Homilía en la Misa del lunes de la V semana de Cuaresma, el 22 de marzo de 2021.
El arte de agradecer lo que no nos dan

Alcanzar la sabiduría: Enseñar el arte de vivir en una nueva entrega de «Educamos entre todos»
“Lo más común es agradecer lo que nos ha sido dado”. “Si hiciéramos una lista de todo lo que hemos recibido de los demás (es una pena que no hagamos este ejercicio más a menudo) comprenderíamos que en muchos sentidos somos la obra de los otros… Somos el resultado de una cadena innumerable de encuentros, de gestos, de buenas voluntades, siembras, caricias, afectos. Nos inspiramos y nos apropiamos del sentido de vidas que no son nuestras, pero que se inclinan pacientemente hacia nosotros, y así nos iluminan y nos arraigan en la confianza”.
Podríamos decir, con el autor que está inspirando estos artículos, que “nuestras vidas son un receptáculo del don. Como una pura dádiva recibimos el bien más preciado, la vida, y del mismo modo gratuito hemos experimentado, y lo seguimos haciendo, que somos protegidos, cuidados, acogidos y amados”. Aunque es verdad que otras muchas cosas dependen de nuestro esfuerzo y nuestro talento y son conquista nuestra.
Recibimos hoy una invitación a “pensar en la importancia de lo que no nos dan” y a saber agradecerlo. Partimos para ello de “las palabras reveladoras de una amiga: Me gusta agradecerle a Dios todo cuanto me da, es siempre tanto que no tengo palabras para describirlo. Pero siento que debo agradecerle también lo que no me da, las cosas buenas que no he tenido, e incluso los que tanto he pedido y deseado y no he llegado a disfrutar. El hecho de que no me haya concedido alguna de ellas me ha obligado a descubrir en mí fuerzas insospechadas y, en cierto modo, me ha permitido ser yo”.
Esto requiere una transformación radical de nuestra actitud interior. “Hacerse adulto por dentro no es precisamente un parto instantáneo e indoloro. En todo caso, mientras no le agradezcamos a Dios, a la vida y a los demás lo que no nos han dado, parece que nuestra oración queda incompleta. Podemos fácilmente seguir alimentando el resentimiento por lo que no nos ha sido dado, comparándonos con otras personas y considerándonos injustamente tratados, lamentando la dureza de lo que en cada etapa no corresponde a lo que habíamos imaginado. O podemos mirar lo que no nos ha sido dado como la oportunidad, si bien misteriosa, si bien a la inversa, para iniciar un camino de perfección… y de resurrección”.
Es la actitud heroica de emplear todo en la vida como una oportunidad de crecimiento, de maduración interior, que nos haga dar ese salto cualitativo que nos ayude a alcanzar la verdadera sabiduría. No es hacernos unos conformistas con todo, sino saber ver en todo la mano providente de Dios que lo sabe emplear para nuestro bien.
Tomado de José Tolentino Mendonça
“Pequeña Teología de la lentitud” (Fragmenta Editorial)
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Concierto de Ottava Rima en la Catedral de Cádiz
Orientaciones y consideraciones sobre la Liturgia en la próxima Semana Santa
Después de un año entero, nuestro mundo sigue afrontando la lucha contra la pandemia del COVID-19 y sus consecuencias, auténtico drama que ha afectado a casi todas las dimensiones de la vida de las personas.
La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos nos recuerda, en su Nota para los Obispos y las conferencias episcopales sobre la Semana Santa 2021 (Prot. N. 96/21) que la pandemia también ha influido en la vida litúrgica de la Iglesia, y que “las normas y directrices contenidas en los libros litúrgicos, concebidas para tiempos normales, no son enteramente aplicables en tiempos excepcionales de crisis como estos”.
Por eso, de cara a las celebraciones de la Semana Santa y del Triduo Pascual, en este año 2021, que por segunda vez se desarrollan estas circunstancias difíciles, la Comisión Episcopal para la Liturgia de la Conferencia Episcopal Española ha querido acoger las indicaciones de la Congregación para dichas celebraciones, haciendo un esfuerzo para adaptarlas a la realidad y circunstancias de nuestro país, como instrumento y orientación para vivir el momento central del Año Litúrgico y de la vida de la Iglesia.
Con esa finalidad, y teniendo en cuenta la situación de la pandemia en España en este año 2021, se proponen a continuación las siguientes observaciones de carácter general y las de cada una de las celebraciones de la Semana Santa y del Triduo Pascual.
a) Observaciones de carácter general.
- Siempre que sea posible, desde un discernimiento responsable que ha de hacer cada fiel, se recomienda la participación presencial en la celebración, formando parte activa de la asamblea.
- Aquellos fieles que, por razón de edad, enfermedad, o de prudencia sanitaria, no puedan participar presencialmente en las celebraciones, síganlas por los medios de comunicación.
- En todas las celebraciones se deberán respetar las normas emanadas de las autoridades sanitarias en la lucha contra el virus: el aforo de los templos, las recomendaciones sanitarias e higiénicas para hacer de los lugares de culto espacios sanos y seguros, el uso de la mascarilla, disponibilidad de gel hidroalcohólico, distancia social, ventilación de los espacios, etc.
- Prepárense con sumo cuidado las celebraciones, eligiendo bien las alternativas que propone la Liturgia y acogiendo de buen grado las indicaciones para adaptarlas a este tiempo de pandemia.
- En las distintas celebraciones se ha de reducir al mínimo necesario el número de ministros que intervienen –acólitos, lectores, etc.–, sin que ello desdiga de la dignidad de la celebración.
- El canto no está prohibido, siempre y cuando no exista alguna indicación expresa de las autoritarias sanitarias y se haga con las medidas de precaución adecuadas –uso de mascarilla en todo momento y distancia de seguridad entre las personas–. No es aconsejable el canto o la música grabados.
- Evítese la distribución de subsidios para el canto en soporte de papel, o cualquier tipo de folleto explicativo de la celebración, por el riesgo que conllevan ante un posible contagio.
- Instrúyase a los fieles para recibir la comunión de manera segura y ordenada, atendiendo a las disposiciones del Obispo diocesano, procurando que este gesto central de la celebración se haga de la mejor manera posible.
- Para el bien de los fieles, en el caso de que los aforos permitidos en las iglesias sean un grave problema para la participación, el Obispo diocesano puede autorizar a que se hagan varias celebraciones en el mismo templo en horas sucesivas, siempre y cuando esto se haga verdaderamente para utilidad de los fieles y en circunstancias de real necesidad.
- De cara a que los enfermos y las personas en confinamiento o de alto riesgo puedan seguir las celebraciones desde sus casas, se anima a que sean retransmitidas las presididas por el Obispo en la catedral, como signo de unidad de la diócesis. Procúrese que estas celebraciones sean verdaderamente ejemplares en su preparación y desarrollo. Se excluyen, en cualquier caso, las grabaciones en diferido de las mismas.
- Cuando no se puedan realizar las celebraciones con participación del pueblo, ofrézcase a los fieles la posibilidad de celebrar la Liturgia de las Horas, especialmente las Laudes y las Vísperas de cada día y el Oficio de Lectura. A tal efecto el subsidio La Hora de Jesús, que contiene los textos de las celebraciones de la Semana Santa y que incluye también la Liturgia de las Horas para estos días, puede ser un instrumento muy útil. También se recuerda que se puede hacer uso de la aplicación oficial de la Liturgia de las Horas para dispositivos móviles, recientemente publicada por la Conferencia Episcopal.
- Los sacerdotes que estén afectados por el virus y estén confinados procuren también celebrar los distintos ritos, en la medida de lo posible y si su salud se lo permite.
- Se recomienda vivamente que se cuide y fomente el Sacramento de la Penitencia. Se ruega a los sacerdotes una mayor disponibilidad para que los fieles puedan celebrar este Sacramento, con todas las medidas de precaución, distancia social y discreción.
b) Domingo de Ramos en la Pasión del Señor.
- Para la conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén se evitará la forma primera descrita por el Misal –procesión–.
- En las catedrales se utilizará la forma segunda –entrada solemne–, al menos en la misa principal. Los fieles permanecerán en sus lugares y se hará la bendición y la proclamación del evangelio desde un lugar, dentro de la iglesia, en el que los fieles puedan ver el rito. En la procesión al altar puede participar una representación de los fieles junto con el Obispo y los ministros.
- En las parroquias y demás lugares de culto se utilizará la forma tercera –entrada simple–.
c) Misa crismal.
- A juicio del Obispo la fecha de la Misa crismal puede trasladarse al día que parezca más adecuado.
- Si las normas sobre aforos no permiten la asistencia de todos los sacerdotes de la diócesis y es necesario también limitar el número de fieles, procure el Obispo que al menos pueda hacerlo una representación del presbiterio –por ejemplo, el consejo episcopal, o el consejo presbiteral, o los arciprestes– y un grupo de fieles, y que la celebración sea retransmitida, de modo que quienes hubiesen querido asistir, muy en particularmente el resto del clero, puedan al menos seguirla por estos medios.
d) Jueves Santo.
- De forma excepcional, al igual que el año pasado, los sacerdotes tienen la facultad de celebrar este día la Misa sin el pueblo, si concurren circunstancias que así lo aconsejen –por ejemplo, el contagio con el virus del propio sacerdote o el confinamiento de una población–. Quienes no tengan la posibilidad de celebrar la Misa rezarán preferentemente las Vísperas.
- Ha de omitirse el rito del lavatorio de los pies.
- Dado que este año la celebración se hará, en la mayor parte de los casos, con alguna participación del pueblo, no se omita la procesión y la reserva del Santísimo Sacramento para la adoración y la comunión al día siguiente. Facilítese, en la medida de lo posible, que los fieles puedan dedicar un tiempo de adoración, respetando siempre los horarios de restricción de la libre circulación de los ciudadanos que se establezcan en cada lugar.
- Si se van a celebrar varias Misas de la Cena del Señor en la misma iglesia, háganse siempre por la tarde, y omítase, salvo en la última, la reserva solemne del Santísimo.
- Si no se va a celebrar el Triduo completo en alguna iglesia, no se haga la reserva eucarística solemne. Además, si no se ha celebrado la Misa vespertina de la Cena del Señor, evítese una adoración eucarística desvinculada de dicha celebración.
- Si la celebración es sin participación del pueblo, se omite la procesión, y la reserva se hace en el sagrario habitual.
e) Viernes Santo.
- Se ha de asegurar la celebración de la Pasión del Señor, por lo menos, en la Catedral, en los templos parroquiales, al menos en los principales, y en aquellos de mayor capacidad dentro de las zonas pastorales establecidas en cada Diócesis.
- En la oración universal se utilizará el formulario habitual con el añadido de la intención especial que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó el pasado año (Decreto Prot. N. 155/20). El texto de la intención, que se añade entre la IX y la X, es el siguiente:
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IXb. Por quienes sufren en tiempo de pandemia.
Oremos también por todos los que sufren las consecuencias de la pandemia actual: para que Dios Padre conceda la salud a los enfermos, fortaleza al personal sanitario, consuelo a las familias y la salvación a todas las víctimas que han muerto.
Oración en silencio. Prosigue el sacerdote: «Dios todopoderoso y eterno, singular protector en la enfermedad humana, mira compasivo la aflicción de tus hijos que padecen esta pandemia; alivia el dolor de los enfermos, da fuerza a quienes los cuidan, acoge en tu paz a los que han muerto y, mientras dura esta tribulación, haz que todos puedan encontrar alivio en tu misericordia». Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
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- En el momento de la adoración de la cruz el celebrante lo hará con una genuflexión o una inclinación profunda. El resto de la asamblea lo hará por medio de una genuflexión o inclinación profunda cuando la cruz sea mostrada, y lo harán cada uno sin moverse de su lugar. Se podría invitar, también, a todos los participantes a la liturgia a que hagan un momento de oración, en silencio, mientras se contempla la cruz. Se evitará, en cualquier caso, la procesión de los fieles en este momento de la celebración.
f) Vigilia Pascual
- Se procurará su celebración al menos en la Catedral y en las iglesias parroquiales principales, que posean un aforo suficiente para que puedan participar los fieles con seguridad.
- Dependiendo de las normas civiles que se hayan establecido en cada lugar sobre restricción de la libre circulación de los ciudadanos, elíjase una hora adecuada para el comienzo de la celebración que facilite a los fieles la participación en la misma y el regreso a sus casas al finalizar.
- El “inicio de la vigilia o lucernario” se puede hacer a la entrada del templo. El celebrante principal deberá estar acompañado por un número limitado de ministros, mientras todos los fieles se mantendrán en sus lugares. Se bendice el fuego, se hacen los ritos de preparación y se enciende el cirio tal como indica el Misal. El sacerdote y los ministros, manteniendo la distancia de seguridad, hacen la procesión por el pasillo central y se cantan las tres invocaciones “Luz de Cristo”. No es recomendable repartir entre los fieles las velas y que las vayan encendido del cirio y luego pasen la luz unos a otros. Después de las invocaciones se canta el Pregón Pascual.
- Sigue la “Liturgia de la palabra”. Por razones de brevedad puede acortarse el número de las lecturas, pero procúrese darle la relevancia adecuada a este momento de la celebración. En ningún caso se debería reducir a una Liturgia de la Palabra normal de un domingo, únicamente con tres lecturas.
- La “Liturgia bautismal” se celebra tal y como viene indicada en el Misal. La presencia de la asamblea aconseja no omitir el rito de la aspersión después de la renovación de las promesas bautismales. Tómese la precaución, sin embargo, de evitar el contacto con el agua que se va a bendecir cuando esta se prepare, y que el sacerdote higienice las manos con gel hidroalcohólico antes de la aspersión.
- No parece aconsejable, dadas las circunstancias, celebrar el bautismo de niños durante la Vigilia Pascual. Si se han de administrar los sacramentos de la Iniciación Cristiana a adultos o si al final se celebra el bautismo de algún niño, hágase con todas las medidas higiénicas y sanitarias que garanticen que los signos y ritos se hagan adecuadamente, pero de forma segura, especialmente los que implican el contacto, como las unciones.
- Quienes no puedan participar en la solemne Vigilia Pascual pueden rezar el Oficio de lectura indicado para el Domingo de Pascua en la resurrección del Señor, con el deseo de unirse a toda la Iglesia en la celebración del misterio pascual.
Subsidio devocional para la Semana Santa
Junto a estas orientaciones, la Vicaría para la Celebración de la Fe, ha publicado un Subsidio Devocional para Cuaresma y Semana Santa en la que se ofrecen una serie de oraciones y celebraciones para esta Semana Santa, especialmente, para la sustitución de las estaciones de penitencia de las hermandades y cofradías de nuestra diócesis.
Como disponía el Sr. Obispo en el Decreto sobre la celebración de cultos, estaciones de penitencia y procesiones de las hermandades y cofradías en la Diócesis de Huelva: “Los párrocos y directores espirituales, en colaboración con sus hermandades y cofradías, asociaciones de fieles o grupos eclesiales, organizarán el modo en que los hermanos puedan expresar la devoción a sus sagrados titulares de forma personal y comunitaria, especialmente en el día en el que les correspondería celebrar sus estaciones de penitencia.”
Preparando el cirio pascual (y sus pinturas si hace falta)

Es un cirio hermoso donde destaca una cruz con la fecha del año en curso y el Alfa y la Omega
El cirio pascual es el signo de Cristo mismo Resucitado, Señor y Dueño de la historia. Es un cirio hermoso, relativamente grande, y donde destaca –y el sacerdote lo signará en el rito del lucernario- una cruz con la fecha del año en curso, el Alfa y la Omega, y, si se quiere, los cinco granos de incienso. Eso es lo que debe destacar en el cirio pascual.
Precioso el significado: la cruz, el alfa y la omega, con el año en curso, grabado en el centro del cirio pascual, bien visible, por parte del celebrante en los ritos iniciales de la Vigilia pascual. “El significado del rito es claro: evidencia que Cristo es el Señor del tiempo, su principio y su cumplimiento; cada año, cada día y cada momento son abarcados por su Encarnación y Resurrección, para de este modo encontrarse de nuevo en la «plenitud de los tiempos»” (Juan Pablo II, Tertio millennio adveniente, n. 10).
Lo normal –lo tradicional, lo habitual- era grabar la cera con un punzón, y así se sigue indicando que, entre las cosas que hay que preparar para la Vigilia, figura “un punzón” (CE 336). De ahí se pasó a dejarlo ya pintado previamente de modo que la pintura fue cobrando tal relieve e importancia, que de unas franjas o cenefas de adorno se fueron desarrollando la pintura y los adornos hasta el punto de que la cruz pasó a ser algo secundario, muy pequeña o disimulada entre pinturas y exorno.
Ningún elemento, ni pinturas, ni láminas, ni dibujos, deben ocultar o disminuir la importancia de la Cruz con el año que debe resaltar sobre todo.
Hace falta mesura, buen gusto, criterio litúrgico con el cirio pascual, respetar su sentido, que es puramente cristológico. El cirio pascual es signo del mismo Señor Resucitado, Luz del mundo, que vence las tinieblas y por ello no necesita añadidos. La Cruz del Señor en el cirio, destacada grande en el centro, marca el sentido del sacrificio pascual, hecho presente en nuestra vida (en este caso, año 2021), y es Él el principio y el fin de la historia entera.
Colocado junto al ambón, según las normas y tradición del rito romano, iluminará las lecturas de las Escrituras, desvelando su sentido: ¡la ley, los profetas y los salmos anunciaban a Cristo (cf. Lc 24,44)!
¿Sabías que es muy importante el canto para la Misa dominical?
Téngase en gran estima el uso del canto en la celebración de la Misa, teniendo en cuenta las posibilidades de cada asamblea litúrgica. Se puede usar el canto para todos los textos que se destinan a ser cantados (saludos, diálogos, aclamaciones, oraciones) y hay que procurar que de ningún modo falte el canto de los ministros y del pueblo en las celebraciones de los domingos y fiestas de precepto (OGMR 40).
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El 36,79% de las declaraciones en Huelva marcó la casilla de la Iglesia católica en la campaña Renta 2020
Son datos de relativos a la Campaña de la Renta 2020 (IRPF 2019) de la Delegación Provincial de Hacienda y Administración Pública
El número de declaraciones con asignación a favor de la Iglesia católica en Huelva ha ascendido, según los datos correspondientes a la Campaña Renta 2020 (IRPF 2019) a 88.577, frente a las 84.976 del ejercicio anterior, lo que supone un incremento en 3.601 declaraciones. Un 36,79% de los declarantes totales en la provincia de Huelva marcaron la casilla de la Iglesia Católica en la Renta 2020.
También ha aumentado el importe asignado en 173.234 euros, de manera que la asignación ha sido 2.042.405 euros, una cantidad que supone el 31,35% de la financiación de la Iglesia en Huelva. La cantidad que recibe la Iglesia es destinada a financiar acciones pastorales y asistenciales, conservación de edificios, retribuciones y gastos de funcionamiento, entre otros.
Para el ecónomo de la Diócesis de Huelva, Pedro Herrezuelo, estos datos revelan «una clara opción de los contribuyentes por la identidad de la Iglesia y por su actividad en unos momentos tan complicados como los que estamos atravesando a consecuencia de la pandemia», así que «agradecemos esa confianza y esa aportación que, a través de la renta, miles de personas realizan cada año, apostando por una labor que no distingue credos, nacionalidad, raza o sexo”.
La Conferencia Episcopal Española ha dado a conocer recientemente los datos relativos a la asignación tributaria registrados a favor de la Iglesia Católica en la Declaración de la Renta 2020 (IRPF 2019) en España, donde han crecido en 106.259 las declaraciones de la Renta en favor de la Iglesia católica. El número de declaraciones a favor de la Iglesia ha sido 7.297.646 y, teniendo en cuenta las declaraciones conjuntas, más de 8,5 millones de contribuyentes confían en la labor de la Iglesia. El 32,15% de las declaraciones ha marcado la casilla de la Iglesia, que recibe 301,07 millones de euros a través de esta vía.
La Iglesia realiza una labor que vertebra los diferentes ámbitos de la vida (educación, salud, asistencial, celebrativo…). Los datos de la Renta 2020 coinciden con la primera ola de la Covid-19, momento en que la Iglesia tuvo que multiplicar su presencia para atender a a las personas más vulnerables, tal y como recoge el portal www.iglesiasolidaria.es. Las cantidades, en cambio, no reflejan aún la incidencia de las consecuencias económicas de la pandemia desde el primer trimestre de 2020.
Terque vuelve a su Iglesia tras dos años de intensa rehabilitación
Casi dos años ha durado la rehabilitación de la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, de Terque. Desde el 2 de junio de 2019 hasta el 20 de marzo de 2021 las celebraciones litúrgicas se han llevado a cabo en el teatro municipal, que generosamente el ayuntamiento ha cedido para “convertirse” en la iglesia parroquial durante …
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«La vida es siempre un bien»
HOMILÍA DE LA SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ
Lecturas bíblicas: 2Sam 7,4-5.12-14.16. Sal 88,2-5.27.29 (R/. «Su linaje será perpetuo»). Rm 4,13.16-18.22. Versículo: Sal 83,5. Lc 2,41-51a. Queridos hermanos y hermanas: Nos congrega en torno a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía la tradicional solemnidad de san José, esposo de la Virgen María. Este año esta congregación de la asamblea litúrgica …
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Presentación de los catecúmenos adultos que serán bautizados en la Noche de Pascua
La Catedral de la Encarnación de Almería era testigo en la mañana del Domingo Quinto de cuaresma de la presentación de los cinco catecúmenos adultos que, después de un tiempo de preparación y discernimiento, serán bautizados en la próxima noche de la Vigilia Pascual. Será Mons. González Montes quien presidirá la Santa Misa en la …
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