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Comares acogió la visita del pastor de la diócesis

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La parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación, en Comares, recibió al Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, dentro de la Visita Pastoral que viene realizando al arciprestazgo de Axarquía Interior. Una jornada de acción de gracias en la que también participó en Coro Diocesano.

El jueves 20 de mayo fue el día dedicado por el Obispo de Málaga a visitar la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación, en Comares, dentro de la Visita Pastoral al Arciprestazgo Axarquía Interior.

La jornada comenzó en la plaza principal del pueblo, a la que llegó D. Jesús con el diácono permanente José, quien lo está acompañando en toda la Visita Pastoral. Allí los esperaban el párroco y arcipreste, José Mariano Pérez, el alcalde presidente de Comares Manuel Robles y su esposa Antonia, un grupo de concejales con sus respectivas familias, y una representación de la comunidad parroquial. Juntos caminaron hacia la parroquia, realizando en la entrada principal los ritos de acogida por parte del párroco.

Tras saludar al Santísimo y después de un rato de confesiones a los fieles que quisieron acercarse, tuvo lugar la Asamblea Parroquial, en la que «D. Jesús nos animó a todos a vivir la fe y a saber dar testimonio de ella no creyéndose todas las «fake news» sobre la Iglesia», explica José Mariano, quien añade que también habló de «la responsabilidad del cristiano de estar en formación continua».

La jornada concluyó con la celebración de la Eucaristía , «fuente de la vida cristiana, en la que participó el Coro Diocesano con sus cantos, que nos deleitaron», afirma el párroco. «Al finalizar la Santa Misa, el Sr. Obispo bendijo a un grupo de niños y juntos nos hicimos la tradicional foto de familia, en la puerta del templo. Todos quedamos muy agradecidos al Sr. Obispo por sus palabras de ánimo a vivir la fe y su cercanía», concluye José Mariano, párroco de Comares y arcipreste de Axarquía Interior. 

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Restaurada la torre del Monasterio de Jesús y María de las Monjas Mínimas

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Concluyen las obras de restauración de la torre del Monasterio de Jesús y María de las Monjas Mínimas de San Francisco de Paula, en Archidona.

La inversión, de 71.000 euros, ha sido sufragada por el Monasterio, el Ayuntamiento de Archidona y la Diputación de Málaga. El Obispado se ha encargado de la parte técnica de la intervención, explica Pablo Pastor, arquitecto técnico.

Dicha torre fue construída en 1790 por el alarife Francisco de Astorga y Frías. «El 12 de octubre de 2020 se produjo el desprendimiento de parte de la cornisa superior de la torre, por lo que se ha tenido que intervenir de urgencia», afirma Pablo Pastor, director de las obras de restauración. 

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El MAC celebra a María Auxiliadora online

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El Movimiento de Acción Cristiana (MAC) celebra a su patrona, María Auxiliadora, con un calendario de actos online y presenciales, en este Año Jubilar que están viviendo con motivo del 50 aniversario.

Así explicaba en COPE Málaga el recién elegido presidente del MAC, José Antonio Guerrero Aragón, los actos organizados que se celebran este fin de semana: Un encuentro online  con testimonios, conciertos y reflexiones de cada comunidad MAC; y la celebración de la Eucaristía el domingo, a las 18.00 horas, en la parroquia Virgen del Camino, como acción de gracias por estos 50 años, presidida por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá. 

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«En Melilla nos vemos muchas veces desbordados, pero seguiremos custodiando los derechos de los más desfavorecidos»

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«Ningún Estado, nadie, puede utilizar la desesperación y la miseria de tantas familias y de menores que muchas veces son engañados con fines políticos y de otro índole», denuncia el vicario episcopal de Melilla, Eduardo Resa, ante la situación sangrante que se vive en Melilla.

Declaraciones del Vicario Episcopal de Melilla

Las declaraciones completas las pueden escuchar este domingo, a las 9.45 horas, en el programa IGLESIA NOTICIA de COPE Málaga.

«Estamos viviendo una calma tensa. Nuevamente la comunidad católica de esta hermosísima ciudad española del norte de África y muchísimas personas de buena voluntad, respetando la legalidad vigente, está dando muestras, como hacen siemrpe, de una humanidad encomiable. Nuevamente, tenemos que apelar al corazón y a las entrañas de misericordia y, como nos dice la nota del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, la vida y la dignidad humana son valores supremos. Ningún Estado, nadie puede utilizar la desesperación y la miseria de tantas familias y de menores que muchas veces son engañados con fines políticos y de otro índole. La mejor política es la que se pone al servicio del bien común, como leemos en la Carta Encíclica «Fratelli Tutti», del papa Francisco, sobre la fraternidad y la amistad social. Nos vemos muchas veces desbordados, pero seguiremos custodiando los derechos humanos especialmente de los más desfavorecidos. Contamos, no puede ser de otra manera, con la oración de todos los fieles de nuestra querida Diócesis de Málaga y con vuestro cariño y cercanía».

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«Nos vemos muchas veces desbordados, pero seguiremos custodiando los derechos de los más desfavorecidos»

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«Ningún Estado, nadie, puede utilizar la desesperación y la miseria de tantas familias y de menores que muchas veces son engañados con fines políticos y de otro índole», denuncia el vicario episcopal de Melilla, Eduardo Resa, ante la situación sangrante que se vive en Melilla.

Las declaraciones completas las pueden escuchar este domingo en el programa IGLESIA NOTICIA de COPE Málaga.

«Estamos viviendo una calma tensa. Nuevamente la comunidad católica de esta hermosísima ciudad española del norte de África y muchísimas personas de buena voluntad, respetando la legalidad vigente, está dando muestras, como hacen siemrpe, de una humanidad encomiable. Nuevamente, tenemos que apelar al corazón y a las entrañas de misericordia y, como nos dice la nota del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, la vida y la dignidad humana son valores supremos. Ningún Estado, nadie puede utilizar la desesperación y la miseria de tantas familias y de menores que muchas veces son engañados con fines políticos y de otro índole. La mejor política es la que se pone al servicio del bien común, como leemos en la Carta Encíclica «Fratelli Tutti», del papa Francisco, sobre la fraternidad y la amistad social. Nos vemos muchas veces desbordados, pero seguiremos custodiando los derechos humanos especialmente de los más desfavorecidos. Contamos, no puede ser de otra manera, con la oración de todos los fieles de nuestra querida Diócesis de Málaga y con vuestro cariño y cercanía».

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La Viñuela abre sus puertas al Obispo de Málaga

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La parroquia de San José, en La Viñuela, acogió al Sr. Obispo dentro de la Visita Pastoral que está realizando al arciprestazgo Axarquía Interior. Una visita en la que destacó la «cercanía y participación de los fieles en la asamblea parroquial» nos cuenta el párroco, Manuel Jesús Robles Castro.

«En un ambiente festivo, un ambiente muy cordial, de mucha cercanía, recibimos el domingo 16 de mayo al Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, como está indicado en el ritual: a su llegada en la puerta del templo, donde besó la santa cruz y nos ha asperjó con agua bendita en memoria del bautismo», así comenzó la Visita Pastoral a la parroquia de La Viñuela, en palabras del párroco.

Al entrar al templo, su primera parada fue ante el Santísimo Sacramento, expuesto, donde rezó durante unos minutos; después, el párroco concluyó el rito de recibimiento del Sr. Obispo con una oración por él.

Manuel Jesús dirigió unas palabras de saludo y agradecimiento por la presencia del Obispo de Málaga entre los fieles y D. Jesús saludó a todos los presentes indicando el sentido de la Visita Pastoral; tras ello, el pastor de la diócesis se dirigió a la sacristía para impartir el sacramento de la reconciliación a cuantos feligreses quisieron acercarse. 

Sobre las 11.30 comenzaba la Eucaristía en la que D. Jesús administró el sacramento de la confirmación a dos adultos que se habían preparado para este momento.

«Terminada la Eucaristía, muy festiva, el Sr. Obispo se reunió con los fieles para compartir la asamblea y dialogar con ellos«, explica Manuel Jesús, y añade que «según el parecer del propio Sr. Obispo, se ha marchado con una muy buena sensación de la comunidad, sobre todo por la agilizada participación que mantuvieron durante la asamblea. Las intervenciones surgieron con mucha confianza y cercanía por parte de los fieles. Don Jesús habló sobre la vida y la actualidad social y cómo la presencia de los cristianos, la presencia de la Iglesia en cada uno de los creyentes tiene que ser ese signo que vaya contracorriente ante una cultura de muerte y a favor de la vida y de la acogida a quienes piensan distinto… y así se sucedió la asamblea en diálogo con los fieles con quienes pudo compartir este momento».

Después de la asamblea, D. Jesús Catalá pudo compartir el almuerzo con el párroco y varios miembros del Consejo Parroquial. 

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Hoja Parroquial Pentecostés 2021

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Hoja Parroquial Pentecostés 2021

Nos preparamos para celebrar la fiesta de Pentecostés, la Pascua del Espíritu. Con la Venida del espíritu Santo sobre los apóstoles reunidos con María nació la Iglesia y los apóstoles salieron a anunciar el Evangelio a todos. También nosotros queremos recibir el Espíritu Santo para cumplir la misión de evangelizar aquí en nuestra parroquia y desde aquí al mundo entero a través de los misioneros de nuestra parroquia.

Puedes leerla en este enlace

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Cáritas Ceuta demanda ayuda para afrontar la crisis político-migratoria en la Ciudad Autónoma

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Desde el pasado lunes, que comenzó la entrada descontrolada de personas procedentes de Marruecos a la Ciudad Autónoma, ha sido constante la labor de asistencia de la Iglesia ceutí. Parroquias, sacerdotes, religiosos, Secretariado de Migraciones, asociaciones dedicadas a la atención de migrantes y, como no, Cáritas han redoblado esfuerzos y han hecho todo lo posible por no dejar desamparadas a esas miles de personas, víctimas de esta desgraciada situación.

Así, ante la avalancha de solicitudes de asistencia y ante esta situación sobrevenida que ha hecho mermar los recursos con los que dispone la Iglesia en la ciudad autónoma, Cáritas Ceuta ha puesto en marcha una campaña de donaciones a través de Bizum.

De esta manera, a través del código 01453 se pide a todos los fieles diocesanos y todo aquel que lo desee, que colaboren con la cantidad que puedan para poder seguir afrontando esta crisis humanitaria.

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6 de junio, Corpus Christi

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El próximo 6 de junio se celebra la festividad del Corpus Christi. Este es el mensaje que han publicado los obispos de la Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social con motivo del Día de la Caridad.

“Conmigo lo hicisteis”

“Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25,40).

 En este tiempo de pandemia, con la convicción de que el Señor camina con nosotros, celebramos la Solemnidad del Corpus Christi, el Día de la Caridad, en el que estamos haciendo de las dificultades del momento una gran oportunidad para tocar las llagas de Cristo y descubrir que, detrás de sus heridas, encontramos el dolor y sufrimiento de nuestros hermanos abriéndonos al misterio de Cristo crucificado y resucitado donde resplandece la gloria de Dios.

Dios no deja jamás de estar a nuestro lado cumpliendo su promesa: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin de los tiempos” (Mt 28, 20). Estos “tiempos recios”, donde se necesitan amigos fuertes de Dios, invitan a recuperar el sentido de nuestra vida sabiéndonos frágiles y necesitados de salvación. Una necesidad que se hace concreta en la vida de cada día, en la projimidad, en la cercanía, en la fraternidad y en la esperanza cristiana que brotan de la Eucaristía.

En estos tiempos singulares en los que se están tomando iniciativas excepcionales para evitar y detener el contagio de un virus trágicamente mortal, todos percibimos cómo se hacen esfuerzos  en muchos lugares de nuestra sociedad para proteger a las personas, a las familias, incluso a las diversas realidades laborales, de los tragicos zarandeos que han herido especialmente a los vulnerables y más empobrecidos, abriendo, así, caminos a la esperanza. En todas esas acciones vamos aprendiendo a hacernos prójimos, hermanos y hermanas. Como discípulos queremos aprender de forma nueva que es a Cristo a quien se lo estamos haciendo, y Él siempre nos responde con su acogida e infinita misericordia.

Entrega

Estar cerca de los pobres, los más vulnerables, los niños, los enfermos, los discapacitados, los ancianos, los tristes y solos, los agobiados por la pesadumbre de la existencia nos cansa, bien por lo abrumador y desbordante de tantas situaciones, bien por la fragilidad que nos descubren en cada uno, bien porque nos enfrentan a nuestra debilidad. A este respecto encontramos aliento en las palabras de san Manuel González: “En la Eucaristía, está el Corazón incansablemente misericordioso, que a cada quejido de nuestros labios y a cada lágrima de nuestros ojos… responde – ¡estad ciertos! – con un latido de infinita compasión” (Un corazón hecho Eucaristía, n 107).

La Eucaristía nos ofrece el don de poder amasar de forma inseparable la caridad  y la vida de los pobres. ¿Cómo vivir la Eucaristía sin estar cerca de aquellos más hambrientos , de aquellos con quienes Cristo se identifica al tener hambre, sed, estar desnudo, enfermo o en la cárcel? (Mt 25, 31-46). En esta unión descubrimos la esencia de la dignidad humana que cobra sentido al enraizarse en el mismo Jesucristo.

Él, por medio del amor hecho servicio hasta el extremo, ofreciendo  su vida, ha llevado a plenitud el valor de la dignidad humana haciéndonos hermanos  y adentrándonos en el misterio de la donación. Esta caridad, corazón de nuestra fe y de la propia solemnidad del Corpus Christi, nos lleva a poner en las manos del Dios, que nos ha amado tanto que nos ha entregado a su propio Hijo, todo lo que somos y lo que tenemos, especialmente nuestras pobrezas y fragilidades y nos mueve al amor fraterno, pues “cerrar los ojos ante el prójimo nos convierte también en ciegos ante Dios” (Deus caritas est 16).

Ante el Cuerpo de Cristo tomamos conciencia de que es tiempo de potenciar la capilaridad en los pueblos, barrios y ciudades para cuidar y acompañar tanto sufrimiento. Así nos exhorta el papa Francisco: El servicio es, “en gran parte, cuidar la fragilidad. Servir significa cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo […] El servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la «padece» y busca la promoción del hermano” (Fratelli tutti 115).

Fraternidad

La pandemia está dejando tras de sí muchas vidas rotas y profundas heridas que, sin embargo, están siendo cicatrizadas gracias al fomento de los lazos de colaboración, ayuda mutua y redes comunitarias que brotan de la fraternidad en una comunidad que sostiene. “He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente […] Se necesita una comunidad que lo sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos!” (Fratelli tutti 8).

De estas palabras del Papa son testigos, durante las veinticuatro horas del día, los discípulos misioneros de Jesucristo en Cáritas, las personas que hacen posible el servicio de la caridad en las parroquias o en otras instituciones caritativas de la Iglesia.

Los obispos reconocemos y agradecemos este servicio generoso, al tiempo que animamos a que sean muchos más los cristianos que se comprometan con los más pobres y excluidos de nuestra sociedad. Cáritas, con sus trabajadores y equipos de voluntarios, hace cada mañana que las fronteras y los muros se concreten en la dimensión universal de la caridad: “Al amor no le importa si el hermano herido es de aquí o es de allá. Porque es el amor que rompe las cadenas que nos aíslan y separan, tendiendo puentes; amor que nos permite construir una gran familia donde todos podamos sentirnos en casa […] Amor que sabe de compasión y de dignidad” (Fratelli tutti 62).

Creemos en el Dios que se hace carne y se presenta como compañero de viaje. Él atraviesa la vida de cada pueblo, ciudad, hospital, escuela o centro de trabajo. Y lo hace por medio de sus discípulos, de los pobres y víctimas de esta crisis. Aunque este año no salgamos por las calles acompañando al Señor sacramentado en procesión, proclamemos nuestra fe y hagamos de nuestras parroquias, comunidades, oratorios y de nosotros mismos, custodias del Cristo que comulgamos como expresión de nuestro amor agradecido y fuente de bendición para muchos.

Adoración

En el contexto de esta pandemia, el día del Corpus Christi, día de la Caridad, el Señor, con su Cuerpo entregado y su Sangre derramada, nos urge a la esperanza, que  “nos habla de una sed, de una aspiración, de un anhelo de plenitud, de vida lograda, de un querer tocar lo grande, lo que llena el corazón y eleva el espíritu hacia cosas grandes, como la verdad, la  bondad y la belleza, la justicia y el amor…la esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna. Caminemos en esperanza” (Fratelli tutti 55).

Hoy, al adorar al Señor en el Pan Eucarístico, nos adentramos en el dinamismo del gozo, la alegría y la esperanza que necesita nuestro mundo. Una esperanza que brota de la presencia de Cristo en el mundo y entre nosotros, de sus salidas a los caminos de este mundo sufriente por los estragos del coronavirus para convocar a todos a la alianza del Espíritu.

Santa Teresa de Calcuta, con su vida entregada a los más pobres y su amor a la adoración del Santísimo, donde encontraba la fuerza para la caridad, nos enseña algo que ella experimentaba y alentaba su esperanza: “El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz”. En las palabras de la Santa tenemos de modo palpable, una concreción de lo dicho por el Señor: “Conmigo lo hicisteis”.

Hoy al adorar el cuerpo sacramental, nacido de la Virgen María, se aviva el dinamismo de nuestra fe, amor y esperanza; nos adentramos en la verdad y la novedad del testimonio apostólico que encuentra ánimo en las palabras del apóstol San Pablo: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos suyos muy queridos. Y haced del amor la norma de vuestra vida, a imitación de Cristo que nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros como ofrenda y sacrificio de suave olor a Dios” (Ef. 5, 1-5).

     Nos ponemos en las manos de la Sagrada Familia de Nazaret, Jesús, María y José, en ese hogar donde se fraguaba cada día la caridad, con pensamientos, palabras y obras y pedimos al Señor que nos encuentre dignos de su presencia por haber hecho con nuestro prójimo ejercicio creíble de la caridad.

20/05/21

Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social

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Pentecostés. Ven, dulce huésped del alma

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Celebramos este domingo la gran fiesta de Pentecostés, la fiesta del Espíritu Santo, que fue enviado en este día para renovar la faz de la tierra, renovando todos los corazones.

El Espíritu Santo, tercera persona de Dios Trinidad, es el amor que une al Padre y al Hijo. En la historia ya se cernía sobre las aguas en el comienzo de la creación. Ese Espíritu es el que ha convertido el caos inicial en cosmos, es decir, el desorden más absoluto lo ha convertido en la más preciosa armonía sinfónica de Dios en la creación. Es el Espíritu que ha alentado a los profetas, a los jueces, a los reyes en la esperanza del Mesías, el que venía a salvar al mundo y que había de ser ungido por ese mismo Espíritu Santo. Así se presenta Jesucristo, como el Ungido de Dios, el Ungido por el Espíritu Santo.

Este Espíritu Santo ha generado en el seno de María virgen la unión del Verbo con la carne humana, ha conducido la vida de Jesús, llevándolo al desierto para vencer al demonio, ha inspirado las palabras de Jesús, le ha dado el poder de los milagros, lo ha impulsado a entregar la vida en la Cruz y lo ha resucitado de entre los muertos. Ascendido a los cielos, Jesús nos ha prometido y nos ha enviado el Espíritu Santo. El día de Pentecostés ese Espíritu Santo ha venido sobre los apóstoles, reunidos en oración con María.

La Iglesia ha recorrido los caminos del Espíritu, en su nacimiento y en su despliegue misionero. El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia, la va conduciendo a la verdad plena, como prometió Jesús, la consuela y la fortalece en medio de las tribulaciones del mundo, va configurando a cada uno de sus hijos, según el modelo de Cristo. Los que dejan mover por el Espíritu, ésos son hijos de Dios y herederos del cielo.

La fiesta de Pentecostés es el fruto maduro de la Pascua. Ven, Espíritu Santo, y renuévalo todo con tu amor. Es el Espíritu Santo el que ha sido derramado en nuestros corazones para que experimentemos que somos hijos de Dios y hermanos de todos los hombres. Él es el autor de nuestra vida espiritual, nuestra vida según el Espíritu. Nos va haciendo parecidos a Jesús, infunde en nosotros sus virtudes y su estilo. El Espíritu Santo nos llena de esperanza y de alegría. Nos hace vivir en gracia de Dios, es decir, en la amistad de Dios, que Cristo nos ha alcanzado por su redención. Las virtudes las alienta el Espíritu en nuestros corazones. Y los dones del Espíritu Santo vienen a perfeccionar todo el organismo espiritual de nuestras vidas. La fiesta de Pentecostés quiere darnos los frutos abundantes del Espíritu: caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad (Gal 5, 22-23).

En este gran día de Pentecostés celebramos el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar. Tuvo origen en Pentecostés la misión de los hijos de la Iglesia, y particularmente de los laicos, para llevar al mundo entero la savia nueva del Evangelio. Este año el lema dice: “Los sueños se construyen juntos”, tomando referencia de la encíclica Fratelli tutti: “Nadie puede pelear la vida aisladamente. (…) Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos!” (n. 8).

Que el Espíritu Santo rompa nuestras cadenas, disipe nuestros miedos, nos abra a la esperanza de una santidad plena y de un mundo nuevo. No es una utopía, es una realidad que ya ha acontecido en Jesús y que él extiende a todos sus discípulos. La fiesta de Pentecostés es fiesta de Iglesia, de comunidad, de apostolado, de renovación profunda de nuestra vida personal y comunitaria. Dejemos que el Espíritu non inunde con su amor, y así renovará todas las cosas.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández

Obispo de Córdoba

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