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Manos Unidas Sevilla asume la realización de trece proyectos de desarrollo en tres continentes

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Manos Unidas Sevilla asume la realización de trece proyectos de desarrollo en tres continentes

Manos Unidas Sevilla ha presentado esta mañana su LXIII Campaña contra el Hambre con una rueda de prensa que se ha celebrado en el aula Antonio Domínguez Valverde del Arzobispado de Sevilla. El acto ha sido presidido por el arzobispo emérito de Sevilla, monseñor Asenjo Pelegrina, al encontrarse esta semana monseñor Saiz Meneses de ejercicios espirituales.

La presidenta delegada de Manos Unidas Sevilla, María Albendea, ha desgranado los objetivos de una campaña que cumple su 63ª edición y que abunda en la necesidad de superar la indiferencia en el tratamiento de la situación que asola a un importante sector de la población mundial, cuyos habitantes subsisten en un contexto lastrado por el hambre y la pobreza.

Albendea ha destacado que “nuestro gran reto este año es generar esperanza en un mundo dominado por la desesperanza. No estamos condenados a vivir en un mundo desigual”. también se ha hecho eco de las consecuencias de la pandemia del Coronavirus en un mundo absolutamente desigual: “La Covid impulsará a unos 500 millones de personas a la pobreza. “Pobreza y desigualdad -ha añadido- que tienen un rostro”. “En Manos Unidas queremos sensibilizar sobre la necesidad de poner nuestra mirada en los más desfavorecidos, en los últimos”, ha apuntado.

La implicación de Manos Unidas en el desarrollo de las comunidades del Tercer Mundo es clara: En 2020 hizo una inversión en proyectos de más de 42 millones de euros. Un año evidentemente condicionado por la pandemia. Para esta campaña, la delegación sevillana ha acogido 21 proyectos en 13 países, de los que se beneficiarán unas 469.000 personas. Por localizaciones, América, África y Asia son los continentes donde se localizan la mayoría de proyectos que asume Manos Unidas Sevilla este año.

“Manos Unidas procura proyectos que traen esperanza”

Posteriormente ha intervenido la misionera Carmen Ramos, que destacó el papel que desempeña Manos Unidas en el desarrollo de las comunidades más empobrecidas del mundo. “Manos Unidas procura proyectos que traen esperanza”, ha subrayado.

Ha cerrado el acto monseñor Asenjo Pelegrina, que ha recordado su implicación personal en Manos Unidas desde que ostentara cargos de responsabilidad en la Conferencia Episcopal. Ha valorado muy positivamente la labor que desempeñan los voluntarios de esta institución “de marchamo eclesial” y se ha congratulado, de forma concreta, por la designación de maría Albendea al frente de la institución en Sevilla, “una de las decisiones de las que más orgulloso estoy en mis doce años y medio de episcopado en Sevilla”. “Manos Unidas nos invita a la responsabilidad y al compromiso”, ha concluido el arzobispo emérito de Sevilla, que ha llamado también la atención acerca de las setenta guerras casi desconocidas que asolan hoy el mundo, algo que nos lleva a considerar la urgencia de “luchar contra la indiferencia”.

Como alternativa ante la dificultad de llevar a cabo la recaudación tradicional de fondos para la campaña, Manos Unidas ha dispuesto un sistema de colectas virtuales (bizum 33439, transferencias bancarias o el envío de SMS con la palabra MANOSUNIDAS), con el que confía superar las trabas que la pandemia ha ocasionado en este ámbito.

Galería fotográfica del acto

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La casa-hogar de Picota a punto de abrir sus puertas

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Coincidiendo con el Miércoles de Ceniza, comenzará el curso de la mano de las Hermanas Obreras del “Sagrado Corazón”

Picota permanece en el corazón de la diócesis de Córdoba y viceversa, gracias a la presencia de dos sacerdotes cordobeses, Rafael Prados y Antonio Reyes, que continúan prestando su servicio a la misión y evangelización de aquellas tierras peruanas donde día tras día, trabajan incansablemente por ayudar a quienes más necesitan. De ahí que en este momento, se encuentren a pleno rendimiento para acabar las obras de la casa-hogar Virgen de Araceli para abrir sus puertas en los próximos días. Unas obras que se han tenido que acometer tras sufrir un debilitamiento de los cimientos a causa de la lluvia y la cercanía de un arroyo.

El curso comienza a partir del 1 de marzo, por ello en estos días se está poniendo todo a punto con la ayuda de los sacerdotes y varios voluntarios que están prestando su servicio para que los jóvenes empiecen lo antes posible sus estudios junto a las Hermanas Obreras del “Sagrado Corazón”. “Este año en los pueblecitos las clases van a ser semipresenciales, por lo menos hasta julio, es decir, tendrán clases virtuales y luego una o dos veces en semana se tienen que desplazar hasta el centro de estudios”, explica Antonio Reyes y añade que “en la casa-hogar las chicas que vienen durante el mes de febrero también asistirán a las clases de manera semipresencial y aunque el número de plazas es de 45, hay muchas más peticiones que no sabemos si podremos solventar de alguna manera”.

La casa empezará a funcionar a pleno rendimiento a partir del Miércoles de Ceniza, mientras tanto la labor de los sacerdotes no cesa y cada día asisten a situaciones muy diversas. “En un mismo día comencé la jornada enterrando a un niño de meses a causa de un cáncer, después tuve dos bautizos, uno de ellos de un niño muy especial con parálisis cerebral a quien su hermana quiso bautizar, y terminé con la misa ofrecida por una niña que murió el pasado año con 19 años, hija de padres evangélicos que pidió ser bautizada y confirmada y que dio un testimonio precioso a todos”, explica Reyes para quien esta oportunidad está siendo un regalo del Señor.




















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La Iglesia celebra este viernes la Jornada Mundial del Enfermo

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La parroquia Beata Sor Eusebia Palomino de Huelva acogerá este viernes, 11 de febrero, una Misa con unción de enfermos, que será presidida por el vicario general de la diócesis, P. Emilio Rodríguez.

La Iglesia celebra el 11 de febrero, festividad de Nuestra Señora de Lourdes, la Jornada Mundial del Enfermo, día en que se inicia una campaña que se prolonga hasta el 22 de mayo, cuando la Iglesia en España celebra la Pascua del Enfermo.

Se trata de una Jornada instituida hace 30 años por san Juan Pablo II para sensibilizar sobre la necesidad de asistir a los enfermos y a quienes los cuidan. El lema propuesto por el Departamento de Pastoral de la Salud, que ha editado los materiales para esta Jornada, es «Acompañar en el sufrimiento».

En su mensaje, el papa Francisco recuerda con agradecimiento que en este tiempo se ha avanzado bastante, pero señala que «todavía queda mucho camino por recorrer para garantizar a todas las personas enfermas, principalmente en los lugares y en las situaciones de mayor pobreza y exclusión, la atención sanitaria que necesitan, así como el acompañamiento pastoral para que puedan vivir el tiempo de la enfermedad unidos a Cristo crucificado y resucitado».

La directora del Secretariado Diocesano de Pastoral de la Salud, María Ferrer, ha indicado que este año «se reflexionará en los grupos de Pastoral de la Salud parroquial cómo Dios es misericordioso con nosotros aunque a veces nos alejemos de Él. Como dice el Papa Francisco, por una parte nos cuida con la fuerza de un padre y está a nuestro lado con la ternura de una madre».

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45 años de la dedicación del templo catedralicio

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La Diócesis de Huelva celebra este sábado, 12 de febrero, la fiesta litúrgica de la Dedicación de la Santa Iglesia Catedral de Huelva en el aniversario de su consagración, que hizo Monseñor Rafael González Moralejo el 12 de febrero de 1977, tras la restauración que sufrió el edificio a causa de los daños sufridos en la Seo onubense en el terremoto de 1969.

Esta fiesta litúrgica, solemnidad en la S.I. Catedral, viene a recordarnos la importancia de esta iglesia catedralicia, madre de todas las iglesias de la Diócesis. Es el lugar donde el Obispo nos preside en la caridad, su iglesia propia. La Catedral, además, es el espejo donde se tienen que mirar todas las asambleas litúrgicas de la Diócesis, de ahí que una catedral requiera una atención especial a la celebración de la liturgia. Ese es el cometido del Cabildo de canónigos que, más allá de ser algo obsoleto como piensan algunos, es una institución diocesana que tiene la misión de hacer presente a la Iglesia local que ora incesantemente, que alaba a Dios y que celebra sus grandezas en la liturgia. Porque la catedral es “signo de aquel templo espiritual, que se edifica en las almas y que resplandece por la magnificencia de la gracia divina, según dice el Apóstol Pablo: “Vosotros sois templo de Dios vivo” (2 Co 6. 16)” (Pontifical Romano, 43).

Fotos: Imágenes del día de la Dedicación del Templo Catedral, celebración presidida por Mons. Rafael González Moralejo, tercer obispo diocesano.

En ella tienen su espacio las principales celebraciones de la Iglesia diocesana: las solemnidades, las ordenaciones sacerdotales, el bautismo de los adultos, las celebraciones jubilares en los años santos, la Misa Crismal, el Triduo pascual y el Corpus Christi, la función principal de la Patrona, etc… Lógicamente, la celebración litúrgica del 12 de febrero en nuestra Diócesis, nos está señalando algo más, más allá del edificio material donde está constituida la catedral onubense, una antigua iglesia conventual de época barroca muy unida a la historia de la vieja Huelva y fundación de los Duques de Medinasidonia. Esta fiesta, lo profundo de ella, nos pone frente a la realidad del significado de un templo, su razón de ser, que no es otra que la de albergar a la verdadera Iglesia, a los verdaderos templos de Dios. Como decía Monseñor González Moralejo en la Misa de la dedicación en 1977: “celebrar esta fiesta de la consagración del templo catedralicio (…) no es un simple hito histórico y externo, un mero acontecimiento visible, sino que se ennoblece por su significado interior y exige de nosotros una respuesta de fe, de vida cristiana. El templo es casa de oración, lugar de reencuentro con Dios”. En definitiva, celebrar la dedicación de la iglesia catedral es renovar nuestra consagración bautismal, porque si el verdadero templo de Dios es Cristo, nosotros somos, por el bautismo, templos de Dios.

Merece la pena pararse a pensar en todo lo que nos está “hablando” la catedral, mirando los lugares destacados de la misma: el altar de piedra, símbolo de Cristo, la piedra angular de la Iglesia diocesana, presidida por su Obispo, que en el mismo ofrece el Sacrificio de la Misa; el ambón o lugar de proclamación de la Palabra, alimento y nutriente del pueblo de Dios que camina en esta Iglesia local; y la cátedra, que da nombre a la iglesia madre de la Diócesis: desde ella se nos “explican las Escrituras” y desde el altar y el ambón se “nos parte el pan” de la Palabra y el del Cuerpo de Cristo. El Obispo, desde esos lugares físicos ejerce su ministerio como liturgo y maestro en la Iglesia diocesana. De esa fuente o manantial (cátedra y altar) mana un surtidor que llega hasta la vida eterna. Si bien es verdad que ese ministerio episcopal lo ejerce el Obispo desde cualquier lugar o templo de la Diócesis, la iglesia catedral es el referente, la casa común de los seguidores de Cristo en estas tierras de Huelva. Esta fiesta litúrgica viene a hacer realidad lo que en el Pontifical Romano se dice: “Incúlquese en el ánimo de los fieles, por los medios más oportunos, el amor y la veneración hacia la iglesia catedral. Para esto es muy conveniente la celebración anual de su dedicación, como también las peregrinaciones que los fieles, distribuidos por parroquias o por regiones de la diócesis, hacen a ella para visitarla con devoción” (nº 45). De alguna manera, la celebración de la dedicación en las iglesias de la Diócesis, nos viene a entroncar con la iglesia madre, con esa casa de comunión con el Pastor y con la Iglesia local.

Como al final todo en la liturgia nos habla de realidades profundas que no podemos ver, esta fiesta nos invita a vivir nuestra consagración como templos de Dios. En el templo material, especialmente en la iglesia catedral, se hace verdad lo que se proclama en la oración de dedicación: “Que los pobres encuentren aquí misericordia, los oprimidos alcancen la verdadera libertad, y todos los hombres sientan la dignidad de ser hijos tuyos, hasta que lleguen, gozosos, a la Jerusalén celestial”. Porque en el templo, en la iglesia la catedral, se celebran los misterios de la fe, con el Obispo y su clero a la cabeza, especialmente el Sacrificio eucarístico, verdadero manantial que nos vivifica y nos hace caminar con la Iglesia diocesana, que evangeliza, celebra y testimonia para alabanza de Cristo el Señor.

Juan de Robles

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Todo preparado en la diócesis para celebrar la Semana del Matrimonio

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La Conferencia Episcopal Española, a través de la Subcomisión para la Familia y la Defensa de la vida, nos invita a todos a celebrar la Semana del Matrimonio que será del 14 al 20 de febrero, en todas las diócesis españolas. La diócesis de Almería se une con alegría a esta iniciativa. Con el lema “Matrimonio es +”, la semana del matrimonio contará con numerosas actividades y tiene como objetivo ser una oportunidad para que los matrimonios católicos renueven su compromiso, así como mostrar a la sociedad la belleza del matrimonio.

Esta iniciativa se enmarca en el contexto del Año Familia Amoris Laetitia, convocado por el papa Francisco. Entre los materiales que se han desarrollado para celebrar esta Semana del Matrimonio se encuentran: una Aplicación para dispositivos móviles: App «MatrimONio», disponible ya para Android en Google Play.

En el enlace appmatrimonio.es se puede acceder y ver todas las opciones. En esta aplicación se incluyen diferentes actividades para crecer en la vida matrimonial, desde un retiro para matrimonios, una meditación diaria, diálogos conyugales de cine, vídeos con testimonios o la agenda con las iniciativas en las diócesis.

Además, a partir del día 14 de febrero estará disponible la página web que se ha creado para esta Semana del Matrimonio: matrimonioesmas.or, a través de la cual se podrá acceder a todos los recursos realizados para su difusión en las diferentes redes sociales.

La Delegación de Familia y Vida de la diócesis de Almería, ilusionada con esta original iniciativa, ha organizado en estos días las siguientes actividades:

  • Del Lunes 14 al Domingo 20 de febrero. Aplicación para el móvil “matrimONio”.

RETIRO EN EL HOGAR PARA EL MATRIMONIO

Mas información en appmatrimonio.es

  • Jueves 17 de febrero de 2022, 20.30 horas. Iglesia de San Agustín.

VIGILIA DE ORACIÓN: EL MATRIMONIO ES MÁS.

  • Domingo 20 de febrero de 2022, 11.30 horas. SAI Catedral de Almería.

Misa de la semana del matrimonio, presidida por nuestro obispo Don Antonio.

Renovación de los compromisos matrimoniales.

  • Martes 22 de febrero, 20.30 horas. Iglesia del Espíritu Santo.

ENCUENTRO MULTIMEDIA. UN AMOR ES PARA SIEMPRE

En colaboración con la Delegación de Pastoral Juvenil.

Otras actividades propuestas por la CEE serán programadas en Almería en fechas próximas, entre ellas, una ruta romántica para matrimonios.

¿Qué es el año “Familia Amoris Laetitia”?

El 19 de marzo de 2021, comenzó el Año Familia Amoris Laetitia. El mismo día en el que la Iglesia celebraba el quinto aniversario de la publicación de la exhortación apostólica Amoris Laetitia, un texto que el papa Francisco dedica a la belleza y la alegría del amor familiar. Este año dedicado especialmente a la familia, concluirá el 26 de junio de 2022, en el X Encuentro Mundial de las Familias en Roma con el Santo Padre.

En su mensaje de apertura, el Santo Padre destacaba la necesidad de apoyar a la familia en esta época de pandemia, “entre tantos malestares psicológicos, económicos y de salud, todo esto se ha hecho evidente: los lazos familiares han sido siguen siendo severamente probados, pero al mismo tiempo siguen siendo el punto de referencia más fuerte, el apoyo más fuerte”.

“¡Apoyemos, pues, a la familia! Abordemos este misterio del amor con asombro, discreción, y ternura. Y comprometámonos a salvaguardar sus preciosos y delicados vínculos: hijos, padres, abuelos…. Estos vínculos son necesarios para vivir y vivir bien, para hacer más fraterna la humanidad”

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«No descartemos a los hambrientos». Carta del obispo de Huelva, Santiago Gómez, con ocasión del inicio de campaña de Manos Unidas

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La situación sanitaria, social y económica de nuestra sociedad puede hacer que nos repleguemos sobre nuestros problemas, que no son pocos. La Campaña de Manos Unidas pretende que no perdamos del todo, o que recuperemos, la universalidad de nuestra visión del mundo. El hambre es una realidad que, no por lejana está menos presente y es menos lacerante. La falta de respeto a la creación, unida a otros fenómenos sociales, económicos y políticos han contribuido y contribuyen a la actualidad y consecuencias dolorosas del hambre en el mundo: la desigualdad entre los seres humanos creados para ser reyes de la creación. Los hambrientos forman parte del descarte del que nos habla tanto el Papa Francisco. Como dice el lema para esta Campaña de 2022, “Nuestra indiferencia los condena al olvido”.

Manos Unidas, con esta campaña, viene a ser un aldabonazo en la conciencia dormida o anestesiada de muchos, que viven como si esta realidad del hambre no fuera con nosotros. Y viene a avivar la solidaridad, que para los cristianos es una expresión de la caridad de Cristo. Así lo entendieron las mujeres de Acción Católica que hicieron nacer Manos Unidas. Así nos lo quiere recordar esta Campaña que llega a su 63 edición.

Como nos recuerda el Santo Padre: “cuando el corazón está auténticamente abierto a una comunión universal, nada ni nadie está excluido de esa fraternidad. Por consiguiente, también es verdad que la indiferencia o la crueldad ante las demás criaturas de este mundo siempre terminan trasladándose de algún modo al trato que damos a otros seres humanos” (Laudato Sí, 92). La fe en Jesucristo nos impulsa a despertar de esa somnolencia que es la indiferencia en que caemos al fijarnos únicamente en nuestros problemas y olvidarnos de la suerte de aquellos hermanos a los que no conocemos, pero que forman parte de la misma familia humana.

La desigualdad pervierte la fraternidad a la que nos llama el Señor. Porque para Él no hay esclavos o libres, hombres o mujeres, ricos o pobres, sino que todos estamos llamados a ser uno (cf. Gal 3, 28). Precisamente, el camino de la Iglesia está construido sobre el deseo de Jesús, que ora y entrega su vida para que todos sean uno (Cf. Jn 17, 21). Ese camino hacia la unidad que quiere construir la Iglesia no conoce limitaciones de fronteras, ni de razas, ni de culturas, integrando todas las diferencias en la comunión universal a la que hace referencia el Papa.

¿Y qué podemos hacer nosotros? No ser indiferentes hacia los hambrientos. Ponerles rostro, com-padecer con ellos, hacer nuestras sus carencias y hacer suyas nuestras generosidades. No olvidarnos de que han sido creados, como nosotros, para amar y ser todos uno. Una forma sencilla y humilde es participar en esta campaña con espíritu generoso, compartiendo nuestros bienes. Los proyectos que impulsa Manos Unidas de Huelva son estos: creación de una línea de confección de ropa y capacitación para confección textil en Luxor (Egipto); huertos ecológicos familiares, formación básica en piscicultura y promoción de la producción local en Bolivia; apoyo a las unidades productivas de la familia para garantizar la producción local sostenible, variada y nutritiva en Honduras; prevención de la malnutrición, promoción de la seguridad alimentaria y formación de agricultores en la República Democrática del Congo; mejora de la calidad de vida de los pequeños agricultores, promoción de la mujer y protección del medio ambiente en Tetuán (Marruecos). Colaborar para que sean una realidad es contribuir a la promoción humana como expresión del anuncio de Cristo con palabras y con obras.

Al llamaros a la generosidad con Manos Unidas, os saludo y bendigo.

+ Santiago Gómez Sierra,
Obispo de Huelva

Huelva, 2 de febrero de 2022, Fiesta litúrgica de la Presentación del Señor.

La Fundación Bangassou prepara su tradicional comida solidaria

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La Fundación Bangassou prepara su tradicional comida solidaria

En esta ocasión será el próximo 12 de marzo, a las 14:00 horas, en el Círculo de la Amistad

Después de dos años sin poder celebrar la comida benéfica que tradicionalmente celebra la Fundación Bangassou para apoyar los proyectos que Mons. Juan José Aguirre tiene en su diócesis de la República Centroafricana, de nuevo se retoma la iniciativa y se volverá a celebrar la comida solidaria para poder ayudar a paliar las necesidades que hay en la diócesis de Bangassou.

Tendrá lugar el próximo 12 de marzo, a las 14:00 horas, en el Real Círculo de la Amistad de Córdoba. Los fondos que se recauden irán destinados a la financiación de uno de los proyectos que el obispo cordobés, monseñor Juan José Aguirre, está llevando a cabo en Bangassou. Además, el propio prelado estará presente en la comida.

Las invitaciones para asistir se pueden adquirir en la sede de la Fundación, en Elisa García Peletería, librería Monte Sión o en la entrada del Círculo de la Amistad. Asimismo, aquellas personas que deseen colaborar con un donativo en el proyecto, pueden realizarlo en la cuenta de la Fundación ES3602370210309159341463 o a través del bizum 01655.

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DEMASIADO PROFUNDOS

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En mi grupo favorito de WhatsApp tengo una amiga que siempre nos dice: -¡Cuántas vueltas les dais a las cosas!¡A veces, es mejor ser un poco menos profundos!- Y es una pregunta que de vez en cuando me hago y que os traslado a vosotros: ¿Es mejor vivir en la superficie o ahondar en las cosas que nos pasan?¿Son más felices los superficiales?¿Sufren más los que viven en la hondura de la vida? Ya lo decía hace muchos siglos el Eclesiastés: “Donde abunda la sabiduría, abunda el sufrimiento y a más ciencia, más dolor” (Ecles 1,18).

Como cada semana, sin sentirme poseedor de la verdad absoluta voy a dar mi humilde opinión. Me encanta la vida. Soy “disfrutón”, me gusta la gente divertida, la que me hace reír, tomarme un vino, hablar de series y ver películas de acción (sé que son más simples que el mecanismo de un chupete, pero soy varón y me divierten). Me entretiene hablar del tiempo o de aquel bar en el que se tapea muy bien. Pero, no sé si sería capaz de vivir permanentemente así. La superficialidad cansa, divierte un rato, pero se echa de menos ahondar en cosas que llegan más adentro. Es como las pelis, aquellas que te llegaron muy hondo, las recuerdas siempre. Las de “helicópteros” se olvidan en cuanto terminan los títulos de crédito.

Los apóstoles tuvieron una mala racha. No pescaban nada durante días, y el Maestro les dice: -“Rema mar adentro, busca más adentro”-. Y llenaron las redes hasta arriba. Y me parecía toda una invitación a que lo importante, la felicidad verdadera debe estar en lo hondo de nuestra existencia, en las entrañas de la vida. Es cierto que, a veces, remueve y complica. Que escuece y araña. Pero, cuando uno toca esas fibras más profundas de su alma, ya jamás se conformará con vivir en la superficie.

Supongo que como todo en la vida es cuestión de equilibrios. Divertirse y pensar; disfrutar y ahondar; vivir y reflexionar. Tener la sabiduría de echar un rato con los amigos gritándole al árbitro del partido, salir una tarde de compras al centro comercial, y después sentarse a leer un buen libro que “rasque”, un interesante artículo que hable de espiritualidad o ver una película que te haga vibrar. Ahí está el reto, amigos, saber divertirse en esta vida que se juega en lo más hondo del alma.

Ramón Bogas Crespo

Director de la oficina de comunicación del obispado de Almería

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¡Vivan los novios!

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El noviazgo es la preparación para el matrimonio. El noviazgo dura desde el descubrimiento de la persona con la que vas a compartir tu vida hasta el sacramento que consagra ese amor, haciéndolo esponsal en el matrimonio. Es una etapa preciosa, en la que los que caminan a la santidad en el matrimonio aprenden a amar, a conocerse, a entregarse y a comprometerse para toda la vida.

Muchos jóvenes hoy tienen miedo a casarse. Prefieren convivir como pareja a comprometerse en un matrimonio civil o por la Iglesia. En el fondo es miedo al compromiso, es miedo al fracaso, al ver tantos matrimonios rotos por el divorcio. La comunidad cristiana, desde las familias ya constituidas hasta las parroquias y los movimientos han de tener en cuenta esta situación para acompañar a los novios en algo que les parece imposible, pero que está al alcance de todos con la gracia de Dios.

La fiesta de san Valentín (14 febrero) en este Año “Familia Amoris laetitia” es una ocasión para profundizar en estas dificultades y sobre todo abrirse al horizonte de Dios en este tema, del que Jesucristo ha tratado, elevando la alianza de amor de los esposos a la categoría de sacramento. La encíclica Amoris laetitia (nn. 205ss) trata de este aspecto, señalando la urgencia actual de acompañar a los novios en su camino al matrimonio.

Aprender a amar no se hace en cuatro días, es tarea de toda la vida. Porque en el fondo se trata de crecer en la vivencia cristiana, que nos va sacando de nuestros egoísmos para hacer de nuestra vida una donación. La relación de amor no puede instalarse en la posesión, sino que ha de crecer en la donación al otro. Y esa es tarea de la gracia, que mueve a colaborar con un corazón generoso.

“Es preciso recordar la importancia de las virtudes. Entre estas, la castidad resulta condición preciosa para el crecimiento genuino del amor interpersonal” (AL 206). Si los novios se preparan para el don pleno de sí mismo al otro, incluso para la donación corporal y sexual, esto solo es posible cuando se recibe al otro como un don de Dios, y cuando uno se entrega al otro en el Señor (1Co 7,39).

Aquí reside el “secreto” del sacramento del matrimonio. Hay quienes dicen: qué añade el sacramento del matrimonio, si ya nos conocemos, nos queremos, estamos comprometidos el uno con el otro. Qué más da que la entrega sea antes o después de la boda, cuando ya hay un compromiso firme por parte de ambos. O cuando no puede celebrarse la boda por el motivo que sea. La Iglesia, apoyada en la enseñanza de Jesucristo, te dice: No es lo mismo y ahí está el secreto, para mirarlo con ojos de fe. El sacramento del matrimonio consagra el amor de los novios y consagra a cada uno convirtiéndole en esposo/a del otro. No le es lícito al hombre o a la mujer tomar al otro sin que Dios te lo dé. Y Dios te lo da cuando lo consagra en el sacramento del matrimonio y en la bendición por parte de Dios de ese amor que los convierte en esposos.

Evidentemente, para el que no tiene fe eso le suena a música celestial, sobre todo cuando tiene en sus brazos a quien es carne de su carne, palpable, visible, apetecible. He aquí el camino a recorrer por los novios cristianos: dejar que todo eso visible y palpable sea iluminado e inundado por la gracia de Dios, para transformarlo, para elevarlo, para hacerlo duradero en Dios. Cuando el amor de los novios se queda sólo en el deseo y no arraiga en el corazón, será un amor pasajero, que deja una frustración tremenda en el corazón humano. El amor de los novios es un amor que viene de Dios y quiere ser eterno. Educarse en ese amor es tarea de toda la vida, y lo es especialmente del noviazgo.

Por eso, en la fiesta de san Valentín, vivan los novios, viva el amor humano transfigurado, elevado, purificado por la gracia de Dios. Ese será un amor duradero que satisfará para siempre el corazón humano de quienes son llamados al matrimonio.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba.

 

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