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Charlas Cuaresmales en Ntra. Sra. del Rosario de Fátima, de Guadix.

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El pasado sábado 27 de febrero, en nuestra parroquia cuevera de Ntra. Sra. del Rosario de Fátima, tuvo lugar, al término de la Santa Misa, la primera charla cuaresmal enmarcada dentro de la formación parroquial programada para este curso pastoral, bajo el título: Jesús amando a los suyos, los amó hasta el extremo.

A las 6 de la tarde daba comienzo la Santa Misa del II Domingo de Cuaresma en la capilla de la Virgen de la Estrella, celebración en la que participó un nutrido grupo de fieles y que contó, como todos los sábados, con la colaboración del coro parroquial, compuesto por algunos jóvenes de la Hermandad de la Estrella, junto con nuestras monjas y algunos laicos. Una vez concluyó la celebración, y en la misma capilla, tuvo lugar la charla a cargo del párroco, Alfonso José García, que habló sobre dos ideas fundamentales: en primer lugar, la Cuaresma, con base en la Carta Pastoral para este tiempo de nuestro obispo D. Francisco Jesús Orozco; y en segundo lugar, algunas nociones de la Santa Misa, como núcleo de nuestra vida cristiana, centrándonos en la triple donación de Cristo hacia nosotros: Cristo se nos da como Víctima, como Pan de Vida y como Compañero de camino.

Fue una hermosa y provechosa tarde, que ha servido como base formativa para la celebración del Triduo Pascual y de los cultos programados para estos días previos, pues la formación es uno de los pilares fundamentales que hemos de cuidar e incentivar en nuestra comunidad parroquial.

Alfonso José García Martos,

Cura párroco de Ntra. Sra. del Rosario de Fátima.

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San Rosendo de Celanova

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“Gracias a los que día a día habéis rodeado mi vida, los cotidianos, los cercanos, los que me habéis cuidado con esmero”

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Querida Comunidad de hermanas y hermanos:

Como he oído decir a D. Vicente Jiménez, el arzobispo que me ordenó de obispo: “el corazón sangra por donde ama”. Hace 4 años y cinco semanas me dirigía a vosotros como vuestro obispo. Y dije que era “vuestro” porque os pertenecía en cuerpo y alma, y debía olvidarme de mi, incluso de mis propios planes, para ser realmente de vosotros. Antes de seguir y, quiero que sea lo primero, mi recuerdo y mi oración por todas las personas que han sufrido a causa de la pandemia que nos asola.

Por este tiempo, que he pasado con vosotros, como el pastor en medio del rebaño, no puedo más que dar gracias a Dios y a cada uno de los que formáis esta querida diócesis, y también a los que nos rodean, pero que sin ser del todo creyentes hemos hecho muy buenas migas, por todo lo que hemos compartido, por la cultura que hemos promovido, por los diálogos profundos que hemos mantenido.

Sabéis que, desde el primer momento, os alenté a ser comunidad y a no vivir, como esas personas que sólo adoran su propia espiritualidad, a veces en contra de otros, olvidado que todos somos el Cuerpo de Cristo, y que la diversidad forma parte intrínseca de este cuerpo, donde hay muchos miembros y cada uno actúa para el bien de todos. Si olvidáramos esto no somos de Cristo. Esto no lo digo por ser obispo, que también, sino porque lo decía ya en la parroquia de san Lázaro de Palencia, de donde vine a esposarme con esta comunidad diocesana.

Os doy las gracias porque unidos, las comunidades religiosas (incluidas las contemplativas), las comunidades laicales, el presbiterio, nuestro diácono permanente y los seminaristas, hemos sido capaces de alentar la ilusión de una iglesia viva, y aunque seamos pocos, nos mantenía en tensión la referencia a las primeras comunidades cristianas (que también eran pequeñas), y, además, combatiendo en medio de un mundo más convulso que el nuestro. Gracias a todos, porque siempre hemos intentado sumar, nunca restar, pues en la iglesia todos somos necesarios.

Me llevo de estos años: los encuentros, los diálogos, los proyectos pasados por los crisoles de la distintas comunidades y consejos, las celebraciones, las oraciones con un diseño nuevo y fresco, las conversaciones alrededor de un café en la cocina… vosotros sois mi mejor regalo. Esta es la verdadera historia que permanece, todo lo demás lo deshace el tiempo, pero el amor no pasa nunca. Doy las gracias por el trabajo infatigable de Cáritas, el de Jesús que lava los pies y sana las heridas de los descartados. Gracias a Manos Unidas y el esfuerzo de hormigas en el diseño de los proyectos para el tercer mundo. Gracias a la Acción Católica General, dinamizadora de tantos encuentros de formación y oración en nuestras parroquias. Gracias a la Pastoral Penitenciaria, que me ha sabido acercar con gozo a una realidad compleja, pero con la mirada en el futuro. Y gracias a dos nuevas realidades: a las SEPAS (pastoral de las personas separadas) y a la Hospitalidad de Lourdes, samaritana de los enfermos y desvalidos. Gracias a los que animáis la pastoral de las parroquias, tantas personas voluntarias, laicas y consagradas, que me habéis mantenido despierto; amigos y familias siempre ¡tan cerca! que formáis ya parte de mi vida y permanecéis en mi corazón.

Gracias a los sacerdotes y al diácono, que siempre habéis estado ahí y que os habéis fiado de las propuestas que hemos ido haciendo, y con el esfuerzo de todos los consejos de pastoral, hemos ido sacando adelante. Como yo os digo: lo importante es probar, diseñar nuevos y valientes proyectos, y si no salen, pues cambiamos, pues el desafío que hoy tiene nuestra iglesia (es decir, el que TODOS tenemos) no nos permite el lujo del inmovilismo. El Espíritu Santo que nos mueve: es empuje, creatividad, dulzura, ternura, gozo… y todos los dones que de él hemos recibido.

Gracias a los hermanos Obispos de Aragón, y a todos los vicarios de las diócesis aragonesas, que me ayudasteis a discernir para redactar la carta pastoral “Nazaret era un Pueblo pequeño”. Así como vuestro acompañamiento en las dificultades por las que también hemos pasado.

Gracias a las autoridades: al ayuntamiento y a su alcaldesa, a los 2 Presidentes de la Diputación, a los Subdelegados de los Gobiernos; al Gobierno de Aragón, a su vicepresidenta y a los consejeros con los que he tenido que trabajar, a las Fuerzas de Seguridad, al Poder Judicial, a la Fundación Amantes, y la Fundación Santa María de Albarracín, y a sus trabajadores, a todos los alcaldes, instituciones, asociaciones populares y movimientos ciudadanos, con las que hemos trabajado codo con codo; solo unidos podemos levantar esta tierra y este pueblo. Gracias por vuestra comprensión y por vuestro apoyo.

Finalmente, gracias a los que día a día habéis rodeado mi vida, los cotidianos, los cercanos, los que me habéis cuidado con esmero. Aglutinando a todos en uno, pues no me perdonaría olvidar a nadie: gracias D. Alfonso, tú has sido mi “hermano mayor”. Como siempre he dicho, el Vicario General se debía llamar “el cirineo del obispo”. Si algo valoro tanto de ti, como de Juan Pablo, y de todos los que habéis estado a mi lado, es que nunca me habéis hablado mal de nadie. Gracias por estar ahí de una manera discreta, laboriosa y con mucha caridad para conmigo. Que el Señor me perdone por el mal que haya podido hacer, espero también vuestra misericordia. ¡Ánimo y adelante!

+ Antonio Gómez Cantero,
Obispo de Teruel y Albarracín
Obispo Coadjutor Electo de Almería

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Segundo domingo de Cuaresma. Ciclo b. 28 de febrero de 2021

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En este domingo pasamos del desierto a la montaña, como escenarios de una enorme carga espiritual. Jesús reúne a un grupo reducido de sus discípulos, que podríamos considerar el círculo más íntimo y de confianza del Señor, y los lleva con él a lo alto de una montaña.
La montaña en la Biblia no es sólo una elevación geográfica del terreno, porque la montaña es un lugar espiritual, que, por su altura, está más próximo al cielo. Por eso, subir a la montaña es recogerse y distanciarse de las distracciones del mundo, es ponerse en la presencia de Dios, es ese momento de encuentro en el silencio y en la intimidad con Él: la oración. La montaña, al igual que la oración, es un momento de revelación, en el que Dios nos muestra sus misterios y se nos da a conocer en su profundidad.

Una vez que el grupo se encuentra en la cima, Cristo se transfigura delante de los suyos, revelándose y mostrándose en toda su gloria como Mesías e Hijo de Dios. Aparecen junto a Jesús dos personajes fundamentales del Antiguo Testamento y del judaísmo: Moisés, que personaliza la Ley, y Elías, que representa a los Profetas. Ambos vienen a reafirmar la vida y la misión de Cristo.
Una nube lo envuelve todo, signo de la divinidad y del misterio del Dios. Desde dentro de la nube se escucha una voz, que viene a afirmar la filiación divina de Jesús y su supremacía sobre Moisés y Elías, en una escena paralela a la del bautismo y teniendo por testigos a los discípulos.
No extraña que la sensación de gozo y de paz que sienten los discípulos les provoque la necesidad de eternizar el momento y paralizar el tiempo, de quedarse allí para siempre para no volver a un mundo y una realizad de sufrimiento y de dificultades.
Todo esto acurre después de que Jesús ya ha recorrido un largo camino en su tarea de evangelización y de anuncio del reino de Dios, relatado en los primeros capítulos de Marcos, y que en muchos ha despertado la duda, el escándalo y el rechazo, no entendiendo muy bien, incluso sus discípulos, su vida, su misión y su identidad. La transfiguración viene a confirmarnos a todos, creyentes y no creyentes, la verdadera identidad de Jesús, a pesar de que no lo conozcamos y de que sólo desde la fe podemos profesar que es el Hijo de Dios.
Aquí se nos presenta y se nos descubre a un Jesús terreno, que es más que un hombre cualquiera o que sobresale con respecto al resto, pues aparece también en su naturaleza divina y en relación al Padre.
Estos discípulos han tenido una experiencia privilegiada, que sucede después de que los discípulos acaban de recibir la enseñanza de la cruz, tan unida a la vida y al destino del Mesías, y se ponen en camino hacia un final de locura que terminará en Jerusalén y en otro monte en donde será crucificado y en donde se mostrará el inmenso amor misericordioso de un Padre que perdona a quienes han asesinado a su Hijo. En medio de este camino tenemos la transfiguración como aliento, empuje y revelación que ilumina a los seguidores de Jesús.
En medio de la vida, nosotros, los discípulos de hoy, rodeados de nuestras cruces y tormentos, seguimos reconociendo en Jesús al Hijo de Dios, a nuestro Redentor, porque la transfiguración es un anticipo de la gloria del Resucitado, en el cual creemos, al cual amamos y al cual seguimos muchos siglos después. Subir a la montaña nos fortalece en la fe para bajar a nuestro mundo cotidiano y afrontarlo con todos sus retos y amenazas, apoyados en la luz y el calor que nos da Cristo, compañero de nuestro camino, que hace que en medio de nuestras oscuridades y calvarios personales y en los de todos, nosotros sintamos la paz, la energía y la esperanza que sólo nos viene de Dios como un don. Ese gozo es la satisfacción por la superación de las tentaciones y de una crisis, por haber acompañado a alguien en su cruz, por haberte desapegado de esclavitudes…
Hoy no es fácil tener fe ni permanecer en la Iglesia cuando nuestro mundo y sociedad están tan secularizados, cuando hay un pesimismo y una negatividad, cuando padecemos una pandemia, cuando afrontamos una crisis económica, cuando estamos tan desencantados de la política… Pero, en medio de tanta cruz, los cristianos descubrimos lo importante y lo necesaria que es la fe para no rendirnos, no instalarnos y para no desentendernos de lo que nos ha tocado vivir.

Emilio José Fernández, sacerdote
http://elpozodedios.blogspot.com/ 

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Las hermandades de Huéscar comienzan a celebrar sus cultos cuaresmales a sus sagrados titulares

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Como viene sucediendo desde ya casi un año, la actual situación de crisis sanitaria a causa del coronavirus, sigue marcando las agendas en todos los aspectos de la vida, y la Cuaresma, que dio comienzo el pasado Miércoles de Ceniza, no iba a ser menos. Aunque esto no quita que la distintas hermandades puedan celebrar sus cultos siguiendo todas las medidas que se nos indican.
Es por ello que todas las celebraciones han estado condicionadas por las normas de seguridad y distancia social que limitan el aforo del templo al 30%.

Esta vez, en la parroquia de Santa María de Huéscar, ha sido el turno de Hermandad de San Juan Evangelista, que ha celebrado el triduo en honor a uno de sus sagrados titulares: Nuestro Padre Jesús Nazareno atado a la Columna. Fue del jueves 25 al sábado 27 de febrero, a las 7,30 de la tarde en dicha parroquia.
Con todo, lógicamente ha habido modificaciones con respecto a las celebraciones de los años anteriores. Cambios que han afectado, por ejemplo, al viacrucis que cada viernes se celebra en la parroquia. Este año los fieles no han podido acompañar al “Cristo de los muertos”, como se conoce en dicha cofradía, que ha sido portado por un miembro de la hermandad, parándose debajo de cada una de las estaciones colocadas en el templo de Santa María. Cada uno de los asistentes, desde su sitio, ha rezado el viacrucis.
José Antonio Martínez
Párroco de Santa María, de Huéscar

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San Leandro de Sevilla

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LA VOZ de Aaron Benzaquen, seminarista

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Podcast de la sección LA VOZ DEL SEMINARIO emitida en el programa IGLESIA NOTICIA en COPE MÁLAGA el domingo 28 de febrero de 2021. El seminarista Aaron Benzaquen nos cuenta cómo llegó al Seminario de Málaga
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COPE. El ayuno en pandemia

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IGLESIA NOTICIA. COPE MÁLAGA

El ayuno en pandemia fue el tema de reflexión que propusieron Los 4 Jinetes de la Cuaresma en el programa Iglesia Noticia del domingo 28 de febrero, en COPE Málaga.

Aquí pueden escuchar el programa Iglesia Noticia emitido el 28 de febrero en COPE Málaga

Mª Carmen Martín, Misionera Idente; Francisco Guzmán, presidente diocesano de HOAC Málaga; Soledad Meliveo, bachiller en Ciencias Religiosas; y Juan Baena, sacerdote diocesano y párroco de La Cala de Mijas son los 4 jinetes que nos acompañan cada domingo de esta Cuaresma.

El párroco de Santiago, en Málaga, Miguel Gamero, explicó cómo han organizado los actos con motivo del día del Cristo de Medinaceli, el primer viernes del mes de marzo.

Otros temas del programa Iglesia Noticia fueron la Visita Pastoral del Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, a las parroquias del arciprestazgo Axarquía Interior, de la mano del arcipreste de la zona, José Mariano Pérez; y el Servicio Conjunto de Animación Misionera, que explicará el delegado de Misiones, Danilo Cantillo, Misionero de la Consolata

El deán de la Catedral, Antonio Aguilera, contará la historia del nuevo Niño Jesús que acompaña a la imagen de San José, de Fernando Ortiz.

Francisco Luis Martínez, presidente de Escuelas Católicas en Málaga, animará a las familias ante la nueva campaña de solicitud de centro escolar. 

Y Aarón Benzaquén será La Voz del Seminario esta semana.

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ESTE ES MI HIJO, EL AMADO, por Rafael Carmona. Comentario al evangelio del Domingo II de Cuaresma, 28 de febrero de 2021

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Rafael Carmona, diácono en las parroquia de los Santos Mártires y San Juan Bautista, ayuda a profundizar en el evangelio del segundo Domingo de Cuaresma (Marcos 9, 2-10).

Algo debió de pensar Jesús cuando, después de la prueba del desierto, se coge a un puñado de amigos para salir del ruido, del llano, de la vida ordinaria y elevarlos, no solamente a una montaña, sino también a la contemplación del misterio que hoy celebramos: la Transfiguración.

Los seres humanos tenemos, todos, un gran temor: el miedo a sufrir, por eso huimos del dolor y buscamos el placer. Jesús resultaba para los Apóstoles y para los que lo oían predicar que era el gran Mesías del que hablaban las Escrituras y los Profetas. Así pensaban que vendría la felicidad y desaparecería el dolor. Pero, tanto los Apóstoles como el pueblo, esperaban un Mesías glorioso y que triunfase sobre el mal en todos sus aspectos.

Nosotros nos encontramos en Cuaresma. En ella se nos ha proclamado: oración, penitencia y ayuno; es decir, el camino de la cruz. Pero para poco tiempo. Luego vendrá el cielo para siempre. La vida cristiana es seguir a Jesús con la cruz; sufrir trabajos, desprecios y muerte, pero sabiendo que nos espera la transfiguración en el cielo. Los cristianos que lo son de verdad y tienen fe se animarán a llevar la cruz, sabiendo que les espera el cielo.

¡Qué poco se habla hoy del cielo! Queremos un cielo en la tierra que da poco de sí y termina. El cielo es plenitud de felicidad y no se acaba jamás. “¿Quién lo ha visto?”, dirán algunos. Jesús mismo, San Pablo y todos los santos, pero, sobre todo, la Fe de la Iglesia, que nos lo enseña.
 

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Comunicado de la Diócesis de Jaén ante la muerte violenta de Francisco José Zúñiga Martín

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La Diócesis de Jaén y en su nombre el Obispo, Don Amadeo Rodríguez Magro, muestran su profundo dolor y consternación ante el trágico suceso que le ha costado la vida a Francisco José Zúñiga Martín, fiel colaborador de la parroquia de Consolación de Alcalá la Real.

Francisco será recordado siempre como un hombre bondadoso, gran cristiano, con gran sentido de  Iglesia, así como con una admirable vocación de servicio.

El Obispo de Jaén se une al dolor de su familia y amigos y anuncia que será él quien presida el funeral de entierro que tendrá lugar esta tarde, a las 17 horas, en la parroquia de Consolación de Alcalá la Real. Asimismo, Monseñor Rodríguez Magro ruega a los fieles que se unan en oración para pedir por este hombre de Iglesia, con profundo sentido de comunidad, que ha perdido la vida de una forma violenta, injusta e inesperada.

En estos momentos de dolor, el Prelado del Santo Reino apela a la intercesión maternal de Nuestra Señora de las Mercedes, a quien tanta devoción profesaba Paco Zúñiga, para que haga de medianera ante su Hijo por el alma de Paco y sea consuelo para su familia y comunidad parroquial que ahora lloran su pérdida.

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