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Mons. Ramazzini visita al obispo de Cartagena

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El cardenal guatemalteco mantiene viva su lucha en defensa de los migrantes. El cardenal Mons. Álvaro Leonel Ramazzini, obispo de Huehuetenango (Guatemala), está estos días en la Diócesis de Cartagena, visitando a Fernando y Maricarmen, un matrimonio de misioneros amigos suyos, con los que trabajó en la diócesis de San Marcos, de este país de Centroamérica. Aprovechando su estancia, se entrevistó ayer con el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes. Previamente había viajado a Roma para tomar de posesión de la parroquia que le fue asignada como cardenal (San Juan Evangelista, en Spinaceto) y asistir a la Misa del Santo Padre con motivo de la inauguración del Sínodo. Mons. Ramazzini siempre se ha caracterizado por mostrarse muy cercano a los migrantes, involucrándose en la defensa de los derechos de estos. Se siente interpelado por esta realidad por su condición de cristiano, asegura. «El mandamiento más importante es amar a Dios y amar al prójimo, ahí está todo. Ahora el punto es cómo llegar a concretar esto». En este sentido, el cardenal recuerda el texto de san Mateo: «Fui forastero y me acogisteis (…), cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis». «Es ahí donde yo me pongo a pensar qué evangelización estamos haciendo -explica-, porque si no soy capaz de reconocer en el otro a mi hermano, qué juicio voy a tener a la hora de la muerte. Y pensamos poco en eso». En este aspecto el obispo guatemalteco propone un compromiso de la Iglesia que pasa por la denuncia pública de estas situaciones y por «ayudar a entender que los migrantes no son delincuentes, que no son ladrones, que sobre todo son seres humanos». Para esto invita a que se siga trabajando en la concienciación, «sobre todo en las comunidades cristianas católicas, porque da tristeza que en una comunidad cristiana no se entienda que todos somos hermanos, como lo ha escrito el Papa en Fratelli tutti». Asimismo, defiende la importancia de que la Iglesia trabaje directamente con las autoridades, no solo en lo relativo a la denuncia sino en la defensa de los migrantes. «Veo la importancia de nuestra acción en dos niveles: el nivel inmediato de atención a los migrantes, porque son nuestros hermanos y hermanas; y en segundo lugar la incidencia política que tenemos que hacer en los cambios de las leyes migratorias». También mencionó la situación de la migración actual en el continente europeo: «Europa nos está dando un malísimo ejemplo a nosotros -dice Mons. Ramazzini- que vivimos esa experiencia en América central de tantos haitianos y venezolanos que están pasando por Guatemala tratando de llegar a Estados Unidos. La comunidad europea critica la política exterior estadounidense en tema de inmigrantes, pero aquí en Europa lo están haciendo peor y eso es lamentable».

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Comienza la fase diocesana del Sínodo sobre la sinodalidad en la Iglesia

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El Papa inauguraba el camino sinodal de forma oficial con la celebración de la Misa de Apertura la mañana del pasado domingo, 10 de octubre, en la Basílica de San Pedro, después de la acto introductorio que había tenido lugar, la tarde anterior, en el Aula Nueva del Sínodo, que incluyó trabajos en grupos plenarios y lingüísticos, meditaciones y testimonios.

La fase diocesana del sínodo se iniciará este domingo, 17 de octubre, con la particular Misa de Apertura presidida por nuestro obispo, Santiago Gómez Sierra, en la S.I. Catedral de Huelva, a partir de las 11.00 h., celebración a la que el propio Obispo invita a todo el Pueblo de Dios.

“Una persona, un hombre rico, corrió hacia Jesús mientras Él «iba de camino»”. Con este pasaje del Evangelio del pasado domingo (Mc 10,17), el Pontífice iniciaba su homilía en la Misa de apertura del Sínodo de los Obispos 2021 en la vaticana Basílica de San Pedro. El Papa explicaba que muchas veces los Evangelios nos presentan a Jesús “en camino”, acompañando al hombre en su marcha y escuchando las preguntas que pueblan e inquietan su corazón. “Hacer sínodo” recordaba: “es caminar juntos en la misma dirección”. De este modo invitaba a los obispos, las religiosas, los religiosos, las hermanas y hermanos laicos y todos los bautizados a practicar 3 verbos para hacer posible ese “caminar juntos”: “Encontrar, escuchar, discernir”, porque  Jesús “en primer lugar encontró en el camino al hombre rico, después escuchó sus preguntas y finalmente lo ayudó a discernir qué tenía que hacer para heredar la vida eterna”.

El sábado 9 de octubre se abría oficialmente este proceso sinodal que implicará a la Iglesia universal hasta 2023 con el tema “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”. En este acto introductorio, previo a la Misa de Apertura del día siguiente, el Papa Francisco exponía las expectativas de este nuevo proceso de escucha y discernimiento de todo el Pueblo de Dios, a través de la institución del Sínodo de los Obispos que ya en los últimos años se ha ido renovado sustancialmente.

Un proceso en tres fases

El Sínodo es una invitación para que todas las diócesis emprendan un camino de profunda renovación inspirada por la acción del Espíritu Santo. Se trata de un proceso de escucha, diálogo y discernimiento abierto a todos. El objetivo es dar respuesta a una pregunta principal: ¿Cómo se realiza hoy en la Iglesia el «caminar juntos», la sinodalidad? ¿Qué pasos nos invita a dar el Espíritu para crecer en nuestro “caminar juntos”?

Para responder a esta cuestión se busca la participación y la escucha profunda del Pueblo de Dios según el camino que nuestro obispo, Santiago Gómez, ha establecido para buscar, promover y recoger los frutos de este proceso.

Itinerario Sinodal 2021-2023

El proceso del Sínodo tiene tres fases. La primera de ellas se desarrolla en las Iglesias diocesanas y las comunidades cristianas. La segunda tiene un alcance continental. Finalmente tendrá lugar el Sínodo de la Iglesia universal.

  • Fase diocesana: Comenzaba en Roma el pasado domingo. Una semana después, este 17 de octubre, la Iglesia diocesana, con todas las diócesis del mundo, comenzará su recorrido sinodal. Parroquias, comunidades religiosas, movimientos, grupos de fieles trabajarán el material para la formación, diálogo y discernimiento (Descargar en versión PDF).
  • Fase continental: Dará comienzo en septiembre 2022. Las aportaciones y conclusiones recogidas en todas las diócesis serán ofrecidas en un documento de trabajo, en el ámbito de siete zonas geográficas. Tras la reflexión se recogerán en un nuevo instrumentum laboris que se ofrecerá al Sínodo de los obispos en la fase final.

  • Fase final: En octubre de 2023 tendrá lugar en Roma la XVI Asamblea General del Sínodo de los Obispos. Será la fase final de este Sínodo que involucra a todo el Pueblo de Dios. Se espera, como viene siendo común, que las conclusiones sean recogidas en un documento final que el Papa Francisco recogerá como base de una nueva exhortación apostólica post-sinodal, tal y como ha venido haciendo tras los últimos sínodos.

Más información: laicos.conferenciaepiscopal.es/sinodo

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El 28 de octubre se constituye el nuevo Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Sevilla

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El 28 de octubre se constituye el nuevo Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Sevilla

El pasado 7 de octubre tuvieron lugar las elecciones al Consejo Presbiteral, donde se decidió quiénes ocuparán los 33 puestos de ‘miembros elegidos’ de dicho Consejo, un órgano de consulta, presidido por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, que asume la misión de asesorar al obispo diocesano en los problemas pastorales concernientes al ejercicio de la jurisdicción.

Además de los sacerdotes elegidos mediante votación, el Consejo Presbiteral está formado por los ‘miembros natos’ (componentes del Consejo Episcopal, el rector del Seminario Metropolitano, el presidente del Cabildo Catedral y el delegado diocesano para el Clero) y los designados por el arzobispo.

En la sesión de constitución del nuevo Consejo, que tendrá lugar el próximo jueves 28 de octubre, se procederá a la elección del secretario del mismo y a la de los párrocos consultores. Asimismo, el arzobispo elegirá a los miembros del Colegio de Consultores entre los componentes del nuevo Consejo Presbiteral (cf. c. 502§1 CIC).

Composición del Consejo Presbiteral

Sacerdotes incardinados en Sevilla con cargo pastoral parroquial
  • Vicaría Sevilla Ciudad I: Pedro Juan Álvarez Barrera, Francisco Ortiz Gómez, Francisco Román Castro y Ramón Darío Valdivia Giménez.
  • Vicaría Sevilla Ciudad II: Manuel Moreno Reina, José Manuel Romero Acosta, Adrián Sanabria Mejido y Manuel Sánchez Sánchez.
  • Vicaría Norte: José María Campos Peña, Salvador Diánez Navarro, Elías Domínguez Teba y Jesús Ojeda Martín.
  • Vicaría Sur: Juan Pablo Domínguez Teba, Jorge Dorado Picón, Manuel Jiménez Povedano y Antonio Muñoz Martín
  • Vicaría Este: Félix José Amo Molina, Carlos Carrasco Schlatter, Joaquín Reina Sousa y Adrián José Ríos Bailón.
  • Vicaría Oeste: José Joaquín Castellón Martín, Ignacio del Rey Molina, Andrés Ramírez Cárdenas y Antonio Jesús Salvago Duarte.
Sacerdotes incardinados en Sevilla sin cargo pastoral parroquial
  • Antonio Bueno Ávila.
  • Marcelino Manzano Vilches
  • Manuel Palma Ramírez
  • Luis Rueda Gómez
Sacerdotes no incardinados en Sevilla
  • José María García de Lomas Mier
Sacerdotes religiosos o miembros de Sociedades de Vida Apostólica
  • Fr. Alfonso García Arraya (OFM)
  • Fr. José María Morán Arrojo (OFM)
  • P. Francisco Piñero Piñero (SSCC)
  • Fr. Jesús María Tena González (OFM)
Miembros designados por el Arzobispo
  • Ángel Fernando del Marco Ostos
  • Andrés Pablo Guija Rodríguez
  • Alberto Jaime Manzano
  • Antonio José Mellet Márquez
  • José Tomás Montes Álvarez
  • Francisco José Ortiz Bernal
  • Álvaro Pereira Delgado
  • Francisco de los Reyes Rodríguez López
  • Juan Antonio Román Écija
  • Andrés Ybarra Satrústegui

 

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«Patas arriba», comentario al Evangelio del XXIX Domingo del Tiempo Ordinario − B

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Foto: Cristo, Varón de Dolores. Luis de Morales (1566). Museo del Prado, Madrid.

El evangelio de Marcos de este domingo (Mc 10,35-45) propone una de esas frases de Jesús que descolocan: «el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos». En este sentido, no solo Jesús lo dice para los demás, sino anticipa a sus discípulos y recuerda a los lectores actuales cómo vivió su servicio: «el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos». Por eso, este domingo comenzaremos el comentario por el final, no podía ser de otra manera si se titula “Patas arriba”.

Algunos textos bíblicos, como el cántico de Ana (1Sam 2,1-10) o el Magnificat de María (Lc 1,46-55) comparten lo que se puede denominar “mundo al revés” (mundus inversus). Este concepto representa una inversión del mundo ordinario y ofrece alternativas que escapan de lo lógico en el ámbito natural, cultural o religioso. En este sentido deben entenderse no pocas frases de las Escrituras: «Hay más alegría en dar que en recibir» (Hch 20,35); «El que cree en mí, aunque muera, vivirá» (Jn 11,25); «los últimos serán primeros y los primeros serán los últimos» (Mt 19,30); «porque la locura divina es más sabia que los hombres, y la debilidad divina, más fuerte que los hombres» (1Cor 1,25). Todo esto indica que el Evangelio ‒el proyecto de amor de Dios‒ pone el mundo “patas arriba”.

No es lógico que después de la propuesta de los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, Jesús concluya poniendo como primer puesto el lugar del servidor. Tampoco tiene sentido, desde un cierto punto de vista, las palabras de María: «a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos» (Lc 1,53). Ciertamente, el Magnificat solo se recoge en boca de María, dentro del evangelio de Lucas, pero contiene la misma idea sobre el servicio, cuando a modo de acción de gracias se indica que «derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lc 1,52).

La pregunta inicial de Jesús en el evangelio de este domingo, «¿Qué queréis que haga por vosotros?», requiere de una respuesta personal y eclesial. A nivel personal, cada uno sabe qué realidades deben invertirse, cambiarse, transformarse en su propia vida. De esta manera lo posible se convierte en imposible y lo imposible se hace realidad; los cercanos se encuentran lejos y los lejanos son acercados; los ricos se convierten en pobres y los pobres llegan a ser ricos. O lo que es lo mismo, que quien quiera ser grande sea el servidor.

A nivel eclesial, la respuesta que pudiéramos dar, especialmente en estos momentos que vivimos, es tomarnos en serio la “sinodalidad”. Una palabra que en la definición de la RAE incluye solo a obispos, eclesiásticos, ministros y clero. Sin embargo, es necesario que todos nos sintamos parte. Una palabra que deriva de sínodo, que etimológicamente significa el camino que recorren juntos los miembros del Pueblo de Dios. Caminar juntos –enseña el Papa Francisco– es el camino constitutivo de la Iglesia. O caminamos juntos o quizás no nos estamos moviendo de nuestro sitio.

La sinodalidad no es contraria a los carismas o los ministerios de la Iglesia, pero sí recuerda la necesidad de servicio de todos, cada uno desde la vocación que ha recibido. Sería atrevido decir que la sinodalidad ‒el caminar juntos‒ es poner patas arriba la Iglesia. Sin embargo, es necesario que vivamos todos y siempre desde el servicio: una Iglesia que no sirve, no sirve como Iglesia.

Isaac Moreno Sanz,
Dr. en Teología Bíblica y rector del Seminario Diocesano de Huelva.

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El Obispo inicia la Visita Pastoral a la Vicaría Territorial del Condado

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Tras un primer año de toma de contacto con la realidad general de la diócesis, nuestro Obispo comienza la Visita Pastoral a las comunidades parroquiales la próxima semana recorriendo, primeramente, algunas parroquias de la vicaría territorial del Condado.

D. Santiago Gómez inicia este próximo lunes, 18 de octubre, la Visita Pastoral por la que conocerá de cerca la realidad de las comunidades parroquiales de los diferentes municipios, presidiendo la celebraciones, dialogando con los fieles y grupos parroquiales, visitando a los enfermos, los centros educativos, las instituciones y agentes sociales locales,  etc. La Visita Pastoral es el medio por el que el Obispo fortalece la comunión dentro de la Iglesia diocesana y tiene, de alguna manera, su continuidad en la Visita que el Obispo hace al sucesor de Pedro en la sede romana: la llamada Visita “ad limina”, donde se afianza la comunión de la diócesis con las demás iglesias particulares del orbe cristiano, y que realizará el Obispo, junto al resto de obispos españoles, el próximo enero.

Breve mirada a la historia1

La Visita Pastoral del Obispo se trata de una de las instituciones más antiguas en la vida de la Iglesia. Sus precedentes datan de la época apostólica; tiene plena vigencia en la época patrística; se potencia de forma extraordinaria en los Concilios de Toledo de la época visigótica, el venero más fecundo de legislación sobre esta institución eclesiástica; y se desarrolla y consolida en la Edad Media, época en la que se compila dicha legislación en el Decreto de Graciano y en las Decretales de la Gregorio IX. El Concilio de Trento, por su parte, considera la Visita como un instrumento clave en sus planes de reforma. La recoge el CIC de 1917, repitiendo sustancialmente la normativa de Trento. El CIC de 1983 reitera con pequeñas variantes lo preceptuado en el CIC de 1917. La exhortación apostólica postsinodal Pastores gregis, publicada en el año 2003, le dedica un párrafo en el capítulo V (no 46); y el nuevo Directorio para el ministerio pastoral de los Obispos, Apostolorum succesores, publicado en marzo de 2004, le dedica una sección dentro del capítulo VIII (no 220-224).

Naturaleza de la Visita Pastoral

La Visita Pastoral es un «auténtico tiempo de gracia y momento especial, más aún, único, para el encuentro y diálogo del Obispo con los fieles«. Es «como el alma del ministerio episcopal«, según el Beato Bartolomé de los Mártires (PG 46), y debe ser siempre un acontecimiento de gracia y salvación, una verdadera Pascua, un verdadero paso del Señor junto a cada comunidad parroquial.

Es preciso destacar la dimensión sobrenatural y salvífica de la Visita Pastoral. En el párrafo que los Lineamenta de la X Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos del año 2001, dedicada precisamente al ministerio episcopal, se decía que «mediante la visita pastoral el Obispo se presenta concretamente como principio visible y fundamento de la unidad de la Iglesia particular y ella ‘refleja de alguna manera la imagen de aquella singularísima y totalmente maravillosa visita, por medio de la cual el sumo Pastor (1 Ped 5,4), el Obispo de nuestras almas (cf 1 Ped 2,25), Jesucristo, ha visitado y redimido a su pueblo (cfr. Lc 1,68)» (no 70).

Los fines fundamentales de la Visita son, pues, la revitalización de las comunidades cristianas, el impulso a la pastoral de la santidad, el incremento de la comunión eclesial y la reanimación de las energías de los agentes de la pastoral parroquial, agradeciéndoles, felicitándoles, animándoles y estimulándoles, en orden a una acción apostólica más intensa (Cfr. Directorio, 220). El Directorio dice además en el mismo número que la Visita permite al Obispo «examinar la eficiencia de las estructuras y de los instrumentos destinados al servicio pastoral, dándose cuenta de las circunstancias y dificultades del trabajo evangelizador, para poder determinar mejor las prioridades y los medios de la pastoral orgánica«. Otros fines, son el mayor conocimiento de la Diócesis por parte del Obispo, la cohesión pastoral y la coordinación pastoral.

Después del paso del Obispo, la comunidad parroquial debe quedar confirmada en la fe, alentada en su esperanza, unida en la caridad, edificada y robustecida en las raíces sobrenaturales de la vida cristiana y estimulada en su compromiso apostólico y evangelizador. Esto es lo decisivo. La frase del Señor en el Evangelio de San Juan, “Para que tengan vida” (Jn 10,10), es la mejor síntesis de los objetivos y fines más genuinos de la Visita Pastoral.

Preparando la Visita Pastoral

La preparación de la Visita Pastoral en cada parroquia debe suponer un cierto examen de conciencia desde una perspectiva pastoral para el párroco, los diversos consejos y las instituciones parroquiales. Para hacer esta reflexión sobre la realidad pastoral del arciprestazgo y de la parroquia se proporciona un cuestionario a modo de guión.

Con esta información, fruto de la reflexión de la parroquia, el Obispo puede prepararse también adecuadamente para efectuar la Visita, estando informado con anticipación sobre la situación socio religiosa de la parro- quia para poder alentar, estimular o corregir con fruto (Directorio, 222).

Además, en cada parroquia se debe buscar la forma de conseguir que la noticia y la Visita Pastoral del Obispo llegue a todas las categorías sociales y a todas las personas, incluso a las alejadas de la práctica religiosa con el fin de poder anunciar el Evangelio a todos y que la Visita sea también un acontecimiento popular que cale en la opinión pública.

Visita Pastoral a la Vicaría del Condado

  • 18 al 24 de octubre: parroquia San Bartolomé, Villalba del Alcor, y parroquia Ntra. Sra. de la Purificación, Manzanilla.
  • 25 al 31 de octubre: parroquia Ntra. Sra. de la Asunción, Bonares, y parroquia San Vicente Mártir, Lucena del Puerto.
  • 1 al 7 de noviembre: parroquia San Francisco de Asís, Matalascañas.
  • 8 al 14 de noviembre: parroquias Santiago Apóstol y María Auxiliadora, Bollullos Par del Condado.
  • 22 al 28 de noviembre: parroquias San Juan Bautista y Santiago Apóstol, Gibraleón.

1 El contenido de este apartado, como el de los siguientes, son un extracto de: Mons. Santiago Gómez Sierra, Obispo de Huelva. Directorio para la Visita Pastoral (septiembre, 2021).

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La Diócesis de Cartagena comienza su camino hacia el Sínodo

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El obispo abrirá el domingo la fase de consulta diocesana del Sínodo, un tiempo de participación abierto a todos.

En octubre de 2023 el Papa Francisco ha convocado en Roma la celebración de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, bajo el lema Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión. Un Sínodo para toda la Iglesia universal a través del cual el Papa quiere que esta se interrogue sobre su vida y misión.

Francisco invita a toda la Iglesia a que se implique en este sínodo, por este motivo, se va a vertebrar en tres fases: la de consulta diocesana, que se inició el 9 de octubre en Roma y se abrirá el 17 de octubre en todas las diócesis del mundo, hasta febrero de 2022; la segunda fase, desde septiembre de 2022 a marzo de 2023, que se desarrollará en asambleas regionales y continentales; y, finalmente, la celebración del Sínodo en Roma, en octubre de 2023. El trabajo realizado de estas consultas a toda la Iglesia universal se dispondrá en dos Instrumentum laboris, con los que trabajarán los obispos que participen en el Sínodo en octubre de 2023.

El obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, ha presentado esta mañana en rueda de prensa este tiempo de consulta sinodal diocesana, acompañado por Juan José González, coordinador del Equipo Sinodal Diocesano; y Vicente José Berruezo, miembro de este equipo.

Mons. Lorca Planes presidirá este domingo, 17 de octubre, a las 12:00 horas, en la catedral, la celebración de la Eucaristía con la que dará comienzo esta fase de consulta diocesana del Sínodo. «Una oportunidad», según ha asegurado el prelado, para mostrar la propia experiencia de Iglesia. «El Papa Francisco nos invita a un sueño, porque ha puesto a la Iglesia en revolución; nos pide a todos colaborar de una forma activa en este sínodo, quiere escucharnos», subraya Lorca Planes.

Esta consulta se basará en dos grandes interrogantes: ¿Cómo se realiza hoy en la Iglesia nuestro «caminar juntos» en la sinodalidad? Y ¿qué pasos nos invita a dar el Espíritu para crecer en nuestro «caminar juntos»? Según señaló el Papa Francisco, la finalidad del Sínodo, y por lo tanto de esta consulta, no es producir documentos, sino «hacer que germinen sueños, suscitar profecías y visiones, hacer florecer esperanzas, estimular la confianza, vendar heridas, entretejer relaciones, resucitar una aurora de esperanza, aprender unos de otros, y crear un imaginario positivo que ilumine las mentes, enardezca los corazones, dé fuerza a las manos».

En la página web de la Diócesis (diocesisdecartagena.org) se ha habilitado un espacio para este tiempo de trabajo sinodal diocesano, en el que se ofrecen materiales generales para trabajar en las parroquias y otras realidades eclesiales. Unos materiales que servirán como guía, según explica el coordinador del Equipo Sinodal Diocesano, Juan José González, aunque lo verdaderamente importante sea realizar un verdadero camino sinodal: «Lo importante es disponer el corazón, hacerlo en un entorno de espiritualidad, de oración y comunión, en un deseo de caminar juntos. Los materiales serán un apoyo, pero lo importante es generar espacios de encuentro, de comunicación, de escucha, de participación, sin excluir a nadie, incluso invitar a personas alejadas de la Iglesia para que esa participación vaya calando en nuestra realidad particular, en nuestra parroquia y en nuestro corazón de manera personal». Un tiempo sinodal en el que la Iglesia quiere «escuchar con respeto».

La consulta diocesana se realizará a partir de un documento de trabajo «que pretende ser muy abierto para facilitar la participación de todas las personas a nivel parroquial y también de grupos y asociaciones», ha explicado Vicente Berruezo, quien también ha señalado que esta consulta ayudará a la Iglesia a «vendar heridas», sobre todo de aquellas personas que se sientan alejadas.

Además de los materiales que ya están disponibles en la web, el obispo ha manifestado la intención de realizar una encuesta a través de internet, que posibilite la participación de aquellas personas que están alejadas de la Iglesia o, incluso, que son contrarias a ella. «Esas opiniones, aunque sean cosas que no nos gustaría oír, porque pueden ser duras, difíciles o muestren experiencias que han hecho sufrir a la gente, queremos escucharlas para que así la Iglesia pueda también rectificar y eso nos ayudará en un proceso de conversión».

Comunión, participación y misión

El Santo Padre espera que este camino sinodal genere un tiempo de renovación en la Iglesia, de aggiornamento, tal y como se propuso en el Concilio Vaticano II.

Un tiempo de comunión, participación y misión al que está invitado todo el Pueblo de Dios, toda la Iglesia, obispos, sacerdotes, religiosos y laicos. «El Sínodo no es un parlamento, que el Sínodo no es una investigación de opiniones; el Sínodo es un momento eclesial, y el protagonista del Sínodo es el Espíritu Santo. Si no hay Espíritu, no habrá Sínodo» (Discurso del Papa Francisco con motivo del Momento de Reflexión para el inicio del Camino Sinodal, 9 de octubre de 2021). Según el Papa, este sínodo permitirá a la Iglesia convertirse en «un lugar abierto donde todos se sientan como en casa y puedan participar», también ofrecerá la oportunidad de «convertirnos en una Iglesia de la escucha» y «en una Iglesia de proximidad», regresando al estilo de Dios que es «cercanía, compasión y ternura».

Equipo Sinodal Diocesano

Para la preparación de este tiempo sinodal y para su puesta en marcha, el obispo ha creado el Equipo Sinodal Diocesano, compuesto por siete laicos, una religiosa y un sacerdote. Entre las funciones de este equipo está la de servir de enlace entre la diócesis y la Conferencia Episcopal Española (CEE), así como ser referente para las parroquias y otros grupos de la diócesis en todo lo relativo a esta consulta sinodal. Una vez haya finalizado esta etapa de consulta diocesana, el Equipo Sinodal Diocesano se encargará de redactar el documento final que se enviará a la CEE, concretizando todo lo trabajado en la Diócesis.

Coordinan este equipo Juan José González y Mercedes Herrera, que trabajan junto a otros cinco laicos: Vicente Berruezo, Francisco Cánovas, María Eugenia García, Carmelo Gómiz y María Salcedo; además de sor Ana Galeote, salesiana del Sagrado Corazón de Jesús, y el vicario para la Evangelización, José León.

Cuatro meses de trabajo sinodal diocesano

De octubre de 2021 a febrero de 2022 se desarrollará esa fase diocesana de consulta sinodal. Un tiempo para que la Iglesia diocesana se interrogue sobre su vida y misión desde las diferentes realidades y carismas. Sacerdotes, religiosos y laicos están convocados a participar en este tiempo de encuentro que comenzará este próximo domingo, 17 de octubre, con la celebración de la Eucaristía, presidida por el obispo de Cartagena, a las 12:00 horas en la catedral. Una celebración que será retransmitida por Popular TV.

La próxima semana, del 22 al 24 de octubre, se realizará el lanzamiento del trabajo sinodal aprovechando la presencia en la Diócesis del nuncio de su Santidad en España, Mons. Bernardito Auza.

El 4 de febrero de 2022 se cumplirá el plazo para entregar el resumen de las aportaciones a los laicos representantes de las ocho zonas pastorales; y el 11 de febrero se entregará el resumen de las aportaciones de cada zona pastoral al Equipo Sinodal Diocesano, para que este redacte el resumen que se enviará a CEE.

Por último, dentro de esta fase diocesana del Sínodo, el 27 de febrero, se realizará un Encuentro Diocesano Presinodal, una jornada festiva en la que se presentarán las conclusiones a toda la Diócesis.

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La Parroquia de la Asunción de Villacarrillo celebra la Eucaristía de inicio de curso de Catequesis

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La Parroquia de la Asunción de Villacarrillo, el pasado día 6 de octubre, vísperas de la festividad de nuestra patrona Nuestra Señora del Rosario, como ya es habitual en nuestra comunidad, celebró la Eucaristía de inicio de curso de Catequesis.

En este día, segundo de triduo a la Virgen del Rosario, niños y catequistas se dieron cita en el templo de la Asunción para comenzar un nuevo año de Catequesis. Otro año más en el que acometemos la tarea de ayudarles a conocer cada vez más a Jesucristo. La celebración estuvo presidida por D. Andrés Nájera, nuestro párroco, y asistieron, también, los padres y madres de los catecúmenos, que los quisieron acompañar en el inicio de un nuevo curso en la catequesis, viviendo, así, todos juntos la experiencia de ser familia de los Hijos de Dios en la Iglesia.

La palabra de Dios de este día nos animaba a la oración. Y en este sentido, Don Andrés, en las palabras que dedicó a los niños y niñas allí presentes, insistió en la oración a la Virgen: “que no acabe ningún día sin rezarle a la Virgen, nuestra Madre”. También, tuvo palabras para las familias, a las que instó que fueran las primeras transmisoras del Evangelio entre sus hijos.

Al término de la celebración cantamos el himno a la Patrona y los niños y demás asistentes entregaron a la Virgen las flores que traían como ofrenda, que posteriormente fueron colocadas por miembros de la Cofradía del Stmo. Cristo de la Veracruz y Ntra. Sra. del Rosario   en las andas preparadas para la procesión tan esperada, que tendría lugar al día siguiente por las calles de nuestra ciudad.

Con esta celebración damos inicio a un nuevo curso catequético acogiendo con alegría y cariño a todos los que participan en él, dando gracias al Señor Jesús que nos ha invitado y camina con nosotros. El grupo de catequistas de la Asunción le pedimos que encienda en nuestro corazón la luz de la ilusión, que brille todo el curso y nos guíe para transmitir el amor de Dios a estos niños y niñas que nos ha encomendado.

Catequistas de la Asunción de Villacarrillo

Galería fotográfica: «Misa inicio del curso de Catequesis en la Asunción de Villacarrillo»

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Juan Antonio Guedes, nuevo párroco de Nuestra Señora del Rosario en Valle Jiménez

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El obispo ha nombrado al sacerdote Juan Antonio Guedes, nuevo párroco de Nuestra Señora del Rosario, en Valle Jiménez, en La Laguna, arciprestazgo de La Cuesta.

Guedes Suárez es natural de Agüimes, en Gran Canaria. Fue ordenado en julio de 1999. Realizó la licenciatura en teología dogmática en la Facultad de Burgos y ha prestado distintos servicios en la Diócesis. En este momento, es secretario de coordinación pastoral, vicario episcopal de La Laguna, delegado para el clero, director de la residencia sacerdotal ‘S. Juan de Ávila’ y profesor del ISTIC.

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27 jiennenses participan en una nueva tanda de Cursillos de Cristiandad en la Yedra

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Del 8 al 11 de octubre se ha celebrado en la Casa de Espiritualidad San Juan de Ávila de la Yedra el Cursillo de Cristiandad N.º 326 de Jaén, el cuarto en esta nueva etapa que estamos viviendo.

En este Cursillo, al que hemos bautizado como “Cursillo del Amor de Dios y la alegría”, hemos participado un total de 27 personas, jóvenes la mayoría de ellos.

“Cuando dos o más personas se reúnen en mi nombre, allí estoy yo…” (Mt. 18,20). Y verdaderamente así es…

Decir que este cursillo ha sido un regalo del Señor es decir poco. Intentar describir lo que ha sido y hemos vivido en estos tres días es casi imposible, porque cuando se está lleno de gozo, confiado en los brazos de Dios y amados por Él, parece que solo se puede sentir… sentir un consuelo tal que sobran palabras.

En este Cursillo hemos sentido la presencia y cercanía de un Dios Padre misericordioso que nos quiere con locura y nos espera a todos, a los que lo tienen presente cada día, a los que se acuerdan de vez en cuando y también a los que no recordaban cuánto tiempo hacía que no recibían su abrazo de misericordia.

En estos días hemos descubierto en Cristo el camino de la vida, en el que todos somos iguales, pero distintos en nuestras necesidades y que necesitamos experimentar el amor de Dios cada día. Decía el Papa Benedicto XVI: “Abrid vuestros corazones a Dios, dejaros sorprender por Cristo <<Dadle el derecho a hablaros>>… Presentad vuestras alegrías y penas a Cristo” y continuaba diciéndoles: “porque la felicidad que buscáis, la felicidad que tenéis derecho de saborear, tiene un nombre, un rostro, el de Jesús de Nazaret, oculto en la Eucaristía”. Hemos sentido la alegría de descubrir como Cristo nos ama, como somos y lo que somos.

En los testimonios de la ceremonia de clausura las palabras más repetidas fueron: “Alegría” y “Me siento amado”. En sus caras veíamos el rostro alegre y feliz de una iglesia que se sustenta en el Amor.

En la misma  estuvimos acompañados por un numeroso grupo de cursillistas de nuestra Diócesis y de la Diócesis de Córdoba, presididos por  el Vicario de Evangelización, D. Juan Ignacio Damas López, que en nombre de nuestro Obispo , nos alentó a vivir un “cuarto día” lleno de esperanza y confiados en que nunca vamos a volver a estar solos. Queremos agradecer a D. Amadeo el cariño que tiene hacia nosotros y que haya hecho posible que el MCC sea una realidad hoy en nuestra Diócesis.

A nosotros solo nos queda decir como Santa Ángela de la Cruz: “Que Dios se lo pague a Dios”.

Movimiento Cursillos de Cristiandad Jaén

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Lecturas del Domingo XXIX del Tiempo Ordinario (B)

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Primera Lectura

Isaías 53, 10-11

Al entregar su vida como expiación, verá su descendencia, prolongará sus años.

El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento,
y entregar su vida como expiación:
verá su descendencia, prolongará sus años,
lo que el Señor quiere prosperará por su mano.
Por los trabajos de su alma verá la luz,
el justo se saciará de conocimiento.
Mi siervo justificará a muchos,
porque cargó con los crímenes de ellos.

Salmo responsorial

Salmo 32
R/: Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

Que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/:

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esperan su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/:

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R/:

Segunda Lectura

Hebreos 4, 14-16

Comparezcamos confiadamente ante el trono de la gracia

Hermanos:
Ya que tenemos un sumo sacerdote grande que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios, mantengamos firme la confesión de fe. No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado. Por eso, comparezcamos confiados ante el trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia para un auxilio oportuno.

Evangelio

Evangelio según san Marcos 10, 35-45

El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que nos hagas lo que te vamos a pedir». Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?». Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda». Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?». Contestaron: «Podemos». Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado.

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, llamándolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por la multitud».

Comentario de Antonio J. Guerra

Se lee hoy un trozo del cuarto cántico del siervo sufriente de Isaías. En él se presenta al Siervo de Dios que lleva su obediencia hasta la entrega de la propia vida en muerte cruenta. Nos narra el profeta el resultado de esta entrega: su dolor ha salvado a los hombres del castigo que merecían por sus pecados. El Salmo 32 nos recuerda algunas de las maravillas que Dios ha obrado en favor de su pueblo para que aumente su fe y esperanza. Dios, a pesar de la muerte del Justo, tiene sus ojos puestos en sus fieles para librarlos de la muerte.

La carta a los Hebreos nos ayuda a identificar al Siervo de Dios con Jesús. Interpreta la muerte de Jesús en clave sacrificial. Con su actitud obediente al plan divino, Jesús es presentado como el sumo sacerdote que entrega su propio cuerpo para la remisión de los pecados. Él es el sumo sacerdote que compadecido de nuestras debilidades se entrega por amor a nosotros y nos abre las puertas del cielo.

La Palabra nos sale al encuentro para “convertirnos” que según su etimología griega significa “hacernos cambiar de mentalidad”. Hoy Dios nos ofrece una nueva orientación a nuestra instintiva sed de grandeza, al deseo más o menos inconsciente de ser importantes. Jesús nos advierte: “no ha de ser así entre vosotros” (Mc 10,43), y nos enseña a aspirar a un tipo de grandeza poco ambicionado: el del amor incondicionado que se hace humilde servicio al prójimo, hasta entregar la propia vida. Este servicio humilde de Jesús es el modelo que debemos reproducir en nosotros: “para los hombres es imposible, pero no para Dios” (Mc 10,27). El pecado es lo que nos separa de Dios y desfigura en nosotros los rasgos de Cristo grabados en nuestro bautismo, pero el mismo Dios socorre nuestras flaquezas y expía todo el pecado humano, pidiendo a su Hijo inocente que cargue sobre sí las consecuencias, que nos rescate de la muerte. El Dios tres veces Santo nos perdona por la sangre de su Hijo. El camino del servicio y la entrega tiene un precio alto, y Jesús está dispuesto a asumirlo; de su mano, iremos comprendiendo que el grano de trigo dará fruto si de verdad muere.

Para profundizar:

  1. “Concédenos sentarnos a la vera tuya en tu gloria” (cf. Mc 10,37). Santiago y Juan piden algo grande y Jesús atiende a su petición; sólo les pone como condición el de compartir con él todo el camino que lleva a la gloria. ¿Estás dispuesto a caminar con Jesús todo su camino? ¿O me limitaré sólo a aquellos tramos que a mi agradan?
  2. “El que pierda la propia vida por mí y por el Evangelio, la salvará” (Mc 8,35). Contempla el amor de Jesús que por ti bebió la copa del sufrimiento para arrancarte de la muerte eterna destinada a los pecadores, ¿qué harás tú por Jesús?
  3. “Os he dado ejemplo, para que hagáis lo que yo he hecho con vosotros” (Jn 13,15). El servicio humilde de Jesús es el modelo que debemos reproducir en nosotros. ¿Tiene algo que mejorar mi actuar como cristiano?

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