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Procesión claustral en la solemnidad del Corpus Christi

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El próximo domingo, 6 de junio, la Iglesia celebra la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. El obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, presidirá la Santa Misa en la catedral a las 10:00 horas. La celebración comenzará con el rezo de la Hora Intermedia a las 09:45 horas. Acto seguido, dará comienzo la Eucaristía, que culminará con una procesión claustral con el Santísimo Sacramento en el interior del templo, en la que los fieles permanecerán en sus asientos para asegurar el cumplimiento de las debidas medidas sanitarias de distanciamiento. En el recorrido procesional, el Santísimo Sacramento se acercará a la puerta lateral de la nave, que da acceso a la catedral desde la plaza de La Cruz, para bendecir al pueblo. La celebración será retransmitida por 7 TV – Región de Murcia, a partir de las 10:00 horas.

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Fallece el sacerdote diocesano Luis Molina Cano

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Esta mañana ha fallecido, a los 82 años, en la residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Caravaca, el sacerdote diocesano Luis Molina Cano. Sus restos mortales están siendo velados en Tanatorio de Caravaca (Caravaca de la Cruz) y la Misa de exequias, presidida por el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, se celebrará mañana viernes, 4 de junio, a las 10:30 horas, en la parroquia de El Salvador de Caravaca de la Cruz. Luis Molina nació en Abarán el 30 de octubre de 1939 y fue bautizado el 12 de noviembre del mismo año en la parroquia de San Pablo de su ciudad natal. A los 18 años de edad ingresó en el Seminario Mayor de San Fulgencio, siendo ordenado sacerdote el 13 de junio de 1964 en le parroquia de San Antolín (Murcia) por Mons. Ramón Sanahuja y Marcé, obispo de Cartagena. Después de su ordenación ha desempeñado los siguientes cargos:

  • 1964-1965: Coadjutor de la parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción, de Molina de Segura.
  • 1965-1969: Coadjutor de la parroquia de San Lázaro Obispo, de Alhama de Murcia.
  • 1969-1970: Residió fuera de la Diócesis, por estudios.
  • 1970-1973: Asignado a la parroquia de San Pedro Apóstol, de Calasparra.
  • 1973-1975: Coadjutor de la parroquia de San Pablo, de Abarán.
  • 1975-1990: Cooperador de la parroquia del Inmaculado Corazón de María, de Cartagena.
  • 1990-2002: Coadjutor de la parroquia de El Salvador, de Caravaca de la Cruz.
  • 1992-1993: Capellán de las religiosas Clarisas, de Caravaca de la Cruz.
  • 2002-2005: Cura párroco de la parroquia de Ntra. Sra. de los Remedios, de Rincón de Beniscornia.

En 2005 ingresó en la residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Caravaca de la Cruz y ha colaborado con la parroquia de la Inmaculada Concepción de la misma ciudad. Descanse en paz.

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Mons. Zornoza conoce de primera mano la labor de Cáritas diocesana de Ceuta

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A principios de semana el Obispo Don Rafael Zornoza, visitó la Ciudad de Ceuta para conocer de primera mano la labor que Cáritas está realizando en la ciudad en estos momentos de especial dificultad. Visitó el centro de distribución en el que se reparten diariamente 500 bolsas de alimentos para distribuir entre los menores, y a la vez, revisó el economato y estuvo compartiendo un rato con los voluntarios de Cáritas.

El prelado estuvo conversando con los chicos que residen en el Centro de San Antonio, que la Delegación de Migraciones gestiona incansablemente desde que la Ciudad de Ceuta sufrió este altercado. Mons. Zornoza se reunió con el Presidente de la Ciudad Autónoma y con la Consejera de Presidencia y Relaciones Institucionales donde expresaron las inquietudes a causa de la invasión sufrida hace dos semanas, y que desde la Iglesia tienen todo el apoyo de colaboración, como constructora de paz y solidaridad entre lo ciudadanos.

El prelado aprovechó para celebrar en el Santuario de Santa María de África y entregó la Bula de la ampliación de la prórroga del Año Jubilar Antonio a la cofradía de San Antonio.

La visita culmino con un encuentro entre todos los sacerdotes de la ciudad donde le expresaron personalmente a Don Rafael, cómo habían vivido esta situación, y les invito a ser fieles a la misión desde la ejemplaridad y fidelidad a Jesucristo y al Evangelio.

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Charla Formativa en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Cádiz

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Las comunidades parroquiales de Ntra. Sra. del Rosario y de San Antonio de Padua, en Cádiz, organizan una charla formativa, titulada «El domingo, día consagrado a Dios».

A cargo del padre Gonzalo Gómez Zaragoza, será el martes, 8 de junio, a las 20.30 horas, en la Parroquia del Ntra. Sra. del Rosario.

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“Celebramos la presencia de Cristo para siempre entre nosotros” : D. Federico Mantaras Administrador Diocesano

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D. Federico Mantaras anima a todos los fieles a participar el próximo domingo 6 de junio a las 20hrs en la Santa Iglesia Catedral la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo.

“Celebramos la presencia de Cristo para siempre entre nosotros”, con estas palabras D. Federico Mantaras, Administrador Diocesano de Asidonia-Jerez, nos invita a vivir en profundidad y oración la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo que celebraremos el próximo domingo 6 de junio a las 20hrs en la Santa Iglesia Catedral. Siguiendo las medidas higiénico-sanitarias, esta celebración será retransmitida en directo a través de 7 TV, 8 TV y los canales de Youtube, Facebook y Twitter de la Diócesis.

Asimismo, D. Federico nos recuerda el gran amor que Dios nos tiene, ya que a través de su Cuerpo y Sangre, que entrego por todos nosotros, nos ha dejado para siempre su presencia que conmemoraremos el próximo domingo.

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La Catedral de Sevilla activa las visitas nocturnas a sus cubiertas

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La Catedral de Sevilla activa las visitas nocturnas a sus cubiertas

Desde el pasado martes, 1 de junio, la Catedral de Sevilla activó en su horario nocturno, las visitas a sus cubiertas. Esta modalidad cultural tan sorprendente continúa siendo del máximo agrado de los visitantes, quienes suelen completar los aforos disponibles.

Se trata de un paseo en el tiempo por las azoteas del templo que dejan entrever los secretos de la construcción de tan magna obra y de sus protagonistas más desconocidos: albañiles, canteros, carpinteros, vidrieros, olleros,..y así un sinfín de artesanos que participaron en la gran fábrica y que dejaron huella de su maestría en los muros de la catedral gótica.

La compra de las entradas están disponibles en catedraldesevilla.es, en los siguientes horarios:

  • De Lunes a Jueves – 9:00-11:00 – 19:30 y 21:30 (Nocturna)
  • Viernes – 19:00-19:30-(20:00 o 20:30 según el día)- 21:00 (Nocturna)-21:30 (Nocturna)
  • Sábados – 9:00-9:30-11:00-11:30 – 19:00-19:30-(20:00 o 20:30 según el día)- 21:00 (Nocturna)-21:30 (Nocturna)
  • Domingo – 9:00-9:30-11:00-11:30 – 19:00-19:30-(20:00 o 20:30 según el día)- 21:00 (Nocturna)-21:30 (Nocturna)

El día 3, 5 y 12 solo se harán las visitas de la tarde.

Otra opción de visitas a la Catedral, además de las cubiertas en sus categorías diurnas y nocturnas, son:
Visitas guiadas de la Catedral y la Giralda en grupos reducidos. Consultar horarios y tarifas aquí. 

Todas las visitas se realizan bajo los más cuidados protocolos de seguridad siguiendo el plan Covid-19.

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Mons. Asenjo en la celebración del Corpus Christi: “La Archidiócesis de Sevilla es profundamente eucarística”

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Mons. Asenjo en la celebración del Corpus Christi: “La Archidiócesis de Sevilla es profundamente eucarística”

La Catedral de Sevilla acogió este jueves la celebración del Corpus Christi, del Cuerpo y Sangre de Cristo, presidida por el Administrador Apostólico de la Archidiócesis de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, y concelebrada por numerosos sacerdotes del clero diocesano.

Desde el altar del jubileo se celebró la Eucaristía que reunió – en medio de las limitaciones de aforo – a las autoridades civiles, militares y académicas, que, junto al pueblo de Dios, adoraron a Jesús en la Eucaristía.

Durante su homilía, monseñor Asenjo reflexionó sobre el misterio eucarístico “adorado, contemplado, como manantial de fidelidad y de vida cristiana, con el mismo realismo y la misma verdad con que Jesús caminaba por las polvorientas sendas de Palestina”.

“En los compases finales de mi servicio a Sevilla, quiero proclamar, quiero dar a conocer mi alegría porque creo que ha crecido el amor, la devoción, la adoración a Jesucristo sacramentado en nuestras parroquias, que uno o varios días exponen al Santísimo Sacramento y nunca han faltaba fieles que hayan ido a acompañar, adorar y venerar al Señor”, subrayó. Porque, es en la Eucaristía, “donde el Señor nos atrae, nos acerca a Él para hacernos suyos, va grabando a fuego en nuestro corazón sus propios sentimientos, su estilo de vida, sus propias virtudes, su amor al Padre hasta el heroísmo, su altísima vida de oración, su humildad, su sencillez, su pureza y limpieza de costumbre, su amor a la verdad siempre, su amor al trabajo, su amor a los hermanos, especialmente a los más pobres y necesitados”.

La Eucaristía es también “banquete y alimento, sustento de nuestras almas, lo mismo que el pueblo de Israel, en su alborear por el desierto, buscaba el maná con el que se sustentaban, nosotros tenemos también este precioso maná, que es el Cuerpo y la Sangre del Señor, que nos permite caminar a lo largo de nuestra peregrinación por este mundo, que nos permite vivir airosa y comprometidamente nuestra fe”.

Como diría San Juan de la Cruz, “la Eucaristía es la cena que recrea y enamora, la fuente que mana y corre, pan divino y gracioso que da sustento al alma mía”.

Por consiguiente, refirió mons. Asenjo “sin este pan eucarístico, será imposible vencer el pecado, será imposible perdonar siempre, amar siempre, servir siempre, será imposible confesar a Cristo con valentía delante de los hombres”. Recomendó “no perder la Misa de domingo por nada del mundo, comulgar siempre, con las debidas disposiciones, adorar siempre dentro y fuera de la Eucaristía”.

Archidiócesis eucarística

En esta línea, manifestó que “la Archidiócesis de Sevilla es una diócesis profundamente eucarística, signo de una larga tradición. Dios quiera que no se pierda la adoración eucarística. Hoy proclamamos sin rubor este sacramento admirable que es Jesús en la Eucaristía, el sacramento por excelencia”.

“Basta con conocer las alhajas eucarísticas de nuestra Catedral, de tantas y tantas iglesias, sagrarios, custodias, copones, cálices bellísimos, que son signos de una larga tradición eucarística”.

Por tanto, “Cristo Eucaristía es el mayor tesoro que posee la Iglesia, Cristo mismo, nuestra Pascua, compendio y suma de la fe, la Santísima Eucaristía”, expresó.

Finalmente, el Santísimo Sacramento fue portado por monseñor Asenjo sin usar la Custodia de Arfe. El Administrador apostólico bendijo a todos los fieles de la Archidiócesis desde la Puerta de la Asunción de la Catedral.

Galería fotográfica de la Eucaristía

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Que el Señor abra nuestros corazones a Su Gracia

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Homilía en la Eucaristía del jueves de Corpus Christi en la ciudad de Granada, el 3 de junio de 2021.

Querido señor alcalde, querida consejera;

excelentísimas autoridades locales, autonómicas, nacionales:

Bienvenidos a esta celebración eucarística que es el día grande de nuestra querida ciudad de Granada. La celebramos como podemos dentro de las condiciones y las circunstancias en las que estamos y de las que, gracias a Dios, parece que vamos saliendo, y trataremos de contribuir con nuestras posibilidades y nuestras fuerzas a que ceda y no se extienda el dolor de la pandemia y de la muerte que lleva consigo. Celebramos esta fiesta que está llena de significado para nuestras vidas, no sólo para el día de hoy y no sólo por ser la fiesta de Granada, sino para nuestra vida humana, como criaturas mortales y hechas al mismo tiempo para Dios y para una verdad sin límites, una belleza que no se acabe y no empalague, y un amor que no se canse y que no termine.

Ese es el amor que nosotros hemos encontrado en Jesucristo, que sabemos que derramó Su sangre y dio Su vida, siendo Hijo de Dios, por la vida, por la alegría, por la esperanza, del género humano, de la humanidad entera. La daba en cada gesto pequeño de Su vida y la dio sobre todo en el Calvario cuando la entregó por entero, cuando “entrego Su espíritu”, como dice el evangelista San Juan. ¡Y lo hizo libremente! “Nadie me quita la vida. Yo la doy porque quiero”. La entregó libremente, justamente para que nosotros pudiéramos vivir en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Yo quisiera subrayar que en nuestra vida humana hay siempre como un más que apunta siempre hacia lo divino. Y así lo han manifestado y reconocido todas las culturas, cuando en esas culturas el ser humano se ha podido expresar con suficiente libertad. Es muy fácil decir que somos física y química, pero no hay nada en la vida verdaderamente humana que pueda ser reducido a física y química. La palabra, el lenguaje, es mucho más; la complejidad casi infinita de los lenguajes, de la sintaxis, de la gramática de cualquier lengua. Supone una complejidad que trasciendo por entero las relaciones, de los objetos muertos, o incluso vivos, pero no humanos, que es de lo que habla la física, la química y hasta la biología. Pero no es sólo la palabra. La sonrisa. Una caricia, una mirada, un guiño. Una mano tendida. No son lo que son. Son mucho más de lo que son, siempre. Un beso. Es siempre mucho más de lo que es el gesto físico como tal. Si quedara limitado a eso, la vida humana sería algo tan frío, seco y triste, que nos moriríamos. Nos acabaríamos muriendo y, de alguna manera, la experiencia de la pandemia nos ha apuntado un poquito en esa dirección. El hecho de estar aislados (¡y era necesario hacerlo!), pero hay algo antinatural en ello y lo reconocemos todos. Ese algo natural es ese algo más que hay en todos los gestos humanos. Y ese algo más es siempre algo difícilmente enmarcable, definible, manejable. El lenguaje es algo que escapa al control humano, ciertamente. Es una creación humana, pero escapa al control humano. El afecto y el amor, de nuevo, es algo que no podemos definir. La risa no puede ser medida. La alegría no puede ser medida. El amor no puede ser medido. Puede ser reconocido en gestos que uno espera que sean verdaderos. Todos los gestos que he dicho pueden ser falsos. Una sonrisa puede ser muy falsa. Todos la conocemos, le ponemos hasta un nombre (el nombre de un dentífrico). Son sonrisas artificiales, creadas. Un abrazo o un beso pueden ser muy falsos. Hay un beso en la Pasión famosísimo que fue un beso traicionero. Pero la Biblia está llena de besos mentirosos, de besos traicioneros. Pero es verdad que cuando el beso es verdadero, cuando el beso expresa el deseo de felicidad para la otra persona, no para mí, sino para la otra persona, entonces en el beso va mucho más que lo que la física y química pueden decir acerca de lo que es un beso.

Esa experiencia humana, que esa es la experiencia religiosa… La experiencia religiosa no es un trocito de la vida humana: es la profundidad que tienen los gestos y las acciones humanas cuando los pensamos. Y las obras humanas, que están llenas de símbolos. Yo estoy vestido de símbolos ahora mismo y en la Eucaristía, pero vuestras medallas, su bastón, la bandera… Imaginaros una vida humana sin símbolos. No sería una vida humana, no sería una sociedad humana. Y los símbolos indican que hay más cosas que la física y la química, todos ellos. Y ese algo más apunta a Dios, apunta a la infinitud para la que estamos hechos. Apunta a eso que decía San Agustín: “Nos hiciste, Señor, para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”. Y sabemos que todas las obras humanas son humanas, pasajeras; pueden ser efímeras, pueden ser falsas o expresar una gran mentira (y el mundo está lleno siempre de mentiras). Pero, cuando es verdadero, apunta hacia un mundo bello, un mundo en el que uno puede dar gracias por la vida, un mundo en el que uno se siente amado.

Un filósofo muy reciente, francés, decía hace ya años, hacia el cambio de siglo, que la pregunta filosófica importante no es “¿por qué existe algo en lugar de nada?”, que era la pregunta fundamental de la vida según Heidegger. Es una pregunta importante, sin duda, pero él decía que es más importante preguntarse “¿hay un amor que sea capaz de dar sentido a todas las cosas de la vida?”, a las fatigas que implica la vida. El amor de los padres, el amor de los esposos, el amor de los hijos, ¿basta para explicar lo que somos, quiénes somos? Nosotros los cristianos sabemos que sí, que ese amor existe y eso es lo que celebramos en la Semana Santa. Lo que celebramos en la Semana Santa es el amor infinito de Dios por cada criatura humana, el abrazo en la cruz de Cristo, el Hijo de Dios, a todos los hombres.

Cuando san Juan Pablo II quiso resumir en una frase lo que era el cristianismo, dijo “la Iglesia es portadora de un mensaje que quisiera llevar a todos los hombres y mujeres del mundo, a cada uno, y poder decirle a cada uno ‘Dios te ama, Cristo ha venido por ti’”. Ese es el cristianismo. En esa frase se resume el cristianismo entero. Eso sucede en un Acontecimiento y porque el amor de Cristo no abarca sólo a aquellos que tenía delante: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Abarca la Historia entera.  Vuelvo a citar a san Juan Pablo II: “Jesucristo es el centro del cosmos y de la Historia”. Y el Misterio Pascual, los tres días del Triduo Sacro, celebramos justamente ese centro de la Historia que hace posible el amor. No que lo haga posible. Ha existido siempre y existirá siempre, con muchas dificultades. Hoy que alejamos a Dios de nuestra vida -no siempre culpablemente, casi nunca culpablemente-, hasta un matrimonio y el amor de un matrimonio, que nos parece que debería ser lo más fácil del mundo, nos damos cuenta de lo complejo y misterioso que es y lo difícil que es. Y que si no está Dios por medio, lo más fácil es que eso no resista o no dure.

Nosotros los cristianos lo que afirmamos es que ese amor existe; que ese amor lo hemos conocido en Jesucristo y que es un amor que en Cristo abraza a la humanidad entera, abraza la Historia entera, la Creación entera. Y que ese amor es el fundamento más sólido de una vida humana verdaderamente humana, plenamente humana. Capaz de reconocer en su plenitud las posibilidades de la razón, la creatividad de la libertad; de una libertad que no es la capacidad de hacer lo que me parece, sino concebida como la posibilidad de darse libremente por el bien común y por el bien de los demás. Y la capacidad de amar no basado en el principio del placer, sino basada en un deseo de que todos puedan participar de la alegría que yo he encontrado al haber conocido el amor infinito de Dios.

En eso consiste el ser cristiano: en la comunión que nace y en la comunidad que nace del reconocimiento, de la acogida de ese amor. Eso es el cristianismo. Yo diría, “¿y eso y nada más?”. Porque eso está tan cargado de consecuencias para todas las dimensiones de la vida, desde las más pequeñas hasta las más altas, desde las más complejas hasta las más sencillas, que sin eso la vida se termina haciendo insoportable, irrespirable, y también eso lo experimentamos hoy de muchas maneras. Alguien me comentaba ayer o esta mañana cómo en la India o en Etiopía el nivel de felicidad es mucho más grande que en nuestras sociedades, que tenemos unos medios que desconocen la mayoría de las personas del mundo, y que ciertamente desconocen en esos dos países a los que he hecho referencia, y se es mucho más feliz en Etiopía que en Suecia. Misterios, paradojas de la vida humana. Pero paradojas de las que con nuestra razón tendríamos que sacar algunas consecuencias. ¿Y qué celebramos en el Corpus? Pues, las últimas palabras que dijo Jesús en el Evangelio son “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. Es decir, que el amor del que hemos tenido conocimiento en la vida del Hijo de Dios, que en el don de Su vida, que es sumo sacerdote de la nueva y eterna Alianza, donde no ha sacrificado como se sacrificaron las religiones paganas a animales y a veces, en algunas, hasta a los hijos, para tener contentos a los dioses. O no se sacrificaban animales como en la Antigua Alianza, para dar una pureza exterior y para expresar la Alianza que Dios había hecho con su Pueblo, sino que Él se entrega a Sí mismo por la vida de todos. Esa novedad, que ilumina hasta el fondo de la existencia humana y los misterios, y las preguntas, inquietudes y los anhelos de nuestra existencia humana, permanece con nosotros todos los días, permanece en gestos pequeños.

Uno que mira desde fuera y que viera este Misterio… De hecho, tengo yo una anécdota muy curiosa en una embajada del Vaticano en la India. El Nuncio les estaba explicando a unos hindúes la capilla de la Nunciatura y les explicó lo que era el sagrario y, cuando aquellos hindúes dijeron, “entonces, para ustedes, ¿ahí está concentrada la divinidad, ahí está Dios?”. Él les dijo “sí, podemos decirlo de esa manera”. Se tiraron los tres al suelo. Lo contaba él sorprendido. Se tiraron los tres al suelo y estuvieron postrados en el suelo, tumbados delante del sagrario unos minutos. Yo sé que parece un gesto de idolatría esa forma tan pequeña, pero os vuelvo a nuestra experiencia, la experiencia del beso o la experiencia del abrazo. Los Sacramentos son regalos de Dios en realidades muy pequeñas. Pero los besos de Dios no son falsos. Los abrazos de Dios no son falsos. Los “te quiero” de Dios no son nunca como el de Judas. Son “te quiero, te quiero para siempre, te quiero desde siempre y quiero tu felicidad”. Ese es nuestro Dios. Ese es el Dios que nosotros hemos conocido y ese es el principio de una humanidad bella y buena que anhelamos y que anhelan todos los hombres, aunque los cristianos lo hemos presentado tantas veces tan mal que casi entiende muchas veces uno por qué las personas se han alejado de la Iglesia o de Dios, o han perdido la fe. Porque no tienen más que a nosotros para vernos, y nos ven a nosotros y no recordamos mucho a la experiencia que celebramos en Jesucristo.

Somos pecadores. Lo sabemos y el Señor lo sabe. Nosotros queremos vivir según el amor al que adoramos. Cristo no vino para ser adorado. Vino para llenar nuestras vidas de esperanza y de alegría. AdorarLe es fácil, abrirLe nuestro corazón… Tenemos muchos más obstáculos. Pero el Señor es más capaz de vencerlos si tenemos una sencillez de corazón, indispensable para poder vivir la gracia que se nos ofrece y que necesitamos para que nuestra vida personal, individual, social, sea verdaderamente y plenamente humana. Necesitamos esa gracia. Te necesitamos, Señor, a Ti, para que regeneres nuestro corazón cuando se cansa de querer; para que regeneres nuestra libertad cuando la libertad resulta un riesgo demasiado grande. Necesitamos de esa gracia para que ilumines nuestra razón y podamos comprender no sólo lo que ven nuestros ojos, sino lo que nuestra inteligencia comprende de la realidad, del misterio que somos, del misterio que eres y del cual no somos más que una imagen.

Mis queridos hermanos, vamos a celebrar el Corpus dando gracias al Señor y pidiéndoLe sencillamente que abra nuestros corazones a esa gracia, a ese amor que es capaz de transformar nuestro corazón y abrirlo de nuevo a la alegría, a la esperanza, a la certeza de que nuestro destino no es nunca ni el tanatorio, ni la muerte, sino la vida eterna. Porque el amor con el que somos amados, el amor con el que hemos sido creados, es un amor eterno, es un amor infinito. Y no existe ningún poder, ni en el mundo ni fuera del mundo, capaz de ser más poderoso que el amor con el que Dios nos ama.

Enhorabuena a todos por haber conocido, sin ningún mérito nuestro, ese don y esa gracia. Vamos a celebrarlo lo mejor que el Señor nos ayude a hacerlo. Que tengáis un felicísimo día del Corpus.

+ Javier Martínez

Arzobispo de Granada

3 de junio de 2021

  1. I Catedral de Granada

Escuchar homilía

96.470 catequistas, los voluntarios de la Iglesia para transmitir el Evangelio

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Son maestros, pedagogos y comunicadores. Son compañeros de camino. Son entrenadores que preparan para las jugadas mas importantes de la vida. Son los 96.470 catequistas, los voluntarios de la Iglesia para anunciar el Evangelio, principalmente en la parroquia.

La catequesis es una de las misiones esenciales de las parroquias. Una misión que realizan principalmente laicos, dedicando parte de su tiempo a la enseñanza de la fe, de los fundamentos de la vida cristiana.

Enseñan lo que viven, transmiten su propia experiencia, anuncian aquello que han recibido como don para los demás.

«Me siento partícipe de la misión evangelizadora que Dios nos propone»

Lo dice Auxi Morcillo, catequista en la parroquia de San Juan de Dios de Ceuta. Entre sus planes no estaba ser catequista, pero se lo propusieron y aceptó «con un poco de miedo», reconoce. Tenía entonces 18 años. Ahora, con 52, continúa con este «voluntariado» que le hace sentirse partícipe «de la misión evangelizadora que Dios nos propone».

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El Obispo imparte el Sacramento de la Confirmación en la parroquia de San Isidoro de Úbeda

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El pasado sábado, 29 de mayo, Vísperas de la Santísima Trinidad, el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro, impartió el Sacramento de la Confirmación a 33 miembros de la comunidad parroquial de San Isidoro de Úbeda. Junto a él, estuvieron concelebrando el párroco, D. Sebastián Guerrero Fernández; los dos sacerdotes adscritos a la Parroquia, D. Jesús García Ramos y D. Eusebio Figueroa Moya;  junto al Secretario Particular del Prelado, D. Juan Pedro Moya Haro.

Comenzó la celebración con una monición introductoria por parte de una de las catequistas y a continuación, el coro de la Cofradía de “Nuestro Señor en la Columna”, “Madre de Caridad”, perteneciente a la Parroquia, entonó el cantó con el comenzó la procesión de entrada.

Durante la homilía, el Pastor de la Diócesis, resaltó la importancia de la Solemnidad de la Santísima Trinidad que estábamos celebrando, como algo fundamental en la vida de todo cristiano, haciendo referencia al resumen de este Misterio que hace San Agustín de Hipona: «Dios es amor eterno: el Padre es el Amante, el Hijo es el Amado y el Espíritu Santo es el Amor que mantiene unidos a los dos». También recordó a los confirmandos que con el Sacramento que reciben, no termina nada sino que comienza todo en su vida cristiana.

Tras la profesión de fe, otra de las catequistas resumió en dos moniciones el sentido de los gestos que se iban a realizar a continuación, la imposición de las manos y la crismación por el Sr. Obispo, tras las que, en silencio y en un ambiente de oración, los 33 catecúmenos recibieron el Don del Espíritu Santo.

Antes de finalizar la celebración, el párroco, felicitó al Obispo en nombre de toda la comunidad por la celebración de su quinto aniversario como Pastor de la Diócesis del Santo Reino, tras lo que todos dieron un sonado aplauso en agradecimiento por la entrega y el ejemplo de Don Amadeo. “Ayer hizo cinco años que llegó a nuestra Diócesis. En su primera homilía como Pastor de esta tierra de olivares nos dijo que venía como “Apóstol de Jesucristo”, para transmitir el “perfume del Apóstol”, el olor de la Iglesia, que es de la unidad, en el buen olor de Cristo, impregnado por el olor a oveja de este rebaño giennense. No tenga la menor duda que lo ha transmitido. Con su buen hacer, su simpatía, con su característica sonrisa, con su incansable empeño misionero, ha hecho que nuestra Iglesia esté en salida, con sus puertas abiertas, haciendo realidad el sueño misionero de llegar a todos”.

Terminamos la celebración poniendo a todos los confirmandos en manos de la Virgen María, en cuyo mes estábamos celebrando dicho Sacramento.

Parroquia de San Isidoro de Úbeda

Descargar las palabras del párroco de San Isidoro de Úbeda 

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