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Don Antonio lleva el Espíritu Santo a la Parroquia de San Agustín

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El domingo 28 de noviembre nuestro Obispo coadjutor, D. Antonio Gómez Cantero visitó por primera vez la Parroquia de San Agustín de la capital y presidió la Eucaristía en la que administró el Sacramento de la Confirmación a un grupo de cinco adolescentes y veintitrés adultos. Antes de iniciar la Eucaristía pudo conversar con los confirmandos y saludar a los feligreses.

En su homilía, animó a todos a dejarse llevar por el Espíritu Santo en este tiempo de sinodalidad y a dejar que prepare nuestra vida para recibir al Señor que viene, colaborando más activamente en la parroquia, sobre todo los que han recibido la efusión del Espíritu.

Un buen modo de comenzar el Adviento guiados por el Espíritu Santo y animados por don Antonio en comunión con la Iglesia.

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“Ven, Señor Jesús. Tenemos necesidad de Ti”

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Homilía en la Eucaristía en el I Domingo de Adviento, el 28 de noviembre de 2021, en la S.I Catedral.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa amada de Jesucristo, Santo, Pueblo Santo de Dios;

queridos sacerdotes concelebrantes;

diácono;

queridas hermanas riquelminas;

queridos hermanos y amigos todos:

El grito, tan humano, tan profundamente humano, al que nos invita la liturgia de Adviento, toda ella, es el “Ven, Señor Jesús. Tenemos necesidad de ti”. Nos haces falta. Sin Ti vivimos mal. Nos falta libertad, esperanza. Nos falta capacidad para un amor como el que Tú quieres que vivamos. Y nosotros –en el fondo- deseamos vivir que es un amor a todo y a todas las cosas por Ti. Nos sobra miedo, temor, como si fuéramos esclavos de cosas del mundo o de la muerte. Y por eso Te decimos, “ven”.

Las catástrofes del mundo, las enormes dificultades que hay en la historia, siempre, siempre las ha habido y que el Señor anuncia para que no nos asusten, y que cuando veáis que esto pasa, levantad la cabeza porque está cerca vuestra liberación. Pues, hermanos, levantemos la cabeza, alcemos nuestra mirada. ¿Y hacia dónde la alzamos?, ¿hacia el cielo? Sí, sin duda. Pero no este cielo físico que nos anuncia la lluvia, que tiene nubes. No, no. Hacía Ti, Señor, que eres nuestra luz, nuestra vida. Luz de nuestros ojos. Vida de nuestra vida.

Si pudiera decirse, alimento de nuestro corazón pobre y tantas veces herido. Ven, Señor Jesús. Ven a nosotros. Nosotros hacemos esta súplica, pero no la hacemos como quien no ha conocido nunca al Señor. Algunos hombres en el mundo griego y en el mundo pagano pedían que, para contemplar ciertos misterios del mundo, o el misterio del sentido final de la vida, tendría que ser necesario un Dios que nos los contase. Nosotros sabemos que el Hijo de Dios, que Dios mismo, en Cristo, ha compartido nuestra condición humana, ha compartido nuestra noche, ha compartido nuestros cansancios, dolores, fatigas, hasta la mentira, la calumnia, el horror de una Pasión espantosa, de una muerte espantosa. Para que nadie pudiera decir “es que a mí Dios no me entiende”. Has compartido nuestra condición humana en todo, menos en el pecado. Y nos has abierto el camino del Cielo. Viniste una vez, en medio de la historia. Te diste por entero. Viniste al seno de la Virgen. Te entregaste a nosotros. Y cuántas veces piensa uno “Señor, si la Pasión se hubiera retrasado un poco más, nos hubieras podido enseñar unas pocas cosas más, a lo mejor sería más fácil seguirTe…”. Qué va. Si tu enseñanza verdadera está en el don de Tu vida, nunca eres más maestro que en la cruz. Por eso, Te decimos, con toda el alma, rompe el cielo y ven. Sabemos que has venido. Viniste una vez. Vienes siempre en los Sacramentos. Vienes siempre en las circunstancias de la vida, porque detrás de todas ellas estás Tú, aunque no sepamos cómo. Estás en una enfermedad. Estás en la pérdida de un ser querido. Estás en la proximidad de la muerte. No hay nada, sólo el pecado, donde Tú no estás. Vienes a nosotros en todas esas circunstancias. Pero vienes a nosotros para alimentarnos y para estar con nosotros en los Sacramentos, que no son cosas que nosotros hacemos por Dios (lo digo siempre en las Confirmaciones); son regalos que Dios nos hace, y Dios nos regala cosas. Dios se regala a Sí mismo en todos ellos, desde el Bautismo, hasta el Orden Sacerdotal o el matrimonio. Te das a nosotros, sobre todo, en la Eucaristía, donde cumples Tu nombre “Emmanuel”, “Dios con nosotros”. Vienes a nosotros y Te haces uno con nuestro cuerpo, con nuestra humanidad, de una manera tan profunda que no hay unión en este mundo que pueda parecerse a ella. Porque te disuelves en nuestras venas, en nuestra sangre. Nos llenas como nos llena nuestra alma. Nos haces miembros de Tu cuerpo. Tú nos haces tuyos. Tú te haces nuestro. Por eso, la Iglesia es Tu esposa y Tu cuerpo, porque vive de la vida que Tú le das, que Tú nos das. Hoy mismo nos la das en la Eucaristía. Y la celebración de la Eucaristía es, por eso, el centro y culmen de la vida de la Iglesia. Así lo ha enseñado el Concilio, así lo creemos. Eso forma parte del núcleo de nuestra fe. Y luego, Tú te quedas con nosotros.

La Iglesia de Granada va a tener desde hoy la alegría inmensa de que siempre, en la puerta de aquí al lado, en la iglesia del Sagrario, en la adoración eucarística perpetua, siempre habrá un grupo de cristianos adorando al Señor y, sobre todo, representando a todo el pueblo cristiano, pagano, ateo de Granada, presentándolo y poniéndolo delante del Señor, para que el Señor venga y dé la vida a todos; para que el Señor perdone los pecados de todos; para que el Señor haga florecer la vida verdadera en nuestros hermanos, en nuestros amigos, en todos los hombres, en el mundo entero.

Y queremos en esos momentos que estamos ahí decirte que sí, como la Virgen. Danos Tú la gracia, para que lo hagamos, porque el “sí” más pequeño que damos al Señor es mucho más que esos terremotos que nos miden, nos cuentan, nos dicen… Afecta al mundo entero su onda expansiva. El “sí” de la Virgen fue dado en la oscuridad de una habitación. Según una tradición cristiana antigua, la Virgen estaba hilando cuando el Ángel vino, cuando tuvo lugar la Encarnación. Estaba tejiendo un tejido y luego tejió en su seno el tejido de la nueva humanidad, de su Hijo, la humanidad de Cristo, el Hijo de Dios. Señor, que esos momentos nos parezcamos un poquito a la Virgen y Te digamos nuestro “sí” pobre, sencillo, sin fisuras. Y la onda expansiva de ese “sí”, por muy pequeño, oculto, que sea se extiende al mundo entero.

Ojalá esté la capilla siempre llena. Y luego, el Señor vendrá al final de los tiempos. Al final de los tiempos de cada uno y al final de los tiempos de la historia. Pero Él es el centro, la plenitud, el culmen de la historia. Señor, ven. Ven, porque vienes ya. Te necesitamos ya, para que no tengamos miedo ni siquiera del final de nuestra vida, ni siquiera del final de la historia. Que no tengamos miedos de nada. Si te tenemos a Ti, somos los hombres y mujeres más privilegiados del mundo, los más ricos del mundo. ¿Por qué vamos a tener envidia? O mirar como referencia otro tipo de riquezas, otro tipo de status, de posesiones, de bienes…, si Tú eres el bien supremo. Tú eres mío. Tú eres nuestro. Estás con nosotros. “El Señor está contigo”, le dijo el Ángel a la Virgen y nos lo dice a cada uno de nosotros.

Justo porque sabemos quién eres y valoramos Tu Presencia, Te pedimos que vengas más. Queremos tener más cerca, queremos ser más conscientes de que Tú estás con nosotros cada minuto y cada segundo de nuestra vida. Queremos alimentar nuestro corazón, para que se ensanche y para que en ese corazón puedan caber, como caben en el Tuyo, todos los hombres, amigos y enemigos, creyentes y no creyentes, ricos y pobres, porque todos son hijos tuyos; porque Tú amas a todos.

Que el Señor nos conceda empezar el Adviento con estos sentimientos en nuestro corazón, con esta súplica, con ese grito: “Ven”. Digámoslos en el autobús, en el metro, yendo al trabajo, mientras estamos haciendo algo: “Ven, Señor Jesús”. Cuando Le pedimos al Señor que venga, nos escucha siempre, os los prometo. En realidad, es el Señor quien ha jurado esa Alianza nueva y eterna que recordamos en cada Eucaristía, por la que Él se da a nosotros y se une a nosotros.

Que podamos disfrutarla y vivirla todos los días de nuestra vida y en la vida eterna.

Palabras finales

Después de dar gracias al Señor por haberte recibido –aunque, como hemos dicho siempre, antes de la Comunión “no somos dignos” de que entres, no sólo en mi casa, sino en mi cuerpo, mi vida, mi sangre-, pero Tú has querido venir, deseas venir a nosotros y a nuestro corazón. La vida entera sería demasiado corta para darTe gracias por lo que sucede en la Eucaristía.

Vamos a hacer como si fuera un pequeño Corpus. El Señor se queda sobre el altar y lo llevaremos en una sencilla procesión familiar, pero con orden, hasta el altar de la capilla del Sagrario. Me gustaría decir a quienes nos siguen por televisión y son de la diócesis de Granada, o están relativamente cerca, que la adoración perpetua está abierta para todos. Los sacerdotes que queráis formar un grupo y venir una tarde, hasta una noche a adorar al Señor con un grupo de vuestra parroquia, jóvenes o mayores, como queráis. Todos somos bienvenidos.

Es un gesto precioso de reconocimiento de la Presencia del Señor en medio de nosotros, de este mundo. De nosotros, que seguimos siendo indignos, no penséis que porque hagamos la adoración somos los mejores del mundo. No. Somos indignos y lo seremos siempre. Gracias a Dios, porque así resplandecerá Tu Gracia y la Gloria de Tu Gracia, y la belleza de Tu Amor. E intercediendo por el mundo. Es una labor propia de la Iglesia. Es lo que Cristo hace: interceder por nosotros después de Su Ascensión al Cielo. Nos unimos a esa labor Tuya de intercesión por quienes más lo necesiten, por quienes tengan más necesidad de Ti, por quienes Te hayan abandonado. Por todos, sin excepción.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

28 de noviembre de 2021
S.I Catedral de Granada

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La sinodalidad centra el Retiro de Adviento de la Parroquia de San Luis Gonzaga

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La casa de Espiritualidad de Aguadulce acogió el sábado 27 de noviembre el retiro de adviento de la Parroquia de San Luis Gonzaga. Unas 30 personas, feligreses de San Luis y de otras parroquias, tuvieron la oportunidad de orar, reflexionar, y realizar una puesta en común, teniendo como lectura de referencia el capítulo 10 de los Hechos de los Apóstoles en los que se narra el encuentro de Pedro y Cornelio y que ha sido propuesto por la conferencia episcopal como un ejemplo de sinodalidad. El retiro fue dirigido por el párroco D. Ramón Bogas.

Para terminar en un grato ambiente de convivencia, los asistentes compartieron la comida servida con esmero por los trabajadores de la casa diocesana de espiritualidad “Reina y Señora”.

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El inicio del Adviento y la Gran Recogida navideña de libros y productos de bebé, en Iglesia Noticia

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El inicio del Adviento y la Gran Recogida navideña de libros y productos de bebé, en Iglesia Noticia

Programa emitido en COPE Granada y Motril el domingo 28 de noviembre de 2021.

Este domingo 28 de octubre en el informativo diocesano “Iglesia Noticia” emitido en COPE Granada (87.6 FM) les hablamos del nuevo tiempo litúrgico del Adviento, así como de la campaña navideña organizada por las vocalías de caridad de las hermandades y cofradías de Granada para recoger libros, cuentos, peluches y productos para bebés que irán destinados a los más necesitados.

Asimismo, les contamos la labor que desempeña la Pastoral Penitenciaria en nuestra diócesis y como se han desarrollados las Jornadas de Pastoral Obrera celebradas en Ávila del 19 al 21 de noviembre con la participación de Granada.

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Terminó la Vista Pastoral a las parroquias de Villanueva de las Torres, Dehesas de Guadix y Alicún de Ortega

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Terminó la Vista Pastoral a las parroquias de Villanueva de las Torres, Dehesas de Guadix y Alicún de Ortega

El viernes 25 de noviembre, Mons. Francisco Jesús Orozco terminó la Vista Pastoral a las parroquias de Villanueva de las Torres, Dehesas de Guadix y Alicún de Ortega. En dos días, el prelado ha visitado las instituciones de los tres pueblos, los colegios y, sobre todo, ha compartido con los feligreses y celebrado la fe.

Si el jueves lo dedicó a Villanueva de las Torres, el viernes fue compartido entre las parroquias de Dehesas y Alicún. Por la mañana estuvo en Dehesas de Guadix, donde visitó el colegio y a los enfermos.  También celebró la Misa estacional en la parroquia.

Por la tarde, en Alicún de Ortega, Mons. Orozco impuso el Rosario a la Patrona de Alicún, Ntra. Sra. de Fátima, y consagró el pueblo a su Inmaculado Corazón.

 

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Huéscar sacó a Santa Cecilia en procesión

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Huéscar sacó a Santa Cecilia en procesión

La Hermandad de Santa Cecilia, patrona de los músicos, celebraba el día 21 de noviembre, solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, la Eucaristía en honor a su patrona, en la parroquia de Santa María de Huéscar, ya que siempre lo celebran en torno al fin de semana más cercano a su onomástica, el 22 de noviembre.

Al término de la Misa, en torno a las 13 horas, y pese a la amenaza de las nubes, ha salido en procesión tras los acordes musicales de la Agrupación Musical Ciudad de Huéscar y los hermanos de Santa Cecilia.
Desde que se levantaran las restricciones a la celebración de procesiones, varias han sido ya las que han tenido lugar en la parroquia de Santa María, siempre tomando las respectivas medidas de seguridad, pues la religiosidad popular sigue siendo un pilar fundamental a la hora de vivir la fe. A todas esas, se suma ahora la de Santa Cecilia, que se vivió con gran devoción
José Antonio Martínez Ramírez.

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Con una Misa, Baza celebró a su Patrón, San Máximo

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Con una Misa, Baza celebró a su Patrón, San Máximo

El sábado 27 de noviembre tenía lugar la eucaristía en honor de San Máximo, en la iglesia del Sagrario-La Mayor, de Baza. El párroco, Manuel Millán, se estrenaba en la primera festividad del curso que celebra la Real Cofradía del Santísimo Cristo de los Méndez, al igual que el vicario parroquial del Sagrario-La Mayor, Antonio David Pérez, quien concelebraba.

En su homilía, el párroco ha repasado la figura de San Máximo de Riez y extrapolaba a nuestras vidas el ejemplo de conducta diaria del patrón de Baza: “pobreza, humildad, penitencia y oración” y agradecía la recuperación de la fiesta. También se ha recordado a los difuntos de la Hermandad y devotos del Stmo. Cristo de los Méndez. Cantó en la celebración el tenor Antonio Navarro López, quien tras la misa recibía un obsequio por su labor altruista en el engrandecimiento de la función religiosa en honor de San Máximo.

 

Juan Manuel Román Domene

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Visita Pastoral a la parroquia de Nuestra Señora de la Amargura (Málaga)

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Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, durante la Eucaristía celebrada en la Visita Pastoral a la parroquia de Nuestra Señora de la Amargura

VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA AMARGURA

(Málaga, 28 noviembre 2021)

Lecturas: Jr 33,14-16; Sal 24,4-14; 1 Tes 3, 12 – 4,2; Lc 21,25-28.34-36.

(Domingo Adviento I – C)

1.- Confiar en Dios

En este primer domingo de Adviento, que se ha significado encendiendo una de las velas, pues también la vela es un signo de la presencia de Jesús, porque Él es la Luz que ilumina nuestras vidas, las lecturas nos animan a tres actitudes.

A veces, confiamos más en nosotros mismos, en nuestros planes y en nuestras cosas que en Dios. O, peor aún, hacemos nuestro plan y le pedimos a Dios que haga lo que nosotros queremos. Aunque después rezamos el Padrenuestro y decimos: «Hágase tú voluntad», a continuación, le pedimos que coincida con la nuestra.

Confiar en Dios es ponerse en sus manos y saber que lo que Él dice se cumple. En este Adviento celebramos que se cumple la promesa que Dios hizo a la casa de Israel y a la casa de Judá, como nos ha dicho el profeta Jeremías (cf. Jr 33,14).

«En aquellos días y en aquella hora, suscitaré a David un vástago legítimo que hará justicia y derecho en la tierra» (Jr 33,15). Dios prometió una descendencia a David que se cumplió en el nacimiento de Jesús y es lo que celebraremos próximamente en la Navidad: el nacimiento del hijo de David, que a su vez es el Hijo de Dios. Dios cumple sus promesas.

Siendo así no debemos temer, al contrario, debemos confiar en Dios. Él sabe mejor que nosotros lo que nos conviene. A veces pedimos cosas que si se cumplieran serían peor para nosotros. Y otras veces nos duele que sucedan ciertas cosas o que el Señor no nos conceda lo que le hemos pedido; y, ¡menos mal que no nos ha dado lo que le hemos pedido!

Primera actitud, por tanto, confiar en Dios. No confiéis en vosotros mismos. La Virgen, la gran figura del Adviento, confió en Dios, aceptó la voluntad de Dios. El mismo Jesucristo, Hijo de Dios, confió en su Padre y aceptó la voluntad del Padre y eso da un fruto de salvación, da un fruto de amor; pues, lo mismo nosotros.

2.- Caminar en Cristo

La segunda actitud que nos pide el Señor en este primer domingo de Adviento es ponerse en camino, caminar con Jesús, caminar con el Señor. Confiamos en Él, nos fiamos de Él, caminamos con Él, porque Él es el camino.

El salmo ha repetido en distintos versos y de distintas maneras: «Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad» (Sal 24,4). «El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes» (Sal 24,8-9).

Pero no es lo mismo caminar por donde uno quiere a caminar en el Señor. Como nos recuerda el Papa Francisco, «la vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad. De hecho, los que más disfrutan de la vida son los que dejan la seguridad de la orilla y se apasionan en la misión de comunicar la vida a los demás» (Evangelii gaudium, 10). 

3.- Despistarse y volver a la pista

Hay una palabra que la usamos mucho, queridos niños, que es la palabra estar despistados. ¿Qué significa estar despistado? (Respuestas de un niño: no estar atento, estar en otra cosa, no estar en lo que está). Una buena definición. ¿Otra definición? (Respuestas de un niño: no prestar atención cuando otra persona te está hablando). Muy bien.

A ver si algún mayor se acerca a otro significado. (Respuesta de un fiel adulto: el que se sale de la pista). ¡Muy bien, esa respuesta es más acertada! El que se despista es el que se ha salido de la pista, por eso se distrae y no presta atención. El significado original es salirse de la pista. Y para los cristianos es salirse del camino que Cristo nos marca. 

Y, para retornar al camino, ¿qué hay que hacer? Si me he ido por otros derroteros, por sendas, por vericuetos, me he salido del camino de Jesús, me he des-pistado. Entonces, para volver, ¿qué he de hacer? ¿Cuál es la palabra, empleando el mismo término, para volver al camino de Jesús? El que se despista tiene que «empistarse». Despistarse, «empistarse», hay que volver a la pista.

Adviento es un tiempo para volver a la pista, para no estar despistado, para volver al camino, para encontrarse con Jesús que es nuestro Camino. No busquéis otros caminos y otras cosas porque allí no encontraréis la felicidad, no creceréis como personas. La sociedad nos presenta muchas cosas, muchos estímulos y nos invita a seguir esos estímulos, pero muchos de esos nos apartan de Dios, nos despistan del camino que tenemos que seguir.

Por tanto, caminar en el Señor, no andar despistados, sino volvernos a «empistar».

4.- Estar despiertos

La tercera actitud es estar despiertos, la vigilancia. Dice el evangelio de Lucas: «Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día» (Lc 21,34). Y sigue diciendo: «Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre» (Lc 21,36). Ese Hijo del hombre que llega, que celebramos su venida, su nacimiento entre nosotros.

«Estar despiertos», dice el Señor por boca del evangelista Lucas, para que no se embote vuestro corazón con cosas que aparentemente lo llenan, pero en realidad lo dejan vacío.

Muchas felicidades que la gente busca, muchas cosas que parecen que ahí está la felicidad: «usa esto, compra aquello, haz lo de más allá», eso es lo que nos presenta la sociedad como si fuera lo que merece la pena. Pero después, una vez probado deja más vacío que antes.

«Estar despierto» es estar a la escucha del Señor, estar esperando que el Señor venga, como las vírgenes prudentes, no como las necias. Estar a la espera del Señor.

5.- Visita pastoral

Tenemos esas tres actitudes: en primer lugar, confiar en Dios; en segundo lugar, caminar con el Señor y; en tercer lugar, estar despiertos.  Estas tres actitudes, en este primer domingo de Adviento, son también las tres actitudes que el Obispo os pide con motivo de la visita pastoral.

Necesitamos confiar, necesitamos «empistarnos», necesitamos renovar nuestra comunidad parroquial, nuestra alma. Hay que ver qué cosas funcionan muy bien para promoverlas y profundizar en ellas, hay cosas que funcionan menos, y hay cosas que funcionan mal. Pues si hay que cambiar una pieza, pues se cambia. Pues si hay que engrasar, se engrasa.

Hay que hacer una revisión a nivel personal, a nivel de cada grupo de la parroquia: catequesis, catequistas, visitadores de enfermos, voluntariado, Cáritas, coro, asociaciones, cofradías, hermandades, movimientos. Cada grupo tiene que hacer su revisión personalmente y como comunidad. Si al final, lo hacemos todos, como comunidad estaremos revisados.

6.- Vivir la fe con coherencia

Tenemos que revisar cómo vivimos la fe hoy, en pleno siglo xxi, en esta sociedad medio pagana y cómo anunciamos a Jesús. ¿Cómo vamos a vivir la Navidad como parroquia? Quizás haya cosas muy buenas y quizás haya cosas que necesiten un retoque para vivirlo mejor o incluso prescindir. El papa Francisco insiste mucho en el tema de las estructuras. Hay estructuras que funcionan, pero hay otras que no funcionan y no hay que tener miedo ni reparo en prescindir de ellas y poner otras.

Os pido a vosotros con esta visita pastoral que hagamos un discernimiento, una revisión de cómo vivimos la fe.

Relacionada con la segunda actitud que decíamos, que era la del camino, caminar junto al Señor, tenemos las prioridades pastorales y el proceso sinodal. Caminar con el Señor es caminar juntos con los otros, es caminar sinodalmente. No se puede caminar cada uno por su aire, caminamos juntos como comunidad, como familia de los hijos de Dios, como parroquia. Vamos todos al unísono, sin francotiradores o sin guías que nos despisten.

7.- Proyecto pastoral parroquial

La visita pastoral, aunque se haga hoy y la celebramos hoy continúa en los próximos tiempos, en los próximos meses para que, junto a los sacerdotes de la parroquia, continuéis la revisión de qué cosas hay que hacer mejor, o cambiándolas, o profundizándolas.

El proyecto pastoral de vuestra parroquia de este momento tiene como lema: «Salir, sembrar y caminar en parroquia». Como veis vamos todos al unísono, en comunión. Habéis elegido como proyecto salir, sembrar y caminar.

¡Pues, ánimo! Yo vengo a animaros. Después en la asamblea haré un poco de abogado del diablo, a lo mejor os pongo en jaque, pero eso nos puede venir bien.

Termino con la oración de la parroquia que, conjuntamente con los sacerdotes, habéis hecho: «Señor, haz crecer en todos los miembros de nuestra comunidad parroquial el compromiso de escuchar, celebrar, testimoniar y anunciar tu Palabra». Se lo pedimos esto por intercesión de la Virgen Santa María de la Amargura. Que así sea.

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González de Lara en la Semana Social: «los cristianos tenemos que dar un paso adelante»

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El presidente de la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM) y de Andalucía (CEA), el malagueño Javier González de Lara, participó este sábado 27 de noviembre en una de las mesas redondas de la jornada de clausura de la XLIII Semana Social de España organizada por la Conferencia Episcopal Española, que se ha celebrado en la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla

González de Lara, que es también miembro del Patronato de la Fundación Victoria, ha compartido mesa redonda con la exministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez; y la secretaria general de Cáritas, Natalia Peiro. El periodista Juan Carlos Blanco ha sido el moderador.

En su intervención, el representante patronal ha reflexionado sobre la falta de participación social en España, haciendo hincapié en la de los bautizados: «los cristianos tenemos que dar un paso adelante –ha afirmado– dar un testimonio, no solo de fe, sino de compromiso» y, citando a Julián Marías, ha afirmado que «todo el mundo se pregunta qué va a pasar pero pocos se preguntan qué podemos hacer. ¿Qué haces tú de tu parte?».

González de Lara ha propuesto recuperar «el sentido del esfuerzo colectivo, la fuerza infinita de la suma de esfuerzos individuales, sean cristianos o no» y ha apostado por recuperar el diálogo en el ámbito político e institucional: «El diálogo es vital, es el vehículo del entendimiento y los políticos no siempre están a la altura de lo que necesitamos».

En este sentido, el presidente de los empresarios malagueños y andaluces ha puesto como ejemplo el reciente acuerdo entre sindicatos y patronal logrado en el conflicto del metal en Cádiz en el que ha jugado personalmente un papel destacado: «con humildad digo que el diálogo social es un referente. No sé cómo, milagrosamente, la providencia opera y hemos logrado cosas que parecían imposibles. Eso es diálogo social y se ha conseguido».

Las Semanas Sociales de España, cuya organización data de 1906, son un servicio de la Conferencia Episcopal Española para el estudio, difusión y aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia a las cuestiones sociales de notoria importancia y actualidad. 

Vea aquí el vídeo de la mesa redonda:

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Más información sobre las jornadas en este enlace.

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“La contrariedad educa porque estimula la inteligencia”

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“La contrariedad educa porque estimula la inteligencia”

Todo padre o madre quiere educar en valores como el esfuerzo, la constancia o la tenacidad para conducir a sus hijos a la vida adulta y garantizar su bienestar. Un  sistema educativo cambiante y las tendencias sociales dominadas por la influencia de las nuevas tecnologías actúan en contra de este deseo, por eso se hace necesario un acompañamiento real y efectivo en que también los padres sientan que no están solos

Para abrir la ventana de la espiritualidad en la vida de sus hijos y encontrar en cada obstáculo una oportunidad de crecimiento hace falta formación y confianza. Este paradigma no puede emerger en solitario en la familia: la escuela y la parroquia son bastiones indispensables para el crecimiento integral de la persona. El Filósofo y teólogo Francesc Torralba, perfila para IV Encuentro Familia-Parroquia- Escuela un modelo educativo integral donde la persona no puede ser separada de su espiritualidad, del afecto y los valores

 

¿Cómo influyen las emociones y las palabras en la labor educativa?

Influyen decisivamente porque enseñamos más en el aula con lo que hacemos que con lo que decimos. Con nuestros gestos, con nuestra actividad, con nuestra actitud vamos transmitiendo valores y virtudes. Los alumnos se fijan mucho en nosotros, somos muy observados y eso nos exige coherencia con lo que decimos y con el ideario la institución educativa en la que estamos actuando. No solo somos observados en el aula, también lo somos en el barrio o en un fin de semana cuando nos encontramos con un alumno o ex alumno en distintos entornos. Es una tarea que exige un gran compromiso con la coherencia personal.

Como padres, ¿cómo generar palabras que activen el interés en nuestros hijos?

Esta es la cuestión de la persuasión, de la seducción. Primero, tenemos que situarnos en su piel, en su mundo; a veces, estamos en universos paralelos, no conocemos sus referentes. Desconocemos su música, sus tatuajes, sus youtubers, sus influencers y nos quedamos en un mundo aparte. Debemos esforzarnos por conocer ese Universo, conocer el microcosmos  en el que están y luego acercarnos para abrir puertas, para descubrir ese horizonte sin destruir su mundo, sin criticarlo o no darle ningún valor, sino para ver qué hay de valioso en él. Tenemos que conocer los referentes en que se ubican y en las canciones y música que tienen memorizadas.

En un mundo dominado por las pantallas, ¿con qué instrumentos contamos los padres a la hora de “emocionar” a nuestros hijos en nuestra tarea educativa?¿la tecnología es rival o aliado de la educación actual?

Debe ser aliada, si lo planteamos como rival es fácil que perdamos la batalla. Los hijos son ya nativos digitales, manejan con destreza la tecnología y los padres, – mucho menos los abuelos-, no tienen esa misma habilidad. Es fundamental entrar en este escenario y tutorizarlo bien. No se trata de plantear un mundo pretecnológico, pero sí de encarnarse en este mundo y tratar de inocular en él valores, convicciones y actitudes que creemos fundamentales. Hay que persuadirles con su mismo lenguaje, pero sin olvidar otros lenguajes como el del cuento, la música, la palabra y el gesto. Hay otros lenguajes, incluso el lenguaje del silencio, porque no todo es lenguaje tecnológico. Tenemos que ayudarles a descubrir otros lenguajes porque son seres políglotas, con capacidad de articular y expresar lo que sienten y lo que viven con lenguajes distintos.

¿Cuál debe ser el papel del maestro en el desarrollo de la inteligencia espiritual?

Es decisivo, porque el maestro no puede dar lo que no tiene. Es fundamental que conozca bien la materia y que, además, sepa didáctica para poder seducir a sus alumnos, porque si se trata de despertar el interés en los alumnos, y el propio docente no es capaz de activar su propia inteligencia espiritual, es muy difícil que pueda hacerlo. Tiene que tener ese autoconocimiento para poder desarrollar o desplegar esa inteligencia en el niño. Ocurre lo mismo que con la música. Cuando uno quiere activar la inteligencia musical en el alumno, el profesor debe estar entusiasmado con la música, así, los alumnos lo ven y experimentan la irradiación porque el entusiasmo también se contagia, afortunadamente.

En su opinión, ¿qué fruto dará la reforma educativa que permite promocionar con suspensos y llegar a la selectividad con asignaturas pendientes?

El fruto será desastroso porque la cultura del esfuerzo es fundamental. Si no hay esfuerzo, es difícil conseguir cualquier resultado en la vida: mantener una familia, mantener un negocio o ser un buen profesional requiere esfuerzo. Si el esfuerzo es permisivo, el músculo del esfuerzo se atrofia y es terrible porque para desarrollar cualquier proyecto en la vida es imprescindible el esfuerzo, superar contrariedades y activar la imaginación. Necesitas la ayuda de los demás y de la inteligencia cooperativa. En contra, si se planeta el sistema educativo con unos estándares de mínimos, el esfuerzo desaparece y se van pasando etapas. Sin embargo, más tarde, en su proyecto vital tendrá que esforzarse mucho y tendrá el músculo atrofiado. Le faltará la constancia y el ejercicio, que es lo que tenemos que conseguir. Necesitamos que vayan superando contrariedades para que vayan activando ese músculo y no les sorprenda al salir de esa burbuja que se llama escuela.

Ante este desastre, ¿los padres que podemos hacer en el ámbito familiar?¿podemos enseñar el esfuerzo y de qué manera?

De entrada, superando el paternalismo. Sucumbimos a la frase “ya lo haré yo”. Soy padre de cinco hijos y me lo intentado aplicar, a veces, por las prisas,  acabamos haciendo cosas por ellos. Eso impide que los niños no se pueden empoderar, no puede adquirir esa habilidad porque siempre se la han resuelto. Y llega el momento en que los niños pueden hacer muchas cosas. Si no dejamos que lo haga, al final no se esfuerza, se va atrofiando y prolongando su minoría de edad. Que alcancen a mayoría de edad implica que hagan cosas por si mismos, y esto requiere paciencia, acompañamiento y tolerancia al error. Esta paciencia, este tiempo es fundamental, pero hay que reconocer los logros pero hay que introducir contrariedades. La contrariedad educa porque estimula la inteligencia, el ejercicio y  la tenacidad y buscas con otros resolver esa contrariedad y acudir a la inteligencia cooperativa para saltar esos obstáculos.

¿La contrariedad no es igual que fracaso?

No, contrariedad es un obstáculo que uno se encuentra. Esa contrariedad estimula la inteligencia y la creatividad. Lo que ocurre es que cuando uno se enfrenta a una contrariedad puede tener éxito o puede fracasar. ¿Qué podemos hacer con ese fracaso?: una opción es la derrota; la segunda opción es aprender y cuestionarse qué se ha hecho mal. El fracaso bien digerido es la clave del éxito, lo que pasa es que hoy tememos como a la peste al fracaso. En la sociedad del éxito nadie fracasa, y mucho menos mi hijo. Puede fracasar el profesor, el sistema, el amigo; pero mi hijo no fracasa nunca. Se trata de asumir que el hijo es vulnerable, puede fracasar pero la cuestión es saber qué hacemos con ese fracaso, cómo podemos convertirlo en una oportunidad para aprender de ese fracaso académico, afectivo o empresarial, porque si no uno repite los errores si trata de imputarlos a los demás.

La crisis global causada por la pandemia de la COVID-19 nos ha permitido redescubrir valores como el cuidado o la humildad, ¿podremos conservarlos como plataforma de una nueva convivencia?

Sería lo ideal. Este aprendizaje colectivo que hemos hecho a consecuencia de la crisis debería dejarnos la herencia de valores como, la humildad, el cuidado, la responsabilidad, la solidaridad o el sentido de atención al medioambiente. Sin embargo, con frecuencia hay amnesia y hay olvido de lo aprendido. Nos pasa a título individual y colectivo. Cuando uno tiene un susto en su salud se da cuenta que no tiene que repetir su estilo de vida: debe dejar de fumar, comer más saludable o hacer más ejercicio. Ocurre que con frecuencia se olvida el susto y se regresa a los estilos de vida incorrecto. A medida que uno se aleja del momento agudo de la crisis, se relaja. Y esto puede pasar, de hecho, creo que ya está pasando. Deberíamos albergar bien esa herencia, esos valores que hemos aprendido para transmitirlo a las generaciones que vienen para que puedan enfrentarse a un futuro tan difícil como el que se les avecina.

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