Dossier de prensa diario elaborado por la Delegación diocesana de Medios de Comunicación Social de la diócesis de Córdoba.
La entrada Viernes 26 de marzo apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis
Dossier de prensa diario elaborado por la Delegación diocesana de Medios de Comunicación Social de la diócesis de Córdoba.
La entrada Viernes 26 de marzo apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis
La S. I. Catedral de Jaén ha acogido desde el miércoles el solemne triduo en honor al Santo Rostro.
La primera jornada del triduo era presidida el miércoles por D. Pedro José Martínez Robles, Secretario del Cabildo Catedral.
El jueves era el turno del canónigo y Guardián del Santo Rostro, D. José López Chica.
Finalmente, hoy el viernes 26 de marzo, a las 19 horas, concluirá el triduo el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro.
Al finalizar la Eucaristía y el ejercicio del triduo, en este Viernes de Dolores, como es tradicional, se realizará el piadoso ejercicio del Vía Crucis con el Santo Rostro. En esta ocasión, a causa de la pandemia de la COVID-19, se celebrará con los fieles sentados y cumpliendo las normas de distancia social.

Javier Sánchez
Muy pronto la cruz se incorporó como un signo en la liturgia.
La entrada en el catecumenado consiste en trazar la señal de la cruz en la frente del catecúmeno: “Recibe la cruz en la frente: Cristo mismo te fortalece con la señal de su caridad. Aprende ahora a conocerle y a seguirle” (RICA 83).
En el bautismo de niños, se les dice: “La Iglesia de Dios os recibe con gran alegría. Yo en su nombre os signo con la señal de Cristo salvador” (RBN 114).
La cruz será la señal en la frente de los elegidos; con la cruz somos crismados para recibir, por esta señal, el Don del Espíritu Santo, en el rito de la Confirmación (RC 34). Por la cruz nos vienen todos los bienes, toda gracia.
Al inicio de la santa Misa, el sacerdote pronuncia las palabras “En el nombre del Padre y del Hijo…” mientras todos se santiguan y responden: “Amén” (IGMR 124).
Al leer el evangelio, se signa la página y diácono y fieles, trazan la cruz en la frente, labios, y pecho, por reverencia a la Palabra que se va a proclamar (cf. IGMR 133-134).
En las Misas más solemnes, es rito exclusivo del obispo bendecir con el Evangeliario trazando la señal de la cruz.
Por último, los fieles se santiguan con la bendición final que imparte el sacerdote respondiendo “Amén” (IGMR 167).
Trazando la señal de la cruz y con las palabras: “Y yo te absuelvo de tus pecados…”, se confiere el perdón de los pecados en la Penitencia (RP 19).
En la Liturgia de las Horas, todos se santiguan al decir “Dios mío, ven en mi auxilio” o se signan los labios al inicio: “Señor, ábreme los labios”; en los cánticos evangélicos del Benedictus, Magníficat y Nunc dimittis, todos se santiguan.
Con todo cuidado tracemos reverentemente la señal de la cruz al santiguarnos (de la frente al pecho, del hombro izquierdo al derecho), o signarnos bien en la frente, labios y pecho, despacio y conscientes del valor de la Cruz, con gran amor.
“¡Si vuestro sitio es ése: al pie de la cruz! ¿Cómo?… Procurando en vosotras y en las demás signarse y santiguarse bien y lentamente, a ver si hacemos desaparecer esos garabatos que innumerables cristianos trazan en el aire o sobre la cara y pecho en lugar de la cruz” (San Manuel González, Florecillas de Sagrario, Obras, nº 717).
¿Sabías qué…?
Javier Sánchez nos plantea además esta curiosidad: ¿Sabías que excepto la Pasión del Señor, ninguna lectura se reparte entre varios lectores?
La Ordenación General del Misal Romano dice, en el número 109, que «en ningún caso puede repartirse entre varios un mismo elemento de la celebración; por ejemplo que una misma lectura sea leída por dos, uno después de otro, salvo que se trate de la Pasión del Señor».
La entrada Signarse y santiguarse en la liturgia apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Estamos inmersos en una cultura en la que el valor de las cosas y de las personas se mide por el dinero que alguien esté dispuesto a pagar por ellas. El valor de una persona puede haberse convertido en una mercancía, en nada diferente a los otros sectores comerciales. Esto debería hacer que nos echáramos a temblar.
Se hace necesario reflexionar “sobre la maternidad, la enfermedad, los lazos familiares y, especialmente, sobre las formas de relacionarse con la alteridad cuando el otro está como perdido en los inextricables laberintos del dolor y la memoria”. Pensemos en el mundo de los ancianos, “un mundo humanísimo en el que los derechos son relativizados y sobre el que ha recaído una condena de invisibilidad”.
“Nuestras sociedades son conglomerados de hijos que no saben qué hacer con los padres, que consideran la vejez un obstáculo y un atraso, que hacen todo lo posible por ocultar la vulnerabilidad porque carecen de recursos para dialogar con ella”. Así se explica el aislamiento al que son confinados los ancianos. “En el dolor ajeno intuimos un sufrimiento que puede llegar a ser nuestro y preferimos alienarnos de cualquier manera, mediante la huida o el fingimiento”. Los modelos en boga van por otra línea, que nos hace evitar la compasión: éxito, bienestar, salud, competitividad… ¿No está todo esto lejos de la verdadera sabiduría?
Sin embargo, en este mundo, nada tiene más sentido que la compasión (Emmanuel Levinas).
“La compasión es esa particular relación humana que paradójicamente comienza ahí, cuando necesitamos que nos cuiden y somos correspondidos por una presencia amiga. El grito del que sufre nos llega con frecuencia sin palabras: el silencio indefenso lo dice todo, la vida aún más desnuda que de costumbre, la mirada herida por la adversidad. La compasión deviene escucha, sintonía, responsabilidad por la vida, elección solidaria, gestos, permanencia”.
Compasión significa sufrir con el otro, que no sufrir en el lugar del otro o proyectándose en él. Esto también hay que aprenderlo. “Compadecerse significa sufrir el sufrimiento del otro como otro… Sabemos que no podemos curar, pero que, tanto o más que la cura, lo que importa es estar presentes”.
En el Evangelio encontramos una escuela de compasión. Aprendamos en él el arte del cuidado y de la compasión.
Tomado de José Tolentino Mendonça
“Pequeña Teología de la lentitud” (Fragmenta Editorial)
La entrada El arte del cuidado y de la compasión apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis


Habrá espacio y tiempo para la oración ante el Santísimo y todas las facilidades para confesarse, durante todo el día
Este viernes, 12 de abril, se celebra, en la catedral de Guadix, una Jornada de Oración y Penitencia. Tendrá lugar desde las 10 de la mañana hasta las 7´30 de la tarde, de manera ininterrumpida. Durante todo este tiempo, la catedral estará abierta para que quienes lo deseen puedan rezar ante el Santísimo, que estará expuesto, y puedan confesarse, ya que habrá siempre uno o varios sacerdotes. Además, a partir de las 7´30 de la tarde, tendrá lugar la última de las conferencias cuaresmales que imparte el obispo accitano, D. Francisco Jesús Orozco, en la iglesia anexa del Sagrario.
A las 10 de la mañana, como siempre, habrá celebración de la Eucaristía en la catedral. Después, se expondrá el Santísimo y permanecerá, así, expuesto durante todo el día, sin interrupción. Durante ese tiempo se podrá acceder a la catedral para rezar y para confesarse, dado que siempre habrá un sacerdote. Como es preceptivo, se mantendrán todas las medidas sanitarias de prevención, como un aforo limitado, uso de mascarilla y gel hidroalcohólico y distancia de seguridad. También durante la confesión se mantendrán esas medidas.
Esta Jornada de Oración y Penitencia se viene desarrollando en la catedral accitana desde hace ya algunos años, en fechas tan señaladas como el Viernes de Dolores o la víspera de la Virgen de las Angustias. Surgió a raíz de la iniciativa de “24 horas con el Señor”, que promovió el papa Francisco hace algunos años y que se repite siempre durante un día del mes de marzo. En Guadix, esa iniciativa se reserva al Viernes de Dolores, cuando culmina la Cuaresma y los fieles se disponen a celebrar la Semana Santa. Sin duda, la mejor manera de terminar un tiempo tan fuerte como es la Cuaresma que acabamos de vivir y que es tiempo de renovación.
Antonio Gómez
La Semana Santa, tomada en su totalidad, constituye la celebración culminante de todo el año litúrgico. En ella se conmemoran los acontecimientos capitales del misterio pascual: la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Invitamos a vivirla desde el corazón y en familia, uniéndonos a toda la Iglesia Universal.
Durante la Semana Santa la Iglesia celebra los misterios de la salvación actuados por Cristo en los últimos días de su vida, comenzando por su entrada mesiánica en Jerusalén. La participación de nuestro pueblo en los ritos de la Semana Santa es ciertamente intensa, especialmente en el ámbito de la piedad popular.
En ocasiones, se establece una especie de paralelismo celebrativo entre lo rigurosamente litúrgico y los ejercicios de piedad específicos cuando, en verdad, deberían vivirse de modo armónico, valorando las acciones litúrgicas, sostenidas ciertamente por los actos de piedad popular.
Que por segundo año consecutivo y a causa de esta pandemia, no vayamos a ver las imágenes titulares de las hermandades y cofradías de penitencia en nuestras calles nos invita a poner el corazón de la celebración en el interior de nuestros templos, saboreando de un modo especial toda el despliegue litúrgico de estos días que nos acerca, pedagógicamente, al misterio central de nuestra de nuestra fe: la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.
Por otro lado, la presencia de las sagradas imágenes en los templos concitará a muchos fieles que, guardando las correspondientes medidas, fijarán su mirada en ellos en multitud de pequeños gestos de piedad y en celebraciones, como las que están previstas en sustitución de las estaciones de penitencia de las hermandades y cofradías, expresión de la fe no solo particular, sino de todo un pueblo creyente que confía a Dios su propia pasión y que vive de la esperanza del Resucitado.
La vicaría para la Celebración de la Fe publicaba, en esta cuaresma, un subsidio devocional en el que se ofrecen una serie de oraciones y celebraciones para esta Semana Santa, especialmente, para la sustitución de las estaciones de penitencia de las hermandades y cofradías de nuestra diócesis.
Como disponía el Sr. Obispo en el Decreto sobre la celebración de cultos, estaciones de penitencia y procesiones de las hermandades y cofradías en la Diócesis de Huelva: “Los párrocos y directores espirituales, en colaboración con sus hermandades y cofradías, asociaciones de fieles o grupos eclesiales, organizarán el modo en que los hermanos puedan expresar la devoción a sus sagrados titulares de forma personal y comunitaria, especialmente en el día en el que les correspondería celebrar sus estaciones de penitencia.”
En este día la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar su Misterio pascual. Por esta razón, en todas las misas se hace memoria de la entrada del Señor en la ciudad santa. Aunque en esta ocasión no se realizará la tradicional procesión de ramos sino la entrada simple que contempla el misal, muchos de los hogares cristianos adornarán sus balcones o algún rincón de la casa con una palma o un ramo de olivo como símbolo de bendición y adelanto de la victoria de Jesucristo sobre la muerte.
De este modo, para la memoria de esta solemne entrada del Señor en Jerusalén, se toman, en el momento inicial, el pasaje evangélico que relata este momento de la vida de Jesús, en esta ocasión tomado del evangelio según San Marcos, al estar en el ciclo litúrgico B. Igualmente tomado de este evangelio, durante la celebración de la Santa Misa se lee el relato de la Pasión del Señor. El domingo de Ramos, pues, sirve de pórtico perfecto con su estructura triunfante y dolorosa.
Nuestro obispo, Santiago Gómez, presidirá la Misa de Ramos en la Catedral a partir de las 11.00 h.
Los primeros días de la Semana Santa, las lecturas consideran el misterio de la Pasión. En la Misa Crismal, las lecturas ponen de relieve la función mesiánica de Cristo y su continuación en la Iglesia, por medio de los sacramentos.
El Lunes Santo, la fragancia del perfume con que fue ungido Cristo es adelanto de la unción el día de su muerte. Nos acordamos especialmente de todos aquellos enfermos que no pueden en estos días recibir el sacramento de la unción.
El Martes Santo, la lectura del evangelio nos pone delante de dos discípulos: Judas y Pedro, traición y negación. Día para revisar nuestra fidelidad al Señor. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a dar la vida por Aquel que ya la dio por nosotros?
En la mañana de Martes Santo, la Catedral de la Merced acoge la Misa Crismal (11.00 h.) de consagración del Santo Crisma y bendición de los Óleos de los Catecúmenos y de los Enfermos. Además, el presbiterio renueva sus promesas sacerdotales. El Santo Crisma y los sagrados óleos son llevados, posteriormente, a todas las parroquias donde, de un modo solemne y expreso, son presentados, como expresión de unidad, en la Misa Vespertina del Jueves Santo en la que se conmemora la Cena del Señor.
El Miércoles Santo se adentra en la traición de Judas, contexto en el que se precipita la Pasión de Cristo. La acción de Judas nos puede llegar a repugnar. Quizá en nuestra escala de valores subordinamos fácilmente los intereses más sagrados de Dios y del hombre por un puro afán de lucro, o por cualquier otro interés.
Todos los años en el «sacratísimo triduo del Crucificado, del Sepultado y del Resucitado», o Triduo pascual, que se celebra desde la misa vespertina del Jueves en la cena del Señor hasta las Vísperas del Domingo de Resurrección, la Iglesia celebra, «en íntima comunión con Cristo su Esposo», los grandes misterios de la redención humana.
En la misa vespertina, el recuerdo del banquete que precedió al éxodo ilumina de un modo especial el ejemplo de Cristo al lavar los pies de los discípulos –aunque este año la liturgia suprime este gesto a causa de la pandemia– y las palabras de Pablo sobre la institución de la Pascua cristiana de la Eucaristía.
En la Catedral, la celebración de esta misa, antesala del Triduo Pascual, será presidida por el obispo de Huelva, Santiago Gómez, a partir de las 17.00 h.
La acción litúrgica del Viernes Santo llega a su momento culminante en el relato según san Juan de la Pasión de aquel que, como el Siervo del Señor, anunciado en el libro de Isaías, se ha convertido realmente en el único sacerdote al ofrecerse a sí mismo al Padre.
La Iglesia, meditando sobre la Pasión de su Señor y Esposo y adorando la Cruz, conmemora su propio nacimiento y su misión de extender a toda la humanidad sus fecundos efectos, que hoy celebra, dando gracias por tan inefable don, e intercede por la salvación de todo el mundo.
La celebración de la Pasión del Señor en la Catedral será igualmente presidida por nuestro Obispo a partir de las 17.00 h.
Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y muerte, su descenso a los infiernos, y esperando su resurrección en oración y ayuno.
La Iglesia se abstiene del sacrificio de la misa, quedando por ello desnudo el altar hasta que, después de la solemne Vigilia o expectación nocturna de la resurrección, se inauguren los gozos de la Pascua, cuya exuberancia inundará los cincuenta días pascuales.
La Iglesia recomienda la celebración del Oficio de Lecturas y de las Laudes con participación del pueblo. En la Catedral, el Obispo presidirá este solemne rezo a partir de las 9.30 h.
Según una antiquísima tradición, esta es una noche de vela en honor del Señor, y la Vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la Noche Santa en la que el Señor resucitó, ha de considerarse como «la madre de todas las Santas Vigilias» (san Agustín).
Durante la Vigilia, la Iglesia espera la Resurrección del Señor y la celebra con los sacramentos de la iniciación cristiana. Los fieles, tal como lo recomienda el Evangelio (Lc 12, 35-48), deben asemejarse a los criados que con las lámparas encendidas en sus manos esperan el retorno de su Señor, para que, cuando llegue, los encuentre en vela y los invite a sentarse a su mesa.
Esta vigilia, que en la Catedral presidirá el Obispo a partir de las 19.30 h., es figura de la Pascua auténtica de Cristo, de la noche de la verdadera liberación, en la cual, «rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo».
Este es el día en que actuó el Señor, la solemnidad de las solemnidades y nuestra Pascua: la Resurrección de nuestro Salvador Jesucristo según la carne. El Obispo presidirá esta celebración en la Catedral a las 12.30 h.
En este día, celebramos que Dios nos ha abierto las puertas de la eternidad por medio de su Unigénito, vencedor de la muerte, y pedimos ser renovados por el Espíritu Santo para resucitar a la luz de la vida. La piedra que desecharon los arquitectos —Cristo en su pasión— es ahora la piedra angular una vez que ha resucitado. Y creemos en este misterio gracias al testimonio de los apóstoles que comieron y bebieron con él después de su resurrección y vieron el sepulcro vacío. A partir de ahí, una vez que por el bautismo hemos resucitado con Cristo, busquemos los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios.


El pasado día 19 fue bendecida la imagen de San José de la Fervorosa Hermandad de San José, San Fandila Mártir y San Antonio de Padua, de la parroquia de San Miguel de Guadix
Con motivo de la solemnidad de San José, monseñor Francisco Jesús Orozco, obispo de Guadix, bendijo la imagen de San José, de la parroquial de San Miguel.
Se trata de una nueva obra salida de la gubia del joven artista jienense, Alberto Chica Cámara. De tamaño natural, es una imagen de vestir, aunque totalmente anatomizada, y el niño Jesús de talla completa.
Estilísticamente, la obra está dentro de la estética de la escuela granadina del S XVIII. San José, en contraposto, sostiene al divino infante dormido y desnudo en sus brazos, mirándolo y mostrándolo al espectador. Sin duda, una hermosa imagen que viene a enriquecer el patrimonio artístico y devocional de la iglesia accitana.
El obispo, en la homilía, desgranando la carta del Papa Francisco para este año jubilar josefino, Patris corde (Con corazón de padre) glosó las virtudes de San José y animó a los fieles en general, y en particular a la Hermandad de San José, a que vivieran estas virtudes para servir el plan de Dios y, también, citando a Santa Teresa de Jesús, a confiar en la poderosa intercesión del glorioso Patriarca.
También, uno de los seminaristas que acompañó a don Francisco Jesús, José Luis, dio su testimonio vocacional y animó a promover las vocaciones al sacerdocio con la oración y una pastoral activa que despierte numerosas y valientes respuestas a la llamada del Señor.
Damos las gracias a nuestro querido obispo por su cercanía y cordialidad, y por el gran regalo que nos hizo con la solemne bendición.
Francisca Molinero
Hermana Mayor de la Hermandad de San José de Guadix


El pasado viernes 19 de marzo, solemnidad de San José, tuvo lugar, tras la celebración de la Misa, el Viacrucis oficial de la Cuaresma de Baza, organizado por la Federación de Hermandades y Cofradías de la Semana Santa. Guardando siempre las medidas de prevención sanitarias, acudieron a participar en la Iglesia Mayor, una representación de todas las cofradías y hermandades de la ciudad, junto con la Federación de Cofradías. Dirigió el rezo en las estaciones del Viacrucis el consiliario de la federación, Rafael Tenorio.
La intención de la Federación de Cofradías es que cada año sea una cofradía o hermandad la que se encargue de organizar el Viarucis. Y así se viene haciendo. De hecho, la primera fue la Cofradía del Stmo. Cristo de la Misericordia, María Stma. de la Soledad y Cristo Resucitado, que lo hizo antes de la pandemia. Sin embargo, este año ante la situación sanitaria, se ha organizado desde la misma Federación, para así mantener las medidas de distancia y sanitarias correspondientes.
Rafael Tenorio Olea
Consiliario de Federación de HH y CC
CARTA DE NUESTRO OBISPO
Carta Pastoral: “San José, amado de Dios, en la ternura filial de Jesús”
SOLILOQUIOS
Como cada número, el Vicario General ofrece un artículo de opinión y reflexión. En este número: “Sociedad sin padre, sociedad huérfana”.
ACTUALIDAD DE LA IGLESIA DIOCESANA
Como cada número, repaso a la actualidad que se produce en la Diócesis. Entre otras noticias podrán leer la presentación de la carta de renuncia del Obispo, por edad, ante la Santa Sede; el encuentro diocesano de niños, celebrado de manera virtual; la suspensión de la romería de la Virgen de la Cabeza por la COVID-19; y el retiro de Cuaresma del clero diocesano.
TAMBIÉN FUE NOTICIA
Nota del Obispo de Jaén sobre las celebraciones de Semana Santa y Pascua 2021.
ESTA QUINCENA HABLAMOS DE…
La Diócesis celebra el Día del Seminario.
CATEDRAL DE JAÉN
En esta sección pueden encontrar entre otras noticias: 24 horas de encuentro con Cristo Eucaristía y con el Sacramento de la Reconciliación y en el domingo de Laetare el Obispo recuerda a Chiara Lubich.
SEMINARIO DIOCESANO
En esta sección se recogen las distintas crónicas de las Jornadas de Santo Tomás de Aquino y la oración vocacional de febrero.
CARIDAD ES AMOR
En estas páginas dedicadas a Cáritas se pueden leer distintas informaciones como el traslado del servicio de los comedores de Cáritas a la casa de oración de “Las Bernardas” y la recogida del premio de la provincia otorgado a Cáritas por la Diputación.
FAO
En este número se recoge un artículo de Fernando Chica Arellano, Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, IFAD y PMA: “Restauración forestal: reto y metáfora”.
MIGRACIONES
En esta sección se recoge el artículo del Secretariado de Migraciones “Fratelli Tutti y Migraciones I. «Sólo identificándome con los últimos llegaré a ser hermano y hermana de todos»”.
ATRIO DE LOS GENTILES
Como cada número, D. Juan Jesús Cañete Olmedo, sacerdote y profesor de filosofía, ofrece un artículo que lleva por título: “Pensar sobre la fe II. La fe como estructura esencial del ser humano”.
Para suscripciones:
Obispado de Jaén: Departamento de Publicaciones. Plaza Santa María, 2. Apartado 039 – 23080 Jaén. Teléfono


Viernes de Dolores en Córdoba, día esperado por todos; inicio de la celebración de la pasión, muerte y resurrección de Cristo que congrega al pueblo cristiano para vivir junto la resurrección; la vida nueva.
En el Corazón de Córdoba, en la plaza de Capuchinos, desde esta mañana están dispuestas todas las medidas de seguridad sanitarias a las puertas del antiguo Hospital de San Jacinto para que los cordobeses realicen su visita inaplazable a la Virgen de Los Dolores.
La entrada La celebración de la Semana Santa, en El Espejo de la Iglesia apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis