PALABRA DE VIDA. Monseñor Rico Pavés : “Las personas consagradas son aquellas que, al encontrarse con el Señor, le presentan su existencia, hacen de su vida una acción de gracias y le ofrecen lo que son y lo que tienen”

Diócesis de Asidonia-Jerezhttps://wp.diocesisdejerez.org/
La diócesis de Asidonia-Jerez, conocida también simplemente por diócesis de Jerez, ​ es una jurisdicción de la Iglesia católica de España que comprende el norte de la provincia de Cádiz, tomando como límite y frontera natural el curso del río Guadalete.

En la tarea de caminar juntos nos acompaña la vida consagrada. La fiesta litúrgica de la Presentación de Jesús en el Templo es también la Jornada de la Vida Consagrada. La Virgen María y San José, cumpliendo con el precepto de la Ley judía, acuden al Templo para presentar al Niño Jesús. El nacimiento de un hijo es siempre recibido como una bendición de Dios: presentando a los hijos en el Templo los padres reconocen que toda vida tiene su origen último en la acción creadora de Dios, a Él elevan la acción de gracias y a Él los ofrecen para que los proteja. Esas tres acciones convergen en la sola palabra consagración: presentar, agradecer y ofrecer. Las personas consagradas son aquellas que, al encontrarse con el Señor, le presentan su existencia, hacen de su vida una acción de gracias y le ofrecen lo que son y lo que tienen. La consagración es siempre una vocación de amor, vivida en la inmediata comunión con el Señor. Con los votos de castidad, pobreza y obediencia, las personas consagradas proclaman al mundo que “solo Dios basta” y anticipan en este mundo la bienaventuranza eterna. 

     A lo largo de los siglos el Espíritu Santo ha embellecido la Iglesia con multitud de formas de vida consagrada a través de las cuales resplandece el fulgor sublime de la Trinidad Santa. En la fidelidad de las personas consagradas a su propio carisma reconocemos la fuerza del amor divino y la belleza que salva el mundo. Son múltiples las tareas evangelizadoras a las que se entregan las personas consagradas: oración y penitencia, educación, cuidado de enfermos y necesitados, acogida y acompañamiento de personas vulnerables, etc., pero todas esas tareas están animadas por un mismo amor. Damos gracias a Dios por la entrega generosa de las personas consagradas. Rezamos por las vocaciones consagradas y nos llenamos de inmensa alegría porque en la tarea eclesial de caminar juntos nos acompaña la vida consagrada.

+ José Rico Pavés

Obispo de Asidonia-Jerez

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