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Entrevista a Mons. González Montes con motivo del 75º Aniversario de la Hermandad del “Silencio”

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El 13 de noviembre de 1946, la bella Salamanca vio nacer a Mons. Adolfo González Montes. Castilla y Andalucía, dos autonomías dispares en su manera de entender la vida pero unidas por una misma fe, máximo exponente de sus respectivas idiosincrasias y, por estas azules latitudes mediterráneas, elemento de trabazón entre ambas tierras en la figura de un hijo que aquí es padre. Corre en el calendario el día 15 de abril del año 2002 cuando Almería recibe la noticia del nombramiento de Mons. Adolfo González Montes como Obispo de la Diócesis, tras la renuncia de Mons. Rosendo Álvarez Gastón por motivos de edad. Se abría una nueva etapa que ahora, analizada desde la perspectiva del tiempo, toma la consistencia e importancia propias de los grandes hechos. Afable y cercano, Mons. González Montes ha tenido a bien atender a la Hermandad de “El Silencio” para compartir con hermanos y allegados sus profundas reflexiones en un gesto de sensibilidad que desde estas líneas agradecemos de forma sincera. La primera pregunta, conocido el telón que “decora” el escenario social, es obligada…

¿Cómo está viviendo usted esta terrible situación que, ni en los vaticinios más oscuros, pudiera haberse imaginado?

Con honda preocupación por los miles de personas, más de cien mil los muertos si nos atenemos al INE y a las funerarias, y los más de tres millones de contagiados. Es desolador el sufrimiento inmenso de tanta gente. Mi preocupación es grande por la extensión de la pandemia en las naciones más pobladas y más pobres.

La pérdida de vidas humanas es siempre irreparable, pero esta pandemia nos ha ayudado tomar conciencia de la fragilidad de la vida humana, que es un don de Dios, pero lo ponemos entre paréntesis… y ahora estamos legislando sobre cómo provocar la muerte para quien se quiere desapuntar de la vida.

¿Piensa que el inmovilismo o la desidia de las hermandades pueda traer consigo un grave perjuicio para la Iglesia en un horizonte próximo?

Bien, lo que hace el aislamiento social es protegernos contra el contagio, pero no tiene mayor seguridad para la vida. Siempre estamos en las manos de Dios. Volveremos a celebrar con gozo la Semana Santa con las manifestaciones de fe de la piedad popular, pero nunca dejaremos de celebrar los misterios de la muerte y resurrección del Señor en el Triduo pascual, porque son la razón de ser de la Semana Santa. Ahora, con los aforos controlados, la situación es mejor que la del año pasado.  Tened la seguridad de que volverán las sagradas imágenes del Señor y de la Virgen a la veneración pública que les tributamos. Ahora, aunque sea en tono menor, podemos hacerlo también siguiendo las normas sanitarias; y volverán a desfilar procesionalmente por nuestras calles, contempladas por miles de personas. La Semana Santa es un tesoro de fe cristiana en la redención de Cristo, y de belleza patrimonial para expresar este gran misterio de la fe.

Volveremos a celebrar con gozo la Semana Santa con las manifestaciones de fe de la piedad popular, pero nunca dejaremos de celebrar los misterios de la muerte y resurrección del Señor en el Triduo pascual, porque son la razón de ser de la Semana Santa.

¿Y si pensamos en las nuevas vocaciones que han de surgir?

Siempre que haya familias cristianas que transmitan la fe habrá un futuro cristiano para las nuevas generaciones. La transmisión de la fe comienza en la familia y con ella colaboramos la parroquia y la escuela.

Casi 20 años de episcopado en la diócesis almeriense, ¿recuerda cuándo se lo comunicaron y cómo fue su llegada a un lugar tan distinto a las tierras de Castilla?

Sí, ¿cómo no? Me lo comunicó el Nuncio Apostólico en marzo de 2002. El nombramiento salió el 15 de abril. Vine a conocer la situación diocesana el 10 de mayo siguiente. No me imaginaba que me enviaran tan lejos. Bueno, la cultura en España está fuertemente impregnada por la fe cristiana, y hace que los españoles seamos más homogéneos de lo que pensamos acentuando nuestras diferencias. La diferencia es parte de nuestra riqueza, pero la obsesión por la diferencia nos hace olvidar que somos una nación cristiana que tiene una historia común. Olvidarlo nos debilita y también nos empobrece aislándonos en nuestro territorio, es algo así como un confinamiento.

¿Ha respondido Almería a sus expectativas?

Naturalmente que sí.  Han sido años apasionantes de entrega sin descanso al servicio de la diócesis.

¿Cuál sigue siendo la tarea pendiente en nuestra diócesis?

La Iglesia de Almería necesita más vocaciones sacerdotales, aunque no nos faltan. Siempre tuvo menos sacerdotes de los que necesita. Sólo la floración de vocaciones a que dio lugar la inmolación de los mártires constituye un momento privilegiado de su historia reciente, hoy ya lejano. Su memoria es un estímulo alentador. La vida de consagración religiosa está muy mermada y envejecida y falta una militancia cristiana laical verdaderamente comprometida con los retos de nuestra sociedad.

¿Cómo valora usted el rol que está desempeñando la Iglesia en Almería en esta drástica situación que atraviesa la sociedad?

La acción social y caritativa de la Iglesia de Almería se canaliza mediante Caritas Diocesana y las delegaciones parroquiales. Se está trabajando muy bien, tenemos unos talleres para promocionar el empleo y mediante formación profesional, y venimos poniendo en práctica proyectos y programas en favor de las personas marginadas, la mujer y los inmigrantes.  Luego se atiende a necesidades básicas y a los transeúntes.

¿Y desde las vocalías de caridad de las hermandades?

También se trabaja bastante, sobre todo en la provisión de alimentos y ropero. No olvidemos que el programa de “Koopera”, que transforma los tejidos en hilatura y los recicla, ha sido un acierto, pero mucha de esa ropa viene de la que se recoge en parroquias y en las hermandades.

Siguen presentes en la sociedad prejuicios antirreligiosos incomprensibles, de los que no se libera el pensamiento de las élites que se llaman a sí mismas “progresistas”. Sabemos por las duras experiencias del siglo XX qué dan de sí los totalitarismos ateos y anticristianos, pero hay hoy una tendencia al pensamiento único

¿Cree que el mensaje de la Iglesia se ha alejado de la sociedad a la que aspiran los jóvenes?

Los jóvenes tienen hoy un condicionante muy potente para mantenerse como cristianos. Me refiero a la cultura ambiente, agnóstica, hedonista y también anticristiana en muchas de sus propuestas y postulados. Los partidos laicistas en la medida que llegan al poder combaten con mil obstáculos la presencia de la Religión en la escuela, las familias tienen una fuerte desestructuración de vida y no transmiten la fe. Muchos padres jóvenes no enseñan a rezar a sus hijos, porque tampoco ellos lo hacen. Siguen presentes en la sociedad prejuicios antirreligiosos incomprensibles, de los que no se libera el pensamiento de las élites que se llaman a sí mismas “progresistas”. Sabemos por las duras experiencias del siglo XX qué dan de sí los totalitarismos ateos y anticristianos, pero hay hoy una tendencia al pensamiento único, “política y culturalmente correcto” fuertemente influido por las ideologías derrotadas el pasado siglo, y es inquietante la pretensión política de que este pensamiento único domine la escuela. La banalización de la sexualidad, concebida como un bien a disfrutar sin responsabilidad y normas, salvo evitar el embarazo, y el pensamiento transgénero tienen influencia muy fuerte en los jóvenes. Tratar de reorientar éticamente esta opresiva influencia que ejerce la cultura hedonista sobre los jóvenes es algo que las élites laicistas, también muy presentes en el mundo de la educación, consideran contrario el progresismo como ideología globalizadora del “pensamiento correcto”. El Papa Francisco habla de este pensamiento como de una verdadera “colonización del cerebro”. Si pensamos que la escuela católica está asediada, acosada por una legislación injusta, y que muchos educadores católicos sucumben con frecuencia la ideología imperante, pues ¿qué cabe esperar?. Sin embargo, este es el reto que hemos de afrontar sin complejos. Yo he apostado siempre por transmitir en la educación católica una cultura inspirada por la fe sin complejos. No podemos menos de proponer un pensamiento verdaderamente católico sobre el amor, el matrimonio y la familia, si queremos nuevas generaciones abiertas a la fe.

¿Pueden las hermandades, en el radio de acción de este mensaje, hacer algo más?

Las hermandades pueden contribuir a la evangelización de la juventud mediante un apostolado de juventud bien planteado, coordinado con el plan pastoral de la diócesis. Pertenecer a una hermandad o cofradía es compatible con la pertenencia a los movimientos apostólicos de juventud; pero también las hermandades pueden desarrollar un apostolado específico proponiendo a los jóvenes su entrada en ellas, presentando un buen plan de formación para jóvenes cofrades y comprometiéndolos con algunas de las acciones propias de las hermandades en el campo de la caridad. Antes me he referido a la preocupación por los necesitados, y pienso que las hermandades podían proponer a los jóvenes acciones propias de la Caritas parroquial; y también en la catequesis, teniendo en cuenta que hay pocos jóvenes catequistas y muchas personas mayores, fundamentalmente mujeres. Lo mismo hay que decir del protagonismo, muy necesario, de los jóvenes de las hermandades en el apostolado diocesano de la infancia, y de su presencia en los grupos parroquiales. Sin olvidar, claro está, los grupos de reflexión bíblica y oración, culto al Santísimo Sacramento; por ejemplo, en la adoración eucarística parroquial. Como acabo de manifestar, es muy importante el cultivo de vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada en las hermandades, porque dado el volumen de jóvenes que entran en juego en las hermandades cabría esperar más vocaciones al ministerio sacerdotal en el caso de los jóvenes varones, y a la vida consagrada femenina, tan importante parta la vida de la Iglesia.

Las hermandades pueden contribuir a la evangelización de la juventud mediante un apostolado de juventud bien planteado, coordinado con el plan pastoral de la diócesis.

En apenas unos meses, la hermandad de “El Silencio” comenzará la celebración de un aniversario muy especial. En este 2021 se cumplen 75 años desde que, el por aquel entonces Obispo de la Diócesis, D. Enrique Delgado Gómez, ratificara las reglas de una corporación que veía cómo se materializaba el anhelo de un grupo de altos cargos de la Organización Sindical almeriense de crear una hermandad que evidenciara la religiosidad del mundo del trabajo. Además, desde ese mismo año, la cara más inmaculada de Almería es el “Consuelo” de vecinos y cofrades, ¿qué espera de este acontecimiento tan importante en nuestra ciudad?

Una celebración gozosa y hondamente religiosa de los acontecimientos que forman parte de la historia cristiana de Almería, expresión del alma religiosa de la ciudad y de las gentes de esta tierra. Los cofrades tienen que tomar más en serio su fe cristiana, que ha de marcar toda su vida e inspirar la comunión de la familia, el trabajo, y las relaciones de vecindad y ciudadanía; una fe que alimente el testimonio de Jesucristo que todos los bautizados hemos de dar.

¿Qué recuerdos le trae su todavía reciente visita pastoral a nuestra parroquia donde tuvo ocasión de bendecir la imagen titular de la parroquia que realizara D. Enrique Salvo y hacer lo propio con la casa de hermandad?

Tenía ilusión ver la imagen de san Agustín y cuando la bendije me convencí de su valía. Me traje una valoración muy positiva de la asamblea parroquial que celebramos y de los grupos parroquiales, de su labor apostólica, devocional y caritativa. Creo que es una parroquia bien cohesionada, que está afianzando su identidad diocesana. Las mejoras del templo necesitan también la consolidación de espacios. Todo se conseguirá.

El pasado viernes 8 de enero, Almería conocía la noticia de la incorporación de Don Antonio Gómez Cantero como Obispo coadjutor de nuestra Diócesis. Desde la atalaya que ofrece la dilatada experiencia, ¿cuál es el consejo de D. Adolfo al nuevo hermano en el ministerio pastoral con respecto a su labor con las hermandades y cofradías?

Más que un consejo quiero expresar un deseo. Que las tenga muy en estima, porque son fruto de la fe viva de nuestra Iglesia y de la historia cristiana de Almería, y son una magnífica plataforma de evangelización. Hay que seguir trabajando por la formación cristiana de todos los miembros de las hermandades y cofradías y potenciar su identidad eclesial.

Daniel Valverde Miranda

Hermandad de “El Silencio”

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La Delegación para el Clero organiza unos Ejercicios Espirituales para sacerdotes

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La Delegación para el Clero organiza unos Ejercicios Espirituales para sacerdotes

Rafael Muñoz, delegado diocesano para el Clero y el Diaconado Permanente, ha informado de que, ante la flexibilización de las medidas sanitarias adoptadas por la Junta de Andalucía, lo que “hacen pensar en cierta mejoría de la situación pandémica”, se van a celebrar unos Ejercicios Espirituales dirigidos al clero.

Se trata de una actividad aplazada desde el pasado mes de febrero a causa de la expansión de la COVID-19, que finalmente está prevista se celebre del 6 al 11 de junio en la Casa Diocesana de Espiritualidad ‘Betania’, en San Juan de Aznalfarache. En esta ocasión, según informa el delegado, los Ejercicios estarán dirigidos por el sacerdote claretiano Juan Antonio Lamarca.

Las inscripciones se realizarán directamente en la misma Casa de Espiritualidad llamando a los siguientes números:  954 76 04 50 y 954 76 80 33.

Con este primer encuentro celebrado después de meses de suspensión de las actividades organizadas por esta Delegación diocesana, Rafael Muñoz espera que estos Ejercicios Espirituales “sean un punto de partida y supongan la recuperación de las ocasiones de formación y espiritualidad para nuestro presbiterio”.

 

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Sacerdotes , seminaristas, religiosas y laicos del arciprestazgo de Huéscar vivieron una jornada de retiro

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Sacerdotes , seminaristas, religiosas y laicos del arciprestazgo de Huéscar vivieron una jornada de retiro

 

El 1 de mayo, conmemoración de San José Obrero, los sacerdotes del arciprestazgo de Huéscar han vivido una mañana de retiro espiritual, en la iglesia parroquial de Santa María la Mayor de Huéscar.
Este retiro, que normalmente se realiza, al igual que las reuniones de arciprestazgo, los miércoles, ha sido trasladado al sábado para que los seminaristas que residen en la parroquia pudieran asistir y así aprovechar los bienes espirituales que proporciona un retiro.
Al mismo, han asistido los sacerdotes de este arciprestazgo junto con el diácono Antonio David, los dos seminaristas mayores que residen en la parroquia, Guillermo y Manuel, las 3 religiosas de la Congregación Cristo Sacerdote y fieles laicos que han querido acompañar en las meditaciones.

Se inició el retiro con la exposición del Santísimo: ¡quién mejor que la presencia de Cristo Sacramentado para guiar nuestros pensamientos!
Seguidamente, y después de la oración de entrada, José Antonio Martínez, párroco de Huéscar, arcipreste y delegado para el Clero, dirigió una preclara meditación en las que nos hizo ver cómo, en este tiempo pascual, deberíamos alegrarnos todos, y más los sacerdotes y seminaristas, al ver el cirio pascual encendido al lado del ambón, señal para todos de que Cristo ha resucitado y que, sin esta resurrección, como dice San Pablo, vana sería nuestra fe.
Nos hizo preguntarnos si, a la luz del misterio pascual, seguimos verdaderamente nuestra vocación, llevando esta buena nueva a los hombres, cada uno con la vocación a la que Dios le ha llamado. E hizo una llamada especial a los sacerdotes: que una vez que vuelven a casa, estando a solas con Dios, todos los días se interroguen sobre si ha merecido la pena, si han hecho lo suficiente, para llevar la alegría del Evangelio al rebaño que Dios les ha encomendado a cada uno de ellos.
Terminada la meditación hubo una hora de meditación y oración en silencio delante de Jesús Sacramentado, reflexionando, en su presencia, lo que nos había inspirado esta meditación.
Finalizó el retiro con una oración por los sacerdotes y por las vocaciones, pidiendo «al dueño de la mies que mande obreros a su mies».
Manuel Carrasco
Seminarista

 

 

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Quinto Domingo de Pascua. Ciclo B. 2 de mayo de 2021

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Quinto Domingo de Pascua. Ciclo B. 2 de mayo de 2021

El domingo pasado el texto del Evangelio nos mostraba a Jesús como el Buen Pastor y en el de hoy se nos muestra a Jesús como la vid. La figura de la vid o de la viña, tan presentes en nuestra geografía mediterránea, está también muy presente en el Antiguo Testamento y con ella se identifica Israel, como pueblo elegido y cuidado con la ternura de Dios.
Al presentarse Jesús como la vid verdadera está presentado unos tiempos nuevos en los que el nuevo pueblo de Dios es el que surge y nace con Jesucristo y que tiene un sentido universal: la Iglesia.

La Iglesia, por tanto, no se entiende sin Jesucristo porque no es una mera institución más. Y la Iglesia, sin Jesucristo, ni tiene vida como para perdurar en el tiempo ni puede dar buenos frutos en abundancia. Porque el sarmiento no tiene vida propia sino está unido a la vid como la Iglesia si no está unida a Jesús. Por eso la Iglesia y cada uno de los cristianos, sino estamos unidos a la vid que es Cristo, no recibimos la vida que nos viene a través de la savia, que es el Espíritu Santo, y, entonces, el final es la muerte, la desaparición y la esterilidad. Para dar fruto es condición indispensable la de “permanecer”, verbo que se repite varias veces para insistir en la importancia de la perseverancia, de la fidelidad y de la unión que no se rompe.
Este relato se refiere a la comunidad y a cada uno de nosotros, y así hemos de leerlo y meditarlo: en clave comunitaria y en clave personal, ambas son inseparables en la vida de un cristiano.
El Padre tiene la tarea de realizar la poda como dueño de la viña y buen labrador. El Padre nos poda, nos limpia, para que demos más fruto. Poda a los que ama y quiere eliminado en ellos los brotes de la soberbia, del orgullo, del egoísmo, de la envidia, de la comodidad…, de todo lo que nos impide dar fruto. La poda duele, deja una herida, pero abre paso a la madurez, al crecimiento, a la nueva vida. Dios se vale de la comunidad, de los amigos, de los pobres, de los que nos fastidian… para podarnos y así dar más fruto. La mayoría de las veces la poda viene de forma inesperada y sin buscarlas, más bien las trae la vida, las experiencias, los cambios. Pero cuanto tú también más te exiges por el Evangelio, más podas experimentas. La poda es una acción necesaria en las plantas, en las personas, en los grupos y en las comunidades cristianas. La poda genera vida, crecimiento y nuevos frutos. Cuantas más podas se han realizado en ti, más fortalecido has ido creciendo y madurando en el tiempo.
Hemos nacido para dar fruto, y en abundancia. Cuanto más unidos estamos a Jesús mejor y más abundante es el fruto que damos. Y el que da fruto engrandece la gloria divina y honra al Padre.
A los sarmientos que no dan fruto simplemente los corta. La fe que no da frutos y que no se cuida se termina secando. La falta de unión a Cristo resucitado y la falta de alimento espiritual y de amor a los demás a través de las buenas obras, termina llevando al sarmiento a la falta de fruto y de vida. Y entonces se experimenta la desilusión, la desesperanza, la falta de solidaridad y entrega a los demás y la falta de ganas por trabajar en bien de la Iglesia y del reino de Dios. Tú mismo te vas muriendo espiritualmente sin que lo notes. Algunos viven la fe y la religión como algo tan individual que a veces ni siquiera se comunican ni tienen trato ni contacto con el Resucitado, y esa fe se muestra estéril y la vida se nos llena de vacíos.
Siéntete planta amada por el Padre, llena de vida por el Hijo y destinada a dar fruto por el Espíritu Santo. Siente y recuerda que sin Dios no eres nada, no tiene sentido nada y no llegas a ningún parte, sea lo que seas y hagas lo que hagas.
Emilio José Fernández, sacerdote
http://elpozodedios.blogspot.com

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Mons. Asenjo: “No se puede anunciar a Jesús en el mundo obrero sin una fuerte experiencia de Dios”

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Mons. Asenjo: “No se puede anunciar a Jesús en el mundo obrero sin una fuerte experiencia de Dios”

La Acción Conjunta contra el Paro (ACCP) unida a las entidades que promueven la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) celebró la Solemnidad de san José Obrero y el Día Internacional del trabajo, con una Eucaristía en la Parroquia Jesús Obrero, presidida por el Administrador Apostólico de la Archidiócesis de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo.

Durante su homilía, monseñor Asenjo expresó su alegría de poder compartir la memoria litúrgica de san José Obrero, con los militantes cristianos en el mundo obrero. “No se puede anunciar a Jesús en el mundo obrero sin una fuerte experiencia de Dios. El Señor en el Evangelio nos dice que sin Él no podemos hacer nada. Sin el contacto con Él, la palabra de nosotros en el mundo obrero será como metales que aturden”, manifestó.

En esta línea, manifestó que “con la Doctrina Social de la Iglesia en la mano es necesario contemplar la necesidad de compartir y de repartir, en la dimensión social de la riqueza. Es obligación vuestra anunciar a Jesucristo en vuestros espacios.  San Pablo, solo comparable con San Francisco Javier y San Juan de Ávila, a pesar de que le quisieron tapar la boca no dejó de anunciar a Jesucristo. No pudieron acallar su suerte, porque en realidad habían recibido un tesoro”.

El Administrador Apostólico de la Archidiócesis de Sevilla refirió que “en este día de san José Obrero debemos considerar el trabajo humilde, la enorme dignidad del trabajo que responde al plan de Dios, Él creó al hombre y a la mujer para que trabajasen, podemos decir que Dios deja la creación involuntariamente inacabada, inconclusa para que nosotros la ennoblezcamos, defendamos la dignidad del trabajo”, subrayó.

Trabajos precarios en España

Monseñor Asenjo lamentó la “situación pavorosa actual que va a llevar a España a los cinco millones y medio de parados y más de dos millones de familias en la que sus miembros están en el paro. Podemos hablar también de trabajos precarios, o de empleos agotadores que casi recuerdan las jornadas de la Revolución Industrial, pasando por dificultades al conciliar el trabajo con el mundo familiar”.

Los jóvenes y las mujeres- ha dicho- no pueden conciliar una vida familiar con los salarios cortos y abusivos que perciben. “Yo os invito a denunciar este tipo de cosas. La denunciar profética, mesurada y nunca por medios violentos. Pidamos al Señor ponga su mano para que suprima todas las cosas que nos hacen sufrir. Yo estoy seguro de que sois conscientes de que la mayor riqueza es tener a Jesús, fuente de una esperanza que nunca defrauda. Clama, no ceses de clamar, no ceses de anunciar a Jesucristo en nuestros ambientes. Nada más necesita nuestro mundo que a Jesucristo”.

¡Ahora más que nunca: Trabajo Decente

Antes de la Eucaristía, concelebrada por Salvador Diánez, delegado diocesano de Migraciones y Andrés González, párroco de Jesús Obrero, se hizo lectura del Manifiesto en el que subrayó “la importancia del trabajo como actividad humana que acrecienta la dignidad de cada persona y de sus familias. Con el trabajo cuidamos al conjunto de la sociedad y al planeta. Además, con el trabajo participamos en nuestra propia humanización, en la sostenibilidad de la Creación y en el advenimiento del Reino”.

También, durante los diversos testimonios aportados al inicio de la Santa Misa, por miembros de la Pastoral Obrera, se alertó que “el impacto de la pandemia ha acelerado los procesos que debilitan el derecho al trabajo, y empobrecen, precarizan y descartan a millones de trabajadores, principalmente mujeres y jóvenes.  Que el trabajo esté en riesgo supone que el pacto social entre en crisis y, con ello, la propia democracia”.

Con la lectura del Manifiesto, desde la Acción Conjunta contra el Paro han denunciado que, con motivo de la pandemia, “se han destruido miles de empleos y muchos de los ERTE se han resuelto, finalmente, en despidos. En la provincia de Sevilla nos encontramos con 228.989 personas paradas, son muchas.  Los contratos temporales en marzo suponen el  88,95% del total de los realizados”.

En ese sentido, consideran oportuno “destacar que es fundamental una política que promueva la fraternidad y permita la amistad social al servicio del bien común. De ahí que en este Primero de Mayo el gran tema es el trabajo, una dimensión esencial para promover el bien del pueblo y el acceso a una vida digna en una sociedad más decente. Instamos, ahora más que nunca, a adoptar las medidas necesarias para conseguir que el trabajo decente sea una realidad accesible para todas las personas, con condiciones que permitan mantener una vida digna y una protección social que llegue a todas las personas que lo necesitan”.

A la celebración eucarística y al gesto previo acudieron también Diego Márquez, delegado de Pastoral Obrera, Miguel Carbajo, presidente de la Hermandad Obrera de Acción Católica Sevilla (HOAC) y Mariano Pérez Ayala, director de Cáritas Diocesana.

Galería fotográfica de la Eucaristía

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El Día de la Cruz y la clase de Religión en “Iglesia Noticia”

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El Día de la Cruz y la clase de Religión en “Iglesia Noticia”

Esta semana en el informativo diocesano hablamos de la celebración del Día de la Cruz, una festividad que se celebra en Granada el lunes, 3 de mayo, cuyo nombre originario es “Invención de la Santa Cruz” en memoria del hallazgo de la Santa Cruz en Jerusalén. Especialmente la diócesis de Granada celebra este día vinculado a la Pascua en el que se venera el triunfo de la cruz.

Además, les acercamos los datos aportados por la Delegación Diocesana de Enseñanza sobre las matriculaciones en la clase de Religión que cursan más de 65.000 alumnos entre Primaria y Bachillerato en nuestra diócesis, junto a otros temas de la actualidad de la Iglesia granadina.

Asimismo, conocemos la invitación de la comunidad bizantina en Granada para participar en la Santa Misa de Resurrección de rito bizantino, que se celebra el 2 de mayo, a las 11 horas, en la iglesia de la Magdalena y se llevará a cabo, a partir de ahora, el primer domingo de mes. 

Escuchar programa

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Participando del Amor de Dios, nuestro corazón se ensancha

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Homilía en la Eucaristía del V Domingo de Pascua en la S.I Catedral el 2 de mayo de 2021.

Homilía del Domingo V de Pascua

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Homilía del obispo de Almería, Mons. Adolfo González

Mons. Asenjo dona una edición facsímil de la Biblia de San Luis a la Catedral de Sevilla

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Mons. Asenjo dona una edición facsímil de la Biblia de San Luis a la Catedral de Sevilla

Igual que hicieran a lo largo de la historia diferentes prelados, el Administrador Apostólico de la Archidiócesis de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, ha donado a la Catedral esta joya de altísimo valor histórico artístico.

Al respecto, el Cabildo Metropolitano agradece esta donación que sin duda acrecentará el patrimonio cultural de la Catedral hispalense.

Sobre la Biblia de San Luis

El Cabildo de Toledo le entregó este ejemplar de tres tomos con ocasión de su marcha a Córdoba y ha querido dejar este magnifico regalo a la Santa Iglesia Catedral como recuerdo de su paso por la Archidiócesis.

La Biblia de San Luis, encuadernada en tres volúmenes, fue pintada en Paris entre 1226 y 1234 y se conserva desde la época de Alfonso X el Sabio en la Catedral Primada de Toledo.
Este códice fue encargo expreso de doña Blanca de Castilla, reina de Francia, para la educación cristiana de su hijo Luis IX de Francia, San Luis. Durante los últimos ocho siglos, el Cabildo de la Santa Iglesia Catedral Primada de Toledo se ha encargado de custodiar y conservar minuciosamente esta joya bibliográfica que por méritos propios se puede calificar de única y es motivo de admiración y asombro para cuantos tienen la oportunidad de contemplarla.

Esta Biblia consta de 4.887 escenas historiadas e iluminadas, (ocho por cada página), en las que hay estampado en torno a un kilo y medio de oro. Estas miniaturas es un Espejo de la Francia del siglo XIII y aporta el más amplio repertorio de la Edad Media, mostrando sus vestimentas, costumbres sociales, así como sus creencias.

El texto está escrito en latín aunque una parte también está escrito en francés y las escenas suelen escribirse en medallones. Estos sirvieron como inspiración para la Saint Chapel de París.

Está edición «Casi-original» de la Biblia de San Luis, única e irrepetible, limitada a 987 ejemplares numerados y autentificados notarialmente, constituye un documento de altísimo valor histórico y artístico. Monumento único del arte librario, constituye una mina inagotable para el historiador y una fuente inagotable de representaciones para la inspiración.

La Biblia de San Luis, edición facsimile, podrá contemplarse inicialmente en las vitrinas ubicadas en el Trascoro. Con este presente, Monseñor Asenjo ofrece un inestimable servicio a la cultura, auténtico gozo para los que se acerquen a gustar de las bellezas de una obra que está en la cima del arte bibliográfico universal.

Cabe destacar la importancia de este tipo de gestos, claro ejemplo del legado que ha permitido configurar la mayor parte de los tesoros catedralicios.

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Venezuela de Júbilo por la beatificación de José Gregorio Hernandez.

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Venezuela se llena de júbilo, pues después de 72 años de iniciado el proceso de beatificación del Doctor José Gregorio Hernández, laico, científico, y médico de los pobres, nos reunimos en torno a la mesa del Señor, para anunciar por la voz del delegado del papa Francisco, Mons. Aldo Giordano, Nuncio Apostólico en Venezuela, que nuestro amado trujillano de Isnotú es beato”. Con estas palabras, inició la Santa Eucaristía de Beatificación a las 10:00 a.m. del viernes 30 de abril, en la iglesia San Juan Bautista del colegio La Salle en Caracas; una celebración en la que, aunque de manera presencial acudió un número reducido de personas debido a las limitaciones de la pandemia, fue una multitud de devotos dentro y fuera del país quienes espiritualmente se unieron a este acontecimiento tan anhelado por los venezolanos.

La Ceremonia fue presidida por Mons. Aldo Giordano, Nuncio Apostólico en Venezuela, como representante de la Santa Sede, y concelebrada por el Cardenal Baltazar Porras, Arzobispo de Mérida y Administrador Apostólico de Caracas y el Cardenal Jorge Urosa, Arzobispo Emérito de Caracas, junto a los Arzobispos y Obispos de Venezuela. Acudió Yaxury Solórzano, la niña que recibió el milagro por intercesión de José Gregorio Hernández, junto a su madre y hermana; estuvieron presentes también algunos familiares del Dr. José Gregorio Hernández y un reducido grupo de médicos, entre ellos, parte del equipo médico que trató el caso de Yaxury en San Fernando de Apure, en nombre de los profesionales de la salud para quienes el próximo Beato es modelo a seguir.

Beato José Gregorio Hernández

El Rito de Beatificación tuvo lugar luego del acto penitencial. Inició cuando el Cardenal Baltazar Porras solicitó al representante de la Santa Sede, Mons. Aldo Giordano, la beatificación de José Gregorio Hernández. El vicepostulador, Mons. Tulio Ramírez, leyó una breve biografía del Médico de los Pobres, tras lo cual, el Nuncio Apostólico hizo lectura de las letras apostólicas en las que se nombra como Beato a José Gregorio Hernández, indicando además que la fecha de su fiesta litúrgica será el 26 de octubre, día en que se celebra su nacimiento. “Con nuestra autoridad apostólica concedemos que el venerable siervo de Dios José Gregorio Hernández Cisneros, fiel laico, experto en la ciencia y excelente en la fe, que reconociendo en los enfermos el rostro sufriente del Señor como el Buen Samaritano, los socorrió con caridad evangélica curando sus heridas del cuerpo y del espíritu, de ahora en adelante sea llamado beato”.

Acto seguido, la reliquia del Médico de los Pobres fue llevada en procesión hasta el altar por Yaxury Solórzano en compañía de su madre. Simultáneamente, fue develada una imagen del nuevo Beato en la que se aprecia su aureola; se trató de la réplica del mosaico del Dr. Hernández, cuyo original se encuentra en Trujillo, su tierra de nacimiento y que fue realizado por el artista larense Luis Felipe Mogollón. Finalmente, el Cardenal Baltazar Porras, en nombre de todos los Obispos de Venezuela, agradeció al Papa Francisco, “por haberle conferido el título de beato al Siervo de Dios José Gregorio Hernández Cisneros”.

Continuó entonces la Santa Misa con la liturgia de la Palabra. Tras el Evangelio según san Mateo, capítulo 25 del 31 al 46, Mons. Giordano expresó en su homilía “ha llegado el gran día de la Beatificación de nuestro querido Dr. José Gregorio Hernández. Todos nos regocijamos en el Señor. Ha sido este un día largamente deseado y esperado; nos sentimos profundamente agradecidos con todas aquellas personas que han contribuido a llevar adelante su causa de Beatificación en medio de tantas dificultades”. Añadió que “aprobar la Beatificación ha sido una nueva y gran manifestación de cariño paternal por parte del Papa Francisco, un gran regalo para todos los venezolanos” y agradeció al Santo Padre “por el extraordinario mensaje que para esta ocasión nos envió”.

El Prelado acotó que “el Cardenal Pietro Parolin, con todo su corazón habría querido poder estar con nosotros en este momento, pero lamentablemente no ha sido posible. Esperemos que pueda volver pronto a Venezuela, quizás acompañando al Papa Francisco, quien nos confió, tiene muchas ganas de visitar nuestro país”.

Un Beato médico en medio de la pandemia

Parece providencial celebrar la beatificación de un médico en medio de una pandemia que afecta a toda la humanidad. Oremos intensamente por los millones de víctimas y por todos los enfermos a causa del virus”, pidió el Nuncio Apostólico. “En la figura del José Gregorio Hernández, la Iglesia rinde hoy, a los profesionales de la medicina y de la salud, un homenaje de reconocimiento, gratitud y oración. Que el Beato José Gregorio interceda para que el acceso a las vacunas se logre, juntos, sin divisiones, sin resistencias”.

Afirmó que “la Beatificación del Dr. José Gregorio nos confirma que Venezuela es y será siempre tierra de gracia, aunque las circunstancias puedan parecer o sugerir lo contrario”, y continuó diciendo: “el nuevo Beato es capaz de unir a todos sus compatriotas por encima de las diferencias sociales, políticas y económicas, e incluso de las ideológicas o religiosas. Me atrevo a decir que, tal vez en estos momentos, no existe en Venezuela otra figura tan querida y aceptada por todos como el Dr. José Gregorio Hernández”.

El Dr. José Gregorio es sin duda uno de los mejores venezolanos de todos los tiempos, porque él tenía un secreto: su secreto era su fe, su creencia en Dios, su constante búsqueda por hacer la Voluntad de Dios, su poner en práctica los mandamientos, su ser discípulo de Jesucristo, su vida de oración su amor por la Eucaristía”, destacó el Prelado; “Me impresiona constatar que en la figura del Beato José Gregorio se puede encontrar al gran científico, médico, catedrático y al mismo tiempo, la humildad radical, la renuncia a la arrogancia y la dedicación a los pobres”.

“El Dr. José Gregorio reconoció la imagen más pura de Dios en el rostro de los demás, pero en particular, en el de los pobres, los necesitados, los migrantes, los privados de libertado, con quienes Jesús se identificó”, puntualizó Mons. Giordano. “El respeto por la dignidad de las personas es un mandamiento divino, y nadie en la tierra puede negar la dignidad ni la libertad. El Dr. Gregorio luchó por el respeto de la dignidad sagrada de la vida, desde el instante de la concepción hasta la muerte natural. La vía para realizar los grandes sueños de la existencia pasa por las obras de caridad: a través de lavarnos los pies unos a otros, servir y dejar que los demás nos sirvan, porque todos necesitamos ayuda para salvarnos juntos”.

“Ahora ya podemos venerar pública y litúrgicamente la imagen del nuevo Beato, d ela misma manera que a la de tres grandes mujeres que lo antecedieron en el honor de los altares: María de San José, Candelaria de San José y Carmen Rendiles; pero a partir de hoy, el Beato José Gregorio ya no pertenece únicamente a los venezolanos, sino que desde Venezuela se dona a la Iglesia Universal y al mundo entero”, manifestó el Nuncio Apostólico.

Reliquias de José Gregorio Hernández irán a las diócesis del país

Hacia el final de la celebración eucarística, luego del rito de comunión, Mons. Tulio Ramírez, Obispo de Guarenas y Vicepostulador de la Causa, otorgó un obsequio con la figura del Beato José Gregorio Hernández al Nuncio Apostólico en Venezuela, en nombre de todos los devotos del Médico del Pueblo. Seguidamente, se hizo lectura del quirógrafo en el que el Dr. Hernández es nombrado copatrono del ciclo de estudios en ciencias de la paz de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma. A continuación, el Cardenal Baltazar Porras dirigió unas breves palabras con las que hizo entrega simbólica de los relicarios con la reliquia del Beato José Gregorio Hernández, a cada una de las diócesis del país.

“Un gesto de envío de Iglesia en salida para que el Beato José Gregorio Hernández se haga presente más cercano a cada una de nuestras comunidades, toma cuerpo en la entrega de estos hermosos relicarios confeccionados por manos expertas, contentivos de una partecita auténtica de su cuerpo, colocadas en el lugar visible de los mismos, por las manos hacendosas de las hermanas Siervas de Jesús bajo la guía de la postuladora de la causa, Dra. Silvia Correale”, explicó el cardenal.

“José Gregorio, como en otros tiempos, sale hoy a recorrer el país. Sus reliquias lo hacen presente y cercano en cada una de nuestras diócesis, y en cada uno de nuestros estados tiene un santuario, como si dijéramos un consultorio en el que Dios seguirá oyendo las cuitas de su pueblo, y seguirá sanando por intercesión de nuestro paisano”, afirmó el Prelado. Finalizadas sus palabras, fueron entregados los relicarios a los Arzobispos y Obispos de Venezuela presentes en la ceremonia.

Mons. Aldo Giordano concedió la bendición final luego de la entrega de los relicarios, con lo que concluyó la Eucaristía. Un aspecto destacable del acto litúrgico, fue la música que contó diversos ritmos propios del país, con cantos litúrgicos compuestos por músicos venezolanos que fueron entonados por diversos intérpretes de orquestas y corales del país, bajo la dirección de Elisa Vegas y María Guinand.

Prensa CEV
30 de abril de 2021

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