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Antonio Collado: «El Señor me invita de nuevo a aportar a la Iglesia»

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Antonio Collado es uno de los nuevos canónigos de la Santa Iglesia Catedral de Málaga. Tras su nombramiento, contó a diocesismalaga.es que lo vive como una nueva oportunidad de servicio y también de crecer en la fraternidad sacerdotal.

«La Diócesis es una familia y en ella los trabajos y las responsabilidades se asumen entre todos con agrado; por eso en primer lugar, ante el nombramiento de canónigo de la Catedral, doy gracias al Señor que me invita de nuevo a aportar, desde mi pequeñez, a la Iglesia en esta nueva responsabilidad. Servir para un sacerdote es un don, un regalo porque es la vivencia más esencial del ministerio presbiteral. También se me ofrece una nueva oportunidad para crecer en la fraternidad sacerdotal al vincularme más estrechamente con mis hermanos canónigos que ya forman parte del Cabildo de la Catedral. La comunión del presbiterio tiene muchas áreas donde se vive y experimenta, deseo de corazón que en este nuevo ámbito pueda ahondar la vivencia de la amistad y la cercanía con mis hermanos sacerdotes. Y por último, la Catedral, es el primer templo de la Diócesis y como D. Jesús indico en la homilía de la toma de posesión; a los canónigos nos corresponde cuidar con esmero la liturgia para ser un foco de irradiación para toda la comunidad diocesana, colaborado así con el Sr. Obispo que ejerce entre nosotros como el primer animador de la liturgia y de la celebración de los sacramentos. Por todo ello, sólo puedo manifestar mi gozo y agradecimiento a los canónigos que me han propuesto para compartir con ellos esta responsabilidad y a D. Jesús, nuestro Obispo que de nuevo a confiado en un servidor para esta nueva encomienda. Todo sea para mayor gloria de Dios». 

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Antonio Collado: «El Señor me invita de nuevo a aportar, desde mi pequeñez, a la Iglesia»

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Antonio Collado es uno de los nuevos canónigos de la Santa Iglesia Catedral de Málaga. Tras su nombramiento, contó a diocesismalaga.es que lo vive como una nueva oportunidad de servicio y también de crecer en la fraternidad sacerdotal.

«La Diócesis es una familia y en ella los trabajos y las responsabilidades se asumen entre todos con agrado; por eso en primer lugar, ante el nombramiento de canónigo de la Catedral, doy gracias al Señor que me invita de nuevo a aportar, desde mi pequeñez, a la Iglesia en esta nueva responsabilidad. Servir para un sacerdote es un don, un regalo porque es la vivencia más esencial del ministerio presbiteral. También se me ofrece una nueva oportunidad para crecer en la fraternidad sacerdotal al vincularme más estrechamente con mis hermanos canónigos que ya forman parte del Cabildo de la Catedral. La comunión del presbiterio tiene muchas áreas donde se vive y experimenta, deseo de corazón que en este nuevo ámbito pueda ahondar la vivencia de la amistad y la cercanía con mis hermanos sacerdotes. Y por último, la Catedral, es el primer templo de la Diócesis y como D. Jesús indico en la homilía de la toma de posesión; a los canónigos nos corresponde cuidar con esmero la liturgia para ser un foco de irradiación para toda la comunidad diocesana, colaborado así con el Sr. Obispo que ejerce entre nosotros como el primer animador de la liturgia y de la celebración de los sacramentos. Por todo ello, sólo puedo manifestar mi gozo y agradecimiento a los canónigos que me han propuesto para compartir con ellos esta responsabilidad y a D. Jesús, nuestro Obispo que de nuevo a confiado en un servidor para esta nueva encomienda. Todo sea para mayor gloria de Dios». 

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Comentario al evangelio del domingo 26 de septiembre

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El sacerdote Francisco Castro, párroco de Santa Inés, en Málaga, ayuda a profundizar en el evangelio de este domingo, 26 de septiembre, Domingo XXVI del Tiempo Ordinario (Mc 9, 38-43.45.47-48).

Los pequeñuelos son la debilidad de Jesús. Están siempre cerca y todos nosotros, en algún momento de la vida, pertenecemos a este grupo. A ellos están destinados los milagros, para ellos han de multiplicarse los signos del Reino. Tales signos necesitan la mediación de unas manos generosas, unos pies diligentes, unos ojos compasivos. El Señor mismo los suscita en todas las personas de buena voluntad, gente de corazón bueno que, acaso, «no son de los nuestros», no comparten nuestras creencias o nuestras costumbres. El Espíritu del Señor hace surgir por doquier estos signos, que son un testimonio y una alegría para todos.

A sus discípulos, Jesús nos propone una “revisión técnica del apóstol”. Igual que los vehículos necesitan un examen periódico del motor, así nosotros lo necesitamos de las raíces (la radicalidad) de nuestra vida de discípulos y apóstoles. No vale cualquier motor para recorrer los caminos del Evangelio.

Necesitamos un examen de mano, es decir, de acciones: lo que se ve (lo que me ven o hago para que me vean…) y lo que no se ve. Para andar con Jesús hay que saber decir sí o no: rezo o no rezo, trabajo o no trabajo, pongo o no la mano en el arado… Las medias tintas no sirven. ¿Cuál es mi “plan de vida” para este curso?

También hay que revisar el pie. Mi camino ¿sigue las huellas de Jesús? Mis proyectos ¿son los de Jesús? ¿Conduce el mapa de mi vida a Jerusalén? ¿O quizá me lleva a una vida muy interesante, pero muy cómoda y libre de preocupaciones?

Y es imprescindible un examen de ojo, esto es, de valores, de criterios. Para comprobar si he adquirido la misma sensibilidad de Jesús, su debilidad hacia los pequeños. Y todos hermanos, todos iguales. ¿Lo veo o no lo veo? Pues hay que verlo, porque así lo veía él.

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Prioridades pastorales para el curso 2021-2022

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Con el fin de «caminar juntos» (sinodalidad), la Diócesis de Málaga asume unas prioridades diocesanas que ayudan a concretar y reforzar algunos aspectos de la tarea pastoral. Es una manera de que todas las comunidades cristianas entren en sintonía y caminen unidas siguiendo un mismo proceso que asumimos como Diócesis.

Decarga aquí las Prioridades Pastorales para el curso 2021-2022.

Como en años anteriores las prioridades han sido elegidas mediante un proceso de colaboración y discernimiento en el que han participado los diversos organismos diocesanos, te- niendo en cuenta la Iglesia universal, la Iglesia que peregrina en España y las urgencias pastorales de nuestra Diócesis.

Primera prioridad para el presente curso: Caminar unidos después del Congreso. Primer anuncio y evangelización

El Congreso de laicos, celebrado en Madrid en 2020, pro- puso cuatro itinerarios: primer anuncio, acompañamiento, pro- cesos formativos y presencia en la vida pública. El curso pasado hicimos una reflexión-marco sobre los mismos. A partir de ahora queremos asumir uno de estos itinerarios para cada curso pastoral venidero.

En el presente curso profundizaremos en el primer anuncio, que invita a realizar un itinerario de fe para el encuentro con Cristo y llevar una vida cristiana configurada con el Señor y ayudada por la gracia sacramental.

Los principales destinatarios son aquellos que no conocen a Jesucristo (los no cristianos); y los cristianos que han recibido de manera insuficiente el primer anuncio del Evangelio.

Segunda prioridad: Ser cristianos en el espacio público. Custodios de la belleza de la familia

Seguimos profundizando en la presencia de los laicos en la vida pública como testigos de la fe, llamados a transformar el mundo con la luz del Evangelio.

Acotamos esta presencia pública en el marco de la fami- lia con motivo de la celebración del «Año de la Familia», a la que el papa Francisco nos ha convocado para conmemorar el quinto aniversario de la exhortación apostólica Amoris laetitia; y también el 150 aniversario de la declaración de San José como patrono de la Iglesia universal por el papa Pío IX.

Tercera prioridad: Un camino sinodal

El papa Francisco ha convocado la XVI asamblea gene- ral ordinaria del Sínodo de los Obispos con el título: «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión»; y desea que toda la Iglesia participe de manera capilar en este proceso sinodal.

El Santo Padre dará comienzo a la primera etapa de este camino sinodal en Roma en los días 9-10 del próximo octubre; y el resto de diócesis de todo el mundo lo hará el día 17 de octubre, siguiendo después las etapas previstas hasta la celebración de la Asamblea sinodal en octubre de 2023. El Papa nos invita a todos los miembros del pueblo de Dios a participar en este proceso sinodal, «caminando juntos como Iglesia».

Para vivir la sinodalidad se necesita de una espiritualidad que nos ayude a caminar junto a Cristo y escuchar al Espíritu Santo. El papa Francisco nos recordaba: «Debemos ser precisos, cuando hablamos de sinodalidad, de camino sinodal, de experiencia sinodal. No es un parlamento, la sinodalidad no es hacer el parlamento. La sinodalidad no es la única discusión de los problemas, de diferentes cosas que hay en la sociedad… Es más. La sinodalidad no es buscar una mayoría, un acuerdo sobre soluciones pastorales que debemos hacer. […] No puede existir sinodalidad sin el Espíritu, y no existe el Espíritu sin la oración. Esto es importante»(3).

Papa Francisco, Discurso a los miembros del Consejo Nacional de la Acción Católica Italiana, 3. Roma, 30.04.2021.

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4 OCTUBRE: Itinerarios de la experiencia de Dios I

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El Centro de Pastoral Pedro Arrupe comienza una nueva convocatoria de los itinerarios de la experiencia de Dios, un modo de introducir la oración en la vida diaria inspirados en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola para ayudar a la eprsona a tener una experiencia de encuentro con Dios y poder mirar desde ahí su vida de otroa manera.

Da comienzo el lunes 4 de octubre a las 20.00 horas con una oración de acogida y bienvenida.

Las inscripciones (hasta el 20 de septiembre) pueden hacerse a cppa@jesuitas.es o cppa@gmail.com, por teléfono al 952210500 y en la sacristía (plaza de san Ignacio 2, Málaga), indicando nombre y apellidos, teléfono de contacto y correo electrónico.

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Catástrofes: ayuda espiritual, psicológica y emocional

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AYUDA ESPIRITUAL Y PSICOLÓGICA EN LAS CATÁSTROFES

Vea también:

– Juan Pablo II: Carta Apostólica “Salvifici Doloris” (El valor salvífico del sufrimiento) – 29 de marzo 1984

– El sufrimiento humano

– Catástrofes

La pérdida irreparable de los seres queridos ha dejado un profundo dolor, angustia, desesperación y terribles traumas entre los supervivientes. La grave situación de los supervivientes es la de “los vivos que envidian a los que han muerto”, como lo he escuchado de otras personas…

 

 

 

 

Descargue:
– Ayuda espiritual
– Auxilios psicológicos y emocionales
– Ayuda psicológica

Artículos relacionados:

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Siendo de condición divina, se hizo hombre para transitar por el camino de la pasión y de la cruz

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Homilía del Domingo XXV del T. O. Fiesta del Santísimo Cristo de la Luz

Lecturas bíblicas: Sb 2,12.17-20; Sal 53,3-6.8 (R/. «El Señor sostiene mi vida»); St 3,16-4,3; Aleluya: 2Ts 2,14 («Dios nos llamó por medio del Evangelio»); Mc 90,30-37.

Queridos hermanos y hermanas:

Un año más nos congrega con gozo el amor a Cristo Crucificado, manifestado en esta devoción popular multitudinaria a la sagrada imagen de nuestro Redentor, el Santísimo Cristo de la Luz, que desde el madero de la cruz ilumina como potentísimo foco de gracia redentora la vida de los hombres. Contemplando la llegada de los peregrinos para postrarse ante la imagen sagrada del Crucificado, vemos con gratitud al Señor cuánto ha crecido a lo largo de los años la muchedumbre que llega a esta iglesia parroquial de Santa María de Ambrox, de esta histórica villa de Dalías. Vienen a vivir el abrazo del Crucificado, que con los brazos extendidos en la cruz los acoge y les da entrada en su corazón abierto por la herida del costado. ¿Quién puede borrar de su retina la bajada de la sagrada imagen con la iglesia abarrotada de devotos que levantan sus manos hacia el Cristo de la Luz? Confieso que siempre he sentido la emoción de ver en este acto de piedad sublime cumplidas las palabras del Señor recogidas en el evangelio de san Juan: «Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí» (Jn 12,32).

Hoy el evangelio nos abre a la reflexión comunitaria en la fiesta del Santísimo Cristo de la Luz sobre el misterio de amor que es la cruz de Jesús. El Hijo de Dios se hizo hombre para liberar del pecado y de la muerte eterna a la humanidad alejada culpablemente de su Creador y, «apareciendo en su porte como hombre, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte y una muerte de cruz» (Flp 2,7.8). El Hijo de Dios, siendo de condición divina e invisible, engendrado en el seno del Padre desde toda la eternidad, por su encarnación se hizo hombre para transitar por el camino de la pasión y de la cruz y derramar su sangre por amorosa iniciativa de Dios Padre, para que la humanidad entrara con él en alianza en la preciosa sangre redentora de su Hijo, expresión suprema del amor de Dios por el mundo.

El domingo pasado el evangelio recogía el primer anuncio de la pasión que Jesús comunica a sus discípulos, un anuncio que provocó la recomendación de Pedro a Jesús para que apartar de él el pensamiento de la pasión. Pedro como los demás discípulos no podían aceptar la idea de que el Mesías tuviera que padecer. No comprendían la idea de un Mesías sufriente, tal como Jesús hablaba de sí mismo después de haber reconocido ante ellos que, en verdad, él era el Mesías y haberles pedido a los discípulos que no lo dijeran a nadie. Los evangelios sinópticos nos transmiten hasta tres anuncios de la pasión por boca del propio Jesús, el evangelio nos ofrece el segundo: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará» (Mc 9,31). El evangelista añade: «Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle» (Mc 9,32), dejando claro que la idea de un Mesías sufriente les resulta extraña y difícil de conciliar con idea del Mesías más común de la tradición judía.

Contrasta el dramatismo de esta primera parte del pasaje evangélico que hemos escuchado con lo que sigue a continuación, que deja ver hasta qué punto no entendían cuanto Jesús les decía y cómo estaban prisioneros de una idea mundana del reino de Dios, cuya llegada anunciaba Jesús y ellos mismos habían sido incorporados por Jesús a su anuncio. Su idea del reino de Dios era terrena, porque concebían el reino de Dios como un reino del mundo, en el cual Israel había de ver colmadas su esperanza histórica de ver la consolidación soberana de Israel como nación y su exaltación por Dios al dominio universal. Por eso habían discutido por el camino quién era el más importante, del mismo modo que poco más delante de este pasaje vemos a los hermanos Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, pedir a Jesús la concesión de sentarse uno a su derecha y el otro a su izquierda en su reino (cf. Mc 10,37). La respuesta de Jesús fue sin duda desconcertante para ellos, como sigue siendo para nosotros: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos» (Mc 9,35). Jesús les puso a continuación como ejemplo del comportamiento que esperaba de ellos la falta de ambición de un niño.

Es necesario que volvamos sobre este segundo anuncio de la pasión por Jesús, para comprender que los sufrimientos de Cristo tienen un valor redentor universal y forman parte de designio de Dios. El acecho de los malvados al justo, contenido de la lectura del libro de la Sabiduría que hemos escuchado en primer lugar, es la figura profética de los sufrimientos y muerte redentora del Hijo de Dios, único y verdadero Justo, porque es el Santo de Dios, cuya muerte provoca el llanto de cuantos le amaron, como recita la antífona de laudes del Sábado Santo: «Harán llanto como por el hijo único, porque siendo inocente fue muerto el Señor»[1].

Toda la maldad del mundo se concentra el pasión y muerte del Justo, al que los malvados pretenden poner a prueba para constatar si resiste el sufrimiento y ver si Dios viene a salvarlo. El cinismo blasfemo de los verdugos no tiene límite: «Si es el justo hijo de Dios, lo auxiliará y lo librará del poder de sus enemigos… lo someteremos a la prueba de la afrenta y la tortura… lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues dice que hay quien se ocupa de él» (Sb 18.19.20). De este sufrimiento redentor del Justo libremente asumido habla el tercer cántico del Siervo de Dios, como vimos el domingo pasado, que confiesa su fe inquebrantable en el auxilio de Dios: «Mi Señor me ayudaba, por eso no sentía los ultrajes; por eso ofrecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado» (Is 50,7). Hoy hemos recitado con el salmo 53, que el Señor, en verdad, sostiene la vida del justo y es su auxilio frente a la violencia de los malvados (cf. Sal 53,6).

Tanto el Siervo sufriente del Señor como el justo asaltado por los malvados adelantan en su figura la pasión del Señor, sobre quien Dios cargó el castigo de los pecadores rebeldes contra los mandamientos de Dios, pero Dios había previsto en su designio que el sufrimiento de Cristo Jesús fuera causa de redención de los pecadores. Nos salvamos por la fe en su nombre, porque el Cristo de Dios fue crucificado para que nosotros pudiéramos ser declarados justos por aquel intercambio que llevó a Jesús a la cruz y que san Pedro menciona ante el sanedrín con estas duras palabras de denuncia: «Vosotros renegasteis del Santo y del Justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida» (Hch 4,14-15).

Es escarnio del justo maltratado hasta la muerte por los malvados llega hasta el Crucificado exánime, que soporta la blasfemia que profieren sus enemigos: «A otros ha salvado y a sí mismo no se puede salvar… que baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos… Dejad, a ver si Elías viene a bajarlo» (Mc 15,31-32.36). Los discípulos no ignoraban, dice san Juan Crisóstomo, que Jesús iba a morir, porque él se lo decía, pero no sabían «qué muerte había de ser aquella, y como había de terminar rápidamente y los bienes inmensos que había de producir, todo eso no lo sabían a ciencia cierta, lo mismo que ignoraban totalmente qué cosa fuera, en fin, la resurrección. De ahí su tristeza, pues no hay duda de que amaban profundamente a su Maestro»[2].

Se entristecieron no pudiendo soportar el anuncio de la pasión y su tristeza procedía, añade el santo doctor Crisóstomo en el mismo lugar, porque su tristeza procedía de cuanto ignoraban, desconocían la fuerza de las palabras del Señor. No habían penetrado en el sentido de las Escrituras plenamente, porque la idea que tenían del Mesías no era la de un Cristo sufriente. En realidad, desconocían las Escrituras, porque desconocían el alcance redentor del sufrimiento, aunque habían leído a Isaías y a los profetas, que hablar del valor redentor del sufrimiento del Siervo del Señor: «El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento y entregar su vida como expiación… Mi siervo justificará a muchos porque cargó con los crímenes de ellos» (Is 53,11). No habían reconocido que Cristo es el contenido de las Escrituras que leían en la sinagoga los sábados. El Resucitado así se lo recrimina a los discípulos desencantados de Emaús, explicándole cómo el dolor y sufrimientos de Cristo eran designio de Dios para salvarnos y así lo habían profetizado Moisés y los profetas (cf. Lc 24,25-27).

La fe nos abre al amor redentor de Dios que en la pasión de Cristo se revela como amor hasta el extremo, ejemplo para los discípulos del Crucificado que han de comportarse ante los hombres como constructores de la paz, poseyendo aquella sabiduría que viene de arriba y es amante de la paz y da como fruto la justicia. Frente a la búsqueda del placer ciego y sin orientación humana, la obediencia de la fe es docilidad a «la sabiduría que viene de lo alto, que es intachable, comprensiva, conciliadora, llena de misericordia y buenos frutos, imparcial, sincera» (St 3,17). Quien posee esta sabiduría se abre a la luz del mundo que irradia la cruz del Calvario, porque de ella pende crucificado el Hijo de Dios, que ha venido al mundo como luz para que nosotros nos veamos libres de las tinieblas (cf. Jn 12,46).

Hermanos, llevemos al mundo la luz del que fue crucificado por los pecados de los hombres, pero resucitó de entre los muertos; y anunciemos el evangelio de la vida que dimana de las heridas de Cristo, que han sanado las nuestras. Evangelizar es anunciar a Cristo muerto y resucitado por amor al mundo, y ofrecer a nuestros contemporáneos un ejemplo de vida acreditada por las obras de amor que hagamos, porque son las obras las que hablan de nuestra fe y hacen creíble el mensaje (cf. St 2,18). El amor de Jesús por los niños es la imagen del amor por los pequeños y desconsiderados de la sociedad, y por eso mismo el ejemplo que Jesús quiere ofrecer a sus discípulos movidos de la pretensión de ocupar los primeros puestos. Acoger «en su nombre» a los pequeños y a los que la sociedad coloca en sus márgenes es acoger a Jesús, porque son pertenencia suya; y acogerle a él es acoger a aquel que le ha enviado, el Dios creador y redentor (Mc 9,36→Mt 10,40)[3].

Que María, la Madre de Cristo Redentor, nos ayude a no aparatarnos jamás de Cristo y caminemos siempre a su luz.

Iglesia parroquial de Santa María de Ambrox

Dalías, a 20 de septiembre de 2021

+ Adolfo González Montes
Obispo de Almería

[1] Liturgia de las Horas: Antífona del Sal 63 de Laudes.

[2] San Juan Crisóstomo, Homilías sobre el evangelio de san Mateo 58,1): PG 58,565: BAC 146,217.

[3] Mt 10,40 es probablemente el dicho más antiguo de las variantes del mismo en todo el Nuevo Testamento: cf. J. Gnilka, El evangelio según san Marcos, vol. II (Salamanca 1986) 65-66.

Fin del Año Jubilar del Cristo de San Agustín y la apertura de matriculaciones en el CES La Inmaculada, en «Iglesia Noticia»

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Fin del Año Jubilar del Cristo de San Agustín y la apertura de matriculaciones en el CES La Inmaculada, en el Iglesia Noticia

Programa emitido en COPE Granada y Motril el domingo 19 de septiembre de 2021.

En el informativo diocesano “Iglesia Noticia” que inicia la cuarta semana de septiembre, hemos querido hablar del acto de clausura del Año Jubilar del Cristo de San Agustín. Un jubileo del que se han beneficiado varios miles de granadinos en este difícil año de pandemia.

Recordamos que el Centro de Estudios Superiores La Inmaculada mantiene abierto su proceso de matriculación para el curso 2021-22, e informamos también de la campaña #MalditasGanas puesta en marcha por Proyecto Hombre Granada para combatir el preocupante aumento de consumidores de cocaína en la diócesis.

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Huéscar recibe esta noche a la Cruz y el Icono de la JMJ, que convocan a Lisboa 2023

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Huéscar recibe esta noche a la Cruz y el Icono de la JMJ, que convocan a Lisboa 2023

 

La Cruz que llega hoy a Huéscar visitará, mañana por la mañana, Baza y, por la tarde, Guadix con actos de oración y vigilias de jóvenes y Eucaristías. Ya visitaron la diócesis en 2011 y ahora vuelven para convocarnos a la JMJ de Lisboa 2023

 

Huéscar será la puerta de entrada a la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud que visita, durante un día, la diócesis de Guadix. Llegará a las 10 de la noche, de este domingo 19 de septiembre, proveniente de la diócesis vecina de Cartagena. El delegado de Juventud, Alfonso José García, y un grupo de jóvenes serán los encargados de viajar hasta Caravaca de la Cruz para recoger la Cruz y el Icono de la JMJ.

En Huéscar, será recibida por el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, y los sacerdotes del arciprestazgo. También están convocados los fieles de la parroquia, porque, tras la recepción, se iniciará una vigilia de oración ante la Cruz de la JMJ y el Icono de la Virgen María.

Ya por la mañana, a las 8´30 de la mañana, se rezará un Rosario juvenil en la parroquia y, a las 9, se celebrará la Eucaristía. A su término, la Cruz y el Icono de la JMJ dejarán la parroquia de Huéscar y marcharán a la ciudad de Baza, donde serán recibidos a las 11 de la mañana en la iglesia de la Piedad, Patrona de la ciudad.

En Baza, será de nuevo el obispo de Guadix quien presida el acto de recepción. Después, se rezará un Rosario juvenil en ese templo, con la presencia de las religiosas Hijas de la Sagrada Familia y los fieles que quieran participar. Desde allí, será portada por jóvenes hasta la iglesia Mayor, donde se rezará el Ángelus y desde donde comenzará un recorrido por algunos de los colegios de la ciudad.

Por la tarde, la Cruz llegará a Guadix, a las 17´00 h., a la iglesia de la Virgen de las Angustias, donde será recibida por el obispo accitano. Tras la vista a la Patrona, la Cruz será llevada a la catedral, donde habrá turnos de oración con jóvenes y presencia de algunos colegios de la ciudad. A las 20´00 h., el obispo presidirá la celebración de la Eucaristía, a la que seguirá una vigilia de oración juvenil, a las 21´00 h, que se prolongará hasta las 22´00 h. A esa hora, está previsto un breve acto de despedida y la Cruz será entregada a la diócesis vecina de Jaén.

Será una visita de un día, como la que están haciendo a las demás diócesis de España estos dos símbolos de las Jornadas Mundiales de la Juventud: la Cruz que entregó el papa San Juan Pablo II a los jóvenes y el Icono de Nuestra Señora Salus Populi Romani. Los dos han recorrido el mundo entero convocando a los jóvenes para las Jornadas Mundiales de la Juventud. Ahora llegan a la diócesis de Guadix para convocar a los jóvenes de nuestra diócesis a la próxima JMJ, que será en Lisboa, en el verano de 2023. Desde la delegación de Juventud de la diócesis de Guadix ya se está preparando la asistencia de los jóvenes de la diócesis al encuentro de Lisboa. Aunque antes podrán participar en otro encuentro juvenil, este europeo, que será el verano de 2022, en Santiago de Compostela: la Peregrinación Europea de Jóvenes. Y Guadix estará allí.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Diócesis de Guadix

 

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Villanueva de las Torres, Dehesas y Alicún reciben a la «Inmaculada Niña Peregrina»

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El pasado domingo 12 de septiembre, día en el que tradicionalmente se celebra la fiesta del Dulce Nombre de María, la imagen de la Inmaculada Niña «peregrina» llegaba a las localidades de Villanueva, Dehesas y Alicún.
La imagen de la «Divina Infantita», como es conocida popularmente, es una réplica de la original venerada en la Ciudad de México y que las Esclavas de la Inmaculada Niña han regalado con el fin de dar a conocer esta devoción en nuestra diócesis.
La pequeña imagen llegó desde la capilla de la Divina Infantita de Granada a Guadix, durante la novena celebrada en honor a la Virgen y, desde allí, peregrinó a las mencionadas parroquias causando en los feligreses alegría y curiosidad al conocer esta representación del momento de la infancia de María.

La imagen de la Virgen Niña permanecerá durante tres meses en cada una de las tres parroquias. En ese tiempo, se organizarán algunas celebraciones entorno a ella, como la visita a los enfermos, visitas de los grupos de catequesis y confirmación, vigilias de oración, procesiones,… etc. El fin de esta iniciativa es caminar junto a María en medio de la vida ordinaria y, con ella, recorrer juntos el camino hasta Jesucristo.
El itinerario a seguir de la «Inmaculada Niña peregrina» es el siguiente:
Septiembre, octubre y noviembre: parroquia de Ntra. Sra. de la Anunciación de Dehesas de Guadix.
Diciembre, enero y febrero: parroquia de Ntra. Sra. de la Anunciación de Alicún de Ortega.
Marzo, abril y mayo: parroquia de Santa Ana de Villanueva de las Torres.
Esta visita de la imagen de la Inmaculada Niña estará abierta también a las parroquias que lo deseen y lo soliciten.

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