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Decreto de la convocatoria para la elección de arciprestes – 22 de septiembre de 2021

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elecciones

 

DECRETO DE LA CONVOCATORIA PARA LA ELECCIÓN DE NUEVOS ARCIPRESTES

22 de septiembre de 2021

eleccion arciprestes

 

Descargue el decreto en PDF:

Eleccion de arcipreste 2021

 

ANEXO: PAUTAS PARA LAS ELECCIONES SEGÚN LA NORMATIVA CANÓNICA DE REFERENCIA

En las elecciones se procederá por votación secreta y siguiendo lo establecido en los cc. 119 y 164-179 del Código de Derecho Canónico, con las precisiones siguientes:

Antes de proceder a la elección:
• se verificará que están presentes la mayoría de los que deben ser convocados. De otro modo la elección no sería legítima.
• se designarán dos escrutadores, que suelen ser el más joven y el de más edad de entre los presentes.

Los legítimamente ausentes pueden votar en las elecciones por carta. En este caso, cada elector hará llegar al Presidente de la Mesa su voto en doble sobre antes del comienzo de la elección. El voto por carta únicamente es válido para el primer escrutinio de cada una de las elecciones.

En la elección de dos o tres miembros de un grupo se harán consecutivamente dos o tres elecciones, una para cada uno de los mismos. No es válido elegir a los dos o tres que en la elección efectuada hubieran obtenido el mayor número de votos.

El Presidente cuidará de que se levante acta de la elección realizada.

Votaciones posibles:
Primera votación: se requiere mayoría absoluta = más de la mitad de los presentes.

Segunda votación: se requiere mayoría absoluta = más de la mitad de los presentes.

Tercera votación, si es necesaria: sólo son elegibles los dos que hayan obtenido mayor número de votos en la segunda. Si empatan en la segunda más de dos, son elegibles los dos de más edad de los empatados. Si hay uno que, en la segunda tiene mayoría relativa (insuficiente), y más de uno empatados en el segundo puesto, los elegibles en la tercera son solamente el primero y el de más edad de los empatados en el segundo puesto.

En la tercera votación caben estas posibilidades:
a) se da mayoría absoluta de un votado: sale elegido.
b) hay empate: es elegido el de más edad.
c) se da mayoría relativa (sólo se dará esta tercera eventualidad en caso de que haya en la votación abstenciones, o votos en blanco o votos dados a un no elegible), que es suficiente para resultar elegido (Pont. Comisión para la interpretación de los textos legislativos, 28 de junio de 1990).

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Sí es verdad. No es verdad.

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Nuevo libro de Pablo Domínguez Prieto ya disponible en la Librería Diocesana

Pablo Domínguez Prieto, autor de “Hasta la cumbre”, dirigió en enero de 2008 estos Ejercicios espirituales, inéditos hasta ahora, a presbíteros y diáconos transitorios y permanentes de la diócesis de Armenia (Colombia). Sus ocho meditaciones animan al cuidado y perfeccionamiento de la vida interior y la recta formación de la conciencia, y pueden ayudar a laicos, sacerdotes y consagrados a discernir y promover la Verdad para hacer crecer a todos en el amor a Cristo.

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Bienquerencias que salvan vidas

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No podemos ni imaginar el bien que podemos hacer a una persona simplemente con un gesto afable, comprensivo, que no dicta normas, no impone y escucha. Hace varias décadas tuve la fortuna de conocer al doctor Terrasa, un gran ginecólogo, entrañable amigo fallecido en 2013, que había traído al mundo miles de niños y niñas. Humanista, creyente, además de gran profesional, dejó una profunda huella en quienes le trataron en su consulta de Palma de Mallorca y en la labor que realizó en Nigeria.

Este hombre sensible al que conocí cuando ya había publicado Memorias desde el seno materno, al que poco después siguió La muerte plenitud de la vida me narró uno de los episodios vividos de los tantos que marcaron su trayectoria. Una de sus pacientes, inglesa, que se hallaba en estado de gestación esperando un hijo fruto de un amor no correspondido, se acercó a su consulta para expresarle su deseo de impedir que viese la luz del día. Y este médico en un momento de la conversación, fue consciente de la limitación que le imponía su desconocimiento de la lengua inglesa, para poder expresarle a aquella mujer, que se debatía entre la angustia y el temor, cuánto era el amor que le infundía su presencia. De ahí que transportado por un impulso interior abandonase el sillón y la besase respetuosamente en la mejilla. Al cabo de quince días la mujer compareció de nuevo en su consulta para hacerle saber que había tomado la determinación de dejar nacer a su hijo. Cuando el médico preguntó, con gran delicadeza, a qué se debía esta decisión, la mujer respondió de inmediato que al afecto que había recibido de él. Creo que esto lo dice todo.

En estos tiempos que corren alguien malintencionado podría extraer conclusiones precipitadas y juicios malsanos de este breve relato. Pero no hay que buscar nada porque la realidad, clara y llana, es sencilla y empírica: si en medio de la oscuridad, cuando hemos de tomar decisiones de alta gravedad, alguien nos acoge y simplemente con la mirada, con un gesto amable, muestra su comprensión, la luz se abre paso en nuestro interior. Sopesar qué se ha de hacer con la vida que viene en camino no es tomarse una cerveza en la primera esquina. Terrasa, que se había formado en Alemania y que pasó cinco años en África junto a su esposa dirigiendo un hospital de misión ya había mostrado como una especie de sexto sentido para entender el mundo femenino. Su fe como creyente y practicante junto a su experiencia médica dieron la respuesta cabal a esta mujer que se debatía entre dejar vivir a su hijo o abocarlo a la muerte.

Todo esto lo traigo a colación por la propuesta de ley que en España quiere llevarse adelante para penalizar a los provida, a quienes se plantan ante clínicas abortivas, «hostigando» y «coartando la libertad», dice tal proyecto, de mujeres y profesionales que acuden o trabajan en ellas. Seamos serios. Conozco a algunos y les he visto actuar en distintas capitales españolas, y lo único que pretenden es ayudar a tomar conciencia de lo que las madres van a hacer. Que se tomen un pequeño respiro antes de dar paso a lo irremediable no es hostigamiento; ofrecer salidas, soluciones para una vida, no es coartar libertades. Todo este tema es grave y complejo; ya lo sabemos. Pero salvar una vida no tiene precio. Y en el no nacido ya está presente. «La muerte, como ha dicho el papa Francisco, no es un problema religioso, ojo: es un problema humano, prerreligioso, es un problema de ética humana». El doctor Terrasa era un provida nato. No ejerció presión alguna. Simplemente amó. Y ese gesto de ternura se aprecia también en los incluidos en esta propuesta de ley mencionada.

En suma. Si cada uno de nosotros pensase que lo que hacemos, lo que soñamos, lo que hemos logrado, lo que reímos y lloramos, las personas a las que hemos conocido, las vidas que se han traído a este mundo no hubieran sido si nuestras madres hubiesen decidido privarnos de este don, a lo mejor otra cosa sería… De modo que sumemos y nunca restemos en lo que concierne al no nacido.

Isabel Orellana Vilches

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Cáritas Diocesana lanza una campaña de emergencia para canalizar la solidaridad ciudadana con los damnificados por el fenómeno vulcanológico de La Palma

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caritastenerife.org.- Cáritas Diocesana de Tenerife ha lanzado una campaña para canalizar el apoyo y la solidaridad ciudadanas con la población de la isla de La Palma, damnificada por los efectos del severo fenómeno vulcanológico que se desencadenó el pasado domingo.

Con ese fin, la entidad ha habilitado la cuenta corriente ES02 2100 6722 6122 0073 3169 para canalizar la ayuda de emergencia a las personas afectadas por esta catástrofe natural a la que se enfrentan nuestros hermanos y hermanas de la Isla Bonita.

De igual modo, también se pueden realizar aportaciones a través del código 03762 del sistema BIZUM, la aplicación bancaria que podemos descargar en nuestros teléfonos móviles.

Cabe señalar que entre los afectados que han tenido que ser evacuados y que han perdido sus viviendas se encuentran distintos agentes de Cáritas de las comunidades parroquiales de los municipios de El Paso y Los Llanos de Aridane. Además, varios templos religiosos, entre ellos la parroquia de San Pío X en Todoque, han sido destruidos por las coladas de lava.

Cáritas Diocesana de Tenerife articula su trabajo en dos arciprestazgos en la isla de La Palma, en Santa Cruz de La Palma y Los Llanos de Aridane. Además de la acogida y el acompañamiento a las familias más vulnerables, se desarrolla el proyecto Mila, de empleabilidad de personas en situación de exclusión social o en riesgo de padecerla; y el proyecto de Unidades Móviles de Atención en Calle para personas sin hogar. En total, el año pasado se atendieron en la isla a 1.300 personas a través de las parroquias y de los distintos proyectos y programas que desarrolla la entidad diocesana.

Con objeto de realizar un seguimiento estrecho de la evolución de esta emergencia, Cáritas Diocesana de Tenerife ha constituido un gabinete de crisis con objeto de identificar las necesidades más urgentes de la población afectada e ir definiendo en el corto y medio plazo las respuestas más adecuadas a la evolución de la misma.

Así mismo, Cáritas Diocesana de Tenerife valora positivamente la rapidez de las Administraciones públicas a la hora de velar por la seguridad de todas las personas afectadas y garantizar el cuidado quienes están en situación de mayor vulnerabilidad, aquellos que son el centro de nuestra acción. De igual modo, queremos ofrecer nuestra colaboración y total disposición ante los efectos sociales causados por esta emergencia. Sumamos nuestros esfuerzos y recursos a los de los agentes sociales e instituciones presentes en las zonas afectadas y de toda la Isla, compartiendo con ellos el compromiso y la solidaridad que nos mueve como Iglesia.

Expresamos toda nuestra cercanía a los damnificados y lanzamos un mensaje de ánimo a la población palmera en general y, muy especialmente, a las personas y familias que se están viendo afectadas por esta histórica situación de riesgo volcánico.  “CADA GESTO CUENTA”.

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“Que el Espíritu Santo nos permita verdaderamente confesar a Jesucristo”

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Homilía en la Eucaristía del inicio del curso de la Facultad de Teología de Granada, el 22 de septiembre de 2021.

Muy querida Iglesia del Señor, Esposa amada de Jesucristo (reunidos aquí en una pequeña comunidad, hoy, para inaugurar el curo en la Facultad de Teología);

muy querido padre Gonzalo;

sacerdotes concelebrantes;

autoridades académicas de la Facultad y de la Universidad Loyola;

queridos hermanos y amigos:

Celebrar un comienzo de curso es siempre una ocasión de gozo. Y celebrarlo en este año, en estas circunstancias, después del año y medio o casi dos años que llevamos de una dificultad no pequeña y, además, que ha afectado al mundo entero, pues también es una singular ocasión de gozo y de acción de gracias. La verdad es que los cristianos, siempre que nos reunimos, al menos en lo que es el centro de nuestra vida cristiana, que es la Eucaristía, nos reunimos para dar gracias y lo decimos expresamente justo en el comienzo de la oración más importante de la Iglesia, que es la Plegaria eucarística: “Es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darTe gracias, siempre y en todo lugar”.

Y el motivo de esa acción de gracias al final es siempre Jesucristo. Jesucristo, que viene a nosotros, en cada Eucaristía; que acontece de nuevo en todo Su Misterio: Encarnación, Pasión, triunfo sobre la muerte. No tendría la Eucaristía ningún sentido si no se hubiera dado ese triunfo y donde el Espíritu Santo, todo ello misteriosamente unido en un solo don, que se hace uno con nosotros y que, por el Espíritu Santo, vivifica nuestras vidas y las hace fecundas, y llamadas a florecer y a fructificar, para gloria de Dios y para esperanza de esta humanidad (…).

De la pandemia, muchas veces me ha venido a mí un texto de san Efrén y me ha venido especialmente en esta semana, pensando en esta Eucaristía, y no quiero dejar de hacer referencia a él. Es un himno del tiempo pascual, quizás de los más bellos. No me atrevería yo a ser juez de un Doctor de la Iglesia, pero es uno de los más bellos, al menos de los que a mí más me dicen. Celebra la Creación y la nueva Creación en Cristo. La celebra con la llegada de la luz del mes de nisán, donde la luz prevalece sobre las tinieblas. Lo celebra recordando las flores. Las flores parece que en el siglo IV en Mesopotamia eran el símbolo fundamental de la Pascua, y particularmente las coronas de flores, que era algo tomado de la liturgia nupcial pero que se había convertido también en signo fundamental del pueblo cristiano en la Pascua, puesto que era la consumación de la unión esponsal de Cristo con su Iglesia. Uno lo va leyendo y va diciendo “Dios mío, qué explosión de alegría, qué explosión de gozo”, hasta que llega a la última estrofa y, en la última estrofa, san Efrén dice: “Concédenos, Señor, que al año que viene podamos celebrar la Pascua, no como este año, con nuestras iglesias quemadas, con los hijos e hijas de la Alianza asesinados (los hijos e hijas de la Alianza son el equivalente a lo que después ha sido la vida religiosa), y que podamos cantarte con todo corazón, con todas nuestras fuerzas, himnos al hombre y a Tu gloria, y que podamos tejerte una corona de flores cada día más grande”.

Dios mío, esto no era una pandemia. Era una Iglesia verdaderamente arrasada. Y si no es por esas cinco últimas líneas, no te enteras. Por la sencilla razón de que el gozo, la certeza, la esperanza que nace de Jesucristo inunda la vida y aquel Pueblo cristiano. Y yo decía: qué frágiles somos nosotros comparados con ellos. No hemos tenido iglesias quemadas… lo cual no significa que no sintamos con un dolor muy grande de las personas que se nos han ido, el dolor de las familias, todas las heridas, corporales y espirituales que se han dado en este tiempo, que se dan, que las vemos, todo el miedo de la gente, la depresión social generada no sólo por la falta de trabajo, por la falta de medios, sino también por una especie de acoso mediático al ser humano y de la conciencia de que uno es una realidad muy pequeña en una desgracia o en una realidad que afecta a todo el mundo.

Encima, en estos últimos días, el ejemplo y la realidad de la erupción del volcán nos hace también conscientes de muchas cosas. Puede parecer que empezar un curso en una Facultad de Teología, en un contexto así, es un lujo. Un verdadero lujo, y en cierto sentido lo es. Pero, como si fuera un lujo que no da respuesta inmediata a la realidad de la pandemia, a la preocupación de un mundo tan socialmente inestable como el que vivimos. Yo, la palabra lujo, que viene muy espontáneamente a la mente o a la boca, no me parecería justa. Es un don inmenso que tiene algo de elección, que eso sí es una categoría de la historia de la Salvación.

El Señor nos da ser testigos de su historia de Salvación y nos da la posibilidad, en el estudio de la teología, de profundizar en esa historia, de apropiarnos personalmente y comunitariamente cada uno, más y más, esa historia de Salvación, para poder seguir siendo una bandera discutida en las naciones. Discutida por algunos, pero portadora al mismo tiempo de esperanza, de la única esperanza sólida para el mundo, porque la esperanza verdadera no está en las vacunas, no está en la salud. A mí, cada vez que alguien me dice “que tengamos salud, que es lo más importante”, siempre corrijo con todo el cariño del que soy capaz: “Bueno, después de la Gracia de Dios. Que tengamos Gracia de Dios y salud”. Y mucha gente se da cuenta y lo reconoce. Nosotros tenemos el privilegio de sumergirnos en este tiempo en la historia de la Salvación, de apropiarnos de esa historia, de hacerla nuestra y no para nosotros, no como un beneficio para nosotros, porque eso sería una mentalidad por una parte muy de la cultura de apropiarse y de ser uno el centro de todo, de adueñarse. La cultura de la acumulación. No. Nosotros nos apropiamos de algo que compartimos, para dar; para dar a todas horas y de la manera que podamos en todas las circunstancias, para que se multiplique el número de los que dan gracias, de los que, en medio de una desgracia inmensa, pueden seguir coronándose de flores y cantando la alegría del triunfo de Jesucristo, del triunfo del amor de Jesucristo sobre todos los males y las miserias del mundo, sobre todos los pecados del mundo, empezando por los de cada uno de nosotros.

Yo eso es lo que Le pido al Señor al comienzo de este curso: que el Espíritu Santo nos permita verdaderamente confesar a Jesucristo. Ni siquiera el hecho de decir “Jesús es Señor”, que era como el primer símbolo de la Iglesia cristiana, el primer Credo de la Iglesia cristiana, es posible decirlo sin que el Espíritu Santo trabaje en nuestro corazón. Pues que trabaje en este año intensamente en nuestro corazón y que nos permita a cada uno florecer en nuestra vocación particular, en nuestra comunidad particular, en nuestra vocación especial dentro de la vocación única de la Iglesia que es mostrar el rostro y el amor de Jesucristo de Dios a los hombres.

La Lectura Primera que hemos hecho nos recuerda yo creo que una palabra que en estos momentos también el Santo Padre nos llama. Nos ha llamado a una conversión misionera y a ella me refería cuando decía cuál es el trabajo profundo de un curso de Teología. Nos llama en estos momentos a toda la Iglesia a algo que ha tenido un nombre -“Eclesiología de comunión”-, pero que el Papa le da siempre un poco más de cuerpo, o que podemos entender siempre de una manera un tanto espiritualista, al hablar de sinodalidad: “Hacer el camino juntos”. Tantas veces no sabemos. También hace falta el Espíritu Santo para que podamos hacer camino juntos. Hasta en la misma comunidad, hasta en la misma familia, para que un hombre y una mujer que se han prometido amor y fidelidad para siempre puedan hacer el camino juntos y no sean dos cápsulas físicamente juntas una a la otra, o para que no sea una soledad compartida o un infierno compartido, hace falta la Gracia de Dios, nos hace falta el Espíritu Santo de Dios, para que aprendamos. Nos da el Santo Padre dos años para que podamos aprender pobremente a trabajar en esa dirección.

Yo puedo decir, como experiencia en mi vida, que siempre que he tenido una experiencia de comunión, el Señor la bendice. Y siempre que me he alejado yo mismo o yo he visto cómo se quiebra o se rompe la comunión, el Señor nos empobrece. Hoy no sólo las Lecturas, sino también la Iglesia, nos orienta en esta dirección.

Que el Señor nos dé sabiduría; que nos dé la prudencia necesaria; que nos dé la fortaleza necesaria, la honestidad necesaria también para caminar en esta dirección lo más posible. ¿Para qué? ¿Para que crezcan nuestras instituciones, para que sean más poderosas, para que tengan más influencia? No, para que se multiplique el número de los que dan gracias a Dios; que crezca más la esperanza en Jesucristo, para que la Iglesia sea menos un escándalo y menos un obstáculo a ese amor y a esa acción de gracias; para que podamos, al año que viene, tener una corona mucho más grande y cantemos unos himnos mucho más bellos, llenos de alegría, a Cristo, centro de la Creación y de la Historia, y única esperanza del mundo.

Así sea, lo pido para cada uno de vosotros, para mí y para todos los que trabajan conmigo. Quiera el Señor concedérnoslo.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

22 de septiembre de 2021
Iglesia del monasterio de La Cartuja

Palabras finales:

Con la conciencia de venir a inaugurar el curso de la Facultad de Teología, y esa preocupación inmediata, no era consciente de que no estábamos inaugurando sólo un curso en la Facultad, sino hablando de la Universidad Loyola, y al mismo tiempo, a la sombra de un centenario de una de la figuras más grandes de la Iglesia y de la Iglesia moderna, en particular, del Centenario que estamos, en el contexto de su celebración del V centenario de San Ignacio de Loyola. Ojalá la modernidad hubiera seguido a san Ignacio, y no a Suárez, con perdón. Y tal vez, la tarea de los hijos de san Ignacio, en estos momentos, es salir del peso rutinario de la herencia de Suárez y recuperar la frescura y la pasión de un san Ignacio. Pero eso me mete en unos terrenos pantanosos, al menos para mí, pero lo digo como lo siento. Y con amor a la herencia de san Ignacio, no me duelen prendas de decirlo, pero, efectivamente, nos da también la oportunidad en estas circunstancias de retomar cosas (…). ¡Ojalá! Probablemente, estábamos mucho más en consonancia con el sentir de la Iglesia o con lo que el mundo necesita hoy que si eso lo olvidamos…. Pero somos un desastre y lo digo ahora porque es cuando me he dado cuenta que he tenido que decirlo.

El presidente del Colegio de Médicos de Madrid protagonista en la tercera jornada de la XXXII Semana de Teología

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El cardiólogo, D. Manuel Martínez-Sélles D´Oliveira-Soares, ponente en el tercer día de la Semana de Teología tras las ponencias de Monseñor Rico Pavés y el sacerdote Juan José Pérez-Soba.

La Casa de la Iglesia de Asidonia-Jerez afronta ya su tercer día dedicado a la formación con la XXXII Semana de Teología. Dedicada a la vida y el amor, esta semana comenzó el pasado lunes con el sacerdote Juan José Pérez-Soba quien le tocaba inaugurar las ponencias con “El amor todo lo espera: Hacer vida la enseñanza de la Iglesia”. Tras D. Juan José Pérez-Soba, era el Obispo de Asidonia-Jerez, Monseñor José Rico Pavés cuyo tema central giro en torno al Sacramento de la Eucaristía como fuente y culmen de la vida cristiana donde Cristo derrama su amor en todos nosotros.

Siguiendo las correspondientes medidas higiénico-sanitarias, tanto en el turno de mañana en el Obispado como el turno de tarde en la Santa Iglesia Catedral, los distintos asistentes han podido profundizar en los temas tratados por los diferentes ponentes, asimismo tras la terminación de estas conferencias se publicaban en el Canal de Youtube de la Diócesis. En este caso llegando ya al penúltimo día de esta Semana de Teología, le toca el turno al cardiólogo y presidente del Colegio de Médicos de la capital de España, D. Manuel Martínez-Sélles D´Oliveira-Soares, que con la conferencia “Elige la vida: Acogerla, cuidarla, defenderla siempre” desde la luz de la fe ha podido dar respuestas a distintos temas de actualidad sobre la vida.

Por último, recordar que mañana tendrá lugar a las 10:30hrs en el Obispado de Asidonia-Jerez y a las 20hrs en la Santa Iglesia Catedral cerraremos la XXXII Semana de Teología con la ponencia “Seréis como Dios: De la ideología de género al transhumanismo” del sacerdote de la Archidiócesis de Sevilla, D. José Manuel Martínez Guisasola, Profesor de la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla, Dr. en Teología Moral.

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¿SABÍAS QUE…? del sector de migraciones de la HOAC – Jornada Mundial de Migraciones 2021

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¿SABÍAS QUE…? del sector de migraciones de la HOAC

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“Doy gracias a Dios por llamarme a este servicio”

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Salvador Ruiz se despide como presidente de la Acción Católica General en Córdoba, cargo que ha ocupado los últimos ocho años

El próximo domingo, 26 de septiembre, se va a celebrar la Asamblea Diocesana de la Acción Católica General en la diócesis de Córdoba, en la que además de presentar el material de formación y la programación de este curso, se elegirá nuevo presidente diocesano. Los últimos ocho años ha ocupado el puesto Salvador Ruiz, para el que ha sido “un enorme privilegio haber podido servir a la Acción Católica”. Muchas son las vivencias que recuerda Salvador como importantes, campamentos de verano, ejercicios espirituales, retiros, escuelas de acompañantes, el Encuentro Diocesano de Laicos o el Congreso Nacional de Laicos “Pueblo de Dios en salida”, entre otros.

Asimismo, guarda también el servicio “ordinario” de visitar tantas parroquias durante este tiempo para presentar el proyecto “precioso” que es la ACG, con el que la Iglesia se empeña en proponer que es el momento de ir caminando juntos en actitud sinodal y de asumir la responsabilidad de la misma.

Salvador reconoce que en estos ocho años han intentado sembrar la semilla de este proyecto para “articular el laicado de parroquias en los tres sectores, niños, jóvenes y adultos”, desde una identidad claramente parroquial y diocesana junto a “nuestros párrocos y al Obispo” formando grupos parroquiales donde los laicos puedan formarse y celebrar la fe.

El presidente saliente quiere dar gracias “a Dios y a la Iglesia que me llamaron a este servicio”, también agradece a los miembros de la comisión diocesana su labor, a los consiliarios y al obispo, monseñor Demetrio Fernández especialmente “por su apoyo constante y su convencimiento de que la Acción Católica General no es una moda sino una necesidad”.

Ruiz acaba esta etapa convencido de que “lo mejor está por llegar” y confía en que el nuevo presidente conseguirá “aunar esfuerzos en esta tarea tan bonita de apostolado seglar”. Salvador invita a “permanecer ahora más que nunca, como decía el lema del Encuentro Diocesano de Laicos, Unidos para que el mundo crea”.

FOTO: Archivo, Encuentro Diocesano de Laicos

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Isla Cristina es el epicentro de la celebración diocesana de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2021

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El 26 de septiembre la Iglesia celebrará la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado con el lema «Hacia un nosotros cada vez más grande». Las acciones diocesanas se centran este año en Isla Cristina con un programa que tiene como acto central la Eucaristía que será presidida por el Obispo de Huelva, Santiago Gómez, en el municipio costero el mismo día 26, a las 11.00 horas, en la plaza de la Almadraba.

El programa arrancó el pasado sábado, 18 de septiembre, con una recepción en el Ayuntamiento de la localidad, a lo que siguió la inauguración de la exposición «Entrevistas del Mundo» en la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles . Se trata de una muestra que recoge en paneles diversos testimonios de inmigrantes, trajes típicos y otros enseres de las tradiciones de distintas culturas presentes en Isla Cristina, y que permanecerá abierta todos los días, hasta el domingo, 26 de septiembre, de 18.00 a 21.00 horas. Por otro lado, la parroquia del Gran Poder acogió el pasado domingo un encuentro de jóvenes en la celebración eucarística, en la que se presentó el «Libro viajero», que es un libro con sus páginas en blanco que pasará de familia en familia para recoger experiencias de emigrantes e inmigrantes.

El pasado lunes se celebró un ‘Círculo de Silencio’ y ayer martes talleres artísticos, artesanos y culinarios con gran asistencia de público. Para el resto de la semana, el programa previsto incluye visita a los asentamientos, ponencias, debate o espacios musicales, que completan así la conmemoración diocesana de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado cuyo día central es el 26 de septiembre, día en que el Obispo de Huelva presidirá la Eucaristía de la Jornada y en el que se vivirán momentos muy especiales, que contarán con los testimonios y experiencias personales de migrantes o la plantación de un árbol por las migraciones.

Las actividades han sido organizadas por el Secretariado Diocesano de Migraciones en colaboración con el Ayuntamiento de Isla Cristina. Tal y como explica el director diocesano de Migraciones, Emilio Muñoz Jorva, este secretariado «trabaja la inmigración y sus nuevas consecuencias y cuenta con un equipo de voluntarios que se reúne con periodicidad y desarrolla los proyectos en marcha, gestiona información, denuncias y noticias que llegan en materia de migraciones, y las difunde en la diócesis, organizándose en áreas de trabajo». El eje transversal de la actuación, añade, «está configurado con el objetivo de pasar de la acogida a la integración y a la comunión». De  esta manera, se potencia la formación, la sensibilización, la dimensión pastoral y social de las acciones, así como la atención familiar, el contacto con asociaciones que trabajan con migrantes, o la defensa de la dignidad de las personas de este colectivo, entre otras tareas.

Entre los proyectos que el secretariado diocesano ha puesto en marcha desde su creación en 2011 destacan la Coral Guadalupana, integrada por inmigrantes de diferentes países que comparten con onubenses su música y participan frecuentemente juntos en conciertos y celebraciones eucarísticas. Desde el pasado 2020 pasó a llamarse Corodavida, continuando así su labor.

Nacido en la Hermandad de la Sagrada Cena, en 2012 nació el proyecto Communio para pasar de la acogida a la comunión mediante la convivencia diaria con familias llegadas de otros países, apoyando la integración mutua a través de la formación para la búsqueda de empleo, la dinamización de actividades conjuntas y la difusión de los diferentes rasgos culturales.

Ya en 2013 y 2014 arrancaron los proyectos Laetare (para menores en riesgo de exclusión) y Eclesiola (para mujeres con necesidad de recuperar su autoestima y reforzar los valores primordiales) que, desde hace algunos años, lo desarrolla la Comunidad Agustiniana del Amor de Cristo. Asimismo, en 2015 inició su andadura el proyecto 1×1=2 para que jóvenes ex tutelados ayuden a otros menores que llegan a Huelva.

Además, junto a estos proyectos, desde el secretariado diocesano se promueven convivencias y salidas culturales en las que se entremezclan participantes de los proyectos y personas que se inscriben desde distintas parroquias.

Con motivo de esta Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, el Papa Francisco ha escrito un mensaje en el que destaca que «todos estamos en la misma barca y estamos llamados a comprometernos para que no haya más muros que nos separen, que no haya más otros, sino sólo un nosotros, grande como toda la humanidad». Por su parte, los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana han señalado que «es una ocasión para tomar conciencia de la situación del mundo en el que
vivimos ante el desafío de las migraciones y las oportunidades que nos ofrecen de cara al futuro».

Programa de actos en la Diócesis de Huelva

Mensaje del Papa para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2021

Mensaje de los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana

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La cruz de la JMJ cerca de los más humildes

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Tras el paso de la Cruz Peregrina y la imagen de Nuestra Señora Salus Populi Romani  por la ciudad de Jaén,  los iconos de la JMJ se trasladaron por la tarde hacia Linares. Minutos antes de las 6 de la tarde eran acogidos en el barrio de los Arrayanes, donde dio comienzo un Vía Crucis. En él participaron los sacerdotes de Linares y multitud de fieles de todas las edades, pertenecientes a las distintas parroquias.

Nuestro Obispo, Don Amadeo Rodríguez Magro, quiso iniciar la jornada vespertina, explicando que, esa cruz que iba a acompañar el recorrido del Vía Crucis, era la que había bendecida por el Papa San Juan Pablo II, “para que dirigiera el camino de todos los jóvenes que participaran en los acontecimientos como el que se prepara para 2023, la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa”. En este sentido Don Amadeo manifestó que “siempre hay un antes y un después de haber participado en una JMJ, porque se hace un camino. Es hacer un camino en el que hay un encuentro muy especial con la persona de Jesucristo, se trata de un  encuentro de fe, pero también de un encuentro muy especial con la Iglesia y con el Papa”.

Igualmente, el Pastor diocesano subrayó que todos los que estaban participando, tuvieran la edad que tuvieran, eran jóvenes, “porque la juventud es una marca que permanece a lo largo de la vida si nosotros sabemos ponerle un buen sello y una buena señal. Y no hay mejor marca para la juventud que llevar la cruz salvadora de Cristo. Vamos a hacer este camino para encontrarnos al final con Cristo resucitado. Porque, no lo olvidemos, lo amamos y queremos a Él muerto y resucitado. Así que hacemos este camino del Vía Crucis, como siempre, con esperanza y con alegría”.

Después de estas reconfortantes palabras comenzó el recorrido por las calles de este humilde barrio linarense. Tras las catorce estaciones, el Vía Crucis culminaba en el patio de la parroquia de San Sebastián, donde Monseñor Rodríguez Magro quiso agradecer especialmente a los voluntarios todo el trabajo realizado a lo largo del día. Asimismo, quiso despedirse afirmando que “quien encuentra a Jesús encuentra la alegría, la esperanza y la paz”. Y añadió: “Jesús resucitado, ponemos ante ti a todos los que te has ido encontrando en el camino y también los ponemos en el corazón de tu Madre, porque María guarda todas nuestras cosas en su corazón”.

Tras la oración final, se despidieron los iconos de la JMJ, que partió inmediatamente hacia Baeza, donde se celebró el encuentro «Camina con Jesús” y una vigilia de adoración. La jornada finalizaba en Úbeda.

Galería fotográfica: «Iconos de la JMJ en Linares»

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