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Corpus Christi, Día de caridad

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La fiesta del Corpus es como una prolongación del jueves santo. En aquella memorable última Cena de Jesucristo se agolparon tantos aspectos, que han ido surgiendo fiestas distintas para subrayar algún aspecto de aquel primer jueves santo de la historia. Institución de la Eucaristía (“tomad y comed, esto es mi cuerpo”) y a la vez institución del sacerdocio ministerial (“haced esto en memoria mía”), en un clima del mandato nuevo (“amaos unos a otros, como yo os he amado”), hecho palpable en el lavatorio de los pies por parte de Jesús a los apóstoles.

La fiesta del Corpus vuelve a poner la Eucaristía en el centro de nuestra atención y en el centro de la vida de la Iglesia. Qué gran invento. Jesús continuamente presente en medio de su Iglesia, refrescando la memoria, impulsando a la misión que él ha recibido del Padre. Jesucristo vivo y glorioso, resucitado, de corazón palpitante, en medio de nosotros. Y desde la Eucaristía, con toda su vitalidad y energía, nos envía constantemente el Espíritu Santo, que nos contagia esa vitalidad. Acercarse a la Eucaristía no puede ser algo rutinario, ya sabido. Es acercarse a la permanente novedad de quien lo va haciendo todo nuevo, de quien va renovando nuestro corazón y va renovando el mundo entero. Y lo hace desde dentro, que es donde se producen las verdaderas reformas.

La fiesta del Corpus nos lleva a adorar esa presencia corporal de Cristo que reclama la nuestra. Él se ha quedado con nosotros para que nosotros sepamos pasar largos ratos con él. La fiesta del Corpus renueva nuestro deseo de adorar, de acudir ante la presencia eucarística y estar largos ratos con quien sabemos que os ama.

La fiesta del Corpus nos trae la memoria del mandamiento nuevo del amor fraterno: “Amaos unos a otros”. La Iglesia vive esta urgencia interna de salir al encuentro del hombre herido, y lo hace impulsada por el amor de Cristo: “La caridad de Cristo nos urge” (2Co 5,14). Por eso es Día de caridad, y Cáritas llama nuestra atención sobre las necesidades concretas de nuestros hermanos los pobres.

Según el informe anual de Cáritas, en el año 2020, año de la pandemia, han sido 30.000 familias las atendidas en atención primaria: comida, ropa y otras necesidades perentorias. Con un presupuesto de seis millones y medio de euros, esta organización de la Iglesia diocesana de Córdoba presenta el rostro amable de la Iglesia para todos los que sufren. Cuántas personas a pie de parroquia acuden a Cáritas. Este año 8.000 familias han acudido por primera vez, en la ciudad y en las 168 Cáritas parroquiales por toda la provincia. Además de los 111 contratos de trabajos en programas de inserción laboral.

“Seamos la luz que el mundo necesita”, dice el lema de este año. Además de la ayuda material, Cáritas acoge, acompaña, escucha. A muchos pobres que acuden les he oído decir que lo propio de Cáritas es la acogida que prestan los 1.650 voluntarios en los distintos lugares por toda la diócesis. Si no existiera Cáritas habría que inventarla. Se trata de una verdadera luz que ilumina las tinieblas del egoísmo humano. Es la luz que viene de Cristo y prende en el corazón de quien aprende a amar al estilo de Cristo.

Colabora con Cáritas, vale la pena. A todos nos hace el servicio de canalizar nuestra caridad, la virtud principal de la vida cristiana. Mirando a Jesús eucaristía, él nos enseña a ser esa Iglesia samaritana que no espera a que vengan, sino que sale al encuentro de los pobres y necesitados de nuestro entorno: albergue de transeúntes, residencia para mayores excluidos, inserción laboral para personas en riesgo de exclusión, atención a los que padecen adicciones, programas para dignificar a la mujer, y sobre todo mucho cariño hacia los pobres por el hecho de ser pobres, cuando el mundo los excluye y los rechaza.

Que el día del Corpus se note también en la colecta, es para los pobres de nuestro entorno.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba.

 

El ciclo ‘Noches con Alma’ regresó a Santa Cruz de La Palma con un recital literario-musical

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El ciclo de encuentros artístico-culturales ‘Noches con alma’ regresó a la Parroquia Matriz de El Salvador de Santa Cruz de La Palma tras el paréntesis obligado por la pandemia.

Esta tercera edición consistió en un recital literario-musical, que bajo el título ‘María, Mujer y Madre’, contó con la participación de los escritores Elsa López, Belén Lorenzo y Anelio Rodríguez Concepción y de la cantante Ayatimas Pérez Brito, en la parte musical. Inicialmente estaba también prevista la participación del poeta Ricardo Hernández Bravo, quien finalmente no pudo asistir al acto, si bien se leyeron varios poemas de su producción.

Impulsado por la Diócesis Nivariense, ‘Noches con Alma’ se plantea como una serie de sencillos encuentros artístico-culturales. Su intención es celebrar, periódicamente, una serie de conciertos, charlas coloquios, conferencias y otras actividades artísticas, que se relacionen con la cultura que nos rodea y aporten una visión diferenciada a la vez que dialogante e integradora. Quiere ser un ámbito para continuar otras propuestas de encuentro y diálogo; un espacio de expresión para los que no creen y para los que se hacen preguntas acerca de la propia fe, una ventana abierta al mundo, a la cultura contemporánea y las voces que ahí resuenan.

La Parroquia de El Salvador acogió en 2018 el primer encuentro de este ciclo en la isla, dedicada en aquella ocasión a ‘El dolor en la literatura’. Un año después, la segunda entrega del ciclo estuvo protagonizada por la interpretación musical, con un recital de Goretty Peña, Fernanda Alonso y Rosina Herrera, en torno al tema de la esperanza. Tras la parón debido al covid-19, el ciclo retornó a la capital palmera con el mismo objetivo de ser un espacio de diálogo amplio y abierto.

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Cáritas Diocesana de Huelva presenta su Memoria 2020, un año en el que la caridad nunca cerró

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  • La acción de Cáritas Diocesana de Huelva benefició a más 26.000 personas en la provincia de Huelva.
  • Más de 700 personas afectadas participaron en un proceso de inserción laboral.
  • Cáritas Diocesana de Huelva ha contado con 631 personas voluntarias para acompañar a las personas que han sufrido por la crisis sanitaria.

La directora de Cáritas Diocesana de Huelva, Pilar Vizcaíno, junto con la Responsable del Departamento de Comunicación y Relaciones Externas, Peña Monje, presentaron ayer jueves, día 3 de junio, la Memoria General 2020, un documento que recoge la realidad del trabajo de nuestra entidad y que supone una radiografía muy real de la situación de la Diócesis de Huelva contada desde el trabajo diario de los 75 equipos de Cáritas  Parroquiales que existen en la provincia y desde los Servicios Diocesanos.

Este año, el grado de participación de las Cáritas  Parroquiales en la elaboración de la Memoria de Cáritas 2020 ha llegado al 91% del total, lo que hace ver el esfuerzo que están llevando a cabo los centros parroquiales en un ejercicio de transparencia.

Cáritas Diocesana de Huelva ha atendido en 2020 a 12.346 personas. Ellas son aquellas que acuden a Cáritas, son los rostros que vemos y que, potencialmente, podrían formar parte de procesos de acompañamiento y participación. Por otro lado, debemos cuantificar las personas beneficiadas de la labor de Cáritas Diocesana de Huelva, que son aquellas que sin acudir directamente a Cáritas se ven beneficiadas por la acción que recibe algún miembro de la familia. Este año han sido 26.507 personas beneficiadas por la acción de Cáritas, lo que supone un aumento del 10% respecto al año anterior.

‘La Caridad no cierra’ ha sido el lema que Cáritas Diocesana de Huelva ha empleado en el año 2020, ya que los proyectos y los servicios han estado en todo momento abiertos, haciéndose presentes en la vida de las personas. Estos datos reflejan el aumento de demanda en los meses de confinamiento donde las personas sintieron más necesidad de acudir a Cáritas.

A raíz de la declaración del estado de alarma con motivo de la Covid-19, muchas fueron las repercusiones sociales, familiares, económicas y laborales que han afectado a una gran parte de la población de Huelva. Siguiendo con su modelo de trabajo de atención a los más vulnerables y excluidos, desde el primer momento Cáritas ha tratado de volcarse con todas las personas que sufren a causa de esta pandemia para procurar aliviarles la situación que tanto el confinamiento como la pérdida o dificultad de trabajar les ha generado.

Con este escenario, Cáritas Diocesana de Huelva ha realizado su acción durante el pasado año priorizando el acompañamiento a las personas más vulnerables, proporcionando recursos para ayudarles a salir de su situación o paliar la gravedad de la misma, adaptándolos a sus necesidades y siguiendo con un modelo de trabajo centrado en el acompañamiento. Las principales demandas de este año han ido dirigidas al empleo, la alimentación, la escucha, la acogida y el acompañamiento familiar, la vivienda y los suministros y enseres del hogar.

El papel del voluntariado y de las Cáritas Parroquiales

En este duro año que hemos vivido, las Cáritas Parroquiales han permanecido presentes. Se han hecho cercanas a las personas, reivindicando su dignidad, buscando respuestas a sus necesidades y descubriendo sus potencialidades. A pesar de la emergencia, se ha seguido prestando el modelo de trabajo que previamente ya se hacía, que consiste en el acompañamiento a las personas y a las familias.

El papel del voluntariado ha sido crucial en este año. En total 631 personas voluntarias han sido los pilares fundamentales de la acción Sociocaritativa de la Iglesia y han estado al frente desde un teléfono, desde las acogidas o muchas veces desde sus propias casas, acercando ayuda, escucha e información. Son y han sido presencia y acción, acogiendo las situaciones de necesidad que se han presentado en el año 2020.

El impacto de la pandemia en las personas excluidas

El impacto que de la Covid ha sido, también, tremendamente costoso para las personas que carecen de un hogar donde poder refugiarse, cuidarse o pasar el confinamiento inicial, una carencia que, si ya aumenta su vulnerabilidad de forma general, se ha visto agravada durante la pandemia al dificultarse –o imposibilitarse— el acceso a espacios de higiene y/o aislamiento.

En su intervención diaria, Cáritas Diocesana de Huelva pone el foco de su atención en aquellos colectivos especialmente empobrecidos o que atraviesan diferentes procesos de exclusión. Entre ellos, ha atendido a 734 personas sin hogar a través del Centro de Día puertas Abiertas y las casas de acogida: Santa María y Santa María de los Milagros y a 1.182 personas desde el programa de atención en Asentamientos. En un momento en el que se nos pedía que nos quedáramos en casa, que extremásemos las medidas de higiene y el distanciamiento social, había un número importante de personas que no podían acatar estas medidas por carecer de un hogar, por no tener agua potable con la que asearse y por tener que compartir chabola, habitación o cobijo con más personas.

La situación de las familias onubenses durante el año 2020 ha estado condicionado por la pandemia del Covid-19 y la crisis económica surgida como consecuencia de la misma. Muchas han sido las familias que ya venían de una situación de crisis y que este año han agravado su situación. En total, Cáritas ha acompañado a 9.696 familias desde la acogida, desde los proyectos de acompañamiento familiar, en procesos de acompañamiento a mujeres, desde los proyectos de infancia y el acompañamiento a mayores.

Los menores han sido un colectivo muy frágil en esta pandemia porque el confinamiento potenció la desigualdad tecnológica y agudizó la brecha digital. Además sufrieron el cierre de los centros educativos y el apoyo escolar.

Por otro lado, la soledad ha sido otra de los dramas impuestos por la pandemia. Aunque esta no es una realidad nueva, la situación de aislamiento físico a la que se han visto sometidas muchas personas mayores, claramente la endurece. La vulnerabilidad social evidenciada en esta crisis también pone de manifiesto los escasos recursos que existen para favorecer los cuidados en los domicilios, lo que propicia mayor desprotección en las personas mayores y en quienes las cuidan, ya sean empleadas o familiares. En total, Cáritas acompañó alrededor de 500 personas mayores en toda la provincia,  un 70% más que el año 2019.

En cuanto al empleo, Cáritas Diocesana de Huelva ha atendido a 716 personas que han participado en un proceso de inserción laboral, duplicando los datos de atención del pasado año. En perfil de las personas atendidas ha sido muy variado: personas provenientes del sector de la hostelería o el comercio que, debido a la pandemia, se encontraron sin trabajo, estudiantes que se pusieron a trabajar para ayudar a sus familias o personas pendientes de cobrar un ERTE.

Recursos invertidos

Cáritas Diocesana de Huelva invirtió el año pasado un total de 1.949.276 €. Esta cifra es fruto de la inversión de fuentes públicas, privadas, de donaciones y legados y por supuesto, de los ingresos de las Cáritas Parroquiales. El desarrollo de nuestra acción y la inversión que dedicamos no sería posible sin el factor humano que hace posible que Cáritas esté al lado de quienes más lo necesitan. Además, este año, con motivo de la pandemia, Cáritas inició la campaña ‘Cada gesto cuenta’ para atender las necesidades que se estaban planteando a raíz de la situación de crisis sanitaria.

Explosión de solidaridad

Fueron muchas las llamadas que llegaron a Cáritas para ofrecer ayuda y recursos. Cabe destacar las aportaciones de los 2.962 socios, los 1.209 donantes, las 242 hermandades, y las 94 empresas colaboradoras, así como las aportaciones directas de la comunidad cristiana onubense a través de campañas, colectas y acciones puntuales promovidas por la Iglesia de Huelva.

Desde Cáritas queremos poner en valor la generosidad de la ciudadanía onubense que ha prestado sus servicios, donando sus recursos o articulando mecanismos desde la más absoluta creatividad para apoyar económicamente nuestra acción social.

Desde la institución agradecemos cada gesto y animamos a la ciudadanía a seguir colaborando con aquellos que están pasando por un mal momento debido a la crisis. Cada persona tiene el poder de cambiar las cosas con pequeños gestos. Es momento de construir juntos y junto a quien más lo necesita.

Seamos más pueblo

Es el lema de nuestra campaña de Caridad de este año “Ser más pueblo con las manos tendidas”. Este año celebramos el Día de Caridad en medio de un tiempo extraordinario y doloroso en el que necesitamos recrear nuestras relaciones para sostenernos y cuidarnos de una forma nueva. El papa Francisco habla de recuperar la amabilidad en nuestra mirada y en nuestros gestos, en la forma de escuchar y acoger a los demás.

Más información

Fuente: www.caritashuelva.org/

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«La Iglesia eucarística: la alegría de la liturgia fraternal» comentario al Evangelio de la Solemnidad del Corpus Christi – B

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Foto:  El Salvador con la Eucaristía. Juan de Juanes (1545 – 1550). Museo Nacional del Prado (Madrid)

Las primeras comunidades cristianas vivieron la cena del Señor como memorial y espera activa; como acontecimiento lleno de vida y de esperanza. El misterio de la salvación, incomprensible totalmente desde una perspectiva puramente humana, fue leído por los primeros cristianos en el marco de la continua Alianza que Dios ha querido hacer con su pueblo. Es difícil imaginar en este ámbito de comunión y esperanza, de alegría y fraternidad, algunas arrugas que el tiempo o la rutina han podido depositar en algunas celebraciones litúrgicas. Celebrar hoy en nuestras Iglesias la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo es una llamada a recuperar lo esencial: la alianza; la acción de gracias; el pan que da la vida y el vino siempre nuevo (Mc 14,12-16.22-26).

Comencemos por la primera lectura (Éx 24,3-8). Es conocido por todos que los autores bíblicos utilizan frecuentemente diferentes recursos literarios para comunicar el mensaje divino. En este sentido, en la primera lectura de este Domingo destaca un recurso retórico conocido como hýsteron próteron, que significa primero lo posterior: «todo lo que ha dicho el Señor haremos y escucharemos» (Éx 24,7b). Este recurso alera el orden lógico, es decir, primero se debería escuchar y solo después se podría hacer. El pueblo, en el contexto de la Alianza (Éx 24,1-8) y poco después de recibir los mandamientos mediante Moisés (Éx 20,1-17), se muestra dispuesto a hacer (primero) y escuchar (después). La inversión del orden lógico de las acciones no solo subraya la importancia de la obediencia, sino que vincula la acción de manera inseparable a la escucha y ambas a la Alianza: la escucha de la Palabra del Señor, transmitida por sus profetas, es la condición básica para entrar en la Alianza.

San Agustín, en las Confesiones, nos ayuda a comprender la dinámica de la comunión eucarística: «Manjar soy de grandes: crece y me comerás. Ni tú me mudarás en ti como al manjar de tu carne, sino tú te mudarás en mí». Continuando con esta preciosa imagen, mientras que el alimento corporal es asimilado por nuestro organismo y contribuye a su sustento, en el caso de la Eucaristía se trata de un Pan diferente: no somos nosotros quienes lo asimilamos, sino él nos asimila a sí, para llegar de este modo a ser como Jesucristo, miembros de su cuerpo, una cosa sola con él. De esta manera, nuestra individualidad, en este encuentro, se abre, se libera de su egocentrismo y se inserta en la Persona de Jesús. La Eucaristía, mientras nos une a Cristo, nos abre también a los demás, nos hace miembros los unos de los otros: nos une a las personas que tenemos a nuestro lado, y con la cuales tal vez ni siquiera tenemos una buena relación, y también a los hermanos lejanos, en todas las partes del mundo.

La celebración del Corpus no se limita, por consiguiente, a la Eucaristía en el templo, sino que se prolonga en la adoración eucarística y en la tradicional procesión por las calles de pueblos y ciudades. Es posible que este año la procesión no se celebre como habitualmente, sin embargo, Jesucristo sacramentado llega a cada casa y a cada rincón cuando regresan a sus hogares los que han comulgado su Cuerpo y su Sangre en la celebración de la Eucaristía. La procesión, por tanto, requiere de los creyentes que llegan incluso los rincones más lejanos, donde la esperanza es siempre necesaria. El cristiano, a modo de custodia viviente, traslada dentro de sí el Cuerpo de Cristo. En el servicio al prójimo, las mismas manos que se extendieron al comulgar abrazan al “otro” y al “Otro”: al que tiene hambre; al que tiene sed; al forastero; al desnudo; al enfermo; al encarcelado.

La fe eucarística no agota la esperanza en el presente. Es posible afirmar que una Iglesia que viviese solo de certezas, que dependiesen de sus éxitos, o de las incertidumbres, que proviniesen de sus fracasos, sería una Iglesia pobre y empobrecida. O lo que es lo mismo, no sería una Iglesia eucarística. Una fe que no espera, es una fe enferma; una liturgia que no es alegre ni fraternal, no es una liturgia cristiana.

Isaac Moreno Sanz,
Dr. en Teología Bíblica y rector electo del Seminario Diocesano de Huelva

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La contención de gasto de las parroquias de Córdoba permite extender su labor asistencial en 2020

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La contención de gasto de las parroquias de Córdoba permite extender su labor asistencial en 2020

Respecto a los datos de 2019, la bajada de ingresos de las parroquias de 2020 supone un 8%; frente a ello, la contención en gasto de las parroquias ascendió al 20,70%

El ecónomo de la Diócesis de Córdoba, José Luis Vidal Soler, ha presentado hoy el balance de los datos económicos de la diócesis de Córdoba durante 2020, un año excepcional en que la pandemia provocó la práctica paralización de las actividades sacramentales en los templos de la Diócesis y provocó que las parroquias se volcaran en las tareas asistenciales. La primera conclusión de estas cuentas es la extremada generosidad de los fieles, cuyas aportaciones han provocado que no existiera una gran diferencia con relación al año anterior.

Además, las distintas instituciones diocesanas han realizado un enorme esfuerzo en la contención del gasto que no tenga vinculación con la atención a las personas y han incrementado la labor asistencial surgida tras el estado de alarma sanitaria. Esa situación excepcional ha provocado que varias hayan cerrado el año con superávits, destinados a compensar los déficits de años anteriores y el más que previsible déficit del presente 2021.

Nuestras Parroquias

Sin duda alguna, la circunstancia más excepcional del año se ha vivido en el seno de nuestras parroquias; estas se han tenido que volcar en la labor asistencial, recortando en todo lo relacionado con gasto corriente y en previsión de las tareas que deben acometerse durante el presente año por las consecuencias de la pandemia. Así, las aportaciones voluntarias de los fieles descendieron un 5,62%. Pero dentro de este dato, sorprende que se produce una bajada de las colectas del 38%, debido fundamentalmente a las restricciones en las celebraciones litúrgicas, mientras los donativos para atender las necesidades de la Cáritas parroquial ascendieron en un 47,06%, por un total de 1.069.524,70 €.

Los ingresos con motivo de la celebración parroquial de sacramentos descendieron en un 30,79%, alcanzando un total de 805.969,81 €. Los ingresos excepcionales bajaron en un 74,67%; aquí se encuadran aportaciones extraordinarias o herencias y legados.

Las actividades pastorales supusieron un descenso en gastos del 42,18%, por la prohibición de reuniones de catequesis, etc.; frente al anterior dato, las asistenciales se incrementaron en un 25,27%, alcanzando la cifra de 1.044.162,55 €.

Para garantizar la labor asistencial, las parroquias redujeron los gastos de conservación de templos, dependencias parroquiales y demás reparaciones descendieron en un 30%; mientras, los gastos excepcionales sufrieron un drástico descenso del 86%.

Todo este esfuerzo de contención del gasto ha conseguido que las parroquias obtengan un resultado positivo de más de 600.000 €, lo que compensa las pérdidas de años anteriores: 103.226,06 € en 2018 y 398.730 € en 2019. Y permite a las parroquias enfrentarse a las necesidades asistenciales de 2021 y a la necesidad de volver a enfrentar la devolución de los préstamos en moratoria temporal.

Datos consolidados de entidades diocesanas

En los datos consolidados de todas las entidades diocesanas, el total de ingresos ascendió a 22.145.070 €, con unos gastos de 21.577.113. Las Acciones pastorales y asistenciales representaron la mayor inversión con un  35,24 %, la mayor partida junto a la retribución del clero, un 14,97 % y los gastos excepcionales que representan un 13,01 % del total

En cuanto al Fondo Común Diocesano, los ingresos fueron de 9.798.911 €, frente a los gastos de 9.345.056 €. La mayor parte de los ingresos está representada por la asignación tributaria que crece por cuarto año consecutivo con un 43% del total de los ingresos. Las aportaciones voluntarias de fieles son 2,78 % del total, mientas que los ingresos sacramentales y otras actividades caen a un 5,97 %.

Las aportaciones que el Fondo Común Diocesano (Obispado) hizo en ayuda de las Parroquias se incrementó en un 58,62%, por un total de 264.563,58 €.

Las verdaderas consecuencias de la pandemia afectan al Obispado en el año presente; para el mismo, se tiene previsto un déficit de 741.625,12 €. Y ello porque los ingresos previstos prevén una bajada del 24,34%; por el contrario, los gastos solo bajarán en un 12,73%. Se tienen previstos unos gastos en actividades pastorales y asistenciales por valor de 1.837.297 €, mientras que las obras de rehabilitación de templos y casas rectorales ascenderán a 1.927.244 €.

Otras instituciones diocesanas consolidadas

Por lo que respecta al resto de instituciones que consolidan sus ingresos y gastos a nivel diocesano, las Cáritas realizaron una inversión de 2.821.580,64 €, la Delegación de Misiones, encargada de sostener la labor misionera en otros países representó un gasto de 216.550,70 €. Los seminarios Seminario “San Pelagio” y Redemptoris Mater percibieron para su funcionamiento, 747.750,19 € y  91.470,37 €, respectivamente.

Fundaciones

Las Fundaciones y otras instituciones son entidades que se incluyen en el art. V de los Acuerdos entre el Estado y la Santa Sede. Por ello, a nivel contable no consolidan con la Diócesis. Su labor abarca ámbitos pastorales tan importantes como el educativo, el ocio y tiempo libre, la cultura, la atención a personas dependientes, proyectos en el tercer mundo y puramente evangelizadoras.

Así, Fundación Hogar Renacer necesitó una inversión de 674.800,00 € para mantener su labor de rehabilitación de enfermos por adicciones y la Fundación San José, dedicada a la atención de sacerdotes enfermos, 83.640,89 €.

La Fundación Santos Mártires de enseñanza arrojó un movimiento de  15.390.634,42 € en 2020, una cantidad que engloba la asignación de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía por concierto educativos.

Las cuentas de cada institución se publican en el Portal de Transparencia de la Diócesis.











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Cáritas y el programa “Samaria” en El Espejo de la Iglesia

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Cáritas y el programa “Samaria” en El Espejo de la Iglesia

Hoy hablamos del balance que hace Caritas del pasado año, el año de la pandemia en que atendió a 30.000 personas, un 26% más que en 2019. Detrás de las cifras de esta memoria anual están las vidas de miles de personas que vieron desaparecer su empleo y buscaron la ayuda de la Iglesia.

La pandemia y su efectos económicos devastadores no pueden ocultar sin embargo la imaginación y la audacia de planes de empleos que quieren remediar la necesidad que fue creciendo. Hablamos de la Parroquia de la Asunción del Parque Figueroa. Allí, cuarenta y cinco personas se forman para el sector de la hostelería y la agricultura ecológica en un círculo de creatividad y caridad perfecto: el grupo hostelero que forma a las personas desempleadas consume además los productos ecológicos que cultivan los alumnos que se forman en la Finca “La Reina”. El padre Ángel Roldán ha conciliado las necesidades laborales y empresariales en el programa Samaria, todo un ejemplo unión fraterna. Hostelería, agricultura sostenible y jardinería son las tres líneas de formación que además cuentan con demanda laboral.

Puedes escucharlo en este enlace

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Archena se engalana para celebrar sus fiestas patronales en honor al Santísimo Sacramento y a la Virgen de la Salud

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El municipio de Archena celebró ayer la solemnidad del Corpus Christi, patrón de la villa junto a la patrona, la Virgen de la Salud, ataviado con hasta 14 tradicionales alfombras de sal. La Eucaristía de la tarde, como eje central de las fiestas, fue presidida por el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, en la parroquia de San Juan Bautista. Durante la homilía, el prelado mencionó que «la solemnidad del Corpus actualiza nuestra identidad», dado que «en la Eucaristía Jesús nos hace testigos de la compasión de Dios por cada hermano y hermana. Nace así, en torno al Misterio eucarístico, la necesidad de ponernos al servicio de la caridad para con el prójimo». Al término de la misa, Mons. Lorca Planes bendijo con el Santísimo Sacramento a la población desde el altar, preparado para el momento en la entrada del templo, teniendo presentes también a los enfermos para los que rogó la intercesión de la Virgen de la Salud como patrona de Archena.   Galería de imágenes

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HABLAR POR DAÑAR NOS FRAGMENTA Y PERVIERTE (I)

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Uno de los males más corrosivos de nuestra sociedad es la facilidad con la que juzgamos a los demás y hacemos su caricatura. Cuando lo que afirmamos corresponde a una cierta realidad se llama murmuración, pero cuando es falso se llama calumnia. La calumnia no tiene ninguna justificación, pero hay gente que piensa que murmurar es correcto.

Sin embargo, si lo pensamos detenidamente, nos damos cuenta de que el hecho de afirmar y subrayar los errores de los demás tampoco es justificable en la mayoría de las situaciones porque con frecuencia no disponemos de toda la información. Y es entonces cuando la frontera entre murmuración y calumnia se desdibuja.

Por todo esto, más que hablar en términos teóricos hay que hablar de celos, envidia, habladurías y rumorología, que son caldos de cultivo de la murmuración y de la calumnia. Estas patologías afectan a las personas, pero también dañan las instituciones sociales, económicas, políticas, culturales e incluso religiosas.

La agresión verbal nace del corazón de la persona, intoxica el ambiente y acaba por impregnar las estructuras sociales y también religiosas. Las personas que agreden verbalmente a menudo suelen ser personas poco evolucionadas y con baja autoestima que escapan de la propia debilidad personal y de las propias contradicciones.

La gente buena e inteligente normalmente se dedica a construir y crear. No pierden el tiempo ni se lo hacen perder a los demás interfiriendo en su vida. Son personas constructivas cuya aportación siempre es positiva. Suelen ser especialmente críticas en su análisis de la realidad, pero siempre buscan una alternativa a la situación.

Cuando la práctica de la agresión verbal es frecuente termina por minar la paz, la solidaridad y la armonía porque se hace muy difícil no entrar en el juego sucio. Sin embargo, la gente madura, crítica y evolucionada no entra nunca en esta dinámica, porque sabe muy bien que la agresión verbal empieza por hacer daño a los demás, pero a corto plazo acaba por volverse contra uno mismo.

Las instituciones sociales y religiosas tampoco escapan a esta trampa. Si observamos el contexto económico, político y cultural, nos damos cuenta fácilmente que, en general, no se habla bien de los demás, más bien se magnifican sus contradicciones o se difunden rumores falsos y corrosivos.

Esta práctica social también es un signo de debilidad y de falta de horizonte comunitario. Afortunadamente hay muchas personas evolucionadas que no hacen caso de la rumorología, sino que invierten su vida en la edificación de un ambiente social y unas instituciones basadas en el respeto, el diálogo y la solidaridad.

Jesús García Aiz

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CORPUS CHRISTI

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Uno de los pesares que más se oye durante este tiempo de pandemia es la imposibilidad de demostrar físicamente el amor hacia los seres queridos; nietos, padres, amigos… Las medidas sanitarias y la distancia de seguridad han hecho que una dimensión tan humana como es la afectiva, quede coartada. Pero también ha conseguido que caigamos en la cuenta de que poder expresar el cariño a los seres amados, no es solo una cuestión de costumbre social, sino una verdadera necesidad, tanto para quien da ese cariño como para quien lo recibe.
Cuando leemos las palabras del evangelio de este día, nuestra mente y nuestro corazón parecen trasladarse a la tarde del Jueves Santo, día en que se conmemora la institución de la Eucaristía. Pero el día de hoy, Corpus Christi, no es una repetición de lo que ya conmemoramos hace unas semanas. Ciertamente, es Jesucristo Sacramentado quien nos convoca, pero la Iglesia nos llama a vivir de una manera especial este nuevo encuentro en torno al Santísimo Sacramento del Altar. El Jueves Santo se nos invita a la contemplación y la meditación, se podría decir, que en el silencio propio del «Monumento». Hoy, se nos llama a que pongamos en juego esa dimensión tan humana que es la afectividad.
Los seres humanos tenemos la capacidad de amar y recibir amor, capacidad que se expresa de muchas maneras. Celebrar el Corpus Christi significa que el destinario de nuestro amor es, ni más ni menos, que Jesucristo, quien ha querido quedarse con nosotros en el Sacramento de la Eucaristía. Contemplar la Sagrada Forma expuesta en la custodia y acompañarla por las calles, cuando es posible, significa reconocer que Jesucristo está ahí real, verdadera y substancialmente, como nos enseña la Iglesia, pero significa, también, decirle a Jesucristo cuánto lo queremos y cuánta necesidad tenemos de Él.
La Eucaristía no es el premio de los vencedores, sino el alimento de los peregrinos. Adorar y acompañar el Santísimo Sacramento, recibir la bendición con el ostensorio que custodia al autor de la vida y fuente del amor, es reconocer, con humildad, que nuestra pequeñez ha sido elevada por Dios a la dignidad de hijos suyos y que este don inmenso del Padre nos ha sido dado por Jesucristo, quien en su pasión, muerte y resurrección, contenidas en la celebración de la Eucaristía, nos ha dado su misma vida.
Por ello, no es de extrañar que el gran Santo Tomás de Aquino, al asomarse y contemplar el misterio eucarístico, exclamase para los siglos posteriores:

Canta, lengua, el misterio del glorioso Cuerpo
y de la preciosa Sangre,
que, en beneficio del mundo, el Rey de los pueblos,
fruto de un vientre generoso, derramó.

Victoriano Montoya Villegas

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Cáritas acompañó en 2020 a 10.722 personas, mientras que, a causa de la COVID19, se dispararon un 61% las demandas de ayuda

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Cáritas Diocesana de Cádiz invirtió 1.552.340 euros, un 22% más que el año 2019 a causa de la crisis generada por la pandemia. 

La pandemia anula el efecto de la recuperación y hemos vuelto a las cifras del peor momento de la última crisis. 

El obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza, y el secretario general de Cáritas Diocesana de Cádiz, José María Espinar, han presentado esta mañana la memoria anual de actividades del año 2020 coincidiendo, el próximo domingo 6 de junio, con la festividad del Corpus Christi – Día de Caridad.

Mons. Zornoza ha comenzado agradeciendo la labor constante del equipo de Cáritas y sus voluntarios, y en especial a las Cáritas parroquiales. El obispo diocesano ha querido recordar a Juan Casquero, cooperador de Cáritas en el Campo de Gibraltar, fallecido por la Covid-19.

De otro lado, el prelado ha advertido de las consecuencias sociales y económicas de la pandemia. “Es verdad que nos estamos recuperando gracias a la vacunación, pero el recorrido social será más largo, por desgracia, que el recorrido sanitario, porque la vacuna social va a necesitar muchas más dosis que la vacuna sanitaria. Las consecuencias que deja la pandemia de exclusión social no se van a levantar con la misma rapidez que la salud general”.

Por su parte, José María Espinar ha agradecido la cercanía y el interés especial de Mons. Rafael Zornoza, durante estos meses de pandemia, por todo el trabajo desarrollado por Cáritas.

De esta manera, el secretario general de Cáritas Diocesana de Cádiz ha pasado a desgranar los datos de la entidad eclesial. Una memoria que evidencia el dramático aumento de situaciones de necesidad que durante todo el año 2020 ha provocado la crisis del coronavirus, que se ha traducido en un aumento del 61% en las personas atendidas a través de los servicios de atención primaria de toda la Diócesis. Analizando las cifras de los años anteriores, la pandemia ha provocado la anulación de la recuperación constatada a finales del 2019 y hemos vuelto a las cifras del peor momento de la última crisis económica.

Impacto del coronavirus en Cáritas Diocesana de Cádiz 

Cuando en el mes de marzo de 2020, se decretó el confinamiento las demandas de ayuda sufrieron un incremento del 61%. Fundamentalmente, aumentaron las realizadas vía telemática (teléfono, email, web…) mientras que las presenciales disminuyeron debido al confinamiento y a la reducción de la atención presencial y de la movilidad.

Mientras que las peticiones de ayuda se han incrementado, la respuesta de Cáritas Diocesana de Cádiz también se ha multiplicado tal como lo indica el aumento en más de 275.000 euros los recursos invertidos con respecto al año anterior, siendo fundamentalmente empleados en los capítulos de acción social, en concreto en ayudas de primera necesidad como alimentación o vivienda, a los que se han sumado, de forma menos intensa pero considerable, la solicitud de conexión y dispositivos electrónicos para poder seguir el ritmo escolar, la ayuda para la realización de trámites online y el apoyo afectivo ante situaciones de soledad e incertidumbre.

Los datos que reflejaba la memoria de actividades 2019 de Cáritas Diocesana de Cádiz indicaban que, en los meses previos a la COVID19, habíamos notado un descenso en la atención prestada provocada por la mejora de la situación económica. En total, en el año 2019 Cáritas atendía 5.855 familias. Sin embargo, una vez que comienza la crisis económica derivada de la pandemia, muchas familias que habían logrado una recuperación aunque precaria (sociedad insegura), vuelven a caer en la zona de exclusión, a las que se unen familias que no habían, anteriormente, necesitado ayuda.

En datos absolutos, unas 4.000 familias se han sumado a la atención de Cáritas en el año 2020. Esto ha supuesto la necesidad de reforzar los planes de atención primaria para poder atender dichas necesidades. Estas familias responden al perfil de personas que viven en hogares que no pueden hacer frente a los gastos de suministros de su vivienda, es decir, no pueden calentarse adecuadamente o no pueden encender la luz siempre que lo necesitan. Otras familias, se han visto obligadas a cambiar de residencia para disminuir los gastos. Para casi el 45% de los hogares atendidos por Cáritas afrontar los gastos derivados de la vivienda suponen una grave dificultad.

La soledad ha sido otra de los dramas impuestos por la pandemia. Aunque esta no es una realidad nueva, la situación de aislamiento físico a la que se han visto sometidas, muchas personas mayores, claramente la endurece. La vulnerabilidad social evidenciada en esta crisis también pone de manifiesto los escasos recursos que existen para favorecer los cuidados en los domicilios, lo que propicia mayor desprotección en las personas mayores y en quienes las cuidan, ya sean empleadas o familiares.

El impacto de la Covid19 ha sido, también, tremendamente costoso para las personas sin hogar.  Refugiarse, cuidarse o pasar el confinamiento inicial, una carencia que, si ya aumenta su vulnerabilidad de forma general, se ha visto agravada durante la pandemia al dificultarse –o imposibilitarse— el acceso a espacios de higiene y/o aislamiento. Dormir en la calle o permanecer en alojamientos temporales o de emergencia ha expuesto, además, a un alto riesgo de transmisión del virus a las personas sin hogar, una población ya de por sí de alto riesgo médico, que en muchas ocasiones se ven desproporcionalmente afectados por problemas añadidos de salud y/o discapacidad.

10.772 personas acompañadas y 1,5 millones de euros invertidos 

La memoria anual da cuenta del destino de los 1.551.340 euros invertidos por Cáritas Diocesana de Cádiz, de forma directa, para acompañar a un total de 10.722 personas siendo las personas alcanzadas por la ayuda de Cáritas un total de 23.375 personas. Por programas, donde se concentra el mayor número de participantes son del Programa de Familia (90,7%), seguidos de Personas sin Hogar (5,01%) y Empleo y Economía Social (4,2%).

En cuanto al destino de los recursos invertidos en 2020, las partidas presupuestarias más destacadas han sido Familia (33,92% del total); Empleo y Economía social (33,62%); Personas Sin Hogar (12,49%); Formación (4,07%); entre otros.

Las personas que ayudan en Cáritas 

Al abordar el apartado de los recursos humanos que hacen posible toda la actividad en Cáritas, según se recoge en la Memoria anual, la desarrollan 751 voluntarios y 27 personas contratadas. Para Cáritas las aportaciones económicas son importantes pero no lo son más que la misión de los voluntarios que han hecho posible las acciones de Cáritas para contener los efectos sociales de la pandemia. Para Cáritas es un reto el espíritu solidario y el compromiso gratuito que hacen de Cáritas una organización voluntaria. A pesar de que parte de nuestro voluntariado ha tenido que replegarse por causas sanitarias, otras 111 personas se incorporaron en 2020 a nuestra entidad.

Nuestra acción en 2020 

La acción de Cáritas Diocesana de Cádiz se vertebra en torno a tres programas de acción social: Familia, Empleo y Personas sin Hogar. En el Programa de Apoyo a la Familia se concentra la mayor inversión en recursos. Este programa engloba la acción que realizamos en materia de acogida y atención primaria y las acciones desarrolladas para acompañar a la familia desde la fase de gestación de una nueva vida y la primera infancia, hasta la atención a los mayores. El total de los recursos invertidos asciende a 526.131 euros (33,92% del total) y el número de personas atendidas es de 9.535 repercutiendo nuestra ayuda en un total de 22.382 personas. Desde los servicios de acogida y atención primaria se ofrecen espacios de escucha y ayudas básicas a las personas y familias que acuden a los equipos de Cáritas en las parroquias. El perfil predomínate son parejas con hijos, familias monoparentales (mayoría mujeres), personas solas, sin estudios o estudios primarios, sin ingresos, con ingresos insuficientes o percibiendo pensiones no contributivas. Las ayudas cubren necesidades de alimentos y ropa, vivienda (suministros, alquileres) apoyo a la salud (medicinas, óptica, dentista), educación (material escolar, matrículas), documentación administrativa (visados, renovación documentación) y transporte. Junto a ayudas asistenciales, el Programa de Apoyo a la Familia, persigue una acción más promocional como la desarrollada por los Talleres Socioeducativos en el que han participado 39 familias en espacios grupales con el objetivo de mejorar sus habilidades sociales, autoestima, su economía doméstica, comunicación familiar, crianza y educación de los hijos. Completa este apartado el Comedor Social que Cáritas gestiona en la ciudad de Algeciras. En este proyecto, que a raíz de la COVID19 ha visto aumentar sus cifras de beneficiarios en un 60%, ha facilitado en 2020 el acceso a la alimentación a 857 personas en grave situación de exclusión social. En el ámbito de acompañamiento a la familia, el proyecto de Maternidad y Primera Infancia ha apoyado a 22 mujeres gestantes o con hijos menores de 3 años, los Proyectos de Infancia y Adolescencia a 111 niños/jóvenes y el proyecto “Estamos contigo” a 55 personas mayores en soledad no deseada.

El programa de Empleo ha tenido una inversión en 2020 de 521.637 euros (33,62% del total) alcanzando su labor de orientación e intermediación a 444 personas.  Los servicios de empleo atienden de forma estable o itinerante a todas las zonas de la Diócesis y ofrecen itinerarios de inserción laboral, mientras que la mediación ante el mercado laboral se lleva a cabo a través de la Agencia de Colocación. Gracias a este trabajo 88 personas (19’8%) lograron su inserción laboral. Los itinerarios de inserción comprenden un seguimiento personalizado de orientación laboral, formación para el empleo y mediación laboral. El perfil de las personas que acuden a nuestros servicios de empleo son personas desempleadas de nacionalidad española en situación de vulnerabilidad social, mujeres de edades comprendidas entre 25 y 45 años, con baja cualificación profesional, cargas familiares y con especiales dificultades para acceder a los recursos sociales o al mercado de trabajo si no cuentan con apoyos externos. La Agencia de Colocación ha ofrecido mediación a 283 personas (11 derivadas desde el SEPE) contando con la participación de 78 empresas colaboradoras y 40 empleadores particulares. Finalmente, la sociedad limitada de reciclaje de ropa “Inserta Cádiz”, ha logrado durante el 2020 la implantación de contenedores de recogida de ropa en todo el territorio diocesano, contando, en la actualidad, con 45 contenedores repartidos por la Diócesis y 13 puntos de recogida masiva. El volumen de ropa recogido asciende 213.908 kg.

El tercer programa por orden de inversión es el dedicado a las Personas en situación de sin Hogar, donde los recursos ascienden a 193.890 euros (12,49% del total). Los recursos de atención de este programa se encuentran en Cádiz, San Fernando, Chiclana de la Frontera, Algeciras y La Línea. Desde estos servicios, se pretende la recuperación personal y la integración social de personas que responden, fundamentalmente, al perfil de hombre de edad media (40 a 60 años). En los últimos años, Cáritas ha detectado que a este perfil hay que incorporar a mujeres. Todos, hombres y mujeres, responden a situaciones de carencia de vivienda, adicciones o problemas de salud mental. Entre todos los servicios (atención de calle, servicios de atención social y proyecto socioeducativo) han atendido a 538 personas.

Escuela de Formación 

El año 2020 ha visto consolidarse la Escuela de Formación que en 2020 desarrolló acciones formativas para voluntarios, contratados y participantes. La inversión en este apartado asciende a 62.397,47 (4,07% del total). En concreto, 232 voluntarios recibieron formación sobre la COVID19, gestión de emociones en la crisis, intervención social y formación para nuevos voluntarios. En relación a los beneficiaros de los proyectos sociales, 142 alumnos participaron en 13 acciones de formación para el empleo con el resultado de un 20,4% de inserción laboral gracias a esta actividad. La Escuela de Formación ha superado el reto de la obligación de suspender las acciones presenciales reconduciendo toda la actividad formativa al ámbito de lo online. Un logro significativo en el año 2020 ha sido el fortalecimiento de la figura de la “tutora de formación” que ha mejorado la calidad del acompañamiento den los itinerarios de inserción de los alumnos.

Otros ámbitos de acción de Cáritas 

Completan el resto de los recursos en el pasado año la acción en materia comunicación y sensibilización, comercio justo y desarrollo institucional, siendo el coste dedicado a las labores de administración de un 7.53%.

Gracias por apoyar nuestro compromiso 

Como dice José María Espinar, secretario general de Cáritas, en la presentación de la memoria “Si hay alguna palabra que resuene por encima de todo es GRACIAS. Ha sido un año de mucho sufrimiento, pero también de mucha generosidad, de mucha entrega y servicio admirable, de mucha imaginación y de sacar fuerzas de donde no las había. Por eso, Cáritas reconoce a su voluntariado, profesionales, sacerdotes, donantes, entidades y todos los que se han acercado a nosotros para aportar porque, unidos y sin desfallecer, hemos podido seguir fieles a nuestra vocación de servicio.”

Es cierto que el futuro a nivel sanitario es esperanzador gracias a la contención del virus gracias a la vacunación pero es necesario recordar que las consecuencias sociales de la pandemia son muy graves y es necesario mantener el espíritu de colaboración vivo. Por este motivo, es necesario recordar que frente a tantas necesidades, Cáritas Diocesana de Cádiz necesita seguir recibiendo donaciones para continuar con su obra social. Se pueden hacer ingresos en la cuenta de donaciones ES98 2103 4000 67 3300000639 o a través de la www.caritas.es/cadiz y en el teléfono 956212080.

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