Inicio Blog Página 4740

Nuevo documento “Fieles al envío misionero”

0

Lo ha hecho público la CEE aprobado por la Asamblea Plenaria de las orientaciones y las líneas de acción para la misma

FOTO: Archivo

La Conferencia Episcopal Española ha publicado el documento “Fieles al envío misionero” para los próximo cuatro cursos pastorales. En el mismo ofrece unas orientaciones y líneas de trabajo especialmente dirigidas a los órganos de la propia Conferencia. El documento es fruto del discernimiento compartido por los obispos, los órganos colegiados de la Conferencia y los colaboradores para aproximarse a la realidad social y eclesial y sugerir orientaciones pastorales.

Puede consultar el documento a través del siguiente enlace

CEE-Orientaciones-pastorales-2021-2025

La entrada Nuevo documento “Fieles al envío misionero” apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Orientaciones pastorales y líneas de acción para la CEE

0

La Conferencia Episcopal Española ha hecho público el documento Fieles al envío misionero aprobado por la Asamblea Plenaria con las orientaciones y las líneas de acción para la CEE en los cuatro próximos cursos pastorales (2021-2025). La Conferencia Episcopal Española ofrece en este documentos unas orientaciones y líneas de trabajo especialmente dirigidas a los órganos de la propia Conferencia.

Fieles al envío misionero es fruto de un ejercicio de discernimiento compartido por los obispos, los órganos colegiados de la CEE y los colaboradores, para aproximarse a la realidad social y eclesial y sugerir unas orientaciones pastorales que han realizado, a lo largo de varios meses de diálogo.

Claves del documento

  • Ante los desafíos del cambio de época y el continuo dinamismo de este tiempo, los obispos proponen una dinámica de salida misionera que brota de la alegría de la misericordia.
  • Se ha dado un gran cambio social que ha generado una sociedad desvinculada, desordenada e insegura en la que crece la desconfianza y el enfrentamiento.
  • En este contexto tan transformado, es necesario seguir afirmando que la vivencia religiosa, la fe en Dios, aporta claridad y firmeza a las valoraciones éticas.
  • Esta situación es un momento histórico de fuerte llamada a la renovación para la humanidad y para la Iglesia.
  • La misión evangelizadora de la Iglesia en España se encuentra con dos tipos de dificultades: unas vienen de fuera de la cultura ambiental; otras vienen de dentro, de la secularización interna, la falta de comunión o de audacia misionera.
  • Es motivo de esperanza el testimonio de muchos laicos partícipes activos en la misión de la Iglesia asumiendo funciones y responsabilidades.
  • Esto nos pide salir al encuentro para la escucha y el diálogo y también acoger y generar ámbitos donde escuchar «a los de fuera» y trabajar conjuntamente «con los de dentro».
  • Hemos de hacer este anuncio con audacia y esperanza. Dios nos sale al encuentro, la fe en Dios es razonable y el corazón humano está inquieto y con sed.

DESCARGAR DOCUMENTO EN PDF

El documento comienza con una reflexión sobre el modo de realizar el mandato del Señor, «id y anunciad el Evangelio», en la actual sociedad española, a la luz del impulso dado por el Papa Francisco para, en modo sinodal, descubrir el paso y la voluntad de Dios para este tiempo. Se trata de ofrecer, desde la colegialidad y el discernimiento de la Conferencia Episcopal, a las diócesis españolas y a sus obispos algunas claves del actual contexto, social y eclesial, criterios, prioridades y líneas de trabajo para impulsar la conversión pastoral, personal e institucional que el papa pide.

Ante los desafíos del cambio de época y el continuo dinamismo de este tiempo, los obispos proponen una dinámica de salida misionera que brota de la alegría de la misericordia y exige conversión pastoral y que debe ser, para este tiempo, el paradigma de toda la obra de la Iglesia.

La Iglesia vive en permanente fidelidad a un doble mandato, «id y anunciad el Evangelio» y «haced esto en conmemoración». Este mandato que, gracias a la eucaristía acontece hoy, ha de ser vivido en la novedad de cada momento histórico. Este coloquio entre fidelidad y novedad marca la vida de la Iglesia, es causa de muchas de sus tensiones internas, entre quienes ponen el acento en uno u otro polo de este diálogo inevitable, y la sitúa en permanente discernimiento para ser fiel al acontecimiento fundante y eterno en la novedad de cada tiempo. Pide discernimiento permanente de la voluntad de Dios en la vida y en la historia en cada momento.

La llamada permanente a evangelizar y a la salida misionera se transforme en una pregunta, ¿cómo evangelizar en la actual sociedad española?, que hemos de responder invocando al Espíritu Santopara impulsar un gran discernimiento eclesial que nos ayude a descubrir la voluntad del Señor.

El momento presente

El contexto actual muestra un gran cambio social que ha generado una sociedad desvinculada, desordenada e insegura en la que crece la desconfianza y el enfrentamiento. En este momento, las transformaciones tecnológicas, económicas y culturales que afectan a la existencia de las personas dan un salto adelante con la pretensión de una transformación antropológica que encaje con el sistema económico dominante. Se propone para ello un estilo de vida y de organización de la convivencia que hagan posible esa transformación.

La cultura relativista dominante abre el camino para un capitalismo moralista que no solo regula la producción y el consumo, sino que impone valores y estilos de vida. Los datos entregados por los usuarios digitales dan acceso a los deseos y pensamientos de la población y a partir de ello, se ofrece una «voluntad artificial» capaz de «hacer querer» y «hacer decidir» a los usuarios.

El mismo relativismo disuelve los valores absolutos e impide los juicios universales, todo está en función de la percepción subjetiva y de los intereses de los grupos de poder. En este contexto, los compromisos estables y la vivencia de la fe se hacen difíciles. La vida queda desarraigada de la verdad y el bien objetivos y pasa a depender del consenso social y, en última instancia, de quienes pueden imponer su voluntad. Los más débiles y los pobres quedan excluidos. La comunidad digital no llega a constituir un nosotros, un pueblo, sino que es una suma de individualidades aisladas.

En el origen de este proceso transformador está un empobrecimiento espiritual y una pérdida de sentido que lleva a vivir en un nihilismo sin drama. El olvido de Dios, la indiferencia religiosa, la despreocupación por las cuestiones fundamentales sobre el origen y destino trascendente del ser
humano, determinan el comportamiento moral y social de las personas. Incluso quienes se sienten creyentes viven y organizan su existencia «como si Dios no existiera».

Dos lugares donde el empobrecimiento espiritual tiene especial arraigo son la familia y la sociedad. La secularización ha influido notablemente en el deterioro de la familia llamada tradicional, y este deterioro ha impulsado el declive religioso, pues se quiebra la institución básica en la transmisión de la fe y en la configuración de la persona. Si en la familia se recibe la vida y se inician las experiencias elementales de la vida humana (amar y ser amado, hacer y colaborar, el descanso, la fiesta y el duelo), con el debilitamiento del vínculo familiar se provoca la pérdida de vínculos sociales: el elogio de la autonomía individual y la permanente reclamación del derecho a tener derechos entroniza al individuo y hace sospechoso cualquier vínculo.

En este contexto tan transformado, es necesario seguir afirmando que:

  • La vivencia religiosa, la fe en Dios, aporta claridad y firmeza a las valoraciones éticas.
  • La vida humana se enriquece con el conocimiento y aceptación de Dios, que es Amor
    y nos mueve a amar a todas las personas.
  • La experiencia de ser amados por Dios Padre nos conduce a la caridad fraterna
  • Al mismo tiempo, el amor fraterno nos acerca a Dios.
  • El matrimonio cristiano, un sí para siempre abierto a la vida, como fruto del amor, es la promesa cumplida de la necesidad y del deseo que todos tenemos de amar y de ser amados

El contexto social y eclesial

La pandemia ha puesto de manifiesto muchos problemas ya existentes personas sin hogar, ancianos solos y residencias con carencias, temporeros e inmigrantes en condiciones inhumanas, formas de vida y diversión. También la crisis de la democracia representativa y los límites del Estado autonómico; populismos identitarios que tienden a exacerbarse. A la vista de todo ello, los obispos señalan que esta situación como un momento histórico de fuerte llamada a la renovación
para la humanidad y para la Iglesia.

Para salir al paso de esta situación es preciso el concurso de todos. La sinodalidad y el discernimiento deben ser los ejes espirituales y metodológicos del proceso que permita afrontar los retos señalados. La sinodalidad es caminar juntos, invocar al Espíritu, escuchar y acompañar. El discernimiento sinodal es la clave de fondo que sugiere las acciones que realizar, en la doble escucha del Señor y de los deseos las personas de este tiempo, a los que se sale al paso en salida misionera.

La sinodalidad no es un tema para reflexionar, sino un modo de ser y de trabajar en la Iglesia, que nos lleva a vivir una auténtica comunión y corresponsabilidad entre pastores, consagrados y laicos. La Iglesia, Pueblo de Dios, está llamada a vivir la comunión, desde la vocación y para la misión.

Al mismo tiempo, es preciso acoger el desafío misionero como llamada a dar testimonio: conversión pastoral para una salida misionera

Plan de acción

La mirada sobre el contexto cultural y social y la visión que nos ofrece la Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia nos sitúan como Iglesia que, a pesar de su pequeñez y miseria, se reconoce enviada por el Señor a anunciar la Buena Nueva a nuestros contemporáneos. Somos los testigos de Jesucristo en la sociedad española del siglo xx

Ver este artículo en la web de la diócesis

Iglesia de Ntra. Sra. de la Encarnación, en Cútar

0

La iglesia de Cútar fue edificada entre 1553 y 1558 en un estilo que recogía influencias góticas y mudéjares. Posee tres naves, de mayor altura la central, separadas por pilastras cruciformes de ladrillo sobre las que se disponen arcos apuntados igualmente de ladrillo, un poco más estrechos que el ancho del muro, lo que le proporciona un aspecto de arco formero. Los testeros son planos, elevándose el presbiterio ligeramente sobre el nivel de las naves mediante peldaños.

La nave central posee techumbre mudéjar de par y nudillo con tirantes. Las naves laterales son de menor altura y se cubren con colgadizo. En sus muros quedan hornacinas de obra, pálido recuerdo de cuando estaban revestidos con retablos. A los pies, en el lado de la Epístola, se sitúa una pequeña cámara con la pila bautismal.

Los volúmenes exteriores son fiel reflejo de su distribución interior. Así, son perceptibles claramente la nave central, más alta y cubierta a dos aguas mediante tejas, donde en el alero se observan canecillos de doble nacela de tradición mudéjar. Las naves laterales se cierran con tejado a un agua y alero de ladrillo dispuesto a gorrión o en triángulo, también muy comunes. La entrada, adintelada, se sitúa en el muro izquierdo o del Evangelio. Delante de la nave central se dispone el gran volumen que alberga el camarín barroco, cubierto con tejado a cuatro aguas y limatesas de tejas vidriadas blancas y verdes. Por último, la torre, adosada a los pies del mismo lado del Evangelio.

En el testero de la capilla mayor se abre un camarín, obra rococó de finales del siglo XVIII, decorado con símbolos marianos y cubierto con bóveda gallonada sobre planta y friso polilobulado.

Como consecuencia de la rotura del vuelo de la nave central formado por canecillos de doble nacela, se ha producido un deslizamiento del faldón de tejas de la parte derecha, con peligro de desprendimiento sobre la nave lateral derecha y en consecuencia sobre el cementerio.

Se ha procedido a desmontar el faldón de tejas, recuperación del vuelo mudéjar de canecillos, reforzándolo con zunchado de hormigón armado, volviéndose a colocar la teja árabe como material de cobertura.

La inversión efectuada asciende a 42.383,54 euros, sufragados por el Obispado de Málaga.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Pablo Pastor: «Son prioritarias las obras destinadas a la preservación de las iglesias»

0

En esta jornada de sensibilización sobre el patrimonio diocesano se busca recaudar fondos que permitan intervenir en los inmuebles que necesitan ayuda urgente y que no pueden acogerse a otro tipo de ayudas o subvenciones. Pablo Pastor es arquitecto técnico colaborador del Obispado y está al frente de un gran número de intervenciones.

¿Por qué es tan importante el templo en la Iglesia católica?
En el origen del cristianismo la palabra «templo» tiene que ver con un edificio especial, tal como el Templo de Jerusalén, que es «la Casa del Señor». También desde antiguo, para designar el edificio público del culto, se empleó un término que alude primordialmente a la idea de “asamblea”: iglesia. El templo es la manifestación material del aspecto comunitario, el espacio físico que se construye para los templos vivos de Dios, el ambiente propio para el diálogo oracional.
Todos los miembros de la Iglesia, hemos vivido los acontecimientos más importantes de nuestras vidas en nuestros templos. En ellos hemos recibido el Bautismo, nuestra confirmación, matrimonio y hemos despedido a nuestros difuntos. El papa Francisco ha señalado, recientemente, que los bienes culturales de la Iglesia “son testigos de la fe de la comunidad que los ha producido a lo largo de los siglos y, por este motivo, son a su manera instrumentos de evangelización que se añaden a los instrumentos ordinarios del anuncio, de la predicación y de la catequesis”. Como indica nuestro Ecónomo Diocesano, D. Rafael Carmona, “la Iglesia católica la tenemos que sostener los católicos”.

¿Cómo viene siendo, en los últimos años, el esfuerzo de la Diócesis de Málaga por cuidar de su patrimonio?
La Diócesis, en los últimos años, viene realizando un gran esfuerzo destinando casi una tercera parte de sus ingresos al mantenimiento y conservación de sus iglesias, muchas de ellas de gran valor histórico y artístico, estando algunas de ellas declaradas como Bienes de Interés Cultural.

¿Cómo ha afectado la pandemia a este trabajo?
La llegada del Covid-19 ha afectado de manera significativa, debido a la enorme disminución de los ingresos, tanto de aportaciones de fieles al permanecer los templos cerrados, como a la disminución de las visitas turísticas a la Catedral de Málaga y a la Colegiata de Santa María La Mayor de Ronda, fuente importante de ingresos de la Diócesis. Todo esto ha dejado paralizado en la actualidad cualquier proyecto que no contemple meramente trabajos de urgencia.

¿Cómo responden las comunidades y organismos locales al cuidado de sus templos?
A decir verdad, las ayudas económicas por parte de corporaciones locales como Ayuntamientos y, en algunos casos, la Diputación Provincial, han sido fundamentales a la hora de realizar muchas de las intervenciones. En cambio, ha sido más bien escasa desde la administración autonómica. En los pequeños municipios, la comunicación es muy fluida y cercana, pero con pocos recursos para actuaciones de gran envergadura.
El Ayuntamiento de Málaga es el organismo que más ha apostado por la puesta en valor del patrimonio de la ciudad y, por ende, el de sus iglesias. Desde el año 2000 recibimos una gran ayuda económica en la rehabilitación de la mayoría de los templos del centro histórico de la ciudad a través de las líneas de ayuda a la rehabilitación de la oficina de rehabilitación del Instituto Municipal de la Vivienda. Todo esto son actuaciones que revierten posteriormente a la ciudad, haciéndola además más atractiva culturalmente. Recientemente finalizaron las obras de rehabilitación del interior de la iglesia de la Aurora y Divina Providencia (Catalinas), donde tiene su sede la Hermandad de Viñeros. En la actualidad están muy avanzadas las obras la rehabilitación de la iglesia de los Santos Mártires Ciriaco y Paula, patronos de la ciudad, teniendo prevista su finalización para final de este año. Sin la aportación económica del Ayuntamiento, la Diócesis no podría haber afrontado esta intervención.
Igualmente se viene colaborando con el Ayuntamiento de Antequera, con un patrimonio de iglesias y conventos de los más importante de Andalucía. Recientemente hemos comenzado a rehabilitar la fachada de la Cruz Blanca de la iglesia de la Trinidad, que sufraga el Obispado, y el Ayuntamiento, a su vez, va a intervenir en la recuperación de la iglesia de San Agustín.
En los últimos tiempos, se han incorporado también como patrocinadores entidades privadas como Fundación Málaga, a través de una labor de mecenazgo y patrocinio artístico, con el fin de impulsar el desarrollo cultural en Málaga y provincia. Fruto de ello es la restauración de los lienzos de la bóveda de la iglesia de los Santos Mártires Ciriaco y Paula en Málaga.

¿Cuáles suelen ser las intervenciones más frecuentes?
Son prioritarias las obras destinadas a la preservación de las iglesias. Por ello, es fundamental tener en buenas condiciones los elementos estructurales y las cubiertas. También es importante que la instalación eléctrica esté en perfectas condiciones, para que no se produzca un incendio.
Este año hemos realizado de urgencia la reparación de un faldón de la cubierta de la iglesia de Ntra. Sra. de la Encarnación en el municipio de Cútar en la Axarquía, y tenemos pendiente el comienzo de los trabajos de reparaciones de las cubiertas de las iglesias de los municipios de Igualeja, Parauta y Pujerra, en la Serranía de Ronda, todos ellos con muy poca población y pocos recursos económicos.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Iglesia del Espíritu Santo, en Pujerra

0

La Iglesia se construyó a principios del s. XVI, tras la caída de Ronda (1485) en los capítulos finales de la conquista cristiana del Reino Nazarí de Granada.

El interior está formado por una sola nave, de planta rectangular, cubierta con una armadura de madera de estilo mudéjar. Encontramos en el lateral izquierdo una imagen de san Antonio de Padua, patrón de Pujerra, del s. XVIII. En la sacristía se conserva una concha bautismal y un cáliz, ambas piezas de plata y del s. XVII, consideradas de las más antiguas de la Serranía.

De la sobriedad arquitectónica exterior destaca sobre todo la espadaña barroca en la esquina izquierda que alberga una campana en cada uno de sus tres vanos.

Se ha producido un deslizamiento en el faldón de tejas situado en la parte norte. Esto permite, que el agua de lluvia que penetra a través de las tejas desplazadas deslice y se filtre en la cabeza del muro, afectando a la parte superior del muro, que se manifiesta en el interior y exterior mediante desprendimiento de pintura y penetración de humedad, que desliza por los tirantes de madera y que produce algunas goteras en el interior.

Se estima el presupuesto para la reparación de la cubierta en 32.532,42 euros.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Iglesia de los Santos Mártires, en Málaga

0

Aunque la tradición sitúa la fundación de la iglesia en 1490, el documento de este hecho data del 21 de diciembre de 1491 y no se levantó utilizando una de las mezquitas de la ciudad, sino completamente nueva desde los cimientos dejando la Reina Católica en su testamento la considerable cantidad de 100.000 maravedíes legados a título de limosna para su construcción, cantidad que no pudo hacerse efectiva hasta 1515. La parroquia fue erigida en 1.505 por el arzobispo de Sevilla, D. Diego de Deza.

Pero fue en el siglo XVIII cuando tuvo lugar su gran transformación y prácticamente hasta el último cuarto del siglo las obras son continuas. La sencilla estructura de la iglesia, que se había ido alterando por la adición de capillas, recibió algunas más en este siglo. Pronto comenzaron a surgir los problemas. Las obras no se ejecutan desde una idea de conjunto engarzándose entre sí los distintos elementos y reforzando los comunes, sino que se fueron produciendo como adiciones tras adiciones, lo que provocó que los elementos sustentadores más antiguos no soportasen el mayor peso añadido, especialmente la nave, constituyendo esto una de las causas de la ruina posterior del templo. En 1930 se decidió apuntalar los elementos ruinosos, construyéndose de nueva base, entre otras actuaciones, el primer pilar de debajo del coro.

A partir de 1938 comenzó el período de restauración con la sustitución de los pilares inmediatamente posteriores a los del arco toral por otros nuevos de ladrillo, y para los que fue conservada la cimentación de los antiguos. El periodo más importante es el de 1942-45 que es cuando se realizan las obras de reparación del pilar derecho del arco toral y de la decoración de la iglesia, afectando esta última únicamente a la parte de la cabecera, ya que el resto de la iglesia quedó sin terminar por carencia de medios económicos. Las obras de reparación del pilar cedido, que sostenía el arco toral, consistieron en rodear al cimiento de dicho pilar, que era una zapata de 17 pilotes, cuyas cabezas se hicieron solidarias a aquella. Fue, al parecer, en esta ocasión cuando se utilizó por primera vez en Málaga la cimentación a base de pilotes

En el periodo de los años 1999-2001 se realizó una restauración de la iglesia, centrada en la cubierta sobre el crucero y la nave central, para ello se ejecutó una nueva sobrecubierta de estructura metálica, de la que se colgó el artesonado, ejecutándose de estructura metálica el crucero. La bóveda de la nave central, se aseguró colgándola de una estructura de hormigón y acero.

Tras esta intervención se aseguró la impermeabilización de una parte importante del templo, aunque seguía siendo necesaria una obra de más envergadura.

Entre 2006-2007 son reparadas el resto de la cubierta y fachada, dentro del convenio marco entre la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y el Obispado de Málaga, en las que también intervino económicamente el Ayuntamiento de Málaga.

Continúan realizándose, ya en fase de terminación, los trabajos de rehabilitación del interior destinados a frenar y reparar el estado de deterioro que presenta los revestimientos de muros, bóvedas y suelos, afectados por la humedad, así como el de  dotar al edificio de una nueva solería acorde con el valor patrimonial del inmueble, y una instalación de electricidad que cumpla la normativa vigente, iluminación, seguridad y megafonía.

Justo al inicio de los trabajos el pasado año 2020 se declaró el estado de alarma debido a la pandemia, por lo que los trabajos tuvieron que ser paralizados durante un mes. En el momento actual, con el avance hacia la solución definitiva de la pandemia, se espera finalizar los trabajos a finales del año de 2021.

La inversión total inicial de las obras asciende a 1.059.352,23 euros, colaborando el ayuntamiento de Málaga mediante convenio suscrito con la Oficina de Rehabilitación Urbana del Instituto Municipal de la Vivienda con 503.775,83 euros.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Iglesia de la Santísima Trinidad, en Antequera

0

Construida entre 1672 y 1683 por Fray Pedro del Espíritu Santo, destaca por sus grandes dimensiones, característica común a numerosas iglesias en Antequera.

El templo es de planta de cruz latina con naves laterales, estrechas y bajas, que en la práctica hacen la función de capillas. La altura de la nave central, crucero y altar es considerable, lo que, unido a la sobriedad de la decoración, donde predomina un molduraje mixtilíneo, confiere a este espacio una gran magnificencia, que se articula mediante arcos de medio punto entre pilastras cajeadas. Sobre cada arco se sitúa un gran lienzo, rematando un friso de triglifos y metopas. El cierre se realiza mediante bóveda semicircular con arcos fajones y lunetos con vanos. En las naves laterales la cubrición se hizo individualizada por cada capilla: con bóveda semiesféricas, de gajos y de arista, algunas con linternas. En el crucero, sus brazos y el altar, la decoración adquiere un mayor desarrollo, perimetrándose con un ancho entablamento de doble ménsula.

Así, el crucero se cubre con una gran cúpula semiesférica de ocho gajos separados por simuladas pilastras cajeadas sobre pedestal. Las pechinas se decoran con motivos heráldicos. En los testeros planos del crucero destacan las dos espléndidas portadas de yeserías. El altar también posee testero plano y el retablo actual fue realizado, tras el incendio que sufrió la iglesia en 1935, por Francisco Palma García y realizado por sus hijos. En este incendio desaparecieron, no solo el retablo mayor, obra de 1783 y diseño de José Martín de Aldehuela, sino también los colaterales del crucero, además de esculturas, pinturas de gran valor y la caja del órgano.

Tanto en el lado del Evangelio como en el de la Epístola existen interesantes retablos barrocos dorados de una sola hornacina, conservándose en el conjunto del templo diversas esculturas de los siglos XVII, XVIII y XIX. A los pies del mismo se extiende un coro de gran superficie y balaustrada mixtilínea típicamente dieciochesca.

Perteneciendo el convento a la Orden de la Santísima Trinidad, la Iglesia pasó a ser propiedad del Obispado de Málaga después de la desamortización de 1835.

En el año 2010, fueron rehabilitadas las cubiertas por el Obispado de Málaga, y en 2011 fue rehabilitada la fachada principal y la espadaña mediante un convenio entre el Ayuntamiento de Antequera y el Obispado de Málaga, siendo ejecutadas las obras, quedando pendiente el arreglo completo de la fachada de la avenida de la Cruz Blanca.

Esta fachada se asienta sobre una fábrica de sillares de piedra del Torcal, sobre el que se levanta un muro realizado en aparejo de tipo toledano con elaborado mediante una fábrica mixta de cajones de mampostería (revocada con cal) entre hiladas de ladrillos.

La fachada en general presenta el deterioro lógico del devenir de los años, suciedad, desprendimiento de revoco de los sillares de mampostería, suciedad en los sillares de arranque por la polución del tráfico rodado y el salpiqueo del agua proveniente de la cubierta de la iglesia, así como, en el tramo correspondiente al convento, de humedades en cornisa y por pérdidas en bajante que provienen de la cubierta existente, en la elevación de planta realizada a principio del siglo XX en la parte norte.

La intervención que se está realizando consiste en la limpieza y consolidación de los paramentos, reintegración de morteros en paños y juntas de ladrillo, reparación de fisuras y pintura de carpinterías y cerrajerías.

El importe de las obras asciende a 75.612,90 euros, aportando la Orden de la Santísima Trinidad (PP. Trinitarios) 30.000 euros y el resto el Obispado de Málaga.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Iglesia de la Aurora y la Divina Providencia, en Málaga

0

El 25 de febrero de 1775 las Dominicas tomaron posesión de unas casas donadas por D. Manuel Francisco de Anaya y Dª Margarita del Villar en la calle Andrés Pérez en 1759, poniéndoles como condición que labrasen el convento en un plazo de ocho años.

Las obras finalizaron en 1787, realizándose el traslado del Santísimo el 3 de octubre.

El templo tiene planta de cajón, articulada en su alzado con apilastrado de orden compuesto, y se cubre con bóveda de medio cañón cuyos fajones se decoran con rocallas y guirnaldas. La capilla mayor es cuadrada, con pechinas decoradas con guirnaldas acorazonadas y su bóveda, con ocho segmentos, está también decorada en su base con rocalla. Los muros laterales del presbiterio ostentan medallones de gran tamaño y calidad, en altorrelieve de estuco, muy rococós, con escenas que representan pasajes propios de la orden dominica: en uno, la Virgen entregando el rosario a santo Domingo, en alusión a la devoción que este había instituido; y en el otro, santo Domingo con el beato Fray Alano de la Rupe, apareciendo, también, el perro con la antorcha en la boca, símbolo de los Dominicos.

Todo el interior de este templo es de gran calidad, y su estilo demuestra un gusto que puede relacionarse con el arquitecto José Martín de Aldehuela.

Desde su cierre conventual en el verano de 2006, por parte de las monjas de la orden de Santo Domingo de Guzmán (Dominicas), la iglesia es segregada del conjunto conventual en el año 2012, pasando a titularidad del Obispado de Málaga. En el año 2013, es suscrito un convenio de cesión de uso entre el Obispado de Málaga y la Muy Ilustre, Antigua y Venerable Hermandad Sacramental de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Viñeros, Nuestra Señora del Traspaso y Soledad de Viñeros y San Lorenzo Mártir, por el que esta última está a cargo de la conservación del templo.

En 2015 es reparada la cubierta y la fachada por un importe de 105.610,24 euros, en el que el Ayuntamiento de Málaga aportó 30.562,28 euros a través de subvención de la Oficina de Rehabilitación Urbana del Instituto Municipal de la Vivienda.

El interior se encontraba en pésimas condiciones, fruto de las dificultades vocacionales y económicas de las últimas décadas de posesión de las monjas dominicas. Además, fruto de la separación de la iglesia de lo que fue el monasterio, se dejó al templo sin servicios de agua, saneamiento y suministro eléctrico.

Las obras han consistido, fundamentalmente, en la dotación de esos servicios tan necesarios, así como en la eliminación de humedades de las partes inferiores de los muros, sustituyendo morteros de cemento inapropiados por otros de cal y zócalos de mármol ventilados. Se ha procedido a limpiar dorados y pintura de los paramentos y bóvedas y se ha dotado al templo de una iluminación acorde con su valor patrimonial.

La inversión realizada ascendió a 163.611,03 euros, sufragada en este caso por la Oficina de Rehabilitación Urbana del Instituto Municipal de la Vivienda del Ayuntamiento de Málaga.

Ver este artículo en la web de la diócesis

«La muerte en accidente laboral es una tragedia humana porque el trabajo es para la vida»

0

Comunicado de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) de Málaga ante el accidente laboral mortal del lunes 26 de julio de 2021, un trabajador de 42 años.

Un trabajador de 42 años de edad ha fallecido este lunes tras quedar atrapado bajo una carretilla elevadora en Málaga capital, según ha informado el servicio de emergencias 112. De nuevo las medidas de seguridad que tenían que garantizar la prevención del accidente no han evitado dicha desgracia. 

La muerte en accidente laboral es una tragedia humana porque el trabajo es para la vida. Una tragedia que pocas veces es reconocida, que se vive al interior de las familias. Detrás de cada trabajador o trabajadora está su familia, sus amigos, sus compañeros y compañeras… 

Tomemos conciencia de la importancia que tiene el trabajo en nuestras vidas, así como de la necesidad de realizarlo en condiciones dignas y seguras. La dignidad humana en el terreno laboral, como en cualquier sitio o situación tenemos que estar dispuestos a defenderla, porque es lo que nos hace sentirnos personas e hijos de Dios. 

Ante este nuevo suceso de siniestralidad laboral la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) queremos expresar nuestro dolor y solidaridad con los familiares, amigos y compañeros de este trabajador. 

Recordamos en estos momentos lo que nos dice el papa Francisco: “… Una vez más dirijo un apremiante llamamiento para que no prevalezca la lógica del provecho, sino la de la solidaridad y la justicia. En el centro de toda cuestión, también la laboral, hay que colocar siempre a la persona y su dignidad. ¡Con el trabajo no se juega!” (Roma, 3 de septiembre de 2014). 

El trabajo es para la vida: ¡Ni un muerto más!

HOAC Málaga

Ver este artículo en la web de la diócesis

Un centenar de fieles de los pueblos de Granada peregrinan a Santiago

0

Un centenar de fieles de los pueblos de Granada peregrinan a Santiago

En este Año Santo Compostelano, y con el final de algunas restricciones, varias parroquias del Arciprestazgo de Alhama de Granada han peregrinado a la tumba del apóstol Santiago. Este grupo de granadinos vuelve a retomar esta tradicional peregrinación, que les ha hecho participar de una experiencia de fe y fraternidad excepcionales.

“Ya lo hemos hecho muchas veces y mucha gente tenía ganas de volver a hacerlo”, cuenta el párroco de Alhama de Granada, D. Victor Manuel Valero. “Con el Covid la cosa se quedó en el aire y ahora finalmente hemos podido organizarnos unos 100 peregrinos entre las parroquias de Alhama, Arenas del Rey, Játar, Ventas de Huelma, Escúzar y de la Malahá”.

En la peregrinación han participado personas de toda edad, desde niños de 9 años hasta una señora de 82. Todos juntos han recorrido unos 120 kilómetros de marcha a lo largo de una semana, saliendo el pasado miércoles 21 de julio desde Sarria.

Si bien las restricciones han permitido una mayor afluencia que en los dos últimos años, el acceso a los bares, albergues y restaurantes sigue siendo algo limitado. Cuando iban en grupo, los peregrinos granadinos mantuvieron puestas las mascarillas, hasta el momento en que salían al aire libre e iban caminando por grupos.

“EL CAMINO HAY QUE VIVIRLO”

“Me ha gustado mucho el camino. He descubierto mucha paz, a pesar de ser largo no se me ha hecho pesado”, dice María Dolores, una de las alhameñas de 60 años que se animado a hacer el Camino por primera vez. “La convivencia ha sido muy buena, nos hemos encontrado a mucha gente del camino. Vivir esto es toda una experiencia personal que yo aconsejo. Hay que vivirlo”.

Salvo algunos días de lluvia, este centenar de peregrinos ha gozado de un clima agradable. Algunos como Eva, feligresa de la parroquia de Nuestro Padre de Jesús Nazareno de Játar, repetían esta experiencia que era una tradición en el arciprestazgo. “El camino es vivificador, te revive por dentro porque te pone de frente con tus limitaciones y te invita a que, si tienes que pedir ayuda, no te importe pedirla. A veces pensamos que somos superhéroes”, afirma. “No toda la gente tiene motivo religioso, pero todos tienen un motivo interior que les incita a llegar la meta”.

Además de la experiencia de encuentro interior y de la buena compañía, el grupo ha podido disfrutar de los paisajes gallegos y de su gastronomía, en su camino para lograr la compostelana en este Año Santo Jubilar. Fue el lunes 26 cuando los peregrinos atravesaron la Puerta Santa y asistieron a la Misa del peregrino en la Catedral.

Llegaron a la meta cantando y bailando. Entre todos destaca el caso de Maximiliano, alhameño de 67 años que solamente recorrió la última etapa tras haberle diagnosticado una celulitis bacteriana días antes de la peregrinación. “He hecho la última etapa esforzándome un poquito, con el pie muy hinchado”, cuenta. “Era consciente de a lo que venia y de todo lo que me podía pasar. Aun así me he dicho, ‘yo tengo que entrar a Santiago andando’. Llevaba tres años queriendo hacerlo y ha ido muy bien, ¡incluso el pie ha mejorado!”.

Ahora en su viaje de regreso, todos se llevan una experiencia enriquecedora, confiados en que el verano que viene nada impida de nuevo el poder volver a recorrer este último tramo del Camino del apóstol.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés