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San José luce en las fachadas de los Templos de Bedmar

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La Hermandad de San José de Bedmar, donde es patrón el esposo de la Virgen, ha querido engalanar la fachada del templo parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción con una preciosa lona con la imagen del «Redentoris custos». Del mismo modo han ubicado otra lona igual en la iglesia de San José.

Nuevo Bachillerato para el Colegio Diocesano San Bernardo

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El Colegio Diocesano de San Bernardo contará para el próximo curso con una doble línea de Bachillerato y un ciclo formativo de grado superior en Educación Infantil. Estas novedades fueron adoptadas en el curso de la reunión del patronato de la Fundación Diocesana de Enseñanza Victoria Díez, que presidió el Arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo.

Esta aprobación da luz verde a la implantación, en el mencionado centro, de una doble línea de Bachillerato, una en la modalidad de Ciencias y otra en la de Humanidades y Ciencias Sociales. Según fuentes de la Fundación, “de esta forma se completa la oferta educativa del Colegio Diocesano San Bernardo, desde la primera escolarización en la etapa de Infantil hasta completar las enseñanzas obligatorias y postobligatorias. Se trata –añaden- de una antigua aspiración de la Fundación, que siempre ha pretendido poder dotar de estas enseñanzas a alguno de sus centros y, así, poder ofrecer a las familias una escolarización completa dentro de un mismo proyecto educativo católico”.

Por su parte, la implantación del ciclo formativo de grado superior permitirá la obtención del título de técnico superior de Educación Infantil. Las prácticas correspondientes a estos estudios podrán cursarse en los propios centros de la Fundación que disponen de la etapa de Educación Infantil. Desde la Fundación se subraya que “estas decisiones ponen de manifiesto el firme apoyo de la Iglesia de Sevilla a la red de colegios diocesanos”.

La Fundación Diocesana de Enseñanza cuenta con once centros en diversas localidades de la Archidiócesis, siete en la capital y cuatro repartidos entre Écija y Los Palacios. las instalaciones que acogerán esta nueva oferta educativa del Colegio San Bernardo fueron bendecidas por el Arzobispo de Sevilla el pasado mes de septiembre.

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“Hombre, paternidad y fe al estilo de San José”

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Con motivo del Año de la Familia convocado por el Papa Francisco y de la publicación de la “Patris Corde” en el Año de San José, la Pastoral Familiar de Granada ha organizado una mesa sobre la paternidad. Lleva por título “Hombre, paternidad y fe al estilo de San José” y podrá seguirse en directo el 18 de marzo a las 19:30 desde el portal del Centro Cultural Nuevo Inicio.

Decreto para la fiesta de San José

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La vocación de San José le hizo participar íntimamente en el misterio de Cristo. Fue llamado por Dios para “tomar consigo a María su esposa” que estaba encinta “del que fue engendrado en ella por el Espíritu Santo” (Mt. 1, 20). De este modo, Jesús “llamado Cristo” nace de la esposa de José en la descendencia mesiánica de David (Mt. 1, 16) (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 437).

La misericordia entrañable de Dios

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Carta del obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca

Arranca la pastoral vocacional para 3.000 jóvenes cordobeses

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Arranca la pastoral vocacional para 3.000 jóvenes cordobeses

Los seminaristas llevan su testimonio a más de cien aulas y grupos de catequesis desde hoy al 18 de marzo

En torno al día del Seminario, en la solemnidad de San José, se activa la pastoral vocacional que desarrollan los seminaristas de los Seminarios “San Pelagio” y el “Redemptoris Mater” de Córdoba. Este año, la crisis sanitaria ha modificado el modo de acercarse a los grupos de catequesis parroquiales y clases de institutos de manera presencial y se lleva a cabo desde hoy a través de sesiones telemáticas.

Con la colaboración de la Delegación Diocesana de Enseñanza, la actividad se desarrolla desde hoy hasta unas cien clases diarias de institutos y colegios de la provincia y la capital, una cifra superior a la de otros años ya que la respuesta de los profesores de los centros educativos ha sido muy positiva. Desde hoy y hasta el día 18 de marzo, las jornadas para dar a conocer la vocación sacerdotal a los jóvenes se desarrollarán desde las 8:15h de la mañana hasta las 15:00h., en ellas los seminaristas llegan a ofrecer su testimonio en más de 65 sesiones entre institutos y catequesis.

Las sesiones, algunas organizadas por los institutos y otras por el Seminario, permiten que se incorporen uno o varios seminaristas en distintas salas para atender a todos los grupos, a veces simultáneamente. De este modo, los seminaristas hacen llegar a los alumnos “cómo el Señor sigue llamando al sacerdocio y a la vida consagradas a jóvenes de nuestro tiempo. Esperemos poder tocar el corazón de muchas personas a través de nuestro testimonio”, aseguran desde el Seminario.

Este año, durante estos días de campaña del Seminario, estará expuesto el Santísimo en la capilla del Seminario para poder compaginar las sesiones online con la oración y tener, así, la presencia de Dios en las sesiones telemáticas en clases y catequesis.

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Cáritas agradece el apoyo recibido 
para hacer frente a las situaciones 
provocadas por la pandemia

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Esta semana se ha cumplido el aniversario de la declaración del estado de alarma a causa del impacto de la Covid-19 en nuestro país. Cáritas Diocesana de Huelva, como organización que cuida la vida y promueve la dignidad de las personas, lamenta las importantes pérdidas a las que nos hemos enfrentado y seguimos enfrentándonos, ya que son cifras insoportables con una tragedia individual detrás de cada número.

En Cáritas Diocesana de Huelva, antes de la pandemia ya se acompañaba a distintas realidades como la de las personas sin hogar, aquellas que están enfermas y no tienen un sitio en el cual recuperarse, personas migrantes, menores en situación vulnerable, las familias en situación de exclusión, las personas desempleadas o las personas mayores que sufren la soledad. Pero ahora, con motivo de esta crisis de origen sanitario, las consecuencias de la pandemia han sido especialmente graves para quienes ya se encontraban en situación de vulnerabilidad, se ha incrementado la brecha social y ha derivado en un importante aumento de la demanda de ayudas solicitadas en Cáritas Diocesana de Huelva y en todas las Cáritas Parroquiales de nuestra provincia.

Además, el impacto y consecuencias de la crisis está suponiendo un agravamiento sin precedentes de situaciones de emergencia social que ya existían, así como un recrudecimiento en la vulnerabilidad de las personas y colectivos que acompañamos. En este sentido, hay muchos hogares que no pueden hacer frente a los gastos de suministros de su vivienda, por tanto no pueden calentarse adecuadamente o encender la luz siempre que lo necesiten. El confinamiento también potenció la desigualdad tecnológica y agudizó la brecha digital. La soledad ha sido otra de los dramas impuestos por la pandemia. Aunque esta no es una realidad nueva, la situación de aislamiento físico a la que se han visto sometidas muchas personas mayores, claramente la endurece. La vulnerabilidad social evidenciada en esta crisis también pone de manifiesto los escasos recursos que existen para favorecer los cuidados en los domicilios, lo que propicia mayor desprotección en las personas mayores y en quienes las cuidan, ya sean empleadas o familiares. El impacto que de la Covid ha sido, también, tremendamente costoso para las personas que carecen de un hogar donde poder refugiarse, cuidarse o pasar el confinamiento inicial, una carencia que, si ya aumenta su vulnerabilidad de forma general, se ha visto agravada durante la pandemia al dificultarse –o imposibilitarse— el acceso a espacios de higiene y/o aislamiento. Dormir en la calle o permanecer en alojamientos temporales o de emergencia ha expuesto, además, a un alto riesgo de transmisión del virus a las personas sin hogar, una población ya de por sí de alto riesgo médico, que en muchas ocasiones se ven desproporcionalmente afectados por problemas añadidos de salud y/o discapacidad.

La preocupación ante la emergencia desde Cáritas Diocesana de Huelva se ha centrado en tres aspectos concretos:

  • Mantener el apoyo a las familias con las que ya se estaba trabajando, y cuya situación se ha agravado con esta crisis.
  • Acompañar a las familias que acuden por primera vez a causa de la precariedad sobrevenida ante esta realidad.
  • Adaptar la acción de voluntarios y contratados a la nueva situación impuesta por el distanciamiento social para garantizar el acompañamiento a las personas que demandan el apoyo de Cáritas. Desde Cáritas tuvieron que reinventar sus itinerarios de acompañamiento a causa de la pandemia. Muchas actividades, al menos en la primera fase, fueron necesariamente suspendidas o aplazadas, como las acciones presenciales de formación, las visitas domiciliarias, o los trabajos y dinámicas con grupos.

Y es por esto que, después de un año de pandemia, Cáritas Diocesana de Huelva ha hecho balance y quiere agradecer el apoyo y la confianza que miles de personas han tenido en el trabajo que realizan para ayudar a las personas que más lo necesitan. Por un lado, las personas voluntarias han estado al pie del cañón en las parroquias y proyectos diocesanos, en la atención telefónica aquellos que tuvieron que retirarse como medida de prudencia. También desde la entidad quien dar las gracias a sus donantes y socios por todas las aportaciones económicas que han recibido durante este tiempo y que, sin duda, han impulsado nuestra acción y la han hecho posible. La solidaridad de tantos donantes y colaboradores nos ha permitido seguir estando cerca de las personas más desfavorecidas en un contexto de emergencia sanitaria.

Tampoco se olvidan de las empresas comprometidas con su trabajo que se han preocupado e interesado por las personas que habían perdido su trabajo a causa de la crisis. Por último, Cáritas Diocesana da las gracias al conjunto de la sociedad que en momentos de incertidumbre han acudido a ayudar a los que más sufrían confiando en el trabajo de Cáritas Diocesana de Huelva.

A pesar de esta explosión de solidaridad, aún queda mucho por hacer. Miles de personas han perdido sus empleos y sus medios de vida. Desde Cáritas siguen necesitando generosidad, entrega y dedicación para seguir estando cerca de estas personas, ya que las consecuencias económicas van a dejarse notar durante mucho tiempo, especialmente entre las personas más débiles y en situación más precaria. También entonces les tendrán a su lado, mitigando su sufrimiento y ayudándoles a reclamar sus derechos, una misión para la que también necesitarán el apoyo de toda la sociedad.

Más allá del compromiso de las personas voluntarias y contratadas durante la pandemia, la respuesta de Cáritas a las necesidades de esta emergencia está siendo posible gracias a la movilización social y a la explosión de solidaridad que la sociedad española mostró desde el inicio, y que se ha manifestado de manera muy intensa desde el lanzamiento, el 14 de marzo de 2020, de la campaña “Cáritas ante el Coronavirus”.

Esta corriente de solidaridad se ha traducido para el conjunto las 70 Cáritas Diocesanas de toda España en el apoyo de 70.666 donantes, cuyas aportaciones han sumado 65 millones de euros.

Según datos del último informe del Observatorio de la Realidad social de Cáritas Española aportados por el coordinador de Estudios en su intervención y que describe la realidad a fecha de febrero pasado, 258.000 personas acompañada por Cáritas viven en hogares que no cuentan con ningún ingreso económico; es decir, son 75.000 personas más que antes del comienzo de esta crisis. Esto se traduce en que más de 825.000 personas acompañadas por Cáritas están en situación de pobreza severa, es decir, con ingresos inferiores a 370 € al mes para un hogar unipersonal o a 776 € para hogares formados por dos adultos y dos niños.

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DOMINGO IV DE CUARESMA

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Es habitual, incluso entre las personas de fe, al contemplar o vivir una situación de profundo dolor o injusticia, preguntarse: «¿dónde está Dios?» o «¿Por qué permite Dios esto?». El dolor y el sufrimiento, especialmente del inocente, se convierte en la piedra de toque para la fe en Dios y su presencia amorosa en el mundo.

El fragmento del evangelio de san Juan que leemos en el día de hoy, se enmarca dentro de uno de esos diálogos que Jesús mantiene con distintos personajes de su tiempo. Hoy, Jesús dialoga con Nicodemo, hombre culto y sabio. El mismo Jesús le llama: «maestro de Israel», pero cuya sabiduría no ha sido capaz de abrir su mente al hecho de que Dios puede actuar en el mundo de una manera totalmente inesperada para las previsiones humanas.

Nicodemo, hombre formado en la profundidad de la antigua ley de Moisés, no es capaz de aceptar que la victoria sobre el dolor y el sufrimiento que está padeciendo su pueblo, Dios la realice asumiendo hasta el extremo el dolor causado por el pecado. Por eso, Jesús, utilizando una imagen del Antiguo Testamento que Nicodemo conocía perfectamente, afirma: «lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre». La respuesta que Dios da al dolor y sufrimiento humano es compartirlo hasta el extremo, hasta la cruz. Idea que para un israelita era muy difícil de aceptar.

También para los cristianos es difícil de aceptar la cruz. Quizá nos resulte asumible la cruz de Cristo, puesto que nos hemos acostumbrado a ella y ya no la contemplamos como verdadera crisis de lo humano y la mayor expresión del sufrimiento del justo. Pero cuando se presenta en nuestra vida y somos nosotros quienes debemos experimentarla, nuestra actitud se revuelve al modo de un antiguo israelita que considera la cruz como simple ignominia indigna e injusta para nosotros.

Al igual que Nicodemo, es posible cometer el error de pretender entender la realidad de Dios y de su amor, manifestado en la cruz, solo desde nuestros posicionamientos humanos. El «maestro de Israel» no cayó en la cuenta de que para comprender la verdad de Dios y de su modo de proceder, además de la razón, son imprescindibles la humildad y la apertura a la gracia de Dios. Solo así es posible aceptar que Dios tiene unos caminos que no son nuestros caminos y que el instrumento de tortura que es la cruz, por la acción de Dios, se ha convertido en el mayor y más puro signo de amor que jamás haya contemplado la humanidad.

Victoriano Montoya Villegas

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PRESAGIO DE ESPERANZA

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En los tiempos que corren en este nuestro mundo contemporáneo, venimos experimentando una aceleración de las transformaciones sociales donde los seres humanos necesitamos un cambio de actitud básica profunda que nos permita vivir esta aceleración histórica, personal y comunitaria, de una manera positiva, asertiva y relajada. De lo contrario corremos el peligro de sentirnos desbordados por la complejidad y las contradicciones de las circunstancias presentes y acabar decepcionados y sin esperanza de futuro.

El primer elemento de este cambio de actitud es el realismo en la observación de los acontecimientos de la vida diaria, la asunción de los nuevos desafíos que nos plantean estos hechos y el reconocimiento y eliminación de todo aquello que ya está superado y finiquitado. Esto no es nada fácil porque los seres humanos tenemos tendencia a conservar nuestras rutinas. Hay muchas rutinas que mantienen plena validez, pero hay otras que ya no tienen sentido o consistencia. Aprender a discernir las unas de las otras no es sencillo. Sin embargo, como los hechos reales son tozudos y persistentes, tenemos que asumir la realidad por las buenas o a pesar nuestro.

Dado que el proceso de aprendizaje del realismo es largo y complejo, al tiempo que vamos asumiendo los desafíos necesitamos potenciar una fortaleza interior que nos ayude a superar la fatiga continuada y, a la larga, el peligro de decepción vital. Esta fortaleza interior brota del trabajo personal consciente y consecuente, pero este compromiso personal ineludible ha de contar con el apoyo y el discernimiento de la solidaridad comunitaria. El camino más eficiente de la práctica de esta solidaridad es el trabajo en equipo.

Por esta razón, mientras aprendemos a ser realistas para dejar de lado todo aquello que ya está finiquitado, necesitamos cultivar una gran libertad interior y desarrollar la intuición para descubrir los elementos de futuro que con frecuencia están mezclados y escondidos dentro de los desafíos que nos interpelan. El realismo, la fortaleza interior, la intuición y la libertad no solo nos ayudan a seguir avanzando en la larga marcha del cambio histórico actual, sino que incluso nos permiten presagiar la esperanza. Y, siguiendo el hilo a la reflexión que propuse en la “mirada” anterior, empezamos a intuir la esperanza cuando tomamos conciencia de que las dificultades pueden convertirse en oportunidades para crecer.

Cualquiera diría que, si el grano de trigo sembrado en la tierra fuera consciente, experimentaría un gran dolor al ver que se está transformado y deshaciendo. Sin embargo, para el cristiano, desde una atenta mirada con fe, este mismo grano de trigo sería muy gozoso si presintiera que de esta transformación, aparentemente destructiva, va a nacer una espiga… Algo nuevo y bello que es presagio de esperanza.

Jesús García Aiz

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IV Domingo de Cuaresma- Ciclo B (Liturgia del 14-3-2021)

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Primera lectura

La ira y la misericordia del Señor serán manifestadas en el exilio y en la liberación del pueblo

Segundo libro de las Crónicas 36, 14-16. 19-23

En aquellos días, todos los jefes, los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, imitando las aberraciones de los pueblos y profanando el templo del Señor, que él había consagrado en Jerusalén.  El Señor, Dios de sus padres, les enviaba mensajeros a diario porque sentía lástima de su pueblo y de su morada; pero ellos escarnecían a los mensajeros de Dios, se reían de sus palabras y se burlaban de sus profetas, hasta que la ira del Señor se encendió irremediablemente contra su pueblo.

Incendiaron el templo de Dios, derribaron la muralla de Jerusalén, incendiaron todos sus palacios y destrozaron todos los objetos valiosos.  Deportó a Babilonia a todos los que habían escapado de la espada. Fueron esclavos suyos y de sus hijos hasta el advenimiento del reino persa. Así se cumplió lo que había dicho Dios por medio de Jeremías: «Hasta que la tierra pague los sábados, descansará todos los días de la desolación, hasta cumplirse setenta años».

En el año primero de Ciro, rey de Persia, para cumplir lo que había dicho Dios por medio de Jeremías, el Señor movió a Ciro, rey de Persia, a promulgar de palabra y por escrito en todo su reino:  Así dice Ciro, rey de Persia: “El Señor, Dios del cielo, me ha entregado todos los reinos de la tierra. Él me ha encargado construirle un templo en Jerusalén de Judá. Quien de entre vosotros pertenezca a ese pueblo, puede volver. ¡Que el Señor, su Dios, esté con él!”

Salmo responsorial

Salmo 136, 1-2. 3. 4. 5. 6

R. / Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.

  • Junto a los canales de Babilonia nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión; en los sauces de sus orillas colgábamos nuestras cítaras.
  • Allí los que nos deportaron nos invitaban a cantar; nuestros opresores, a divertirlos: Cantadnos un cantar de Sión. ¡Cómo cantar un cántico del Señor en tierra extranjera! Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.
  • Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti, si no pongo a Jerusalén en la cumbre de mis alegrías.

Segunda lectura

Muertos por los pecados, estáis salvados por pura gracia

Efesios 2, 4-10

Hermanos:

Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho revivir con Cristo —estáis salvados por pura gracia—; nos ha resucitado con Cristo Jesús, nos ha sentado en el cielo con él, para revelar en los tiempos venideros la inmensa riqueza de su gracia, mediante su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

En efecto, por gracia estáis salvados, mediante la fe. Y esto no viene de vosotros: es don de Dios. Tampoco viene de las obras, para que nadie pueda presumir. Somos, pues, obra suya. Dios nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que de antemano dispuso él que practicásemos.

Evangelio

Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve por él

Evangelio según San Juan 3, 14-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:

Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.  Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.  Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.  El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.  Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas.  Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.  En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios».

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Comentario bíblico de Álvaro Pereira

Las lecturas de hoy componen un precioso mosaico acerca de la grandeza y profundidad del amor de Dios.

La primera tesela proviene del evento más terrible y lacerante de la historia de Israel. En la conclusión del segundo libro de las Crónicas, se realiza una lectura creyente de la destrucción del templo y el destierro de Babilonia. El cronista considera que el verdadero sujeto agente de esta historia no es Nabucodonosor, el rey babilonio, sino Dios. Él fue enviando sucesivos profetas al pueblo para que los israelitas reconocieran sus infidelidades y pecados, pero ellos respondieron con violencia a los emisarios divinos. Por eso, Dios los abandonó a su suerte y cayeron en manos de la potencia enemiga. Setenta años tuvieron que penar en el exilio. Sin embargo, Dios fue fiel a su alianza y movió los hilos de la historia para que un nuevo rey extranjero, Ciro el persa, venciera providencialmente a los babilonios, permitiera a los exiliados volver a su patria y reconstruir el templo. Así pues, el amor de Dios fue más fuerte que su ira.

La tesela central es un pequeño fragmento del famoso diálogo nocturno de Jesús con Nicodemo. Jesús declara aquí una de las frases que mejor condensan el núcleo evangélico: «tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna». Esta entrega se cifra en la elevación del Hijo del Hombre, tanto en sentido físico, por su muerte en cruz, como en sentido espiritual, por su exaltación. Ahora bien, Jesús no muere por los buenos, sino por los pecadores. Como Moisés elevó la serpiente en el desierto para curar a los israelitas rebeldes que murmuraban contra Dios (Números 21,4-9), así Jesús es elevado para rescatar de las tinieblas a la humanidad.

La última tesela —sin contar el hermosísimo salmo Super flumina babilonis— pertenece a la carta de san Pablo a los Efesios. Por tercera vez leemos aquí un testimonio palmario del amor del Dios rico en misericordia, capaz de hacer revivir a los que estaban muertos por sus pecados, por pura gracia.

La respuesta del fiel ante tanto amor gratuito e inmerecido debe ser una fe confesante y una dedicación diligente a las buenas obras, «hechas según Dios». Y es que, como decía santa Teresa, «amor saca amor» (Vida 22,14)

Preguntas:

  1. En la primera lectura, el cronista hace una lectura creyente de los hechos históricos de su pueblo: ¿lees en clave de fe los acontecimientos de tu vida?
  2. Dios no ama solo a los que se lo merecen. La muerte en cruz de su Hijo revela un amor desproporcionado e inmerecido, también por pecadores e impíos. Déjate amar así.
  3. Dice el salmista «Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha». ¿Amas tú así a Dios?

Lecturas de la semana ( IV semana de Cuaresma. I semana del Salterio)

  • Lunes 15.  Is 65, 17-21; Sal 29; Jn 4, 43-54
  • Martes 16. Ez 47, 1-9. 12; Sal 45; Jn 5, 1-3. 5-16
  • Miércoles 17.  San Patricio, obispo. Is 49, 8-15; Sal 144; Jn 5, 17-30
  • Jueves 18. San Cirilo de Jerusalén, obispo y doctor de la Iglesia Ex 32, 7-14; Sal 105; Jn 5, 31-47
  • Viernes 19. San José, esposo de la Bienaventurada Virgen María. Día y colecta del Seminario. O2 Sam 7, 4-5 a.  12-14 a.  16; Sal 88; Rom 4, 13.  16-18. 22; Mt 1. 16.  18- 21. 24 a, o bien, Lc 2, 41- 51 a
  • Sábado 20. Jr 11, 18-20; Sal 7; Jn 7, 40-53

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