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La Octava del Corpus puso fin en Huéscar a unas celebraciones cuidadas por una hermandad de casi 500 años

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La Octava del Corpus puso fin en Huéscar a unas celebraciones cuidadas por una hermandad de casi 500 años

Por segundo año consecutivo, debido a las circunstancias que estamos viviendo, la Hermandad del Santísimo, de Huéscar, ha tenido que adaptarse a las recomendaciones sanitarias, sin perder su cometido, como reflejan muy bien sus antiquísimos estatutos: “acrecentar, aumentar y mejorar el culto y el servicio divino como a tan alto Sacramento se requiere…” Son algunas de las recomendaciones, que se reflejan en las ordenanzas del 23 de julio del 1544, cuando se fundaba en esta parroquia la Hermandad del Santísimo Sacramento. Se constituyó siguiendo las indicaciones de la bula promulgada por el pontífice Paulo III, el Papa que convocó el Concilio de Trento.
Y todo esto sigue siendo posible por la constancia y el trabajo callado y humilde de una multitud de personas que han confiado en la oración. Esta es la clave por la que, después de casi quinientos años, dicha hermandad sigue cumpliendo su cometido de dar culto a Jesús Sacramentado.

El día 6 de junio, día de Corpus, por la tarde comenzaban las solemnes vísperas que finalizaron en la tarde previa al jueves de la Octava del Corpus, cantadas cada día en latín. Todos esos días, se ha hecho procesión claustral, con la “Torrecilla”. El jueves fue más solemne: como antaño, no podían faltar dentro del templo las petaladas, los altares, las hierbas aromáticas y los villancicos interpretados por la capilla musical. Tampoco podían faltar los sacerdotes hijos del pueblo de Huéscar, que hacen el esfuerzo cada año de acudir para presidir y dirigir las vísperas.
Es deseo de todos que dicha hermandad siga promoviendo la devoción y el culto a Jesús Sacramentado, de modo que pueda seguir siendo venerado en la parroquia de Huéscar con el mismo fervor.
José Antonio Martínez
Párroco de Huéscar

 

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Confirmaciones en San Francisco

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Fotografía: Iñigo Prieto

 

El día 11 de junio han sido confirmados un grupo de jóvenes del Camino neocatecumenal y algunos adultos feligreses de nuestra Parroquia. La festiva celebración de la Eucaristía en la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús estuvo presidida por nuestro párroco, D. Joaquín Alberto Nieva García, quien administró el sacramento de la Confirmación como delegado episcopal.

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Santos Anastasio, Félix y Digna

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400px-Arca_de_plata_que_guarda_las_reliquias_de_los_Santos_Mártires_de_Córdoba._Iglesia_de_San_Pedro_de_CórdobaSegún cita Manuel Nieto Cumplido en su libro titulado: “Córdoba: patrimonio de santidad”, San Anastasio se formó en la basílica de San Acisclo y después de realizar el diaconado fue ordenado presbítero. Por decisión propia se dirigió al palacio del emir y confesó su fe, acto seguido fue decapitado.

De otro lado, el monje Félix que se había formado en Asturias donde aprendió su fe, se dirigió a la plaza y dio testimonio ante el juez musulmán. También fue decapitado y clavado en el patíbulo.

El mismo día, le tocó comparecer ante el juez a la joven llamada Digna, de la congregación del monasterio de Tábanos. Según cuenta San Eulogio, esta santa tuvo una visión antes del martirio en la cual se le presentaba Santa Águeda con una bandeja que contenía rosas y lirios y se los ofrecía a la joven.

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Comunicado del Obispado de Canarias – Domingo, 13 de junio de 2021

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Ninos violencia

 

Comunicado del Obispado de Canarias

El Obispado de Canarias, en nombre del Obispo de la Diócesis, Mon. José Mazuelos, y de toda la comunidad diocesana desea expresar públicamente su dolor ante los sucesos acaecidos en Tenerife y de los que han sido víctimas las pequeñas Olivia y Anna. A la vez quiere comunicar su rechazo tajante ante las indignas manifestaciones que en las últimas horas ha expresado el sacerdote D. Fernando Báez.

Lamentamos profundamente y pedimos perdón por el dolor que estas declaraciones han ocasionado. Rechazamos y desautorizamos dichas opiniones personales que no reflejan los sentimientos de esta comunidad eclesial.

Desde este Obispado expresamos nuestra clara repulsa ante todo tipo de violencia, de manera especial a la que afectan a niños e inocentes y, en este caso la “violencia vicaria” utilizada como medio para hacer daño a la madre.

Nos unimos al dolor de Beatriz, su madre. Rezamos a Dios para que consiga consuelo en momentos tan trágicos y sepa encontrar la paz ante tanto sufrimiento y al del resto de los familiares de Olivia y Anna con el deseo de que encuentren en el amor familiar la fuerza necesaria para superar este terrible trance.

Las Palmas de G.C.,  13 de junio de 2021.

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La Iglesia Católica es más de lo que se ve a primera vista

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A unos días de que concluya el plazo para la presentación de la Declaración de la Renta, el ecónomo diocesano, Rafael Carmona, y el delegado diocesano de Cáritas, Antonio Collado, reflexionan sobre la importancia de marcar las dos X de la Asignación Tributaria

Para el responsable de la administración diocesana, Rafael Carmona, en este año de la pandemia «la Iglesia ha redoblado sus esfuerzos con empeño y también con rapidez. En poco más de dos semanas, a últimos de marzo de 2020, parroquias,

seminarios y diócesis de toda la Iglesia en España pusieron todo a disposición de una sociedad necesitada. Una Iglesia que es más de lo que se ve. La mayoría de las veces de manera callada, pone a disposición de todos no solo sus recursos, también lo más valioso que se puede entregar: las personas. Sacerdotes, religiosas y religiosos, voluntarios, todos al servicio de todos».

Los datos los corrobora la memoria  de Cáritas Diocesana presentada recientemente, que recoge cómo en el año más duro de la pandemia se atendieron 13.387 personas en las Cáritas parroquiales y en los servicios generales. Marcar las dos X en la declaración es un gesto necesario para poder seguir ayudando a tantos que lo necesitan. Como recuerda el delegado de Cáritas, Antonio Collado,  «la entidad forma parte de la plataforma de ONG de Acción Social y lleva muchos años invitando a marcar conjuntamente la casilla de la Iglesia Católica y de fines sociales en la asignación tributaria porque, de esta manera, se ayuda el doble. En total, un 1,4% de los impuestos que paga el contribuyente se destina a estos fines, sin que ello suponga pagar más impuestos ni que la Agencia Tributaria nos vaya a devolver menos. Marcando las dos casillas, estamos ayudando a que se puedan llevar a cabo cientos de proyectos de atención a personas en situación de pobreza y exclusión y también la otra labor tan importante de la Iglesia: la labor pastoral, formativa y litúrgica que la Iglesia Católica lleva a cabo en España».

Para el ecónomo, «al final, somos como una familia, y en una familia cada uno colabora como puede, con lo que tiene, ya sea dinero, tiempo o una sonrisa que alegra y da fuerza a todos para seguir adelante en los momentos difíciles. Por eso, es importante cuestionarnos de vez en cuando: ¿qué estoy haciendo por mi Iglesia? Y pensar cómo podemos contribuir».

Pero marcar las dos X no es solo una opción propia de los creyentes, sino que muchos no creyentes lo hacen año tras año. Como señala Antonio Collado, «los no creyentes también tienen una motivación muy profunda para marcar las dos casillas, que es la solidaridad con los más necesitados. Es fruto de un compromiso humanitario por construir una sociedad más justa y no solo una cuestión de fe o de principios religiosos». Con los fondos procedentes de la X dedicada a otros fines de interés social en 2020, se están financiando proyectos en la Casa de Acogida Colichet y en el Hogar Pozo Dulce. En este sentido, Collado ha lamentado, no obstante, la reducción de las cuantías destinadas a cada centro por parte de la Junta de Andalucía. «En Colichet –apunta– se ha pasado, en cuatro años, de 71.000 a 42.000 euros (41%) y, en Pozo Dulce, la bajada ha sido de 98.000 a 52.000 euros (47%)».

Para el ecónomo diocesano, «hay algunas ideas que es importante que pensemos a la hora de contribuir con la Iglesia:

  • En primer lugar, acércate a tu parroquia y pregunta por las necesidades que existen. Catequesis, grupos de apoyo a desfavorecidos, campamentos, ayuda administrativa en la parroquia, etc.
  • Piensa cuáles son tus dones y cómo podrías compartirlos en la parroquia. Quizás te gusta enseñar y puedes dar catequesis, o te gusta la comunicación y puedes ayudar con la web de la parroquia;.
  • Recuerda a tu Iglesia en tus oraciones. Puede que no tengas mucho tiempo, pero siempre hay un hueco para hablar con Dios y pedirle por tu Iglesia.
  • Fórmate si lo necesitas. Puede que seas tú el que quiera completar su formación cristiana o necesites apoyo en algún área de tu vida. Si tú estás bien podrás ayudar a los demás y compartir tu conocimiento.
  • Piensa si puedes realizar alguna donación periódica, por pequeña que sea, a tu parroquia. También en este sentido puedes investigar las necesidades de la parroquia y colaborar con ella. El compromiso económico no solo ayuda a la labor de la Iglesia, también te hará sentir una mayor vinculación con ella.
  • Para investigar, inspirarte o donar puedes visitar www.portantos.es www.donoamiiglesia.es

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«Álvaro vino con la oración ya de serie»

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Álvaro Calvente Moreno tiene 16 años y se ha vuelto uno de los malagueños más conocidos en España gracias a su experiencia de peregrinación y oración, que narra en su cuenta de twitter @CaminodeAlvaro. Junto al síndrome de syngap, Álvaro vino al mundo con una espiritualidad fuera de serie

Sus padres, Ildefonso y Raquel, cuentan que «a Álvaro la oración le vino ya de serie. Según lo vemos nosotros, es un beato, no en tono despectivo, sino real. Su vida se basa en las cosas de Dios, y las cosas de Dios son su vida». El verano pasado, Álvaro y su padre emprendieron, junto a su amigo Paco, el Camino de Santiago. Al llegar, eran tantas las personas que habían seguido sus pasos, que hasta el Papa Francisco le hizo llegar una carta agradeciéndole su gesto e invitándole a seguir llevando a Dios las oraciones que tanta gente había depositado en su “mochila”. Este año, además de a Santiago, Álvaro, su padre y su padrino Carlos van a peregrinar al Santuario de la virgen Guadalupe, en Extremadura, que celebra su año jubilar.

«La oración para Álvaro es hablar con su Padre, con su Madre, con su Amigo, jugar con Él. Sabe que habla con otra persona, no duda. Dios existe», explica Ildefonso. En su crecimiento, su oración se ha vuelto también más intensa. «Reconoce cualquier cosa relacionada con Dios o la Virgen inmediatamente. Lo que no cambia en él son sus saltos de alegría cuando ve a un religioso o pasa por delante de una iglesia, y cuando participa en la Eucaristía», añade su padre. Y es que Álvaro, nada más llegar del colegio, come rápido, se viste con su alba y se pone a “decir” la Misa, que se sabe de principio a fin.

APÓSTOL DE LA ORACIÓN

Esta actitud de constante espiritualidad se transmite a su alrededor. «Es impresionante cómo llama la atención donde va, incluso a los no creyentes,  porque irradia el amor de Dios. Suena cursi, pero es así. Influye en los que le rodean porque es agradecido, todo lo que hace, vive, ve o siente es regalo de Dios. Vive el momento, lo disfruta y por eso es feliz, como hijo de Dios que es», explican sus padres.

A mediados de junio comenzó la peregrinación a Guadalupe llevando consigo oraciones de muchas personas enviadas a través de twitter. «Son peticiones de todo tipo. Algunas nos ponen en la realidad de que esta peregrinación es una misión, llevar a la Virgen el sufrimiento, las inquietudes, los temores y ¿por qué no? la esperanza de muchas personas de que Dios nos escucha y de que la Virgen Maria intercede, como Madre que es», concluye Ildefonso.

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La música es curativa, llena de sentido, se mete en el alma

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A unos días de su concierto en la Catedral de Málaga, la cantautora católica Hermana Glenda afirma que la música puede ser una gran terapia para luchar contra los efectos del coronavirus en el ánimo de la gente.

El concierto de la Hermana Glenda tendrá lugar el viernes 18 de junio a las 20.00 horas y sobre el mismo ha adelantado que los asistentes «podrán escuchar muchos versículos y textos del Evangelio que me han tocado, que me han hecho pensar, que me han tirado de las orejas o me han consolado, porque la Palabra de Dios nos habla, nos consuela, nos corrige…  Y me encanta poder ponerle música a muchos aspectos bíblicos y poder compartirlo con la gente. También compartiremos los distintos ejercicios que hacemos entre cada canción pero mantengo el misterio para no desvelar el final…».

Este encuentro musical puede ser, en su opinión, un lugar al que acudir para sanar las múltiples heridas que la pandemia ha dejado entre la gente. «Antes de cantautora –recuerda– soy religiosa y psicóloga de profesión, también me dedico a atender a las personas que sufren. Y ahí usamos mucho la músicoterapia para calmar y la relajación para tratar la ansiedad y la depresión de la gente. La música, por sí sola, es curativa, llena de sentido, se mete en el alma, cambia el estado anímico de la persona, pero cuando además contiene la Palabra de Dios, nosotros los creyentes sabemos y creemos que la Palabra de Dios es viva y eficaz. Es decir, algo pasa cuando a uno le toca esa palabra que transforma a la persona. Yo he tenido muchísimas experiencias de gente con depresiones, a punto de suicidarse, con perdidas, duelos tremendos, que han escuchado estas canciones y han tenido experiencias transformadoras de las que yo misma me sorprendo. Obviamente no soy yo la que lo hago, si nos Dios, la música y el Espíritu Santo a través de ella».

En el concierto-testimonio que acogerá el primer templo de la diócesis varias familias cristianas compartirán su experiencia de fe. La Hermana Glenda valora mucho esta vocación cristiana: «Para mí, la familia es como un gran coche que tiene como cuatro ruedas. Una de las ruedas, por supuesto, es el tema del amor romántico, un lugar y espacio especial donde las personas pueden conocerse amarse íntimamente, físicamente, pero también tiene otra rueda que es como una empresa, un sistema donde hay bienes materiales que hay que compartir, y hay reglas para que el sistema sea sano. Hay otra parte importante, otra rueda que yo llamo la rueda del compromiso. Los miembros de la familia tienen que comprometerse a aportar lo que puedan. Y finalmente, está la cuarta rueda que es la espiritual, que significa la presencia de Dios, el Espíritu Santo, la Virgen María, los sacramentos… Si falla esa rueda, si está desinflada, igual el coche tira, pero no es lo mismo que tener las cuatro ruedas bien infladas y niveladas. Si las cuatro están bien, el coche puede deslizarse con mucha más potencia y alcanzar la velocidad que queremos todos, qué es que es la felicidad y la paz». 

Reflexionando sobre la importancia de la música para el cristiano, Glenda afirma sentirse impresionada «cada vez que en Misa decimos «nos unimos al coro de los ángeles que cantan…». Me encanta esa expresión. Parece como si en ese momento en la Misa se rompiera la frontera entre el cielo y la tierra. Y luego me imagino a Jesús cantando salmos, como buen judío. Diice la Escritura que Jesús fue a rezar al Huerto de los Olivos después de cantar el himno. Una cosa que me gustaría escuchar sería como cantaría Jesús. Cómo sería su voz. ¿Cantaría por encima del grupo o se uniría al canto de sus discípulos? La música para Jesús y para todos es como la respiración del alma. Para mí son mis predilecciones bíblicas. Ese coro de los ángeles que canta, y ese cantar a Dios con salmos con himnos y cánticos inspirados».
 

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Acompañar a niños, jóvenes y adultos para que anuncien a Cristo con obras y palabras

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Con la clausura del curso de la Escuela de Acompañantes se cierra el primer ciclo de tres cursos de dicha oferta formativa que la Diócesis de Málaga puso en marcha para profundizar en el acompañamiento, la espiritualidad y la misión del acompañante.

La clausura de este curso, en el que se ha profundizado en la Doctrina Social de la Iglesia, tuvo lugar el sábado 12 de junio, de forma presencial, en la parroquia María, Madre de Dios, aunque también se retransmitió en directo para que lo pudieran seguir desde todos los puntos de la Diócesis.

«Con el cierre de este curso también concluyó el ciclo de tres cursos de la andadura de la Escuela de Acompañantes dedicados a la formación de acompañantes de grupos de vida de niños, jóvenes y adultos, Ciclo en el que se ha profundizado en el acompañamiento, la espiritualidad y la misión del acompañante», explican desde la organización, de la que se ha encargado la Acción Católica General.

Un ciclo de formación muy especial ya que «a pesar de la pandemia y de las dificultades para podernos reunir a lo largo de este curso, hemos podido tener encuentros online, en los que hemos compartido oración, ponencias y talleres en cada sector, en infancia, jóvenes y adultos», explica Cristina Vera, presidenta de la ACG en Málaga.

«Cabe resaltar y agradecer a los distintos ponentes que generosamente nos han ayudado a comprender la Doctrina Social nacida del Evangelio, la historia de la DSI y su evolución eclesial reflejada en distintas encíclicas papales, así como agradecer al equipo técnico que lo ha hecho posible y al equipo de formación, nacido este curso para dar respuesta, apoyo práctico y formativo a los talleres de los tres sectores, dicho equipo está compuesto por personas de las tres coordinadoras de infancia, jóvenes y adultos«, añade Cristina.

Tras valorar la situación sanitaria consideraron oportuno celebrar esta última sesión, no solo en formato on-line, sino también compartiendo una jornada presencial, dando respuesta así a las personas que residen en Málaga y en otras poblaciones. «En esta jornada, nos hemos vuelto a encontrar con alegría con personas de distintas parroquias y, tras la ponencia y los talleres, compartimos una Eucaristía de acción de gracias y de enviío de acompañantes», concluyen.

La Escuela de Acompañantes es un instrumento eficaz que ofrece la ACG, cuya misión es la formación y capacitación de acompañantes de grupos parroquiales de niños, jóvenes y adultos, acompañantes que desde la vocación laical anuncien a Cristo con obras y palabras.

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Jornada de convivencia de los sacerdotes del Marquesado

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Jornada de convivencia de los sacerdotes del Marquesado

El pasado 8 de junio, los sacerdotes del arciprestazgo del Marquesado hicieron una salida, a la ciudad de Antequera, en la provincia de Málaga, para vivir una jornada de convivencia al terminar el curso pastoral. Muy temprano, por la mañana, emprendieron el camino.
Una vez puestos en la autovía, encomendaron el viaje con el rezo de los Laudes y, al llegar a Antequera, lo primero que hicieron fue visitar el Museo de la ciudad, donde pudieron ver la magnífica exposición arqueológica que alberga y una exquisita colección pictórica y escultural.

Después, se dirigieron a visitar algunas iglesias antequeranas y el edificio del ayuntamiento. Al mediodía, pararon para el almuerzo, que se hizo de una manera fraterna y alegre. Culminó con un brindis por el veinticinco aniversario de ordenación sacerdotal de José Manuel Suárez Fernández, párroco de Aldeire, Dólar y Ferreira. Finalmente, por la tarde, celebraron la Eucaristía, en la parroquia de San Sebastián.
En palabras del grupo de sacerdotes del Marquesado, “este viaje ha sido un motivo de alegría porque nos ha ayudado a vivir la fraternidad sacerdotal, recordando aquellas palabras del salmo 133: `Mirad que dulzura, que delicia, convivir los hermanos unidos´”.

Marco Antonio Guerra
Párroco de Alcudia, Exfiliana y Charches

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“Le damos gracias al Señor porque estáis aquí”

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Homilía en la Eucaristía el 13 de junio de 2021 de inauguración del convento María Inmaculada en Alhama de Granada, con las Servidoras del Señor y la Virgen de Matará, de la rama femenina de vida contemplativa del Verbo Encarnado.

Queridísima Iglesia del Señor, reunida aquí esta tarde para dar gracias a Dios por la fundación de la nueva comunidad en el monasterio de Alhama;

muy queridos sacerdotes concelebrantes (y saludo especialmente a D. Víctor, vuestro párroco);

muy queridas hermanas, madre general y vicaria general, me parece que sois las dos que habéis venido, y nos falta la provincial que sigue en América Latina;

muy queridas sor Pilar y sor Francisca;

muy querida teniente alcalde, que sé que vuelves a estar hoy aquí con nosotros:

Toda Eucaristía es una acción de gracias. Y la vida de un cristiano es una vida de acción de gracias. Y eso es lo que nos dicen, en realidad, las Lecturas de hoy. Sobre todo, el Evangelio nos habla de la primacía de la Gracia. San Juan Pablo II dijo que para la vida de la Iglesia en el tercer milenio era esencial recuperar la primacía de la Gracia. El Papa Francisco, haciendo uso de un neologismo, ha creado la palabra de que Dios nos “primerea” siempre con su amor, se adelanta a nosotros y nuestro amor con Dios es siempre como una respuesta a Su amor, pero es Dios quien toma la iniciativa.

Y la iniciativa de Dios es siempre una iniciativa de vida, de fecundidad, de alegría. Por eso, la respuesta a esa iniciativa de Dios es siempre la gratitud. Porque la iniciativa de Dios se consuma en el don del Hijo de Dios que nos comunica su Espíritu y nos da su vida divina para que podamos vivir en la libertad de los hijos de Dios. ¿Cómo las dos parábolas del Evangelio nos dicen eso? Fijaros, una resulta un poquito escandalosa, pero el Señor dice que el campesino pone una semilla en la tierra y luego él duerme, se levanta… y no es él quien hace que la semilla se convierta en un tallo, en una planta, en una espiga, es Dios quien lo hace.

Es verdad que nosotros comprendemos más sobre cómo son los procesos biológicos que convierten la semilla en una planta, pero no sabríamos explicar por qué las cosas son así. Eso es otra cuestión. Y cuando el Señor habla del grano de mostaza, lo que subraya es el contraste entre lo que plantamos en la tierra, que es muy pequeñito, y lo que Dios hace que es grande, bello, un arbusto en el que los pájaros vienen a anidar. La imagen de los pájaros es una imagen tomada del Antiguo Testamento, que se refiere a las naciones que vienen a buscar sombra, reposo, paz en el árbol que es el Pueblo elegido, el Pueblo de Israel. Pero esa primacía de la Gracia, ese preceder la Gracia todo lo que somos, es una experiencia que tendríamos que recuperar en nuestra vida, por la sencilla razón de que estamos acostumbrados a pensar que la religión son una lista de cosas que nosotros hacemos por Dios y que lo importante es que las hagamos bien, para que Dios esté contento y para que Dios nos quiera y para que Dios nos trate bien y no nos dé cosas como enfermedades o cosas así. Eso es una visión del mundo verdaderamente pagana.

El cristianismo no consiste en que nosotros hacemos cosas por Dios, sino en que reconozcamos, acojamos el amor que Dios nos tiene. San Juan lo diría, “en esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero”. Nos ha amado y nos ha dado la vida, nos ha creado y, en este mismo momento, nos sostiene con su amor. Existimos, me oís, os veo, nos escuchamos, nos podemos querer, porque, en este mismo instante en el que yo os digo esto, Dios nos quiere, nos quiere a cada uno como somos. Tomo palabras de san Juan Pablo II: “El ser humano es la única criatura que Dios ama por sí misma”. Nos ama porque somos nosotros y porque somos sus hijos. No nos ama con motivo de algo diferente a nosotros. Lo que Dios quiere es nuestra plenitud, nuestro florecimiento, nuestra vida como la semilla del grano de mostaza. Que lleguemos a la plenitud de su Hijo. Que es eso: vivir en la libertad gloriosa de los hijos de Dios, sabiendo que Dios es nuestro Padre, que nuestro destino es el Cielo siempre, no el crematorio o el cementerio. Nuestro destino es participar para siempre de la vida divina. Y saber eso cambia nuestro modo de vivir, de relacionarnos, entre nosotros y con el mundo y las cosas. La verdadera actitud cristiana consiste en una gratitud, en una vida eucarística, porque el Señor se nos dio por entero en el Calvario y ha querido quedarse con nosotros todos los días hasta el fin del mundo, y se nos queda en los Sacramentos de la Iglesia, en el Bautismo, en el perdón de los pecados, en la Eucaristía y los demás Sacramentos.

Pero, todo son regalos de Dios, no cosas que hay que hacer por Dios. La Comunión es el regalo de Dios donde Él mismo Se nos da y Se nos da para vivir en nosotros, para vivir con nosotros, para ser uno con nosotros. Para que nosotros vivamos en Él y Él en nosotros. Dios mío, si los cristianos descubriéramos la belleza de nuevo de lo que significa este don, nuestra alegría sería desbordante y no porque nos fueran bien todas las cosas del mundo; no porque salieran las cosas como nosotros planeamos, sino, sencillamente, porque, conscientes del amor con que somos amados, de la fidelidad de ese amor que es eterno y, por lo tanto, de la certeza en el cumplimiento de sus promesas, no hay nada que podría arrancarnos del amor de Cristo, no hay nada que pudiera arrancar la alegría de nosotros; no hay nada que pudiera sembrar en nuestro corazón el miedo y una tristeza superior al amor con el que Dios nos ama.

Hoy damos gracias por un motivo muy concreto y es un motivo de acción de gracias muy grande, que, además, pone muy de manifiesto la primera de las parábolas: que el hombre siembra y luego se acuesta y se levanta, un día y otro día, y luego cuando Dios quiere, aquello da fruto.

Yo estaba en Roma, con una peregrinación, y estábamos comiendo espaguetis en un sitio de peregrinos cercano al Vaticano, y pasaron dos hermanas con su familia y vuestro azul es tan llamativo, y yo nunca las había visto antes. Las paré en el comedor y les pregunté quiénes eran. “Soy el arzobispo de Granada, pero decidme quiénes sois vosotras”. “Somos las Servidoras”. Dije: “Por cierto, creo que no estáis en Granada”. Dijeron que no y yo allí mismo, una servilleta, escribiendo mis señas o las suyas, y a partir de ahí yo hablé con la Casa General y fuimos a vernos a las afueras de Roma, y poco después vinieron a Maracena. Luego ya llegaron los padres y hubo que cambiar lo de Maracena por el colegio de San Agustín, y desde entonces una historia que dices “¿quién lo ha hecho?”. ¿Nosotros? No. La ha hecho el Señor, evidentemente. No cuento todos los recovecos que tiene la historia, pero es obvio que nosotros no hemos hecho más que dejarnos guiar y el Señor hace que hoy florezca esta comunidad, y Le damos muchas gracias al Señor por Su presencia, (…). Cada “sí” que Le decimos al amor de Dios no repercute sólo en nosotros o en las personas que tenemos al lado y que conocemos, repercute en el mundo entero. Que vuestro “sí” al Señor sea una fuente de amor para este mundo herido. (…)

Le damos gracias al Señor porque estáis aquí. Muchas. Porque hoy ya se inicia formalmente vuestra comunidad en Alhama. Desde aquel encuentro en Roma hasta hoy, toda esa historia la ha conducido la Virgen de Luján. Que la historia de hoy en adelante la siga llevando. Y será una historia igual de bella, igual de hermosa, igual de fecunda, que produzca frutos de amor al Señor, de reconocimiento del amor que el Señor nos tiene a esta pobre humanidad, a veces tan herida, a veces tan doliente, a veces tan mezquina y otras veces tan grande. Que el Señor nos cuide. Nos cuide cuidando vuestra vida y vuestra vocación de forma que seáis una permanente memoria del amor que Dios nos tiene a cada uno, a todos sin excepción, sin excluir a nadie jamás.

Vamos, pues, a pedirLe al Señor que el grano de mostaza sea un árbol hermoso donde los pájaros puedan buscar sombra y reposo, y que bendiga vuestra presencia. Yo ya Le doy gracias al Señor. Se las di desde el día en que lo supe. Creo que lo primero que hice fue llamar a D. Víctor y se las seguiré dando día tras día, con la súplica de que el Señor multiplique los frutos de vuestra presencia en este precioso lugar que es Alhama. Y no precioso por los tajos (que lo es), ni precioso por su paisaje (que lo es), ni precioso por la belleza de sus iglesias (que lo es), sino por la belleza de su pueblo, de su gente, que es lo más grande que tiene Alhama.

Palabras finales, antes de la bendición final.

Antes de despedirme con la oración final y la bendición, os quiero decir un par de cosas. Es para poner de manifiesto que esta historia es una historia de Dios y no nuestra.

Algo que los alhameños sabéis es que un monasterio es un lugar de gracia, un lugar donde la vida divina se palpa y se toca de alguna manera en el testimonio de unas mujeres que viven para el Señor. Lo conocéis porque lo habéis vivido y lo habéis visto, y el Señor… -yo recuerdo una frase de un sacerdote que leí una vez- que la Iglesia es como los grandes bosques, donde siempre hay partes del bosque que parece que se están muriendo y donde hay partes del bosque que van naciendo. El bosque está renaciendo constantemente.

Yo creo que es obvio que aquí es un momento de un momento de esa renovación que el Señor hace y que tiene el mismo Misterio, que el Señor ponía de manifiesto en las parábolas del Evangelio de hoy. Será un lugar donde puede uno acercarse a Dios verdaderamente, a través de su oración, de su canto. Me ha gustado cómo habéis cantado el gregoriano (sin arrastrar) y pido que si vamos a cantar la Salve, lo hagamos como el gregoriano, porque normalmente lo arrastramos.

Y la otra cosa que yo tendría que haber dicho en la homilía es una exhortación a que las recibáis como al Señor, y que las recibáis con todo el cariño del mundo. Creo que eso no hacía falta, porque creo que he sido testigo desde el primer día de con cuánta alegría habéis recibido a las hermanas y, por lo tanto, era una exhortación que no hacía falta. Sé que estáis felices de que este monasterio reviva y de que reviva la presencia de una comunidad orante por vosotros, por vuestras familias, por el mundo entero, que tanta necesidad tenemos en estos momentos de la oración. Como dice el Papa, la Iglesia es un “hospital de campaña”, estamos en mitad de un mundo muy agitado y muy revuelto en muchos sentidos, y nosotros cuidamos, oramos y cuidamos la oración con el deseo de que todos puedan conocer a Dios que es Amor y que conozcan el secreto de la vida humana que es el amor.

Hablando yo entonces con la que era la madre general y ella me comentó vuestra devoción a Isabel la Católica, y que el primer colegio que habíais fundado en Argentina llevaba como nombre “Isabel la Católica”. Bueno, pues los alhameños lo saben muy bien, seguramente mejor que yo y con más matices, pero que Isabel la Católica entró en Granada por Alhama. Me está diciendo que os empadronasteis en Alhama el mismo día del nacimiento de la Reina. Pues, bendito sea Dios. Son conexiones que nadie hemos calculado y que cuando suceden, son signos también de la historia que el Señor va haciendo.

Os doy la bendición a todos.

+ Javier Martínez

Arzobispo de Granada

13 de junio de 2021

Iglesia del convento de Alhama de Granada

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