplicar en nuestra vida diaria: el ayuno, la oración y la limosna.

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA CUARESMA 2021

«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén…» (Mt 20,18).
Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad.

Queridos hermanos y hermanas:

Cuando Jesús anuncia a sus discípulos su pasión, muerte y resurrección, para cumplir con la voluntad del Padre, les revela el sentido profundo de su misión y los exhorta a asociarse a ella, para la salvación del mundo.

Recorriendo el camino cuaresmal, que nos conducirá a las celebraciones pascuales, recordemos a Aquel que «se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz» (Flp 2,8). En este tiempo de conversión renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo. En la noche de Pascua renovaremos las promesas de nuestro Bautismo, para renacer como hombres y mujeres nuevos, gracias a la obra del Espíritu Santo. Sin embargo, el itinerario de la Cuaresma, al igual que todo el camino cristiano, ya está bajo la luz de la Resurrección, que anima los sentimientos, las actitudes y las decisiones de quien desea seguir a Cristo.

El ayuno, la oración y la limosna, tal como los presenta Jesús en su predicación (cf. Mt 6,1-18), son las condiciones y la expresión de nuestra conversión. La vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante.

1. La fe nos llama a acoger la Verdad y a ser testigos, ante Dios y ante nuestros hermanos y hermanas.

En este tiempo de Cuaresma, acoger y vivir la Verdad que se manifestó en Cristo significa ante todo dejarse alcanzar por la Palabra de Dios, que la Iglesia nos transmite de generación en generación. Esta Verdad no es una construcción del intelecto, destinada a pocas mentes elegidas, superiores o ilustres, sino que es un mensaje que recibimos y podemos comprender gracias a la inteligencia del corazón, abierto a la grandeza de Dios que nos ama antes de que nosotros mismos seamos conscientes de ello. Esta Verdad es Cristo mismo que, asumiendo plenamente nuestra humanidad, se hizo Camino —exigente pero abierto a todos— que lleva a la plenitud de la Vida.

El ayuno vivido como experiencia de privación, para quienes lo viven con sencillez de corazón lleva a descubrir de nuevo el don de Dios y a comprender nuestra realidad de criaturas que, a su imagen y semejanza, encuentran en Él su cumplimiento. Haciendo la experiencia de una pobreza aceptada, quien ayuna se hace pobre con los pobres y “acumula” la riqueza del amor recibido y compartido. Así entendido y puesto en práctica, el ayuno contribuye a amar a Dios y al prójimo en cuanto, como nos enseña santo Tomás de Aquino, el amor es un movimiento que centra la atención en el otro considerándolo como uno consigo mismo (cf. Carta enc. Fratelli tutti, 93).

La Cuaresma es un tiempo para creer, es decir, para recibir a Dios en nuestra vida y permitirle “poner su morada” en nosotros (cf. Jn 14,23). Ayunar significa liberar nuestra existencia de todo lo que estorba, incluso de la saturación de informaciones —verdaderas o falsas— y productos de consumo, para abrir las puertas de nuestro corazón a Aquel que viene a nosotros pobre de todo, pero «lleno de gracia y de verdad» (Jn 1,14): el Hijo de Dios Salvador.

2. La esperanza como “agua viva” que nos permite continuar nuestro camino   

La samaritana, a quien Jesús pide que le dé de beber junto al pozo, no comprende cuando Él le dice que podría ofrecerle un «agua viva» (Jn 4,10). Al principio, naturalmente, ella piensa en el agua material, mientras que Jesús se refiere al Espíritu Santo, aquel que Él dará en abundancia en el Misterio pascual y que infunde en nosotros la esperanza que no defrauda. Al anunciar su pasión y muerte Jesús ya anuncia la esperanza, cuando dice: «Y al tercer día resucitará» (Mt 20,19). Jesús nos habla del futuro que la misericordia del Padre ha abierto de par en par. Esperar con Él y gracias a Él quiere decir creer que la historia no termina con nuestros errores, nuestras violencias e injusticias, ni con el pecado que crucifica al Amor. Significa saciarnos del perdón del Padre en su Corazón abierto.

En el actual contexto de preocupación en el que vivimos y en el que todo parece frágil e incierto, hablar de esperanza podría parecer una provocación. El tiempo de Cuaresma está hecho para esperar, para volver a dirigir la mirada a la paciencia de Dios, que sigue cuidando de su Creación, mientras que nosotros a menudo la maltratamos (cf. Carta enc. Laudato si’, 32-33;43-44). Es esperanza en la reconciliación, a la que san Pablo nos exhorta con pasión: «Os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5,20). Al recibir el perdón, en el Sacramento que está en el corazón de nuestro proceso de conversión, también nosotros nos convertimos en difusores del perdón: al haberlo acogido nosotros, podemos ofrecerlo, siendo capaces de vivir un diálogo atento y adoptando un comportamiento que conforte a quien se encuentra herido. El perdón de Dios, también mediante nuestras palabras y gestos, permite vivir una Pascua de fraternidad.

En la Cuaresma, estemos más atentos a «decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan», en lugar de «palabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian» (Carta enc. Fratelli tutti [FT], 223). A veces, para dar esperanza, es suficiente con ser «una persona amable, que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia» (ibíd., 224).

En el recogimiento y el silencio de la oración, se nos da la esperanza como inspiración y luz interior, que ilumina los desafíos y las decisiones de nuestra misión: por esto es fundamental recogerse en oración (cf. Mt 6,6) y encontrar, en la intimidad, al Padre de la ternura.

Vivir una Cuaresma con esperanza significa sentir que, en Jesucristo, somos testigos del tiempo nuevo, en el que Dios “hace nuevas todas las cosas” (cf. Ap 21,1-6). Significa recibir la esperanza de Cristo que entrega su vida en la cruz y que Dios resucita al tercer día, “dispuestos siempre para dar explicación a todo el que nos pida una razón de nuestra esperanza” (cf. 1 P 3,15).

3. La caridad, vivida tras las huellas de Cristo, mostrando atención y compasión por cada persona, es la expresión más alta de nuestra fe y nuestra esperanza.

La caridad se alegra de ver que el otro crece. Por este motivo, sufre cuando el otro está angustiado: solo, enfermo, sin hogar, despreciado, en situación de necesidad… La caridad es el impulso del corazón que nos hace salir de nosotros mismos y que suscita el vínculo de la cooperación y de la comunión.

«A partir del “amor social” es posible avanzar hacia una civilización del amor a la que todos podamos sentirnos convocados. La caridad, con su dinamismo universal, puede construir un mundo nuevo, porque no es un sentimiento estéril, sino la mejor manera de lograr caminos eficaces de desarrollo para todos» (FT, 183).

La caridad es don que da sentido a nuestra vida y gracias a este consideramos a quien se ve privado de lo necesario como un miembro de nuestra familia, amigo, hermano. Lo poco que tenemos, si lo compartimos con amor, no se acaba nunca, sino que se transforma en una reserva de vida y de felicidad. Así sucedió con la harina y el aceite de la viuda de Sarepta, que dio el pan al profeta Elías (cf. 1 R 17,7-16); y con los panes que Jesús bendijo, partió y dio a los discípulos para que los distribuyeran entre la gente (cf. Mc 6,30-44). Así sucede con nuestra limosna, ya sea grande o pequeña, si la damos con gozo y sencillez.

Vivir una Cuaresma de caridad quiere decir cuidar a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a causa de la pandemia de COVID-19. En un contexto tan incierto sobre el futuro, recordemos la palabra que Dios dirige a su Siervo: «No temas, que te he redimido» (Is 43,1), ofrezcamos con nuestra caridad una palabra de confianza, para que el otro sienta que Dios lo ama como a un hijo.

«Sólo con una mirada cuyo horizonte esté transformado por la caridad, que le lleva a percibir la dignidad del otro, los pobres son descubiertos y valorados en su inmensa dignidad, respetados en su estilo propio y en su cultura y, por lo tanto, verdaderamente integrados en la sociedad» (FT, 187).

Queridos hermanos y hermanas: Cada etapa de la vida es un tiempo para creer, esperar y amar. Este llamado a vivir la Cuaresma como camino de conversión y oración, y para compartir nuestros bienes, nos ayuda a reconsiderar, en nuestra memoria comunitaria y personal, la fe que viene de Cristo vivo, la esperanza animada por el soplo del Espíritu y el amor, cuya fuente inagotable es el corazón misericordioso del Padre.

Que María, Madre del Salvador, fiel al pie de la cruz y en el corazón de la Iglesia, nos sostenga con su presencia solícita, y la bendición de Cristo resucitado nos acompañe en el camino hacia la luz pascual.

Roma, San Juan de Letrán, 11 de noviembre de 2020, memoria de san Martín de Tours.

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