En la tarea de caminar juntos nos acompaña la vida consagrada. La fiesta litúrgica de la Presentación de Jesús en el Templo es también la Jornada de la Vida Consagrada. La Virgen María y San José, cumpliendo con el precepto de la Ley judía, acuden al Templo para presentar al Niño Jesús. El nacimiento de un hijo es siempre recibido como una bendición de Dios: presentando a los hijos en el Templo los padres reconocen que toda vida tiene su origen último en la acción creadora de Dios, a Él elevan la acción de gracias y a Él los ofrecen para que los proteja. Esas tres acciones convergen en la sola palabra consagración: presentar, agradecer y ofrecer. Las personas consagradas son aquellas que, al encontrarse con el Señor, le presentan su existencia, hacen de su vida una acción de gracias y le ofrecen lo que son y lo que tienen. La consagración es siempre una vocación de amor, vivida en la inmediata comunión con el Señor. Con los votos de castidad, pobreza y obediencia, las personas consagradas proclaman al mundo que “solo Dios basta” y anticipan en este mundo la bienaventuranza eterna.
A lo largo de los siglos el Espíritu Santo ha embellecido la Iglesia con multitud de formas de vida consagrada a través de las cuales resplandece el fulgor sublime de la Trinidad Santa. En la fidelidad de las personas consagradas a su propio carisma reconocemos la fuerza del amor divino y la belleza que salva el mundo. Son múltiples las tareas evangelizadoras a las que se entregan las personas consagradas: oración y penitencia, educación, cuidado de enfermos y necesitados, acogida y acompañamiento de personas vulnerables, etc., pero todas esas tareas están animadas por un mismo amor. Damos gracias a Dios por la entrega generosa de las personas consagradas. Rezamos por las vocaciones consagradas y nos llenamos de inmensa alegría porque en la tarea eclesial de caminar juntos nos acompaña la vida consagrada.
+ José Rico Pavés
Obispo de Asidonia-Jerez



El domingo 30 de enero, celebramos en la parroquia de San Eufrasio de Andújar, la segunda asamblea sinodal.
El día 2 de febrero, Día de la Candelaria, más de cien miembros de Vida Ascendente de la Diócesis se reunieron en el Seminario Diocesano para celebrar la Fiesta del Mayor.
Luego dio un Testimonio de Vida sobre hechos ocurridos en su familia y que con la gracia del Señor fueron sorteándolos con mucha entereza hasta que, después de mucho tiempo y muchas vicisitudes, lograron dejarlos atrás. El Señor nunca nos deja siempre nos ayuda.
El momento central de la celebración fue la Eucaristía, presidida por el Obispo y concelebrada por el consiliario de Vida Ascendente, Facundo López, y otros sacerdotes de la Diócesis.




El pasado día 30 de enero tuvo lugar la cuarta reunión sinodal en nuestra parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción de Benatae.







