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27 jiennenses participan en una nueva tanda de Cursillos de Cristiandad en la Yedra

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Del 8 al 11 de octubre se ha celebrado en la Casa de Espiritualidad San Juan de Ávila de la Yedra el Cursillo de Cristiandad N.º 326 de Jaén, el cuarto en esta nueva etapa que estamos viviendo.

En este Cursillo, al que hemos bautizado como “Cursillo del Amor de Dios y la alegría”, hemos participado un total de 27 personas, jóvenes la mayoría de ellos.

“Cuando dos o más personas se reúnen en mi nombre, allí estoy yo…” (Mt. 18,20). Y verdaderamente así es…

Decir que este cursillo ha sido un regalo del Señor es decir poco. Intentar describir lo que ha sido y hemos vivido en estos tres días es casi imposible, porque cuando se está lleno de gozo, confiado en los brazos de Dios y amados por Él, parece que solo se puede sentir… sentir un consuelo tal que sobran palabras.

En este Cursillo hemos sentido la presencia y cercanía de un Dios Padre misericordioso que nos quiere con locura y nos espera a todos, a los que lo tienen presente cada día, a los que se acuerdan de vez en cuando y también a los que no recordaban cuánto tiempo hacía que no recibían su abrazo de misericordia.

En estos días hemos descubierto en Cristo el camino de la vida, en el que todos somos iguales, pero distintos en nuestras necesidades y que necesitamos experimentar el amor de Dios cada día. Decía el Papa Benedicto XVI: “Abrid vuestros corazones a Dios, dejaros sorprender por Cristo <<Dadle el derecho a hablaros>>… Presentad vuestras alegrías y penas a Cristo” y continuaba diciéndoles: “porque la felicidad que buscáis, la felicidad que tenéis derecho de saborear, tiene un nombre, un rostro, el de Jesús de Nazaret, oculto en la Eucaristía”. Hemos sentido la alegría de descubrir como Cristo nos ama, como somos y lo que somos.

En los testimonios de la ceremonia de clausura las palabras más repetidas fueron: “Alegría” y “Me siento amado”. En sus caras veíamos el rostro alegre y feliz de una iglesia que se sustenta en el Amor.

En la misma  estuvimos acompañados por un numeroso grupo de cursillistas de nuestra Diócesis y de la Diócesis de Córdoba, presididos por  el Vicario de Evangelización, D. Juan Ignacio Damas López, que en nombre de nuestro Obispo , nos alentó a vivir un “cuarto día” lleno de esperanza y confiados en que nunca vamos a volver a estar solos. Queremos agradecer a D. Amadeo el cariño que tiene hacia nosotros y que haya hecho posible que el MCC sea una realidad hoy en nuestra Diócesis.

A nosotros solo nos queda decir como Santa Ángela de la Cruz: “Que Dios se lo pague a Dios”.

Movimiento Cursillos de Cristiandad Jaén

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Lecturas del Domingo XXIX del Tiempo Ordinario (B)

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Primera Lectura

Isaías 53, 10-11

Al entregar su vida como expiación, verá su descendencia, prolongará sus años.

El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento,
y entregar su vida como expiación:
verá su descendencia, prolongará sus años,
lo que el Señor quiere prosperará por su mano.
Por los trabajos de su alma verá la luz,
el justo se saciará de conocimiento.
Mi siervo justificará a muchos,
porque cargó con los crímenes de ellos.

Salmo responsorial

Salmo 32
R/: Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

Que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/:

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esperan su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/:

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R/:

Segunda Lectura

Hebreos 4, 14-16

Comparezcamos confiadamente ante el trono de la gracia

Hermanos:
Ya que tenemos un sumo sacerdote grande que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios, mantengamos firme la confesión de fe. No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado. Por eso, comparezcamos confiados ante el trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia para un auxilio oportuno.

Evangelio

Evangelio según san Marcos 10, 35-45

El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que nos hagas lo que te vamos a pedir». Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?». Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda». Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?». Contestaron: «Podemos». Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado.

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, llamándolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por la multitud».

Comentario de Antonio J. Guerra

Se lee hoy un trozo del cuarto cántico del siervo sufriente de Isaías. En él se presenta al Siervo de Dios que lleva su obediencia hasta la entrega de la propia vida en muerte cruenta. Nos narra el profeta el resultado de esta entrega: su dolor ha salvado a los hombres del castigo que merecían por sus pecados. El Salmo 32 nos recuerda algunas de las maravillas que Dios ha obrado en favor de su pueblo para que aumente su fe y esperanza. Dios, a pesar de la muerte del Justo, tiene sus ojos puestos en sus fieles para librarlos de la muerte.

La carta a los Hebreos nos ayuda a identificar al Siervo de Dios con Jesús. Interpreta la muerte de Jesús en clave sacrificial. Con su actitud obediente al plan divino, Jesús es presentado como el sumo sacerdote que entrega su propio cuerpo para la remisión de los pecados. Él es el sumo sacerdote que compadecido de nuestras debilidades se entrega por amor a nosotros y nos abre las puertas del cielo.

La Palabra nos sale al encuentro para “convertirnos” que según su etimología griega significa “hacernos cambiar de mentalidad”. Hoy Dios nos ofrece una nueva orientación a nuestra instintiva sed de grandeza, al deseo más o menos inconsciente de ser importantes. Jesús nos advierte: “no ha de ser así entre vosotros” (Mc 10,43), y nos enseña a aspirar a un tipo de grandeza poco ambicionado: el del amor incondicionado que se hace humilde servicio al prójimo, hasta entregar la propia vida. Este servicio humilde de Jesús es el modelo que debemos reproducir en nosotros: “para los hombres es imposible, pero no para Dios” (Mc 10,27). El pecado es lo que nos separa de Dios y desfigura en nosotros los rasgos de Cristo grabados en nuestro bautismo, pero el mismo Dios socorre nuestras flaquezas y expía todo el pecado humano, pidiendo a su Hijo inocente que cargue sobre sí las consecuencias, que nos rescate de la muerte. El Dios tres veces Santo nos perdona por la sangre de su Hijo. El camino del servicio y la entrega tiene un precio alto, y Jesús está dispuesto a asumirlo; de su mano, iremos comprendiendo que el grano de trigo dará fruto si de verdad muere.

Para profundizar:

  1. Concédenos sentarnos a la vera tuya en tu gloria” (cf. Mc 10,37). Santiago y Juan piden algo grande y Jesús atiende a su petición; sólo les pone como condición el de compartir con él todo el camino que lleva a la gloria. ¿Estás dispuesto a caminar con Jesús todo su camino? ¿O me limitaré sólo a aquellos tramos que a mi agradan?
  2. El que pierda la propia vida por mí y por el Evangelio, la salvará” (Mc 8,35). Contempla el amor de Jesús que por ti bebió la copa del sufrimiento para arrancarte de la muerte eterna destinada a los pecadores, ¿qué harás tú por Jesús?
  3. “Os he dado ejemplo, para que hagáis lo que yo he hecho con vosotros” (Jn 13,15). El servicio humilde de Jesús es el modelo que debemos reproducir en nosotros. ¿Tiene algo que mejorar mi actuar como cristiano?

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Evangelio del XXIX Domingo del Tiempo Ordinario en LSE (Ciclo B)

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Evangelio del XXIX Domingo del Tiempo Ordinario en LSE (Ciclo B)

Evangelio del XXIX Domingo del Tiempo Ordinario, en Lengua de Signos Española (Mc 10, 2-16).

Signado por el director del Departamento de Pastoral del Sordo de la Archidiócesis de Sevilla, el sacerdote Gumersindo Melo.

Produce la Archidiócesis de Sevilla.

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La diócesis celebra la festividad de los Patronos San Servando y San Germán

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Más de cuatro siglos hace desde que fueron declarados Patronos de Cádiz, en el año 1619, habiendo derramado su sangre en defensa de su inquebrantable fe católica durante la persecución de Diocleciano, quien ordenó torturarlos hasta que adjuraran de las firmes creencias, como previamente lo había hecho Diocleciano. Ambos fracasaron en su intento. Fue en el Cerro Ursoniano (actual Cerro de los Mártires), en la vecina localidad de San Fernando donde fueron finalmente degollados el 23 de octubre del año 304, por orden del representante del Emperador, de nombre Viator. Son innumerables las iglesias y templos de Cádiz en los que se conservan y veneran figuras representativas de estos Santos Mártires, algunas de altísimo mérito artístico, como las talladas por la Roldana de la Catedral de Cádiz o las procedentes de Filipinas y conocidas como “los chinos”, en el Museo Catedralicio. También en la propia ciudad nos recuerdan su patronazgo las imágenes existentes en las fachadas de las casas consistoriales o de la propia Seo gaditana y las muy meritorias que se alzan en sendos Triunfos en las Puertas de Tierra, como guardianes y protectores del pueblo de Cádiz que los declaró sus Santos Patronos.

Con motivo de la próxima festividad de los Santos Servando y Germán, patronos de la Ciudad de Cádiz, de su diócesis, y copatronos de San Fernando, el sábado 23 de octubre, a las 20.00 horas, en la Catedral de Cádiz, el obispo diocesano Mons. Rafael Zornoza, presidirá la Solemne Función Principal, que se desarrollará por el rito hispano-mozárabe, y estará concelebrada junto al Cabildo Catedral.

Antes, los días 21 y 22 de octubre, se celebrará un Solemne Tríduo en honor de los Santos Patronos, a las 20.00 horas, en sus capillas de la seo gaditana, presidido por el canónigo doctoral, P. Guillermo Domínguez Leonsegui, y el P. Antonio Sabido Salguero. Además, el sábado 23, a las 12.00 horas, tendrá lugar la ofrenda floral ante los Triunfos de las Puertas de Tierra, mediante la colocación de sendas coronas de laurel en dichos monumentos.

Como símbolos de la ciudad y de la Diócesis de Cádiz, especialmente en estos tiempos difíciles en que rogamos su intercesión por ser nuestros protectores, para que termine prontamente esta pandemia que asola nuestra nación y nuestra ciudad, la Hermandad de los Santos Patronos se propone incrementar su devoción entre el pueblo que los erigió como Patronos, por encarnar virtudes heroicas en tiempos también muy duros de sangrientas persecuciones, dando ejemplo con su conducta de entrega y sacrificio hasta con su propia vida.

Por ello, se invita a todo el pueblo de Cádiz a participar en dichos actos e implorar ante nuestros Santos Mártires y Patronos especialmente por los más afectados de la actual pandemia.

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Carta Pastoral inicio del Sínodo: «Uniremos nuestros sueños, el de la Iglesia diocesana y el de la Iglesia universal»

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Queridos diocesanos:

  1. SIN DESPERTARNOS DEL SUEÑO MISIONERO

Un año pastoral apasionante

Estoy convencido de que se nos presenta un año pastoral apasionante. Con pasión por Cristo y con pasión por la comunión y la misión de la Iglesia. Habrá un día a día de nuestra pastoral ordinaria, que tendremos que atender y cuidar con mucho esmero, y sin que dejemos nada esencial por hacer. Para eso hemos caminado juntos por nuestro Plan de acción pastoral, que en estos cinco años nos ha marcado un rumbo eclesial renovado y misionero. Recordemos que juntos hemos ido «caminando en el sueño misionero de llegar a todos». Este año, además, se nos invita a participar con gratitud, entusiasmo y sentido de responsabilidad en el sínodo universal, que enseguida va a comenzar y en el que todos nosotros tendremos un papel importante y activo. Por eso, nuestra pastoral ordinaria habrá de ir renovándose con el aire nuevo que le vayamos dando con nuestra participación en esta iniciativa sinodal.

Participando en un sínodo con toda la Iglesia

Como sabéis, nosotros ya teníamos un plan para este año pastoral con una ruta que era ambiciosa e ilusionante. Pero en vistas de que se nos ha dado la oportunidad de participar en el Sínodo nos hemos unido a él, pero sin renunciar a la búsqueda de un nuevo horizonte, para una renovación más detallada y audaz de nuestra Iglesia diocesana. Seguro que lo que nosotros pretendíamos saldrá a la luz en la renovación, en sinodalidad, buscada con la Iglesia universal. «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión», será nuestro lema desde ahora. Desde Jaén hemos de proclamarlo, sentirlo y vivirlo con la Iglesia del Señor que camina por todos los rincones del universo. El contenido y lema sinodal nos hace caer en la cuenta de que todos somos Iglesia viva y responsable en misión y de que hemos de estar abiertos a una profunda renovación pastoral, bajo la acción del Espíritu y en la escucha de la Palabra.

Para impregnar nuestra conciencia cristiana de sentido sinodal y misionero

Aunque haya sido mucho lo que hayamos ido haciendo en la renovación de la vida de la Iglesia, sobre todo a partir del Concilio Vaticano II, es evidente que siempre necesitamos una puesta al día. Ahora nos toca impregnar nuestra experiencia cristiana de sentido sinodal y misionero. Guiados por Evangelii gaudium y en sintonía con Fieles al envío misionero, líneas pastorales de la CEE, haremos juntos un camino de encuentro con nuestra experiencia eclesial.

Empezaremos por descubrir las claves del actual contexto social, cultural y eclesial, así como los criterios, prioridades y líneas de trabajo desde donde pretendemos responder a una pregunta esencial: ¿cómo puede ayudar el discernimiento en sinodalidad a impulsar la conversión pastoral, personal e institucional, que el Papa nos pide y que el desafío evangelizador reclama?

Un acontecimiento de doble rostro

Os escribo esta carta para animaros a participar en el Sínodo, que para nosotros será un acontecimiento de doble rostro. Se nos propone contribuir a poner en movimiento las ideas, las energías, la creatividad de todos los que participemos, con la sencillez de corazón de quien ama a Cristo y a su Iglesia. Como ya se nos ha ido informando, se trata de la fase diocesana y nacional del Sínodo de los Obispos, que será un acontecimiento en todas las diócesis del mundo y al que estamos todos —obispo, sacerdotes, consagrados y laicos— invitados a participar activamente.

Pero, como os acabo de recordar, esta invitación a participar en el Sínodo ha llegado a nuestra Diócesis de Jaén cuando ya teníamos pensado, diseñado y organizado nuestro Plan de acción para eQuitar la imagen destacadal próximo año pastoral: por esto, será para nosotros un acontecimiento diocesano y universal a la vez. Consideramos enriquecedor poder unir los dos propósitos en uno: el que pretendíamos hacer y el que haremos agradecidos porque nos lo ofrece el Santo Padre como un precioso regalo.

Queríamos enriquecer nuestro sueño

La acción que habíamos diseñado para el final del desarrollo de nuestro Plan de Pastoral, nos iba a pedir que este curso de 2021-2022 nos situáramos aún más en el sueño misionero y renovador de nuestra Iglesia diocesana en cada una de nuestras comunidades. A cada uno se nos invitaba a decir: sueño con una Iglesia sencilla, que se desprenda de cosas que probablemente nunca debió de adquirir y a las que aún le estamos dando demasiado valor, pero que, sin embargo, ya no nos ayudan a ofrecer la fe y a anunciar el Evangelio en este contexto social, cultural y religioso en el que vivimos. Queríamos pensar y concretar, en diálogo y oración, si algunas de las cosas que hacemos son un lastre para una Iglesia en salida y en misión.

Sobre todo, queríamos soñar con modelos y modos nuevos de ser cristiano, de ser discípulo del Señor y de hacer de la vida de la Iglesia una corriente misionera. Mirando a nuestro mundo, en el que evangelizamos y a nuestra Iglesia en su misión, se nos iba a invitar a descubrir, con sana insatisfacción, lo que no está bien, lo que nos sobra, lo que redujera nuestra credibilidad, lo que separara a unos de otros…

Nuestro sueño era descubrir, a la luz de la Palabra de Dios, cómo se han de hacer las cosas si seguimos la inspiración divina. Ese, en realidad, ha sido durante estos últimos años nuestro verdadero sueño.

Para una profunda renovación pastoral

Queríamos encontrar la luz en todo lo que somos y hacemos: buscaríamos juntos el «porqué»; la razón de ser de nuestra Iglesia, de nuestra parroquia y la razón última de cada una de sus acciones, con discernimiento en profundidad. Nos íbamos a ayudar con la guía de documentos que marcan en la actualidad el modo de vida de la Iglesia: Evangelii Gaudium, La conversión pastoral de la comunidad parroquial y Fieles al anuncio misionero, el Plan de acción de la Conferencia Episcopal Española.

No se trataba de rectificar nada de lo realizado en estos últimos años desde 2017. Al contrario, buscábamos reforzar el camino sinodal que muchos, la inmensa mayoría, en especial los laicos, habéis seguido en una Iglesia que camina, con estilo sinodal, en comunión, evangelización, celebración y caridad. Pero como siempre quedan cosas por pulir, ahora nos tocaba, sobre todo, hacer un camino sinodal que sanara, limpiara y embelleciera a nuestra Iglesia.

Con libertad, queríamos encontrar todo lo que pudiera ser un obstáculo para el desarrollo de la vida de la Iglesia, especialmente lo que no nos atrevemos a tocar por ese qué dirán que tanto se repite y que nos lleva al inmovilismo: nada cambia porque siempre se ha hecho así. Se trataba de descubrir sombras y luces para que el sueño misionero pudiera recuperar una completa e ilusionada evangelización. En definitiva, lo que correspondía hacer era apuntalar todo lo que mejor pueda promover la conversión pastoral.

Con confianza en el Espíritu

Lo queríamos hacer con conciencia clara de que, para «caminar juntos», es necesario que nos dejemos educar por el Espíritu en una mentalidad verdaderamente sinodal, entrando con audacia y libertad de corazón en un proceso de conversión, sin el cual no será posible la «perenne reforma, de la que la Iglesia misma, en cuanto institución humana y terrena, tiene siempre necesidad» (UR 6; cf. EG 26).

Apuntábamos, en definitiva, a todo lo que nos impidiera caminar y potenciar lo que mejor nos lleve a la meta a la que dirigirnos, aunque sea nuevo o novísimo, aunque nos obligue a romper con el freno que nos dice ante cada posible cambio, que lo mejor es no tocar nada. Todo eso lo hemos de discernir en el Espíritu; conscientes de que para Él nada es intocable. El Espíritu continúa actuando en la historia y mostrando su potencia vivificante.

Con ese intento de renovación queríamos desechar todo lo que no es del gusto evangélico y no tiene la luz y la belleza del Espíritu. Lo que realmente buscábamos eran líneas de acción que nos llevaran a una clara y limpia evangelización. Por eso, dábamos el paso adelante para buscar criterios que nos indicaran cómo descubrir, cómo hacer lo nuevo. Quizá, lo más decisivo de cuanto buscábamos fuera nuestro compromiso personal de no mirar para atrás o para otro lado, sino mirar hacia adelante, aunque con eso pudiéramos asumir riesgos y dificultades. Pero siempre caminando en la caridad. En lo esencial unidad, en lo dudoso libertad, en todo caridad o amor.

Ya anticipadamente tomábamos conciencia de lo que dice el Documento sinodal, que se nos ha enviado: «Precisamente en los surcos excavados por los sufrimientos de todo tipo padecidos por la familia humana y por el Pueblo de Dios están floreciendo nuevos lenguajes de fe y nuevos caminos capaces, no solo de interpretar los eventos desde un punto de vista teologal, sino también de encontrar en medio de las pruebas las razones para refundar el camino de la vida cristiana y eclesial».  «En este contexto, la sinodalidad representa el camino principal para la Iglesia, llamada a renovarse bajo la acción del Espíritu y gracias a la escucha de la Palabra. La capacidad de imaginar un futuro diverso para la Iglesia y para las instituciones a la altura de la misión recibida depende en gran parte de la decisión de comenzar a poner en práctica procesos de escucha, de diálogo y de discernimiento comunitario, en los que todos y cada uno puedan participar y contribuir» (Documento preparatorio 7; 9).

  1. POR UNA IGLESIA SINODAL: COMUNIÓN, PARTICIPACIÓN Y MISIÓN

Con toda la Iglesia

Esta propuesta para el año pastoral que nos habíamos marcado, ahora necesariamente hemos de unirla a otra iniciativa, guiada por el Santo Padre, que invita a todas las Iglesias particulares a una participación, con el estilo y modo habitual que nosotros hemos adoptado en los pasados años. Estoy convencido de que, si seguimos fielmente el Documento Sinodal y el Vademécum, vamos a entrar todos en este nuevo modelo de ser Iglesia y de compartir fe y vida.

En lo que se nos invita a hacer en el Sínodo, muchos enseguida reconoceréis que este ha sido el estilo de trabajo de nuestra Iglesia de Jaén. ¿Os acordáis de lo que os escribí en una carta pastoral en nuestros comienzos? Entonces os decía: «Para la conversión pastoral que pretendemos es absolutamente necesario que adoptemos la “sinodalidad”, como método de vida y acción, que por otra parte es lo que caracteriza a la Iglesia. La sinodalidad ha de ser, por tanto, el factor estructurante que la Iglesia de Jaén está llamada a asumir en las tareas que hemos de realizar unidos todos los bautizados. Es indispensable la sinodalidad para la cooperación de los fieles laicos; por supuesto es indispensable para los sacerdotes diocesanos, servidores del pueblo de Dios. Y la sinodalidad ha de ser el estilo que marque la presencia de numerosas comunidades de vida consagrada».

Nos afianzamos en los pasos dados

Pues bien, se puede comprobar que los pasos que ahora se nos propone dar en este camino sinodal no hay nada que sea diferente a lo que hemos hecho en estos cinco años. Por eso se dice en el documento sinodal, refiriéndose también a nosotros: «Es un motivo de gran esperanza que no pocas Iglesias hayan ya comenzado a organizar encuentros y procesos de consulta al Pueblo de Dios, más o menos estructurados. Allí donde tales procesos han sido organizados según un estilo sinodal, el sentido de Iglesia ha florecido y la participación de todos ha dado un nuevo impulso a la vida eclesial» (Documento preparatorio 7).

Se desea que el Sínodo de los Obispos empiece a celebrarse solemne y activamente en todas y cada una de las diócesis del mundo. Según se nos indica, tendrá una fase diocesana, una fase continental y una fase final que abarque a la Iglesia universal.

Con una gran fiesta eucarística diocesana

Este itinerario sinodal tendrá una apertura solemne tanto en Roma (9-10 de octubre) como en cada Iglesia particular, que se ha fijado para el domingo 17 de octubre, a las 6 de la tarde. La celebremos en la que fue nuestra primera catedral, la de Baeza. Refleja, a mi entender, una época en la que la vida de la Iglesia caminaba claramente con un estilo sinodal. Ese día será una gran fiesta para toda la Iglesia y también para nosotros lo será. Yo espero que tenga la misma participación y el mismo espíritu que tuvo la apertura del año de la misión. ¿¡¡¡Recordáis!!!?

Os animo, por tanto, a una participación entusiasta y agradecida. Por primera vez en los tiempos modernos, un acontecimiento de carácter universal se hace con una llamada tan explícita a todo el pueblo de Dios que vive su fe en cualquier lugar del mundo con sus circunstancias, cultura, peculiaridades. No obstante, esta advertencia importa mucho: no se trata de hacer un evento, sino un proceso que implica en sinergia al

Pueblo de Dios, al Colegio Episcopal y al Obispo de Roma, cada uno según su función.

Con esta invitación, el Santo Padre nos hace una llamada a colaborar en una reflexión comunitaria universal. POR UNA IGLESIA SINODAL: COMUNIÓN, PARTICIPACIÓN Y MISIÓN. El sínodo se hará para que todos unidos nos afiancemos, en nuestra conciencia eclesial. Acoged estas afirmaciones tan emblemáticas y certeras, si aún necesitáis convenceros de lo que os digo: «La sinodalidad nos remite a la esencia misma de la Iglesia, a su realidad constitutiva, y se orienta a la evangelización». «Nuestro caminar juntos es lo que mejor realiza y manifiesta la naturaleza de la Iglesia como pueblo de Dios peregrino y misionero». «Practicar la sinodalidad es hoy para la Iglesia el modo más evidente de ser «sacramento universal de salvación» (LG 48), «signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano» (LG 1).

Mirando al doble mandato de Cristo

En este caminar al que se nos invita, haremos juntos un gran discernimiento eclesial sobre cómo hemos de hacer el doble mandato que los apóstoles acogieron en la primera hora: «Id y anunciad» y «haced esto…». Así lo hacían en los comienzos, los cristianos caminaban unidos y con participación corresponsable de todos; por eso eran conocidos, una vez que su vida comenzó a ser socialmente significativa, como los del camino. Los cristianos somos los que caminamos juntos. Ese es ya no sólo nuestro nombre sino nuestro modo de ser.

San Juan Crisóstomo, por ejemplo, escribe que Iglesia es el «nombre que indica caminar juntos (óýíïäïò)» La Iglesia tiene nombre de sínodo. Y si tiene nombre es porque vive y camina en sínodo. Eso significa que la Iglesia es la asamblea convocada para dar gracias y cantar alabanzas a Dios como un coro, una realidad armónica, donde todo se mantiene unido, porque quienes la componen, mediante su relación recíproca y ordenada, coinciden en el mismo sentir.

 

La Iglesia siempre es sinodal

Este modo de ser y de vivir en comunión, participación y misión de los primeros cristianos, hoy lo hemos de asumir para la responsabilidad de llevar adelante la misión de la Iglesia. Por eso, no hace falta que diga que nadie puede sentirse excluido del camino eclesial. Lo que nos jugamos es muy esencial: «Caminar juntos, invocar al Espíritu, escuchar y acompañar van haciendo del discernimiento sinodal la clave de fondo que sugiere las acciones que realizar, en la doble escucha del Señor y de los deseos y gemidos de nuestros contemporáneos, con los que nos encontramos en la salida misionera» (Fieles el envío misionero, 4.1.)

Para ir haciendo esta Iglesia en esta doble fidelidad a Dios y a los hombres, se nos invita a participar activamente, desde la próxima apertura (17 de octubre) hasta abril de 2022, en una amplia consulta al pueblo de Dios; porque  el proceso sinodal se realiza en la escucha a la totalidad de los bautizados, sujeto del sensus fidei infalible in credendo (LG 119).

Sin perder de vista una pregunta fundamental

El punto de partida será una pregunta fundamental, que nos ha de impulsar como guía: ¿Cómo realizar hoy, a diversos niveles (desde el local al universal) ese «caminar juntos» que permite a la Iglesia anunciar el Evangelio, de acuerdo a la misión que le fue confiada; qué pasos del Espíritu nos invita a dar para crecer como Iglesia sinodal? (Documento preparatorio 2).

Lo haremos unidos, —laicos, pastores y Obispo de Roma— y lo haremos siguiendo a Jesucristo, que nos dice: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Jn 14,6). Se trata de poner en práctica lo que nos ha dicho el Papa Francisco: «El sensus fidei impide separar rígidamente entre Ecclesia docens y Ecclesia dicens, ya que también la grey tiene su olfato para encontrar nuevos caminos que el Señor abre a la Iglesia» (Discurso del Santo Padre en la conmemoración del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los obispos).

Para que se mueva sin reserva nuestra voluntad de participar, metamos en el corazón esta afirmación convincente: «La sinodalidad en esta perspectiva es mucho más que la celebración de encuentros eclesiales y asambleas de obispos, o una cuestión de simple administración interna de la Iglesia; la sinodalidad indica la específica forma de vivir  y obrar (modus vivendi et operandi) de la Iglesia Pueblo de Dios, que manifiesta y realiza en concreto su ser comunión en el caminar juntos, en el reunirse en asambleas y en el participar activamente de todos sus miembros en su misión evangelizadora» (Documento preparatorio 10).

Una amplia y generosa consulta

Una vez que celebremos la apertura, nos tocará, por tanto, situarnos activamente en actitud de oración, encuentro, reflexión en diálogo y celebración eucarística. La consulta se hará con una amplia participación en parroquias, comunidades, movimientos y grupos eclesiales. De un modo especial se hará por los cauces de comunión y participación comúnmente establecidos en la Iglesia, que son como las manos de la sinodalidad. Pero es voluntad del sínodo que la consulta sea lo más completa y más enriquecedora posible y que se haga con la participación de muchos, tanto «de dentro de la Iglesia» como de los «márgenes».

Se debe tener especial cuidado para involucrar a las personas que pueden correr el riesgo de ser excluidas: mujeres, discapacitados, refugiados, migrantes ancianos, personas que viven en la pobreza, católicos que raramente o nunca practican su fe. Es importante que los bautizados escuchen las voces de otras personas en sus contextos locales, incluidas personas que han abandonado la práctica de la fe, personas de otras tradiciones religiosas, personas sin creencias religiosas. Todos pueden ayudar a la Iglesia en su camino sinodal de búsqueda del bien y de la verdad. Esto es especialmente cierto en el caso de los más vulnerables y marginados (cf. Vademecum 2).

Lo que importa es que todos colaboremos en el objetivo sinodal: el sentido del camino al cual todos estamos llamados consiste, principalmente, en descubrir el rostro y la forma de una Iglesia sinodal, en la que «cada uno tiene algo que aprender. Pueblo fiel, Colegio episcopal, Obispo de Roma: uno en escucha de los otros; y todos en escucha del Espíritu Santo, el “Espíritu de verdad” (Jn14,17), para conocer lo que Él “dice a las Iglesias” (Ap 2,7)» (Documento preparatorio 15).

Para crecer en amor a la Iglesia

No niego, en efecto, que todo esto que os estoy exponiendo, supondrá un esfuerzo  especial para todos; pero de lo que sí estoy convencido es de que lo que se nos invita a hacer tiene tantos valores que no sólo no perjudica en nada a nuestra vida pastoral ordinaria, sino que la enriquecerá y nos enriquecerá a todos cuantos consciente y activamente participemos: hará crecer nuestro amor a la Iglesia, reforzará nuestro sentido de pertenencia, abrirá en horizonte de nuestra eclesialidad más allá de nuestros límites, no sólo geográficos sino humanos y religiosos. En nuestro caso, lo que con toda seguridad hará será ensanchar nuestra mirada, ya que el primer paso, el de reunirse y reflexionar juntos, ya estaba logrado, por las convocatorias hechas cada año.

Lo que sí tendremos que hacer, y en esto hemos de ser muy cuidadosos, es esmerarnos en nuestra mirada espiritual y pastoral, para que no se desorienten nuestras propuestas y sueños.  Por una parte, nos centraremos en nuestra Iglesia particular, en nuestra Diócesis del Santo Reino de Jaén, mirando a nuestra acción pastoral cotidiana, en sus carencias y posibilidades, teniendo en cuenta quienes somos y con quienes contamos pero siempre con una actitud de conversión espiritual y pastoral.

Por otro lado, ensancharemos la visión y nos sentiremos Iglesia en la Iglesia universal y colaboraremos con el Santo Padre en su ministerio petrino. Tendremos muy en cuenta lo que nos dice al pedirnos que colaboremos corresponsablemente con Él: «El mundo en el que vivimos, y que estamos llamados a amar y servir también en sus contradicciones, exige de la Iglesia el fortalecimiento de las sinergias en todos los ámbitos de su misión. Precisamente el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio» (Discurso en la conmemoración del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos).

Para generar dinamismos nuevos en la Iglesia

Si alguno de vosotros a estas alturas, después de cinco años compartiendo juntos en estilo sinodal, aún se está preguntando: ¿Esto servirá para algo?, ya sabéis que esta pegunta, más habitual en la Iglesia de lo que debiera, es, sobre todo, una tentación que siempre nos persigue, la de conformarnos con los que somos y tenemos. Siempre nos persigue la tentación de querer «cristalizar los procesos y pretender detenerlos» (EG 223). Pero hemos de intentarlo. Por eso, yo os digo: no tengáis miedo, participemos en esta experiencia sinodal, en la que «se trata de privilegiar las acciones que generan dinamismos nuevos» (EG 223).

Para convencernos de esto, qué bien nos vendrá tener en cuenta esta reflexión de Romano Guardini, recogida en Evangelii Gaudium: «El único patrón para valorar con acierto una época es preguntar hasta qué punto se desarrolla en ella y alcanza una auténtica razón de ser la plenitud de la existencia humana, de acuerdo con el carácter peculiar y las posibilidades de dicha época» (EG 224). Con nuestros límites, incluso con las pequeñeces que nos impiden crecer, nosotros estamos unidos en ese intento de ir hacia una Iglesia de comunión, participación y misión.

Pero hemos de hacerlo todo con la convicción de que es el Espíritu quien nos lleva a vivir como misión en el mundo, a llevar el tejido de la evangelización grabado en el corazón. Por eso, haremos lo que nos pide el documento con el que se nos invita a caminar en este tiempo de Sínodo: «hacer que germinen sueños, susciten profecías y visiones, hacer florecer esperanzas, estimular la confianza, vendar heridas, entretejer relaciones, resucitar una aurora de esperanza, aprender unos de otros. Y crear un imaginario positivo, que ilumine las mentes, enardezca corazones, dé fuerza a las manos» (Documento preparatorio 32).

En la inventiva infinita del Espíritu

No olvidemos nunca que «el Espíritu Santo posee una inventiva infinita, propia de una mente divina, que provee a desatar los nudos de los sucesos humanos, incluso los más complejos e impenetrables» (EG 178). Por eso, nuestra confianza la pondremos siempre en el Espíritu, Él es quien le da un sentido eclesial a lo que hacemos y nos sitúa unos junto a otros como Pueblo de Dios. Eso significa que esta consulta sinodal «no implica que se asuman dentro de la Iglesia los dinamismos de la democracia radicados en el principio de la mayoría, porque en la base de la participación en cada proceso sinodal está la pasión compartida por la común misión evangelizadora y no la representación de intereses en conflicto» (Documento preparatorio, 14). Pero eso sí, seamos conscientes de que la Iglesia nunca ha estado cerrada a aprender desarrollos y estrategias que pudieran conectar con la cultura del hombre actual.

Por si aún no os habéis dado cuenta, os lo digo: se está haciendo un esfuerzo inmenso y un extraordinario alarde de creatividad, por eso, termino pidiendo a todos, y con esto concluyo mi carta, que entréis en esta dinámica de la Iglesia de nuestro tiempo. Es impensable la conversión pastoral de nuestra Iglesia diocesana sin la participación activa de todos los integrantes del Pueblo de Dios que camina en Jaén. Pidamos la gracia del Señor de sentirnos interpelados en el camino sinodal de la Iglesia de nuestro tiempo. La sinodalidad no es una moda, no es un capricho, es, como ya os decía en el año de la comunión, la esencia misma de la Iglesia, por eso, ninguno de nosotros podemos sentirnos excluidos en este modo de ser y de caminar.

Todo lo haremos con estas claves

Os llamo, por eso, encarecidamente a que entréis en el proceso sinodal que se nos propone a todos con tanto esmero y afecto. Os invito a que conozcáis tanto el precioso Documento preparatorio que se nos ha enviado como el Vademécum. Son dos piezas preciosas para entender todo lo que se nos pide que hagamos. Si lo hacemos así entraremos en un camino de discernimiento y decisión, en el que pasaremos por la consulta compartida y la escucha recíproca, respetuosa y compasiva. Si lo hacemos, encontraremos las claves para:

! vivir un proceso eclesial participado e inclusivo, que ofrezca a cada uno —en particular a cuantos por diversas razones se encuentran en situaciones marginales— la oportunidad de expresarse y de ser escuchados para contribuir en la construcción del Pueblo de Dios;

! reconocer y apreciar la riqueza y la variedad de los dones y de los carismas que el Espíritu distribuye libremente, para el bien de la comunidad y en favor de toda la familia humana;

! experimentar modos participados de ejercitar la responsabilidad en el anuncio del Evangelio y en el compromiso por construir un mundo más hermoso y más habitable;

! examinar cómo se viven en la Iglesia la responsabilidad y el poder, y las estructuras con las que se gestionan, haciendo emerger y tratando de convertir los prejuicios y las prácticas desordenadas que no están radicadas en el Evangelio;

! sostener la comunidad cristiana come sujeto creíble y socio fiable en caminos de diálogo social, sanación, reconciliación, inclusión y participación, reconstrucción de la democracia, promoción de la fraternidad y de la amistad social;

! regenerar las relaciones entre los miembros de las comunidades cristianas, así como también entre las comunidades y los otros grupos sociales, por ejemplo, comunidades de creyentes de otras confesiones y religiones, organizaciones de la sociedad civil, movimientos populares, etc.;

! favorecer la valoración y la apropiación de los frutos de las recientes experiencias sinodales a nivel universal, regional, nacional y local.

Gracias por vuestra paciencia, si habéis llegado hasta el final. Y mucho ánimo en el trabajo que vuestro Obispo os encomienda en comunión con el Santo Padre.

Finalizo esta carta en la tarde del día 2 de octubre, en la memoria de los Santos Ángeles Custodios, a los que encomiendo su cercanía permanente a todos cuantos vivimos en nuestra provincia y diócesis de Jaén.

Con mi afecto y bendición.

+Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

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Iglesia Noticia Sevilla| Entrevista a Óscar Díaz, miembro de la Comisión Diocesana del Sínodo

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Iglesia Noticia Sevilla| Entrevista a Óscar Díaz, miembro de la Comisión Diocesana del Sínodo

Pablo Enríquez entrevistó al sacerdote Óscar Díaz, vicario episcopal para la Nueva Evangelización y miembro de la Comisión Diocesana del Sínodo.

Durante esta edición de Iglesia Noticia Sevilla, Díaz habló sobre la Comisión Diocesana del Sínodo de Sevilla, desde su constitución la semana pasada y de los varios encuentros de trabajo para impulsar la fase diocesana del Sínodo .

Invitó, como primera cita diocesana, a la Eucaristía de apertura del mismo en la Catedral el domingo 17 de octubre a las siete de la tarde.

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El Espejo de la Iglesia| Tertulia histórica sobre la visita de la imagen del Gran Poder a Tres Barrios

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El Espejo de la Iglesia| Tertulia histórica sobre la visita de la imagen del Gran Poder a Tres Barrios

En una nueva edición de ‘El Espejo de la Iglesia’ en COPE Sevilla (99.6), Adrián Ríos dirige la tertulia histórica mensual.

En esta ocasión, junto a los contertulios diserta sobre la estancia de la imagen de Ntro. Padre Jesús del Gran Poder en las parroquias de la Blanca Paloma, Nuestra Señora de la Candelaria y Santa Teresa, que se prolongará desde el 16 de octubre al 5 de noviembre, dichas parroquias se convertirán en templos jubilares donde poder peregrinar y alcanzar la indulgencia plenaria.

Para ello cuenta con la participación de Angelita Yruela, José Márquez y Jesús Luengo.

Más información:

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Transferencia de series documentales del Archivo Parroquial de la Iglesia Mayor de San Pedro Apóstol de Huelva al Archivo Diocesano

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El pasado 8 de octubre, el párroco de la Iglesia Mayor de San Pedro Apóstol de Huelva, D. José Arturo Domínguez Asensio, realizó una nueva aportación de documentación parroquial al Archivo Diocesano, para su depósito, conservación, custodia y difusión. En ésta ocasión, se ha hecho entrega de los Membretes de Bautismo con comienzo en septiembre de 1824 y las Actas Sustitutivas de Partidas de Bautismos, que se ordenaron en el año 1950 y que recogen testimonialmente, las declaraciones de los bautizos celebrados en la parroquia desde el S. XIX y de los que no quedan constancia, por haber sido destruidos los libros donde estaban asentados durante la Guerra Civil. Estos documentos dan testimonio del arduo trabajo que se llevó a cabo para recuperar por escrito las partidas de bautismo de un importante número de personas que no podían dar prueba del sacramento recibido.

Actualmente el fondo de San Pedro del Archivo Diocesano está constituido por 39 legajos, que se completará con la transferencia de más series documentales de la parroquia, lo que permitirá que se pueda estudiar mejor por los investigadores esta incalculable y valiosísima fuente documental para el estudio de la historia onubense.

Es necesario mostrar nuestra gratitud a los párrocos de San Pedro, por el celo que han puesto en la conservación, custodia y cuidado de toda ésta documentación. Don José Arturo, el actual párroco, ha celebrado su cumpleaños con nosotros, aportando una documentación tan importante al Archivo para su custodia y conservación permanente.

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Cáritas y el Ayto. de Los Barrios firman un convenio para la instalación de contenedores de recogida de ropa

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El Ayuntamiento de Los Barrios y Cáritas Diocesana de Cádiz han firmado un convenio de colaboración por el cual el Ayuntamiento autoriza a Cáritas Diocesana a la instalación de contenedores destinados a la recogida y reciclaje de calzado y ropa usados en varias vías públicas del municipio. Por parte del Ayuntamiento firmó el alcalde Los Barrios, Miguel Alconchel, acompañado de la delegada de Participación Ciudadana, Inmaculada Domínguez y, por parte de Cáritas, lo hizo su director, Vicente Pablo Ortells, que estuvo acompañado de José María Espinar, secretario general. Gracias a este convenio se regulan los términos y condiciones por los cuales el Ayuntamiento otorga permiso para colocar dichos contenedores. Las calles donde estarán instalados son la avenida Alcalde D. Juan Rodríguez (junto a la Plaza Pepe El Ditero), en la calle Claveles (cerca de la Glorieta de la Mujer) y en la avenida Paseo de Caballos.

La autorización municipal se concede de forma totalmente gratuita, dada la finalidad social de esta actividad, mientras que los gastos de la instalación correrán por cuenta de Cáritas Diocesana, que también deberá ocuparse de tramitar las licencias que se requieran desde otras administraciones y organismos públicos, en caso de que sean necesarias. El convenio tendrá una vigencia de un año, prorrogable de acuerdo con lo establecido en el artículo 49, apartado “h”, de la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público.

El alcalde barreño, en el transcurso del acto, ha reafirmado el compromiso asumido por la Corporación municipal para apoyar todas las iniciativas de carácter solidario encaminadas a mejorar la situación de aquellas personas que sufren por falta de recursos económicos.«Estamos y estaremos siempre al lado de colectivos como el de Cáritas, que llevan a cabo una admirable labor humanitaria en favor de los que más lo precisan. Nos gustaría mucho que este tipo de actuaciones no fueran necesarias en nuestra sociedad, pero, lamentablemente, no es así. De manera que quienes tenemos responsabilidades políticas debemos tomar más conciencia y hacer un mayor esfuerzo para que todos los ciudadanos tengan una vida digna”. Por su parte, el director de Cáritas Diocesana ha agradecido la colaboración del Ayuntamiento de Los Barrios porque, «en la lucha contra la pobreza y la exclusión, es fundamental el trabajo conjunto entre las administraciones públicas y las entidades del tercer sector«.

Cáritas Diocesana de Cádiz gestiona la recogida de ropa a través de su proyecto Inserta Cádiz SL que tiene como objetivos promover la creación de puestos de trabajo de inserción, sensibilizar sobre modelos de consumo responsable y sostenible y reutilizar la ropa donada con criterios de dignidad y transparencia. Además, Inserta Cádiz SL tiene, por una parte, un carácter medioambiental al concienciar a la ciudadanía sobre la necesidad de reciclar la ropa usada de forma ética y solidaria y por otra, la vocación de la inserción laboral ya que las personas que participan en el proyecto son acompañadas por Cáritas a través de sus programas de promoción social.

Cáritas Diocesana de Cádiz quiere agradecer las facilidades ofrecidas por el Ayuntamiento de Los Barrios para posibilitar la instalación de los contenedores. Este tipo de colaboraciones son fundamentales para desarrollar proyectos de carácter promocional de personas en situación de exclusión social.

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La catedral acoge este domingo 17 de octubre la apertura de la fase diocesana del Sínodo

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La catedral acoge este domingo 17 de octubre la apertura de la fase diocesana del Sínodo

 

Será en la Misa de 12, en la catedral y estamos invitados todos

Este domingo 17 de octubre se abre, en la diócesis de Guadix, el Sínodo que ha convocado el papa Francisco para toda la Iglesia. Se trata de un proceso de reflexión y consulta que, como novedad, va a comenzar con una fase diocesana, preguntando a todos los fieles del mundo. En todas las diócesis, esa fase comienza este domingo. La diócesis de Guadix va a celebrar esa apertura de la fase diocesana del Sínodo en la celebración de la Eucaristía de 12 de la catedral, que estará presidida por el obispo, D. Francisco Jesús Orozco.

Con el lema “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”, el papa Francisco abrió de manera solemne este Sínodo el pasado domingo, en el Vaticano. Este domingo 17 comienza la primera fase, que es la diocesana, que se va a prolongar hasta el mes de febrero o marzo. Durante este tiempo, se preguntará a los fieles y a todos los que quieran contestar, incluso los no creyentes, sobre la Iglesia, cómo la ven, sus defectos y virtudes y qué debe hacer para ser más fiel a Jesucristo en el tiempo actual. Después, esas respuestas serán consensuadas con las demás que haya en España y en el resto de Europa, igual que ocurrirá con las demás respuestas del resto de continentes. Finalmente, en Roma, se celebrará la ultima fase del Sínodo, ya con los obispos, como suele ser habitual, para que estos, con las respuestas recogidas en todo el mundo, ofrezcan al papa propuestas y reflexiones sobre las preguntas planteadas. Pero eso será en octubre de 2023.

El obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, ha pedido a los diocesanos que nos pongamos todos “en modo Sínodo”, es decir, en actitud de escucha y de participación, para responder así a la llamada que nos hace el papa Francisco. Su deseo es que todas las parroquias, hermandades, congregaciones, grupos… consideren el trabajo del Sínodo como algo propio. En las próximas semanas se indicará cómo responder a esas preguntas que el Sínodo nos plantea.

Este domingo 17 de octubre, por tanto, comenzará en la diócesis de Guadix la fase diocesana de un Sínodo que está llamado a marcar el camino de la Iglesia durante los próximos años. Y todos podemos participar en esa consulta mundial.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de Mcs. Diócesis de Guadix

Sínido proceso

 

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