Homilía en la Misa del viernes de la IV semana del Tiempo Ordinario, el 5 de febrero de 2021.
«El dolor: grito, lamento y esperanza», comentario a las lecturas del Domingo V Tiempo Ordinario -B
FOTO: La curación de la suegra de Pedro. John Bridges, siglo XIX
Las lecturas de este domingo V del Tiempo Ordinario ponen de manifiesto uno de los grandes enigmas del hombre: el dolor. Partiendo de uno de los monólogos más elocuentes del libro de Job, se introduce la acción de Jesús ante muchos enfermos y poseídos (Mc 1,29-39).
En el capítulo 7, Job se dirige a Dios, puesto que con sus amigos −Elifaz, Bildad, Zofar− el diálogo es imposible. Los amigos hablan de Dios, Job habla con Dios: ¿no es acaso esto último la oración? Se dirige a Dios en un momento de sufrimiento extremo, donde nada parece tener sentido, porque la oración ante el dolor no puede ser una sonrisa, es inevitablemente un grito, un lamento. En este grito utiliza varias imágenes: el jornalero, incapaz a la hora de tomar decisiones; el esclavo, maniatado ante la libertad; la lanzadera, aprisionado ante la fugacidad de la vida. La última imagen, la lanzadera, instrumento del telar que pasa de un lado a otro de la trama alternativamente por encima y por debajo de la urdimbre, representa la vida como el ir y venir alterno e inquieto (cf. Ecl 1,2-11). De esta manera, cada vez que se añade una línea a la tela de la vida, disminuye la esperanza de terminar el dibujo, porque a Job, en cualquier momento, le cortarán de un tirón la trama ¿No es acaso la mejor opción? Job se lamenta diciendo «al acostarme pienso: ¿Cuándo me levantaré? Se alarga la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba?» (Job 7,4).
Después de estos gritos y lamentos se presenta a Jesús, en el evangelio, situado en el centro de una humanidad sufriente. El sufrimiento se presenta, en primer lugar, en el rostro de una mujer que llevaba tiempo conviviendo con la enfermedad. El evangelista, antes de presentar una muchedumbre anónima, realiza un primer plano, donde el dolor se aumenta, porque para el cristiano no hay enfermedades, sino enfermos; no hay sufrientes anónimos, sino rostros concretos que conviven con el dolor. La proximidad de Jesús y la superación de las barreras (¡cuántas barreras son colocadas ante el dolor!) permite a la suegra de Pedro ponerse al servicio, no solo de Jesús, sino de todos. El silencioso grito de dolor de la suegra de Pedro ante Dios se transforma en elocuente servicio a los hermanos. El texto resume otros encuentros, en medio de un anonimato que incluye a los lectores del evangelio: como espectadores; como protagonistas; como testigos. El dolor del prójimo, por desgracia, siempre será dolor a mitad; nuestra fe, gracias a Dios, siempre será esperanza compartida.
Leyendo el libro de Job, el problema del dolor parece que no encuentra una verdadera respuesta. Ni siquiera la jornada modelo de Jesús en Cafarnaúm (Mc 1,21-38), donde cura a muchos, pero no a todos, ofrece una solución al dolor. Será la muerte y la resurrección de Jesús la que transforme la muerte –expresión suprema del dolor– en vida. Al final del libro de Job se intuye la esperanza: «te conocía sólo de oídas, ahora te han visto mis ojos» (Job 42,5); al inicio del evangelio de Lucas se anuncia la esperanza para todos los pueblos: «ahora, Señor, según tu palabra, puedes dejar a tu siervo irse en paz; porque mis ojos han visto tu salvación» (Lc 2,29-30). De esta manera, el dolor que se expresa en diferentes gritos y lamentos, se convierte en esperanza; la muerte no es la palabra definitiva. Nuestras comunidades cristianas están necesitadas, cada vez más, de personas que acompañen en el sufrimiento; de creyentes que anuncien la esperanza en medio del dolor; de oídos que escuchen los gritos de lamento (¡Tantas veces dirigidos a Dios!); de voces que anuncien la Voz de la esperanza.
El Evangelio, anunciado por Jesús, es la semilla de la esperanza, sembrada precisamente en el corazón del sufrimiento. Ante los acusadores del hombre, como podían ser los amigos de Job, no sirve solo el grito desesperado, sino ver brotar la esperanza que, como la suegra de Pedro, se pone al servicio de los hermanos.
Isaac Moreno Sanz,
Dr. en Teología Bíblica y párroco de San Juan del Puerto
LA DIÓCESIS DE ASIDONIA-JEREZ CELEBRA LA MISA FUNERAL POR MONSEÑOR DEL RÍO MARTÍN

LA DIÓCESIS DE ASIDONIA-JEREZ CELEBRA LA MISA FUNERAL POR MONSEÑOR DEL RÍO MARTÍN
5 febrero, 2021
La Santa Iglesia Catedral acogerá el próximo miércoles 10 de febrero a las 18hrs la misa funeral, presidida por D. Federico Mantaras, por el que fuera el segundo obispo de Asidonia-Jerez, D. Juan del Río Martín.
El primer templo de la Diócesis de Asidonia-Jerez acogerá el próximo miércoles 10 de febrero a las 18hrs la misa funeral por el que fuera segundo obispo de la Iglesia Asidonense, Monseñor D. Juan del Río Martín. Presidida por D. Federico Mantaras, Administrador Diocesano de Asidonia-Jerez, se ofrecerá la misa por el eterno descanso del Arzobispo Castrense y Presidente de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales que fallecía el pasado 28 de enero a causa de la Covid-19.
Jaén se compromete con tres proyectos de Manos Unidas con un importe superior a los 241.000 euros
Se ha presentado, de manera online, la campaña 62 de Manos Unidas, y lo ha hecho bajo el lema: «Contagia solidaridad para acaba con el hambre». «Esta campaña nace con la intención de contagiar solidaridad, ilusión y futuro, ante una sociedad triste y apagada debido a la pandemia que estamos viviendo», así lo explicó la directoral de Manos Unidas en la Diócesis, Lola González. También contó que a lo largo del trienio que la ONG de la Iglesia está concluyendo, el correspondiente a 2019-21, Manos Unidas » ha dedicado todos sus esfuerzos a reafirmar la importancia de los derechos humanos, incluyendo aquel que más nos define, que es el derecho a la alimentación».
Este año la campaña gira en torno a la Construcción del Bien Común: «nos toca a nosotros ser conscientes de nuestra corresponsabilidad en este Bien Común, que lo entendemos como el esfuerzo solidario y colectivo por construir un mundo digno que nos permita a todos disfrutar de nuestros derechos».
Durante la presentación se dieron a conocer los proyectos que se han asignado para este 2021 a la Diócesis y que se desarrollarán en tres países: Camboya, India y El Salvador.
En El Salvador, el programa tiene como fin el fortalecimiento organizativo y productivo de comités ganaderos y agrícolas. La propuesta fortalecerá, entre otros, a un grupo de jóvenes que han tenido que dejar sus estudios y desean dedicarse a la agricultura y ganadería, para lo cual solicitan formación técnica y medios de producción. Esto les dará oportunidad de empleo e ingresos.
Su importe es 84.106 €. La aportación de Manos Unidas supone el 66%, que irá destinado a equipos y suministros, material de construcción, formación y asistencia técnica, personal y auditoría. El socio local, personal y funcionamiento (7%) y los beneficiarios, mano de obra, suministros y aporte efectivo (26%), y las alcaldías, transporte de materiales y personas y uso de instalaciones (1%).
Beneficiarios: directos: 194 personas (agricultores, ganaderos, mujeres y jóvenes). Indirectos: 970 (familias de niveles económicos bajos que se dedican en pequeña escala a la agricultura y ganadería).
En Camboya se potenciará, con este proyecto, el desarrollo comunitario, resilencia y gestión comunitaria de recursos forestales. Comprende actividades de capacitación relacionadas directamente con la comercialización de excedentes agrícolas (arroz, casava y hortalizas), la protección y explotación sostenible de los bosques comunales y la comercialización de productos forestales no madereros (resinas, palillos de mesa, miel), capacitación y formación de los beneficiarios para la prevención y reducción de los riesgos de desastres naturales y adaptación al cambio climático, el fortalecimiento de las tres cooperativas agrícolas existentes en el distrito de Chhaeb -y que se han constituido gracias al apoyo de Manos Unidas en fases anteriores a las que este proyecto da continuidad-, la prevención de la violencia de género y promoción de la mujer y asesoramiento y apoyo legal para defender los derechos de los campesinos frente a la grave vulneración de estos derechos que supone el acaparamiento de tierras.
Su importe es 93.932 €. Manos Unidas aporta un 68,10%, destinado a equipamiento, personal, desplazamientos, funcionamiento y auditoría.
Beneficiarios: directos: 7.623 personas (cabezas de familia más pobres, las mujeres
solas cabeza de familia, los grupos de agricultores, indígenas y discapacitados que están
involucrados en el cuidado de los bosques y actividades de protección de las tierras).
Indirectos: 12.318.
Por último, el programa dirigido a India es un proyecto de salud materno infantil se centrarán en mujeres gestantes y lactantes y niños hasta los 10 años. El proyecto abarca 25 aldeas, de ellas 20 son las mismas en las que se llevó a cabo el proyecto anterior en colaboración con Manos Unidas.
Su importe es 63.157 €. La aportación de Manos Unidas supone el 85%. El socio
local cubre parte de los sueldos principales y la compra y distribución de plantones y
semillas.
Beneficiarios: directos: 3.265 personas. Indirectos: 19.150.
La presentación contó con las intervenciones de misioneros que otros años han participado en nuestra Diócesis en el arranque en la campaña de Manos Unidas. En concreto, con el misionero mercedario, Tomás García que desarrolla su labor en Santo Domingo, y la misionera Justina Banda, Misionera Hija del Calvario que trabaja por los más pobres en Zimbabwe. Hasta estos dos países ha llegado la generosidad de los jiennenses a través de los proyectos promovidos por Manos Unidas el pasado año, y fueron los dos misioneros los encargados de explicarlo.
Cenas del hambre
Este año, y debido a las restricciones impuestas a causa de la pandemia, no se celebrarán de manera física las Cenas contra el Hambre, pero sí se llevarán a cabo en las parroquias distintas iniciativas para poder conseguir el dinero con el que se ha comprometido Manos Unidas Jaén en estos tres países.
Cuentas de Manos Unidas
Para hacer donativos, Manos Unidas pone a disposición de todas las personas que quieran colaborar con estos proyectos dos cuentas en las que hacer los ingresos.
CAJASUR.- ES05-0237-0418-70-9150431366
CAJA RURAL.- ES95-3067-0100-25-1147554529
El cáliz profanado en Irak llega a la Diócesis en recuerdo de los cristianos perseguidos

5 de febrero 2021IV viernes del Tiempo Ordinario
En el año 2014, terroristas del Daes desmantelaron y profanaron la iglesia de Qaraqosh, una población asiria perteneciente a la gobernación de Nínive, al norte de Irak. Entre las piezas sustraídas se hallaba un cáliz que los extremistas emplearon como diana en una llanura cercana. La población católica de la zona se vio abocada a huir al desierto abandonando su hogar y su tierra como precio por no renunciar a su fe. Fruto de estos hechos, aconteció algo que estaba lejos de los propósitos de los terroristas: el cáliz se convirtió en un emblema para los cristianos, un signo que recuerda que la persecución religiosa es algo muy actual y una invitación a la unión y a la oración.
El cáliz profanado de Irak fue recuperado de las llanuras de Nínive y se volvió a consagrar, dejando intacto en él la melladura e imperfecciones sufridas a causa de la bala, como testigo de esta realidad persecutoria; un tiro al blanco que provocó un orificio por el que entró el proyectil y cuya salida reventó la mitad de la copa. La Iglesia católica siria, perteneciente a una de las 24 Iglesias sui iuris, donó la pieza a la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, encargada ahora de acercar este cáliz a todas las diócesis del mundo, «llevando con él los testimonios y sufrimientos de aquellos que son perseguidos por su fe», tal y como apostilla Sergio Rivas, responsable del Levante de Ayuda a la Iglesia Necesitada.
La sacra copa ha viajado ya por gran parte del mundo, llegando a España desde Estados Unidos, lugar de su última estancia. La Diócesis de Málaga, fue la primera en recibirlo en España a finales del verano pasado y tras realizar un periplo por diferentes iglesias españolas, mañana, 6 de febrero, llegará a la Diócesis de Cartagena desde la de Orihuela-Alicante.
«A los cristianos perseguidos, al igual que a este cáliz, también les disparan, también les matan, también les impiden vivir libremente su fe».
La primera estancia del cáliz de Irak será la pedanía murciana de Cabezo de Torres, hasta llegar a la capital el día 15 de febrero, según el siguiente itinerario.
- Del 6 al 7 de febrero: Parroquia de Nuestra Señora de las Lágrimas, Cabezo de Torres.
- Lunes, 8 de febrero: Colegio Don Bosco, Cabezo de Torres.
- Martes, 9 de febrero: Renovación Carismática Católica de Cabezo de Torres.
- Miércoles, 10 de febrero: Monasterio del Inmaculado Corazón de María, de las Hermanas Pobres de Santa Clara, Santomera.
- Jueves, 11 de febrero: Parroquia de Nuestra Señora de las Lágrimas, Cabezo de Torres.
- Viernes, 12 de febrero: Colegio Nuestra Señora de la Consolación, Espinardo.
- Lunes, 15 de febrero: a las 10:30 horas, Santa Misa presidida por Mons. José Manuel Lorca Planes, obispo de Cartagena, en la capilla de Santiago Apóstol del Palacio Episcopal.
Desde el 13 de febrero, el cáliz profanado de Qaraqosh permanecerá en la ciudad de Murcia siguiendo un recorrido aún por determinar.
Sergio Rivas afirma que «a los cristianos perseguidos, al igual que a este cáliz, también les disparan, también les matan, también les impiden vivir libremente su fe. De esta forma, con sus sufrimientos y con su vida están dando testimonio a este mundo».
Ayuda a la Iglesia Necesita ofrece así la oportunidad de palpar de cerca una realidad que continúa patente en la historia, quizá por ello Rivas cuenta que «la gente, al verlo, se queda impresionada; no te esperas encontrarte con un cáliz totalmente reventado, y es entonces cuando se es consciente de la realidad y del sufrimiento de muchos cristianos perseguidos en el mundo. Es una oportunidad para acordarnos de rezar y orar por todos nuestros hermanos perseguidos y por sus sufrimientos».
Fran Juárez
Graduado en Comunicación Audiovisual. Redactor de la Delegación de Medios de Comunicación Social
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El Encuentro Diocesano de la Familia tendrá que esperar
Imagen de archivo
la Delegación Diocesana para la Familia ha aplazado el Encuentro Diocesano de la Familia, aún con fecha por determinar, según la evolución de la situación por la pandemia.
Una cita que se celebra cada año el primer sábado del mes de febrero y que este 2021 no será posible en esta fecha. El encuentro concita tradicionalmente a las familias de la diócesis, a las parroquias, asociaciones y movimientos apostólicos en una jornada que, esta vez, debido a las circunstancias por la pandemia tendrá que esperar.
Pero la Delegación Diocesana para la Familia continúa su trabajo en la medida de las posibilidades: se siguen buscando estrategias para continuar con el Servicio de Orientación Familiar a pleno rendimiento, más ahora que se multiplican los problemas en las familias y en las relaciones interpersonales. Los Cursillos de Preparación al Matrimonio previstos en enero también se suspendieron, a la espera los inscritos de que se puedan desarrollar en marzo. Continúa la Escuela de Padres y Catequesis, por WhatsApp y correo electrónico, y en la Casa Oasis -que acoge y protege a madres en situación de dificultad-, con ocupación completa, se trabaja con todas las medidas para evitar el contagio de las hermanas y residentes. Estas son algunas de las acciones que está desarrollando la Delegación para la Familia en estos momentos.
La Juventud Católica de Ayamonte se une para evangelizar a través de las redes sociales
Juanma Castellano es un joven estudiante ayamontino que a sus 21 años ha logrado, junto a otros amigos y amigas, poner en marcha un grupo juvenil que, entre otras acciones, se han propuesto evangelizar a otros jóvenes a través de Instagram. Una verdadera inspiración en momentos de apatía pastoral.
Artículo de jóvenes católicos de Ayamonte:
En el mes de agosto de 2020, dos de nosotros íbamos a acudir al Adoremus de jóvenes que se iba a celebrar en La Antilla. Finalmente sólo pudo ir Juanma y allí recibió una revelación del Espíritu Santo. Nació en él un profundo deseo de reunir a los jóvenes de Ayamonte y que tuvieran un lugar donde seguir todos juntos creciendo en la fe, madurándola y compartiéndola. El haber estado en diversos grupos de juventud católica como el SARUS en Sevilla le hizo pensar que Ayamonte necesitaba algo así.
En seguida se lo contó a un par de amigas, una de ellas la que en principio le iba a acompañar al Adoremus, y se puso en contacto con una mujer de espíritu joven que ejerce como maestra en un colegio de nuestra ciudad y como catequista, Patricia. Ella se alegró mucho de la noticia pues esperaba algún día que los jóvenes ayamontinos sintieran a Dios en su corazón. Desde entonces y con su ayuda inestimable, Juanma, Tania, Blanca, Daniela y Pedro, todos ellos de edades diversas desde los 15 a los 21, se pusieron en marcha para poner en pie el proyecto de la Juventud Católica de Ayamonte (JCA).
El párroco de Ayamonte, Juan Manuel Pérez, tuvo conocimiento de ello en Navidad y quiso reunirnos a todos para conocernos y que le contáramos nuestra inquietud, y así el 2 de enero de 2021 constituimos el grupo con su beneplácito y lo primero que hicimos fue crear un grupo en WhatsApp para que él nos enviara diariamente el Evangelio y pudiéramos interactuar entre nosotros.
Entre nosotros habíamos hablado previamente y expuesto todo lo que queríamos hacer, y así entre muchas cosas, tuvimos claro que queríamos un grupo abierto a la participación de todos y todas teniendo como único compromiso compartir la fe, puesto que muchos estamos fuera estudiando y sabemos de las limitaciones por nuestras ocupaciones como estudiantes o trabajadores que tenemos los jóvenes. El cuándo y dónde lo marcaría cada persona según sus posibilidades, lo cual quiere decir que no exigiríamos a nadie que fuera a las actividades organizadas. Lo principal sería la Eucaristía y, por ello, una vez al mes organizamos una Misa de Juventud en domingo a la que invitamos a todos los jóvenes que quieran a participar. Tras esta misa, nos reunimos para hacer comunidad y tratar algún tema desde el punto de vista de la fe que nos parezca interesante o para comentar las lecturas del día.
Vimos también muy importante evangelizar a través de Internet y las redes sociales, siendo Instagram nuestro medio principal (juvcat.ayamonte). El 6 de enero hicimos nuestra primera publicación y así poco a poco hemos ido dándole forma. Organizamos por secciones los días de la semana. De esta manera los domingos lo llamamos «Su Palabra» y publicamos un video en el que reflexionamos sobre las lecturas; los martes «Vida de Santos» dedicando una publicación a algún santo y sus virtudes; los jueves «Siempre Jesús» en el que tratamos algún aspecto de Cristo; y los sábados «De Marianas maneras» dedicándolos a la Virgen. Cada uno se dedica semanalmente a una sección y vamos rotando.
Hemos escogido como patronos al beato Carlo Acutis, patrón de Internet, por ser un joven del S. XXI que como nosotros utilizaba las redes e Internet como método de evangelización, y a la Inmaculada como patrona de nuestra Diócesis, de España y como advocación con mucha presencia en la historia de Ayamonte. Al beato dedicaremos todos los días 12 del año y una misa en su honor cercana a su festividad el 12 de octubre, y a María Inmaculada todos los 8 de cada mes así como una Vigilia en su honor el 7 de diciembre (uniéndonos si hay ocasión de ello, a la celebrada por la Diócesis en Huelva).
De igual forma como fundamento de nuestra fe y como pilar de la misma daremos mayor importancia a Jesús Sacramentado y procuraremos hacer algún Adoremus para los jóvenes, así como adoración al mismo previa a la Misa Joven que antes comentaba.
Son muchas las actividades que queremos hacer y unirnos a otras como encuentros de la Esperanza o la JMJ que está por celebrarse en 2023 en Lisboa, pero todo dependerá de la evolución de la pandemia y de las restricciones que tengamos para poder realizarlas, por ello, por el momento las redes serán nuestro principal medio de comunicación y de evangelización y desde ahí iremos dando forma a todo lo que el Señor ponga en nuestro corazón, con intención de llegar cada vez más a los jóvenes como nosotros.
Instagram: juvcat.ayamonte
Liturgia: Materiales para Cuaresma y Pascua 2021

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El 8 de febrero es la VII Jornada de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas
El próximo 8 de febrero se celebra el VII Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas. Este año bajo el título ‘Economía sin trata de personas’.
Un lema vinculado con la encíclica del Papa Fratelli Tutti, que aporta el marco propicio para sentar las bases de un sistema económico justo y sostenible, donde no haya lugar alguno para la trata de personas.
El Papa convoca esta Jornada desde el año 2015 y eligió el día en el que se recuerda la memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita, la religiosa sudanesa que padeció durante su vida los sufrimientos de la esclavitud.
Artículo de Emilio J. Muñoz Jorva, director del Secretariado Diocesano de Migraciones:
La Iglesia renueva cada año, en este día, su firme llamamiento para que la dignidad de cada persona sea tutelada, en el respeto de los derechos fundamentales, como subraya su Doctrina Social, que aboga para que los derechos se amplíen allí donde no son reconocidos, a millones de hombres y mujeres en todos los continentes. Todos somos una sola familia humana. Y la atención de la Iglesia se manifiesta con especial ternura hacia los que se ven, como Jesucristo, obligados a huir (lema de la última Jornada Mundial del Migrante y Refugiado).
“La trata de personas es un acto abominable…, es un problema mundial que necesita ser tomado en serio por la humanidad en su conjunto” (FT.24)
Según la Organización Mundial del Trabajo (OIT), millones de personas son víctima de trata en todo el planeta. Bandas organizadas trafican con seres humanos por diversos motivos, y aunque la trata con fines sexuales sea la más conocida y común, otras como los trabajos forzados, la mendicidad infantil, la venta de órganos y otros métodos no se quedan atrás, compraventa de personas desposeídas de su dignidad para ser utilizadas como mera mercancía. La explotación, sumada a violencia, brutalidad y coerción empleadas por los explotadores están detrás de tanto sufrimiento, centrado en la limitación total en la voluntad de las víctimas.
El empobrecimiento y los conflictos armados en países que viven en una situación de opresión e inestabilidad político-social provocan el aumento de la vulnerabilidad de las personas, que pueden ser susceptibles de ser víctima de la trata. En situaciones desesperadas, con un insuficiente acceso a los recursos básicos, en una situación de inseguridad y con las libertades restringidas, los grupos armados u otros criminales tienen al alcance de su mano la oportunidad para traficar con personas.
Según ACNUR, no todas las víctimas de trata son refugiados, pero el riesgo de convertirse en víctima aumenta si se es refugiado. “En contextos de trata, muchas víctimas tienen temor de ser estigmatizadas o deportadas por parte de las autoridades, o de sufrir represalias por parte de sus tratantes en caso de que denuncien que están siendo víctimas de tráfico”.
Según denuncia el último informe global sobre la trata de personas elaborado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), las mafias actúan con impunidad en grandes áreas del mundo. Además la plaga del tráfico de seres humanos afecta, cada vez a más niños y niñas, -casi un tercio de las personas víctimas de trata-, involucrados en las peores formas de explotación. Y lo peor, según señala este último informe, es que se ha triplicado el número de niños y niñas entre las víctimas de trata en el mundo. En numerosas ocasiones se habla del tráfico de personas como de la nueva esclavitud, la esclavitud del siglo XXI.
La trata de personas es uno de los delitos que mueve mayor cantidad de dinero en todo el mundo, tras el tráfico de drogas y de armas, según informaba la Policía Nacional en 2019. En Europa estos grupos criminales obtienen unos beneficios que superan los 2.500 millones de euros al año, según la UNODC. Los datos publicados por el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), del Ministerio del Interior, evidencian que en España más de 10.000 personas fueron detectadas en ese año en una situación de riesgo en el ámbito de la prostitución, así como unas 13.000 personas en centros de actividad laboral irregular.
Cabe destacar que se estima que más de dos tercios de las víctimas no se detectan. Todo esto exige un enfoque desde la visión de la fraternidad humana para abordar la trata de personas, lo que implica una estrecha coordinación entre organismos gubernamentales y otras organizaciones nacionales e internacionales en un amplio despliegue de actividades y medidas concretas.
Muchas son las Comunidades cristianas que desarrollan una importante tarea en la detección, denuncia y acompañamiento, muy sensibles ante tantos hermanos afrentados por tantas heridas que marcan su existencia: violencia, abuso, lejanía de sus familiares, eventos traumáticos, la fuga de casa, la incertidumbre sobre el futuro en los campos de refugiados. Todos éstos son elementos que deshumanizan y tienen que empujar a todo cristiano y toda la comunidad a una atención concreta.
Francisco nos invita a acoger a todas las personas forzadamente desarraigadas, “a la luz de la esperanza”.
En relación a este fenómeno genocida el Santo Padre hizo un llamamiento para que la Comunidad Internacional interviniera “con iniciativas eficaces y nuevos enfoques… para proteger la dignidad de tantas personas, mejorar su calidad de vida, y enfrentar los desafíos que surgen de las formas modernas de persecución, de opresión y de esclavitud, …de las víctimas de la trata aplicando el mandamiento de la caridad que Jesús nos ha dejado, cuando se ha identificado con el extranjero, con el que sufre, con todas las víctimas inocentes de la violencia y la explotación».
Hagámonos eco de la dramática realidad de la trata de personas, un atentado contra la dignidad humana. Visibilicemos el sufrimiento de las personas que son objeto de trata desde el respeto a las víctimas, pongamos luz a esta realidad, para que se vea y duela, pongamos oído y corazón como si de nosotros, o de los nuestros se tratara, que lo son. Porque “para la Iglesia nadie es un extraño, nadie está excluido, nadie está lejos”. El grito silencioso de las personas que son objeto de trata debe ser escuchado y atendido.
Un hogar para acompañar a quienes más lo necesitan
Para Cáritas y en especial para la Casa Santa María de los Milagros, el 11 de febrero, Día del Enfermo, es una jornada muy importante. En ella, el equipo de Cáritas Diocesana de Huelva, las personas voluntarias y las que viven en la casa, piensan en aquellas personas que por algún tipo de dolencia o enfermedad se encuentran hospitalizadas o en un estado de vulnerabilidad. Este día tiene como objetivo sensibilizar a toda la población y, por consiguiente, a las varias instituciones sanitarias católicas y a la misma sociedad civil, ante la necesidad de asegurar la mejor asistencia posible a los enfermos: ayudar al enfermo a valorar el sufrimiento; favorecer el compromiso cada vez más valioso del voluntariado, recordar la importancia de la formación espiritual y moral de los agentes sanitarios y en sentido general, sensibilizarnos con estas personas que no pasan por un buen momento en sus vidas. En Cáritas es un día muy especial porque detrás de cada enfermo está la historia de la persona, el empeño, la soledad, el dolor, las alegrías y esperanzas y en este día se encierra toda la fortaleza que Dios da para afrontar y superar todas esas situaciones, donde parece que no hay salida.
Santa María de los Milagros es una casa de acogida para personas en situación de sin hogar y que además atraviesan una enfermedad. Se encuentra en la sede de Cáritas Diocesana de Huelva y en ella se acogen a personas con diferentes realidades: personas inmigrantes que salieron de sus países con esperanza de encontrar un futuro mejor y se encontraron con una enfermedad que se lo impidió, personas en situación de sinhogarismo y que cuando caen enfermas necesitan unos cuidados específicos, personas abandonadas por su familia porque la enfermedad se convierte en un peso para ellos… En definitiva, la casa es un espacio de recuperación y fortalecimiento de su salud. Durante el periodo que estén en la casa, las personas tienen cubiertas todas sus necesidades básicas, tratamiento médico, acompañamiento, actividades para la mejora personal y de autoestima…
En este hogar, se les brinda un espacio donde se sientan acogidas y queridas, donde se les ayude a serenarse y estar en paz consigo mismas. Además, cuando la situación de la persona es terminal se les acompaña en el duelo y en la aceptación de su final. Para la Casa de Santa María de los Milagros lo más importante es el ámbito familiar que la casa aporta a las personas que viven en ella. Es un proyecto muy ambicioso porque repercute en la totalidad de la persona y por ello, desde Cáritas piensan que se debe trabajar de un modo personalizado con cada persona, para ofrecerle todo lo que merece y necesita. Por ello, no buscan grandes cifras de personas acogidas, pero sí, una calidad en la atención que prestan. Actualmente la Casa cuenta con siete plazas y todas están ocupadas.
Este proyecto es un recurso vital a nivel provincial ya que, a día de hoy, no existe ningún otro recurso social que acompañe la realidad de aquellas personas sin hogar que tras un deterioro importante de la salud puedan afrontar su recuperación en un espacio que además de cubrir sus necesidades básicas le aporte dignidad y el calor de una familia.
La Delegación Diocesana para las Hermandades puso en marcha, por tercer año consecutivo, la campaña de financiación de la Casa Santa María de los Milagros, de Cáritas Diocesana, y lo hace en nombre del obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, que en su pasada carta de felicitación navideña a las hermandades expresó que «en el Hogar Santa María de los Milagros están los pobres más pobres”. De este modo, pidió a las hermandades que sigan apoyando esta obra que atiende a personas sin hogar o sin soporte familiar y que atraviesan un proceso de enfermedad grave, postoperatorio o un tratamiento paliativo, fundamentalmente inmigrantes que malviven en los asentamientos de la provincia.
Esta aportación es muy importante, si bien no supone el sostenimiento total de este proyecto, el pasado año las hermandades ayudaron a sufragar un 64,54% del presupuesto anual de la casa, con una cantidad de 129.090 euros.
El papel del voluntariado en la casa cobra una función importantísima y vital, ya que son las personas voluntarias las que acompañan y arropan a las personas que se recuperan. Principalmente la figura del voluntariado acompaña afectivamente, aporta sus cuidados, tanto en las comidas, por las noches, acompaña en las actividades de ocio, en las salidas y también acompaña a las citas médicas para que así la persona no vaya sola, sino que tenga siempre un apoyo que le ayude a traducir, a tener tranquilidad, le aporta confianza y acompañamiento.



