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La Conferencia Episcopal nombra a Concepción Santiago presidenta nacional de AIC España

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La Conferencia Episcopal nombra a Concepción Santiago presidenta nacional de AIC España

La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), reunida en Madrid del 22 al 23 de junio, ha nombrado presidenta nacional de la Asociación de Caridad de San Vicente de Paúl (AIC) a Concepción Santiago Alonso, laica de la Archidiócesis de Sevilla.

Granadina de nacimiento, Concepción Santiago ha desarrollado su apostolado en Córdoba y Sevilla, siendo presidenta de la Asociación de Caridad en la Archidiócesis de Sevilla. “Ésta es nuestra vida, estamos consagrados a la caridad”, afirma, haciendo alusión a todos los que colaboran en este proyecto vicenciano.

La Asociación de Caridad de San Vicente de Paúl (AIC)

Con más de 100.000 voluntarios, en su mayoría mujeres, la AIC está presente en 44 diócesis españolas. La Asociación de Caridad de San Vicente de Paúl conforma un voluntariado cristiano y vicenciano, marcado por el proyecto de San Vicente de Paúl de evangelización y el servicio a los pobres.

En la Archidiócesis de Sevilla existen tres grupos implicados en el proyecto diocesano de ‘Inserción laboral vicenciana para personas en exclusión y máxima pobreza: Ntra. Sra. de la O (ubicado en la calle Pagés del Corro, 34), San Cayetano (en la calle San Julián) y San Vicente de Paúl (en la calle Paraíso, 1).  La sede del proyecto se sitúa en la Parroquia de San Gonzalo (Avda. Alvar Núñez, 4).

 

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La disminución de los recursos económicos obliga al Cabildo a recortar las actuaciones en la Catedral

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La disminución de los recursos económicos obliga al Cabildo a recortar las actuaciones en la Catedral

El cese de la visita cultural durante meses con motivo de la pandemia de la Covid 19 y la reapertura, aún progresiva,  han provocado la disminución de forma muy significativa de los recursos económicos y por ende, de la actividad en la conservación preventiva en la Catedral, y también de las obras que se estaban realizando conforme a la programación anual que aprueba el Cabildo siguiendo las directrices del Plan Director de la Catedral.

No obstante, y según se detalla en la web catedralicia, algunas tareas se han mantenido , aunque de manera muy reducida, abordando sólo los trabajos mínimos imprescindibles como por ejemplo, la campaña de revisión de las portadas, este año con especial énfasis en la portada de la Asunción; en esta ocasión, la actuación se ha enfocado fundamentalmente en dar continuidad a los controles anuales, con el objetivo de disponer de las secuencias anuales completas, evitando discontinuidades. Las incidencias que habitualmente son atendidas en las campañas anuales, en esta ocasión han quedado consignadas para ser atendidas en la próxima campaña.

Asimismo, se ha mantenido actividad en la renovación de los alumbrados de algunas capillas y altares. También, se ha realizado la nueva instalación de iluminación del Patio de los Óleos. Siguiendo las líneas de trabajo del Plan Director, estas instalaciones se están resolviendo con luminarias led y con sistemas de control  que permiten su regulación y encendido centralizado.

El equipo de mantenimiento de la Catedral ha realizado pequeñas tareas de intervención de algunos elementos, como la limpieza del púlpito del Patio de los Naranjos o la reparación de pequeños desprendimientos de pináculos, que son atendidos de manera provisional a la espera de que se recupere la actividad contemplada en el Plan Director. Destacamos el incesante trabajo de desinfección de espacios comunes, sobre todo en la Giralda como parte de las medidas de higiene y seguridad que está llevando el Cabildo, según normas Covid.

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Predicadores de los cultos de la patrona de Sevilla

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Predicadores de los cultos de la patrona de Sevilla

Ya se conocen los nombres de los predicadores de la novena y octava de la patrona de Sevilla y su Archidiócesis, la Virgen de los Reyes. El Cabildo ha encargado al sacerdote y canónigo Francisco J. Ortiz Bernal la predicación de la novena vespertina. El también sacerdote y canónigo Manuel Sánchez, será el encargado de predicar en la novena matinal. Por su parte, el canónigo Capellán Real y párroco de Santas Justa y Rufina, Manuel Soria, predicará la octava posterior al Día de la Virgen.

Francisco J. Ortiz es moderador del equipo sacerdotal de la Parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria y Blanca Paloma (en la barriada de Los Pajaritos), y Manuel Sánchez es miembro del citado equipo sacerdotal. Esta parroquia fue visitada por el nuevo arzobispo, monseñor Saiz Meneses, el pasado viernes 18 de junio.

El 6 de agosto se trasladará la patrona al Altar del Jubileo, donde se celebrará la tradicional novena. El horario matinal se mantiene sin alteración: Misas a las ocho y a las diez de la mañana. Ya por la tarde, a las ocho, está previsto el rezo del Rosario, la novena y la Misa. En lo que respecta a la octava, se mantendrá del 16 al 22 de agosto a las ocho y media de la mañana. Será en el Altar del Jubileo y se podrá acceder por las puertas de Palos y de San Miguel.

 

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El Gran Poder y la Esperanza recibe como regalo un rosario de sor Griselda González

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Foto de archivo de la Hermandad del Gran Poder, en la que aparece junto a sor Griselda (dcha.)

Recientemente la Hermandad del Gran Poder y la Esperanza ha recibido de la comunidad dominica del Colegio Virgen del Rosario, la donación de un rosario de plata sobredorada que perteneció a sor Griselda González, quien nos dejaba a finales de noviembre pasado.

Es un regalo y un recuerdo que nos ha llenado de alegría. Sor Griselda, docente en el colegio citado, hermana de la cofradía del Stmo. Cristo de los Favores, también fue hermana de nuestra cofradía y devota de la Niña de Santa Ana. Junto a ella compartimos muchos momentos entrañables. Griselda participó en actos organizados por la cofradía con motivo de la coronación de la Virgen de la Esperanza, en concreto en la convivencia con las hermandades del barrio del Zaidín en la casa de hermandad de La Lanzada en la que se celebró la mesa redonda «Obras de Misericordia».

Igualmente, en su hermandad de Favores, dirigió las labores del taller de costura donde nuestros hermanos de San Cecilio confeccionaron las preciosas enaguas y ajuar interior, regalo corporativo que llevó Nuestra Madre el día de su coronación. Enaguas de ensueño y Esperanza, con perfume a María Santísima de la Misericordia y a Realejo. Es un honor para nuestra cofradía recibir este sencillo recuerdo por el incalculable valor afectivo y cariño que atesora. Con él, Griselda estará siempre presente en la manos de la Virgen intercesora de Misericordia y Esperanza Nuestra.

Real Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y Nuestra Señora de la Esperanza

 

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El Cabildo cede el relicario de San Bartolomé para la exposición de las “Edades del Hombre”

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Burgos, Carrión de los Condes y Sahagún serán las sedes que, entre junio y diciembre del presente año, acogerán la vigésimo quinta edición de la exposición de las “Edades del Hombre”. Así, bajo el título latino “Lux” y dentro del marco de la celebración del Año Santo Jacobeo 2021 y del VIII Centenario de la Catedral de Burgos, la muestra abordará el origen y sentido de las catedrales y la presencia constante de la figura de la Virgen María como hilo conductor.

Dentro de este panorama de celebraciones y atendiendo a la petición hecha por la Fundación de las “Edades del Hombre”, el Cabildo Catedral de Córdoba ha accedido al préstamo del relicario de San Bartolomé, una de las piezas de orfebrería más llamativas que se custodia en el tesoro catedralicio cordobés.

Dicho relicario data de mediados del XV y está fabricado en plata fundida y cincelada en su color y sobredorada, en tanto que la copa es de cristal de roca tallado. Presenta un pie de contorno mixtilíneo con rica pestaña vertical y parte superior decorada con piedras y campos de plata en su color, bordeados por finas bandas sobredoradas con decoración incisa y diminutos arquillos. El astil, por su parte, es de estructura poligonal, presentando una rica decoración repujada de flores entre las que se encuentran doce cuadrados con las representaciones de los Apóstoles. La pieza se culmina con una tapa con friso decorado a base de rombos y crestería gótica rematada con una cruz.

7 + 2 nuevos presbíteros. Demos gracias a Dios

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La Iglesia necesita sacerdotes. Es una necesidad vital. Sin sacerdotes no hay Eucaristía, y la Eucaristía es el centro de la vida de la Iglesia. La Eucaristía es Jesucristo que sigue vivo y resucitado en medio de su Iglesia. Sin sacerdotes tampoco tendríamos el perdón sacramental, que tanto necesitamos para experimentar la misericordia de Dios en nuestras vidas y para alcanzar la paz del corazón.

La Iglesia necesita muchas cosas para subsistir, para llevar adelante la obra evangelizadora en todas sus dimensiones. Necesita recursos económicos, necesita personas en todos los estados de vida, necesita ardor misionero. Pero la presencia del sacerdote en medio del Pueblo de Dios es insustituible, porque Jesús ha fundado su Iglesia sobre el cimiento de los apóstoles, con Pedro a la cabeza, y ha trasmitido ese poder por medio del sacramento del Orden en la sucesión apostólica a lo largo de los siglos, hasta el final de la historia. El sacerdote pertenece a la estructura fundamental de la Iglesia.

En todo el mundo occidental hay escasez de vocaciones, por muchas razones, pero sobre todo por la crisis de fe. La vida se entiende por parte de muchos como una oportunidad de disfrutar, como una carrera continua por alcanzar el placer a toda costa, no como un proyecto de amor de Dios y una colaboración en su obra redentora. Dios sigue llamando, pero no siempre se escucha su voz. E incluso cuando se escucha esa voz, no siempre es fácil responder a la misma. Entender la vida como una vocación es la actitud previa para seguir esa llamada de Dios a cualquier estado de vida cristiano.

En este contexto, por tanto, cada vocación es como un milagro de Dios. En este año, nuestra diócesis de Córdoba es regalada con 7+2 nuevos presbíteros, nueve nuevos sacerdotes para la Iglesia. Siete serán ordenados este sábado 26 de junio, en la fiesta de san Pelagio, y otros dos serán ordenados el 22 de octubre, en la fiesta de san Juan Pablo II. Cómo no vamos a estar contentos. Estamos radiantes de gozo, nos sale la alegría por los ojos. El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres, dice el salmo 125. Es una alegría grande constatar que Dios sigue llamando, y hay jóvenes que al escuchar su voz han dicho que sí y se han puesto en camino de servir a Dios y a los hombres de nuestro tiempo en las cosas de Dios.

Al mismo tiempo, tanta gracia de Dios constituye un aldabonazo a nuestra responsabilidad. Los dones de Dios no son para propiedad privada, sino para compartirlos en la Iglesia universal, para recibirlos con gozo y compartirlos con generosidad. Y a tanta gracia de Dios, corresponde el cuidado de todos estos nuevos sacerdotes y de los que van saliendo en los últimos años de nuestros Seminarios. Cuidar la propia vocación, cuidar de nuestros sacerdotes ha de ser una tarea permanente de la diócesis, y más cuantos más sacerdotes jóvenes tengamos.

Cómo cuidar de nuestros sacerdotes. Primero, apreciando su vocación y la misión recibida para bien de todos en la Iglesia. Segundo, colaborando con ellos en la tarea apostólica común a todos, porque todos, cada uno desde su estado de vida, ha de colaborar en la tarea de la evangelización; y supone una gran suerte tener sacerdote con el que compartir el trabajo apostólico. Y tercero, acompañándolos en sus dificultades. “Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros” (2Co 4,7). Vasijas de barro, que se quiebran y se restauran. Oremos por nuestros sacerdotes, queramos a nuestros sacerdotes, colaboremos con nuestros sacerdotes. Constituyen un regalo tan grande para la Iglesia y tan imprescindible, que no podemos permitirnos el lujo de perderlos.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández

Obispo de Córdoba

Convivencia de Cursillos de Cristiandad para finalizar el curso

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La Casa de Espiritualidad San Juan de Ávila de la Yedra, fue el lugar de encuentro para los miembros de Cursillos de Cristiandad en Jaén para celebrar una Eucaristía de Acción de Gracias por el curso que termina. Así, impregnados de todos los testimonios de vida que allí se comparten, queríamos valorar lo que ha significado este curso para nosotros y plantear el trabajo y la formación para el siguiente.

Al inicio de curso decíamos que debíamos cimentarnos en la sencillez, la humildad y la fe en el Señor que hace que descansemos en Él y nos fortalezcamos día a día. Gracias a esto, podemos decir que este curso que acaba nos ha servido para darnos cuenta, una vez más, que sin el Señor nada somos. Que sus tiempos no son los nuestros y aun así ahora pensamos lo necesario que ha sido tener este tiempo de oración y formación y disfrutar el gran regalo que ha sido para nosotros el poder celebrar el cursillo 325 como final de curso.

Oración, formación y acción, el trípode que nos sostiene, que nos hace sabedores de nuestra pequeñez pero que, a la misma vez, nos alienta a ser iglesia en salida, misionera, dispuesta a caminar junto a nuestro Obispo y comunidades parroquiales, sabiendo que no hay un yo, sino un nosotros.

Felicitábamos a D. Carlos, nuestro Viceconsiliario, por su nombramiento como Delegado de Misión y dábamos gracias a Dios por él, porque, junto a nuestro Consiliario D. Sebastián nos hacen ver la belleza de la misión, de estar dispuestos a decir lo que nuestro corazón siente y que a veces no somos capaces de ponerle palabras “No podemos callar lo que hemos visto y escuchado” decían los apóstoles, nosotros tampoco podemos callar.

Con este sentimiento de alegría, de paz y de confianza en Dios dábamos gracias por lo vivido, por lo sentido en este curso y ojalá podamos decir como Santa Ángela: “No ser, no querer ser, pisotear el yo” y así ser todos uno en el Señor.

A María, nuestra Madre, encomendamos el nuevo curso, a Ella pedimos su intercesión para que nos guíe por el camino de la fe, la esperanza y el amor.

Cursillos de Cristiandad Jaén

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El Obispo recibe a la nueva directiva de la Fundación Proyecto Hombre Jaén

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Tras la salida como director de Cáritas diocesana de Jaén de Rafael López Sidro y la toma de posesión del nuevo responsable de la acción caritativa de la Iglesia, Rafael Ramos, el nuevo equipo directivo está girando visita por las distintas instituciones de la ciudad. La primera parada ha sido el Obispado donde se han reunido con el Prelado jiennense.

Cáritas, patrono de la Fundación Proyecto Hombre Jaén, elegía el pasado 9 de junio a Rafael Ramos como nuevo presidente, y con él a todo el equipo que hace pocas fechas juraba su cargo ante el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro: el delegado episcopal de Caridad y Acción Social, Juan Raya;  el secretario general de Cáritas, Diego Jiménez; el subdelegado diocesano, el diácono José Bellido, y el administrador diocesano de Cáritas, Javier Olmedo; así como el director terapéutico de Proyecto Hombre Jaén, Pedro Pedrero.

El encuentro, de toma de contacto, sirvió para que el Obispo conociera de cerca el trabajo de Proyecto Hombre, conocer los proyectos concretos en los que se está trabajando, su financiación, e incluso, cómo ha afectado la pandemia de la COVID-19 a la adicciones.

Fundación Proyecto Hombre Jaén es una entidad sin ánimo de lucro que soporta, económica y jurídicamente, el programa terapéutico-educativo para la rehabilitación de adicciones Proyecto Hombre en la provincia de Jaén, desarrollando proyectos de reinserción y prevención de adicciones, promoción social y formación.

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Contra la eutanasia, pero comprometidos en el alivio del sufrimiento y el cuidado de la vida

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Contra la eutanasia, pero comprometidos en el alivio del sufrimiento y el cuidado de la vida

 

El secretariado de Pastoral de la Salud de la diócesis de Guadix comunica que el miércoles 23 de junio, instituciones religiosas sanitarias han presentado un manifiesto ante la Ley de la Eutanasia en el que se posicionan en el cuidado y alivio del sufrimiento al final de la vida. Señalan que la sociedad puede hacer posible que personas con vidas frágiles o muy limitadas se encuentren integradas y acogidas, dedicando suficientes recursos sanitarios y sociales que hagan posible afrontar estas situaciones.

Los convocantes defienden la vida como un bien y un valor fundamental sobre el que se sustenta la persona, por lo que su respeto es imprescindible. Exigen no dañar la vida ni la integridad personal, sino promover y cuidar la vida, actuando para aliviar el sufrimiento. En este contexto, la sedación paliativa correctamente indicada, cuando no son efectivas otras medidas, y administrada previo consentimiento del paciente, respeta y humaniza el proceso del final de la vida mitigando el sufrimiento intenso e incoercible.

En el manifiesto constatan que la sociedad puede hacer posible que personas con vidas frágiles o muy limitadas se encuentren integradas y acogidas, dedicando suficientes recursos sanitarios y sociales que hagan posible afrontar estas situaciones. Para lo que ofrecen su compromiso con la humanización del cuidado de la vida de las personas sin pretender alargarla o acortarla irresponsablemente.

Este es el texto íntegro del manifiesto presentado:

Manifiesto

EL MÁS DIFÍCIL VIVIR. COMPROMETIDOS EN EL ALIVIO DEL SUFRIMIENTO Y EL CUIDADO DE LA VIDA

Instituciones religiosas dedicadas a la asistencia sanitaria que ofrecemos a la sociedad un compromiso constante y fehaciente, desde siempre, con el cuidado de las personas en el
periodo final de su vida o de aquellas personas con graves discapacidades y limitaciones
funcionales, ante la promulgación de una Ley de Eutanasia en España,

 

Constatamos:

-Que la vida es un bien y un valor fundamental sobre el que se sustenta la persona, por lo que su respeto es imprescindible para hacer posible una convivencia social en paz. Nadie está legitimado moralmente a suprimir o provocar la muerte de un semejante.

-Que la vida humana tiene sus límites, tanto temporal como en cuanto a las condiciones concretas en las que se desarrolla.

-Que la sociedad, a través de la solidaridad, puede hacer posible que personas con vidas frágiles o muy limitadas se encuentren integradas y acogidas en el entorno social y familiar cercano, logrando una experiencia de confort vital adecuado para vivirla con esperanza. Para esto son necesarias actitudes de compromiso interpersonal solidario con los enfermos y personas discapacitadas, y recursos suficientes sanitarios y sociales que hagan posible el afrontamiento efectivo de estas situaciones.

-Que, si no se da un soporte social, y también sanitario, efectivos, el dolor y el sufrimiento que a veces se presenta en situaciones de final de la vida o de situaciones de dependencia graves y muy limitantes, pueden generar desesperanza y deseos de no vivir en unas condiciones que a veces pueden llegar a ser muy penosas. Es posible que, sin ayuda, -y, en parte, por el abandono social- se origine un desequilibrio entre las fuerzas interiores de la persona y las cargas que la enfermedad o discapacidad le imponen.

-Que el dolor y la muerte, de hecho, no pueden ser los criterios últimos que midan la dignidad humana, ya que esta dignidad es propia de cada persona, por el solo hecho de ser un “ser humano” y no debería estar sujeta a condiciones subjetivas atribuidas por la propia persona ni por su entorno.

-Que el respeto a la dignidad humana, exige no dañar la vida ni la integridad personal y, por el contrario, exige promover y cuidar la vida, actuando para aliviar el sufrimiento y para conseguir la aspiración de que cualquier vida humana se desarrolle plenamente, hasta donde sea posible, aunque las condiciones que se presenten lo hagan un logro difícil o complejo.

Declaramos:

-Que acelerar la muerte, ya sea por acción o por omisión de tratamientos y cuidados debidos a cualquier persona al final de su vida o en situación de grave discapacidad, nos parece un daño irreparable que no estamos dispuestos a infringir a nadie.

-Que facilitar una acción suicida o una actuación homicida, aunque esta actuación sea solicitada y aceptada por el propio interesado, es un error, porque supone un desprecio por la dignidad humana, ya que suprime a la persona a manos de otras personas.

-Que es necesario ayudar de un modo proactivo, efectivo y comprometido a los enfermos a afrontar el impacto que la enfermedad incurable o la discapacidad insuperable, produce, para que su vida humana y la capacidad de vivirla felizmente, predomine y no quede anulada por su estado de salud. Para ello, en la realidad del final de la vida o ante enfermedades incurables, se debe prestar gran atención al respeto de la voluntad del paciente (voluntades anticipadas de tratamiento), al respeto a la vida del paciente y al acompañamiento al final de la existencia, a través de programas como los cuidados paliativos o similares.

Ofrecemos:

-Nuestra hospitalidad, nuestra capacidad de acompañamiento y cuidado de la persona enferma en las fases terminales de la vida de manera que se le ayude respetando y promoviendo siempre su inalienable dignidad humana, su llamada a la trascendencia y, por tanto, el valor supremo de su misma existencia.

-Nuestro compromiso con la humanización del cuidado de la vida de las personas sin pretender alargarla, cuando ya llega la inevitable hora de la muerte, y sin provocarla o acortarla irresponsablemente.

-Nuestro acompañamiento integral, que ayude a vivir el propio proceso de morir intentando aliviar el sufrimiento desde todas las dimensiones del ser humano. En este contexto, la sedación paliativa correctamente indicada, cuando no son efectivas otras medidas, y administrada previo consentimiento del paciente, respeta y humaniza el proceso del final de la vida mitigando el sufrimiento intenso e incoercible.

-Nuestro firme compromiso profesional y espiritual para aliviar y superar el sufrimiento y la desesperanza que podamos encontrar en las personas que atendemos, a fin de que encuentren la paz y la esperanza, para que hallen el alivio y un motivo para seguir adelante, aunque sea cuando el vivir se hace más difícil.

#cuidadospaliativos

#ManifiestoEutanasia

@Humanizar_es

@SanJuandeDios

@OHSanJuandeDios

@MediosConfer

@Laresmayores

@HCatolicosMad

Descarga aquí el manifiesto: 

 

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7+2 nuevos presbíteros. Demos gracias a Dios

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La Iglesia necesita sacerdotes. Es una necesidad vital. Sin sacerdotes no hay Eucaristía, y la Eucaristía es el centro de la vida de la Iglesia. La Eucaristía es Jesucristo que sigue vivo y resucitado en medio de su Iglesia. Sin sacerdotes tampoco tendríamos el perdón sacramental, que tanto necesitamos para experimentar la misericordia de Dios en nuestras vidas y para alcanzar la paz del corazón.

La Iglesia necesita muchas cosas para subsistir, para llevar adelante la obra evangelizadora en todas sus dimensiones. Necesita recursos económicos, necesita personas en todos los estados de vida, necesita ardor misionero. Pero la presencia del sacerdote en medio del Pueblo de Dios es insustituible, porque Jesús ha fundado su Iglesia sobre el cimiento de los apóstoles, con Pedro a la cabeza, y ha trasmitido ese poder por medio del sacramento del Orden en la sucesión apostólica a lo largo de los siglos, hasta el final de la historia. El sacerdote pertenece a la estructura fundamental de la Iglesia.

En todo el mundo occidental hay escasez de vocaciones, por muchas razones, pero sobre todo por la crisis de fe. La vida se entiende por parte de muchos como una oportunidad de disfrutar, como una carrera continua por alcanzar el placer a toda costa, no como un proyecto de amor de Dios y una colaboración en su obra redentora. Dios sigue llamando, pero no siempre se escucha su voz. E incluso cuando se escucha esa voz, no siempre es fácil responder a la misma. Entender la vida como una vocación es la actitud previa para seguir esa llamada de Dios a cualquier estado de vida cristiano.

En este contexto, por tanto, cada vocación es como un milagro de Dios. En este año, nuestra diócesis de Córdoba es regalada con 7+2 nuevos presbíteros, nueve nuevos sacerdotes para la Iglesia. Siete serán ordenados este sábado 26 de junio, en la fiesta de san Pelagio, y otros dos serán ordenados el 22 de octubre, en la fiesta de san Juan Pablo II. Cómo no vamos a estar contentos. Estamos radiantes de gozo, nos sale la alegría por los ojos. El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres, dice el salmo 125. Es una alegría grande constatar que Dios sigue llamando, y hay jóvenes que al escuchar su voz han dicho que sí y se han puesto en camino de servir a Dios y a los hombres de nuestro tiempo en las cosas de Dios.

Al mismo tiempo, tanta gracia de Dios constituye un aldabonazo a nuestra responsabilidad. Los dones de Dios no son para propiedad privada, sino para compartirlos en la Iglesia universal, para recibirlos con gozo y compartirlos con generosidad. Y a tanta gracia de Dios, corresponde el cuidado de todos estos nuevos sacerdotes y de los que van saliendo en los últimos años de nuestros Seminarios. Cuidar la propia vocación, cuidar de nuestros sacerdotes ha de ser una tarea permanente de la diócesis, y más cuantos más sacerdotes jóvenes tengamos.

Cómo cuidar de nuestros sacerdotes. Primero, apreciando su vocación y la misión recibida para bien de todos en la Iglesia. Segundo, colaborando con ellos en la tarea apostólica común a todos, porque todos, cada uno desde su estado de vida, ha de colaborar en la tarea de la evangelización; y supone una gran suerte tener sacerdote con el que compartir el trabajo apostólico. Y tercero, acompañándolos en sus dificultades. “Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros” (2Co 4,7). Vasijas de barro, que se quiebran y se restauran. Oremos por nuestros sacerdotes, queramos a nuestros sacerdotes, colaboremos con nuestros sacerdotes. Constituyen un regalo tan grande para la Iglesia y tan imprescindible, que no podemos permitirnos el lujo de perderlos.

 

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

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