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Testimonios de un episcopado que ha dejado huella

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Testimonios de un episcopado que ha dejado huella

Profesionales de los medios de comunicación sevillanos esbozan distintas facetas de la personalidad y el legado de monseñor Asenjo Pelegrina, ahora que concluye su servicio al frente de la Iglesia en Sevilla, con un denominador común: su cercanía y capacidad de trabajo.

Alberto García Reyes (ABC de Sevilla)

Un pastor tiene que ser un faro espiritual y moral, una fuente de humanidad. Pero un buen hombre tiene, además, que alumbrarse por dentro para verse las debilidades y no temerlas, para asumirlas y restaurarlas, para pedirse perdón y concedérselo, para ser su primer servidor y el de los demás. Don Juan José Asenjo es una persona luminosa porque no huye de su fragilidad y por eso manda muy de cerca. Porque es un espejo contra el miedo de los feligreses. Porque ningún lugar por el que pasa queda igual que antes de su presencia. Doy gracias al Señor por presentármelo en mi vida porque a través de sus ojos, ahora delicados, he podido ver a Dios dentro de mí con más claridad que nunca. Y he aprendido que para ser bueno cumpliendo lo que nos encargan hay que ser antes bueno cumpliendo lo que nos exigimos a nosotros mismos.

Charo Padilla (Canal Sur Radio)

Si hay alguien que ha luchado en los últimos años por la igualdad entre hombres y mujeres en el mundo de las hermandades, ese es don Juan José Asenjo. Lo tuvo claro desde el primer día que llegó a Sevilla. Por eso, no dudó en “invitar” a las pocas hermandades que quedaban, a incorporar a la mujer con pleno derecho. Sin discusión. Y si en esta ciudad servidora ha llegado a ser pregonera, la primera en 80 años, es por él. “Charo, tienes que dar el pregón” me decía cada vez que nos encontrábamos en un acto. Yo rehuía, me escondía. Pero él insistía una y otra vez, “Charo tienes que dar el pregón”. Él me dio la confianza que yo no tenía, me animó constantemente. Creyó en mí y me apoyó de manera incondicional. Guardo como un tesoro el mensaje que me envió cuando leyó el texto que llevaría al Maestranza. Sé que, a partir de ahora, nos quedarán muchas tardes de charla. Sin prisas.

Pedro Ochoa (COPE Sevilla)

Humanidad, cariño, cercanía y ejemplo de honda espiritualidad. Estas son las palabras que vienen a mi mente cuando pienso en lo que mi Arzobispo, don Juan José, me ha dejado en estos años. Como persona, he sentido su cariño y su cercanía cuando me tocó soportar el momento más doloroso de mi vida. Como profesional de la comunicación, he experimentado la admiración de conocer a una persona íntegra, amante de la verdad, por encima de convencionalismos. Y como cristiano, me ha servido de modelo y estímulo su mensaje para buscar siempre lo profundo, lo esencial de nuestra fe.

Cristóbal Cervantes 

“Vamos a rezar juntos el Ángelus”

Eso me dijo en su despacho aquella mañana cuando las campanas de la Giralda anunciaban las doce. Fue el día que conocí a la persona cercana y humilde que se escondía bajo la mitra del Arzobispo. Recuerdo que la primera entrevista que concedió en Sevilla a primeros de 2009 fue en un plató de televisión del Estadio Olímpico. Seguramente metáfora de la carrera que afrontaba. No iba a ser fácil llegar a la meta. Y es que las cosas importantes nunca lo son. Hoy que ha alcanzado el pódium del cariño y el respeto, hoy que es Hijo Adoptivo de Sevilla, querido don Juan José, muchas gracias.

Fran López de Paz (Canal Sur Radio)

Los surcos derechos

Nada más llegar y cuando se le preguntaba por su familia, el Arzobispo Asenjo recordaba a su padre como el hombre que hacía en el campo de Sigüenza los surcos más derechos. Y hacía así con la mano y marcaba una línea recta. Aquella imagen de la niñez asomado a la ventana de su casa da la impresión de que ha marcado su trayectoria vital. La rectitud, que consisten en hacer las cosas como deben hacerse, ni un metro más a un lado, ni un metro más a otro, no es una virtud que se prodigue demasiado. Por eso, cuando desde la misma Iglesia se señala al relativismo como un bien en desuso en el otro lado se encuentra Asenjo que desde el primer momento, y a veces sin que le entendiéramos, tuvo claro que las cosas no tenían más que un camino. Que para ir de un problema a la solución solo había una línea recta. Como los surcos de Sigüenza.

Francisco Correal (Diario de Sevilla)

Un confesor confesante 

Yo descubrí a don Juan José Asenjo cuando aceptó acompañarme para un Paseo en la sección que publicaba en el Diario de Sevilla. Quedamos un lunes. Me citó en la puerta de San Onofre, la capilla de Adoración Perpetua a la que todos los primeros días de la semana acudía para confesar. Estaba lloviendo. Le dejé mi paraguas, con el que lo fotografió mi compañero Juan Carlos Vázquez por el andén del tranvía. Descubrimos a un pastor sencillo que conocía el nombre de sus ovejas y yo diría que en muchos casos sus apellidos. Un confesor confesante en el confesionario andante del periodista.

Carlos Navarro (Diario de Sevilla)

Nos deja don Juan José un sello de serenidad imprescindible en cualquier persona con responsabilidades de gobierno. Un hombre paciente y calmado. Siempre vamos a recordarle como un Arzobispo de una importantísima espiritualidad, generoso y con una capacidad de sacrificio que es todo un testimonio en la sociedad de hoy. Monseñor Asenjo es el prelado que fue de menos a más. Me queda la impresión de que llegó a Sevilla como un solvente gestor de la Iglesia y que se ha terminado de forjar en Sevilla como un buen pastor. Y, por encima de todo, la mejor sensación es que su pontificado se nos ha hecho corto.

Inmaculada Jiménez (COPE Sevilla)

Me considero una mujer afortunada porque mi trabajo como periodista me ha permitido conocer a don Juan José en la distancia corta. Así, no solo he podido disfrutar de la hondura de muchas de sus Homilías, sino que también he notado la ternura de su mirada y la calidez de su mano cuando me he acercado para comunicarle un problema personal o para presentarle a algún familiar o amigo. Sevilla ha tenido a una buena persona al frente de su Archidiócesis y siempre formará parte de su Iglesia. Gracias, mons. Asenjo por estos años y siga acompañándonos.

Susana Herrera Márquez

 “Su fortaleza en el Señor ”

He tenido la oportunidad de entrevistar en distintas ocasiones a D. Juan José. Llegó de Córdoba diciendo que tenía que haber pagado por ser obispo, porque había sido una etapa imborrable. Estoy convencida, que cada momento vivido, y cada experiencia es única para él. En nuestro primer encuentro, me contaba con cuánto entusiasmo y amor estaba preparando todo para traerse a su madre. Finalmente, no pudo ser, y aceptó la voluntad de Dios, como el Viacrucis que le ha tocado vivir con la salud, siempre desde el convencimiento de que ella seguía presente intercediendo ante el Señor, en su día a día. Como seguirá en esta nueva etapa en la que le deseo se siga sintiendo bendecido y querido, y con Dios en el centro de todo.

Javier Rubio (ABC de Sevilla)

Monseñor Asenjo, mi pastor

La primera impresión fue de sorpresa cuando, al término de una entrevista profesional nada más llegar a Sevilla, se hincó de hinojos para rebuscar sendos rosarios que nos obsequió. Nunca había visto a un arzobispo por los suelos, con la mayor naturalidad. Don Juan José ha sido mi pastor. Quiero decir que es el primer prelado de Sevilla por el que he rezado, luego de reavivar la fe en un retiro de evangelización kerigmática en 2016, y al que he encomendado -también con la mayor naturalidad- mi familia. Siempre he sentido su cercanía y su cariño, confío en que los sienta de vuelta con estas palabras.

Carlos Colón (Diario de Sevilla)

Un sacerdote que cree en Dios en la séptima acepción de la palabra según la RAE (“tener por cierto que alguien existe verdaderamente”) y no solo en la primera (“tener algo por cierto sin conocerlo de manera directa”). Y un arzobispo que no ha olvidado que es un sacerdote y espera la jubilación para, sin desatender el servicio que se le solicite, volcarse en la meditación y la oración sin obligaciones de gestión que para otro carácter representarían algo ajeno a él: poder y relumbrón. Por eso este hombre piadoso y providencialista ganaba tanto en las distancias cortas, cuando se podía mostrar como el párroco de Sevilla en el sentido en que se llamó a Juan XXIII el párroco del mundo.

Paco García (Radio Sevilla -SER)

En los años de pontificado de don Juan José, nuestros encuentros han sido eminentemente profesionales: pregunta-respuesta en las ruedas de prensa y, que yo recuerde, una entrevista presencial en los estudios de Radio Sevilla. No obstante, guardo un grato recuerdo personal de cuando fui invitado a Palacio por la festividad de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas. Me presenté: “Paco García, Radio Sevilla, Cadena SER”. A lo que me respondió con un lacónico “la SER, la SER”. Me acordé entonces de lo que con gracia sublime decía el añorado Juan Luis de Tarifa y le espeté: “Monseñor, la SER es mala pero el hambre es peor”, aflorando en su rostro de castellano serio una sonrisa que me transmitió su cariño y cercanía.

 

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Mons. Asenjo: “Me despido de la Iglesia de Sevilla, a la que quiero seguir sirviendo con el lenguaje discreto de la oración”

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Mons. Asenjo: “Me despido de la Iglesia de Sevilla, a la que quiero seguir sirviendo con el lenguaje discreto de la oración”

El periodo episcopal de monseñor Juan José Asenjo Pelegrina, como pastor y guía de la Archidiócesis hispalense llega a su fin. La gratitud por sus más de doce años dedicados a conducir las riendas de la Iglesia en Sevilla fueron el motivo de la Eucaristía que acogió el altar del jubileo de la Catedral, la mañana de este sábado 5 de junio.

Mons. Asenjo, actual Administrador apostólico de la Archidiócesis, – hasta la toma de posesión de mons. Saiz Meneses el próximo sábado 12 de junio- resumió su itinerario pastoral con la expresión del salmista: El Señor sostiene mi vida. “Con estas palabras del salmo doy yo también gracias a Dios al final de mi servicio a la Archidiócesis de Sevilla. Sin rubor alguno proclamo con el salmista que el Señor sostiene mi vida”.

Por tanto, “me despido de la Iglesia de Sevilla, a la que quiero seguir sirviendo con el lenguaje discreto pero eficacísimo de la oración por todos sus miembros. En la plegaria, queridos hermanos y hermanas nos encontraremos cada día”, reflexionó.

La homilía de mons. Asenjo fue un agradecimiento constante a Dios, “autor de todo bien”. Porque, “a su providencia amorosa debo todo lo que soy, el don de la vida, la vocación cristiana, el don del bautismo y la merced siempre inmerecida del sacerdocio y el episcopado. Debo también el privilegio de haber nacido en el seno de una familia cristiana sencilla, que me inició en la fe y la piedad”.

Recordó con especial afecto a sus buenos padres, “al papa san Juan Pablo II que me llamó al ministerio episcopal, al papa Benedicto XVI, que me trajo a esta Iglesia de Sevilla y al papa Francisco que ha tomado en consideración mis dificultades en la vista”.

A la ceremonia de despedida acudieron el cardenal y arzobispo emérito de Sevilla, los arzobispos de Granada y Burgos y los obispos de Cádiz – Ceuta y Córdoba, el clero diocesano, autoridades civiles, militares, judiciales y académicas, religiosos y feligreses de la Archidiócesis que se congregaron, bajo la mirada de Nuestra Señora de los Reyes, para acompañar a mons. Asenjo un día tan emotivo.

Fidelidad y servicio pastoral

En esta línea, Asenjo Pelegrina reiteró que ha sido el Señor, quien lo ha alentado con su gracia, lo ha custodiado en su amor, ha mantenido su fidelidad y le ha acompañado y sostenido en el servicio pastoral a las queridas iglesias de Toledo, Córdoba y Sevilla.

“En esta Eucaristía votiva de acción de gracias declaro con el profeta Isaías, que cuanto he llevado a cabo en mi servicio episcopal no es consecuencia de mi ingenio, de mi esfuerzo y voluntad, sino exclusivamente de la gracia de Dios”.

Perdón por deficiencias u omisiones 

Mons. Asenjo pidió perdón a Dios y a los hermanos por sus  deficiencias y debilidades que hayan podido ofender por sus acciones u omisiones. “Confieso que Jesús ha sido en estos años el corazón de mi vida”.

Hijo de la Iglesia 

“En esta Eucaristía de mi despedida de la Archidiócesis, doy gracias a Dios por ser hijo de la Iglesia. Si no fuera por ella, estaría condenado a vivir mi fe a la intemperie. Gracias a ella, puedo vivirla alentado y acompañado por una comunidad de hermanos”.

Por tanto, “pido a Dios para mí y para todos que lo que la Iglesia es para nosotros, lo sea también a través de nosotros, es decir: puente, escalera, hogar fraterno, mesa y manantial y, anuncio emocionado y convincente de Jesucristo”.

Recordó con especial afecto a los “buenos sacerdotes” de las tres diócesis, a los seminarios florecientes, a los consagrados, a las monjas contemplativas, a “tantos laicos de fe honda, formación excelente y con corazón de apóstol”.

También  a las hermandades y cofradías, el Camino Neocatecumenal, la Acción Católica, los Cursillos de Cristiandad, los Focolares y los Equipos de Nuestra Señora, a las Cáritas Diocesanas y parroquiales, a la fundación Cardenal Spínola de lucha contra el paro, a Manos Unidas, a los cinco Centros de Orientación Familiar, a la fundación de Colegios Diocesanos y a la Acción Conjunta contra el Paro y a “todas aquellas instituciones muy fecundas y queridas por mí como los Seminarios y la Facultad de Teología. Menciono también con mucha gratitud a las autoridades civiles, militares, judiciales y académicas que siempre me han distinguido con su afecto y amistad”.

Tesón y constancia en el ejercicio pastoral 

Al inicio de la Eucaristía, Teodoro León, vicario general de la Archidiócesis, dirigió una emotivas palabras a mons. Asenjo al término de su pontificado. “Solo Dios sabe lo que ha sembrado en el corazón de la diócesis, su lema episcopal nos recordó que toda su vida estaba impregnada en la gracia de Dios. Nos dejaba muy claro que lo nuestro no es sobresalir, sino, servir. Ha servido con constancia y tesón en la Archidiócesis de Sevilla. Le damos gracias por el don y misterio. Gracias por sus oraciones por nosotros. Por sus trabajos, esfuerzos, iniciativas, desvelos”.

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Comentario al evangelio de la Solemnidad del Corpus Christi, por Antonio Manuel Montosa

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El profesor de los Centros Teológicos Antonio Manuel Montosa ayuda a profundizar en el evangelio de este domingo, Solemnidad del Corpus Christi (Mc 14, 12-16. 22-26).

La fiesta de hoy se centra en la adoración de la Eucaristía en la que Cristo está presente verdadera, real y sustancialmente. El evangelio de Marcos nos ilumina para comprender esta realidad. Dos partes bien diferenciadas aparecen en el relato evangélico en las que se va a dar un salto cualitativo.

Los discípulos, situándose en la tradición de Israel, preguntan a Jesús dónde preparar la cena de Pascua. Jesús les da instrucciones precisas sobre dónde prepararla. Será en este contexto de la cena pascual, la comida ritual más importante de la historia y ley judía, donde Jesús va a conferir un sentido nuevo a esta celebración. Prescinde del cordero tradicional para centrarse en el pan y en el vino. Jesús condensa y despliega en el pan y en el vino de la cena el gesto más profundo de su vida: su entrega. Supera de esta manera la pascua judía.

A través de estos elementos, manifiesta Jesús el culmen de su obra; a través de ellos, ratifica el testamento de lo que ha sido su vida y su mensaje. Jesús invita a comerlo y beberlo mostrándose como alimento, se ofrece en forma de comida para que, al comerlo, construyamos la unidad y formemos un solo cuerpo. Derramando su sangre nos muestra cómo la vida del discípulo debe promover el amor fraterno, vivir el servicio y la ayuda mutua, la solidaridad compartiendo el pan de cada día.

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Eucaristía: el pacto que ya nada podrá romper

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Nos acercamos a la celebración del Corpus Christi, la fiesta que conmemora la institución de la Santa Eucaristía el Jueves Santo, con el fin de tributarle al Señor, realmente presente en el pan y el vino, un culto solemne de adoración, amor y gratitud. Es la acción de gracias que brota al experimentarnos saciados con su presencia entre nosotros. Él responde al hambre de toda persona, peregrina en esta tierra hacia su patria, el Cielo, que es la plena comunión con el Amor de los Amores. No hablamos, por tanto, de saciarnos con lo material, ni siquiera con los afectos humanos, o las convicciones que ofrecen unas u otras ideologías. Es ese hambre expresada en los discípulos de Emaús, con los que repetimos: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.» (Lc 24, 29). Es un hambre que sólo puede saciar Dios, a la que sólo responde Cristo, el único que puede llenar el corazón.

La Eucaristía es la respuesta amorosa de Dios. Es la Alianza que nada ni nadie puede romper. “¡Quien podrá separarnos del amor de Cristo!” (Rm 8, 35). Lo primero que nos conmueve de la Eucaristía es que se trata de una Alianza “nueva y eterna”, como dijo el Señor en la última cena. Lo expresa muy bien la Liturgia en la Plegaria Eucarística sobre la Reconciliación: “Muchas veces los hombres hemos quebrantado tu alianza, pero tú, en vez de abandonarnos, has sellado de nuevo con la familia humana, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, un pacto tan sólido, que ya nada lo podrá romper”.

Alianza que en la Eucaristía hace que nos transformemos en lo que comemos, como dice Lumen Gentium citando a San León Magno: “La participación del cuerpo y sangre de Cristo hace que pasemos a ser aquello que recibimos”. Al comer el Cuerpo de Cristo, el Señor, aunque se hace a nuestra medida no se “reduce”. El milagro de la Eucaristía consiste en que el recipiente “de barro” se va asimilando al “tesoro”, al revés de lo que sucede en la naturaleza. Al recibir la Eucaristía, somos nosotros los asimilados a Cristo.

De esta manera, mediante su darse a comer como Pan de vida, el Señor va haciendo a la Iglesia. La va transformando en su Cuerpo en un proceso de asimilación misterioso y escondido. Y al mismo tiempo, en cuanto que este proceso cuenta con el sí libre de la Iglesia, que asiente en la fe a la Alianza que le ofrece su Esposo, la transforma en su Esposa y la invita hoy a la Nueva Evangelización. Sin Eucaristía no hay evangelización. Dejemos que el Señor nos encienda en caridad, apostolado, disfrutando de su intimidad en el Sagrario y en la Adoración Eucarística en estos días. Participemos de las diversas actividades programadas. Preparémonos así de la mejor manera para la Solemnidad del Corpus Christi.

+ Rafael Zornoza
Obispo de Cádiz y Ceuta

 

Corpus Christi, Día de caridad

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La fiesta del Corpus es como una prolongación del jueves santo. En aquella memorable última Cena de Jesucristo se agolparon tantos aspectos, que han ido surgiendo fiestas distintas para subrayar algún aspecto de aquel primer jueves santo de la historia. Institución de la Eucaristía (“tomad y comed, esto es mi cuerpo”) y a la vez institución del sacerdocio ministerial (“haced esto en memoria mía”), en un clima del mandato nuevo (“amaos unos a otros, como yo os he amado”), hecho palpable en el lavatorio de los pies por parte de Jesús a los apóstoles.

La fiesta del Corpus vuelve a poner la Eucaristía en el centro de nuestra atención y en el centro de la vida de la Iglesia. Qué gran invento. Jesús continuamente presente en medio de su Iglesia, refrescando la memoria, impulsando a la misión que él ha recibido del Padre. Jesucristo vivo y glorioso, resucitado, de corazón palpitante, en medio de nosotros. Y desde la Eucaristía, con toda su vitalidad y energía, nos envía constantemente el Espíritu Santo, que nos contagia esa vitalidad. Acercarse a la Eucaristía no puede ser algo rutinario, ya sabido. Es acercarse a la permanente novedad de quien lo va haciendo todo nuevo, de quien va renovando nuestro corazón y va renovando el mundo entero. Y lo hace desde dentro, que es donde se producen las verdaderas reformas.

La fiesta del Corpus nos lleva a adorar esa presencia corporal de Cristo que reclama la nuestra. Él se ha quedado con nosotros para que nosotros sepamos pasar largos ratos con él. La fiesta del Corpus renueva nuestro deseo de adorar, de acudir ante la presencia eucarística y estar largos ratos con quien sabemos que os ama.

La fiesta del Corpus nos trae la memoria del mandamiento nuevo del amor fraterno: “Amaos unos a otros”. La Iglesia vive esta urgencia interna de salir al encuentro del hombre herido, y lo hace impulsada por el amor de Cristo: “La caridad de Cristo nos urge” (2Co 5,14). Por eso es Día de caridad, y Cáritas llama nuestra atención sobre las necesidades concretas de nuestros hermanos los pobres.

Según el informe anual de Cáritas, en el año 2020, año de la pandemia, han sido 30.000 familias las atendidas en atención primaria: comida, ropa y otras necesidades perentorias. Con un presupuesto de seis millones y medio de euros, esta organización de la Iglesia diocesana de Córdoba presenta el rostro amable de la Iglesia para todos los que sufren. Cuántas personas a pie de parroquia acuden a Cáritas. Este año 8.000 familias han acudido por primera vez, en la ciudad y en las 168 Cáritas parroquiales por toda la provincia. Además de los 111 contratos de trabajos en programas de inserción laboral.

“Seamos la luz que el mundo necesita”, dice el lema de este año. Además de la ayuda material, Cáritas acoge, acompaña, escucha. A muchos pobres que acuden les he oído decir que lo propio de Cáritas es la acogida que prestan los 1.650 voluntarios en los distintos lugares por toda la diócesis. Si no existiera Cáritas habría que inventarla. Se trata de una verdadera luz que ilumina las tinieblas del egoísmo humano. Es la luz que viene de Cristo y prende en el corazón de quien aprende a amar al estilo de Cristo.

Colabora con Cáritas, vale la pena. A todos nos hace el servicio de canalizar nuestra caridad, la virtud principal de la vida cristiana. Mirando a Jesús eucaristía, él nos enseña a ser esa Iglesia samaritana que no espera a que vengan, sino que sale al encuentro de los pobres y necesitados de nuestro entorno: albergue de transeúntes, residencia para mayores excluidos, inserción laboral para personas en riesgo de exclusión, atención a los que padecen adicciones, programas para dignificar a la mujer, y sobre todo mucho cariño hacia los pobres por el hecho de ser pobres, cuando el mundo los excluye y los rechaza.

Que el día del Corpus se note también en la colecta, es para los pobres de nuestro entorno.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba.

 

El ciclo ‘Noches con Alma’ regresó a Santa Cruz de La Palma con un recital literario-musical

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El ciclo de encuentros artístico-culturales ‘Noches con alma’ regresó a la Parroquia Matriz de El Salvador de Santa Cruz de La Palma tras el paréntesis obligado por la pandemia.

Esta tercera edición consistió en un recital literario-musical, que bajo el título ‘María, Mujer y Madre’, contó con la participación de los escritores Elsa López, Belén Lorenzo y Anelio Rodríguez Concepción y de la cantante Ayatimas Pérez Brito, en la parte musical. Inicialmente estaba también prevista la participación del poeta Ricardo Hernández Bravo, quien finalmente no pudo asistir al acto, si bien se leyeron varios poemas de su producción.

Impulsado por la Diócesis Nivariense, ‘Noches con Alma’ se plantea como una serie de sencillos encuentros artístico-culturales. Su intención es celebrar, periódicamente, una serie de conciertos, charlas coloquios, conferencias y otras actividades artísticas, que se relacionen con la cultura que nos rodea y aporten una visión diferenciada a la vez que dialogante e integradora. Quiere ser un ámbito para continuar otras propuestas de encuentro y diálogo; un espacio de expresión para los que no creen y para los que se hacen preguntas acerca de la propia fe, una ventana abierta al mundo, a la cultura contemporánea y las voces que ahí resuenan.

La Parroquia de El Salvador acogió en 2018 el primer encuentro de este ciclo en la isla, dedicada en aquella ocasión a ‘El dolor en la literatura’. Un año después, la segunda entrega del ciclo estuvo protagonizada por la interpretación musical, con un recital de Goretty Peña, Fernanda Alonso y Rosina Herrera, en torno al tema de la esperanza. Tras la parón debido al covid-19, el ciclo retornó a la capital palmera con el mismo objetivo de ser un espacio de diálogo amplio y abierto.

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Cáritas Diocesana de Huelva presenta su Memoria 2020, un año en el que la caridad nunca cerró

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  • La acción de Cáritas Diocesana de Huelva benefició a más 26.000 personas en la provincia de Huelva.
  • Más de 700 personas afectadas participaron en un proceso de inserción laboral.
  • Cáritas Diocesana de Huelva ha contado con 631 personas voluntarias para acompañar a las personas que han sufrido por la crisis sanitaria.

La directora de Cáritas Diocesana de Huelva, Pilar Vizcaíno, junto con la Responsable del Departamento de Comunicación y Relaciones Externas, Peña Monje, presentaron ayer jueves, día 3 de junio, la Memoria General 2020, un documento que recoge la realidad del trabajo de nuestra entidad y que supone una radiografía muy real de la situación de la Diócesis de Huelva contada desde el trabajo diario de los 75 equipos de Cáritas  Parroquiales que existen en la provincia y desde los Servicios Diocesanos.

Este año, el grado de participación de las Cáritas  Parroquiales en la elaboración de la Memoria de Cáritas 2020 ha llegado al 91% del total, lo que hace ver el esfuerzo que están llevando a cabo los centros parroquiales en un ejercicio de transparencia.

Cáritas Diocesana de Huelva ha atendido en 2020 a 12.346 personas. Ellas son aquellas que acuden a Cáritas, son los rostros que vemos y que, potencialmente, podrían formar parte de procesos de acompañamiento y participación. Por otro lado, debemos cuantificar las personas beneficiadas de la labor de Cáritas Diocesana de Huelva, que son aquellas que sin acudir directamente a Cáritas se ven beneficiadas por la acción que recibe algún miembro de la familia. Este año han sido 26.507 personas beneficiadas por la acción de Cáritas, lo que supone un aumento del 10% respecto al año anterior.

‘La Caridad no cierra’ ha sido el lema que Cáritas Diocesana de Huelva ha empleado en el año 2020, ya que los proyectos y los servicios han estado en todo momento abiertos, haciéndose presentes en la vida de las personas. Estos datos reflejan el aumento de demanda en los meses de confinamiento donde las personas sintieron más necesidad de acudir a Cáritas.

A raíz de la declaración del estado de alarma con motivo de la Covid-19, muchas fueron las repercusiones sociales, familiares, económicas y laborales que han afectado a una gran parte de la población de Huelva. Siguiendo con su modelo de trabajo de atención a los más vulnerables y excluidos, desde el primer momento Cáritas ha tratado de volcarse con todas las personas que sufren a causa de esta pandemia para procurar aliviarles la situación que tanto el confinamiento como la pérdida o dificultad de trabajar les ha generado.

Con este escenario, Cáritas Diocesana de Huelva ha realizado su acción durante el pasado año priorizando el acompañamiento a las personas más vulnerables, proporcionando recursos para ayudarles a salir de su situación o paliar la gravedad de la misma, adaptándolos a sus necesidades y siguiendo con un modelo de trabajo centrado en el acompañamiento. Las principales demandas de este año han ido dirigidas al empleo, la alimentación, la escucha, la acogida y el acompañamiento familiar, la vivienda y los suministros y enseres del hogar.

El papel del voluntariado y de las Cáritas Parroquiales

En este duro año que hemos vivido, las Cáritas Parroquiales han permanecido presentes. Se han hecho cercanas a las personas, reivindicando su dignidad, buscando respuestas a sus necesidades y descubriendo sus potencialidades. A pesar de la emergencia, se ha seguido prestando el modelo de trabajo que previamente ya se hacía, que consiste en el acompañamiento a las personas y a las familias.

El papel del voluntariado ha sido crucial en este año. En total 631 personas voluntarias han sido los pilares fundamentales de la acción Sociocaritativa de la Iglesia y han estado al frente desde un teléfono, desde las acogidas o muchas veces desde sus propias casas, acercando ayuda, escucha e información. Son y han sido presencia y acción, acogiendo las situaciones de necesidad que se han presentado en el año 2020.

El impacto de la pandemia en las personas excluidas

El impacto que de la Covid ha sido, también, tremendamente costoso para las personas que carecen de un hogar donde poder refugiarse, cuidarse o pasar el confinamiento inicial, una carencia que, si ya aumenta su vulnerabilidad de forma general, se ha visto agravada durante la pandemia al dificultarse –o imposibilitarse— el acceso a espacios de higiene y/o aislamiento.

En su intervención diaria, Cáritas Diocesana de Huelva pone el foco de su atención en aquellos colectivos especialmente empobrecidos o que atraviesan diferentes procesos de exclusión. Entre ellos, ha atendido a 734 personas sin hogar a través del Centro de Día puertas Abiertas y las casas de acogida: Santa María y Santa María de los Milagros y a 1.182 personas desde el programa de atención en Asentamientos. En un momento en el que se nos pedía que nos quedáramos en casa, que extremásemos las medidas de higiene y el distanciamiento social, había un número importante de personas que no podían acatar estas medidas por carecer de un hogar, por no tener agua potable con la que asearse y por tener que compartir chabola, habitación o cobijo con más personas.

La situación de las familias onubenses durante el año 2020 ha estado condicionado por la pandemia del Covid-19 y la crisis económica surgida como consecuencia de la misma. Muchas han sido las familias que ya venían de una situación de crisis y que este año han agravado su situación. En total, Cáritas ha acompañado a 9.696 familias desde la acogida, desde los proyectos de acompañamiento familiar, en procesos de acompañamiento a mujeres, desde los proyectos de infancia y el acompañamiento a mayores.

Los menores han sido un colectivo muy frágil en esta pandemia porque el confinamiento potenció la desigualdad tecnológica y agudizó la brecha digital. Además sufrieron el cierre de los centros educativos y el apoyo escolar.

Por otro lado, la soledad ha sido otra de los dramas impuestos por la pandemia. Aunque esta no es una realidad nueva, la situación de aislamiento físico a la que se han visto sometidas muchas personas mayores, claramente la endurece. La vulnerabilidad social evidenciada en esta crisis también pone de manifiesto los escasos recursos que existen para favorecer los cuidados en los domicilios, lo que propicia mayor desprotección en las personas mayores y en quienes las cuidan, ya sean empleadas o familiares. En total, Cáritas acompañó alrededor de 500 personas mayores en toda la provincia,  un 70% más que el año 2019.

En cuanto al empleo, Cáritas Diocesana de Huelva ha atendido a 716 personas que han participado en un proceso de inserción laboral, duplicando los datos de atención del pasado año. En perfil de las personas atendidas ha sido muy variado: personas provenientes del sector de la hostelería o el comercio que, debido a la pandemia, se encontraron sin trabajo, estudiantes que se pusieron a trabajar para ayudar a sus familias o personas pendientes de cobrar un ERTE.

Recursos invertidos

Cáritas Diocesana de Huelva invirtió el año pasado un total de 1.949.276 €. Esta cifra es fruto de la inversión de fuentes públicas, privadas, de donaciones y legados y por supuesto, de los ingresos de las Cáritas Parroquiales. El desarrollo de nuestra acción y la inversión que dedicamos no sería posible sin el factor humano que hace posible que Cáritas esté al lado de quienes más lo necesitan. Además, este año, con motivo de la pandemia, Cáritas inició la campaña ‘Cada gesto cuenta’ para atender las necesidades que se estaban planteando a raíz de la situación de crisis sanitaria.

Explosión de solidaridad

Fueron muchas las llamadas que llegaron a Cáritas para ofrecer ayuda y recursos. Cabe destacar las aportaciones de los 2.962 socios, los 1.209 donantes, las 242 hermandades, y las 94 empresas colaboradoras, así como las aportaciones directas de la comunidad cristiana onubense a través de campañas, colectas y acciones puntuales promovidas por la Iglesia de Huelva.

Desde Cáritas queremos poner en valor la generosidad de la ciudadanía onubense que ha prestado sus servicios, donando sus recursos o articulando mecanismos desde la más absoluta creatividad para apoyar económicamente nuestra acción social.

Desde la institución agradecemos cada gesto y animamos a la ciudadanía a seguir colaborando con aquellos que están pasando por un mal momento debido a la crisis. Cada persona tiene el poder de cambiar las cosas con pequeños gestos. Es momento de construir juntos y junto a quien más lo necesita.

Seamos más pueblo

Es el lema de nuestra campaña de Caridad de este año “Ser más pueblo con las manos tendidas”. Este año celebramos el Día de Caridad en medio de un tiempo extraordinario y doloroso en el que necesitamos recrear nuestras relaciones para sostenernos y cuidarnos de una forma nueva. El papa Francisco habla de recuperar la amabilidad en nuestra mirada y en nuestros gestos, en la forma de escuchar y acoger a los demás.

Más información

Fuente: www.caritashuelva.org/

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«La Iglesia eucarística: la alegría de la liturgia fraternal» comentario al Evangelio de la Solemnidad del Corpus Christi – B

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Foto:  El Salvador con la Eucaristía. Juan de Juanes (1545 – 1550). Museo Nacional del Prado (Madrid)

Las primeras comunidades cristianas vivieron la cena del Señor como memorial y espera activa; como acontecimiento lleno de vida y de esperanza. El misterio de la salvación, incomprensible totalmente desde una perspectiva puramente humana, fue leído por los primeros cristianos en el marco de la continua Alianza que Dios ha querido hacer con su pueblo. Es difícil imaginar en este ámbito de comunión y esperanza, de alegría y fraternidad, algunas arrugas que el tiempo o la rutina han podido depositar en algunas celebraciones litúrgicas. Celebrar hoy en nuestras Iglesias la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo es una llamada a recuperar lo esencial: la alianza; la acción de gracias; el pan que da la vida y el vino siempre nuevo (Mc 14,12-16.22-26).

Comencemos por la primera lectura (Éx 24,3-8). Es conocido por todos que los autores bíblicos utilizan frecuentemente diferentes recursos literarios para comunicar el mensaje divino. En este sentido, en la primera lectura de este Domingo destaca un recurso retórico conocido como hýsteron próteron, que significa primero lo posterior: «todo lo que ha dicho el Señor haremos y escucharemos» (Éx 24,7b). Este recurso alera el orden lógico, es decir, primero se debería escuchar y solo después se podría hacer. El pueblo, en el contexto de la Alianza (Éx 24,1-8) y poco después de recibir los mandamientos mediante Moisés (Éx 20,1-17), se muestra dispuesto a hacer (primero) y escuchar (después). La inversión del orden lógico de las acciones no solo subraya la importancia de la obediencia, sino que vincula la acción de manera inseparable a la escucha y ambas a la Alianza: la escucha de la Palabra del Señor, transmitida por sus profetas, es la condición básica para entrar en la Alianza.

San Agustín, en las Confesiones, nos ayuda a comprender la dinámica de la comunión eucarística: «Manjar soy de grandes: crece y me comerás. Ni tú me mudarás en ti como al manjar de tu carne, sino tú te mudarás en mí». Continuando con esta preciosa imagen, mientras que el alimento corporal es asimilado por nuestro organismo y contribuye a su sustento, en el caso de la Eucaristía se trata de un Pan diferente: no somos nosotros quienes lo asimilamos, sino él nos asimila a sí, para llegar de este modo a ser como Jesucristo, miembros de su cuerpo, una cosa sola con él. De esta manera, nuestra individualidad, en este encuentro, se abre, se libera de su egocentrismo y se inserta en la Persona de Jesús. La Eucaristía, mientras nos une a Cristo, nos abre también a los demás, nos hace miembros los unos de los otros: nos une a las personas que tenemos a nuestro lado, y con la cuales tal vez ni siquiera tenemos una buena relación, y también a los hermanos lejanos, en todas las partes del mundo.

La celebración del Corpus no se limita, por consiguiente, a la Eucaristía en el templo, sino que se prolonga en la adoración eucarística y en la tradicional procesión por las calles de pueblos y ciudades. Es posible que este año la procesión no se celebre como habitualmente, sin embargo, Jesucristo sacramentado llega a cada casa y a cada rincón cuando regresan a sus hogares los que han comulgado su Cuerpo y su Sangre en la celebración de la Eucaristía. La procesión, por tanto, requiere de los creyentes que llegan incluso los rincones más lejanos, donde la esperanza es siempre necesaria. El cristiano, a modo de custodia viviente, traslada dentro de sí el Cuerpo de Cristo. En el servicio al prójimo, las mismas manos que se extendieron al comulgar abrazan al “otro” y al “Otro”: al que tiene hambre; al que tiene sed; al forastero; al desnudo; al enfermo; al encarcelado.

La fe eucarística no agota la esperanza en el presente. Es posible afirmar que una Iglesia que viviese solo de certezas, que dependiesen de sus éxitos, o de las incertidumbres, que proviniesen de sus fracasos, sería una Iglesia pobre y empobrecida. O lo que es lo mismo, no sería una Iglesia eucarística. Una fe que no espera, es una fe enferma; una liturgia que no es alegre ni fraternal, no es una liturgia cristiana.

Isaac Moreno Sanz,
Dr. en Teología Bíblica y rector electo del Seminario Diocesano de Huelva

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La contención de gasto de las parroquias de Córdoba permite extender su labor asistencial en 2020

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La contención de gasto de las parroquias de Córdoba permite extender su labor asistencial en 2020

Respecto a los datos de 2019, la bajada de ingresos de las parroquias de 2020 supone un 8%; frente a ello, la contención en gasto de las parroquias ascendió al 20,70%

El ecónomo de la Diócesis de Córdoba, José Luis Vidal Soler, ha presentado hoy el balance de los datos económicos de la diócesis de Córdoba durante 2020, un año excepcional en que la pandemia provocó la práctica paralización de las actividades sacramentales en los templos de la Diócesis y provocó que las parroquias se volcaran en las tareas asistenciales. La primera conclusión de estas cuentas es la extremada generosidad de los fieles, cuyas aportaciones han provocado que no existiera una gran diferencia con relación al año anterior.

Además, las distintas instituciones diocesanas han realizado un enorme esfuerzo en la contención del gasto que no tenga vinculación con la atención a las personas y han incrementado la labor asistencial surgida tras el estado de alarma sanitaria. Esa situación excepcional ha provocado que varias hayan cerrado el año con superávits, destinados a compensar los déficits de años anteriores y el más que previsible déficit del presente 2021.

Nuestras Parroquias

Sin duda alguna, la circunstancia más excepcional del año se ha vivido en el seno de nuestras parroquias; estas se han tenido que volcar en la labor asistencial, recortando en todo lo relacionado con gasto corriente y en previsión de las tareas que deben acometerse durante el presente año por las consecuencias de la pandemia. Así, las aportaciones voluntarias de los fieles descendieron un 5,62%. Pero dentro de este dato, sorprende que se produce una bajada de las colectas del 38%, debido fundamentalmente a las restricciones en las celebraciones litúrgicas, mientras los donativos para atender las necesidades de la Cáritas parroquial ascendieron en un 47,06%, por un total de 1.069.524,70 €.

Los ingresos con motivo de la celebración parroquial de sacramentos descendieron en un 30,79%, alcanzando un total de 805.969,81 €. Los ingresos excepcionales bajaron en un 74,67%; aquí se encuadran aportaciones extraordinarias o herencias y legados.

Las actividades pastorales supusieron un descenso en gastos del 42,18%, por la prohibición de reuniones de catequesis, etc.; frente al anterior dato, las asistenciales se incrementaron en un 25,27%, alcanzando la cifra de 1.044.162,55 €.

Para garantizar la labor asistencial, las parroquias redujeron los gastos de conservación de templos, dependencias parroquiales y demás reparaciones descendieron en un 30%; mientras, los gastos excepcionales sufrieron un drástico descenso del 86%.

Todo este esfuerzo de contención del gasto ha conseguido que las parroquias obtengan un resultado positivo de más de 600.000 €, lo que compensa las pérdidas de años anteriores: 103.226,06 € en 2018 y 398.730 € en 2019. Y permite a las parroquias enfrentarse a las necesidades asistenciales de 2021 y a la necesidad de volver a enfrentar la devolución de los préstamos en moratoria temporal.

Datos consolidados de entidades diocesanas

En los datos consolidados de todas las entidades diocesanas, el total de ingresos ascendió a 22.145.070 €, con unos gastos de 21.577.113. Las Acciones pastorales y asistenciales representaron la mayor inversión con un  35,24 %, la mayor partida junto a la retribución del clero, un 14,97 % y los gastos excepcionales que representan un 13,01 % del total

En cuanto al Fondo Común Diocesano, los ingresos fueron de 9.798.911 €, frente a los gastos de 9.345.056 €. La mayor parte de los ingresos está representada por la asignación tributaria que crece por cuarto año consecutivo con un 43% del total de los ingresos. Las aportaciones voluntarias de fieles son 2,78 % del total, mientas que los ingresos sacramentales y otras actividades caen a un 5,97 %.

Las aportaciones que el Fondo Común Diocesano (Obispado) hizo en ayuda de las Parroquias se incrementó en un 58,62%, por un total de 264.563,58 €.

Las verdaderas consecuencias de la pandemia afectan al Obispado en el año presente; para el mismo, se tiene previsto un déficit de 741.625,12 €. Y ello porque los ingresos previstos prevén una bajada del 24,34%; por el contrario, los gastos solo bajarán en un 12,73%. Se tienen previstos unos gastos en actividades pastorales y asistenciales por valor de 1.837.297 €, mientras que las obras de rehabilitación de templos y casas rectorales ascenderán a 1.927.244 €.

Otras instituciones diocesanas consolidadas

Por lo que respecta al resto de instituciones que consolidan sus ingresos y gastos a nivel diocesano, las Cáritas realizaron una inversión de 2.821.580,64 €, la Delegación de Misiones, encargada de sostener la labor misionera en otros países representó un gasto de 216.550,70 €. Los seminarios Seminario “San Pelagio” y Redemptoris Mater percibieron para su funcionamiento, 747.750,19 € y  91.470,37 €, respectivamente.

Fundaciones

Las Fundaciones y otras instituciones son entidades que se incluyen en el art. V de los Acuerdos entre el Estado y la Santa Sede. Por ello, a nivel contable no consolidan con la Diócesis. Su labor abarca ámbitos pastorales tan importantes como el educativo, el ocio y tiempo libre, la cultura, la atención a personas dependientes, proyectos en el tercer mundo y puramente evangelizadoras.

Así, Fundación Hogar Renacer necesitó una inversión de 674.800,00 € para mantener su labor de rehabilitación de enfermos por adicciones y la Fundación San José, dedicada a la atención de sacerdotes enfermos, 83.640,89 €.

La Fundación Santos Mártires de enseñanza arrojó un movimiento de  15.390.634,42 € en 2020, una cantidad que engloba la asignación de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía por concierto educativos.

Las cuentas de cada institución se publican en el Portal de Transparencia de la Diócesis.











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Cáritas y el programa “Samaria” en El Espejo de la Iglesia

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Cáritas y el programa “Samaria” en El Espejo de la Iglesia

Hoy hablamos del balance que hace Caritas del pasado año, el año de la pandemia en que atendió a 30.000 personas, un 26% más que en 2019. Detrás de las cifras de esta memoria anual están las vidas de miles de personas que vieron desaparecer su empleo y buscaron la ayuda de la Iglesia.

La pandemia y su efectos económicos devastadores no pueden ocultar sin embargo la imaginación y la audacia de planes de empleos que quieren remediar la necesidad que fue creciendo. Hablamos de la Parroquia de la Asunción del Parque Figueroa. Allí, cuarenta y cinco personas se forman para el sector de la hostelería y la agricultura ecológica en un círculo de creatividad y caridad perfecto: el grupo hostelero que forma a las personas desempleadas consume además los productos ecológicos que cultivan los alumnos que se forman en la Finca “La Reina”. El padre Ángel Roldán ha conciliado las necesidades laborales y empresariales en el programa Samaria, todo un ejemplo unión fraterna. Hostelería, agricultura sostenible y jardinería son las tres líneas de formación que además cuentan con demanda laboral.

Puedes escucharlo en este enlace

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