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Los Dolores organiza el II curso de formación cofrade para jóvenes

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Los Dolores organiza el II curso de formación cofrade para jóvenes

Será los sábados 6 y 13 de marzo, de 11:30 a 13:30 horas, de manera online

La Hermandad de Ntra. Sra. de los Dolores y de la Buena Muerte han organizado, conjuntamente, el segundo curso de formación cofrade para jóvenes. En esta ocasión el curso será íntegramente online y para recibir el diploma de participación es obligatorio que los participantes hayan asistido a las tres cuartas partes del curso. Se dividirá en dos jornadas, la primera el 6 de marzo, y, la segunda el 13 de marzo.

El curso va dirigido a jóvenes de entre 14 y 25 años de toda la Diócesis y estará divido en cuatro bloques; el primero, los jóvenes, el presente en nuestras hermandades, estará impartido por Milagros Ciudad Suárez, delegada de formación juvenil del consejo de hermandades y cofradías de Sevilla; el costalero y la fe, es el segundo bloque, y correrá a cargo de Enrique Garrido Montero, profesor de Historia y capataz de Ntra. Sra. Reina de los Mártires; el tercero, el nazareno, estación de penitencia, lo impartirá José Luis de Andrés Jurado, exvicehermano mayor de la hermandad de los Dolores de Córdoba; por último, el cuarto, la eucaristía, cultos a nuestros sagrados titulares, lo dará Antonio Jesús Gálvez Palma, director espiritual del Seminario Menor “San Pelagio”.

El periodo de inscripción es del 17 al 28 de febrero y aquellas personas que estén interesadas deben de escribir un correo electrónico a info.hermandadlosdolores@gmail.com con nombre, apellidos, edad y teléfono. Aquellas personas que sean menores de edad deben de mandar una autorización del tutor o responsable. La inscripción es gratuita.

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Financiación de los centros educativos en Andalucía

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José Luis del Río, gerente de la Fundación Diocesana de Enseñanza Victoria Díez, explica cómo se financian los centros de enseñanza en la comunidad autónoma andaluza.

El ayuno y la abstinencia, una práctica para renovar la fe, la esperanza y la caridad.

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El ayuno y la abstinencia, como recuerda el Papa Francisco en su mensaje para esta cuaresma, es junto a la oración y la limosna (cf. Mt 6,1-18), «condición y  expresión de nuestra conversión». Estas prácticas cuaresmales «nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante».

Sin embargo, de estas prácticas que la Iglesia invita a realizar de un modo especial durante el tiempo de Cuaresma, son el ayuno y la abstinencia las más olvidadas por el pueblo católico, siendo el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo días obligatorios para su práctica. Además, los viernes durante la Cuaresma son días obligatorios de abstinencia.

Esta renuncia tiene un sentido y hay que entenderlo para vivirlo correctamente. Lo importante de estos actos es entender que se realizan como penitencia, estímulo a la conversión y un medio para acercarse adecuadamente a la celebración del momento central del año litúrgico, la conmemoración del Misterio Pascual: la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Es por esto que recordamos las normas que la Conferencia Episcopal Española, por decreto del 21 de noviembre de 1986, estableció relativas a las prácticas penitenciales.

NORMAS SOBRE EL AYUNO Y LA ABSTINENCIA

A tenor del canon 1250, son días penitenciales todos los viernes del año (a no ser que coincidan con una solemnidad) y todo el tiempo de Cuaresma. De acuerdo con esto:

  1. Durante la Cuaresma, en la que el pueblo cristiano se prepara para celebrar la Pascua y renovar su propia participación en este misterio, se recomienda vivamente a todos los fieles cultivar el espíritu penitencial, no sólo interna e individualmente, sino también externa y socialmente, que puede expresarse en la mayor austeridad de vida, en las diversas prácticas que luego se indican a propósito de los viernes del año, en iniciativas de caridad y ayuda a los más necesitados, emprendidas como comunidad cristiana a través de las parroquias, de Cáritas o de otras instituciones similares.
  2. El Miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma, y el Viernes Santo, memoria de la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo, son días de ayuno y abstinencia. Los otros viernes de Cuaresma son también días de abstinencia, que consiste en no tomar carne, según antigua práctica del pueblo cristiano. Es además aconsejable y merecedor de alabanza que, para manifestar el espíritu de penitencia propio de la Cuaresma, se priven los fieles de gastos superfluos tales como manjares o bebidas costosos, espectáculos y diversiones.
  3. En los restantes viernes del año, la abstinencia puede ser sustituída, según la libre voluntad de los fieles, por cualquiera de las siguientes prácticas recomendadas por la Iglesia: lectura de la Sagrada Escritura, limosna (en la cuantía que cada uno estime en conciencia), otras obras de caridad (visita de enfermos o atribulados), obras de piedad (participación en la santa misa, rezo de rosario, etc.) y mortificaciones corporales.

La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido 14 años. La ley del ayuno a todos los mayores de edad hasta que hayan cumplido los 59 años.

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La Fundación Diocesana de Enseñanza organiza un encuentro virtual sobre la nueva ley educativa

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La Fundación Diocesana de Enseñanza organiza un encuentro virtual sobre la nueva ley educativa

La Fundación Diocesana de Enseñanza ´Victoria Díez` de Sevilla organiza un seminario web titulado “Los centros diocesanos ante la nueva ley educativa” el próximo viernes 19 de febrero a las seis de la tarde.

La presentación y moderación del encuentro virtual correrá a cargo de José Luis del Río, gerente de la Fundación Diocesana de Enseñanza, y contará con la participación de José R. Rich, presidente de Rich & Asociados SLP; Jerónima Ordóñez, vocal de la Secretaría General de la Federación de Sindicatos Independientes de Enseñanza  (FSIE) y Juan Barbero, periodista de Canal Sur TV.

El seminario virtual ha sido organizado por el Colegio Diocesano Nuestra Señora de las Nieves y está dirigido a toda la comunidad educativa. Para acceder a la plataforma zoom, pinche aquí.

Al respecto, Francisco Navas, director del Colegio Nuestra Señora de las Nieves refirió que la finalidad del encuentro online “es en estos momento especialmente crucial para dar a conocer e informar de manera completa, didáctica y cuidadosa cómo afecta la nueva ley a los centros diocesanos”.

Noticia relacionada: Diez razones para apostar por la educación concertada.

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Charlas cuaresmales del 18 al 20 de febrero en la Iglesia Parroquial del Sagrario

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Las charlas serán conducidas por D. José Gabriel Martín, Consiliario de las Hermandades y Cofradías de Granada, a partir del próximo jueves 18 a las 19:45 horas. También podrán seguirse online, en directo, en vatelevision.com.

XVI Jornadas de orientación académica de la Fundación Santos Mártires

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9 jóvenes reciben la Confirmación en la parroquia de Santa María la Mayor de Padul

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En la tarde del viernes, 13 de febrero, un grupo de nueve jóvenes recibieron el sacramento de la Confirmación de manos de nuestro Arzobispo, Mons. Javier Martínez, en la parroquia de Santa María La Mayor de Padul, acompañados por sus catequistas y familiares.

Mensaje del Papa para la Cuaresma

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«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén…» (Mt 20,18).
Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad.

Queridos hermanos y hermanas:

Cuando Jesús anuncia a sus discípulos su pasión, muerte y resurrección, para cumplir con la voluntad del Padre, les revela el sentido profundo de su misión y los exhorta a asociarse a ella, para la salvación del mundo.

Recorriendo el camino cuaresmal, que nos conducirá a las celebraciones pascuales, recordemos a Aquel que «se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz» (Flp 2,8). En este tiempo de conversión renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo.

En la noche de Pascua renovaremos las promesas de nuestro Bautismo, para renacer como hombres y mujeres nuevos, gracias a la obra del Espíritu Santo. Sin embargo, el itinerario de la Cuaresma, al igual que todo el camino cristiano, ya está bajo la luz de la Resurrección, que anima los sentimientos, las actitudes y las decisiones de quien desea seguir a Cristo.

El ayuno, la oración y la limosna, tal como los presenta Jesús en su predicación (cf. Mt 6,1-18), son las condiciones y la expresión de nuestra conversión. La vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante.

  1. La fe nos llama a acoger la Verdad y a ser testigos, ante Dios y ante nuestros hermanos y hermanas.

En este tiempo de Cuaresma, acoger y vivir la Verdad que se manifestó en Cristo significa ante todo dejarse alcanzar por la Palabra de Dios, que la Iglesia nos transmite de generación en generación. Esta Verdad no es una construcción del intelecto, destinada a pocas mentes elegidas, superiores o ilustres, sino que es un mensaje que recibimos y podemos comprender gracias a la inteligencia del corazón, abierto a la grandeza de Dios que nos ama antes de que nosotros mismos seamos conscientes de ello. Esta Verdad es Cristo mismo que, asumiendo plenamente nuestra humanidad, se hizo Camino —exigente pero abierto a todos— que lleva a la plenitud de la Vida.

El ayuno vivido como experiencia de privación, para quienes lo viven con sencillez de corazón lleva a descubrir de nuevo el don de Dios y a comprender nuestra realidad de criaturas que, a su imagen y semejanza, encuentran en Él su cumplimiento.

Haciendo la experiencia de una pobreza aceptada, quien ayuna se hace pobre con los pobres y “acumula” la riqueza del amor recibido y compartido. Así entendido y puesto en práctica, el ayuno contribuye a amar a Dios y al prójimo en cuanto, como nos enseña santo Tomás de Aquino, el amor es un movimiento que centra la atención en el otro considerándolo como uno consigo mismo (cf. Carta enc. Fratelli tutti, 93).

La Cuaresma es un tiempo para creer, es decir, para recibir a Dios en nuestra vida y permitirle “poner su morada” en nosotros (cf. Jn 14,23). Ayunar significa liberar nuestra existencia de todo lo que estorba, incluso de la saturación de informaciones —verdaderas o falsas— y productos de consumo, para abrir las puertas de nuestro corazón a Aquel que viene a nosotros pobre de todo, pero «lleno de gracia y de verdad» (Jn 1,14): el Hijo de Dios Salvador.

  1. La esperanza como “agua viva” que nos permite continuar nuestro camino 

La samaritana, a quien Jesús pide que le dé de beber junto al pozo, no comprende cuando Él le dice que podría ofrecerle un «agua viva» (Jn 4,10). Al principio, naturalmente, ella piensa en el agua material, mientras que Jesús se refiere al Espíritu Santo, aquel que Él dará en abundancia en el Misterio pascual y que infunde en nosotros la esperanza que no defrauda. Al anunciar su pasión y muerte Jesús ya anuncia la esperanza, cuando dice: «Y al tercer día resucitará» (Mt 20,19).

Jesús nos habla del futuro que la misericordia del Padre ha abierto de par en par. Esperar con Él y gracias a Él quiere decir creer que la historia no termina con nuestros errores, nuestras violencias e injusticias, ni con el pecado que crucifica al Amor. Significa saciarnos del perdón del Padre en su Corazón abierto.

En el actual contexto de preocupación en el que vivimos y en el que todo parece frágil e incierto, hablar de esperanza podría parecer una provocación. El tiempo de Cuaresma está hecho para esperar, para volver a dirigir la mirada a la paciencia de Dios, que sigue cuidando de su Creación, mientras que nosotros a menudo la maltratamos (cf. Carta enc. Laudato si’, 32–33;43–44).

Es esperanza en la reconciliación, a la que san Pablo nos exhorta con pasión: «Os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5,20). Al recibir el perdón, en el Sacramento que está en el corazón de nuestro proceso de conversión, también nosotros nos convertimos en difusores del perdón: al haberlo acogido nosotros, podemos ofrecerlo, siendo capaces de vivir un diálogo atento y adoptando un comportamiento que conforte a quien se encuentra herido. El perdón de Dios, también mediante nuestras palabras y gestos, permite vivir una Pascua de fraternidad.

En la Cuaresma, estemos más atentos a «decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan», en lugar de «palabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian» (Carta enc. Fratelli tutti [FT], 223). A veces, para dar esperanza, es suficiente con ser «una persona amable, que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia» (ibíd., 224).

En el recogimiento y el silencio de la oración, se nos da la esperanza como inspiración y luz interior, que ilumina los desafíos y las decisiones de nuestra misión: por esto es fundamental recogerse en oración (cf. Mt 6,6) y encontrar, en la intimidad, al Padre de la ternura.

Vivir una Cuaresma con esperanza significa sentir que, en Jesucristo, somos testigos del tiempo nuevo, en el que Dios “hace nuevas todas las cosas” (cf. Ap 21,1-6). Significa recibir la esperanza de Cristo que entrega su vida en la cruz y que Dios resucita al tercer día, “dispuestos siempre para dar explicación a todo el que nos pida una razón de nuestra esperanza” (cf. 1 P 3,15).

  1. La caridad, vivida tras las huellas de Cristo, mostrando atención y compasión por cada persona, es la expresión más alta de nuestra fe y nuestra esperanza.

La caridad se alegra de ver que el otro crece. Por este motivo, sufre cuando el otro está angustiado: solo, enfermo, sin hogar, despreciado, en situación de necesidad… La caridad es el impulso del corazón que nos hace salir de nosotros mismos y que suscita el vínculo de la cooperación y de la comunión.

«A partir del “amor social” es posible avanzar hacia una civilización del amor a la que todos podamos sentirnos convocados. La caridad, con su dinamismo universal, puede construir un mundo nuevo, porque no es un sentimiento estéril, sino la mejor manera de lograr caminos eficaces de desarrollo para todos» (FT, 183).

La caridad es don que da sentido a nuestra vida y gracias a este consideramos a quien se ve privado de lo necesario como un miembro de nuestra familia, amigo, hermano. Lo poco que tenemos, si lo compartimos con amor, no se acaba nunca, sino que se transforma en una reserva de vida y de felicidad.

Así sucedió con la harina y el aceite de la viuda de Sarepta, que dio el pan al profeta Elías (cf. 1 R 17,7-16); y con los panes que Jesús bendijo, partió y dio a los discípulos para que los distribuyeran entre la gente (cf. Mc 6,30-44). Así sucede con nuestra limosna, ya sea grande o pequeña, si la damos con gozo y sencillez.

Vivir una Cuaresma de caridad quiere decir cuidar a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a causa de la pandemia de COVID-19. En un contexto tan incierto sobre el futuro, recordemos la palabra que Dios dirige a su Siervo: «No temas, que te he redimido» (Is 43,1), ofrezcamos con nuestra caridad una palabra de confianza, para que el otro sienta que Dios lo ama como a un hijo.

«Sólo con una mirada cuyo horizonte esté transformado por la caridad, que le lleva a percibir la dignidad del otro, los pobres son descubiertos y valorados en su inmensa dignidad, respetados en su estilo propio y en su cultura y, por lo tanto, verdaderamente integrados en la sociedad» (FT, 187).

Queridos hermanos y hermanas: Cada etapa de la vida es un tiempo para creer, esperar y amar. Este llamado a vivir la Cuaresma como camino de conversión y oración, y para compartir nuestros bienes, nos ayuda a reconsiderar, en nuestra memoria comunitaria y personal, la fe que viene de Cristo vivo, la esperanza animada por el soplo del Espíritu y el amor, cuya fuente inagotable es el corazón misericordioso del Padre.

Que María, Madre del Salvador, fiel al pie de la cruz y en el corazón de la Iglesia, nos sostenga con su presencia solícita, y la bendición de Cristo resucitado nos acompañe en el camino hacia la luz pascual. 

Roma, San Juan de Letrán, 11 de noviembre de 2020, memoria de san Martín de Tours.

Francisco

Fratelli Tutti

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Indicaciones de la Santa Sede sobre la imposición de la ceniza en tiempo de pandemia

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Indicaciones de la Santa Sede sobre la imposición de la ceniza en tiempo de pandemia

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que preside el cardenal Sarah, ha remitido a todas las diócesis una nota informativa con indicaciones sobre la imposición de la ceniza en tiempo de pandemia. La nota es la siguiente:

Pronunciada la oración de bendición de las cenizas y después de asperjarlas, sin decir nada, con el agua bendita, el sacerdote se dirige a los presentes, diciendo una sola vez para todos la fórmula del Misal Romano: «Convertíos y creed en el Evangelio», o bien: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás».

Después, el sacerdote se limpia las manos y se pone la mascarilla para proteger la nariz y la boca, después impone la ceniza a cuantos se acercan a él o, si es oportuno, se acerca a cuantos están de pie en su lugar. El sacerdote toma la ceniza y la deja caer sobre la cabeza de cada uno, sin decir nada.

En la sede de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, a 12 de enero de 2021.

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Córdoba y Montilla acogerán el III Congreso Internacional Avilista

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Córdoba y Montilla acogerán el III Congreso Internacional Avilista

El encuentro, organizado por el Obispado de Córdoba en colaboración con Cabildo Catedral y Foro Osio, tendrá lugar entre el 29 de junio y el 2 de julio, cuando se cumple el 75 aniversario de la proclamación de San Juan de Ávila como Patrono del Clero Español

Córdoba y Montilla volverán a ser entre el 29 de junio y el 2 de julio de 2021, punto de encuentro para estudiosos y seguidores de la figura de San Juan de Ávila, doctor de la Iglesia Universal y Patrón del Clero Secular Español, con la celebración del III Congreso Internacional Avilista.

El encuentro especializado permite la participación presencial y telemática. El seguimiento online puede hacerse a través de la web sanjuandeavilacordoba21.com. En el caso de la asistencia presencial, las sesiones se seguirán en el salón de actos del Obispado de Córdoba (C/Torrijos, 12) hasta un máximo de cien personas. Las inscripciones en ambos casos deben realizarse a través de la página web www.sanjuandeavilacordoba21.com. Están previstas becas para seminaristas y estudiantes, así como cuotas adaptadas a cada modalidad.

Cuatro bloques temáticos en torno a san Juan de Ávila

El programa del III Congreso Internacional Avilista combina celebraciones litúrgicas con ponencias y mesas de debate, y queda articulado en torno a cuatro grandes temáticas: historia, espiritualidad, teología y actualidad.

La jornada inaugural, el día 29 de junio, contará con la presencia de Mons. Javier Martínez Fernández, Arzobispo de Granada, que ofrecerá la ponencia “San Juan de Ávila, patrono del clero secular española” y el 30 de junio, el Arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo Peregrina, presidirá la Santa Misa con Laudes en la Catedral de Córdoba.  Ese mismo día, con Nicolás Álvarez de las Asturias como moderador, se abordará la mesa redonda sobre historia a través de las ponencias de José Ramón Godino sobre “la Escuela sacerdotal avilista”, de María Jesús Fernández Cordero sobre “Escuela Femenina avilista”, y Miguel Navarro Sorni sobre “Los santos discípulos del Maestro Ávila”. Cada bloque temático va acompañado de diálogo de los participantes con los ponentes.

La Teología es el otro gran bloque que se abordará en la sesión vespertina de la jornada inaugural. Está previsto que Encarnación González modere la mesa redonda en la que participan el director espiritual del Seminario Conciliar “San Pelagio” de Córdoba, Carlos Jesús Gallardo Panadero, con la ponencia “La Sagrada Humanidad de Cristo en la teología avilista”. Juan Miguel Corral aporta sus conocimientos sobre “Las fuentes del Tratado sobre el sacerdocio y su valor teológico” y Ricardo Aldana disertará sobre “La Palabra de Dios en la teología avilina”.

Con la exposición del Santísimo comenzará la sesión del 1 de julio, que continuará con el desarrollo del bloque sobre Espiritualidad, moderado por el sacerdote Antonio Llamas Vela. En la sesión matinal participan Antero Pascual, Jesús Pulido y Pere Montagut. Por la tarde, el Obispo Auxiliar de Madrid, Mons. Jesús Vidal Chamorro, conducirá como moderador las aportaciones de Gaspar Hernández, Javier Díaz Lorite y el Obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández González, dentro de la temática Actualidad.

En la jornada de clausura, el 2 de julio, está prevista la celebración de la eucaristía en la basílica de San Juan de Ávila de Montilla, que estará presidida por el Cardenal Arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Juan José Omella. Posteriormente, se celebrará en el Teatro Garnelo la charla-coloquio “Claves de la Espiritualidad sacerdotal desde San José al estilo de San Juan de Ávila”, a cargo de Juan Esquerda.

Adjuntamos programa completo de actos y cartel

Díptico del III Congreso Internacional Avilista

Cartel del III Congreso Internacional Avilista

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