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ENCUESTA SÍNODO 21-23 | ¿Qué rumbo debe tomar la Iglesia en este tercer milenio?

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Queremos recoger TU VOZ, tu sentir y pensar, sobre nuestra Iglesia. Nos preguntamos por los pasos que debemos dar para crecer como comunidades que quieren hacer camino con otros en este siglo XXI. Tu opinión junto con la de otras muchas personas y grupos, será recogida en una “síntesis de Almería” y enviada a la comisión encargada a nivel nacional de elaborar el documento de trabajo que se presentará finalmente a nuestro Papa Francisco. Gracias por tu participación en este proceso sinodal.

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Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Misiones 2022

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«Para que sean mis testigos» (Hch 1,8)

Queridos hermanos y hermanas:

Estas palabras pertenecen al último diálogo que Jesús resucitado tuvo con sus discípulos antes de ascender al cielo, como se describe en los Hechos de los Apóstoles: «El Espíritu Santo vendrá sobre ustedes y recibirán su fuerza, para que sean mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines de la tierra» (1,8). Este es también el tema de la Jornada Mundial de las Misiones 2022, que como siempre nos ayuda a vivir el hecho de que la Iglesia es misionera por naturaleza. Este año, nos ofrece la ocasión de conmemorar algunas fechas relevantes para la vida y la misión de la Iglesia: la fundación hace 400 años de la Congregación de Propaganda Fide —hoy, para la Evangelización de los Pueblos— y de la Obra de la Propagación de la Fe, hace 200 años, que, junto a la Obra de la Santa Infancia y a la Obra de San Pedro Apóstol, obtuvieron hace 100 años el reconocimiento de “Pontificias”.

Detengámonos en estas tres expresiones claves que resumen los tres fundamentos de la vida y de la misión de los discípulos: «Para que sean mis testigos», «hasta los confines de la tierra» y «el Espíritu Santo vendrá sobre ustedes y recibirán su fuerza».

1. «Para que sean mis testigos» – La llamada de todos los cristianos a dar testimonio de Cristo

Este es el punto central, el corazón de la enseñanza de Jesús a los discípulos en vista de su misión en el mundo. Todos los discípulos serán testigos de Jesús gracias al Espíritu Santo que recibirán: serán constituidos tales por gracia. Dondequiera que vayan, allí donde estén. Como Cristo es el primer enviado, es decir misionero del Padre (cf. Jn 20,21) y, en cuanto tal, su “testigo fiel” (cf. Ap 1,5), del mismo modo cada cristiano está llamado a ser misionero y testigo de Cristo. Y la Iglesia, comunidad de los discípulos de Cristo, no tiene otra misión si no la de evangelizar el mundo dando testimonio de Cristo. La identidad de la Iglesia es evangelizar.

Una lectura de conjunto más detallada nos aclara algunos aspectos siempre actuales de la misión confiada por Cristo a los discípulos: «Para que sean mis testigos». La forma plural destaca el carácter comunitario-eclesial de la llamada misionera de los discípulos. Todo bautizado está llamado a la misión en la Iglesia y bajo el mandato de Iglesia. La misión por tanto se realiza de manera conjunta, no individualmente, en comunión con la comunidad eclesial y no por propia iniciativa. Y si hay alguno que en una situación muy particular lleva adelante la misión evangelizadora solo, él la realiza y deberá realizarla siempre en comunión con la Iglesia que lo ha enviado. Como enseñaba san Pablo VI en la Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, documento que aprecio mucho: «Evangelizar no es para nadie un acto individual y aislado, sino profundamente eclesial. Cuando el más humilde predicador, catequista o Pastor, en el lugar más apartado, predica el Evangelio, reúne su pequeña comunidad o administra un sacramento, aun cuando se encuentra solo, ejerce un acto de Iglesia y su gesto se enlaza mediante relaciones institucionales ciertamente, pero también mediante vínculos invisibles y raíces escondidas del orden de la gracia, a la actividad evangelizadora de toda la Iglesia» (n. 60). En efecto, no es casual que el Señor Jesús haya enviado a sus discípulos en misión de dos en dos; el testimonio que los cristianos dan de Cristo tiene un carácter sobre todo comunitario. Por eso la presencia de una comunidad, incluso pequeña, para llevar adelante la misión tiene una importancia esencial.

En segundo lugar, a los discípulos se les pide vivir su vida personal en clave de misión. Jesús los envía al mundo no sólo para realizar la misión, sino también y sobre todo para vivir la misión que se les confía; no sólo para dar testimonio, sino también y sobre todo para ser sus testigos. Como dice el apóstol Pablo con palabras muy conmovedoras: «Siempre y en todas partes llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo» (2 Co 4,10). La esencia de la misión es dar testimonio de Cristo, es decir, de su vida, pasión, muerte y resurrección, por amor al Padre y a la humanidad. No es casual que los Apóstoles hayan buscado al sustituto de Judas entre aquellos que, como ellos, fueron “testigos de la resurrección” (cf. Hch 1,22). Es Cristo, Cristo resucitado, a quien debemos testimoniar y cuya vida debemos compartir. Los misioneros de Cristo no son enviados a comunicarse a sí mismos, a mostrar sus cualidades o capacidades persuasivas o sus dotes de gestión, sino que tienen el altísimo honor de ofrecer a Cristo en palabras y acciones, anunciando a todos la Buena Noticia de su salvación con alegría y franqueza, como los primeros apóstoles.

Por eso, en definitiva, el verdadero testigo es el “mártir”, aquel que da la vida por Cristo, correspondiendo al don de sí mismo que Él nos hizo. «La primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús que hemos recibido, esa experiencia de ser salvados por Él que nos mueve a amarlo siempre más» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 264).

En fin, a propósito del testimonio cristiano, permanece siempre válida la observación de san Pablo VI: «El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio» (Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 41). Por eso, para la trasmisión de la fe es fundamental el testimonio de vida evangélica de los cristianos. Por otra parte, sigue siendo necesaria la tarea de anunciar su persona y su mensaje. Efectivamente, el mismo Pablo VI prosigue diciendo: «Sí, es siempre indispensable la predicación, la proclamación verbal de un mensaje. […] La palabra permanece siempre actual, sobre todo cuando va acompañada del poder de Dios. Por esto conserva también su actualidad el axioma de san Pablo: “la fe viene de la audición” (Rm 10,17), es decir, es la Palabra oída la que invita a creer» (ibíd., 42).

En la evangelización, por tanto, el ejemplo de vida cristiana y el anuncio de Cristo van juntos; uno sirve al otro. Son dos pulmones con los que debe respirar toda comunidad para ser misionera. Este testimonio completo, coherente y gozoso de Cristo será ciertamente la fuerza de atracción para el crecimiento de la Iglesia incluso en el tercer milenio. Exhorto por tanto a todos a retomar la valentía, la franqueza, esa parresia de los primeros cristianos, para testimoniar a Cristo con palabras y obras, en cada ámbito de la vida.

2. «Hasta los confines de la tierra» – La actualidad perenne de una misión de evangelización universal

Exhortando a los discípulos a ser sus testigos, el Señor resucitado les anuncia adónde son enviados: “a Jerusalén, a toda Judea, a Samaría y hasta los confines de la tierra” (cf. Hch 1,8). Aquí surge evidente el carácter universal de la misión de los discípulos. Se pone de relieve el movimiento geográfico “centrífugo”, casi a círculos concéntricos, de Jerusalén, considerada por la tradición judía como el centro del mundo, a Judea y Samaría, y hasta “los confines de la tierra”. No son enviados a hacer proselitismo, sino a anunciar; el cristiano no hace proselitismo. Los Hechos de los Apóstoles nos narran este movimiento misionero que nos da una hermosa imagen de la Iglesia “en salida” para cumplir su vocación de testimoniar a Cristo Señor, guiada por la Providencia divina mediante las concretas circunstancias de la vida. Los primeros cristianos, en efecto, fueron perseguidos en Jerusalén y por eso se dispersaron en Judea y Samaría, y anunciaron a Cristo por todas partes (cf. Hch 8,1.4).

Algo parecido sucede también en nuestro tiempo. A causa de las persecuciones religiosas y situaciones de guerra y violencia, muchos cristianos se han visto obligados a huir de su tierra hacia otros países. Estamos agradecidos con estos hermanos y hermanas que no se cierran en el sufrimiento, sino que dan testimonio de Cristo y del amor de Dios en los países que los acogen. A esto los exhortaba san Pablo VI considerando «la responsabilidad que recae sobre los emigrantes en los países que los reciben» (Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 21). Experimentamos, en efecto, cada vez más, cómo la presencia de fieles de diversas nacionalidades enriquece el rostro de las parroquias y las hace más universales, más católicas. En consecuencia, la atención pastoral de los migrantes es una actividad misionera que no hay que descuidar, que también podrá ayudar a los fieles locales a redescubrir la alegría de la fe cristiana que han recibido.

La indicación “hasta los confines de la tierra” deberá interrogar a los discípulos de Jesús de todo tiempo y los debe impulsar a ir siempre más allá de los lugares habituales para dar testimonio de Él. A pesar de todas las facilidades que el progreso de la modernidad ha hecho posible, existen todavía hoy zonas geográficas donde los misioneros, testigos de Cristo, no han llegado con la Buena Noticia de su amor. Por otra parte, ninguna realidad humana es extraña a la atención de los discípulos de Cristo en su misión. La Iglesia de Cristo era, es y será siempre “en salida” hacia nuevos horizontes geográficos, sociales y existenciales, hacia lugares y situaciones humanas “límites”, para dar testimonio de Cristo y de su amor a todos los hombres y las mujeres de cada pueblo, cultura y condición social. En este sentido, la misión también será siempre missio ad gentes, como nos ha enseñado el Concilio Vaticano II, porque la Iglesia siempre debe ir más lejos, más allá de sus propios confines, para anunciar el amor de Cristo a todos. A este respecto, quisiera recordar y agradecer a tantos misioneros que han gastado su vida para ir “más allá”, encarnando la caridad de Cristo hacia los numerosos hermanos y hermanas que han encontrado.

3. «El Espíritu Santo vendrá sobre ustedes y recibirán su fuerza» – Dejarse fortalecer y guiar por el Espíritu

risto resucitado, al anunciar a los discípulos la misión de ser sus testigos, les prometió también la gracia para una responsabilidad tan grande: «El Espíritu Santo vendrá sobre ustedes y recibirán su fuerza para que sean mis testigos» (Hch 1,8). Efectivamente, según el relato de los Hechos, fue inmediatamente después de la venida del Espíritu Santo sobre los discípulos de Jesús cuando por primera vez se dio testimonio de Cristo muerto y resucitado con un anuncio kerigmático, el denominado discurso misionero de san Pedro a los habitantes de Jerusalén. Así los discípulos de Jesús, que antes eran débiles, temerosos y cerrados, dieron inicio al periodo de la evangelización del mundo. El Espíritu Santo los fortaleció, les dio valentía y sabiduría para testimoniar a Cristo delante de todos.

Así como «nadie puede decir: “¡Jesús es el Señor!”, si no está movido por el Espíritu Santo» (1 Co 12,3), tampoco ningún cristiano puede dar testimonio pleno y genuino de Cristo el Señor sin la inspiración y el auxilio del Espíritu. Por eso todo discípulo misionero de Cristo está llamado a reconocer la importancia fundamental de la acción del Espíritu, a vivir con Él en lo cotidiano y recibir constantemente su fuerza e inspiración. Es más, especialmente cuando nos sintamos cansados, desanimados, perdidos, acordémonos de acudir al Espíritu Santo en la oración, que —quiero decirlo una vez más— tiene un papel fundamental en la vida misionera, para dejarnos reconfortar y fortalecer por Él, fuente divina e inextinguible de nuevas energías y de la alegría de compartir la vida de Cristo con los demás. «Recibir el gozo del Espíritu Santo es una gracia. Y es la única fuerza que podemos tener para predicar el Evangelio, para confesar la fe en el Señor» (Mensaje a las Obras Misionales Pontificias, 21 mayo 2020). El Espíritu es el verdadero protagonista de la misión, es Él quien da la palabra justa, en el momento preciso y en el modo apropiado.

También queremos leer a la luz de la acción del Espíritu Santo los aniversarios misioneros de este año 2022. La institución de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, en 1622, estuvo motivada por el deseo de promover el mandato misionero en nuevos territorios. ¡Una intuición providencial! La Congregación se reveló crucial para hacer que la misión evangelizadora de la Iglesia sea realmente tal, independiente de las injerencias de los poderes mundanos, con el fin de constituir las Iglesias locales que hoy muestran tanto vigor. Deseamos que la Congregación, como en los cuatro siglos pasados, con la luz y la fuerza del Espíritu, continúe e intensifique su trabajo de coordinar, organizar y animar la actividad misionera de la Iglesia.

El mismo Espíritu que guía la Iglesia universal, inspira también a hombres y mujeres sencillos para misiones extraordinarias. Y fue así como una joven francesa, Paulina Jaricot, fundó hace exactamente 200 años la Obra de la Propagación de la Fe; su beatificación se celebra en este año jubilar. Aun en condiciones precarias, ella acogió la inspiración de Dios para poner en movimiento una red de oración y colecta para los misioneros, de modo que los fieles pudieran participar activamente en la misión “hasta los confines de la tierra”. De esta genial idea nació la Jornada Mundial de las Misiones que celebramos cada año, y cuya colecta en todas las comunidades está destinada al fondo universal con el cual el Papa sostiene la actividad misionera.

En este contexto recuerdo además al obispo francés Charles de Forbin-Janson, que comenzó la Obra de la Santa Infancia para promover la misión entre los niños con el lema “Los niños evangelizan a los niños, los niños rezan por los niños, los niños ayudan a los niños de todo el mundo”; así como a la señora Jeanne Bigard, que dio vida a la Obra de San Pedro Apóstol para el sostenimiento de los seminaristas y de los sacerdotes en tierra de misión. Estas tres obras misionales fueron reconocidas como “pontificias” precisamente cien años atrás. Y fue también bajo la inspiración y guía del Espíritu Santo que el beato Pablo Manna, nacido hace 150 años, fundó la actual Pontificia Unión Misional para animar y sensibilizar hacia la misión a los sacerdotes, a los religiosos y a las religiosas, y a todo el Pueblo de Dios. El mismo Pablo VI formó parte de esta última Obra y fue quien le dio el reconocimiento pontificio. Menciono estas cuatro Obras Misionales Pontificias por sus grandes méritos históricos y también para invitarlos a alegrarse con ellas en este año especial por las actividades que llevan adelante para sostener la misión evangelizadora de la Iglesia universal y de las Iglesias locales. Espero que las Iglesias locales puedan encontrar en estas Obras un sólido instrumento para alimentar el espíritu misionero en el Pueblo de Dios.

Queridos hermanos y hermanas, sigo soñando con una Iglesia totalmente misionera y una nueva estación de la acción misionera en las comunidades cristianas. Y repito el deseo de Moisés para el pueblo de Dios en camino: «¡Ojalá todo el pueblo de Dios profetizara!» (Nm 11,29). Sí, ojalá todos nosotros fuéramos en la Iglesia lo que ya somos en virtud del bautismo: profetas, testigos y misioneros del Señor. Con la fuerza del Espíritu Santo y hasta los confines de la tierra. María, Reina de las misiones, ruega por nosotros.

Roma, San Juan de Letrán, 6 de enero de 2022, Epifanía del Señor.

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Vienen los Reyes a adorar al Niño

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Los últimos días de Navidad tienen sabor a reyes. Quizá sea el momento más esperado para todos los niños de nuestro entorno. Es una fiesta tan alentada, son tantos sueños acumulados que la noche de reyes se convierte en una explosión de sorpresas y de alegrías para pequeños y grandes. Así son las sorpresas de Dios, cuando él desborda los méritos y los deseos de quienes le suplican. Dios quiere colmar nuestros sueños y nuestras esperanzas no sólo en la noche de reyes, sino a lo largo de nuestra vida y cuando, al despertar, nos saciemos de su semblante.

En la liturgia de este día celebramos la manifestación (epifanía) del Señor a todas las naciones. Jesucristo ha venido al mundo no sólo para unos cuantos, él ha venido para todos y quiere entrar en el corazón de todos, si los que ya le conocemos somos capaces de anunciarlo a los demás con nuestra vida y con nuestras palabras. Hoy, por tanto, es una fiesta misionera, que nos impulsa a anunciar a Jesucristo. De hecho, las Obras Misionales Pontificias nos proponen hoy la Jornada del catequista nativo, es decir, la atención a tantos miles y miles de catequistas hombres y mujeres que realizan esa labor en tierras de misión, y que son los evangelizadores más cercanos en tantos poblados lejanos, apartados de las ciudades y de los núcleos donde viven sacerdotes, religiosas, etc.

He podido comprobarlo en nuestra misión diocesana de Picota, en Moyobamba-Perú. Los animadores de las distintas comunidades, que realizan una tarea permanente de catequistas, son las piezas clave de la evangelización donde escasean otros agentes pastorales. Gracias a ellos el Evangelio llega hasta los lugares más remotos, gracias a sus vidas entregadas y a su pasión por el Evangelio. Sostener esa red capilar tan extendida por todo el mundo y tan eficiente cuesta dinero. Es jornada para agradecer su gran labor y apoyarla con nuestra oración y nuestra limosna.

Pero volvamos a la epifanía. Nos cuenta el Evangelio que vinieron Magos de Oriente, guiados por una estrella, en busca del Mesías que había nacido en Belén: “Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”. Estos Magos son buscadores de Dios, y lo hacen con el esfuerzo de sus vidas superando las dificultades que encuentran en el camino. Esta es su primera lección: merece la pena gastar la vida en esa búsqueda de Dios, porque cuando le encontramos la satisfacción es mayor que todos los esfuerzos empleados en la búsqueda.

En el camino encontraron muchas ayudas y encontraron obstáculos. Toparse con Herodes fue uno de esos grandes obstáculos, porque Herodes se llenó de envidia y de rabia cuando supo que tales Magos venían en busca del rey de Israel, pensó que el Niño que había nacido iba a quitarle el trono, e indicó a los Magos que le dijeran donde estaba ese Niño e iría él también a buscarlo. Salta a la vista cuáles eran las intenciones de Herodes.

La estrella que los había guiado volvió a brillar y ellos se llenaron de inmensa alegría. La estrella los condujo hasta el lugar exacto donde estaba Jesús con su Madre. Y entrando en aquel lugar, lo adoraron y le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra. La liturgia de esta fiesta nos invita a ofrecerle a Jesús lo mejor de nuestro corazón.

La fiesta de la epifanía incluye no sólo la manifestación de Jesús a los Magos de Oriente, sino también el bautismo del Jordán, que celebramos en este domingo, y las bodas de Caná, cuando Jesús y su Madre alegraron la boda que aquellos novios a los que se les acabó el vino. Con ello, se nos muestra que Jesús ha inaugurado un nuevo modo de ser y de vivir, que llega hasta nosotros por las aguas del bautismo. Y que la alegría que él viene a darnos no se acaba nunca, como no se acabó el mejor vino de las bodas de Caná. Que la epifanía de este año suponga para todos un mayor conocimiento y una mayor experiencia del que ha venido a salvanos.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

Al servicio del camino sinodal

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Al servicio del camino sinodal

De cara al próximo Sínodo de Obispos 2023, cuya fase diocesana está ya en marcha, ofrecemos un extracto del Vademécum preparatorio en las páginas centrales de este número de la revista Fiesta.

El objetivo de este documento es el de ofrecer un apoyo práctico a los fieles de cada diócesis para reunir al Pueblo de Dios y que este pueda dar voz a su experiencia. Un paso fundamental para que los distintos sínodos diocesanos compartan adecuadamente su experiencia de este tiempo.

Junto a toda la actualidad de las diócesis de Granada y Guadix, Incluimos en las páginas de Cultura de este número una selección de los diez descubrimientos arqueológicos más destacados del pasado año, que ha estado cargado de novedades en este ámbito.

Seguimos preparándonos para la próxima beatificación de los 16 mártires del s. XX en Granada, y lo hacemos recordando la vida de uno de ellos: José Frías Ruiz, que fue coadjutor en la localidad de Alhama de Granada.

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El Obispo recibe a SS. MM. los Magos de Oriente

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En el día de la Ilusión, cientos de niños se han dado cita en la plaza de Santa María para asistir a la llegada a Jaén de Sus Majestades los Magos de Oriente.

Allí eran recibidos por el Alcalde de Jaén, D. Julio Millán y la Corporación Municipal. Tras la visita al Consistorio jiennense, los Reyes Magos se han dirigido hasta la Catedral donde lo aguardaban a las puertas el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, el Deán de las Catedrales y Vicario General, D. Francisco Juan Martínez Rojas y miembros del Cabildo Catedral.

Los Magos se han postrado a los pies del presbiterio donde el Obispo les ha ofrecido al Niño para adorarlo.

Después, Don Sebastián ha ofrecido unas palabras de bienvenida a los Magos a la ciudad de Jaén. En ellas, el Prelado ha agradecido su presencia en el templo Catedral, “el corazón de la Diócesis”. Un acontecimiento que se repite cada año y que está motivado por el nacimiento de El Mesías: “Hoy, mirando al cielo, contemplando la estrella que os ha guiado, podemos decir que, esta noche, es la noche más mágica del año. Nunca, el Oriente y el Occidente, se habían dado tan cerca y tan fuertemente la mano. Acontecimiento motivado por el nacimiento de Jesús, nuestro Dios y Señor, al que tanto tiempo buscabais, su presencia en medio de los hombres, y al que con gran alegría encontrasteis en un pequeño pesebre, envuelto en pañales, en Belén de Judá”.

Del mismo modo, el Obispo ha recordado a los presentes que Melchor, Gaspar y Baltasar, llegan a Jaén después de recorrer un camino que “no ha sido fácil. Habéis tenido que luchar con ciertas dificultades y habéis comprobado, al cruzar decenas de países, que no todo anda bien en el mundo. Que la pandemia que vivimos y que la violencia, el hambre, la pobreza, la enfermedad, la soledad de muchas personas, las adicciones y hasta la falta de fe, condicionan en parte la felicidad y el egoísmo de los hombres”.

También, Don Sebastián, ha querido pedirles a los Magos, en nombre de los jiennenses, para que “por todos los hogares por donde paséis en esta madrugada dejéis, por lo menos, unos gramos de paz, de consuelo y felicidad en el corazón de aquellos que tanto de vosotros esperan. Hoy, más que nunca, porque queremos un futuro mejor, os solicitamos que entréis en cada una de nuestras casas. Que llevéis la salud si hay enfermos. Que regaléis amor, si hay algún conflicto o división, o si en algún rincón de nuestro corazón hay algo de odio hacia alguien. Que nos regaléis en abundancia esperanza, si observáis que el pesimismo crece como una mala planta o nos ensombrece”. Por último, ha reiterado la bienvenida a Jaén, recordándoles que el mejor regalo que pueden dejar esta noche en los zapatos de todos los que esperan sus presentes es al Niño Dios. “Las puestas y ventanas de nuestras casas están preparadas para ser abiertas con la llave mágica de vuestro amor. Pero, sobre todo abrid nuestro corazón y depositar en él el regalo más bonito que nos podéis hacer: a Jesús el Hijo de Dios”.

Al finalizar la intervención episcopal, los Magos han recitado una poesía al Niño Jesús y después han entonado en tradicional villancico, “Ya vienen los Reyes”. El Obispo ha bendecido a todos los presentes con el Niño Jesús, para después escuchar la interpretación de algunos villancicos a cargo de la Escolanía de la Catedral.

Esta tarde, la cabalgata de los Reyes Magos recorrerá las calles de la ciudad y por la noche la magia llegará a los hogares en forma de presente. A las 12 del día de la Epifanía, el Obispo de Jaén presidirá en la Catedral la solemne Eucaristía.

Galería fotográfica: «Recepción de SS. MM los Reyes Magos 2022»

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Nuevo comic de Santa María del Soterraño

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Editado por la Agrupación de Cofradías en colaboración con la Hermandad de la Patrona de Aguilar de la Frontera

La Agrupación de Cofradías de Aguilar de la Frontera ha editado, en colaboración con la Hermandad de Santa María del Soterraño, el comic “Soterraño” que narra la historia de la patrona de la localidad. Como ha explicado Margarita Lucena, Hermana Mayor de la Hermandad, las ilustraciones del comic las han realizado cuatro niños, Francisco Gabriel Zurera ha sido el autor y Jesús Molina, miembro de la Hermandad, se ha encargado de la maquetación.

El comic cuenta la historia de la Virgen desde su aparición en el siglo XVI hasta nuestros días con dibujos en blanco y negro preparados para que los niños puedan colorearlos. El ejemplar no está a la venta, los alumnos de los colegios de Aguilar y los niños de la catequesis recibirán un ejemplar.

De esta forma los vecinos más pequeños de Aguilar de la Frontera conocerán la historia de la patrona de la localidad, Santa María del Soterraño, que cuando las circunstancias lo permitan está previsto que sea coronada canónicamente.

La entrada Nuevo comic de Santa María del Soterraño apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

“Con sabor a Dios” del sacerdote diocesano José Arjona Gil

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El Delegado Diocesano de Catequesis nos presenta su libro “Con sabor a dios, oraciones para la esperanza”.


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el sacerdote diocesano José Arjona Gil presenta el libro “Con sabor a Dios, oraciones para la esperanza”. Este título, editado por PPC, como nos cuenta Arjona “ha nacido desde la experiencia de la oración para así aprender a orar de la vida para la vida”. Se trata de un acompañamiento para nuestra vida espiritual divido en tres partes, la primera donde encontramos distintas oraciones para los diferentes momentos de nuestra vida como puede ser el trabajo, la vida matrimonial entre otros. Tras esta parte el Delegado Diocesano de Catequesis nos cuenta su experiencia de fe en los distintos momentos de su vida, y por último, nos encontramos la experiencia de los santos, donde vamos a ver la importancia de la oración y el encuentro con el Salvador en cada uno ellos.

Por otro lado, recordar que también en este libro podemos encontrar la preparación de un fin de semana de oración donde tenemos pues distintos materiales y textos para poder profundizar durante unos días en nuestra fe y acercarnos más a la presencia de Cristo. Asimismo, incluye una bibliografía para seguir creciendo en la vida espiritual.

ESTE Y OTROS TÍTULOS PUEDEN ENCONTRARLO EN NUESTRA LIBRERÍA DIOCESANA DE ASIDONIA-JEREZ SITUADA EN CALLE EGUILUZ, 6 EN JEREZ DE LA FRONTERA.

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“Era muy bueno, se trataba con todo el mundo y era magnífico”

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“Era muy bueno, se trataba con todo el mundo y era magnífico”

José Frías Ruiz, coadjutor de Alhama de Granada, que será beatificado en la Catedral de Granada el 26 de febrero de 2022, en la Causa Cayetano Giménez Martín y 15 compañeros mártires del siglo XX en España.

José Frías Ruiz nació en Comares (Málaga) el 20 de abril de 1902. Inició sus estudios en el Seminario de Málaga y después del primer año de filosofía, por motivos de salud, estuvo un año fuera del Seminario y después pidió por la misma causa entrar en el Seminario de San Cecilio de Granada y “ser clérigo de esa diócesis”.

En Granada recibió el presbiterado el 25 de mayo de 1929. Fue coadjutor de Alhama de Granada, donde mostró grandes virtudes sacerdotales. Era fervoroso, buen catequista y confesor, con una ejemplar dedicación a la administración del sacramento de la penitencia y la dirección espiritual. De buen trato y amena conversación, alegre y comunicativo, era un hombre de mucho carácter y entereza de ánimo. Un testigo dice de él: “Era muy bueno, se trataba con todo el mundo y era magnífico… yo era su monaguillo y me confesaba con él”. Atendía espiritualmente a la comunidad contemplativa de monjas clarisas del convento de San Diego.

El Siervo de Dios fue detenido el 27 de julio. Su martirio en la carretera de Loja a Alhama tuvo notas especiales. Ya en el traslado hacia la muerte en camión, recibió una cuchillada en el cuello y, después, no cayó muerto en la descarga que recibió junto a los otros que le acompañaban, entre ellos su propio padre, un anciano de venerable figura. Sangrando caminó hacia el pueblo y, sorprendido en su intento, recibió nuevos disparos que le causaron la muerte en la entrada al pueblo por San Diego. Era el 30 de julio y el Siervo de Dios tenía 34 años. Sus restos están en el Valle de los Caídos.

Un benemérito y recordado sacerdote alhameño ya fallecido testificó en la Causa que, a pesar de tener entonces sólo cinco años, la muerte del Siervo de Dios “marcó mi posterior vocación sacerdotal, pues, durante mis estudios, siempre relacioné el dar la vida por Cristo, que se nos inculcaba, con este hecho de la muerte de don José”.

 

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6 de enero, Día del catequista nativo: «La misión, tarea de todos»

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El jueves 6 de enero, solemnidad de la Epifanía del Señor, la Iglesia celebra el Día del Catequista Nativo y del Instituto Español de Misiones Extrajeras (IEME) con el lema, «La misión, tarea de todos».

El IEME ha editado un tríptico en el que ofrece materiales litúrgicos para la celebración de la eucaristía de este Día; presenta los datos económicos de las dos últimas campañas; explica el sentido del lema y del cartel; y recuerda su misión como sacerdotes diocesanos asociados para la misión. Pero además, hay un espacio reservado para los protagonistas del Día, los catequistas nativos. Thongchan y Dao cuentan en una entrevista su experiencia como catequistas en Hanchai, un pueblo del nordeste de Tailandia.

Día del catequista nativo, la misión como tarea de todos

En sintonía con el camino sinodal que recorre la Iglesia, explican, el lema de este año “exige salir de donde estamos y abrirnos a la experiencia de un camino común, que no es uniforme. El camino de la vida es una enseñanza de comunión una <misión como tarea de todos>”.

Reconocen que «es un camino lento. Tanto que en su búsqueda no es infrecuente perderse, cansarse o desistir, y volver al <siempre se ha hecho así>». Pero, «el camino sinodal es fuerte (…). La sinodalidad nos abre a la sorpresa de descubrir que detrás de cada acción hay personas».

Thongchan y Dao, la acción de la Iglesia como catequistas nativos en Tailanda

Thongchan y Dao son dos de estas personas. Viven en Hanchai, un pueblo del nordeste de Tailandia, en la provincia de Udon Thani. Hace 33 años se inauguró una iglesita que ayudó a dar identidad diocesana y social a esta comunidad. Actualmente la forman unos 40 cristianos.

A los pocos años de su fundación comenzó su labor Thongchan, de 66 años, que se acercó al cristianismo a los 38. Hace 14 años se incorporó la joven Dao, nacida en una familia católica. Aunque la catequesis es su tarea fundamental, hay muchos momentos, reconocen, para animar la vida de la comunidad.

«Es cierto -comenta Thongchan– que nuestra misión no se limita a una tarea determinada y un tiempo. Compartimos la vida con los vecinos, cristianos y budistas, y ahí, se va entrelazando la fe y la misión, 24 horas cada día».

Dao es también voluntaria para promover la sanidad en el pueblo y este año ha tenido mucho trabajo por la epidemia. «Cuando alguien tenía que guardar cuarentena -señala- lo comunicaba en la iglesia. Desde el grupo de Caritas (¡que somos todos!) comprábamos comida para ayudarles. La aportación económica de cada uno se hacía grande para ayudar a muchos. Me siento apoyada por mi comunidad y me emociona el agradecimiento de la gente por el apoyo que reciben».

El IEME y la misión de todos

El 6 de enero también se recuerda a los sacerdotes diocesanos misioneros que integran el IEME. Este Instituto ha querido hacer de esta jornada una oportunidad para recordar quiénes son y cuál es su misión en la Iglesia.

«Podemos resumir en pocas palabras -precisan- cual es lo esencial que nos une a todos los seguidores de Jesús: laicos, religiosos, sacerdotes, obispos, Papa… Todos estamos llamados a continuar la misión de Jesús».

Y en este día dedicado especialmente a los catequistas nativos, puntualizan que <la misión universal> -salir a otras culturas o lugares más allá de nuestro pequeño círculo- también es tarea de todos. «Cada uno debe responder a esta llamada a la misión universal -señalan- a partir de aquello que Dios le pide; pero todos debemos estar comprometidos en ella».

El IEME responde a esta llamada siendo un cauce para que las diócesis participen en esta misión universal. Pero «no la hacemos individualmente, es una característica también esencial para nosotros, nos asociamos con los otros sacerdotes de las diócesis para realizar la misión; vamos en grupo, con otros. Resumiendo en una sola frase, somos sacerdotes diocesanos asociados para la misión».

Casi 55.000 euros recaudados en 2021

El IEME también con motivo de esta jornada presenta los datos de recaudación de la campaña 2021. En total, las diócesis españolas recaudaron 54.900,68.

Todas las aportaciones, además de las del año 2020, se pueden consultar en el tríptico informativo.

– DESCARGAR TRÍPTICO

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Los “buscadores de Dios” en Al Trasluz

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Los Magos representan a los hombres y a las mujeres en busca de Dios en las religiones y filosofías del mundo

El Tiempo de Navidad finaliza con el Bautismo de Jesús, tras la solemnidad de la Epifanía, el paso de los Magos, los primeros «buscadores de Dios, hecho hombre». Recuerdo siempre unas hermosas palabras del Papa Francisco, sobre estos «buscadores de Dios»: «Los Magos que vienen de Oriente son los primeros de esa gran procesión de la que habla el profeta Isaías, en la primera lectura. Una «procesión» que, desde entonces, no se ha interrumpido jamás y que en todas las épocas reconoce el mensaje de la Estrella y encuentra el Niño que nos muestra la ternura de Dios. Los Magos representan a los hombres y a las mujeres en busca de Dios en las religiones y filosofías del mundo entero, una búsqueda que no acaba nunca».

Son muy hermosas las palabras del Papa. Los monjes benedictinos de Silos se definen a sí mismos, como «buscadores de Dios». Y el Prior de la Comunidad, padre Moisés Salgado, afirma que muchos de los visitantes que llegan como turistas al Monasterio, en realidad, «buscan a Dios». Tambien nosotros somos «buscadores de Dios», al que encontraremos siempre en la oración, en la contemplación,  y especialmente, en la celebración de la Eucaristía, abriendo de par en par nuestras vidas al Pan de su Palabra, y nuestro corazón, al Pan de su Cuerpo y su Sangre. Siguiendo las indicaciones de Jesús, lo «encontraremos en un prójimo que no tiene fronteras», porque en el bien, en el abrazo y en el amor, que prodiguemos, descubriremos el rostro de Cristo.

 

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