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Misa por Don Antonio Dorado en el aniversario de su fallecimiento

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En el día en que se cumplen seis años del fallecimiento del que fuera Obispo de Málaga, D. Antonio Dorado, 17 de marzo, la Catedral acogió por la mañana la celebración de una Misa por su eterno descanso.

Ha tenido lugar en el Coro de la Catedral y ha estado presidida por el sacerdote Alejandro Pérez, canónigo de la Catedral.

En los próximos días se colocarán dos laudas (lápidas colgadas en la pared) que ha encargado el Cabildo Catedral al escultor Pedro Fernández Roales, dedicadas a D. Antonio Dorado y a D. Fernando Sebastián, quienes fueron obispos de Málaga y cuyos restos se encuentran en la Catedral de Málaga. Serán bendecidas por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, el 19 de marzo, tras la Misa de Apertura del Año de la Familia, a las 18.30 horas, y colocadas en la Capilla de la Virgen de los Reyes. 

El escultor, que es natural de Villaralbo del Vino (Zamora) y tiene su taller en Casabermeja, ha creado las dos laudas en mármol de Sierra Elvira. En la dedicada a D. Antonio Dorado se puede contemplar la imagen de su crismón acompañado de la frase «He hablado a vosotros de Dios. A Dios he hablado de vosotros». En la dedicada a D. Fernando Sebastián, quien fue administrador apostólico de Málaga de 1991 a 1993 y vivió sus últimos años de servicio pastoral en esta diócesis, se puede contemplar la imagen de su escudo episcopal junto a la frase «Veritas in Caritate» (Verdad en la Caridad).

OBISPO DE MÁLAGA DESDE 1993 A 2008

Don Antonio Dorado nació en Urda, provincia de Toledo, el 18 de junio de 1931. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Toledo y en la Universidad Pontificia de Comillas, recibiendo la ordenación sacerdotal el 1 de abril de 1956. Ese mismo año, en la citada Universidad, obtuvo la Licenciatura en Teología.

El 26 de marzo de 1993, el papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de la Diócesis de Málaga, y tomó posesión de la misma el 23 de mayo del mismo año.

Fue el Obispo Delegado para la Vida Religiosa de la Asamblea de los Obispos del Sur. 

En marzo de 1999 dejó la Presidencia de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, al cumplirse el tiempo para el que había sido elegido. A partir de esta fecha pasó a formar parte como Vocal de dicha Comisión Episcopal.

En la LXXXIV Asamblea Plenaria de la CEE, celebrada en Madrid del 7 al 11 de marzo de 2005, D. Antonio fue nombrado presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, para el trienio 2005-2008.

En la XCI Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española celebrada del 3 al 7 de marzo de 2008 pasó a ser miembro de las comisiones episcopales de «Enseñanza y Catequesis» y de «Migraciones» para el trienio 2008-2011.

El 18 de junio de 2006, presentó su renuncia al Santo Padre al alcanzar los 75 años de edad tal y como establece el Código de Derecho Canónico. Al ser conocida la designación como obispo de Málaga de Mons. Jesús Catalá en octubre de 2008, quedó D. Antonio como obispo administrador apostólico, y como obispo emérito tras la toma de posesión de Mons. Catalá el 13 de diciembre de ese mismo año.

Mons. Dorado continuó trabajando pastoralmente en la diócesis, impartiendo charlas y retiros hasta su fallecimiento, el 17 de marzo de 2015.

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Oficina de prensa

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Oficina de Prensa del Obispado de Málaga/Portavocía

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En el domingo de Laetare el Obispo recuerda a Chiara Lubich

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En el cuarto domingo de Cuaresma, domingo de laetare o de la alegría, el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro, presidió la celebración de 12 en la Catedral de Jaén.

En ella se dieron cita miembros del Movimiento de los Focolares en Jaén, como recuerdo y homenaje a su fundadora, Chiara Lubich de quien ese mismo día se cumplía el decimotercero aniversario de su fallecimiento.

Homilía

«Dios siempre acompaña al hombre en todo momento«, comenzó diciendo el Obispo en su predicación, para continuar explicando, «Dios está ahí siempre ofreciendo una oportunidad de salvación», en este cuarto domingo de Cuaresma. En referencia al Evangelio que poco antes había proclamado el Rector del Seminario, Don Amadeo recordó las palabras de Jesús a Nicodemo: «Hay que nacer del agua y del Espíritu» , «que es lo que a nosotros nos ha sucedido en el bautismo, somos hijos de Dios, hemos nacido de nuevo, y eso supone una vocación personal que nos debe hacer poner a Cristo en el mundo»

En referencia a Chiara Lubich, el Prelado jiennense recordó la vida de esta italiana y el nacimiento de su vocación y del carisma de los Focolares, «como acción del Espíritu, porque Lubich entiende que lo que Dios le pide es hacer del mundo de un hogar fraterno».

Después, Don Amadeo explicó que tanto la fundadora como sus seguidores «siguen construyendo el carisma de la unidad y creando unidad en la sociedad».

Del mismo modo, el Obispo recordó a Chiara Lubich como “persona querida y respetadísima en todo el mundo, porque ofrece ese deseo de Cristo de que todos seamos unos y son muchos los que viven en este carisma: son niños, y son jóvenes, familias, sacerdotes, obispos… porque en torno a este carisma se han ido centrando muchas personas que quieren hacer vida en ese carisma de la unidad”.

Para concluir, Don Amadeo no quiso olvidarse en su homilía de la figura de María, de la Madre de Dios, y de lo que significa para la familia de los focolares, la que es “fuente de Evangelio”.

Las lecturas y la oración de los de los fieles estuvieron participadas por miembros del movimiento de los focolares. El acompañamiento musical lo puso el grupo músico litúrgico EscuchArte, con fuerte vinculación a este movimiento apostólico.

Al concluir la celebración eucarística, los miembros de la familia focolar acudieron a la Sacristía para mantener un encuentro con el Obispo de la Diócesis.

Galería fotográfica: «Domingo Laetare 2021»

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LA SANTA IGLESIA CATEDRAL ACOGE LA EUCARISTÍA EN SUFRAGIO POR D. RAFAEL BELLIDO

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LA SANTA IGLESIA CATEDRAL ACOGE LA EUCARISTÍA EN SUFRAGIO POR D. RAFAEL BELLIDO


16 marzo, 2021

D. Luis Piñero Carrasco ha presidido esta mañana la eucaristía por el aniversario del fallecimiento del primer Obispo de Asidonia-Jerez, D. Rafael Bellido Caro.

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Vídeo resumen de la eucaristía en sufragio por D. Rafael Bellido

La Santa Iglesia Catedral acogido esta mañana, siguiendo las correspondientes medidas higiénico-sanitarias, la eucaristía en sufragio por el primer Obispo de Asidonia-Jerez, D. Rafael Bellido Caro. Organizada por la Asociación Obispo Rafael Bellido Caro, esta celebración ha estado presidida por D. Luis Piñero Carrasco, Canónigo Prefecto de Liturgia de la Santa Iglesia Catedral quien ha recordado la importante labor que desempeño Mons. Bellido Caro en la Iglesia Asidonense.

Asimismo, ha agradecido a la Asociación la importancia de mantener viva la figura del prelado, además de su caridad realizando distintas actividades de ayuda por los más necesitados.

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Homilía completa de D. Luis Piñero

Por último, tras finalizar la eucaristía todos los allí presente han rezado ante la tumba de D. Rafael Bellido, el cual nos dejaba un día como hoy hace 17 años.

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Rezo ante la tumba de D. Rafael Bellido Caro

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Las religiosas Misioneras de Cristo sacerdote celebran el centenario del nacimiento de su fundadora, la Madre María Dolores Segarra

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La religiosas Misioneras de Cristo sacerdote celebraron el lunes 15 de marzo el centenario del nacimiento de su fundadora, la Madre María Dolores Segarra Gestoso, Venerable sierva de Dios, que ocurrió el 15 de marzo de 1921.  Es un centenario que llega pocos meses después de que el papa Francisco autorizase a la congregación de las Causas de los Santos la promulgación del decreto sus Virtudes Heroicas, un paso importante en su proceso de canonización.

Las religiosas Misioneras de Cristo Sacerdote están vinculadas a la diócesis de Guadix desde su fundación, ya que fue el obispo D. Rafal Álvarez Lara quien aprobó en la diócesis accitana, en octubre de 1957, la Pía Unión de Misioneras de Cristo Sacerdote. Doce años después, en 1969, el obispo de Madrid-Alcalá las acabará reconociendo como congregación de derecho diocesano. En la actualidad, la congregación mantiene una comunidad en Huéscar, donde comenzaron su andadura las religiosas hace ahora 63 años. Hasta hace pocos meses, hubo otra comunidad en Guadix, en el Centro Diocesano de Espiritualidad.

Aunque la actual situación de pandemia está dificultando las celebraciones tanto de la promulgación de las virtudes heroicas como el centenario del nacimiento, las religiosas no han pasado por alto ambos acontecimientos y, con las debidas restricciones, algunas celebraciones sí están teniendo.  En las Rozas (Madrid), que es donde está la casa madre, se han tenido los actos más importantes, como la celebración de una Eucaristía presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, D. Carlos Osoro, y otras actividades en el colegio que tienen en la localidad.

En Huéscar, también ha habido una Eucaristía para conmemorar el centenario. Fue el lunes 15 de marzo, a las 19,30 h., y estuvo presidida por el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco. El prelado accitano ha felicitado con un vídeo a las religiosas y les ha agradecido su venida a Huéscar, tan vinculada con el origen de la congregación.

Antonio Gómez

Más información sobre la Madre maría Dolores Segarra: https://www.madremariadoloressegarra.com/

Más información sobre la congregación: https://www.misionerasdecristosacerdote.es/

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Siete seminaristas de siete naciones

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El rector del seminario misionero Redemptoris Mater de Granada, D. Mariano Catarecha, habla con nosotros para contarnos sobre el sentido de la misión en los seminarios diocesanos. A pocos días de la celebración del Día del Seminario, segura que cada seminario debe de tener por modelo a la Casa de Nazaret.

“Señor, ven a nosotros, cuida de nosotros”

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Homilía en la Misa del IV día del Septenario en honor al Santísimo Cristo de la Salud, en Santa Fe, el 16 de marzo de 2021.

Testimonio de José Pablo Hoyo: “Lo importante es mostrarnos tal cual somos, no como queremos que nos vean”

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Testimonio de José Pablo Hoyo: “Lo importante es mostrarnos tal cual somos, no como queremos que nos vean”

Con motivo de la celebración del Día del Seminario, el próximo 19 de marzo, durante esta semana en los medios diocesanos publicaremos una serie de testimonios de seminaristas que compartirán su proceso vocacional y propondrán esta opción de vida desde la honestidad y la alegría que le acompaña.

Testimonio de José Pablo Hoyo, seminarista de 4º Curso

Con apenas 18 años este joven sevillano tuvo claro que quería ser sacerdote. No lo descubrió en un momento “único”, sino que esta verdad se le fue mostrando “en distintas ocasiones, en la oración personal, en el día a día”, y gracias a la intervención de muchas personas (amigos, laicos, seminaristas, sacerdotes, catequistas…).

Ante su noticia, recuerda que, al principio, algún familiar mostró ciertas reticencias que –por otro lado- son comunes cuando un joven declara su intención de ingresar en el Seminario. “Las malas experiencias pasadas, la increencia o la proyección de un futuro ya decidido a veces pueden llevar a no entender del todo la decisión”, explica. Sin embargo, reconoce que con el paso de los años su familia “ha ido comprendiendo que la opción que he tomado me hace profundamente feliz y ahora son tremendamente felices conmigo”.

No en vano, ya van cuatro años desde que José Pablo entró al Seminario y cuando habla de esta institución diocesana lo hace con conocimiento de causa. “El Seminario Mayor se podría definir como una familia formativa –argumenta. Me ha sorprendido mucho testificar la cercanía con la que se vive la fe, como una gran familia donde compartimos nuestros sueños, aspiraciones y alegrías, pero también las tristezas y preocupaciones”.

Pero también admite que le “cuesta abordar el estrés del estudio y compaginar éste con el ritmo del Seminario”. No obstante, reflexiona este seminarista, es precisamente en su rutina diaria donde mejor comprende e interioriza que el Señor le llama a través de la entrega “servicial” a sus compañeros, mediante su esfuerzo en el estudio o el encuentro personal con Dios en la oración. “Diariamente –añade- no hacemos cosas extraordinarias, pero ¿qué hay más extraordinario que esto?”.

¿Otoño vocacional?

José Pablo es realista y asume que “nunca han sido buenos tiempos para la Iglesia”, pero también se muestra esperanzado al afirmar que “en cada momento de la historia encuentra desafíos y esperanza”.

Ante la pregunta de si la Iglesia vive un otoño vocacional, opina que, si bien “es común entre los jóvenes un cierto miedo al compromiso y la entrega, y un rechazo de la institucionalidad de la Iglesia o del sacerdocio ministerial, también es verdad que hay distintas inquietudes, perspectivas e ideas que abren la puerta a proponer el sacerdocio como una opción de vida”.

En cualquier caso, señala, “no creo que exista un método infalible, ni una única forma de hacerse presente”, sino que “es importante tener claro que no toda propuesta es válida; lo importante es que nos mostremos tal cual somos, no como queremos que nos vean”.

Herramientas espirituales para ser fiel

Por otro lado, son muchos y diversos los desafíos que -según José Pablo- tiene que enfrentar un sacerdote en la actualidad, desde “la incidencia en la sociedad de una de una perspectiva consensualista y globalizante, donde comprometerse con la fe cristiana por completo es una opción extraña y ajena”, hasta la individualización de una sociedad “que rehúye el contacto o la sexualización de los medios”; pero también suma a esta lista “el clericalismo de considerar que la vocación es solo cosa de curas y religiosos, o que ser cura es un ‘cargo’ de poder o una forma de escalar hacia una extraña cima de prestigio y fama”. Por ello, desde ya, desde el propio Seminario, se prepara para afrontar estos retos con algunas herramientas infalibles: “Vivir el amor a Dios en el acompañamiento de quienes lo necesiten, alimentarse de la Palabra de Dios, los sacramentos (especialmente la Eucaristía) y la Liturgia de las Horas, y caminar en el seguimiento de Jesús desde el acompañamiento de otros (director espiritual, confesor, hermanos sacerdotes…)”.

En definitiva, cuidar su vocación, día tras día, desde la pequeñez de lo ordinario, pero con la seguridad de que es Dios quien guía sus pasos, porque, como recuerda citando al papa Francisco, “el Señor sabe que una opción fundamental de vida requiere valentía. Él conoce las preguntas, las dudas y las dificultades que agitan la barca de nuestro corazón, y por eso nos asegura: No tengas miedo, ¡yo estoy contigo!”

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Celebración del Día del Seminario bajo la mirada de San José

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La Iglesia española celebra en esta solemnidad de san José, 19 de marzo, el Día del Seminario, aunque en nuestra diócesis se traslada al próximo domingo, 21 de marzo. Este año bajo el lema, «Padre y hermano, como san José»

El objetivo de esta jornada es reflejar la figura de san José, en los sacerdotes, en un año en el que, si cabe, este santo ha tomado un mayor protagonismo tras declarar el Papa el Año de san José.

Los seminarios están de enhorabuena, pues aquel que es su discreto patrón, san José, ha tomado, si cabe, mayor protagonismo desde el 8 de diciembre de 2020, al declarar nuestro santo padre el Año de san José. Ese día de la Inmaculada se cumplían 150 años desde que el beato Pío IX proclamara a san José como patrón de la Iglesia católica y, con este gesto, el papa Francisco ha querido perpetuar esta dedicación de la Iglesia a la custodia de san José.

El lema elegido para la campaña del Seminario de este año, «Padre y hermano, como san José», de modo que la Subcomisión Episcopal de Seminarios, responsable de esta jornada, quiere reflejar cómo los sacerdotes, forjados en la escuela de Nazaret, bajo el cuidado de san José y la mano providente de Dios, son enviados a cuidar la vida de cada persona, con el corazón de un padre, sabiendo que, además, cada uno de ellos es su hermano.

José Manuel Romero, seminarista de segundo de Teología, nos cuenta que “quién mejor que san José puede ser un buen modelo para los futuros sacerdotes, llamados a ser padres en la fe de la comunidad que se nos asigne y hermano de cada uno de sus miembros, para acompañarlos en todos los momentos de su vida y asistirlos espiritualmente”.

Comunidad del Seminario con el obispo de Huelva, Santiago Gómez, en la apertura del curso académico 2020-2021

Los seminaristas celebrarán estos días con su tradicional campaña, este año limitada por las medidas lógicas de la crisis sanitarias que estamos padeciendo. De este modo, la tarde de este miércoles iniciarán la campaña con la celebración de la Eucaristía presidida por nuestro obispo, Santiago Gómez, en la que animará a los seminaristas a ser testigos del don de su vocación en medio de otros jóvenes. Durante estos días, y hasta el domingo, visitarán las parroquias de la capital para ofrecer su particular testimonio en la celebración de la Eucaristía y ante los distintos grupos parroquiales. Por otro lado, la oración joven de cuaresma conocida como “Jueves Cuaresmales” de esta semana, estará especialmente dedicada a orar por nuestros seminaristas y para que nuestros jóvenes abran su corazón a la llamada del Señor. Por su parte, en la mañana del viernes, la comunidad del seminario celebrará de forma solemne la fiesta de San José.

El Día del Seminario se celebra desde el año 1935 con el objetivo de suscitar vocaciones sacerdotales mediante la sensibilización, dirigida a toda la sociedad, y en particular a las comunidades cristianas. En palabras del rector del Seminario, el sacerdote Daniel Valera, “esta jornada es siempre una ocasión para dar a conocer el seminario a la comunidad cristiana, para que se le conozca mejor, se le tenga más afecto, suscitar la necesidad de orar por las vocaciones al sacerdocio y, también, para colaborar económicamente”.

Con ocasión de esta jornada, los obispos de la Comisión Episcopal para el Clero y los Seminarios han querido dirigirse a los sacerdotes y seminaristas españoles, a través de una carta en la que expresan que “en estos momentos, la búsqueda de consuelo y orientación que anida en el corazón de cada hijo de la familia humana se convierte en un clamor que resuena en el corazón de la Iglesia Madre y que nosotros, como sacerdotes y vocacionados, tenemos la misión de elevar a Dios en nuestra plegaria litúrgica y personal. En nuestro ánimo de pastores, también nosotros vivimos momentos de oscuridad e incertidumbre. Por eso debemos confiar con especial intensidad en la intercesión de San José, que afrontó las dificultades de la vida con la humildad, la inteligencia y la valentía que brotan de un «corazón de padre», como nos ha recordado el Papa Francisco. Que  él aliente el ánimo y renueve la esperanza teologal en el corazón de todos vosotros, presbíteros y seminaristas, especialmente encomendados a su patronazgo y discreta protección”.

La vida del Seminario, como la de cualquier familia, se ha visto afectada y condicionada por la crisis sanitaria que estamos padeciendo. Así, durante el confinamiento de cuyo inicio estamos cumpliendo un año, quedaron suspendidas las clases y la dinámica pastoral que los propios seminaristas suelen llevar en distintas parroquias o ámbitos pastorales.

Con el comienzo del curso, volvió la normalidad de la vida comunitaria en el seminario, a excepción de la dimensión pastoral que, para proteger tanto a los seminaristas como a los destinatarios de esta labor pastoral habitual de un posible contagio. De este modo  lo expresa el seminarista Ignacio Virseda: “procuramos llevar una vida lo más normal posible tomando nuestras medidas, pero con la alegría de saber que estamos acompañados en todo momento por el Señor. Lo que más hemos notado es la falta de una presencia más constante en las parroquias”.

Es ahí donde transcurrirá la vida de estos seminaristas el día que, si Dios quiere, sean sacerdotes de nuestra diócesis: en un continuo encuentro, con Dios y con los hermanos. Del encuentro con Dios nace la paz, la fuerza, la luz, la gracia… para sí y para los demás; y, en el encuentro con los hermanos, descubre la presencia de Cristo que reclama su atención, y le invita a protegerlo en cada persona.

Para ello, cada día oran, estudian y conviven haciendo crecer en ellos el don de la vocación compartido en la fraternidad sacerdotal.

Pero el seminario no es solo el centro en el que se forman los futuros presbíteros de nuestra diócesis, es además corazón de la vida diocesana. Así lo expresa Juan José Feria, seminarista de sexto curso: “es verdad que el Seminario es un punto de encuentro de la vida diocesana por el que pasan numerosos fieles de toda la diócesis y numerosos grupos, presencia que este año se ha visto muy mermada a consecuencia de la pandemia que estamos viviendo, afectando a esa referencialidad de este lugar. Sin embargo, es momento de reforzar ese punto de encuentro en la oración, poniendo a cada una de esas personas que en otras circunstancias pasarían por aquí en el Sagrario, ponerlos en el Señor, orar por ellos y que ellos oren también por nosotros, sus seminaristas”.

Más información:

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Charlas cuaresmales diocesanas con Francisco González (II)

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Del 15 al 21 de marzo, tres sacerdotes, tres laicos y una religiosa compartirán sus reflexiones en esta Cuaresma. Este martes 16 de marzo, Francisco González, delegado para el Clero, nos ofrece la segunda charla bajo el título: «La esperanza en el dolor».

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