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Los seminaristas de Almería enseñan su Diócesis a sus hermanos de la comunidad de Murcia

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Después de acabar las intensas semanas de exámenes, los seminaristas tienen una semana para el descanso, que consiste en cambiar el ritmo habitual del seminario. Por este motivo, el miércoles, 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor, el seminario de Cartagena, en el que están integrados nuestros seminaristas de Almería, junto con los del Congo y Guadix, organizó una visita a nuestra Diócesis para tener un día de convivencia y conocer algunos de los lugares más relevantes de la ciudad.

A la llegada de los seminaristas con sus formadores a la cabeza, los recibió el rector del seminario de Almería, D. Ramón Carlos Rodríguez García. Tras los saludos propios, se realizó la primera visita, que fue al Santuario de la patrona, la Santísima Virgen del Mar, donde recibieron una breve explicación de la historia de la aparición de la Virgen por parte de la hermana mayor de la hermandad, y en la que también dirigió unas palabras el padre prior del convento de los dominicos que custodian la imagen, Fray José Barrado Barquilla. Acabaron esta primera parada, cantando la salve y visitando el camarín de la Virgen.

Seguidamente la comitiva realizó una breve parada en el convento de las clarisas de la capital, para continuar trasladándose al conjunto monumental de la Alcazaba, donde divididos en dos grupos realizaron la visita guiada. Antes de llegar a la Iglesia madre de la Diócesis, quisieron visitar también el convento de las Puras, donde tras saludar a las religiosas, se rezó el Ángelus.

Tras esta visita, llegaron por fin, a la S.A.I. Catedral de la Encarnación, donde D. Juan José Martín Campos, prefecto de pastoral, recibió a los seminaristas y sus formadores y les dio una breve explicación sobre los elementos más relevantes del templo catedralicio. Al finalizar esta intervención, comenzó la celebración de la Eucaristía, presidida por D. Jesús Sánchez García, Rector del seminario de Cartagena y concelebrada por el rector de Almería y el formador de Cartagena.

La jornada acabó con la visita a la casa de espiritualidad “Reina y Señora” de Aguadulce, donde los recibió el Obispo de la Diócesis, D. Antonio Gómez Cantero y el vicario general, D. Ignacio López Román con los que compartieron el momento de la comida fraterna. Al finalizar, se tuvo un animado y distendido coloquio entre el Obispo y los seminaristas.

Todos los seminaristas acabaron muy contentos de esta visita y del día vivido en fraternidad en la ciudad de Almería.

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LAS LENTEJAS DE LOS LUNES

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Llega el día en que no soportas más ese ruidito que hace al comer. En el que pillas un inmenso cabreo por algo nimio: la toalla tirada en el cuarto de baño o la “manía” de echarle sal a todo. Si te sientes identificado: PAREN MÁQUINAS, te ha devorado la cotidianeidad.

Todas las relaciones, todos los proyectos empiezan con pasión y emoción. Viene dado por la novedad de la persona, por la ilusión de comenzar una nueva historia. Pero poco a poco se van desgastando, la convivencia se hace dura, la realidad se impone, y llega la fatiga y el cansancio.

Nos han dicho que la vida perfecta a la que tenemos que aspirar es la de disfrutar, reír, ser pasional en todo momento, beberse a sorbos la vida, estar en el top siempre… pero no es así. No puede ser así. La vida tiene altibajos, momentos de euforia y pasión, pero también muchos, ¡muchos! ratos de dolor, de angustia, de preocupación… y también de entrega callada, compromiso, seriedad y reflexión. Pero, sobre todo, creo que la VIDA con mayúsculas es de quien la entrega en lo pequeño, lo cotidiano. Pasión, sí, pero pasión serena y tranquila.

El domingo contemplábamos como los de Nazaret se enfadan con su vecino, Jesús, por pretender dárselas de profeta. ¿Cómo el chaval de María y José puede contarnos algo nuevo? Y cuando los escuchaba pensaba que nosotros también somos incapaces de disfrutar de los “nuestros” habituales, del chiste que cuenta todos los años mi marido por navidad, de las lentejas que hace cada lunes mi mujer. El milagro consiste en descubrir lo nuevo en lo de siempre, lo bello en lo acostumbrado, lo valioso en la cotidianeidad.

La vida no es alucinante, casi nunca. La vida, especialmente el estilo de vida cristiano, tiene más de serenidad, compromiso y pasión por los demás que de montañas rusas emocionales. Y mi reto para ti (y para mí) esta semana es aprender a profundizar en la espiritualidad de lo ordinario, volver a reírme del chiste malo de mi esposo o saborear esas lentejas (aunque tenga que echarle un poco de sal a escondidas).

Ramón Bogas Crespo

Director de comunicación del obispado de Almería

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Cuarto encuentro sinodal en la parroquia de La Encarnación de Mancha Real

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Como viene siendo habitual ya, hemos celebrado, el viernes 28 de enero, la cuarta sesión Sinodal en nuestra parroquia de La Encarnación de Mancha Real.

En esta ocasión con el tema «Corresponsabilidad y diálogo», en la cual hemos reconocido nuestra misión y responsabilidad individual para entender la llamada a la corresponsabilidad que en la misión tenemos. Para ello, hemos ido tejiendo con los que contábamos y lo que exponíamos: ideas, responsabilidades, dones… todo ello guiado por LA PALABRA y dialogando para entender la unidad y el compromiso.

Cada vez se entiende mejor este camino que estamos recorriendo y encantados de aportar nuestro grano de arena a lo que la Iglesia nos ha convocado.

                                                         Parroquia La Encarnación Mancha Real

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Alosno, Montes de San Benito y Villanueva de las Cruces abre la visita pastoral del Obispo a la vicaría de la Costa-Andévalo

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Culminada la visita pastoral a parroquias de la vicaría de Huelva-Ciudad, durante esta semana, desde el 1 al 6 de febrero, nuestro obispo, D. Santiago, está visitando las parroquias de Alosno, Montes de San Benito y Villanueva de las Cruces, donde inicia su visita a la vicaría de la Costa-Andévalo.

La parroquia Ntra. Sra. de Gracia de Alosno acogía la misa de apertura de esta visita, presidida por el Obispo y concelebrada por el párroco, Antonio Lucena Cerero, la tarde del pasado martes, 1 de febrero. Previo a esta visita, D. Santiago visitó a algunos enfermos de la parroquia, mientras que a la conclusión de la Misa se reunió con una representación de las distintas hermandades.

Continúa esta tarde el programa en Alosno con la visita al cementerio a las 17.00 h. A continuación, D. Santiago Gómez se reunirá con el consejo parroquial. Concluido este encuentro, el Obispo tendrá ocasión de conocer a otros agentes de pastoral de la parroquia: visitadores de enfermos, grupo de liturgia, coro parroquial y catequistas.

La tarde de mañana, viernes 4 de febrero, D. Santiago se acercará a las comunidades parroquiales de Montes de San Benito y Villanueva de las Cruces. En un primer momento visitará los cementerios de ambas localidades y a continuación se reunirá con catequistas y con las hermandades.

El fin de semana continuará la visita que se clausurará con la celebración de la Misa Dominical en cada una de las parroquias (10.00 h., Montes de San Benito; 11.30 h., Villanueva de las Cruces; 13.00 h., Alosmo). Antes, la mañana del sábado, D. Santiago visitará a enfermos de Montes de San Benito y Villanueva de las Cruces, y se reunirá con las distintas asociaciones parroquiales.

A través de la Visita Pastoral el Obispo conoce de cerca la realidad de las comunidades parroquiales de los diferentes municipios, presidiendo la celebraciones, dialogando con los fieles y grupos parroquiales, visitando a los enfermos, los centros educativos, las instituciones y agentes sociales locales,  entre otros. La Visita Pastoral es el medio por el que el Obispo fortalece la comunión dentro de la Iglesia diocesana.

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El Obispo realiza la entrega de albas a los nuevos seminaristas

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Los seminaristas de nuevo ingreso recibieron la túnica para servir al altar en las celebraciones

Monseñor Demetrio Fernández acudió ayer miércoles, 2 de febrero, a celebrar la fiesta de la presentación del Señor en el templo en la capilla del Seminario Mayor “San Pelagio”, y como es tradición en el Seminario, ese día se llevó a cabo la entrega a los seminaristas de nuevo ingreso del alba, la túnica blanca con la que se revestirán para servir al altar en las celebraciones litúrgicas, símbolo de pureza.

Este año han recibido el alba los siete seminaristas de nuevo ingreso: José Luis, Sergio, Ángel, Álvaro, José Antonio, Ricardo e Ignacio.

“Os pedimos que recéis por ellos para que sus vidas sean testimonio de la pureza de Cristo durante toda su vida”, ha instado el Obispo.

























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Carta Pastoral en la XXX Jornada Mundial del Enfermo

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“Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” Lc 6,36
“Acompañar en el sufrimiento”

 

Queridos hermanos y hermanas.

Desde hace treinta años la Jornada Mundial del Enfermo se celebra el 11 de febrero. Fue instituida por San Juan Pablo II para animarnos a los creyentes a seguir asistiendo a los enfermos y a los que los cuidan, y en nuestro país, también, celebramos la Pascua del Enfermo el VI Domingo de Pascua (22 de mayo).

Han sido muchos los temas y lemas que han llegado hasta nuestras Diócesis para que, de forma organizada, llevemos la misericordia de Dios a través de nuestras manos a los que sufren por una u otra enfermedad y hemos ido estructurando nuestros recursos para que el fruto sea abundante y bendecido por Dios.

Este año de 2022 el lema es “Acompañar en el sufrimiento”, inspirado en el pasaje de Lucas 6,36 “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso”.

A través de los materiales aportados por el Departamento de Pastoral de la Salud de la CEE, tenemos que trabajar en nuestra Diócesis de Jaén en dos ambientes: el ser humano, que asume la cruz de la enfermedad y los cuidadores que son, fundamentalmente, la familia.

Soy consciente de que nos queda mucho camino por recorrer, pero con nuestros equipos de Pastoral de la Salud, que llevan a cabo su entrega en nuestras comunidades, podremos acompañar al que sufre y llevar a cabo la tarea que se nos ha sido encomendada por nuestra vocación.

Animo a la dinamización de los equipos parroquiales de visitadores de enfermos, a fortalecer la formación de sus componentes, a no decaer en su crecimiento espiritual y moral, así como a potenciar los encuentros diocesanos.

El secretariado de Pastoral de la Salud  está trabajando desde el PROSAC (profesionales sanitarios cristianos), acompañando en la etapa final de la vida y duelo y Hospitalidad Diocesana de Lourdes, para crear en nuestras comunidades un compromiso para la mejor asistencia cristiana a los enfermos y sus familias, sobre todo con la promoción del voluntariado.

No debemos descuidar a aquellos que padecen enfermedades menos visualizadas pero que provocan un gran sufrimiento, como las enfermedades raras, las neurodegenerativas, la depresión, así como las enfermedades mentales que en muchas ocasiones llevan al suicidio, que se ha convertido en la primera causa de muerte entre los más jóvenes en España, por lo que tendríamos que dedicarle una atención especial.

Acompañar en el sufrimiento es poder advertirlo como un acontecimiento valorado por Dios de cara a nuestra salvación y aunque parezca una locura, una fuente de alegría “Ahora me alegro de mis padecimientos por vosotros” Col 1,24

«Aparentemente, el dolor cambió mi destino de modo radical. Dejé las aulas, colgué mi título de profesor, fui reducido a la soledad y el silencio. No obstante vivo en el gozo» Escribía el beato Lolo, un hombre que transmitía ánimo y alegría según compartían sus amigos, su hermana Luci y su biógrafo, don Rafael Higueras.

Ante el sufrimiento, tiene un papel fundamental la Palabra de Dios porque es sanadora y nos ayuda a descubrir su sentido.

El 23 de enero la Iglesia celebró, por tercer año, el Domingo de la Palabra de Dios, instituido por el Papa Francisco en 2019, a través del motu proprio Aperuit Illis, en el que el Papa afirma que “tras la conclusión del Jubileo extraordinario de la misericordia, pedí que se pensara en ‘un domingo completamente dedicado a la Palabra de Dios, para comprender la riqueza inagotable que proviene de ese diálogo constante de Dios con su pueblo’”.

Para la Pastoral de la Salud esto es clave, porque el desconocimiento de la Palabra es el desconocimiento de Cristo y en Él, en sus gestos y signos descubrimos la misericordia de Dios hacia los hombres, sobre todo hacia los más débiles, los enfermos, pobres y marginados; y esta misericordia enmarca nuestra acción pastoral porque somos enviados por Cristo, a través de una comunidad concreta, que es la Iglesia, a esos hermanos que nos necesitan.

No podremos acercarnos y acompañar al que sufre si no nos vestimos con las mismas actitudes de Jesús.

Estoy convencido de que entre todos podremos llevar la luz del Evangelio, de la Buena Noticia de Jesús a quienes sufren en su cuerpo o en su espíritu y con la ayuda de María, Salud de los enfermos, hacer de nuestra sociedad un lugar más sano donde todos busquemos el bien de todos.

A todos os envío de corazón mi afecto y bendición,

+ Sebastián Chico Martínez
Obispo de Jaén

                                                           

Nuestra indiferencia los condena al olvido. Manos Unidas campaña contra el hambre

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Vuelven los días más intensos de la Campaña contra el Hambre en el mundo, que promueve Manos Unidas, la ONG católica para el desarrollo integral de los pueblos más pobres. En realidad, se trata de un trabajo de todo el año, porque Manos Unidas no duerme ni reposa, pero en estos días más intensamente llega hasta nuestros corazones para moverlos a la caridad cristiana.

Toda acción cristiana de caridad incluye los tres aspectos esenciales, la oración, el ayuno y la limosna. No se trata de dar un donativo por muy grande que sea. Si no brota de aquí lo único que consigue es engordar las cifras finales, pero no contribuiría al desarrollo integral de las personas y de los pueblos.

Manos Unidas nos invita a la oración para entrar en la órbita de la fe, donde descubrimos la hondura de la dignidad de cada persona, donde nos percatamos del plan de Dios que quiere el desarrollo de los pueblos. La oración nos hace ver con perspectiva amplia la gravedad de las injusticias continuamente cometidas contra las personas y los pueblos. El clamor de los pobres llega a Dios, y es Dios quien nos mueve a hacer justicia con los pobres de la tierra.

De ahí viene el ayuno. Manos Unidas nos invita al ayuno voluntario. El ayuno consiste en privarnos de tantas cosas que nos sobran, e incluso de otras que son necesarias, para compartirlas por amor con aquellos que no tienen ni siquiera lo necesario para vivir. Vivimos en la sociedad de la abundancia, del consumo, del derroche. Mirar a nuestros hermanos de países en desarrollo nos golpea la conciencia y nos saca de nuestra indiferencia. Solo por esto ya Manos Unidas nos hace un gran favor: recordarnos continuamente que el tener no nos hace felices, más aún que el tener demasiado nos asfixia. Manos Unidas no solo me invita a privarme de un plato de comida, sino a privarme de un gasto superfluo, me invita a ayunar para ayudar a otros.

Y de la oración y del ayuno brotará la caridad generosa. Seamos generosos en esta Campaña de Manos Unidas, que nos recuerda que “Nuestra indiferencia los condena al olvido”. Cuando uno tiene recursos se olvida de quien no los tiene. Cuando uno vive en la abundancia se embota en el amor a quienes les rodean. Una sociedad como la nuestra nos alimenta el individualismo, nos encierra en nosotros mismos, nos hace indiferentes ante las necesidades ajenas.

El pasado jueves 27 enero 2022 resonó en todo el mundo la noticia de que René Robert (86 años), fotógrafo del flamenco, había muerto en una calle de París, porque salió a pasear, cayó al suelo y murió por hipotermia después de nueve horas en que pasaron delante de él cientos de personas indiferentes. “Asesinado por la indiferencia” han sido los titulares. Esto puede suceder en París y en cualquiera de nuestras ciudades anónimas, donde cada uno va a lo suyo.

Son muchas las necesidades de nuestros contemporáneos, y no podemos remediarlas todas. Con la Campaña de Manos Unidas no se pretende eso, se pretende más bien despertar las conciencias del letargo del individualismo y de la indiferencia para salir al encuentro de nuestros hermanos necesitados, de cerca y de lejos.

Agradezco una vez más a Manos Unidas y a todos los voluntarios que trabajan en esta organización de la Iglesia Católica su dedicación a lo largo de todo el año en favor de los más pobres de la tierra. Nos hacen un gran servicio poniéndonos delante de los ojos las necesidades de los pobres, que nos muevan a conversión y a solidaridad cristiana.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández
Obispo de Córdoba

 

Nuestra indiferencia los condena al olvido

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La 63ª Campaña contra el Hambre de Manos Unidas lleva como lema “Nuestra indiferencia los condena al olvido”. Quiere ser una incisiva llamada de atención para que, como Iglesia y como ciudadanía, mantengamos en la memoria y en el compromiso el recuerdo de las personas y grupos empobrecidos. Por mi parte, me gustaría ofrecer algunas pistas para la reflexión, apoyado en dos fuentes principales: el análisis técnico de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y el magisterio del papa Francisco.

El último informe de prospectiva de la FAO analiza los puntos del planeta en los que es más probable que se agudice una severa inseguridad alimentaria, en el período que transcurre entre febrero y mayo de 2022. En términos absolutos, los cinco países más afectados por la inseguridad alimentaria aguda son los siguientes: República Democrática del Congo (30 millones de personas, el 25% de la población), Afganistán (23 millones, 55% de la población), Nigeria (18 millones, 11%), Etiopía (17 millones, 30%) y Yemen (16 millones, 54%). Siguen, en orden decreciente, Siria, Sudán del Sur, Sudán, Haití, Níger y Somalia. En cuanto a las situaciones extremas que requieren acciones más urgentes, cuatro son los países que destacan: Etiopía, Nigeria, Sudán del Sur y Yemen, dado que buena parte de su población está al borde de la inanición y de la muerte. No puede ser que nuestra indiferencia condene al olvido a cuantos en esas regiones del orbe padecen de modo tan cruel y atroz.

En el caso de Etiopía, es particularmente significativa y preocupante la ausencia de datos actualizados. Por lo que sabemos, entre julio y septiembre de 2021, se estimaba que eran más de 400.000 las personas afectadas por la hambruna en la región de Tigray. Pero la situación parece haber empeorado, ya que el conflicto en la zona se ha agudizado, la ayuda humanitaria ha disminuido y las líneas de suministro del sector privado están cada vez menos operativas. Es un caso dramático, realmente triste y desolador. Sin embargo, parece condenado al olvido.

En Nigeria, las previsiones más graves se concentran en las regiones del noreste, afectadas por el conflicto yihadista. Se estima que, hacia el mes de junio de 2022, coincidiendo con la temporada de escasez en las cosechas, buena parte de la población de esa zona llegue al nivel de inseguridad alimentaria catastrófica. Pero no se descarta que tal situación pueda darse incluso antes. Esto incluye, por ejemplo, más de 1,74 millones de niños menores de cinco años que deberán hacer frente a una malnutrición severa; en este caso, la situación viene de la mano de un deterioro de las condiciones sanitarias (diarrea, sarampión, malaria).

No son menos preocupantes los flagelos que golpean a la población de Sudán del Sur, que padece, por tercer año consecutivo, unas inundaciones inusualmente altas y extensas (850.000 personas afectadas y 350.000 desplazadas), además de violencia e inseguridad local, junto a precios elevados en los alimentos. Más de 7 millones de personas (es decir, el 60% de la población) están afectadas por inseguridad alimentaria severa.

En cuanto al Yemen, los 16 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria aguda suponen el 54% del total de la población. El conflicto armado ha desgarrado la vida de más de 4 millones de personas, que se han visto obligadas a abandonar sus tierras, sus casas, los lugares que habitualmente frecuentan, para marchar forzosamente a otros sitios del país. A finales de 2021 la inflación volvió a desbocarse y se produjo una nueva depreciación de la moneda local: el resultado, una vez más, es una mayor dificultad en el acceso a los alimentos y productos básicos. La situación sigue agravándose. Muchos, esto acaso no lo saben, y si lo saben, lo ven como algo lejano, insignificante. En éstas y otras desdichas, hay quien queda paralizado, insensible al dolor ajeno. Imagina que ya habrá alguien trabajando para que el problema se solucione. Ponen pretextos para implicarse, indicando que son temas demasiado complejos como para ocuparse de ellos. A menudo el egoísmo nubla la mente, produce sordera y bloquea las manos. De este modo, nuestro enquistamiento y apatía nos impiden reaccionar ante la penuria y amargura de los necesitados.

Para iluminar este y otros funestos panoramas, podemos recuperar la voz del papa Francisco, vigorosa, clara y profética. En numerosas ocasiones, el Obispo de Roma ha clamado contra la globalización de la indiferencia. Menciono solo tres ejemplos. En su primer viaje como Sucesor de Pedro a la isla de Lampedusa, en abril de 2013, dijo que la cultura del bienestar lleva a la globalización de la indiferencia. “¡Nos hemos acostumbrado al sufrimiento del otro, no tiene que ver con nosotros, no nos importa, no nos concierne! […] La globalización de la indiferencia nos hace ‘innominados’, responsables anónimos y sin rostro”.

En su Mensaje para la Cuaresma de 2015 escribió: “Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos”. Y, en el mes de mayo de 2018, con ocasión de la presentación de las credenciales de varios embajadores ante la Santa Sede, realizó un nuevo y vibrante llamamiento exhortando a “un renovado espíritu de solidaridad hacia todos nuestros hermanos y hermanas, especialmente a cuantos sufren los flagelos de la pobreza, la enfermedad y la opresión. Nadie puede ignorar nuestra responsabilidad moral de desafiar la globalización de la indiferencia, el hacer como si no pasara nada ante las trágicas situaciones de injusticia que exigen una respuesta humanitaria inmediata”.

Como cada mes de febrero, Manos Unidas nos brinda la oportunidad de interpelar nuestra conciencia, de espolearla, dejando a un lado tibieza y acidia. La Campaña es una ocasión propicia para dar lo mejor de nosotros mismos, al margen de desidias e indolencias. Manos Unidas nos ayuda a recuperar la memoria, reforzar la solidaridad y practicar de manera renovada el ayuno, la oración y la limosna. Si, con motivo de la Campaña del Hambre, no lo hacemos, desgraciadamente se hará realidad lo que dijo el Papa, cuando visitó la sede del Programa Mundial de Alimentos, el 13 de junio de 2016: “Poco a poco, nos volvemos inmunes a las tragedias ajenas y las evaluamos como algo ‘natural’. Son tantas las imágenes que nos invaden que vemos el dolor, pero no lo tocamos; sentimos el llanto, pero no lo consolamos; vemos la sed, pero no la saciamos. De esta manera, muchas vidas se vuelven parte de una noticia que en poco tiempo será cambiada por otra. Y mientras cambian las noticias, el dolor, el hambre y la sed no cambian, permanecen. Tal tendencia, o tentación, nos exige hoy un paso más. Hoy no podemos darnos por satisfechos con solo conocer la situación de muchos hermanos nuestros. Las estadísticas no sacian. No basta elaborar largas reflexiones o sumergirnos en interminables discusiones sobre las mismas, repitiendo incesantemente tópicos ya por todos conocidos. Es necesario ‘desnaturalizar’ la miseria y dejar de asumirla como un dato más de la realidad. ¿Por qué? Porque la miseria tiene rostro. Tiene rostro de niño, tiene rostro de familia, tiene rostro de jóvenes y ancianos. Tiene rostro en la falta de posibilidades y de trabajo de muchas personas, tiene rostro de migraciones forzadas, casas vacías o destruidas. No podemos ‘naturalizar’ el hambre de tantos; no nos está permitido decir que su situación es fruto de un destino ciego frente al que nada podemos hacer. Y, cuando la miseria deja de tener rostro, podemos caer en la tentación de empezar a hablar y discutir sobre el hambre, la alimentación, la violencia dejando de lado al sujeto concreto, real, que hoy sigue golpeando a nuestras puertas. Cuando faltan los rostros y las historias, las vidas comienzan a convertirse en cifras, y así paulatinamente corremos el riesgo de burocratizar el dolor ajeno”.

¿Habrá alguien que escuche estas palabras? Que la fe nos facilite la apertura del corazón. En este sentido, es importante subrayar que Manos Unidas tuvo su cuna en la recia sensibilidad cristiana de las Mujeres de Acción Católica, que a comienzos de los años sesenta del siglo pasado no permanecieron insensibles ante el grave problema del hambre y la miseria, que afectaba, y lamentablemente sigue haciéndolo, a gran parte de la humanidad. Ellas, movidas por su amor a Dios y al prójimo, decidieron dar una respuesta eficaz y mancomunada al estigma del hambre, organizando actividades para luchar contra esa lacra y erradicarla.

Conviene no pasar por alto este dato. Si en el origen de la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas está la fe en Dios y el arraigo eclesial de unas mujeres valientes, será preciso hoy avivar estas virtudes. También a nosotros se nos pide una fe pujante y activa, una caridad ardiente que nos impulse a escuchar el clamor de los pobres y de los atribulados, saliendo raudamente al encuentro de sus necesidades. Lo podemos hacer de manera personal, familiar y comunitaria. Las fechas del viernes 11 de febrero (Día del ayuno voluntario) y el domingo 13 de febrero (Jornada nacional) son magníficas para expresarlo de un modo más visible y tangible. Cada uno está invitado a hacer lo que pueda, con generosidad. Se trata de no permitir que nuestra indiferencia condene al olvido a tantos seres humanos, hermanos nuestros, que soportan pesadas cargas a causa del feroz yugo del hambre, la miseria y la injusticia.

 

Fernando Chica Arellano
Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA

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Encuentro de los Equipos de Nuestra Señora de Almería

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El pasado sábado 29 de enero los Equipos de Nuestra Señora de Almería, venciendo el temor causado por la pandemia y necesitando el cálido abrazo de todo el movimiento, organizó en la parroquia de Sta María Magdalena de la ciudad un encuentro con los matrimonios que lo componen y a la que estuvieron invitados sus feligreses.

La jornada, que resultó muy fructífera y enriquecedora, fue organizada en base a dos pilares del movimiento: la formación y la eucaristía. La formación tuvo por título: “De san Francisco de Asís al Papa Francisco” en la que el párroco y consiliario de equipo, D. Pedro Antonio Pérez,  hizo un recorrido por el tema de estudio de este curso -“Matrimonio Cristiano: fermento de renovación de la familia y la sociedad”- fundamentado en la encíclica del Santo Padre, “Laudato si”.

Después, el encuentro personal y en comunidad con Cristo a través de la Eucaristía, donde se unieron las plegarias para pedir por el cuidado de “nuestra casa común” que es, según san Francisco, nuestro mundo.

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Carta Pastoral en la XXX Jornada Mundial del Enfermo 2022: «Acompañar en el sufrimiento»

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“Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” Lc 6,36

“Acompañar en el sufrimiento”

 

Queridos hermanos y hermanas.

Desde hace treinta años la Jornada Mundial del Enfermo se celebra el 11 de febrero. Fue instituida por San Juan Pablo II para animarnos a los creyentes a seguir asistiendo a los enfermos y a los que los cuidan, y en nuestro país, también, celebramos la Pascua del Enfermo el VI Domingo de Pascua (22 de mayo).

Han sido muchos los temas y lemas que han llegado hasta nuestras Diócesis para que, de forma organizada, llevemos la misericordia de Dios a través de nuestras manos a los que sufren por una u otra enfermedad y hemos ido estructurando nuestros recursos para que el fruto sea abundante y bendecido por Dios.

Este año de 2022 el lema es “Acompañar en el sufrimiento”, inspirado en el pasaje de Lucas 6,36 “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso”.

A través de los materiales aportados por el Departamento de Pastoral de la Salud de la CEE, tenemos que trabajar en nuestra Diócesis de Jaén en dos ambientes: el ser humano, que asume la cruz de la enfermedad y los cuidadores que son, fundamentalmente, la familia.

Soy consciente de que nos queda mucho camino por recorrer, pero con nuestros equipos de Pastoral de la Salud, que llevan a cabo su entrega en nuestras comunidades, podremos acompañar al que sufre y llevar a cabo la tarea que se nos ha sido encomendada por nuestra vocación.

Animo a la dinamización de los equipos parroquiales de visitadores de enfermos, a fortalecer la formación de sus componentes, a no decaer en su crecimiento espiritual y moral, así como a potenciar los encuentros diocesanos.

El secretariado de Pastoral de la Salud  está trabajando desde el PROSAC (profesionales sanitarios cristianos), acompañando en la etapa final de la vida y duelo y Hospitalidad Diocesana de Lourdes, para crear en nuestras comunidades un compromiso para la mejor asistencia cristiana a los enfermos y sus familias, sobre todo con la promoción del voluntariado.

No debemos descuidar a aquellos que padecen enfermedades menos visualizadas pero que provocan un gran sufrimiento, como las enfermedades raras, las neurodegenerativas, la depresión, así como las enfermedades mentales que en muchas ocasiones llevan al suicidio, que se ha convertido en la primera causa de muerte entre los más jóvenes en España, por lo que tendríamos que dedicarle una atención especial.

Acompañar en el sufrimiento es poder advertirlo como un acontecimiento valorado por Dios de cara a nuestra salvación y aunque parezca una locura, una fuente de alegría “Ahora me alegro de mis padecimientos por vosotros” Col 1,24

«Aparentemente, el dolor cambió mi destino de modo radical. Dejé las aulas, colgué mi título de profesor, fui reducido a la soledad y el silencio. No obstante vivo en el gozo» Escribía el beato Lolo, un hombre que transmitía ánimo y alegría según compartían sus amigos, su hermana Luci y su biógrafo, don Rafael Higueras.

Ante el sufrimiento, tiene un papel fundamental la Palabra de Dios porque es sanadora y nos ayuda a descubrir su sentido.

El 23 de enero la Iglesia celebró, por tercer año, el Domingo de la Palabra de Dios, instituido por el Papa Francisco en 2019, a través del motu proprio Aperuit Illis, en el que el Papa afirma que “tras la conclusión del Jubileo extraordinario de la misericordia, pedí que se pensara en ‘un domingo completamente dedicado a la Palabra de Dios, para comprender la riqueza inagotable que proviene de ese diálogo constante de Dios con su pueblo’”.

Para la Pastoral de la Salud esto es clave, porque el desconocimiento de la Palabra es el desconocimiento de Cristo y en Él, en sus gestos y signos descubrimos la misericordia de Dios hacia los hombres, sobre todo hacia los más débiles, los enfermos, pobres y marginados; y esta misericordia enmarca nuestra acción pastoral porque somos enviados por Cristo, a través de una comunidad concreta, que es la Iglesia, a esos hermanos que nos necesitan.

No podremos acercarnos y acompañar al que sufre si no nos vestimos con las mismas actitudes de Jesús.

Estoy convencido de que entre todos podremos llevar la luz del Evangelio, de la Buena Noticia de Jesús a quienes sufren en su cuerpo o en su espíritu y con la ayuda de María, Salud de los enfermos, hacer de nuestra sociedad un lugar más sano donde todos busquemos el bien de todos.

A todos os envío de corazón mi afecto y bendición,

+ Sebastián Chico Martínez
Obispo de Jaén

                                                           

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